Este es un espacio de periodismo de análisis y opinión, desarrollado por Hernán Narbona Véliz, Poeta y Escritor chileno. Administrador Público, Licenciado en Relaciones Internacionales, Columnista de diversos medios, miembro de Periodistas Frente a la Corrupción.
sábado, diciembre 20, 2025
Octubre 2023 Memoria y presente
domingo, agosto 31, 2025
CIEN POEMAS POR PALESTINA
jueves, mayo 15, 2025
NO NOS ACUSEN DE POPULISTAS
“NUIT DEBOUT, no nos acusen de populistas”
El populismo es una forma de gobernar que se centra en el clientelismo, en la demagogia que permite captar electores con promesas de bienestar que son imposibles de cumplir, que busca captar adhesión de manera cortoplacista, evitando siempre hablar de deberes, esfuerzo o sacrificio, pero sí de derechos y beneficios.
Cuando la política partidaria está centrada en mantenerse en el poder, las ideologías o las cosmogonías de sociedad pasan a segundo plano. En vez de utopías que expresen visiones de mundo, encontramos un pragmatismo mercantilista que esgrime el marketing electoral, que acuña eslóganes atractivos, que usa discursos híbridos que admiten lecturas diversas con tal de llegar en forma atractiva o engañosa a diferentes segmentos de la población. Los partidos se convierten de ideológicos en instrumentales y controlarlos es el primer objetivo de los animales políticos, pues con ello manejan todo el andamiaje institucional del país.
El demagogo es todo lo contrario de un Estadista. Es un peón del poder que se especializa en encantar multitudes para su propuesta. Se genera así, en el imaginario popular, un producto intangible, que se va estructurando a través de los medios y esto lleva a que se levanten ídolos prefabricados, en una comedia que dirigen los poderes reales que están tras bambalinas. La sociedad mediática es la sociedad de la imagen, la expresión superlativa del marketing político, que genera fantasías de sociedad, lenguaje oficial en el cual se mueven individuos y organizaciones, empresariales o políticas, con obsecuencia al sistema, legitimando situaciones que se alejan definitivamente del bien común o del ideario de instituciones de servicio público que apuntan a ese bien de todos, por encima de intereses particulares.
La globalización agregó a estos escenarios la difuminación de las fronteras y la relativización del Estado Nación, con acuerdos internacionales que buscaron en las últimas décadas consolidar un sistema neocolonial, donde las potencias imperiales dejan de ser otros Estados para pasar a conformar un poder supranacional de gigantescas corporaciones, que postulan su propio modelo de sociedad global, centrada en la concentración de la riqueza, la fuerza y las decisiones políticas y económicas a nivel planetario. En este contexto, se ha ido escamoteando soberanía popular a las sociedades nacionales y su máxima expresión que era el Estado, pasa a ser controlado, ocupado, distorsionado por los poderes fácticos que integran aquel orden mundial corporativo.
Frente a esta realidad, casi desde las catacumbas surgen los movimientos ciudadanos planetarios, que, evitando el anarquismo y el nihilismo, buscan escapar del yugo corporativo, oponiendo corrientes de solidaridad, propuestas contestatarias que llegan a los fundamentos de la pirámide de Maslow, necesidades fisiológicas y de seguridad, como son la defensa de la sobrevivencia, de la tierra, de la vida, de una alimentación sana, de la salud y la educación, para lograr sociedades libres y sustentables, en armonía con el planeta.
Hoy se está desarrollando en la Plaza de la República en París el Movimiento de los Indignados, Nuit Debout (literalmente, «noche en pie» en francés) movimiento social francés surgido el 31 de marzo de 2016 como parte del movimiento contra la Ley del Trabajo —loi travail—, y extendido a otras ciudades francesas. La agenda de puntos que consolida este tipo de movimientos es amplísima, pero, en lo medular, se resume; el agotamiento del sistema de neoliberalismo global imperante. Este movimiento, informal y «sin etiquetas», se propone construir una «convergencia de las luchas». Organizado en comisiones (coordinación, logística, recepción y serenidad, comunicación, etc.), las tomas de decisiones se hacen por consenso en asambleas generales. Estas ocupaciones de lugares públicos recuerdan a las que protagonizaron a partir de 2011 los Indignados en la Puerta del Sol de Madrid, la Generación de los 700 euros en la Plaza Síntagma de Atenas o el movimiento Occupy en Estados Unidos.
En Chile, esta reacción ciudadana es similar, emergente a partir de los propios conflictos que ha causado el modelo y que estamos viviendo agudizados con los fenómenos climáticos que nos han golpeado. Pero, definitivamente, hay un descontento visceral que revienta por doquier.
El sistema oficial dominante, que maneja los partidos políticos oficiales y que juega a mantener el statu quo, trata en forma despectiva a cualquier movimiento alternativo emergente, arrogándose la seriedad, la estabilidad y la gobernabilidad, entre otros atributos. Sin embargo, esos partidos oficiales que comparten amigablemente el poder, participando de los mismos financistas, con vasos comunicantes entre negocios y política, no dimensionaron la fuerza solidaria que pueden alcanzar los movimiento sociales.
La situación presente cruza el movimiento de Chiloé y de resistencia del pueblo mapuche en la Araucanía con los movimientos globales. No fue casual que en la reciente gira por Suecia e Inglaterra, se produjeran funas masivas a la Presidenta Michelle Bachelet. Las redes sociales están actuando y podría darse una participación masiva en las próximas elecciones que se levante con la bandera de voto castigo a los políticos que han estado involucrados en actos de corrupción. Canalizar en las elecciones municipales un voto alternativo que apunte a candidatos jóvenes que tengan un historial de manos limpias, puede ser una respuesta enérgica a las élites apernadas al poder y sus malas prácticas. Así, quienes se acerquen a la línea alternativa que se define en términos globales como rupturista del sistema neoliberal agotado, podrán tener opción de poder, metiendo una cuña en el duopolio que lleva casi 30 años en el poder.
Sin embargo, para evitar la despectiva y descalificadora expresión oficial de populistas, esas fuerzas críticas de la corrupción actual, deben levantar una propuesta económica viable, anclada en el hombre y el respeto a la naturaleza. En este contexto de principios, luchar por rescatar la República, generar relaciones exteriores que recuperen soberanía para Chile, generar políticas de desarrollo dirigidas por un Estado Responsable en vez de Subsidiario, implementando una descentralización política que fije regiones empoderadas, que desconcentren el poder presidencial actual para que se generen en las regiones políticas ambientales de preservación, desarrollo de los sectores medios con estrategias de financiamiento y coinversión público privada donde un Estado Probo vele por el bien común.
La complejidad de consensuar los lineamientos de una alianza popular que no se disperse en voluntarismo, exige que se pueda generar para el país una propuesta de emergencia nacional, donde la unidad se alcance con un pacto social que plantee las grandes tareas y sacrificios que haya que desplegar como sociedad para recuperar dignidad, con libertad y justicia.
Periodismo Independiente, 15 de mayo de 2016 @hnarbona en Twitter.Una mirada libre a nuestro entorno
viernes, abril 05, 2024
Detengan la cínica Guerra
¡Detengan la barbarie!
Como un bien común, que a veces no
atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas,
cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para
comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de
risas y sueños, en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo,
con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una
situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos
pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia
humana.
Es lo que le han arrebatado al pueblo palestino, a los miles
de niños que han nacido y muerto en una pesadilla. Los palestinos que solo han aspirado
a ser reconocidos y respetados como un Estado soberano, exigiendo que se cumpla
la Resolución 181 de 1947, que dividió a Palestina en dos Estados, Israel y
Palestina. Dicha resolución ha sido irrespetada persistentemente por el
sionismo expansionista, que ha ido ocupando con sus colonos esos espacios, buscando
la dominación total de Gaza y Cisjordania. Lo que está sufriendo el pueblo
Palestino en la franja de Gaza es el exterminio metódico de su población, con
decenas de miles de muertos, la mitad de ellos niños, y cerca de dos millones
de desplazados a la frontera sur con Egipto. Israel ha pretendido defender y
justificar los bombardeos indiscriminados en “el derecho a autodefensa”, luego
de los ataques del 7 de octubre 2023. El gobierno sionista, sustentado en la
tesitura teocrática de una guerra santa como pueblo elegido, ha ocultado su
interés profundo de ocupar y anexar todo ese territorio para hacerse de los
recursos gasíferos del litoral de Gaza, para así convertirse en el proveedor de
gas a Europa, generando una ruta alternativa de suministros a lo que sería la
ruta de la seda que ha venido implementando China a través de Euro-Asia.
La Guerra Cínica
Estamos en una Guerra extendida, donde Rusia está luchando en
Ucrania contra una OTAN que ha buscado cercarla. Con la conducción mesurada de
un Vladimir Putin frío, que ha contenido sus acciones militares para acotarlas
al territorio de Ucrania. Por otro lado, en el Medio Oriente, el Mar Rojo, hay
una escalada, con Israel demoliendo Gaza y Yemen torpedeando navíos con cargas
para o desde Israel. Éste atacando el Consulado de Irán en Siria, enseguida, el
anuncio de represalias. Una vorágine de incertidumbre cruza el mundo. Conflictos
y belicosidades múltiples, la masacre terrorista de la sala de conciertos
Crocus City Hall, la respuesta rusa de castigar a los autores intelectuales...
Una guerra cínica que también es mediática. Se la llama guerra
híbrida, donde son milicias, grupos o ejércitos mercenarios los que actúan por
cuenta y orden de los Estados, sin que exista una declaración formal de guerra.
En una mirada a este instante mundial, se observa que los campos bélicos en
Ucrania, Siria, el Líbano están siendo el laboratorio de ensayo de armas de
enorme poder. Sin llegar al arma nuclear, es tal la efectividad de los misiles
hipersónicos y de los drones, que todas las concepciones clásicas de la guerra
convencional deben estar hoy en revisión; como también las aristas de la guerra
cibernética, que se ha venido desplegando con uso de tecnologías de punta.
Frente a estos escenarios apocalípticos, sin embargo, es
probable que el peso político de la superpotencia emergente, China, con la
alianza creciente que constituyen los BRICS, probablemente, disuada a las
élites de Occidente, de seguir buscando mantener el sistema unipolar de
dominación mundial generado en 1947 y, quizás, se frene la escalada y entremos
a un sistema multipolar de relaciones internacionales, sin un hegemón que
imponga un orden neo colonial y la paz de los sepulcros, sino un sistema
multipolar, más equitativo, con un nuevo orden mundial. Es probable que, mediante
un equilibrio relativo entre fuertes poderes militares disuasivos, se llegue a
la cordura de una paz basada en esa conciencia de riesgo de autodestrucción
global.
Como humanidad, hemos presenciado impávidos un genocidio, mientras
la cortina de humo de las cadenas occidentales, ha intentado frenar y ocultar
el clamor de los pueblos: ¡Detengan la barbarie!
La ONU ha demostrado ser inútil, precisamente porque en ella ha
existido la ficción de igualdad jurídica entre los Estados, pero, en el Consejo
de Seguridad se refleja el orden de pos segunda guerra mundial, donde las
potencias vencedoras se reservaron el derecho a veto, impidiendo una mínima
acción internacional, que frene los bombardeos de Israel sobre Palestina.
Sobrepasando todos los límites del Derecho Humanitario, Israel ha resistido la
reciente Resolución que ordenó un Alto al Fuego y ha asesinado a voluntarios
que entregaban ayuda de alimentos a los desplazados palestinos al sur de Gaza.
Por una Cultura de la Vida
Lejano a ese infierno, cerré los ojos y me trasladé al horror
de Palestina y sentí, estremecido, la dialéctica perversa de las guerras
genocidas, sin respeto a templos, hospitales ni escuelas. Un genocidio que
ocurre con esa agresividad amoral e impersonal de un juego de video, sin
declaraciones diplomáticas previas, como ataque preventivo, para que los
pueblos tildados como enemigos, algún día, eventualmente, no vuelvan a
levantarse en armas y agredir a su opresor.
La cultura necrofílica versus la cultura de la vida. Para
entender la profundidad del dolor que sufren los civiles en esta guerra cínica,
que nos llena de imágenes aterradoras, he mirado mi ciudad, Valparaíso, con su
colorido, con sus afanes cotidianos, con sus habitantes superando infortunios.
Y me la imaginé, por un instante, ardiendo, con grandes columnas de humo,
bombardeados sus hospitales, sus iglesias, sus colegios; sin energía, sin agua,
envuelta en una enorme catástrofe, con sus universidades y su puerto
destruidos, con drones asesinando a hombres, mujeres y niños, por ser
potenciales enemigos. Frente a nuestros ojos ha venido transcurriendo este
conflicto, mientras la industria armamentista se congratula por sus
facturaciones y es cómplice del genocidio y busca más espacios donde provocar
guerras y seguir su próspero negocio. Con una crueldad exacerbada, con
asimetrías profundas, gente común y corriente es masacrada, la instantánea
comunicación nos va mostrando la escalada y la guerra es la coronación de la
muerte, asolando esperanzas, con sus vicios, sus mentiras, con violaciones a
niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias, sembrando odio por dinero, con
torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de
población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que
venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica y como es
necesario usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen a sus anchas. La
guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin una
declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil, donde
todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males mayores,
los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de Ginebra
para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de Justicia para
los genocidas, el Derecho se pierde entre montañas de cadáveres, consecuencia
de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy es peor que
lo imaginable.
Ante la escalada del horror y ante una inminente
conflagración mundial, los pueblos debemos mantener una voz activa por la paz frente
a la ley de la selva imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.
Valparaíso, 5 de marzo 2024
domingo, febrero 18, 2024
Febrero Fatal
Un denso hedor de muerte se extiende como estertores, alveolos ennegrecidos, evaporación de personas, historias y barriadas. Espíritus confundidos deambulan entre remolinos, buscando hogares que se han esfumado.
Como en un alto horno el tiempo ha caducado. Todo bulle, se investiga
un crimen incendiario, intencional y premeditado, querellas que se cursan pero
que no prosperan. Los propios damnificados persiguiendo a los incendiarios,
desprotección que se vivió en los primeros días de la catástrofe. Como en una avalancha
candente que avanzaba con vientos huracanados, las lenguas rojas borraron poblaciones
y naturaleza.
Evacuar, evacuar, pero cómo, si nunca hubo un simulacro,
nunca se previó tan dantesco escenario. Sirenas que se apagan, monstruos de
codicia elevando los precios de materiales de construcción. Cambia el foco,
viene un duelo oficial por un ex Presidente de oscuro pasado. Del incendio ya
no se habla. Es Chile, carajo, fueron 20 mil casas destruidas, más de
doscientos desaparecidos. Un duelo que no termina.
Se confunde el inicio de la vida con el bramido del
huracanado vendaval de la muerte. En los límites de la palabra, la oscuridad,
el laberinto de fuego crepitando como carcajada del averno. Cementerios de
autos calcinados, muerte transversal, terrorismo sin culpables, burócratas que
se lavan las manos, siempre la buitre codicia rastrera sobándose las manos con los
precios de mercado de los materiales de construcción indispensables. Nada
nuevo, es el modelo. Nadie propone reconstrucción cooperativa en autoconstrucción,
eso sería una herejía, el negocio es para las constructoras. Es el modelo.
Ecocidio y genocidio, crímenes de lesa humanidad, Un perro aúlla
y su alma destrozada huele el denso residuo de cenizas, donde poco antes estuvo
su hogar, los amos, los abuelos protectores, los niños esfumados para siempre.
No queda ningún verbo en el mosaico de cenizas, todo quedó
cual desierto gris. Nadie escapó al alarido rojo del viento encendido. Llueven
cenizas sobre la bahía, con una escoba, un viejo barre la vereda de lo que fue
su casa. Un dron se eleva y nos confunde ¿es el Olivar o es Gaza? ¿Hiroshima o Villa
Dulce? El sopor, la fiebre, el duelo. Espíritus desconcertados por sueños
calcinados.
¿Alguien con veleidosa garra lo hizo para imponer sus
intereses? La Bestia no descansa.
Sin embargo, la vida permea, pese a todo, el duelo va dando
paso a una recóndita esperanza. Como en un huso de temple y coraje se van
deshilachando las últimas lágrimas, mientras van cicatrizando las costras del
alma flagelada. Hay que volver a florecer de la nada. Se ha muerto tanto en
cada manzana, se ha muerto tanto por escaleras y quebradas. Hemos desaparecido
en la nada roja que miserables sembraron.
Sobrevivientes lo perdieron todo. Aparece el abrigo, alimentos,
las ollas comunes. Solidaridad y rezos los apañan, se escuchan mentiras
piadosas, “Somos almas en pena, hemos desaparecido”. Como una enciclopedia que
se va deshojando con el viento de fuego, desaparecen las historias. Es un
capítulo de odio y voracidad sobre la tierra. Frente a eso, la humanidad ecuménica,
los vértices de la compasión se arremolinan en las barriadas populares. El
tejido social reverbera Las almas desgajadas siguen sangrando tras una muerte
desnuda de epitafios. Circulan los espíritus sin comprender el zarpazo
fulminante, buscando errantes el camino a casa.
En medio de este Febrero fatal, hemos comprobado nuestra indefensión
y la falta de prevención que elimine oportunamente focos de riesgo. Es que el
Estado sigue siendo subsidiario, sin tener un cuerpo profesional de
funcionarios permanentes para afrontar medidas preventivas. Es el mercado el
que se ocupa de la extinción de incendios forestales para que hagan su negocio
en las “temporadas de incendios”.
¿Cuántas medidas de sentido común pudieron tomarse para generar
cortafuegos, desmalezados preventivos, simulacros de evacuación? Para eso no
hay plata. Para los incendios sí y cada año hay una temporada de incendios. El
Estado no se hace responsable. Es lo que rige nuestras relaciones como
sociedad., El Estado no es capaz siquiera de hacer talar áreas de bosques de
riesgo, como eucaliptus y pinos cerca de áreas pobladas, ya que prima el
derecho de propiedad. Es el modelo.
Tras siniestros dantescos, (el incendio de 11 cerros de
Valparaíso el 2014 significó 2900 casas destruidas, esta última catástrofe lo
supera en más de 6 veces) y luego de que realicen cadenas, teletones y campañas
solidarias, volveremos a lo mismo. A un escenario de individualismo y creciente
indefensión, donde la acción de las élites que mandan en Chile, sigue anclada a un modelo depredador donde las necesidades primarias del ser humano son
objeto de negocio. ¿Quién se acuerda del cooperativismo como solución a la
falta de viviendas? Seamos herejes.
Hernán
Narbona Véliz
Periodismo
Independiente
Corresponsal
de La Razón.cl
jueves, diciembre 21, 2023
¿Distopía o cambio de era?
domingo, diciembre 03, 2023
Detengan la barbarie
Como un bien que a veces no atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas, cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de risas y sueños en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia humana.
Cerré los ojos y me trasladé al horror de la franja de Gaza y sentí,
estremecido, la dialéctica perversa de la guerras genocidas, sin respeto ni a
templos, hospitales ni escuelas, en esa agresión impersonal de un juego de
video, sin declaraciones diplomáticas previas, que implica el genocidio
temprano, para que los pueblos tildados como enemigos, algún día,
eventualmente, no puedan levantarse en armas y agredir a la potencia dominante.
Frente a nuestros ojos va transcurriendo este conflicto, con crueldad
exacerbada, con asimetrías profundas. Gente común y corriente es masacrada, la
instantánea comunicación nos va mostrando la escalada.
La guerra va asolando esperanzas, llega con sus vicios, sus mentiras de
noblezas, con ira, con violaciones a niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias,
con torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de
población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que
venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica, si es necesario
usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen.
La guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin
una declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil,
donde todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males
mayores, los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de
Ginebra para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de
Justicia para los invasores, el Derecho se arrumba entre montañas de cadáveres,
consecuencias de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy
es peor que lo imaginable.
La guerra siempre ha estado movida por el lucro, por el control de los
recursos estratégicos. Lo diferente hoy es que, cuando se luchaba contra un
enemigo declarado, éste llevaba uniforme, se le distinguía de la civilidad,
pero acá no, cualquier habitante con determinados rasgos étnicos, es peligroso
y debe ser eliminado, por las dudas.
Ante la escalada de horror en medio Oriente y ante una inminente
conflagración mundial, los pueblos, y especialmente los trabajadores de la
cultura, debiéramos mantener una voz activa por la paz, ya que el Derecho
Internacional es nuestra única protección frente a la ley de la selva
imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.
viernes, diciembre 01, 2023
2023 Funesto balance para la Humanidad
sábado, octubre 07, 2023
11 octubre NUNCA MÁS un octubre fascista
domingo, octubre 01, 2023
50 años y la herida sigue viva
sábado, septiembre 09, 2023
El fascismo quiere eliminar todos los derechos sociales
domingo, agosto 27, 2023
50 años, la Memoria
50 Años…la Memoria
En este
año en que llegamos al medio siglo del golpe de Estado que fracturó a nuestra
sociedad, se ha venido dando una gran conversación necesaria, para dejar
plasmadas en testimonios, las experiencias de quienes vivimos esa etapa, desde 1970
en adelante, y que han llevado consigo un cúmulo de emociones guardadas, que
hoy afloran como una avalancha, a raudales, desde la sociedad civil, de las
familias, barrios, comunidades, territorios. Se ha producido una explosión de
emociones que significan delinear la historia real y descarnada de lo que
ocurrió y esto conforma una verdad polifónica indesmentible, porque es la
expresión de miles y miles de historias diminutas, que llegan a ser un mosaico
que se acerca en su correlatividad y paralelismo, a una verdad histórica real, que se opone a las verdades edulcoradas de la
historia oficial, que ha venido siendo maquillada de acuerdo a cálculos
políticos coyunturales, por quienes ejercen el poder.
Los
actos de Memoria se han ido de las manos de los órganos oficiales que quisieron
acotarlos a lo políticamente correcto. Porque ha sido desde el pueblo, desde
las agrupaciones sociales, desde donde han emergido miles de actos de Memoria,
que dan cuenta de una herida profunda, que se mantiene a flor de piel en el
Alma de Chile, como lo dijera décadas atrás el Cardenal Silva Henríquez.
En esta
vorágine, lo que se está viviendo es una serie de coloquios, reflexiones, actos
de conmemoración de personas que fueron víctimas de la dictadura y que quedaron
en el anonimato y la amnesia oficial premeditada. Desde el mundo de la Cultura,
los artistas se han manifestado en sus diversas expresiones. En cine, por
ejemplo, se anuncia para Octubre el lanzamiento
de un cuaderno pedagógico y exhibición de las películas que corresponden a
producciones de Cine y TV UTE. La selección de películas contempla tres títulos
previos al golpe de Estado (Compromiso con Chile, 1972; Pulpo momios a la
chilena, 1972; Vamos viendo, 1973) y dos en dictadura (Un puente invisible,
1974; Visita presidencial, 1975). En general, estamos frente a una agenda
desbordada y múltiple, de la cual uno se puede informar a través de las redes
sociales.
Los
Escritores como Voceros de nuestra época.
Hemos podido asistir al lanzamiento del libro LOLA, LOLITA, Memoria Sonora de Ex Prisioneras Políticas” presentado por el Colectivo de Ex Presas Políticas del Buen Pastor.
Hemos conocido de trabajos que han editado muchos escritores, queriendo aportar su testimonio en un libro pertinente para esta reflexión nacional, a 50 años del golpe.
Así, el profesor y escritor, Ibar Leiva Quevedo, ha publicado su libro “PRINCESITA
AZUL DESAPARECIDA, en Homenaje a la profesora normalista Rachel Elizabeth
Venegas Illanes”, secuestrada y asesinada por la Operación Cóndor en Buenos
Aires.
Finalmente, destacamos el libro El Golpe de Estado en Magallanes” del escritor y periodista Nelson Flores, socio SECH-V, en coautoría con Sergio Urrutia, sobreviviente de Dawson.
Memoria para construir futuro
Enfrentar
al poder, que trata de tergiversar, distorsionar, justificar y defender el
golpe de Estado de 1973, ha significado que, en forma intuitiva, el mundo
popular haya ido rearticulando su tejido social, superando una evidente
desconfianza frente a las élites políticas, hacia quienes detentan representación
popular y que han defraudado a sus propios votantes, ya que no han trepidado en
resignar principios, por objetivos pragmáticos de corto plazo.
Todo
esto ha propiciado, después del shock del 4 de septiembre de 2022, una sana tendencia al reencuentro, a la
recuperación de una esperanza de sociedad distinta, una mirada hacia la rearticulación
de las organizaciones sociales, para generar ese poder popular que se nutre de
cultura y educación, frente al negacionismo y la pos verdad. Y, en tal sentido,
se asume que esta conmemoración de los 50 años, exige aprender de los errores y
retomar un camino, una utopía que permita avanzar y superar la resignación.
Frente a
las amenazas golpistas que flotan en el ambiente polarizado, la única respuesta
es más democracia, tal como pretendía solucionar la crisis el Presidente
Salvador Allende, que iba a llamar ese 11 de septiembre a un plebiscito, lo
cual aceleró el golpe que lo derrocara y asesinara en esa mañana cuando se
instaló el fascismo en Chile. Recuperar poder ciudadano, con manos limpias, con
ideas, con diálogo y probidad, es una estrategia ineludible. Porque la
corrupción ha sido el instrumento perverso de quienes compran conciencias con malas
prácticas para someterlas a su dominación..
Esta conmemoración de medio siglo del golpe fascista,
por lo tanto, nos insta a recuperar un camino de unidad, de colaboración
generosa, deponiendo ese individualismo que nos pena como sociedad, porque nos
divide en función de egos e intereses particulares que impiden concordar
caminos programáticos de unidad.
Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente
Corresponsal Diario La Razón.cl -Presidente SECH-V
domingo, abril 23, 2023
Memoria en los 50 años del golpe cívico militar.
viernes, abril 07, 2023
El Gatopardismo en el poder
Estamos bajo la avalancha de la mentira. Se conjuga un clima mundial lleno de amenazas, con una realidad interna enfrascada en la agenda que ha impuesto la oposición, mientras el gobierno no aparece, ya que no logra llevar el timón y parece no escuchar el clamor de quienes lo eligieron.
Los hilos del fascismo siguen manipulando a un pueblo aterrorizado y colocan sus remaches constitucionales para mantener y perpetuar su orden. A espaldas del soberano, redactan sus edictos expertos designados por las máquinas partidarias. Las instancias de gobernanza son funcionales al poder omnímodo del dinero. Mientras la hecatombe se avecina, los poderosos cuidan sus palacios. Tienen esbirros comtrolándolo todo. Son pretorianos a su servicio, útiles a sus propósitos, pero más allá de usarlos, al mismo tiempo, los desprecian.
La delincuencia y el crimen organizado han copado las noticias y la impunidad sigue permeando los laberintos del sistema de justicia. Los medios imponen un derrotero que sume a la población en un agobio extendido.
En un proceso indignante, avanza la ignominia sobre un pueblo confundido, presa de temores y distractores. Se lamenta la ausencia de liderazgos; sin embargo, en los suburbios circula y crece la resistencia lúcida de los sencillos, buscando superar la impotencia de ver que legislan los propios victimarios. La decepción lacera a los habitantes, comunidades de gente laboriosa, que por más de 200 años han tratado de conquistar un espacio de armonía y justicia social. El terrorismo de Estado enarbola nuevamente sus doctrinas de seguridad, volvemos a ser sus enemigos, por el simple hecho de pensar en una sociedad diferente o esgrimir la palabra desde nuestras catacumbas, mientras la mentira y el dinero corrompen las instituciones. Se criminaliza el movimiento social y la ley maldita gestada en la evidencia de una delincuencia organizada, implanta un estado policial donde las historias de montajes, secuestros y desapariciones, ponen en duda la vociferante "buena fe" de quienes la han aprobado.
La tragedia de la desesperanza aprendida se instala una vez más en los barrios desolados de este estrecho país. Pero es nuestro deber, tal como los antiguos escribas, ir dejando testimonios de estos procesos vergonzosos que nos enclavan en un pasado que creíamos superado.
El shock de la desilusión nos mantiene desconcertados, esquivando los zarpazos de la bestia depredadora, que quiere imponer leyes mordaza y cambios cosméticos que consoliden la impunidad histórica de la opresión. En el Rescate de la Memoria, el gatopardismo es inadmisible y los trabajadores de las comunicaciones y la palabra debemos dejar descrita esta larga noche, que parece no terminar nunca.Hernan Narbona Véliz. Una mirada libre a nuestro entorno.
Periodismo Independiente, Corresponsal Diario La Razón.cl
viernes, marzo 17, 2023
Pos verdad: la distorsión de la historia
Pos Verdad: la distorsión de la Historia
Chile se está mostrando con sus grandes mentiras, en la percepción
distorsionada y frontal de vencedores y vencidos, de victimarios y víctimas, de
apatía e ignorancia cívica, en un remolino que nos envuelve en lecturas que nos
emborrachan, las mil historias distintas de los últimos 50 años. La distorsión
ideologizada de hechos que ocurrieron en medio de sensaciones distintas, de una
escalada de violencia, que las personas vivimos desde posiciones diferentes,
desde edades diferentes e intereses distintos.
La forma cómo se percibe la historia de los sesenta a la fecha genera
una lectura difícil. Son 50 años de historia, conquistando la nacionalización
del cobre, levantando la reforma agraria, disfrutando el espacio ganado con la
reforma universitaria, sin imaginar que la guerra fría tendría su etapa más
sangrienta en el golpismo y la reacción de los setenta.
Con actores de la élite que se repiten pero en roles contradictorios,
con protagonistas que se repiten, pero que ahora defienden un modelo
neocolonial, como representantes y administradores de un nuevo orden en donde
les tocan sus migajas. La visión nuestra, con manos limpias, había sido de
idealismo, una utopía llena de sueños, recibiendo los coletazos de la historia,
hechos que troncharían familias, que cambiarían nuestras vidas. Priorizando la
sobrevivencia, generando proyectos de familia contra viento y marea,
desplegando la inteligencia para mantener la dignidad y la voz crítica, aunque
ello haya sido un acicate para seguir adelante tozudamente, pese a las
zancadillas y las traiciones.
La historia oficial se impone. La dictadura tuvo el buen cuidado de
mantener y concentrar la propiedad los medios de comunicación. La Concertación
destruyó los medios independientes con los que se había abierto espacio a la
transición. La asfixia económica los fue matando. El servilismo y la traición
hoy se traduce en una Memoria dispersa, deteriorada, con la solución biológica
en marcha, con etiquetas interesadas que buscan dividendos presentes con cargo
a mentir retrospectivamente.
Haber impuesto el silencio a las declaraciones de las víctimas en la
Comisión Valech, es evidencia de esta destrucción premeditada de una historia
realista. Gracias a la desclasificación de archivos de la CIA pudimos leer el
Pinochet File que reforzaba los hechos acaecidos desde el día en que Allende
sacaba la primera mayoría, en el Chile democrático de los tres tercios. De allí
en adelante los hechos confusos, el complot asesino, las justificaciones de
adherentes y adversarios de la Unidad Popular, la quinta columna desintegradora
de la revolución cubana, apretando el acelerador y ayudando implícitamente al
golpe y el odio. Dineros sucios pagando los paros de camioneros, colas, mercado
negro, desabastecimiento, pero también honestidad en barrios donde se actuaba
correctamente.
Pero, al trasluz de la experiencia ulterior, queda la evidencia de
traiciones, aprovechamiento, egoísmo recurrentes, porque los mismos que
rasgaban vestiduras por la revolución armada, desestabilizando el gobierno
democrático, fueron los serviles sicarios de la social democracia europea que
se vendió al modelo transnacional, en relaciones corruptas que les permitieron
gozar del poder, hasta la quiebra del modelo. Los mismos que se quedaron con
esos recursos de solidaridad, para instalar en la transición sus partidos
instrumentales, negociando los acuerdos secretos que nunca se alcanzará a
destapar y que a los jóvenes que perdieron la confianza ya no les importa en
sus urgencias presentes.
La generación perdida tuvo idealistas consecuentes que hoy son adultos
empobrecidos e ignorados y un puñado sectario, coludido férreamente, para usar
cuotas de poder, con pragmatismo y cinismo, echándole la culpa a la dictadura,
a las turbulencias, a alguien siempre.
En la realidad que tiene desmantelada la izquierda, es el resultado de
una total mentira, con verdades a medias, con sensibilidades que son
expectativas de justicia, de verdad, que no cumplió ninguno de los 5 gobiernos
concertacionistas, verdadero engendro político que nos vendió una transición
mentirosa, que perpetuó y profundizó el modelo, rindiendo pleitesía al dios
dinero.
La pos verdad duele.
Periodismo Independiente 16 de marzo de 2018.













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