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lunes, junio 24, 2024

Manifiesto Poético Político


Manifiesto Poético Político

El hombre y sus circunstancias

 

Uno es lo que construye en su tiempo asignado. La esencia del ser, su patrimonio y sostén, es la integridad que logre en su caminar, los momentos de decisión que fueron definiendo su derrotero, los errores superados. La materia prima en que uno se fue formando, la esculpieron los padres, la escuela, la lectura, los amigos, los amores, los sueños y convicciones.

Uno e indivisible, asumiendo roles en cada etapa. En mi caso, ser hombre de las Ciencias Políticas, servidor público, poeta y periodista Independiente, ha sido caminar con facetas convergentes, que son parte de la vida y, en ese contexto, perfilar al escritor, separándolo de las demás dimensiones, sería una simplificación poco feliz.

En una sinopsis de cómo la poesía fue reflejando etapas genuinas y descarnadas que hubo que cruzar, cabría anotar la vivencia del desgarro familiar al tener que alejarse tempranamente de la cuna paterna para abrir espacios en otras latitudes. Formando familia e hijos en Buenos Aires, esquivando las amenazas que representaba una dictadura, tanto o más cruel que la iniciada en Chile. En ese escenario terrorífico, que la impertinencia y temeridad juvenil minimizaban como forma de seguir en pie, fue surgiendo la poesía libertaria, cual grito de resistencia, mientras iba creciendo una mirada americanista y cosmopolita, ganada en esa realidad sabia de Scalabrini Ortíz, en su hombre de Corrientes y Esmeralda.

Luego el retorno a Chile desde Buenos Aires, los ochenta, la muerte de mi padre, las protestas, la lucha silenciosa por la libertad y, en esa odisea de vecinos, académicos, poetas, artistas e intelectuales, los poemas se desgranaban como panfletos azules, que daban cuenta de ese tiempo intenso, de la fuerza de la razón y la voluntad contra la perversidad y el odio. En esa etapa, con la compañera amada, con los hijos creciendo, desarrollando la creatividad como acción cotidiana de sobrevivencia, desarrollando como pareja una inventiva que no era metafórica, logramos el despliegue real de inteligencia para generar opciones, pese a estar marginados por las listas negras de la dictadura.

Entonces, como ahora, la poesía fue envolviendo el círculo íntimo, con la compañera y los niños que crecían, plasmando el amor a la tierra, a la ciudad desolada, a la esperanza, los sueños, las frustraciones. Cruzar así las décadas, recorrer América, vivir y trabajar en diferentes países, debutar de abuelos y, siempre acodada conmigo, la poesía madura y persistente. En los noventa, quise cortar amarras del golpe de Estado, de ese período que nos había marcado y fue un intento de alejar la poesía de la contingencia; al final resultó algo imposible, pues el canto poético brotaba a partir del agobio por la traición que reincidía, de la constatación del cinismo y la corrupción tergiversando la palabra, de los dolores en el alma al comprobar que íbamos como ovejas a la decadencia moral, de la sensación de impotencia frente al país que, servil,  iba enmudeciendo. Cada crónica semanal de denuncia, era la bandera de un náufrago por la decencia en la patria.

La poesía frente a la traición se volvió más necesaria y combativa, sin panfletos, yendo a la médula de los valores, practicando la asociatividad, aferrándose a la conciencia universal de justicia social, frente al monstruoso sistema que ha querido aplastarnos en todos los espacios de convivencia. La poesía se hizo más política, derivó en crónicas, se hizo expresión de resistencia cívica universal.

Por todo ello, porque ésa ha sido la historia construida, la poesía, como su espejo, ha sido americanista, integradora, respetuosa de los pueblos ancestrales y de su cosmovisión. Mi poesía no estuvo en los espacios editoriales golpeando puertas, ni en los guetos de la literatura auscultada por eruditos, ni fue parte  del oasis gregario de los escritores que se unían en la bohemia.

Un poco como Mateo, el cobrador de impuestos que siguió a Jesús, la vida me ha ubicado en similares dimensiones de lo público, como consultor, académico, fiscalizador o analista de temas de Estado. De suyo, mi poesía lleva el resabio de muchas acciones ciudadanas ante el poder, en un debate crítico que ha denunciado distintas situaciones de abuso contra el interés general o el bien común. Inseparablemente, como Poeta y Escritor soy un animal político combatiente por principios fundamentales de la República y cuando esgrimo la palabra en los debates, lleva el peso profundo de elementos éticos, como cristiano poeta de la tierra americana y crítico exacerbado de mi momento histórico.

 

Hernán Narbona Véliz, Valparaíso, 23 de junio de 2017Una mirada libre a nuestro entorno

martes, noviembre 29, 2022

ODA A LO INÚTIL

ODA A LO INÚTIL


 

Entrampado en los materialismos el ser humano va perdiendo su espiritualidad, aquello que lo hace semejante al Creador, a la esencia del Ser. Desde que nace, lo encarrilan las camisas de fuerza de un modelo lleno de sofismas. Su paso hacia el ser, es constreñido por la prisa, al aprendizaje de aquello que le sirva, aquello que sea funcional a una necesidad imperativa de logros cuantificables.

¿Qué quieres ser cuando grande? Los niños dirían, en su candidez e inocencia, que quieren jugar con otros niños, que quieren ser felices. Pero,  el mundo adulto ha asimilado la felicidad a la tenencia de objetos, a la posesión ilimitada, a la carrera salvaje tras vellocinos de oro, sin mirar al costado, tratando de ascender individualmente, dejando de sentir y disfrutar del camino. Desde el jardín de infantes aparece lo utilitario, aquello tangible, que sirva, la caja de útiles. La sociedad mediática segmenta hasta el infinito, moldeando gustos, distribuyendo a nivel planetario aquello que no se necesita, reeditando silabarios con absurdos retoques para que todos los tengan que comprar de nuevo.

El consumismo, el elitismo, el sentido aspiracional y la pseudo pertenencia a lo banal y superfluo, invocan, adoran lo útil, descartan aquello que no sirva a los propósitos de éxito. Así, la caja de útiles se expande. Ya no basta con la cajita de lápices de colores,  un compás,  una regla, goma de borrar y lápiz grafito. Hoy se necesita estar en vanguardia, usar las marcas, el último celular, el más bacán video juego, el meta verso.

El hombre, inseguro de sí mismo, busca en lo utilitario las certezas, la exactitud, lo mensurable, el dinero. Y, en ese ejercicio, deja fuera los sueños, la cábala,  el albur, la cofradía, la utopía rebelde y tozuda, que crece entreverada como enredadera de los primeros veranos. El pragmatismo salvaje, que viste lo utilitario, es avasallante, los afectos resultan inútiles si no conducen a los intereses priorizados. Lo útil tiene precio, se transa, es la apología consumista de lo aplicable, es la racionalidad acomodaticia de eunucos genuflexos, sometidos al amo que los usa, autodidactas del servilismo, todo vale, con tal de llegar a tenerlo todo.

La genial fuga de la sinrazón, de  tejedoras de mosaicos etéreos,  el halo inasible e incorruptible de los sueños, se rescatan en la palabra espontánea de los trabajadores de las letras, que no colapsan en lo políticamente correcto. Desde allí mi rebeldía.

¡Vivan las cosas que mantuvieron su esencia gratuita! Viva el cantar madrugador de los chincoles,  del gallo heroico que, guardado en los cerros, me despierta antes que suenen la alarmas de los celulares. Vengan sonrientes los libros de cuentos, los refranes y las oraciones inusitadas que brotan en los temblores,  que salgan a trotar los manifiestos y las cartas públicas, exigiendo simples petitorios de borrachos, atados de promesas inválidas y en desuso.

Nadie cree en lo inútil y los marginales escritores  encumbramos lo inimaginable, mientras los genuflexos lucran con las migajas de sus amos, depredan sin asco, le sacan provecho al prójimo, un mero descartable más, si no sirve, que se friegue y a otra cosa, mariposa. 

El hombre desvaría buscándole utilidad a las cosas, habla de ponerlas en valor, hacerlas rentables, lucrar hasta el hartazgo, mientras olvida el gozo de simplemente verlas, bienes comunes, engalanar tus nostalgias, los paisajes del canal de Panamá,  el valero de plaza Garibaldi, el mate burilado de El Salvador, las mujeres negras bajo quitasoles de colores en Belice, las mujeres guaraníes bailando con botellas verdes sobre sus cabezas, en Asunción, las gordas hermosas de Bahía, el tango gratuito de Lavalle y Florida, las postales arrumbadas de paisajes olvidados. Testimonios inútiles, libros dedicados, un saludo amigo entre manchas de vino en un libro querido, talvez el resabio de un amor perdido, episodios que te embriagaron, que aún te remecen el alma. Viva la Poesía, vivan mis inútiles versos, mis enamoramientos instantáneos,  mis fenomenales pérdidas de tiempo sobre el peral de mi quinta.

Pertenezco a la cohorte marginal de los poetas. Frente al pragmatismo, declaro: la creación es una vertiente de libertad y los poetas, en términos transversales, debemos mantener la condición de independencia, combatiendo lo fatuo, lo burdo, el feísmo, el negacionismo cobarde, el culto a lo utilitario, para no convertirnos en artilugios del poder, en objetos  manipulables,  en entes funcionales con un precio en la frente.

No podemos ser útiles a las estrategias de los poderosos y por eso planteamos la apología de lo universal,  de lo sencillo, de los bienes comunes, esos espacios colectivos, hasta donde la codicia no llega. Defender la colaboración y la gratuidad es defender la libertad como aire vital del trabajo de los trabajadores del arte.  Nadie podrá impedir que seamos un persistente e irreverente motor de sueños y utopías;  nadie podrá impedir que elijamos el aire y la vida, soberanos en nuestros reinos de armonía,  sin aceptar que los poderosos mercantilicen o acallen nuestras voces libertarias. La inútil Poesía es inclaudicable.

Hernán Narbona Véliz, Poeta, Escritor, Periodista Independiente

Desde Valparaíso, Chile, para la Revista Alma América, Noviembre 28/2022

 

Una mirada libre a nuestro entorno

miércoles, enero 06, 2021

Nos Rompieron las Alas, Novela Breve - Edición Digital



Una mirada libre a nuestro entorno



martes, diciembre 22, 2020


¿Cambio de era?

Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y mutilaciones.

 

Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros multiplicaron su oro en medio de la plaga.

 

Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras, el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.

 

Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre del maletín. Comieron por delivery. Para lograr fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.

 

En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados, pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers, los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir en tierras promisorias.

 

Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes, saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.

 

Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra.  En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea,  no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo en el recuerdo por un pesebre.

 

Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.

 

Una mirada libre a nuestro entorno