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jueves, diciembre 25, 2025

solución biológica

El 2 de noviembre 2024, cumplía 75 años y en evento 24 horas de poesía leí este poemasolución biológica

domingo, agosto 31, 2025

lunes, agosto 11, 2025

Por una nueva Humanidad


Por una nueva Humanidad

Aquí vamos los soñadores barajando el albur de la impiedad urbana, menoscabados por las muchedumbres que otean con su ojo cíclope las catástrofes cotidianas. Vamos convencidos de que el lenguaje crea realidades y lo usamos como un ariete, a brocha gorda contra muros infranqueables.

Muchos nos extraviamos, robando pantallas y, al vernos, el titiritero se ríe de nosotros, torpes y pontificantes, ególatras hormigas queriendo  conquistar un epitafio.

Muchos nos perdemos en cofradías de licores fugaces, procrastinamos una novela mentirosa y remontamos madrugadas en la desolación y las deudas.

Otros nos refugiamos en altisonantes metáforas indescifrables para eludir la crudeza de la calle y sentirnos una elitaria casta luminosa.

Asumiendo a regañadientes nuestra enclenque consecuencia, despotricamos por utopías deshilachadas en el viento de la historia y tomamos aire, para seguir bregando contra nuestras debilidades y personalismos.

Somos, al fin y al cabo, maestros chasquillas de la palabra, pero hay una sensibilidad que está allí, que marca nuestro quehacer.

Cuando caen las máscaras y el grito agónico de pequeñas almas flageladas por el odio, remece las entrañas, algo profundo se rebela en ira incontenible.

Entonces, nos asomamos por encima de  fofas egolatrías y recobramos, en parte, el sentido umbilical del humanismo.

Y nos reunimos, desconfiados del poder, de sus mentiras, y zarpamos al desafío, a enfrentar marejadas y trenzar las manos en un gesto primario de responsabilidad y compromiso.

Cada verso, cada frase, va tejiendo el mosaico de la diversidad, bordado en un propósito universal de sobrevivencia en paz, soberanía y justicia.

Mujeres y hombres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, nos reunimos, asumiendo el bien común, en resistencia frente a la dominación del miedo y la mentira.

En esta coyuntura negra del planeta, cada quien es un grano de arena en el universo de la consciencia, aportando una visión de equilibrio y equidad, que augure espacios de humanidad en los que se pueda asegurar que el fascismo, el sionismo, el negacionismo,  la cultura de la muerte, Nunca Más.

Hernán Narbona Véliz

Valparaíso, 11 de Agosto de 2025



Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, julio 28, 2025

lunes, junio 24, 2024

Manifiesto Poético Político


Manifiesto Poético Político

El hombre y sus circunstancias

 

Uno es lo que construye en su tiempo asignado. La esencia del ser, su patrimonio y sostén, es la integridad que logre en su caminar, los momentos de decisión que fueron definiendo su derrotero, los errores superados. La materia prima en que uno se fue formando, la esculpieron los padres, la escuela, la lectura, los amigos, los amores, los sueños y convicciones.

Uno e indivisible, asumiendo roles en cada etapa. En mi caso, ser hombre de las Ciencias Políticas, servidor público, poeta y periodista Independiente, ha sido caminar con facetas convergentes, que son parte de la vida y, en ese contexto, perfilar al escritor, separándolo de las demás dimensiones, sería una simplificación poco feliz.

En una sinopsis de cómo la poesía fue reflejando etapas genuinas y descarnadas que hubo que cruzar, cabría anotar la vivencia del desgarro familiar al tener que alejarse tempranamente de la cuna paterna para abrir espacios en otras latitudes. Formando familia e hijos en Buenos Aires, esquivando las amenazas que representaba una dictadura, tanto o más cruel que la iniciada en Chile. En ese escenario terrorífico, que la impertinencia y temeridad juvenil minimizaban como forma de seguir en pie, fue surgiendo la poesía libertaria, cual grito de resistencia, mientras iba creciendo una mirada americanista y cosmopolita, ganada en esa realidad sabia de Scalabrini Ortíz, en su hombre de Corrientes y Esmeralda.

Luego el retorno a Chile desde Buenos Aires, los ochenta, la muerte de mi padre, las protestas, la lucha silenciosa por la libertad y, en esa odisea de vecinos, académicos, poetas, artistas e intelectuales, los poemas se desgranaban como panfletos azules, que daban cuenta de ese tiempo intenso, de la fuerza de la razón y la voluntad contra la perversidad y el odio. En esa etapa, con la compañera amada, con los hijos creciendo, desarrollando la creatividad como acción cotidiana de sobrevivencia, desarrollando como pareja una inventiva que no era metafórica, logramos el despliegue real de inteligencia para generar opciones, pese a estar marginados por las listas negras de la dictadura.

Entonces, como ahora, la poesía fue envolviendo el círculo íntimo, con la compañera y los niños que crecían, plasmando el amor a la tierra, a la ciudad desolada, a la esperanza, los sueños, las frustraciones. Cruzar así las décadas, recorrer América, vivir y trabajar en diferentes países, debutar de abuelos y, siempre acodada conmigo, la poesía madura y persistente. En los noventa, quise cortar amarras del golpe de Estado, de ese período que nos había marcado y fue un intento de alejar la poesía de la contingencia; al final resultó algo imposible, pues el canto poético brotaba a partir del agobio por la traición que reincidía, de la constatación del cinismo y la corrupción tergiversando la palabra, de los dolores en el alma al comprobar que íbamos como ovejas a la decadencia moral, de la sensación de impotencia frente al país que, servil,  iba enmudeciendo. Cada crónica semanal de denuncia, era la bandera de un náufrago por la decencia en la patria.

La poesía frente a la traición se volvió más necesaria y combativa, sin panfletos, yendo a la médula de los valores, practicando la asociatividad, aferrándose a la conciencia universal de justicia social, frente al monstruoso sistema que ha querido aplastarnos en todos los espacios de convivencia. La poesía se hizo más política, derivó en crónicas, se hizo expresión de resistencia cívica universal.

Por todo ello, porque ésa ha sido la historia construida, la poesía, como su espejo, ha sido americanista, integradora, respetuosa de los pueblos ancestrales y de su cosmovisión. Mi poesía no estuvo en los espacios editoriales golpeando puertas, ni en los guetos de la literatura auscultada por eruditos, ni fue parte  del oasis gregario de los escritores que se unían en la bohemia.

Un poco como Mateo, el cobrador de impuestos que siguió a Jesús, la vida me ha ubicado en similares dimensiones de lo público, como consultor, académico, fiscalizador o analista de temas de Estado. De suyo, mi poesía lleva el resabio de muchas acciones ciudadanas ante el poder, en un debate crítico que ha denunciado distintas situaciones de abuso contra el interés general o el bien común. Inseparablemente, como Poeta y Escritor soy un animal político combatiente por principios fundamentales de la República y cuando esgrimo la palabra en los debates, lleva el peso profundo de elementos éticos, como cristiano poeta de la tierra americana y crítico exacerbado de mi momento histórico.

 

Hernán Narbona Véliz, Valparaíso, 23 de junio de 2017Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, diciembre 03, 2023

Detengan la barbarie

Como un bien que a veces no atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas, cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de risas y sueños en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia humana.
Es lo que le han arrebatado siquiera como un sueño, al pueblo palestino, a los miles de niños que han nacido y muerto en una pesadilla. Los palestinos aspiran, en justicia, a ser reconocidos y respetados como un Estado soberano, con una paz real, con dos Estados, Israel y Palestina, que puedan coexistir en un respeto mutuo, que erradique el odio, y donde el Derecho Internacional se respete. Pero, desgraciadamente, lo que está hoy sufriendo la civilidad de Oriente Medio, es un huracán de odios,  sirenas y pulsos metálicos de misiles, en la dialéctica perversa de una guerra de exterminio. 

 

Para entender la profundidad del dolor que sufren los civiles del Medio Oriente, he mirado mi ciudad, Valparaíso, con su colorido, con sus afanes cotidianos, con sus habitantes superando infortunios. Y me la imaginé, por un instante, ardiendo, con grandes columnas de humo, bombardeada su catedral, sus colegios, sin energía, sin agua, envuelta en una enorme catástrofe, con sus universidades y su puerto destruidos, con drones asesinando a hombres, mujeres y niños, por ser potenciales enemigos.

Cerré los ojos y me trasladé al horror de la franja de Gaza y sentí, estremecido, la dialéctica perversa de la guerras genocidas, sin respeto ni a templos, hospitales ni escuelas, en esa agresión impersonal de un juego de video, sin declaraciones diplomáticas previas, que implica el genocidio temprano, para que los pueblos tildados como enemigos, algún día, eventualmente, no puedan levantarse en armas y agredir a la potencia dominante.

 

Frente a nuestros ojos va transcurriendo este conflicto, con crueldad exacerbada, con asimetrías profundas. Gente común y corriente es masacrada, la instantánea comunicación nos va mostrando la escalada.

 

La guerra va asolando esperanzas, llega con sus vicios, sus mentiras de noblezas, con ira, con violaciones a niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias, con torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica, si es necesario usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen.

 

La guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin una declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil, donde todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males mayores, los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de Ginebra para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de Justicia para los invasores, el Derecho se arrumba entre montañas de cadáveres, consecuencias de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy es peor que lo imaginable.

 

La guerra siempre ha estado movida por el lucro, por el control de los recursos estratégicos. Lo diferente hoy es que, cuando se luchaba contra un enemigo declarado, éste llevaba uniforme, se le distinguía de la civilidad, pero acá no, cualquier habitante con determinados rasgos étnicos, es peligroso y debe ser eliminado, por las dudas.

 

Ante la escalada de horror en medio Oriente y ante una inminente conflagración mundial, los pueblos, y especialmente los trabajadores de la cultura, debiéramos mantener una voz activa por la paz, ya que el Derecho Internacional es nuestra única protección frente a la ley de la selva imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.

Valparaíso, 26 de octubre 2023Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, marzo 12, 2023

La traición y la derrota


 
Décadas que cuesta ordenar, porque la sinrazón, las mentiras del poder, la traición, han clavado esquirlas en la humanidad de este pueblo, degradando la noble pobreza marrón del  siglo pasado, cuando se vestía bototos demacrados por los inviernos, pero relucientes tras los lustrines de la decencia. Las espaldas se curvan, los ojos buscan adoquines por instinto, a horcajadas sobre los muelles, el siglo destila sus aguardientes de fuego, adornando las peatonales con los anuncios de un titiritero, impidiendo que fluyan los volcanes marinos.

Pintarrajeando madrugadas, contando ladridos remotos de los perros, se vienen los sueños como hojas de un block, apretadas por la ira, flotando los días parejos por la incierta canasta  de  escritorios desvencijados, con retazos de discursos censurados, enmudeciendo las editoriales de la cobardía, sin explicar, ahogadas las palabras que quisieron estallar como cascada, pero quedaron tiritando en el vendaval frío de lo prohibido.

Cargamos en esta larga noche entumecidas palabras que caminan en fila india hacia los acantilados del silencio. Una oración musitada apenas, levita por los barrios violentos, por los relaves ácidos de pueblos fantasmas, aves que desaparecen, dolores que los titulares se niegan a sincerar, en la ancestral mentira de los poderosos. Valles sin zorzales, la codicia robando el agua, contaminando los mares y las arcillas. Las lágrimas son una piadosa mantilla que despeja la camanchaca, ayuda a llevar la angustia  de los campanarios. Y puedes salir cada mañana al trabajo, saltando por los  fétidos callejones donde perros vagos acompañan a zombies desolados por las garras del vicio.

Vamos con las pústulas de la traición en el alma, como esclavos sin memoria, negando la historia, secándonos en penas recónditas, con cicatrices de resistencia, escarbando en los diarios de vida un aliento verde que nos ayude a recuperar los sueños, utopías y ritmos de aquellas alamedas clausuradas por el miedo, por los placebos democráticos que nos vendieron como espejuelos brillantes, los solemnes juristas, coludidos con los pretorianos de la impunidad y la muerte, en una circense parodia de progreso y crecimiento.

Poeta Narbona 25 de febrero de 2018. @comarcadepoetas  

Una mirada libre a nuestro entorno

martes, marzo 22, 2022

Poesía en Crisis


No quiero épicas de panfleto
Ni miradas lejanas explicando  geopolítica
Ni prédicas llamando a la resignación 
No quiero portadas para el rating 
No busco disimular tribulaciones

Siento el fuego derrumbar convicciones 
Estoy con las mujeres desplazadas
Con las abuelas que tejen resistencias 
Estoy con el conscripto anónimo despedazado

Soy estremecedor daño colateral
El gemido impotente de los derrotados
La mano extendida para entregar aliento
No quiero alinearme con los cálculos
Apenas asomarme al dolor y congelarme
Objetivo estratégico de tiranos
Molesta avispa en sus bunkers

Pacifista guerrero de los dolientes
Levantando banderas blancas que enrojecen
Sin escatimar en ruegos
Sin cejar en la denuncia
de los asquerosos intereses tras la guerra

Entendiendo del tráfico de armas
El rédito del oro en las bolsas
La pedofilia sobándose las manos
Las mafias hermanadas en muerte
Compartiendo estadísticas 
Especulando sobre nuevos imperios
Padezco de descifrar sus movimientos 
Cada cual acomodándose a nuevos escenarios

Mientras se bombardean escuelas y teatros
Mientras el ajedrez tumba peones sin asco
Mientras la tribulación lapida amores
Mientras el desarraigo y la xenofobia 
incrementan los genocidios, actuales y futuros 

Los noticieros van apagándose 
y la vida de rutina prosigue, 
Las olas dejan sus espumas negras de olvido

La humanidad cree, absurda, 
que el infierno está lejano,
se acongoja y se apena, 
hasta que hace zapping 
y se pasa a la comedia.


martes, diciembre 22, 2020


¿Cambio de era?

Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y mutilaciones.

 

Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros multiplicaron su oro en medio de la plaga.

 

Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras, el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.

 

Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre del maletín. Comieron por delivery. Para lograr fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.

 

En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados, pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers, los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir en tierras promisorias.

 

Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes, saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.

 

Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra.  En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea,  no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo en el recuerdo por un pesebre.

 

Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.

 

Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, diciembre 14, 2019