NOTAS DEL PODER
Parte 3
El comentado divorcio entre la sociedad civil y los políticos tiene una característica fundamental y es la concentración del poder de elegir en una cantidad ínfima de militantes de los partidos políticos, los que están atrincherados en sus reductos sin que exista genuina democracia interna para definir doctrina, entre otras cosas, porque ya no hay debate de ideas y utopías sino el frío pragmatismo que busca mantener cuotas de poder. Ese grupúsculo de militantes opera en función de caudillos, estructuran máquinas políticas para controlar el Partido. Entre luchas despiadadas se logra hablar hacia afuera de "unidad".
¿Cómo se designan los candidatos a cualquier cargo de representación popular? (concejal, consejero, alcalde, diputado, senador o presidente) Por dedocracia (a dedo del caudillo), primarias acomodadas, cuoteo negociado entre cúpulas. Si a esta realidad se agrega una institucionalidad heredada que instaló el sistema binominal, intrínsecamente antidemocrático, el resultado es que por 25 años han sido los mismos políticos, los mismos apellidos casi dinásticos, los que han conformado una casta gerontocrática, donde todos juegan el mismo estilo, confrontaciones para la galería y conciliador hacia el interior del Congreso. La civilidad que durante 16 años de dictadura fue vanguardia, quedó marginada del poder negociado en los 90. Y el sistema permaneció intocable, sólo que con nuevos administradores.
Si se suma a esta descripción de la brecha entre el pueblo y sus representantes, el tema del financiamiento de los partidos y las campañas electorales, se observa que nunca hubo voluntad política de abrir las cajas negras o de cortar los nexos escandalosos entre ex autoridades y directorios de grandes empresas o el gris rol de los lobbistas que tendían puentes entre la clase política y la clase empresarial.
Si hoy, escándalos mediante, se ha logrado destapar las alcantarillas del poder, es una oportunidad republicana histórica para que la civilidad vuelva a tomar las riendas de su destino, abriendo partidos políticos que postulen región, manos limpias, transparencia, equidad y descentralización. Si las mayorías siguen bailando la música que les pongan estaremos condenados a la decadencia. Recordemos: el poder corrompe y cuando es absoluto corrompe totalmente. No queremos esto para nuestro país.
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