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viernes, febrero 27, 2026

Democracia real erradica corrupción

En México la Presidenta Claudia Sheimbaun presento una Reforma Electoral donde se Elimina la representación Plurinominal. Que son 200 diputados que no son elegidos por Voto Popular. Y que permite nominación de cúpulas Políticas sin Voto Popular por proporcionalidad de votos obtenidos. Cambia por  todos tienen que tener Votos aún que sean Segundos o tercero. Se Elimina la Reelección. Solo una Sola Vez. Se eliminan los Senadores Plurinominales. Solo los elegidos por primera Mayoría. Se Elimina el Nepotismo ( no pueden asumir familiares por ausencia del elegido). Se Elimina la Dualidad o más pagos por representación.Solo el Sueldo del cargo por cual la gente Voto. Se reduce el Gasto electoral en un 25%. Se impulsa la Aprobación de proyectos Comunales y Provinciales por voto Popular para estructuras Públicas ( Hospitales,Facultades,Espacios Deportivos). Viva la Democracia Directa. Viva MORENA. Viva la Soberanía del Pueblo Mexicano.

miércoles, febrero 25, 2026

notas sobre el poder

NOTAS DEL PODER
Parte 3 
El comentado divorcio entre la sociedad civil y los políticos tiene una característica fundamental y es la concentración del poder de elegir en una cantidad ínfima de militantes de los partidos políticos, los que están atrincherados en sus reductos sin que exista genuina democracia interna para definir doctrina, entre otras cosas, porque ya no hay debate de ideas y utopías sino el frío pragmatismo que busca mantener cuotas de poder. Ese grupúsculo de militantes opera en función de caudillos, estructuran máquinas políticas para controlar el Partido. Entre luchas   despiadadas se logra hablar hacia afuera de "unidad". 
¿Cómo se designan los candidatos a cualquier cargo de representación popular?  (concejal, consejero, alcalde,  diputado, senador o presidente) Por dedocracia (a dedo del caudillo), primarias acomodadas, cuoteo negociado entre cúpulas. Si a esta realidad se agrega una institucionalidad heredada que instaló el sistema binominal, intrínsecamente antidemocrático, el resultado es que por 25 años han sido los mismos políticos, los mismos apellidos casi dinásticos, los que han conformado una casta gerontocrática, donde todos juegan el mismo estilo, confrontaciones para la galería y conciliador hacia el interior del  Congreso. La civilidad que durante 16 años de dictadura fue vanguardia, quedó marginada del poder negociado en los 90. Y el sistema permaneció intocable, sólo que con nuevos administradores. 
Si se suma a esta descripción de la brecha entre el pueblo y sus representantes, el tema del financiamiento de los partidos y las campañas electorales, se observa que nunca hubo voluntad política de abrir las cajas negras o de cortar los nexos escandalosos entre ex autoridades y directorios de grandes empresas o el gris rol de los lobbistas que tendían puentes entre la clase política y la clase empresarial. 
Si hoy, escándalos mediante, se ha logrado destapar las alcantarillas del poder, es una oportunidad republicana histórica para que la civilidad vuelva a tomar las riendas de su destino, abriendo partidos políticos que postulen región,  manos limpias, transparencia, equidad y descentralización. Si las mayorías siguen bailando la música que les pongan estaremos condenados a la decadencia. Recordemos: el poder corrompe y cuando es absoluto corrompe totalmente. No queremos esto para nuestro país.

martes, diciembre 31, 2024

2024: No hubo tiempo para recuentos


No hubo tiempo para recuentos. Hemos llegado al 31 de diciembre atiborrados de actividades en algo que apasiona, la literatura, la cultura, las letras. Sin embargo, el contexto sigue agobiante; todavía nos pesa esa derrota del rechazo de un 62% a la constitución que fue tergiversada por la mentira, denostada y marcada por la traición. 
Sufrimos la traición de jóvenes que creíamos iban a ser el gobierno  locomotora para la consolidación de esa nueva constitución, pero ellos no tuvieron convicción ni voluntad política para impulsar los cambios estructurales al modelo neoliberal impuesto en dictadura, al final optaron por el continuismo y se manifestaron con un cinismo político despreciable.
Hemos  involucionado, hemos caído en la desesperanza aprendida, porque  la generación que pusimos en el gobierno no ha dado el ancho, ha  carecido de valores y principios fundamentales para servir al pueblo, convirtiéndose  en eficaces esbirros del modelo, tratando simplemente de flotar,  manejando  una mísera cuota de poder que le permite la plutocracia nacional e internacional que nos dominan. Por lo tanto, en la hora de recuentos el contexto político interno pasa por una nebulosa y es preferible no entrar a esa niebla, porque en ella bulle la corrupción y la manipulación. En ese juego pragmático se traiciona lo más sagrado, la palabra.
El squetch de izquierdas  y derechas es una forma de engañar, porque en ambos sectores el poder del dinero obtiene lo que quiere, confusión, distracciones, falsos profetas. Hoy son tan pocos los que se salvan de este deterioro moral que, a horas de comenzar el año 2025, no hay un ánimo, una Lucecita al final del túnel. Estamos en la oscuridad y  por eso la única opción de mantener la palabra en dignidad, ha sido  desde la poesía y los libros, desde este gremio amorfo  y difícil de los escritores, seres algo raros que aún creen en el amor al arte. Desde allí he podido plantear ideas fuerza para  resistir al modelo individualista y depredador. Hemos podido decir que queremos que se vuelva a leer en Chile,  que la gente entienda lo que lee, que se invierta en cultura, que se deje de seguir tendencias de memes instantáneos y de fake news que deforman el pensamiento,  convirtiéndonos  en seres obsecuentes, coformistas y acríticos. Todo esto lleva a dejar este mensaje, que adolece de esa chispa de esperanza que siempre tratábamos de practicar en los mensajes de fines de año
Porque el mundo, sí el mundo real lejos de las pantallas, se debate entre los coletazos de una civilización anclada en la usura, el egoísmo,  la dominación de planificadores de agendas dantescas que aplican algoritmos para procurar  la destrucción de la persona humana. Pero hay alternativas y,  aunque las oculten o tergiversen, constituyen  una tendencia real, hacia un mundo multilateral, sin hegemones que articulan terror con mercenarios. 
Existe para el 2025 una compleja salida a la megacrisis global, un camino difícil hacia un mundo más equilibrado,  multipolar, con equilibrios relativos  que permitan mayores márgenes de soberanía a los pueblos. Hoy estamos en medio de una situación de cambio profundo. Por lo menos así  queremos leerlo.
Los grandes poderes se están ordenando y  una esperanza de paz se avizora.

 En este momento el planeta ve la posibilidad de una evolución positiva hacia la paz y el equilibrio de poder en el mundo. Esto va más allá del equilibrio nuclear , ya que esta guerra híbrida ha remecido todo. Se ha privatizado la guerra, los Estados sacan las castañas con la mano del gato, cada imperio genera sus propios brazos de terrorismo y ha habido una alta dispersión del armamento. Nuevas amenazas,  podría darse la situación de armas biológicas que pudieran destruir el mundo sin que el poder central que se supone controla a esos brazos terroristas sea capaz de llegar oportunamente a frenar una escalada. Por eso hemos estado como loros en el alambre,  es lo que estamos viviendo los armamentos y misiles  hipersónicos, los drones de espionaje y de destrucción, son el gran salto tecnológico en esta guerra.

Ser periodista es muy peligroso, los reporteros han sido víctimas preferentes del sionismo en Gaza, la persecución de los comunicadores sociales  de los activistas ambientales, de los dirigentes sociales, ha sido metódico: es la cultura de la muerte. Dentro de poco escribir en las redes sociales será un despropósito, un real atrevimiento, que puede conducir a convertirse en blanco de un dron o un teléfono preparado para convertirse en una bomba antipersonal.

El  mal ocupa la ciencia y la Inteligencia artificial y esto no tiene límites éticos. La fe en el poder del amor, del bien debiera frenar al dantesco gestor de muerte que está imperando en el mundo. Quizás sea solo ese hálito de fe lo que nos permite cruzar los umbrales y avanzar en nuestro metro cuadrado, en nuestro microespacio de barrio, de familia,de tribu, de clan literario, de amigos, de personas que  creen en el ser humano,  personas con las cuales se puede trabajar reconstruyendo tejido social, recuperando la esperanza y las confianzas.
 No dejemos que anulen nuestra rebeldía innata, esa que mueve a los pueblos a convertir revolucionariamente sus  espacios y condiciones de vida, para el bien común. Tengamos un año nuevo en el que se alcance la paz y un espacio mundial equilibrado y multilateral, en donde los poderes del demonio, del armamentismo, de la guerra, puedan ser destruidos por la fuerza del amor la fuerza proactiva del bien.

Hernán Narbona Véliz 
Periodismo independiente 
Corresponsal de La Razón.cl
Poeta, Presidente SECH-V 
Director SECH 


Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, abril 10, 2022

Gabriel Boric, un primer mes de dulce y agraz


Gabriel Boric, un primer mes de dulce y agraz

Se ha realizado hoy la evaluación del primer mes del gobierno de Gabriel Boric. Un período intenso, que ha estado cruzado por agresivas andanadas de la artillería mediática de la derecha, lo que ha hecho evidente, entre otras cosas, que la coalición gobernante carece de una plataforma de medios propia, que le permita contrapesar la actitud tergiversadora de los grupos económicos y sus medios, que han estado coordinados parar desestabilizar de entrada al nuevo gobierno, sin darle ningún tiempo de gracia para instalarse en la conducción del Estado.

Su acción  de desprestigio partió antes que Gabriel Boric asumiera y, durante todo este primer mes, ha apuntado en forma extendida tanto al nuevo gobierno como al proceso constituyente. Porque la gran batalla será, sin duda, la que las fuerzas progresistas tendrán que dar el 4 de septiembre, en el plebiscito de salida para Aprobar el borrador de la nueva constitución, el mismo que, contra reloj, se va redactando en la Convención Constitucional.

Entendiendo el contexto estratégico de este desafío histórico, el Presidente Boric debe cimentar en su primer trimestre medidas que permitan desmantelar los conflictos heredados de la administración anterior, para alcanzar un Apruebo contundente, que sea mayor en votación del Apruebo a la que Boric obtuvo en la elección presidencial, toda vez que el voto será obligatorio y deberán votar sectores que forman parte de la abstención histórica, lo que genera una gran incertidumbre sobre su decisión de voto.

Por lo tanto, la nave que debe conducir Gabriel Boric tiene como primera meta el plebiscito de salida del 4 de septiembre. Y en la reunión con todos sus ministros el día 10 de abril, debió realizar un balance, en donde seguramente ha habido lineamientos severos para no caer en errores y autogoles  que den pábulo a la sordina de la prensa opositora, con su efecto de desinformación sobre la opinión pública.

Gabriel Boric señaló al asumir, que sus colaboradores debían aprender a escuchar, pero, al parecer, esto no se ha dado y ha primado la competencia partidaria para la distribución de los diversos organismos de gobierno, cuestión que ha significado pérdida de tiempo valioso, quedando aún áreas claves en veremos. Y cabe señalar que el cuoteo es un punto de alto riesgo para el éxito de un gobierno, especialmente si debe impulsar cambios profundos, ya que puede desperfilar la indispensable unidad de conducción que debe imprimir el Presidente a su equipo. Quienes vivimos el proceso del gobierno popular de Allende, podemos señalar al respecto, que el cuoteo hizo perder al Presidente Allende la coherencia necesaria en sus políticas, toda vez que se generaban interpretaciones con diferente acento, según cuál era el partido a cargo de un ministerio. Evitar caer en lo mismo y evitarlo desde el inicio, ha sido esta forma de liderazgo directo que Gabriel Boric está imprimiendo al trabajo de equipo.

En cuanto a saber escuchar, es otra variable urgente. Para escuchar a las organizaciones sociales y evitar el efecto microclima que suele entrampar a los gobernantes, el Presidente Boric instruyó a sus Ministros actuar en terreno, de cara a la ciudadanía, para explicar a la gente el alcance del Plan de Reactivación Chile Apoya. Seguramente, en conversaciones privadas, como corresponde, el Presidente debe haber instruido una máxima colaboración interministerial para que se logre una coherencia y efectividad en la implementación ágil de las 21  medidas que integran esta suerte de plan maestro para reactivar la economía.

Dicho esto, es claro que el Presidente Boric tiene una visión estratégica clara del minuto histórico que cruza Chile, y es comprensible el difícil equilibrio que debe articular para conformar un bloque que le permita gobernabilidad y avanzar en una agenda legislativa con la prioridades que espera la ciudadanía.

Pero, para encarar la urgencia de un aumento de la recaudación fiscal, corresponde cuidar herramientas claves del Estado, como lo es ejercer las facultades fiscalizadoras sobre agentes económicos que históricamente no han tributado lo debido. En relación a lo cual, no se entiende que el Presidente Boric haya entregado este sector clave a personeros del Partido Socialista, cuya actuación histórica cae en la inacción que se cuestiona a los organismos que deben fiscalizar. No se entiende que, luego de confiar la conducción de la Hacienda Pública a Mario Marcel (PS) se haya nombrado a cargo del SII, un organismo fiscalizador estratégico, a un personero que también forma parte del PS y que formó parte de gobiernos de la ex Concertación. Y se añade a esto, el no haber nombrado de inmediato un nuevo Director Nacional de Aduanas, dejando en subrogancia a un funcionario de la Administración anterior, prefiriendo enviar el nombramiento a un Concurso de Alta Dirección Pública y no ejercer las facultades presidenciales para un nombramiento inmediato. En consecuencia, el gobierno plantea la reactivación sin fortalecer sus facultades fiscalizadoras, con el área de Hacienda aún a media máquina.

En el balance del primer mes de gobierno, ha habido un balance positivo, sin ocultar los errores cometidos. La firma del Acuerdo de Escazú, la próxima condonación del CAE, su visita oficial a Argentina y el Plan Chile Apoya, son señales de estar en el camino correcto. Los errores no forzados han sido magnificados por la derecha, lo cual era de esperar. El asunto es no reiterarlos y la mirada presidencial busca asentar su gobierno en la participación ciudadana, entendiendo que éste es un gobierno profundamente comprometido con el término exitoso del proceso constituyente para las grandes mayorías.  El saber escuchar significa actuar con humildad, recogiendo las propuestas del mundo social, las que surgen del sentido común y no buscan el populismo de los bonos, sino espacios de participación efectiva, que permitan colaborar con “su gobierno” en la construcción de un sueño colectivo.

Hernán Narbona Véliz

Periodista Diario La Razón.cl

Corresponsal Región de Valparaíso

10 de abril 2022



Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, diciembre 04, 2021

Generación del 70, con la Esperanza

Generación del 70, con la Esperanza

Hablo en este artículo desde los adultos mayores que fuimos la Generación de los 60 y 70. Hemos cruzado 5 décadas y hoy nos estremece la sola probabilidad de que el terrorismo de Estado vuelva a instaurarse, esta vez, increíblemente, por la vía electoral, por la campaña del terror y por la abstención de más de la mitad de los ciudadanos que no entienden lo que nos estamos jugando el 19 de diciembre. La cultura de la muerte hoy amenaza y allí sabemos que mueren las libertades públicas y se impone una neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

 

Frente a una realidad de concentración de la riqueza y de precarización, los sectores medios ciudadanos se deben responsabilizar de conformar, en gran medida, esa mitad de los chilenos que se han abstenido en las elecciones, lo que significó regalar espacios precisamente al duopolio que compartía similares malas prácticas y servían expresa o tácitamente al modelo instaurado en dictadura. Esos sectores “apolíticos” no se pronunciaron y su karma hoy es haber resignado su soberanía, sin intentar siquiera corregir un sistema que ha venido en una escalada de abusos, de concentración de la riqueza y depredación territorial. El individualismo y el consumismo llevaron a esa despolitización o pérdida de consciencia de los sectores medios, a personas que se centraron en un “sálvese quien pueda”, alejándose de la vida cívica. Los sectores medios han estado ocupados en sobrevivir al borde siempre de la pobreza, sobre endeudados, convertidos en consumidores, normalizando el abuso,  creyendo poder morigerar el capitalismo salvaje para hacerlo menos abusivo y entendiendo, recién a partir de la explosión social de octubre 2019, que ello pasa por cambiar el modelo y la constitución de la dictadura que lo ha blindado para perpetuar la dominación de una minoría.

Los sectores jóvenes que hoy representa la candidatura de Gabriel Boric, son sectores medios que hoy lideran y ganaron su espacio en una larga lucha, representan el grupo etario cercano a los 40 años, que vivieron casi niños los ochenta, y crecieron en este placebo de democracia de los noventa, en esta transición que duele y avergüenza. Son jóvenes que se abrieron camino como outsiders del sistema binominal, en donde un puñado de militantes se movían cínicamente entre el Estado y las Corporaciones, compartiendo amablemente el poder con la derecha.

Eso, en la mirada de los jóvenes pingüinos, fue bajar la oreja, ser obsecuentes y ciegos a lo que se jugaba. Aceptar un orden que ha estado amarrado al saqueo de los fondos previsionales, al perdón de la deuda subordinada a la banca, a la privatización del agua, las carreteras, al financiamiento ilegal de la política.  

De eso estamos hablando, de un sistema basado en la injusticia y la fuerza de las armas que sirve a los sectores dominantes. Contra ese sistema se levantaron los movimientos estudiantiles por una educación sin lucro, lo movimientos No Más AFP por pensiones dignas, el movimiento feminista en contra de una sistema patriarcal; los movimientos  por recuperación del agua, en contra del extractivismo depredador, de las zonas de sacrificio o de la invasión inmobiliaria que destruye los barrios. Nos referimos a una explosión social multifacética en contra de una democracia deformada, subyugada y mentirosa, en donde los eufemismos sirven para practicar la corrupción descaradamente, a diestra y siniestra. Contra la Constitución del 80,  que legó el régimen militar y que ha ordenado la vida política con la perversa amarra de los 2/3, con los partidos políticos jugando esas reglas institucionales, aggiornados, pragmáticos e instrumentales, practicando el clientelismo, cuidando sus cuotas de poder y olvidando sus principios.

Defender y estar al servicio de la Convención Constitucional debe ser nuestro norte. Rescatar al Estado del cuoteo político, significa dignificar a los trabajadores públicos de carrera, ejerciendo un liderazgo que conduzca al aparato público hacia objetivos estratégicos que signifiquen nuevas prioridades, en un enfoque de bien común y como garante de los derechos sociales que hasta ahora el modelo ha mercantilizado.

Como ciudadanos debemos asumir la acción política efectiva, para ser realmente actores de esta nueva etapa de la historia. La democracia participativa debe articularse con los movimientos sociales ingresando a la política, como anfiteatro donde se toman las decisiones y, en este sentido, asegurar gobernabilidad al nuevo gobierno, sustento social para la participación desde los territorios, levantando nuevos representantes políticos que provengan de las organizaciones sociales. Hasta ahora los políticos tradicionales amurallaron su feudo para impedir que dirigentes sindicales o sociales pudieran participar. En forma práctica los movimientos sociales han pasado al sitial político para salvar esa barrera de entrada. Despejar esas restricciones significará sanear el sistema político, en el mismo sentido que reducir las remuneraciones de esos servidores públicos a los niveles generales de la administración del Estado. Con esos lineamientos profundos se puede dejar atrás la política amañada, de cocinas y secretismo, que desde lo social hemos repudiado. Hay que sumarse a la arena política para lograr que esas reglas tramposas se desmantelen para que las fuerzas sociales puedan irrumpir plenamente para un nuevo sistema, participativo y transparente.

Vivimos hoy en Chile y el mundo una profunda crisis moral y ecológica, que ha cuestionado todas las estructuras de poder mundial, nacional y local, con una presión global en donde intereses supranacionales ejercen su influencia y poder fáctico. Cuando la democracia representativa no les sirve, no tienen remilgos en usar la fuerza y esa  es hoy la amenaza que enfrentamos, porque en esa mirada autoritaria y excluyente, mueren las libertades públicas y surge la neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

Soy parte de esa generación del 70, que vivió el sueño de los mil días, con todo el idealismo y entrega de la adolescencia y juventud,  que fuimos protagonistas de un  período doloroso de la historia; y puedo decir que fuimos una generación con irreparables pérdidas, que sufrimos el terrorismo de Estado, que asesinó a tantos de los nuestros, una generación impactada por la persecución y el exilio. Hoy, frente a la amenaza de una ultraderecha que tiene el ánimo de repetir el período criminal de la dictadura, vemos la necesidad de plantearnos para rescatar a Chile de este retroceso, para defender lo avanzado y plasmar en una nueva Constitución Política del Estado de Chile un nuevo trato, para una convivencia en paz, con mayor justicia social, en armonía con la naturaleza, para comprometernos como sociedad con la defensa del planeta.

Los abuelos, políticamente activos y que nos levantamos temprano a votar, somos esa generación del 70 y estamos de pie por una democracia profunda y participativa, que termine con el imperio de la codicia y el miedo en Chile y por ello votamos Esperanza.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 04.12.2021

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lunes, junio 14, 2021

Elecciones Segunda Vuelta, Gobernadores: razones probables de la abstención.

Ayer vimos en televisión una mujer de cuarta edad,  103 años que concurría a votar, dando un ejemplo de civismo y esperanza de cambios. Sin embargo, cerca de 81% del padrón electoral se abstuvo, no se levantó a votar.

¿Qué motiva esta abstención de 19,61% promedio? Démosle una vuelta.

¿Pobreza, miedo a contagiarse, el costo del desplazamiento a los locales de votación?

En esta ocasión, cabe considerar que, por la alta cifra de muertos y contagiados por el Covid,  en la víspera de esta segunda vuelta, se fijó una cuarentena total en Santiago, pero se permitió ir a votar el domingo, con el pasaje de Metro gratis. Claro que hay comunas que no cuentan con este servicio y la movilización en buses es escasa y riesgosa.

Mucha gente se quejó de que las trasladaron a locales muy alejados, existiendo otros en el mismo barrio.

¿Disposición de las mesas con un criterio de dispersión para que se respete el distanciamiento preventivo?

Quizá, pero es notorio que SERVEL lo hizo sin tener en cuenta los domicilios de las personas, la georreferenciación, enviándolas a votar a nuevos locales alejados, existiendo puntos cercanos en su vecindario o donde acostumbraba votar. Esto ha sido una torpeza, tal vez.  ¿falta de dedicación para ajustar la asignación de mesas a parámetros de geo localización? ¿acción torpe o intención de dificultar el ejercicio del sufragio?

Otra causa profunda es la falta de educación cívica, falta de información sobre la relevancia que tendrán los Gobernadores en la asignación de presupuestos a las comunas y planos reguladores regionales. Pero, cómo decía el psicólogo Ángel Bustos, puede tratarse de desesperanza aprendida, una situación psicológica en donde todo se ve negro y sin posibilidad de cambio, es bajar los brazos en conformismo.

Nada mejor para la élite dominante que esta auto restricción de las personas a cambiar el estado de las cosas. En términos similares, se podría hablar de síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado termina enamorado de su captor y lo defiende y justifica. Debe haber algo de ello, después de 40 años de miedo insuflado a la vena de la sociedad.

Otro motivo para restarse a votar puede ser la anomia, rechazo a lo institucional, que se traduce en marchar, romper los símbolos del poder, pero sin comprometerse con votar, esgrimiendo una visión nihilista de la democracia representativa, verbalizando revoluciones, pero en la práctica sin tener vocación de querer cambiar ese modelo. Aparece una percepción de resistencia a participar en lo colectivo, individualismo, banalidad, egocentrismo, escapismo.

¿Estamos frente a una degradación ética de la sociedad permeada por los antivalores del sistema?

Vemos que la compulsión consumista es inversamente proporcional a la cultura cívica de las personas. Largas filas en un mall, en una liquidación de ropa o zapatillas, con riesgos mayores a la salud, por tratarse de recintos cerrados, aglomeración, aire acondicionado, todo un ambiente que favorece los contagios. Por otro lado, vimos ayer, casi vacíos, espacios amplios y seguros para votar, con facilitadores que distribuyen alcohol gel y ayudan a un flujo rápido de votantes.

¿Existió este domingo temor al hacinamiento en los buses o metro? Cada día y pese a cuarentenas que se pregonan pero que se relativizan con permisos para empresas de primera necesidad, en donde cabe de todo, se aprecia que el grueso de la población, por razones laborales, por búsqueda de sustento los más, ha seguido circulando como tiempos normales, siendo esto la principal causa de la escalada de la pandemia. Ésta ha crecido en número de contagiados y fallecidos por la ineptitud de la autoridad, pero también por la inconsciencia colectiva. Personas que deben salir porque nadie las ha ayudado, y otras personas que, indolentes, se miran el ombligo y juegan cada cual, su propia ruleta rusa, para ir de shopping o de fiesta. La verdad es que la pandemia nos ha mostrado como sociedad en sus flaquezas y virtudes.

En cuanto a conciencia cívica hay algo claro en las elecciones de ayer: En las comunas acomodadas, la élite sí tiene cultura cívica y defiende sus privilegios, concurre a votar, usa sus medios de  masas para  distraer, atemorizar, el anticomunismo entre ellos, les funciona, imponen eufemismos, como llamar a la derecha concertacionista, o como se dé en llamar ahora, como de “centro izquierda”, apostando de nuevo a la ignorancia y desinformación de esos millones de habitantes que siguen funcionando por la tele, por los matinales, y que son la caja negra de la política actual.

Y dentro de este juego de poder, mientras la clase política sacaba sus calculadoras, los médicos desesperados piden al Gobierno poder controlar la gestión sanitaria de la pandemia, gestión que siempre ha estado concentrada en un equipo obsecuente en torno al Presidente, quien es, en definitiva el que ha conducido estos dos años de pandemia, manteniendo un toque de queda y un estado de excepción que se contradice con esa manga ancha que concede a las grandes empresas, para que sigan funcionando, con la movilidad que hace imposible la trazabilidad de los contagios. Y , en cuanto a ayuda, el gobierno fue ágil y generoso para trasladar susidios, desde el inicio de la crisis, a los grandes grupos, a la vez que los ha mezquinado persistentemente para el resto de la población.

En un testimonio estremecedor el Doctor Juan Espinosa Huircalaf señaló, en Pauta Libre, que estamos en la tormenta perfecta, pronto superaremos los 40 mil muertos y se nos están muriendo, en promedio,  más de 100 personas diarias, entre ellos, jóvenes, además, están llegando a la UCI personas que habían recibido las dos vacunas. Reconoció que la vacunación había sido ejemplar, pero que la gestión de riesgo había sido pésima, contradictoria, ambigua, generando en la población  el falso sentido de seguridad por estar vacunados, cuando ello no es real y se debe mantener distanciamiento, mascarillas, precaución, evitando hacinamiento y movilidad.

Como corolario, mientras los hospitales colapsan y las clínicas privadas cierran sus urgencias por saturación, se instala un gigantesco negocio a costa de la pandemia: las clínicas privadas, muchas de ellas de propiedad de consorcios internacionales, han hecho de la crisis sanitaria una gran oportunidad de negocios, triplicando sus tarifas día/cama, llegando una hospitalización a valores que no cubren las Isapres ni los Seguros, lo cual deja endeudados o en la ruina, a pacientes que creían estar cubiertos ante una emergencia. Esto muestra una vez más la perversidad del modelo, donde la especulación es parte de una cultura de la muerte.

Desgraciadamente, los jóvenes no han ido a votar, en especial los de estratos populares  y eso es peligroso, porque para gobernar se requiere asumir responsabilidades, programas de acción, disciplina. Y esta palabrita “disciplina” es resistida porque se la asimila a verticalidad y autoritarismo. El individualismo, sumado al libertinaje y el clientelismo, junto con paralizar, degrada y colinda con la flojera, la madre de todos los vicios. Una doctrina de esfuerzo debiera motivar a una juventud que toma las riendas de su destino, porque ha sido vulnerada y ha tomado consciencia de ser poder; pero, el gran lastre es esa masa informe de la población, sin cultura cívica, a la que le insuflan a diario el individualismo del sálvese quien pueda, dejándola proclive a la corrupción, sin parámetros éticos. Reeducar para conquistar con esfuerzo y persistencia un país distinto es la gran tarea pendiente de la civilidad y esto es urgente para fortalecer la legitimidad de cualquier sistema político que querramos construir.  

Raya para la suma: votó el 19 % del padrón electoral, lo que significa que los que han decidido en materia de Gobernadores, salvo las excepciones de los que ganaron en primera vuelta, son una minoría, con la evidencia de una gran caja negra, palpitante, que es impredecible por su comportamiento errático o visceral. Más allá de las marchas masivas de estos 30 años y de la explosión de octubre, caben serias dudas sobre el compromiso de amplios sectores de nuestro pueblo por sumarse responsablemente a la construcción y gobernanza de un país distinto, enfocado al Bien Común.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 14.06.2021

Una mirada libre a nuestro entorno

martes, diciembre 22, 2020


¿Cambio de era?

Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y mutilaciones.

 

Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros multiplicaron su oro en medio de la plaga.

 

Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras, el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.

 

Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre del maletín. Comieron por delivery. Para lograr fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.

 

En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados, pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers, los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir en tierras promisorias.

 

Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes, saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.

 

Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra.  En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea,  no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo en el recuerdo por un pesebre.

 

Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.

 

Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, septiembre 12, 2020

Septiembre, esquivando mentiras

La conmemoración de cada septiembre resulta un durísimo trance, en el que se debate esa verdad  callada, que se mantiene viva y doliente en la Memoria Ciudadana y esa otra,  Pos Verdad o Negacionismo oficial, que busca disfrazar el terrorismo de Estado detrás de llamados de unidad,  en los cuales la élite dominante, blindada en pretorianos funcionales al poder, siempre llama a  deponer la violencia, que en su concepción significa deponer toda acción de protesta y aceptar los abusos como esclavos sonrientes.

 Este año, a los 47 años del golpe militar, se ha configurado una situación especialmente compleja, por estar latente el estallido social de octubre, se ha rebasado la capacidad de aguante de más del 80% de los chilenos y se está cruzando una peligrosa pandemia, en cuya gestión, los intereses políticos y económicos han primado sobre la salud pública y el sentido común. 

 La fuerza mediática del oficialismo y los grupos económicos, ha sido, en gran medida, equilibrada por el peso comunicacional de las redes sociales, lo que se ha dado, por lo menos, en las capas medias, con una explosión de conversaciones ciudadanas. Se ha generado una diáspora de expresiones políticas, coincidentes en lo medular, pero con determinados acentos diferenciadores, que han ido dando forma a un conglomerado diverso y plural  que está por un cambio de sistema, pero sin colgarse de la etiqueta de ningún partido en particular. 

Es que  la sociedad civil  ha recuperado soberanía y la política se ha comenzado a gestar desde ella, como consecuencia de la pérdida de legitimidad de los partidos políticos, cooptados por el sistema, focalizados en mantener sus cuotas de poder como un verdadero oligopolio político, y que han sido incapaces por 30 años , de levantar un proyecto alternativo al modelo neoliberal, con una responsabilidad histórica en la agudización de la desigualdad que vive la sociedad chilena. Esta certeza de entender que la clase política es parte del problema se evidencia transversalmente en la bajísima adhesión popular que tienen los partidos y los políticos rostro de las coaliciones. 

En este mes de septiembre de suman hechos que han sido señales o ensayos de parte del gobierno, de su profundo interés por frenar la expresión soberana de la ciudadanía. El paro de los camioneros, las declaraciones de Longueira de ir por el Apruebo o de Lavín de ser "social demócrata", el intento de pasar por el Congreso leyes en contra de las libertades públicas, el tratar de escamotearle al pueblo la canción "El Derecho de Vivir en Paz", del mártir, Víctor Jara, son evidencias de la bajeza y desesperación que vive la derecha, mostrando su rostro más tenebroso. 

Existe una acción transversal en el Estado para crear condiciones que puedan justificar la suspensión o nueva postergación del plebiscito del 25 de Octubre. El manejo de la pandemia se está llevando en base a consideraciones políticas, antes que por criterios sanitarios. La táctica dieciochera ha buscado generar una falsa sensación mejoría de la pandemia, en circunstancias que los médicos y especialistas han hecho ver que un rebrote podría ser fatal para miles de personas, dado el nivel de saturación y agotamiento del sistema asistencial. 

En términos de sentido común, un alto porcentaje de la población descree de los mensajes oficiales y por eso, en la medida de sus posibilidades, insiste en mantenerse en confinamiento, sin arriesgar o arriesgarse a un contagio, con visitas a familiares, ni menos enviar a los hijos a clases presenciales. En términos legales, requiriendo aprobación del Senado, el Presidente ha prorrogado una vez más y por tres meses e Estado de Emergencia Sanitaria y la percepción ciudadana es que lo que se busca es impedir que las personas puedan llegar al 25 de Octubre en buen estado de salud, como para participar en forma contundente en el Plebiscito del 25 de octubre. 

Está, además la desconfianza natural frente a instrucciones contradictorias del Ministro Paris y del vocero Jaime Bellolio, respecto a los protocolos de visitas para su "Fondéate en Casa". Por último, el gobierno sigue en sintonía distinta, alejada de la realidad real. Con un Presidente que le habla al Virus y le pide irse de Chile. Algo parecido a lo que dijo Mañalich, al inicio del cuento, cuando sugirió que el virus podría mutar y ponerse buenito. 

El punto es ¿Hay algo que celebrar este año calamitoso, donde el manejo del gobierno ha sido de desprotección de la vida en pro de los intereses económicos? ¿Alguien va a celebrar si hemos tenido una cifra reconocida de 14 mil muertos por la pandemia? ¿Alguien quiere celebrar algo si el desempleo ha arrasado a millones de familias chilenas, sin que nadie les entregue una ayuda efectiva? 

En medio de esta sensación, lo único que ha salvado a mucha gente es la solidaridad auténtica que ha surgido de las organizaciones poblacionales de base, de las Juntas Vecinales y clubes deportivos, que han montado miles de ollas comunes. Y, una vez más pretendiendo subirse por el chorro, el gobierno y su comité creativo inventan una Teletón, desempolvando la táctica sensiblera de siempre como una excelente forma de eludir impuestos,  para ayudar supuestamente a los Adultos Mayores, a los mismos a quienes el gobierno negó hasta el último minuto, un acceso a sus fondos previsionales. 

En este recuento, cruzando Septiembre, un 80% que está por el Apruebo, más allá de la legitimidad que tuvo el Acuerdo político que abrió esa salida, necesita esquivar la mentira oficial, cuidarse y reflexionar en los grandes objetivos que se debe alcanzar para desmontar los enclaves dictatoriales de la Constitución del 80 y poder  redactar con intervención de un pueblo soberano en permanente movilización cívica, desde sus hogares,  un texto constitucional nuevo que conforme un marco de principios fundamentales para caminar hacia un nuevo Chile.  

Periodismo Independiente, 12 de septiembre, 2020.

 Una mirada libre a nuestro entorno

miércoles, abril 22, 2020

POS PANDEMIA: una reflexión necesaria.


Chile: el enemigo cruel y despiadado que no respeta nada ni a nadie, es el modelo.

Estamos inmersos en medio de una pandemia planetaria. El Covid-19 ha precipitado el derrumbe de EEUU como superpotencia hegemónica. Somos testigos distantes de una carrera por el poder mundial, cae la institucionalidad de Bretton Woods; Estados Unidos retira su aporte a la OMS; China, Rusia y la India lideran el surgimiento de un nuevo orden monetario internacional que estará centrado en el patrón oro, dejando atrás la preponderancia del dólar norteamericano. Estamos viendo cómo emerge un nuevo sistema multipolar en las relaciones internacionales, con nuevos equilibrios y alianzas, en cuanto a poder militar. Vemos cómo la era del petróleo parece llegar a su fin. El mundo se ha detenido por meses y los automóviles y aviones no están funcionando. La globalización hace agua. Observamos una vuelta a los nacionalismos y una redimensión de los procesos de integración como refugio de sobrevivencia, en donde la institucionalidad generada en Europa, se ha demostrado frágil y burocrática para un actuar cooperativo en medio de la pandemia.

Economías desarrolladas han mostrado su fragilidad estructural, por la precariedad de sus servicios de salud, por la marginalidad de enormes conglomerados que no tienen acceso a la salud, toda vez que ésta ha sido manejada como un negocio y, por ende, como un privilegio para los que tienen dinero. La pandemia ha dejado en desnudo la debilidad de la red social de Estados Unidos, al convertirse en el país con más víctimas fatales por la pandemia y con un manejo de crisis cruzado por incoherencias entre el poder central y los Estados.

En esta crisis, la lección aprendida a sangre, es que debemos actuar como una comunidad interdependiente, no como individuos independientes, por lo que el paradigma neoliberal de crecimiento sin límites, está dando paso a ese concepto clásico de desarrollo sustentable, que el dogmatismo neoliberal estigmatizó como populismo o estatismo. Los países están aprendiendo que los valores de dinamismo económico y eficiencia deben centrarse en el hombre y la naturaleza, incorporando los valores sociales de solidaridad, equidad, responsabilidad y compasión.

El sistema capitalista global, con su pretendido gobierno supranacional y la jibarización del Estado como ente máximo de la sociedad, está desmoronándose, porque el planeta afectado por el calentamiento global ha puesto un freno drástico a su codicia depredadora. Se ha vivido una verdadera prueba de la capacidad del capitalismo para aplicar eficazmente la responsabilidad social de las empresas. En este aspecto, en el recuento pos pandemia, habrá que evaluar a los gobiernos por sus decisiones oportunas y correctas; del mismo modo, cuando pase la pandemia, las empresas que se mantengan vivas, serán las que de verdad sintonizaron con la tragedia planetaria y actuaron con verdadera responsabilidad social, lejos de la especulación y el oportunismo agiotista. La prueba ética que se aplicará, será preguntar por lo que hicieron para atravesar la pandemia, cómo trataron a sus trabajadores, a sus proveedores y a sus clientes, si supieron dejar de ganar o incluso aceptaron perder, procurando mantener vivo el cuerpo social que constituye cada empresa, priorizando aportar comprometidamente para salir de la peste. Los especuladores, que sólo vieron en la crisis nuevas oportunidades de negocios, no pasarán la prueba y serán castigados por el rechazo colectivo de la ciudadanía consciente. Ese capitalismo salvaje no tendrá espacios en la pos pandemia.

En términos de relaciones económicas internacionales, el paradigma de los no alineados, las posiciones tercermundistas en el marco de la guerra fría, fue desmantelado desde hace 30 años, por políticas públicas que abrieron de par en par las puertas a la inversión extranjera incondicional. En ese empeño, el poder corporativo contó con la anuencia de conspicuos y aggiornados social demócratas, bendecidos con blasones académicos por los centros ideológicos del poder mundial. El neoliberalismo tronchó, en alianza con el golpismo, los sueños de generaciones de trabajadores y campesinos que vieron morir, a fuerza de bayonetas y persecución, sus sueños y derechos históricamente conquistados.

En el plano religioso se desmantelaron los evangelios y la teoría de la liberación, que proponían una vida religiosa humanista que luchara por la justicia en este mundo, sin hipotecar la felicidad a cambio de paraísos futuros. La Teología de la Liberación fue un enemigo ideológico, igual que el marxismo.

La concreción del modelo neoliberal ha significado que el pueblo quedara a merced de los medios oficiales de comunicación y del materialismo opresor. Todo este proceso, que alcanza ya el medio siglo, pesa como aquella marca numérica de los campos de concentración para el holocausto, en el número de rol de cada habitante de este país. Concebidos como consumidores en vez de ciudadanos, impactados en nuestras vidas por decisiones que maneja un poder cupular, la plutocracia o poder de los ricos, que ha controlado y reducido los márgenes de acción del Estado Republicano, que conocimos a partir de la revolución francesa.

Si bien cuesta generar una síntesis que pueda explicar el fenómeno político, económico y social que estamos viviendo, la sensación es que estamos en una loca vorágine que nos lleva por el borde de escarpados precipicios. Es estar conviviendo con una sensación de término de lo viejo, que no da paso a lo nuevo, porque se van superponiendo, a cada instante, los hechos, disruptivos, multifacéticos, sin que exista reposo para su análisis, sólo esta imperiosa necesidad de vislumbrar un camino correcto en medio de una niebla arrastrada.

A cada instante, los noticieros fluyen sin permitir segundas lecturas. Es el ranking de fallecidos por la pandemia, cifras imprecisas y quizá manipuladas por el poder. Una sensación de estar en el ojo del huracán, aferrados a lo único sólido e imbatible que crees tener y de donde te aferras para tratar de vislumbrar la luz al final del túnel. Se vienen tornados, plagas de langostas, volcanes agitados, matanzas demenciales de un solitario criminal; el virus que ha migrado en zoonosis desde los murciélagos, que mata en pocas semanas, que es asintomático, que reduce tus expectativas a la sobrevivencia en un claustro. En medio de esta sensación de derrumbe global, con la certeza de que nada volverá a ser igual, vas elevando diálogos virtuales, te juntas con otros poetas para estrujan de los versos la esperanza, intercambias memoria viva con compañeros de ruta, usando plataformas virtuales, quizá lo único útil que nos heredará la globalización que se desmorona.

El orden mundial que termina

Así vamos, como en reloj de arena, entendiendo que las redes sociales pueden desaparecer, que son finitas, que dependen de decisiones políticas de planos inalcanzables para nuestra realidad; de la energía eléctrica, de que funcionen las centrales generadoras y de tener el dinero para costear el servicio. Entendiendo a golpes que el Estado Neoliberal está imposibilitado de asumir el deber de sobrevivencia de las mayorías, porque está castrado de sus deberes fundamentales, como lo son proteger su población y su territorio. Que, en el derrumbe global, la economía chilena, tal como está concentrada y concebida, difícilmente será capaz de pasar a un nacionalismo económico, a un Estado Responsable, que el capital siendo apátrida buscará migrar hacia sitios o instrumentos de resguardo, que la vida en esa lógica no importa, que cuesta asumirnos como un país pobre, después de haber vivido el espejismo de ser jaguares.

La globalización ha sido el imperio del poder corporativo multinacional por sobre los Estados, generando un sistema productivo global que condenó a roles menores, como proveedores de materias primas y commodities a países como el nuestro. Y, en los mercados de capitales, se generó una economía financiera virtual, parásita de la economía real, que manipula los mercados y ha llevado al mundo a recurrentes crisis financieras en donde los únicos que han ganado han sido los especuladores que cohabitan en ese templo oscuro del poder mundial del dinero. En esta pandemia, el modelo globalizante ha tocado fondo y lo que le sobrevendrá será un retorno a un período de economías cerradas, en donde lo países buscarán el refugio de espacios económicos ampliados y amurallados, es decir, una redimensión de los espacios de cooperación regional y complementación productiva, alimentaria y energética. En los noventa se proponía el modelo de regionalismos abiertos, apuntando a la complementación de procesos productivos entre países miembros de la ALADI. Se generaron instrumentos de comercio compensado, que ahora habrá que desempolvar. La integración regional propuesta, iba más allá de la retórica reminiscencia a los padres de la patria, constituyendo un proyecto de futuro, que fue diezmado por el avance de la globalización y los acuerdos internacionales como el de Marraquech que dio nacimiento a la Organización Mundial de Comercio. El Estado Nación debió subordinarse a lineamientos globales y terminó funcional a esos intereses foráneos, supranacionales, abandonando su rol regulador y promotor de la industria nacional, para convertirse en instrumento de defensa pretoriana de los intereses de unos pocos poderosos locales, aliados a fuerzas similares de carácter global.

Las personas y las familias chilenas estamos asumiendo, en esta pandemia, más que nunca antes, la desprotección y el desamparo. Corroborando en la incertidumbre cotidiana lo que la explosión social de Octubre había dejado en descubierto: que para el chileno de a pie, el enemigo cruel y despiadado, que no respeta nada ni a nadie, es el modelo neoliberal imperante.
Chile después de la pandemia

Por casi 50 años nos inculcaron el individualismo exitista y nos vendieron como oropeles, que vivíamos en un oasis, en un espejismo de bienestar. Que, cuando todo eso se derrumba ante nuestros ojos, nos sentimos huérfanos; que sabemos que no volveremos a vivir en el mundo que conocimos; que  no hay caso de resistirse al cambio en ciernes; que el hambre golpea a amplios sectores que han caído en la cesantía más cruel, ésa que te deja pobre y desnudo, creyéndote aún de clase media; desolado porque el tejido social de acogida o soporte casi no existe, que recién se comienza a reconstruir lo gregario; que el individualismo y el sálvese quien pueda han sido el síntoma de una enfermedad social peor que la pandemia, que nos pega hoy más fuerte que el Covid-19.

El sueño de clase media, de la casa propia, del título universitario, del automóvil, del buen colegio para los hijos, de vacaciones, de pertenencia social a través del dinero que permita seguir pagando los planes de internet, el dividendo, las colegiaturas, la tarjeta estrujada del supermercado, quedar de pronto con patrimonio negativo, dueño de nada, deudor de por vida, a la intemperie, sin plan de minutos en el celular, un paria que se cae de los computadores y que no es sujeto de crédito, la pesadilla multiplicada cayendo como balde de agua fría sobre esos amplios sectores que marcaban el paso del sistema, refunfuñando, a veces protestando, diciendo que a la próxima sí se va a levantar para votar, aunque luego no sepa por quién.

Es el caldo de cabeza que está hoy en el planeta enclaustrado y que es similar a lo que se siente en muchos países. Saber que esta conectividad durará lo que dure el dinero, porque todos sienten y saben que, si te cortan este hilo tecnológico, te precipitarás en el aislamiento sórdido, sin poder saber lo que pasa realmente, sin comunicación con los tuyos, en una sensación de agobio y cansancio que toca fondo, en medio de un aislamiento necesario, sin alcanzar los abrazos y besos que, por cotidianos, ignorabas, pero que ahora te clavan el pecho.

Morir de hambre, caer en la pobreza y la desprotección, sin dinero y con tus pocos bienes en el embargo de la usura; entender que te dejan caer, mientras ellos se aseguran sus privilegios. Todos estos sentimientos, esas percepciones extendidas como úlceras en el cuerpo social, pueden generar una acción desesperada y rupturista de toda la estantería institucional que le resta al modelo.

El Sueño Colectivo

Como ciudadanos conscientes de esa amenaza, tenemos la responsabilidad de aportar, cada cual desde su espacio y competencias, para que se canalice toda esta energía social acumulada en un proyecto que interprete con realismo el sueño colectivo. Debemos evitar que la bronca, el miedo, el resentimiento, se conviertan en violencia y anarquía, porque eso sería caer en el juego fascista, un justificativo para apelar al orden como valor primordial, imponiéndonos la paz de los sepulcros.

Hablamos de la nueva política ejercida por y desde la sociedad civil, que en forma soberana recupera sus espacios asociativos, en las escuelas, en los barrios, los sindicatos, los colegios profesionales, las agrupaciones sociales, las comunas, las regiones. El desafío colectivo de actuar con civismo responsable, para ejercer correctamente la democracia representativa, exige abrir el camino a una Nueva Constitución. Sólo mediante un proceso constituyente, como sea quieran llamarlo, se podrá cerrar el ciclo de capitalismo salvaje, presidencialismo absoluto y centralismo que nos agobia. Para pasar a un sistema electoral que permita que los dirigentes sociales sean elegibles para cargos de representación popular, que los partidos políticos puedan ser auditados y que la democracia profunda surja desde la base social. En ese caminar habrá que salvar muchos escollos, habrá mentiras oficiales estigmatizando el movimiento ciudadano, pero, con la lección aprendida, en el tiempo pos pandemia, sobreviviendo, seremos capaces de crear, con humildad, honestidad y respeto mutuo, un Chile Decente y Justo, que ponga fin a los abusos y la depredación.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 21 de Abril de 2020.






Una mirada libre a nuestro entorno

martes, noviembre 05, 2019

No caer en la trampa de la violencia


Esta crónica busca generar conversaciones sobre el fondo de lo que está ocurriendo en Chile, tratando de explorar la emotividad que convulsiona Chile y que rebasa fronteras con sentimientos avasallantes.

Expresar qué estamos sintiendo y por qué. Creo que la gente ya está harta de descripciones racionales o de categorías académicas o pseudo intelectuales que acotan la realidad a cápsulas y que llevan siempre una intencionalidad, el sesgo de la especialidad del analista o la política editorial del medio.
Por eso, quiero aportar, humildemente lo que siento detrás de todos los hechos, de miles de situaciones dramáticas que han sacado lo mejor y peor de las personas y nos reflejan como una sociedad enferma de brutalidad policial y vandálica, de resentimiento, de rebeldía frente a la opresión, de bronca acumulada, de codicia y soberbia, de sueños y esperanzas.

Los vándalos son una masa informe que es fruto de la sociedad desigual, cruel e indolente que hemos construido. Recuerdo que en los noventa escribí un ensayo sobre la responsabilidad de mi generación en la formación de los hijos, personas nacidas la gran mayoría en los 80 y que crecieron en el seno de parejas que, en medio de la sociedad de consumo, comenzaron a correr por separado sus propias carreras, dedicando su mayor esfuerzo a ese “desarrollo personal”. Ser candil de la calle y oscuridad de tu casa, pareció ser el mejor refrán para describir lo que se vivió en los noventa, en medio del espejismo del confort material, el consumismo, la desmovilización social y un arribismo creciente, que impulsaba a las personas a una competencia despiadada, donde llegar, pertenecer, tener éxito, era sinónimo de tenencia de bienes.

En ese clima, es verdad que en lo material Chile prosperó, pero el costo fue elevadísimo y se plasmó en disoluciones matrimoniales, debilidad en los afectos, despreocupación por los hijos, volatilidad de las relaciones amorosas, hedonismo, formación de guetos con distintas motivaciones, video juegos, hobbies; y un “presentismo” que es la idea obsesiva de vivir el aquí y ahora, queriendo todo para ahora, sin propósitos de largo plazo. Estas tendencias provocaron en los chilenos un alejamiento de los colectivos, de los colegios profesionales, de los sindicatos o de los gremios. En el plano de familia, significó el sacrificio de la conjunción de pareja, el clásico ser el uno para el otro, el pensar en nosotros, por la prioridad del yo como una constante, en una dinámica que formó seres individualistas, descreídos de todo, encarnando en su vida escolar, familiar, de barrio o de trabajo, un sentimiento de competencia salvaje. El sentido de familia se alejó del matrimonio heterosexual e incorporó conceptos abiertos, como la unión de vida en pareja. Este cambio cultural significó que en el debate político se incorporaran las demandas de las minorías homosexuales y el feminismo, dándole al modelo un estilo más liberal en estas materias que se llamaron valóricas, pero sin tocar lo estructural de ninguna manera.

La globalización trocó el antiguo materialismo dialéctico de los viejos revolucionarios por el materialismo neoliberal que procuraba el éxito mediante el win-less -ganador-perdedor -, que se caricaturizó en la expresión “y éste a quién le ganó”, lo que evidenciaba una actitud de vida depredadora de los semejantes; premiando la audacia, la lucha constante, donde la colaboración o la asociatividad era para los débiles, para aquellos que no se la podían solos. Cundió un arribismo irracional por incorporarse al club de los pudientes, copiar estilos de vida ajenos, olvidarse de formar a los hijos como personas, transfiriendo a la educación pagada el trabajo formativo, obviamente sin lograrlo, porque lo que no se entrega en el hogar no se compra en el mercado. Demás está decir que la globalización y la tecnología disponible fue generando brechas cognitivas en la sociedad, los que lograban estar en lo global y los marginados que miraban la fiesta del consumo desde fuera. Se fue, así, acrecentando la diferencia, la desigualdad en la cuna, la educación pre-básica, hasta la educación superior, el acceso a empleos de más o menos categoría. Huelga decir lo tantas veces dicho, respecto a la responsabilidad política de quienes se sumaron al modelo y profitaron de él, porque lo que interesa es cómo cambió el chileno medio, en sus expectativas y prioridades; también es ocioso indicar que las instituciones que pudieron brindar soporte espiritual, como la Iglesia, fueron alejándose de las comunidades, corrompidas en sus propios vicios, la pederastia, la codicia y el afán de lucro, que distorsionó su misión social. La orfandad de la generación de los noventa frente a los desvalores que enmarcaban su entorno, ha llevado a la generación milenial, los hijos debutantes de un siglo XXI, jóvenes maltratados o malcriados sin límites, exigiendo siempre, sin respetar a sus padres por haber sido ausentes o complacientes. 

Una generación que está en la calle y que refleja todas la variables formativas y sociales vividas en los últimos veinte años. Creo que asumir la forma cruel como el sistema ha impactado en el plano emocional en Chile significa lograr empatía para entender lo que ocurre detrás del desquicio destructivo de turbas juveniles, cuánto hay de maldad dirigida en ello y cuánta responsabilidad nacional al ver el producto de omisiones, de dejar que la droga se tomara los barrios, al no haber sido capaces de exigirle a nuestros políticos actuar en función del bien común. Responsabilidad también para todos los que compraron la abstención electoral, se marginaron y dejaron hacer a un grupúsculo que maneja Chile, desde la política y la economía. Reconozcamos en las turbas, niños abusados de SENAME a los cuales nunca se abrió una ventana para un trato afectivo y han sido víctimas de una crueldad sistemática, que ha sido constante durante los 30 años de pseudo democracia.

La explosión social que hemos vivido en estas dos últimas semanas, tiene el antecedente de las movilizaciones de secundarios del 2005, de las protestas universitarias del 2011 y ahora estallan el 2019, a partir de la protesta valiente de secundarios conscientes que, en forma audaz saltaron los torniquetes y llamaron a evadir el pasaje del Metro, por un alza de tarifas de 30 pesos; fue la gota que rebasó el vaso, como una represa que se ha roto arrasando todo a su paso. Pero las fisuras que anunciaban esta convulsión estuvieron visibilizadas en esas etapas mencionadas y la respuesta del sistema, con responsabilidad de toda la clase política y los grupos empresariales, fue dilatar, hacer cosmética, dividir para reinar, sin que jamás se tocara los pilares absolutistas del neoliberalismo: el sistema previsional que le da oxígeno financiero a los grupos económicos; la banca y el retail concentrando poder con tasas de usura; el Estado Subsidiario, mutilado y con camisa de fuerza para poder regular el mercado o fiscalizar; la mercantilización de todas las necesidades básicas; la profundización de  un modelo extractivo, descontrolado y exfoliador de nuestros recursos forestales, mineros, pesqueros; son todos elementos archi conocidos y ahora estamos en una crisis terminal del modelo, tal como fuera concebido y administrado. Cuando recién partía la movilización irrumpió la violencia, de origen desconocido que se investiga, que incendió en forma simultánea más 30 estaciones del Metro y el centro de Valparaíso, en un accionar delictual que no corresponde, por sentido común, a una acción de adolescentes sino de avezados delincuentes, cuestión que talvez algún día se logre conocer.

El descreimiento frente a la institucionalidad es el efecto de 30 años de abuso, mentiras y manipulación mediática. Eso es lo que se vino abajo con la ira de los chilenos hastiados. La estafa gatopardista todos los gobiernos desde los 90,  ha tocado fondo, pero está en la sociedad civil, en la asamblea de la civilidad, unión social o fuerza social, el deber de conducir las negociaciones con los poderes del Estado, para que no se llegue a otro gobierno de facto, sino que se profundice una democracia real, gestada desde la base social por primera vez.

Repito, el modelo está tocando fondo, respecto a Salud, Educación, endeudamiento de los trabajadores, precariedad laboral y, en medio de esta explosión de  ira y el terror asociado con que se quiere extorsionar a la gran mayoría, es urgente y necesario mantener el protagonismo de la unión social, colocando el objetivo que une como prioridad: generar una nueva constitución, pero, paralelamente,  exigir a los poderes del Estado medidas profundas que signifiquen hacer tributar al 1% dueño de este país, eliminando los pilares de capitalismo salvaje y concentrador, yendo a un sistema de reparto en lo previsional, tal como lo han tenido las fuerzas de la Defensa, caminando razonablemente a una economía mixta en la que sea el Estado el factor que dirija un desarrollo económico a escala humana y sustentable, con concurrencia del sector empresarial, pero sin abusos , privilegios ni corrupción a las instituciones del Estado.

Aislemos como nación a ese sector tenebroso que se ha infiltrado en las marchas ciudadanas y que sirve para justificar la represión al movimiento social y criminalizarlo. Quedémonos con las frases que salieron del corazón de multitudes y también de la rabia acumulada, pero démosle un sentido de unidad porque estamos haciendo historia y el planeta lo siente: “Chile Despertó”, “Los sueños son a prueba de balas, venceremos”, “No estamos en guerra”, “No somos enemigos”.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente 05. Noviembre.2019



Una mirada libre a nuestro entorno

martes, agosto 06, 2019

DECÁLOGO PARA LA CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA



1. Comprometemos impulsar un Estado Democrático Responsable, que fije políticas para el desarrollo armónico del territorio.
2. El Estado podrá realizar gestión económica en obras y sectores estratégicos en el marco de una economía mixta, en forma directa o asociado con el sector privado.
3. El Estado establecerá un sistema previsional de reparto que entregue pensiones dignas, con la creación de un organismo público autónomo, técnico, y con aporte tripartito del Estado, del Empleador y del Trabajador. El destino de ese ahorro interno serán los mercados de capitales, los proyectos de inversión que se generen en la economía interna y las personas.
4. El Estado recuperará el control del Agua y fijará políticas públicas focalizadas en el bien común para recuperar el ferrocarril, generar autonomía energética con energías limpias, fortalecer la Fiscalización e industrializar el litio en el país.
5. La Salud Pública será desmercantilizada, se optimizará el uso de pabellones en hospitales públicos, el Estado invertirá en el recurso humano propio y dejará de canalizar recursos a clínicas privadas. Se expandirán farmacias populares y la producción de medicamentos genéricos.
6. Se sincerará el tema educacional y se recuperará el rol del Mineduc para fijar políticas de educación. El Estado fortalecerá su sistema público, desde el jardín a la Universidad. Se cerrarán carreras que sean un fraude a la juventud y las familias. Se creará la Superintendencia de Educación Superior para fiscalizar el sistema privado exigiéndole que sea sin fines de lucro. La educación municipalizada volverá a quedar centralizada en Mineduc con un Magisterio de carrera y dignificado en su jerarquización.
7. Se promoverá desde las políticas públicas el emprendimiento, con la creación de empresas pequeñas y medianas, cooperativas, comercio detallista, servicios, turismo, autogestión. Se procurará generar incentivos para que la gente se radique en las regiones y se desahogue la megalópolis.
8. Se eliminará de la institucionalidad los amarres del autoritarismo. Se eliminará el Tribunal Constitucional y se le devolverá el control de la legalidad plena a la Contraloría General de la República. El Estado no será Subsidiario y podrá realizar gestión directa de actividades productivas o de servicios, en aquellas áreas que estime necesario, convocando al sector privado mediante una planificación participativa.
9. Se promoverá un cambio del Código Penal para elevar las penas a los delitos económicos, a la corrupción, agregando la muerte civil de por vida del sentenciado. Agregar también degradación y destitución.
10. En materia valórica se plantea la libertad personal responsable. El Estado es Laico y ningún credo o grupo puede desviar el sentido neutral del Estado ni presionar por privilegios discriminatorios.
Hernán Narbona Véliz, Recuperemos la República.

Una mirada libre a nuestro entorno

martes, febrero 06, 2018

¿Qué pasó con el ideario cristiano de la Iglesia del Pueblo?

Ese 4 de septiembre de 1970 todos los equipos de prensa estábamos en el Comando de la UP en calle Amunátegui. No había podido votar por el compañero Salvador Allende porque aún no cumplía los veintiún años. Pero como joven profesional y estudiante de Periodismo, era parte del Comando de Prensa de la Unidad Popular y estuve allí, en los micrófonos , junto a Rafael Tarud, en el minuto exacto en que se anunció, tipo 23 horas, el triunfo de la Unidad Popular. Estábamos transmitiendo por Radio Magallanes y al darse la noticia del triunfo popular pude hablar en nombre de los Cristianos por el Socialismo para saludar ese minuto histórico y convocar al pueblo cristiano de Chile a sumarse a la construcción de la vía democrática al socialismo, que daría dignidad a los pobres de Chile. 

Este episodio lleno de banderas y sueños, es la imagen que llevo grabada de ese momento histórico, con la juventud católica compartiendo codo a codo con los partidos marxistas, los católicos allendistas, éramos parte de un sueño, todos queríamos encarnar al Hombre Nuevo. Por eso, desde un escenario que nos ubica en el deterioro de esa opción y el derrumbamiento de la doctrina social de la Iglesia, en la complejidad de un mundo enloquecido por los materialismos, inicio estas reflexiones con una pregunta que busca escarbar en las causas profundas del fenómeno espiritual, político y social que enfrentamos como sociedad. 

Desde lo religioso, remontarnos a la doctrina social de la Iglesia, a la opción por los pobres que se plasmó en las Encíclicas de Juan XXIII, el Papa Bueno, Mater y Magistra, que planteó la misión social de la Iglesia y Pacem in Terris que trató sobre la paz y la justicia, el amor y la libertad. El Concilio Vaticano II, se manifestaba con una nueva mirada, un compromiso y opción por los pobres, con ese sello distinto que implicaba atender desde un Cristo de carne y hueso, las injusticias estructurales que afectan al pueblo y eso obligaba a los católicos a sumarse a los movimientos populares, no abrazando catecismos marxistas, sino reivindicando el propio, dado por los evangelios. 

Esta visión chocó indefectiblemente con la jerarquía conservadora de la Iglesia, toda vez que es diferente la opción por los obreros, por los marginados, que esa otra doctrina oficial funcional al poder, un instrumento utilizado por siglos para adormecer a las comunidades, pidiéndoles resignación y conformismo, ayudando con ello a mantener un sistema explotador e inhumano.

Desde lo político,  debemos recorrer la realidad mundial en donde el mundo ordenado y bipolar, con sendos imperialismos compitiendo por dominar territorios, se desmoronó en los 90. Vino la dispersión del poder, la embestida neoliberal impulsando un nuevo orden por encima de los Estados. La alianza del mundo corporativo con China comunista y la migración de las organizaciones multinacionales al Asia. China, habilosa y milenaria se sube al carro del libre comercio iniciando su posicionamiento imperial que hoy jaquea a Estados Unidos. La corriente tercermundista pierde fuerzas, los períodos de dictadura habían arrasado con las élites contestatarias o revolucionarias. La voz de la Iglesia pierde fuerzas, cuando se destapa la corrupción de la pedofilia soterrada, tolerada y encubierta por la jerarquía del Vaticano. Estallan escándalos en Estados Unidos, en Chile, es una crisis moral profunda.Si la Iglesia que se había manifestado contra los materialismos de cualquier signo, léase  socialismos reales, hubiese mantenido el mismo rigor frente al sistema depredador del planeta que hoy sufrimos, tendría muchos más creyentes que los que  hoy convoca.

Sin embargo, la Iglesia ha sido parte de la globalización y ha abandonado a la Iglesia latinoamericana que en los 70 levantó la Teología de la Liberación. son historias que confluyen en lo que hoy tenemos, instituciones desprestigiadas, un Estado débil, la soberanía escamoteada por élites obsecuentes al modelo global, recibiendo sus migajas. Multitudes soportando la depredación de su territorio, de su cultura y su historia, en medio de la desprotección profunda. Una población empobrecida por las economías extractivas que llegan a depredar la periferia en un neo colonialismo, en alianza con grupos económicos locales, sin que la Iglesia tenga una postura crítica frente al proceso de globalización, pérdida de valores, consumismo exacerbado, desmantelamiento de las comunidades y de la familia, sometida a la dinámica del tener antes que el ser. Un modelo que se basa en la codicia, en el populismo y que ha  llevado a concentrar riqueza por encima de los países, en  organizaciones multinacionales que han jibarizado al Estado Nación para imponer su hegemonía corporativista.

Si el mundo admite que el comunismo chino se vista de pragmatismo y que sea parte de un sistema de violencia económica, de debilitamiento del  Estado Nación, con dirigentes obsecuentes, que sirven a modelos supra nacionales antes que a sus propias comunidades nacionales ¿qué ha ofrecido la Iglesia como guía espiritual?  ¿En cuanto ha resignado enfrentar los grandes problemas planetarios, con tal de mantener poder terrenal?

Y desde lo propiamente religioso, creo que es necesario rescatar del silencio premeditado la epopeya de los sacerdotes latinoamericanos que ofrecieron una posición cristiana comprometida con los más débiles, sumándose a sus luchas sindicales, campesinas y poblacionales, con curas obreros que dieron la vida en esa causa. Es necesario que la Memoria reivindique esa Iglesia del Pueblo, esa curia que se enraizó en la vida de los pobres para plantear desde allí un camino de dignificación. 

Durante los años 60 viví en una realidad impactada por esos curas obreros que salían del alero de los templos amurallados y emigraban a los barrios y los cerros populares a convivir con los vecinos, a compartir sus problemas y carencias, a servir a causas de justicia, compitiendo con líderes de cuna marxista y de partidos que se alineaban en los sesenta con la estrategia de los frentes populares que lideraba Allende o eran encandilados por la revolución cubana, descartando a priori, desde su aspiración a ser vanguardias, la propuesta de un camino gradual al socialismo por fuerza del sufragio. 

Ese cristiano de a pie, que se ganaba el pan trabajando, no vendiendo sacramentos o indulgencias ni bendiciendo armas, eran los curas respetables a los que se debe un homenaje. ellos fueron el hombre nuevo, que asumió la necesidad de enfrentar el sistema dominante, enfrentando a las oligarquías. Una tendencia tercermundista anti imperialista, que rechazaba la guerra fría, que protestaba frente a la invasión soviética a Checoslovaquia y repudiaba la invasión de Bahía Cochinos. Una juventud que se fogueó en la Reforma Universitaria del París de Mayo 1968, que leyó Encíclicas y a Marx, que actuó desde los evangelios, pero sintió que para hacer los cambios era el marxismo la doctrina revolucionaria práctica y la fueron adoptando. Fueron compañeros de curso, profesores, curas jesuitas, curas obreros, amigos, compañeros. Porque vivimos esa etapa veloz en  que la escalada social llegó a la ruptura del Partido Demócrata Cristiano creando primero el Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU, y posteriormente la Izquierda Cristiana. Todos miembros de una élite que se reconocía a sí misma por haber sido la dirigencia de luchas universitarias emblemáticas, reclamando al dubitativo gobierno de Eduardo Frei Montalva que profundizara la Reforma Agraria y la Nacionalización del Cobre. 

Los hechos en su momento no comprobaban aún las relaciones que la DC mantenía con EEUU. Sí se interpretaba políticamente que el  haber levantado esa alternativa de la Revolución en Libertad, con la marcha de la Patria Joven, tuvo el respaldo y financiamiento internacional. Que fue un proyecto político apoyado por Kennedy, como opción frente a la Revolución Cubana. Vale decir, la evolución política de los 60 estuvo siempre influida por los imperialismos ideológicos y la autonomía que alcanzaban los movimientos revolucionarios, con Fidel Castro, el Che Guevara, el cura Camilo Torres, los movimientos insurreccionales urbanos como los Tupamaros en Uruguay o los Montoneros y el ERP en Argentina, desprendiéndose del Peronismo. La revolución cubana había impactado en la juventud política. En Chile, Allende, a través del FRAP, había logrado aglutinar la Unidad Popular y  ofrecía una tercera alternativa, la vía democrática al socialismo, que se desdibujó por deslealtades internas e indisciplina de los partidos de la UP y por el complot inminente que se había ordenado la noche de la elección..  

Y vino la dictadura salvaje y genocida sobre el cono sur. Las Guerras Sucias de contra insurgencia se gatillaron esa misma noche en que los Cristianos por el socialismo y los partidos del FRAP escuchábamos en la Casa Central de la Universidad de Chile el discurso presidencial de Salvador Allende, que había obtenido ese 4 de Septiembre de 1970, la primera mayoría. En esos mismos instantes, la furia imperialista de Nixon se expresaba soezmente y ordenaba a Henry Kissinger evitar como sea que Allende llegara al gobierno. El resto del escenario ha sido desclasificado por la CIA  y es el contexto de esa etapa.

Los jóvenes católicos salieron a sumarse a una propuesta que venía de la Doctrina Social de la Iglesia, del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Medellín.

Esta ha sido la evolución de 50 años. En medio de una crisis profunda que parece inmanejable, donde lo que está en riesgo es la supervivencia del planeta, se siente la falta de un liderazgo moral que pueda enfrentar a la codicia desatada.

¿Cómo explicar el deterioro moral de la Iglesia? ¿Cómo entender que Juan Pablo II se haya ocupado de aplastar la Teología de la Liberación y la esa  curia que la vivió heroicamente en las etapas de dictadura y guerra sucia, operaciones Cóndor incluidas? 

¿Cómo explicar la contradicción de un papado que admitió la pederastia, tapó con traslados administrativos el abuso de niños por curas pedófilos, sancionando a quienes levantaban voces de denuncia? 

Explicarse y entender porqué la Iglesia oficial ya no tiene la Asamblea del pueblo con ella,  que lo fue perdiendo por su incoherencia. Esa Iglesia que ayer se la reconocía como un baluarte, era la Iglesia de la Vicaría de la Solidaridad ¿cómo fue posible que la Iglesia oficial, obsecuente con el Poder,  terminara bendiciendo un modelo inhumano de sociedad y una transición cínica y defraudadora de las aspiraciones populares? ¿Cómo entender que la Iglesia ya no hable de justicia social, ni de soberanía popular? 

Cristo está hoy en las catacumbas urbanas, en las comunidades de los pueblos oprimidos, de trabajadores sometidos y sin derechos sindicales, en la clase media sobre endeudada, en los trabajadores sin contrato seguro, en millones de inmigrantes que se usan como fuerza de esclavos y para precarizar los salarios. 

¿Dónde está la prédica clara de la Iglesia,  que denuncie esta opresión? Vino el Papa y no fue capaz de responder ninguna de estas preguntas. La dignidad de esos pobres a quienes hoy no se nombra como tales, no es tema para las jerarquías, que defienden su cuota de poder, sus escuelas particulares , sus universidades elitistas que quieren seguir financiando con el Estado. 

He sido parte de una generación cristiana que levantó las banderas de una sociedad más justa, por el camino pacífico del voto popular. Ya no bastaba con rezar. Nos sumamos a la revolución, los más sólo con la fuerza de la palabra, los menos asumiendo la lucha armada. La mayoría de esa generación del 70 fuimos los que nos la jugamos en los 80 y  logramos que hubiera plebiscito, con protestas, curas asesinados, mártires. 

Pero de allí en más, vino la traición, los elegantes retornados con maletines bajo el poncho,  los hombres revolucionarios de los sesenta, con nombres y apellidos aristocráticos,  evolucionando del MAPU y las vanguardias termocéfalas a la asesoría estratégica de  multinacionales, serviles al vellocino de oro, cual más, cual menos con su gran fortuna, dueños de clubes de fútbol, con puentes levadizos hasta las mazmorras del poder, inmutables. 

La Iglesia del Pueblo está dispersa, latente, pero lejos de esa institucionalidad corrompida por el demonio que reina en el materialismo, el egoísmo, la  depredación, la violencia, la mentira y la codicia. Los que hemos resistido esa descomposición y que no hemos vendido el alma al poder, nos mantenemos relativamente libres y sentimos el deber de plantear nuevamente la esperanza. Planteando, al igual que 50 años atrás que Cristo hoy estaría expulsando a los mercaderes del templo y abogando por la liberación del espíritu junto a los más débiles . 

Febrero 06/2018

Una mirada libre a nuestro entorno