Este es un espacio de periodismo de análisis y opinión, desarrollado por Hernán Narbona Véliz, Poeta y Escritor chileno. Administrador Público, Licenciado en Relaciones Internacionales, Columnista de diversos medios, miembro de Periodistas Frente a la Corrupción.
viernes, febrero 27, 2026
Democracia real erradica corrupción
miércoles, febrero 25, 2026
notas sobre el poder
martes, diciembre 31, 2024
2024: No hubo tiempo para recuentos
No hubo tiempo para recuentos. Hemos llegado al 31 de diciembre atiborrados de actividades en algo que apasiona, la literatura, la cultura, las letras. Sin embargo, el contexto sigue agobiante; todavía nos pesa esa derrota del rechazo de un 62% a la constitución que fue tergiversada por la mentira, denostada y marcada por la traición.
domingo, abril 10, 2022
Gabriel Boric, un primer mes de dulce y agraz
Gabriel Boric, un primer mes de dulce y agraz
Se ha realizado hoy la
evaluación del primer mes del gobierno de Gabriel Boric. Un período intenso,
que ha estado cruzado por agresivas andanadas de la artillería mediática de la
derecha, lo que ha hecho evidente, entre otras cosas, que la coalición
gobernante carece de una plataforma de medios propia, que le permita
contrapesar la actitud tergiversadora de los grupos económicos y sus medios, que
han estado coordinados parar desestabilizar de entrada al nuevo gobierno, sin
darle ningún tiempo de gracia para instalarse en la conducción del Estado.
Su acción de desprestigio partió antes que Gabriel Boric
asumiera y, durante todo este primer mes, ha apuntado en forma extendida tanto al
nuevo gobierno como al proceso constituyente. Porque la gran batalla será, sin
duda, la que las fuerzas progresistas tendrán que dar el 4 de septiembre, en el
plebiscito de salida para Aprobar el borrador de la nueva constitución, el
mismo que, contra reloj, se va redactando en la Convención Constitucional.
Entendiendo el contexto
estratégico de este desafío histórico, el Presidente Boric debe cimentar en su
primer trimestre medidas que permitan desmantelar los conflictos heredados de
la administración anterior, para alcanzar un Apruebo contundente, que sea mayor
en votación del Apruebo a la que Boric obtuvo en la elección presidencial, toda
vez que el voto será obligatorio y deberán votar sectores que forman parte de
la abstención histórica, lo que genera una gran incertidumbre sobre su decisión
de voto.
Por lo tanto, la nave que debe
conducir Gabriel Boric tiene como primera meta el plebiscito de salida del 4 de
septiembre. Y en la reunión con todos sus ministros el día 10 de abril, debió
realizar un balance, en donde seguramente ha habido lineamientos severos para
no caer en errores y autogoles que den pábulo
a la sordina de la prensa opositora, con su efecto de desinformación sobre la
opinión pública.
Gabriel Boric señaló al asumir, que
sus colaboradores debían aprender a escuchar, pero, al parecer, esto no se ha
dado y ha primado la competencia partidaria para la distribución de los
diversos organismos de gobierno, cuestión que ha significado pérdida de tiempo
valioso, quedando aún áreas claves en veremos. Y cabe señalar que el cuoteo es
un punto de alto riesgo para el éxito de un gobierno, especialmente si debe
impulsar cambios profundos, ya que puede desperfilar la indispensable unidad de
conducción que debe imprimir el Presidente a su equipo. Quienes vivimos el
proceso del gobierno popular de Allende, podemos señalar al respecto, que el cuoteo
hizo perder al Presidente Allende la coherencia necesaria en sus políticas, toda
vez que se generaban interpretaciones con diferente acento, según cuál era el
partido a cargo de un ministerio. Evitar caer en lo mismo y evitarlo desde el
inicio, ha sido esta forma de liderazgo directo que Gabriel Boric está imprimiendo
al trabajo de equipo.
En cuanto a saber escuchar, es
otra variable urgente. Para escuchar a las organizaciones sociales y evitar el
efecto microclima que suele entrampar a los gobernantes, el Presidente Boric
instruyó a sus Ministros actuar en terreno, de cara a la ciudadanía, para explicar
a la gente el alcance del Plan de Reactivación Chile Apoya. Seguramente, en
conversaciones privadas, como corresponde, el Presidente debe haber instruido una
máxima colaboración interministerial para que se logre una coherencia y efectividad
en la implementación ágil de las 21 medidas que integran esta suerte de plan
maestro para reactivar la economía.
Dicho esto, es claro que el
Presidente Boric tiene una visión estratégica clara del minuto histórico que
cruza Chile, y es comprensible el difícil equilibrio que debe articular para conformar
un bloque que le permita gobernabilidad y avanzar en una agenda legislativa con
la prioridades que espera la ciudadanía.
Pero, para encarar la urgencia
de un aumento de la recaudación fiscal, corresponde cuidar herramientas claves
del Estado, como lo es ejercer las facultades fiscalizadoras sobre agentes económicos
que históricamente no han tributado lo debido. En relación a lo cual, no se
entiende que el Presidente Boric haya entregado este sector clave a personeros
del Partido Socialista, cuya actuación histórica cae en la inacción que se
cuestiona a los organismos que deben fiscalizar. No se entiende que, luego de
confiar la conducción de la Hacienda Pública a Mario Marcel (PS) se haya
nombrado a cargo del SII, un organismo fiscalizador estratégico, a un personero
que también forma parte del PS y que formó parte de gobiernos de la ex
Concertación. Y se añade a esto, el no haber nombrado de inmediato un nuevo
Director Nacional de Aduanas, dejando en subrogancia a un funcionario de la Administración
anterior, prefiriendo enviar el nombramiento a un Concurso de Alta Dirección
Pública y no ejercer las facultades presidenciales para un nombramiento
inmediato. En consecuencia, el gobierno plantea la reactivación sin fortalecer
sus facultades fiscalizadoras, con el área de Hacienda aún a media máquina.
En el balance del primer mes de
gobierno, ha habido un balance positivo, sin ocultar los errores cometidos. La
firma del Acuerdo de Escazú, la próxima condonación del CAE, su visita oficial a Argentina y el Plan Chile
Apoya, son señales de estar en el camino correcto. Los errores no forzados han
sido magnificados por la derecha, lo cual era de esperar. El asunto es no
reiterarlos y la mirada presidencial busca asentar su gobierno en la
participación ciudadana, entendiendo que éste es un gobierno profundamente
comprometido con el término exitoso del proceso constituyente para las grandes
mayorías. El saber escuchar significa actuar
con humildad, recogiendo las propuestas del mundo social, las que surgen del
sentido común y no buscan el populismo de los bonos, sino espacios de participación
efectiva, que permitan colaborar con “su gobierno” en la construcción de un
sueño colectivo.
Hernán Narbona Véliz
Periodista Diario La Razón.cl
Corresponsal Región de
Valparaíso
10 de abril 2022
sábado, diciembre 04, 2021
Generación del 70, con la Esperanza
Generación
del 70, con la Esperanza
Hablo
en este artículo desde los adultos mayores que fuimos la Generación de los 60 y
70. Hemos cruzado 5 décadas y hoy nos estremece la sola probabilidad de que el
terrorismo de Estado vuelva a instaurarse, esta vez, increíblemente, por la vía
electoral, por la campaña del terror y por la abstención de más de la mitad de
los ciudadanos que no entienden lo que nos estamos jugando el 19 de diciembre. La
cultura de la muerte hoy amenaza y allí sabemos que mueren las libertades
públicas y se impone una neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y
tataranietos.
Frente
a una realidad de concentración de la riqueza y de precarización, los sectores
medios ciudadanos se deben responsabilizar de conformar, en gran medida, esa
mitad de los chilenos que se han abstenido en las elecciones, lo que significó
regalar espacios precisamente al duopolio que compartía similares malas
prácticas y servían expresa o tácitamente al modelo instaurado en dictadura. Esos
sectores “apolíticos” no se pronunciaron y su karma hoy es haber resignado su
soberanía, sin intentar siquiera corregir un sistema que ha venido en una
escalada de abusos, de concentración de la riqueza y depredación territorial.
El individualismo y el consumismo llevaron a esa despolitización o pérdida de
consciencia de los sectores medios, a personas que se centraron en un “sálvese
quien pueda”, alejándose de la vida cívica. Los sectores medios han estado
ocupados en sobrevivir al borde siempre de la pobreza, sobre endeudados,
convertidos en consumidores, normalizando el abuso, creyendo poder morigerar el capitalismo salvaje
para hacerlo menos abusivo y entendiendo, recién a partir de la explosión
social de octubre 2019, que ello pasa por cambiar el modelo y la constitución de
la dictadura que lo ha blindado para perpetuar la dominación de una minoría.
Los
sectores jóvenes que hoy representa la candidatura de Gabriel Boric, son
sectores medios que hoy lideran y ganaron su espacio en una larga lucha, representan
el grupo etario cercano a los 40 años, que vivieron casi niños los ochenta, y
crecieron en este placebo de democracia de los noventa, en esta transición que
duele y avergüenza. Son jóvenes que se abrieron camino como outsiders del sistema
binominal, en donde un puñado de militantes se movían cínicamente entre el
Estado y las Corporaciones, compartiendo amablemente el poder con la derecha.
Eso,
en la mirada de los jóvenes pingüinos, fue bajar la oreja, ser obsecuentes y
ciegos a lo que se jugaba. Aceptar un orden que ha estado amarrado al saqueo de
los fondos previsionales, al perdón de la deuda subordinada a la banca, a la privatización
del agua, las carreteras, al financiamiento ilegal de la política.
De
eso estamos hablando, de un sistema basado en la injusticia y la fuerza de las
armas que sirve a los sectores dominantes. Contra ese sistema se levantaron los
movimientos estudiantiles por una educación sin lucro, lo movimientos No Más
AFP por pensiones dignas, el movimiento feminista en contra de una sistema
patriarcal; los movimientos por
recuperación del agua, en contra del extractivismo depredador, de las zonas de
sacrificio o de la invasión inmobiliaria que destruye los barrios. Nos
referimos a una explosión social multifacética en contra de una democracia
deformada, subyugada y mentirosa, en donde los eufemismos sirven para practicar
la corrupción descaradamente, a diestra y siniestra. Contra la Constitución del
80, que legó el régimen militar y que ha
ordenado la vida política con la perversa amarra de los 2/3, con los partidos
políticos jugando esas reglas institucionales, aggiornados, pragmáticos e instrumentales,
practicando el clientelismo, cuidando sus cuotas de poder y olvidando sus
principios.
Defender
y estar al servicio de la Convención Constitucional debe ser nuestro norte. Rescatar
al Estado del cuoteo político, significa dignificar a los trabajadores públicos
de carrera, ejerciendo un liderazgo que conduzca al aparato público hacia objetivos
estratégicos que signifiquen nuevas prioridades, en un enfoque de bien común y como
garante de los derechos sociales que hasta ahora el modelo ha mercantilizado.
Como
ciudadanos debemos asumir la acción política efectiva, para ser realmente
actores de esta nueva etapa de la historia. La democracia participativa debe
articularse con los movimientos sociales ingresando a la política, como
anfiteatro donde se toman las decisiones y, en este sentido, asegurar
gobernabilidad al nuevo gobierno, sustento social para la participación desde
los territorios, levantando nuevos representantes políticos que provengan de las
organizaciones sociales. Hasta ahora los políticos tradicionales amurallaron su
feudo para impedir que dirigentes sindicales o sociales pudieran participar. En
forma práctica los movimientos sociales han pasado al sitial político para
salvar esa barrera de entrada. Despejar esas restricciones significará sanear
el sistema político, en el mismo sentido que reducir las remuneraciones de esos
servidores públicos a los niveles generales de la administración del Estado. Con
esos lineamientos profundos se puede dejar atrás la política amañada, de
cocinas y secretismo, que desde lo social hemos repudiado. Hay que sumarse a la
arena política para lograr que esas reglas tramposas se desmantelen para que
las fuerzas sociales puedan irrumpir plenamente para un nuevo sistema,
participativo y transparente.
Vivimos
hoy en Chile y el mundo una profunda crisis moral y ecológica, que ha cuestionado
todas las estructuras de poder mundial, nacional y local, con una presión
global en donde intereses supranacionales ejercen su influencia y poder fáctico.
Cuando la democracia representativa no les sirve, no tienen remilgos en usar la
fuerza y esa es hoy la amenaza que
enfrentamos, porque en esa mirada autoritaria y excluyente, mueren las
libertades públicas y surge la neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros
nietos y tataranietos.
Soy parte
de esa generación del 70, que vivió el sueño de los mil días, con todo el
idealismo y entrega de la adolescencia y juventud, que fuimos protagonistas de un período doloroso de la historia; y puedo decir
que fuimos una generación con irreparables pérdidas, que sufrimos el terrorismo
de Estado, que asesinó a tantos de los nuestros, una generación impactada por
la persecución y el exilio. Hoy, frente a la amenaza de una ultraderecha que
tiene el ánimo de repetir el período criminal de la dictadura, vemos la
necesidad de plantearnos para rescatar a Chile de este retroceso, para defender
lo avanzado y plasmar en una nueva Constitución Política del Estado de Chile un
nuevo trato, para una convivencia en paz, con mayor justicia social, en armonía
con la naturaleza, para comprometernos como sociedad con la defensa del
planeta.
Los
abuelos, políticamente activos y que nos levantamos temprano a votar, somos esa
generación del 70 y estamos de pie por una democracia profunda y participativa,
que termine con el imperio de la codicia y el miedo en Chile y por ello votamos
Esperanza.
Hernán
Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 04.12.2021
Una
mirada libre a nuestro entorno
lunes, junio 14, 2021
Elecciones Segunda Vuelta, Gobernadores: razones probables de la abstención.
Ayer vimos en televisión una mujer de cuarta edad, 103 años que concurría a votar, dando un ejemplo
de civismo y esperanza de cambios. Sin embargo, cerca de 81% del padrón electoral
se abstuvo, no se levantó a votar.
¿Qué motiva esta abstención de 19,61% promedio? Démosle una vuelta.
¿Pobreza, miedo a contagiarse, el costo del desplazamiento a los locales
de votación?
En esta ocasión, cabe considerar que, por la alta cifra de muertos y
contagiados por el Covid, en la víspera
de esta segunda vuelta, se fijó una cuarentena total en Santiago, pero se
permitió ir a votar el domingo, con el pasaje de Metro gratis. Claro que hay
comunas que no cuentan con este servicio y la movilización en buses es escasa y
riesgosa.
Mucha gente se quejó de que las trasladaron a locales muy alejados,
existiendo otros en el mismo barrio.
¿Disposición de las mesas con un criterio de dispersión para que se
respete el distanciamiento preventivo?
Quizá, pero es notorio que SERVEL lo hizo sin tener en cuenta los
domicilios de las personas, la georreferenciación, enviándolas a votar a nuevos
locales alejados, existiendo puntos cercanos en su vecindario o donde acostumbraba
votar. Esto ha sido una torpeza, tal vez. ¿falta de dedicación para ajustar la
asignación de mesas a parámetros de geo localización? ¿acción torpe o intención
de dificultar el ejercicio del sufragio?
Otra causa profunda es la falta de educación cívica, falta de información sobre la relevancia que tendrán
los Gobernadores en la asignación de presupuestos a las comunas y planos reguladores
regionales. Pero, cómo decía el psicólogo Ángel Bustos, puede tratarse de
desesperanza aprendida, una situación psicológica en donde todo se ve negro y
sin posibilidad de cambio, es bajar los brazos en conformismo.
Nada mejor para la élite dominante que esta auto restricción de las personas
a cambiar el estado de las cosas. En términos similares, se podría hablar de
síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado termina enamorado de su captor y lo
defiende y justifica. Debe haber algo de ello, después de 40 años de miedo
insuflado a la vena de la sociedad.
Otro motivo para restarse a votar puede ser la anomia, rechazo a lo
institucional, que se traduce
en marchar, romper los símbolos del poder, pero sin comprometerse con votar,
esgrimiendo una visión nihilista de la democracia representativa, verbalizando
revoluciones, pero en la práctica sin tener vocación de querer cambiar ese
modelo. Aparece una percepción de resistencia a participar en lo colectivo,
individualismo, banalidad, egocentrismo, escapismo.
¿Estamos frente a una degradación ética de la sociedad permeada por los
antivalores del sistema?
Vemos que la compulsión consumista es inversamente proporcional a la
cultura cívica de las personas. Largas filas en un mall, en una liquidación de
ropa o zapatillas, con riesgos mayores a la salud, por tratarse de recintos cerrados,
aglomeración, aire acondicionado, todo un ambiente que favorece los contagios.
Por otro lado, vimos ayer, casi vacíos, espacios amplios y seguros para votar,
con facilitadores que distribuyen alcohol gel y ayudan a un flujo rápido de
votantes.
¿Existió este domingo temor al hacinamiento en los buses o metro? Cada día y pese a cuarentenas que se pregonan
pero que se relativizan con permisos para empresas de primera necesidad, en
donde cabe de todo, se aprecia que el grueso de la población, por razones
laborales, por búsqueda de sustento los más, ha seguido circulando como tiempos
normales, siendo esto la principal causa de la escalada de la pandemia. Ésta ha
crecido en número de contagiados y fallecidos por la ineptitud de la autoridad,
pero también por la inconsciencia colectiva. Personas que deben salir porque nadie
las ha ayudado, y otras personas que, indolentes, se miran el ombligo y juegan
cada cual, su propia ruleta rusa, para ir de shopping o de fiesta. La verdad es
que la pandemia nos ha mostrado como sociedad en sus flaquezas y virtudes.
En cuanto a conciencia cívica hay algo claro en las elecciones de ayer: En las comunas acomodadas, la élite sí tiene
cultura cívica y defiende sus privilegios, concurre a votar, usa sus medios de masas para distraer, atemorizar, el anticomunismo entre
ellos, les funciona, imponen eufemismos, como llamar a la derecha
concertacionista, o como se dé en llamar ahora, como de “centro izquierda”, apostando
de nuevo a la ignorancia y desinformación de esos millones de habitantes que
siguen funcionando por la tele, por los matinales, y que son la caja negra de
la política actual.
Y dentro de este juego de poder, mientras la clase política sacaba sus
calculadoras, los médicos desesperados piden al Gobierno poder controlar la
gestión sanitaria de la pandemia,
gestión que siempre ha estado concentrada en un equipo obsecuente en torno al Presidente,
quien es, en definitiva el que ha conducido estos dos años de pandemia, manteniendo
un toque de queda y un estado de excepción que se contradice con esa manga
ancha que concede a las grandes empresas, para que sigan funcionando, con la
movilidad que hace imposible la trazabilidad de los contagios. Y , en cuanto a
ayuda, el gobierno fue ágil y generoso para trasladar susidios, desde el inicio
de la crisis, a los grandes grupos, a la vez que los ha mezquinado
persistentemente para el resto de la población.
En un testimonio estremecedor el Doctor Juan Espinosa Huircalaf señaló, en
Pauta Libre, que estamos en la tormenta perfecta, pronto superaremos los 40 mil
muertos y se nos están muriendo, en promedio, más de 100 personas diarias, entre ellos, jóvenes,
además, están llegando a la UCI personas que habían recibido las dos vacunas.
Reconoció que la vacunación había sido ejemplar, pero que la gestión de riesgo
había sido pésima, contradictoria, ambigua, generando en la población el falso sentido de seguridad por estar vacunados,
cuando ello no es real y se debe mantener distanciamiento, mascarillas,
precaución, evitando hacinamiento y movilidad.
Como corolario, mientras los hospitales colapsan y las clínicas privadas
cierran sus urgencias por saturación, se instala un gigantesco negocio a costa
de la pandemia: las clínicas privadas, muchas de ellas de propiedad de
consorcios internacionales, han hecho de la crisis sanitaria una gran
oportunidad de negocios, triplicando sus tarifas día/cama, llegando una hospitalización
a valores que no cubren las Isapres ni los Seguros, lo cual deja endeudados o en
la ruina, a pacientes que creían estar cubiertos ante una emergencia. Esto
muestra una vez más la perversidad del modelo, donde la especulación es parte
de una cultura de la muerte.
Desgraciadamente, los jóvenes no han ido a votar, en especial los de estratos populares y eso es peligroso, porque para gobernar se
requiere asumir responsabilidades, programas de acción, disciplina. Y esta
palabrita “disciplina” es resistida porque se la asimila a verticalidad y
autoritarismo. El individualismo, sumado al libertinaje y el clientelismo,
junto con paralizar, degrada y colinda con la flojera, la madre de todos los
vicios. Una doctrina de esfuerzo debiera motivar a una juventud que toma las
riendas de su destino, porque ha sido vulnerada y ha tomado consciencia de ser
poder; pero, el gran lastre es esa masa informe de la población, sin cultura
cívica, a la que le insuflan a diario el individualismo del sálvese quien pueda,
dejándola proclive a la corrupción, sin parámetros éticos. Reeducar para
conquistar con esfuerzo y persistencia un país distinto es la gran tarea
pendiente de la civilidad y esto es urgente para fortalecer la legitimidad de
cualquier sistema político que querramos construir.
Raya para la suma: votó
el 19 % del padrón electoral, lo que significa que los que han decidido en
materia de Gobernadores, salvo las excepciones de los que ganaron en primera
vuelta, son una minoría, con la evidencia de una gran caja negra, palpitante,
que es impredecible por su comportamiento errático o visceral. Más allá de las
marchas masivas de estos 30 años y de la explosión de octubre, caben serias
dudas sobre el compromiso de amplios sectores de nuestro pueblo por sumarse
responsablemente a la construcción y gobernanza de un país distinto, enfocado
al Bien Común.
Periodismo Independiente, Hernán
Narbona Véliz, 14.06.2021
martes, diciembre 22, 2020
¿Cambio de era?
Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron
torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras
las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía
streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la
palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y
mutilaciones.
Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y
la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la
ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros
multiplicaron su oro en medio de la plaga.
Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante
oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras,
el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión
se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos
las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la
moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el
plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.
Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre
del maletín.
Comieron por delivery. Para lograr
fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros
verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.
En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados,
pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers,
los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los
cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al
océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir
en tierras promisorias.
Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes,
saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los
expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los
sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos
celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.
Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles
proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se
sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y
el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas
del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de
justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra. En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas
cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del
hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea, no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo
en el recuerdo por un pesebre.
Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.
sábado, septiembre 12, 2020
Septiembre, esquivando mentiras
La conmemoración de cada septiembre resulta un durísimo trance, en el
que se debate esa verdad callada, que se mantiene viva y doliente en la
Memoria Ciudadana y esa otra, Pos Verdad o Negacionismo oficial, que
busca disfrazar el terrorismo de Estado detrás de llamados de unidad, en
los cuales la élite dominante, blindada en pretorianos funcionales al poder,
siempre llama a deponer la violencia, que en su concepción significa
deponer toda acción de protesta y aceptar los abusos como esclavos sonrientes.
Es que la sociedad civil ha recuperado soberanía y la política se ha comenzado a gestar desde ella, como consecuencia de la pérdida de legitimidad de los partidos políticos, cooptados por el sistema, focalizados en mantener sus cuotas de poder como un verdadero oligopolio político, y que han sido incapaces por 30 años , de levantar un proyecto alternativo al modelo neoliberal, con una responsabilidad histórica en la agudización de la desigualdad que vive la sociedad chilena. Esta certeza de entender que la clase política es parte del problema se evidencia transversalmente en la bajísima adhesión popular que tienen los partidos y los políticos rostro de las coaliciones.
En este mes de septiembre de suman hechos que han sido señales o ensayos de parte del gobierno, de su profundo interés por frenar la expresión soberana de la ciudadanía. El paro de los camioneros, las declaraciones de Longueira de ir por el Apruebo o de Lavín de ser "social demócrata", el intento de pasar por el Congreso leyes en contra de las libertades públicas, el tratar de escamotearle al pueblo la canción "El Derecho de Vivir en Paz", del mártir, Víctor Jara, son evidencias de la bajeza y desesperación que vive la derecha, mostrando su rostro más tenebroso.
Existe una acción transversal en el Estado para crear condiciones que puedan justificar la suspensión o nueva postergación del plebiscito del 25 de Octubre. El manejo de la pandemia se está llevando en base a consideraciones políticas, antes que por criterios sanitarios. La táctica dieciochera ha buscado generar una falsa sensación mejoría de la pandemia, en circunstancias que los médicos y especialistas han hecho ver que un rebrote podría ser fatal para miles de personas, dado el nivel de saturación y agotamiento del sistema asistencial.
En términos de sentido común, un alto porcentaje de la población descree de los mensajes oficiales y por eso, en la medida de sus posibilidades, insiste en mantenerse en confinamiento, sin arriesgar o arriesgarse a un contagio, con visitas a familiares, ni menos enviar a los hijos a clases presenciales. En términos legales, requiriendo aprobación del Senado, el Presidente ha prorrogado una vez más y por tres meses e Estado de Emergencia Sanitaria y la percepción ciudadana es que lo que se busca es impedir que las personas puedan llegar al 25 de Octubre en buen estado de salud, como para participar en forma contundente en el Plebiscito del 25 de octubre.
Está, además la desconfianza natural frente a instrucciones contradictorias del Ministro Paris y del vocero Jaime Bellolio, respecto a los protocolos de visitas para su "Fondéate en Casa". Por último, el gobierno sigue en sintonía distinta, alejada de la realidad real. Con un Presidente que le habla al Virus y le pide irse de Chile. Algo parecido a lo que dijo Mañalich, al inicio del cuento, cuando sugirió que el virus podría mutar y ponerse buenito.
El punto es ¿Hay algo que celebrar este año calamitoso, donde el manejo del gobierno ha sido de desprotección de la vida en pro de los intereses económicos? ¿Alguien va a celebrar si hemos tenido una cifra reconocida de 14 mil muertos por la pandemia? ¿Alguien quiere celebrar algo si el desempleo ha arrasado a millones de familias chilenas, sin que nadie les entregue una ayuda efectiva?
En medio de esta sensación, lo único que ha salvado a mucha gente es la solidaridad auténtica que ha surgido de las organizaciones poblacionales de base, de las Juntas Vecinales y clubes deportivos, que han montado miles de ollas comunes. Y, una vez más pretendiendo subirse por el chorro, el gobierno y su comité creativo inventan una Teletón, desempolvando la táctica sensiblera de siempre como una excelente forma de eludir impuestos, para ayudar supuestamente a los Adultos Mayores, a los mismos a quienes el gobierno negó hasta el último minuto, un acceso a sus fondos previsionales.
En este recuento, cruzando Septiembre, un 80% que está por el Apruebo, más allá de la legitimidad que tuvo el Acuerdo político que abrió esa salida, necesita esquivar la mentira oficial, cuidarse y reflexionar en los grandes objetivos que se debe alcanzar para desmontar los enclaves dictatoriales de la Constitución del 80 y poder redactar con intervención de un pueblo soberano en permanente movilización cívica, desde sus hogares, un texto constitucional nuevo que conforme un marco de principios fundamentales para caminar hacia un nuevo Chile.
Periodismo Independiente, 12 de septiembre, 2020.
miércoles, abril 22, 2020
POS PANDEMIA: una reflexión necesaria.
Una mirada libre a nuestro entorno
martes, noviembre 05, 2019
No caer en la trampa de la violencia
Una mirada libre a nuestro entorno
martes, agosto 06, 2019
DECÁLOGO PARA LA CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA
Una mirada libre a nuestro entorno










