Este es un espacio de periodismo de análisis y opinión, desarrollado por Hernán Narbona Véliz, Poeta y Escritor chileno. Administrador Público, Licenciado en Relaciones Internacionales, Columnista de diversos medios, miembro de Periodistas Frente a la Corrupción.
jueves, diciembre 25, 2025
solución biológica
domingo, agosto 31, 2025
CIEN POEMAS POR PALESTINA
lunes, agosto 11, 2025
Por una nueva Humanidad
Por una nueva Humanidad
Aquí vamos los soñadores barajando el albur de
la impiedad urbana, menoscabados por las muchedumbres que otean con su ojo
cíclope las catástrofes cotidianas. Vamos convencidos de que el lenguaje crea
realidades y lo usamos como un ariete, a brocha gorda contra muros
infranqueables.
Muchos nos extraviamos, robando pantallas y, al
vernos, el titiritero se ríe de nosotros, torpes y pontificantes, ególatras
hormigas queriendo conquistar un
epitafio.
Muchos nos perdemos en cofradías de licores
fugaces, procrastinamos una novela mentirosa y remontamos madrugadas en la
desolación y las deudas.
Otros nos refugiamos en altisonantes metáforas
indescifrables para eludir la crudeza de la calle y sentirnos una elitaria
casta luminosa.
Asumiendo a regañadientes nuestra enclenque
consecuencia, despotricamos por utopías deshilachadas en el viento de la
historia y tomamos aire, para seguir bregando contra nuestras debilidades y
personalismos.
Somos, al fin y al cabo, maestros chasquillas
de la palabra, pero hay una sensibilidad que está allí, que marca nuestro
quehacer.
Cuando caen las máscaras y el grito agónico de
pequeñas almas flageladas por el odio, remece las entrañas, algo profundo se
rebela en ira incontenible.
Entonces, nos asomamos por encima de fofas egolatrías y recobramos, en parte, el
sentido umbilical del humanismo.
Y nos reunimos, desconfiados del poder, de sus
mentiras, y zarpamos al desafío, a enfrentar marejadas y trenzar las manos en
un gesto primario de responsabilidad y compromiso.
Cada verso, cada frase, va tejiendo el mosaico
de la diversidad, bordado en un propósito universal de sobrevivencia en paz,
soberanía y justicia.
Mujeres y hombres, niños, jóvenes, adultos y
ancianos, nos reunimos, asumiendo el bien común, en resistencia frente a la
dominación del miedo y la mentira.
En esta coyuntura negra del planeta, cada
quien es un grano de arena en el universo de la consciencia, aportando una
visión de equilibrio y equidad, que augure espacios de humanidad en los que se
pueda asegurar que el fascismo, el sionismo, el negacionismo, la cultura de la muerte, Nunca Más.
Hernán Narbona Véliz
Valparaíso, 11 de Agosto de 2025
lunes, julio 28, 2025
Trayectoria autoral de Hernán Narbona Véliz
lunes, junio 24, 2024
Manifiesto Poético Político
Manifiesto Poético Político
El hombre y sus
circunstancias
Uno es lo que construye
en su tiempo asignado. La esencia del ser, su patrimonio y sostén, es la
integridad que logre en su caminar, los momentos de decisión que fueron
definiendo su derrotero, los errores superados. La materia prima en que uno se fue
formando, la esculpieron los padres, la escuela, la lectura, los amigos, los
amores, los sueños y convicciones.
Uno e indivisible,
asumiendo roles en cada etapa. En mi caso, ser hombre de las Ciencias
Políticas, servidor público, poeta y periodista Independiente, ha sido caminar
con facetas convergentes, que son parte de la vida y, en ese contexto, perfilar
al escritor, separándolo de las demás dimensiones, sería una simplificación
poco feliz.
En una sinopsis de cómo
la poesía fue reflejando etapas genuinas y descarnadas que hubo que cruzar,
cabría anotar la vivencia del desgarro familiar al tener que alejarse tempranamente
de la cuna paterna para abrir espacios en otras latitudes. Formando familia e
hijos en Buenos Aires, esquivando las amenazas que representaba una dictadura,
tanto o más cruel que la iniciada en Chile. En ese escenario terrorífico, que
la impertinencia y temeridad juvenil minimizaban como forma de seguir en pie,
fue surgiendo la poesía libertaria, cual grito de resistencia, mientras iba
creciendo una mirada americanista y cosmopolita, ganada en esa realidad sabia
de Scalabrini Ortíz, en su hombre de Corrientes y Esmeralda.
Luego el retorno a
Chile desde Buenos Aires, los ochenta, la muerte de mi padre, las protestas, la
lucha silenciosa por la libertad y, en esa odisea de vecinos, académicos,
poetas, artistas e intelectuales, los poemas se desgranaban como panfletos
azules, que daban cuenta de ese tiempo intenso, de la fuerza de la razón y la
voluntad contra la perversidad y el odio. En esa etapa, con la compañera amada,
con los hijos creciendo, desarrollando la creatividad como acción cotidiana de
sobrevivencia, desarrollando como pareja una inventiva que no era metafórica, logramos
el despliegue real de inteligencia para generar opciones, pese a estar
marginados por las listas negras de la dictadura.
Entonces, como ahora, la
poesía fue envolviendo el círculo íntimo, con la compañera y los niños que
crecían, plasmando el amor a la tierra, a la ciudad desolada, a la esperanza,
los sueños, las frustraciones. Cruzar así las décadas, recorrer América, vivir y
trabajar en diferentes países, debutar de abuelos y, siempre acodada conmigo,
la poesía madura y persistente. En los noventa, quise cortar amarras del golpe
de Estado, de ese período que nos había marcado y fue un intento de alejar la
poesía de la contingencia; al final resultó algo imposible, pues el canto
poético brotaba a partir del agobio por la traición que reincidía, de la
constatación del cinismo y la corrupción tergiversando la palabra, de los
dolores en el alma al comprobar que íbamos como ovejas a la decadencia moral,
de la sensación de impotencia frente al país que, servil, iba enmudeciendo. Cada crónica semanal de
denuncia, era la bandera de un náufrago por la decencia en la patria.
La poesía frente a la
traición se volvió más necesaria y combativa, sin panfletos, yendo a la médula
de los valores, practicando la asociatividad, aferrándose a la conciencia
universal de justicia social, frente al monstruoso sistema que ha querido
aplastarnos en todos los espacios de convivencia. La poesía se hizo más
política, derivó en crónicas, se hizo expresión de resistencia cívica
universal.
Por todo ello, porque ésa
ha sido la historia construida, la poesía, como su espejo, ha sido
americanista, integradora, respetuosa de los pueblos ancestrales y de su
cosmovisión. Mi poesía no estuvo en los espacios editoriales golpeando puertas,
ni en los guetos de la literatura auscultada por eruditos, ni fue parte del oasis gregario de los escritores que se
unían en la bohemia.
Un poco como Mateo, el
cobrador de impuestos que siguió a Jesús, la vida me ha ubicado en similares
dimensiones de lo público, como consultor, académico, fiscalizador o analista
de temas de Estado. De suyo, mi poesía lleva el resabio de muchas acciones
ciudadanas ante el poder, en un debate crítico que ha denunciado distintas
situaciones de abuso contra el interés general o el bien común.
Inseparablemente, como Poeta y Escritor soy un animal político combatiente por
principios fundamentales de la República y cuando esgrimo la palabra en los
debates, lleva el peso profundo de elementos éticos, como cristiano poeta de la
tierra americana y crítico exacerbado de mi momento histórico.
Hernán Narbona Véliz, Valparaíso, 23 de junio de 2017Una mirada libre a nuestro entorno
domingo, diciembre 03, 2023
Detengan la barbarie
Como un bien que a veces no atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas, cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de risas y sueños en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia humana.
Cerré los ojos y me trasladé al horror de la franja de Gaza y sentí,
estremecido, la dialéctica perversa de la guerras genocidas, sin respeto ni a
templos, hospitales ni escuelas, en esa agresión impersonal de un juego de
video, sin declaraciones diplomáticas previas, que implica el genocidio
temprano, para que los pueblos tildados como enemigos, algún día,
eventualmente, no puedan levantarse en armas y agredir a la potencia dominante.
Frente a nuestros ojos va transcurriendo este conflicto, con crueldad
exacerbada, con asimetrías profundas. Gente común y corriente es masacrada, la
instantánea comunicación nos va mostrando la escalada.
La guerra va asolando esperanzas, llega con sus vicios, sus mentiras de
noblezas, con ira, con violaciones a niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias,
con torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de
población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que
venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica, si es necesario
usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen.
La guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin
una declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil,
donde todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males
mayores, los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de
Ginebra para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de
Justicia para los invasores, el Derecho se arrumba entre montañas de cadáveres,
consecuencias de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy
es peor que lo imaginable.
La guerra siempre ha estado movida por el lucro, por el control de los
recursos estratégicos. Lo diferente hoy es que, cuando se luchaba contra un
enemigo declarado, éste llevaba uniforme, se le distinguía de la civilidad,
pero acá no, cualquier habitante con determinados rasgos étnicos, es peligroso
y debe ser eliminado, por las dudas.
Ante la escalada de horror en medio Oriente y ante una inminente
conflagración mundial, los pueblos, y especialmente los trabajadores de la
cultura, debiéramos mantener una voz activa por la paz, ya que el Derecho
Internacional es nuestra única protección frente a la ley de la selva
imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.
domingo, marzo 12, 2023
La traición y la derrota
Décadas que cuesta ordenar, porque la
sinrazón, las mentiras del poder, la traición, han clavado esquirlas en la
humanidad de este pueblo, degradando la noble pobreza marrón del siglo pasado, cuando se vestía bototos
demacrados por los inviernos, pero relucientes tras los lustrines de la
decencia. Las espaldas se curvan, los ojos buscan adoquines por instinto, a
horcajadas sobre los muelles, el siglo destila sus aguardientes de fuego,
adornando las peatonales con los anuncios de un titiritero, impidiendo que
fluyan los volcanes marinos.
Pintarrajeando
madrugadas, contando ladridos remotos de los perros, se vienen los sueños como
hojas de un block, apretadas por la ira, flotando los días parejos por la
incierta canasta de escritorios desvencijados, con retazos de
discursos censurados, enmudeciendo las editoriales de la cobardía, sin
explicar, ahogadas las palabras que quisieron estallar como cascada, pero quedaron
tiritando en el vendaval frío de lo prohibido.
Cargamos en
esta larga noche entumecidas palabras que caminan en fila india hacia los
acantilados del silencio. Una oración musitada apenas, levita por los barrios
violentos, por los relaves ácidos de pueblos fantasmas, aves que desaparecen,
dolores que los titulares se niegan a sincerar, en la ancestral mentira de los
poderosos. Valles sin zorzales, la codicia robando el agua, contaminando los
mares y las arcillas. Las lágrimas son una piadosa mantilla que despeja la
camanchaca, ayuda a llevar la angustia
de los campanarios. Y puedes salir cada mañana al trabajo, saltando por
los fétidos callejones donde perros
vagos acompañan a zombies desolados por las garras del vicio.
Vamos con las
pústulas de la traición en el alma, como esclavos sin memoria, negando la
historia, secándonos en penas recónditas, con cicatrices de resistencia,
escarbando en los diarios de vida un aliento verde que nos ayude a recuperar
los sueños, utopías y ritmos de aquellas alamedas clausuradas por el miedo, por
los placebos democráticos que nos vendieron como espejuelos brillantes, los
solemnes juristas, coludidos con los pretorianos de la impunidad y la muerte,
en una circense parodia de progreso y crecimiento.
Poeta Narbona 25 de febrero de 2018.
@comarcadepoetas
martes, marzo 22, 2022
Poesía en Crisis
miércoles, enero 06, 2021
Reedición Digital de libro Eroscidio, Amática contra el Desamor, 1988.
martes, diciembre 22, 2020
¿Cambio de era?
Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron
torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras
las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía
streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la
palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y
mutilaciones.
Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y
la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la
ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros
multiplicaron su oro en medio de la plaga.
Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante
oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras,
el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión
se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos
las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la
moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el
plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.
Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre
del maletín.
Comieron por delivery. Para lograr
fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros
verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.
En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados,
pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers,
los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los
cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al
océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir
en tierras promisorias.
Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes,
saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los
expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los
sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos
celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.
Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles
proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se
sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y
el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas
del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de
justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra. En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas
cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del
hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea, no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo
en el recuerdo por un pesebre.
Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.
sábado, diciembre 14, 2019
Poeta Narbona en Programa Raíces de TVON
Una mirada libre a nuestro entorno








