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lunes, agosto 11, 2025

Por una nueva Humanidad


Por una nueva Humanidad

Aquí vamos los soñadores barajando el albur de la impiedad urbana, menoscabados por las muchedumbres que otean con su ojo cíclope las catástrofes cotidianas. Vamos convencidos de que el lenguaje crea realidades y lo usamos como un ariete, a brocha gorda contra muros infranqueables.

Muchos nos extraviamos, robando pantallas y, al vernos, el titiritero se ríe de nosotros, torpes y pontificantes, ególatras hormigas queriendo  conquistar un epitafio.

Muchos nos perdemos en cofradías de licores fugaces, procrastinamos una novela mentirosa y remontamos madrugadas en la desolación y las deudas.

Otros nos refugiamos en altisonantes metáforas indescifrables para eludir la crudeza de la calle y sentirnos una elitaria casta luminosa.

Asumiendo a regañadientes nuestra enclenque consecuencia, despotricamos por utopías deshilachadas en el viento de la historia y tomamos aire, para seguir bregando contra nuestras debilidades y personalismos.

Somos, al fin y al cabo, maestros chasquillas de la palabra, pero hay una sensibilidad que está allí, que marca nuestro quehacer.

Cuando caen las máscaras y el grito agónico de pequeñas almas flageladas por el odio, remece las entrañas, algo profundo se rebela en ira incontenible.

Entonces, nos asomamos por encima de  fofas egolatrías y recobramos, en parte, el sentido umbilical del humanismo.

Y nos reunimos, desconfiados del poder, de sus mentiras, y zarpamos al desafío, a enfrentar marejadas y trenzar las manos en un gesto primario de responsabilidad y compromiso.

Cada verso, cada frase, va tejiendo el mosaico de la diversidad, bordado en un propósito universal de sobrevivencia en paz, soberanía y justicia.

Mujeres y hombres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, nos reunimos, asumiendo el bien común, en resistencia frente a la dominación del miedo y la mentira.

En esta coyuntura negra del planeta, cada quien es un grano de arena en el universo de la consciencia, aportando una visión de equilibrio y equidad, que augure espacios de humanidad en los que se pueda asegurar que el fascismo, el sionismo, el negacionismo,  la cultura de la muerte, Nunca Más.

Hernán Narbona Véliz

Valparaíso, 11 de Agosto de 2025



Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, diciembre 23, 2024

2025: Paz, en bondad y Justicia



 

 

2025: Paz, en bondad y Justicia

Hernán Narbona Véliz – Chile – Poeta y Escritor

 

 

 





"El agotamiento del espíritu y el incremento de la violencia...

Así, la ausencia de valores fundamentales, de la noción de sentido y la falta de un referente trascendente que sustente la conciencia del homo sapiens en esta peligrosa fase de su evolución, hace imposible mantener un orden ético, pues ya no existen las motivaciones superiores para amar a nuestro prójimo y obrar rectamente por principio.”
Doctor HC UPLA Gastón Soublette Asmussen
Socio Honorario de la Sociedad de Escritores de Chile. SECH.
De su libro “Manifiesto: peligros y oportunidades de la megacrisis”

 

 

Dragones cibernéticos vomitan fósforo sobre los niños de Gaza. Drones son manejados por jóvenes soldados, casi adolescentes, jugando un video juego morboso, cumpliendo a control remoto lo que el poder les dicta, sin cuestionar, obsecuentes, a cambio de pertenencia a eso que llaman sociedad de consumo.  Las guarderías son un objetivo estratégico, de largo plazo. Esos bebés son enemigos potenciales porque sus ojos se han impregnado de duelo. Sus padres, hermanos, madres y abuelas, todos “terroristas”, han sido destrozados. El exterminio se difunde con lógica necrológica  dantesca.

Palestina ha sido un laboratorio, cercano al apocalipsis. Somos demasiados, lo ha dicho la agenda 20-30. La maquinaria de muerte global, que es manejada por el 1% de la población mundial,  expande sus fauces, aterroriza y controla, devora territorios, envenena vertientes, arrasa poblados, los muertos quedan sepultados en el oprobio, se demuele toda vida, se escribe de inmediato la pos verdad.

Junto a la muerte, van la mentira y el oro, comprando conciencias. La guerra es buen negocio. Enmudecen los noticieros, los publicistas maquillan la ignominia, los esbirros reclutan mercenarios, cobran comisiones, se enriquecen, como cómplices de buen pasar, son ilustrados genocidas. El orden es aceptar la neo-esclavitud, aceptar sin preguntas lo que el padre protector decida. Es la hegemonía que no admite contrapesos.

Y se normaliza la barbarie, se revientan los ojos de eufemismos. El miedo estrangula los latidos de justicia, el dios del odio apacenta sicarios, con  burdeles y drogas premia a los mercenarios. Están las urbes financieras encaramadas al becerro de oro  y sus farándulas de progreso pisotean la tierra, se emiten bonos del Tesoro, la inteligencia artificial simula escenarios de reconstrucción, como próxima oportunidad de negocios. Las granjas del planeta ya no dan leche generosa, solo brotan el odio y un egoísmo amargo y pestilente, el paraíso concedido fenece, atiborrado de almas inocentes e indefensas, acumuladas tras las masacres. Una conciencia universal y ecuménica intenta elevarse soberana, como una gran espada de justicia.

Pronto, el grito ensordecedor de los mártires  bajará al infierno, como la luz azul de la justicia y colgará ruedas de molino en los cuellos de los genocidas, los que quedarán anclados con sus pezuñas en el lodo de su propia ruindad.

Entonces, las oraciones sencillas de los ignorados, prenderán transversales y ecuménicas por los valles resecos, vendrá el agua liberante como torrente de esperanza y Palestina será libre, de río a mar, porque su sacrificio ha sido el detonante de la conciencia universal, que nos unirá a mujeres y hombres de buena voluntad, para aislar a las élites perversas de la codicia, para intentar renacer de las cenizas como  resistencia de humanidad.

El sacrificio de mujeres, niños y ancianos no habrá sido en vano, porque en la nueva Era no quedará espacio para miserables. La cultura alternativa se abrirá paso y la fraternidad de los pueblos gestará espacios de equilibrios y cooperación.

Valparaíso, Chile, 23 de diciembre 2024 


domingo, diciembre 03, 2023

Detengan la barbarie

Como un bien que a veces no atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas, cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de risas y sueños en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia humana.
Es lo que le han arrebatado siquiera como un sueño, al pueblo palestino, a los miles de niños que han nacido y muerto en una pesadilla. Los palestinos aspiran, en justicia, a ser reconocidos y respetados como un Estado soberano, con una paz real, con dos Estados, Israel y Palestina, que puedan coexistir en un respeto mutuo, que erradique el odio, y donde el Derecho Internacional se respete. Pero, desgraciadamente, lo que está hoy sufriendo la civilidad de Oriente Medio, es un huracán de odios,  sirenas y pulsos metálicos de misiles, en la dialéctica perversa de una guerra de exterminio. 

 

Para entender la profundidad del dolor que sufren los civiles del Medio Oriente, he mirado mi ciudad, Valparaíso, con su colorido, con sus afanes cotidianos, con sus habitantes superando infortunios. Y me la imaginé, por un instante, ardiendo, con grandes columnas de humo, bombardeada su catedral, sus colegios, sin energía, sin agua, envuelta en una enorme catástrofe, con sus universidades y su puerto destruidos, con drones asesinando a hombres, mujeres y niños, por ser potenciales enemigos.

Cerré los ojos y me trasladé al horror de la franja de Gaza y sentí, estremecido, la dialéctica perversa de la guerras genocidas, sin respeto ni a templos, hospitales ni escuelas, en esa agresión impersonal de un juego de video, sin declaraciones diplomáticas previas, que implica el genocidio temprano, para que los pueblos tildados como enemigos, algún día, eventualmente, no puedan levantarse en armas y agredir a la potencia dominante.

 

Frente a nuestros ojos va transcurriendo este conflicto, con crueldad exacerbada, con asimetrías profundas. Gente común y corriente es masacrada, la instantánea comunicación nos va mostrando la escalada.

 

La guerra va asolando esperanzas, llega con sus vicios, sus mentiras de noblezas, con ira, con violaciones a niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias, con torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica, si es necesario usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen.

 

La guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin una declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil, donde todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males mayores, los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de Ginebra para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de Justicia para los invasores, el Derecho se arrumba entre montañas de cadáveres, consecuencias de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy es peor que lo imaginable.

 

La guerra siempre ha estado movida por el lucro, por el control de los recursos estratégicos. Lo diferente hoy es que, cuando se luchaba contra un enemigo declarado, éste llevaba uniforme, se le distinguía de la civilidad, pero acá no, cualquier habitante con determinados rasgos étnicos, es peligroso y debe ser eliminado, por las dudas.

 

Ante la escalada de horror en medio Oriente y ante una inminente conflagración mundial, los pueblos, y especialmente los trabajadores de la cultura, debiéramos mantener una voz activa por la paz, ya que el Derecho Internacional es nuestra única protección frente a la ley de la selva imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.

Valparaíso, 26 de octubre 2023Una mirada libre a nuestro entorno

viernes, marzo 17, 2023

Pos verdad: la distorsión de la historia


Pos Verdad: la distorsión de la Historia

Chile se está mostrando con sus grandes mentiras, en la percepción distorsionada y frontal de vencedores y vencidos, de victimarios y víctimas, de apatía e ignorancia cívica, en un remolino que nos envuelve en lecturas que nos emborrachan, las mil historias distintas de los últimos 50 años. La distorsión ideologizada de hechos que ocurrieron en medio de sensaciones distintas, de una escalada de violencia, que las personas vivimos desde posiciones diferentes, desde edades diferentes e intereses distintos.

La forma cómo se percibe la historia de los sesenta a la fecha genera una lectura difícil. Son 50 años de historia, conquistando la nacionalización del cobre, levantando la reforma agraria, disfrutando el espacio ganado con la reforma universitaria, sin imaginar que la guerra fría tendría su etapa más sangrienta en el golpismo y la reacción de los setenta.

Con actores de la élite que se repiten pero en roles contradictorios, con protagonistas que se repiten, pero que ahora defienden un modelo neocolonial, como representantes y administradores de un nuevo orden en donde les tocan sus migajas. La visión nuestra, con manos limpias, había sido de idealismo, una utopía llena de sueños, recibiendo los coletazos de la historia, hechos que troncharían familias, que cambiarían nuestras vidas. Priorizando la sobrevivencia, generando proyectos de familia contra viento y marea, desplegando la inteligencia para mantener la dignidad y la voz crítica, aunque ello haya sido un acicate para seguir adelante tozudamente, pese a las zancadillas y las traiciones.

La historia oficial se impone. La dictadura tuvo el buen cuidado de mantener y concentrar la propiedad los medios de comunicación. La Concertación destruyó los medios independientes con los que se había abierto espacio a la transición. La asfixia económica los fue matando. El servilismo y la traición hoy se traduce en una Memoria dispersa, deteriorada, con la solución biológica en marcha, con etiquetas interesadas que buscan dividendos presentes con cargo a mentir retrospectivamente.

Haber impuesto el silencio a las declaraciones de las víctimas en la Comisión Valech, es evidencia de esta destrucción premeditada de una historia realista. Gracias a la desclasificación de archivos de la CIA pudimos leer el Pinochet File que reforzaba los hechos acaecidos desde el día en que Allende sacaba la primera mayoría, en el Chile democrático de los tres tercios. De allí en adelante los hechos confusos, el complot asesino, las justificaciones de adherentes y adversarios de la Unidad Popular, la quinta columna desintegradora de la revolución cubana, apretando el acelerador y ayudando implícitamente al golpe y el odio. Dineros sucios pagando los paros de camioneros, colas, mercado negro, desabastecimiento, pero también honestidad en barrios donde se actuaba correctamente.

Pero, al trasluz de la experiencia ulterior, queda la evidencia de traiciones, aprovechamiento, egoísmo recurrentes, porque los mismos que rasgaban vestiduras por la revolución armada, desestabilizando el gobierno democrático, fueron los serviles sicarios de la social democracia europea que se vendió al modelo transnacional, en relaciones corruptas que les permitieron gozar del poder, hasta la quiebra del modelo. Los mismos que se quedaron con esos recursos de solidaridad, para instalar en la transición sus partidos instrumentales, negociando los acuerdos secretos que nunca se alcanzará a destapar y que a los jóvenes que perdieron la confianza ya no les importa en sus urgencias presentes.

La generación perdida tuvo idealistas consecuentes que hoy son adultos empobrecidos e ignorados y un puñado sectario, coludido férreamente, para usar cuotas de poder, con pragmatismo y cinismo, echándole la culpa a la dictadura, a las turbulencias, a alguien siempre.

En la realidad que tiene desmantelada la izquierda, es el resultado de una total mentira, con verdades a medias, con sensibilidades que son expectativas de justicia, de verdad, que no cumplió ninguno de los 5 gobiernos concertacionistas, verdadero engendro político que nos vendió una transición mentirosa, que perpetuó y profundizó el modelo, rindiendo pleitesía al dios dinero.

La pos verdad duele.

 

Hernan Narbona Veliz

Periodismo Independiente 16 de marzo de 2018.