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sábado, diciembre 20, 2025

Octubre 2023 Memoria y presente


50 AÑOS DESPUÉS, LA HERIDA SIGUE VIVA.
Lo importante es que no se distorsione la historia real por condicionantes actuales. Por eso separo las vivencias limpias del idealismo juvenil de los 70, de los hechos tristes del presente.
 
La lectura retroactiva duele porque está cruzada por una profunda traición de los compañeros de ruta, que se coludieron con el poder económico de la dictadura y han sido cómplices del sistema que ha concentrado la riqueza, permitido el abuso y la desnacionalización de nuestros recursos, traicionando los planes de gobierno que aspiraban a una democracia real, con desarrollo exportador de sectores medios, con equidad, pensiones justas, cooperativismo. todo lo cual se archivó en beneficio de los poderosos.
 
Que Ponce Lerou, Lucksic, Angelini, etc.hayan financiado y enriquecido a los políticos de la ex Unidad Popular, ha significado una lápida a toda esa élite corrupta que se olvidó de reparar a las víctimas reales, mató la prensa libre que denunciaba a la dictadura, se entregó a duopolio de Copesa y El Mercurio, corrompiendo todo lo que tocaban. 
Por eso, más que por el golpismo derechista, sino por la evidencia de esa traición a los principios y haberse vendido a los.victimarios,  11 de septiembre, fue un día doblemente triste, de duelo por los caidos y de una frustración mayúscula en sectores progresistas democráticos, por la situación actual que nos avergüenza.

Lo fatídico ha sido que Chile, 50 años después, padece  una amnesia que se nutre de ignorancia e individualismo, normalizando situaciones inhumanas en un estúpido "sálvese quién pueda". Perdimos una oportunidad de reencauzar nuestra vida colectiva por una democracia profunda, pero pudo más el miedo y hemos retrocedido, quedando al borde de un precipicio.
 Hernán Narbona Véliz

sábado, agosto 02, 2025

¿UNIDAD DESDE LA BASE SOCIAL? ¿HABREMOS APRENDIDO?

TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA
(2 de julio de 2022- cuando bramaba la esperanza. Relectura para no olvidar.)




Quizá suene a juego de palabras: cuán desconcertados están los cabreados de la ex Concertación, al ver que, por pases esotéricos, de nuevo esos mismos concertacionistas siguen en el poder, en su misma parada histórica: trancar la pelota.

 En el proceso vivido a partir de los 90, se derrumbaron los sueños de una conquista democrática real. Yendo más atrás, remontándonos a aquellos principios republicanos que formaron nuestra adolescencia, cuando la Universidad tenía compromiso con su entorno, había debate y se esgrimían visiones de mundo, con vehemencia y respeto cívico, al retornar la democracia, vimos imponerse la lógica mercantil, que de todo hizo negocio. La masiva aspiración de acceder a la Universidad, se tradujo en la proliferación de las universidades igual que los malls, con proyectos educativos febles, sin rigor, asfixiando la saludable crítica de otrora.

Cuando en 1973 se rompió la convivencia y vino el terrorismo de Estado, luchamos por recuperar la democracia. Pero, se impuso el oscurantismo mercantil y. con él, un negacionismo que ha buscado lavar de sangre a la dictadura. Muchos viejos líderes revolucionarios, al parecer, se dieron cuenta que, para una movilidad social express, bastaba con cruzar la vereda y servir al adversario ideológico. Así lo hicieron y sus aspiraciones ya no fueron vivir en Ñuñoa sino en la Dehesa. Ya no fueron dirigentes poblacionales de la Legua, sino miembros de directorios de corporaciones multinacionales. En el exterior, aprendieron a coludirse con los intereses del neoliberalismo global y adecuaron su discurso para vestirlo de "realismo político", de "pragmatismo", de "la medida de lo posible", tratando de justificar su obsecuencia y traición.

Ese es el fondo emocional de la frustración de la vieja izquierda y que explica la abstención, el desencanto y su alejamiento de la política. La disidencia, los díscolos, aquellos que eran excluidos por ser francotiradores y conflictivos, esa mayoría que fue premeditadamente desmovilizada, esos comunicadores y trabajadores de la prensa que habían abierto camino a la democracia, quedaron al margen del binominalismo y sus medios alternativos desaparecieron. El pueblo no ha perdido su sensibilidad con las ideas progresistas, pero descree de la partidocracia. Y ha sido ese pueblo sufrido el que masivamente se fue sumando a las movilizaciones sociales, los que se plegaron a los espacios que abría una nueva generación joven, que repudiaba expresamente el continuismo de la Concertación, mientras sufría en carne propia un Estado Subsidiario enclavado en el sistema. Pero, el motor principal han sido las mujeres, que se convirtieron en vanguardia; los ancianos empobrecidos por la estafa previsional de la dictadura y profundizada por la Concertación, llenaron las calles. Muchas causas fueron vectores simultáneos del descontento social. La depredación, el saqueo del agua, las zonas de sacrificio, el sobre endeudamiento, la usura de la banca y el retail, fueron elementos de una tormenta perfecta. 

El 18 de octubre de 2019, fuerzas telúricas remecieron el sistema. Las deslegitimadas instituciones estuvieron al borde del colapso. Entonces vino el Acuerdo por la Paz. A regañadientes de las élites, se abrió el proceso constituyente, que no lograron amallar, que se les fue de las manos y cobró vuelo propio desde la base social. Con un 2% de aprobación, las élites políticas en ejercicio, parecieron estar en vías de desaparición. 
Cuando se inicia la Convención Constitucional y se logra superar la camisa de fuerza de los 2/3, con participación de independientes y pueblos originarios, creímos que se allanaba el camino. Sin embargo, la naturaleza humana tiene fuertes cargas de ruindad, que parecen ser insoslayables y en la Convención eso se vivió. Durante el año que duró la Convención, se perdió el halo principista con que habían sido electos los convencionales. Despropósitos, situaciones mezquinas, una campaña metódica de desprestigio de la Convención por parte del Rechazo más convencionales ex concertacionistas o ex nueva mayoría, serán episodios que la historia deberá registrar en su dimensión e impacto. El asunto es que, con las elecciones presidenciales y parlamentarias se vivió un contrataque de la reacción y la política partidista excluyó a independientes y volvió a un cauce binario, forzándose así alianzas con personeros profundamente cuestionados, que volvieron al gobierno con Gabriel Boric, ocupando áreas claves. En paralelo, la Convención siguió su propia odisea y la cumplió. 

Pese a todos los escollos, desde la sociedad civil se logró incorporar en el texto de la Propuesta de Nueva Constitución Política de la República de Chile, un conjunto sistemático de principios que configuran una forma más democrática y descentralizada de ejercer el poder; un capitalismo de economía mixta y sustentable, con mayor regulación y fiscalización; un Estado Regional Ecológico, Plurinacional y Social de Derecho. Un nuevo diseño institucional que rompe las bases del modelo, abandona el individualismo, la concentración del poder y procura la participación vigilante de la ciudadanía y los territorios, fijando una hoja de ruta para una convivencia con mayor justicia y paz social. Se establece un Estado responsable de entregar y asegurar los derechos fundamentales.

El 4 de septiembre el plebiscito tiene sólo dos opciones. El Rechazo, con todo su poder mediático, busca mantener el sistema incólume. El Apruebo es un derrotero de cambios profundos y graduales, fijado en las disposiciones transitorias de la Nueva Constitución.

Ha sido el gobierno, surgido desde la generación de recambio de la izquierda, el que, por consideraciones de realismo político, que suelen llamar gobernabilidad, ha declinado elementos sustantivos de su programa, al incorporar personeros que han sido protagonistas de aquél pasado que condujo a la explosión social de octubre. Es lo que está dando botes en el área chica de la izquierda chilena no militante, histórica y cultural. ¿Qué necesidad tuvo el equipo de gobierno de incorporar al gobierno a quienes han sido parte del problema y nunca de la solución?

Un 95% de la población no milita en ningún partido. Un 50% de la población se ha abstenido en las elecciones con voto voluntario. El plebiscito es de voto obligatorio y sobre 15 millones tendrán que votar. Hay una izquierda latente, que no milita, descontenta, víctima persistente de los abusos y asimetrías del modelo. Esa población no se siente representada por los partidos, pero sí confió en el camino constituyente, concurriendo masivamente a las urnas señalando con un 80% de los votos, preferir que representantes populares, no parlamentarios, escribieran la nueva constitución. En poco ha ayudado a fortalecer el Apruebo esta mala junta del gobierno y eso habla de una mala lectura de la élite política frente al proceso social y sus dinámicas propias.

Al parecer el equipo político ha sobredimensionado la influencia que pueden tener los partidos para lograr avances en el Congreso, toda vez que el accionar del Ejecutivo ha sido ripioso y poco eficaz. Si abrirse a la ex Concertación hubiese sido para asegurar un trabajo legislativo de piso, esto les ha fallado y ese error estratégico le ha significado aplazar decisiones claves, como nombrar nuevo Presidente del Consejo de TVN y nuevos consejeros, o mantener sin nombramiento de nuevas autoridades, servicios claves para combatir la evasión y el contrabando.

En este mes de agosto, de cara a la ciudadanía, se deben sincerar intenciones. Las élites políticas quisieran monopolizar el debate, pero no tienen legitimidad para hacerlo. Pese a haber terminado la Convención Constitucional el 4 de julio, la soberanía ha vuelto al pueblo soberano. Desde el mundo social se reconoce como nuevos líderes legítimos emergentes, a ex convencionales. Los políticos sólo profitan de los espacios en medios controlados por la derecha, pero en los barrios son otras las conversaciones y son sin ellos.

Los senadores, que ven el término del Senado en la nueva Constitución, actúan como incumbentes y desesperan, esgrimiendo argumentaciones capciosas, pretendiendo ser los únicos lúcidos para mostrar caminos a Chile. Pero el pueblo los conoce, hace décadas cayeron las caretas y, aunque ellos piensen que el pueblo no lee o no entiende lo que lee, se equivocan. Las personas sencillas, las trabajadoras y los trabajadores no comulgan con sus ruedas de carreta y tienen muy claras las causas profundas de la situación que los agobia.

Con la memoria fresca, aunque quieran disimular sus conductas, su traición de fondo, esa alianza servil a grupos que manejan los hilos del poder, los amarillos, los gatopardistas, se enredarán en sus propias mentiras. Por todo ese historial, poco aportan a la tendencia social que está emergiendo. No serán esos zombies los que orientarán el voto de las grandes mayorías. Serán los líderes del pueblo sencillo, esos que hicieron pan de la nada y nos entregaron el 4 de julio el borrador de Nueva Constitución, a quienes el pueblo cree y respeta. 

La intención de los políticos históricos de aferrarse como se pueda al poder, no sólo es patético, sino recuerda un mensaje popular al gobierno del Presidente Boric: Dime con quién andas y te diré quién eres.

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Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal en Valparaíso del diario La http://xn--razn-sqa.cl/, 02/08/2022.

lunes, julio 28, 2025

EDUCACIÓN, FASE CERO, UN NUEVO PARADIGMA





Ángel Bustos Balladares Profesor de Biología, Psicólogo,  Doctor en Psicología, ex miembro de la Junta Directiva de la Universidad de Playa Ancha,  fue homenajeado por la Fundación Muttare por su trayectoria como Educador.  

En esa ocasión, formuló un manifiesto personal de 10 puntos que constituyen su visión para mejorar la Educación en Chile. 
Su mirada se centra en la premisa "Nunca más castigo en el sistema educacional", que apunta a mejorar la relación profesor alumno , profesor - curso, para llevarla desde una actual situación conflictiva,  apática y de desafecto, hacia una relación de concordancia, en donde profesor y alumnos deciden iniciar el proceso de aprendizaje una vez que han construido un clima adecuado al interior del grupo. Se trata de dedicar tiempo para consensuar principios de relación interpersonal, para alcanzar un espacio de comprensión y afecto en donde los conflictos se evitan antes que resolverlos y en dónde el docente nunca aplica castigo.

Ángel Bustos de manera certera y apoyado por datos duros, resultados de un plan piloto de Fase CERO, que se aplicó en doce establecimientos educacionales de la provincia de Valdivia, abarcando liceos pequeños, de 300 alumnos a grandes establecimientos de  2000 alumnos. El modelo fase 0 consiste en tomar todo el tiempo necesario para que el profesor alcance un liderazgo integrativo con todos y cada uno de sus alumnos generando una relación de afecto y empatía que genera un clima organizacional en el aula propicio para el desarrollo de los planes y programas establecidos. El más complicado de los cursos en el experimento, tardó 40 días en lograr ese objetivo.

Los resultados demuestran que, pese haberse ocupado 40 días en el curso más complicado, el programa se cumplió totalmente antes que terminara el año lectivo. Según Bustos, su modelo debiera aplicarse en todas las comunidades educativas del país, ya que genera un cambio de fondo, en donde el alumno aprende en un clima afectivo que le hace disfrutar la escuela, genera y favorece la captación y la exploración del conocimiento, con una integración del curso que va eliminando las necesidades de aquella disciplina verticalista afincada en la sanción (zanahoria o garrote) para desplegar un autocontrol en función del otro, a quién se escucha y se respeta. 

Cuando Ángel Bustos presentó en la Biblioteca del Congreso Nacional su modelo Fase 0 a más de 150 personas  involucradas en las políticas públicas de educación y en el  ejercicio docente,  advirtió que su premisa de nunca aplicar castigo en el proceso educativo,  tenía una mayoría en desacuerdo. Dice haber escuchado argumentos tales como: la anomia genera desorden, la disciplina se logra cumpliendo reglas,  las reglas y normas implican coerción, vale decir una capacidad de controlar evaluar y sancionar cuando alguien rompe un marco normativo. 

Ángel Bustos sostiene frente a esta posición mayoritaria, señala que, sí se incorporara a las políticas públicas ese espacio para construir una relación de afectos y seguridad en el aula, el aprendizaje vendría por añadidura; que el liderazgo que se gana el docente en ese periodo de introducción, usando inteligencia emocional, el juego, la imaginación, pero, sobre todo desplegando Amor, tal como decía Gabriela Mistral, abre espacios fértiles para que los alumnos quieran asistir con alegría a la escuela. Bajar el ausentismo, la deserción, son consecuencias objetivas de este cambio cualitativo 

Adhiriendo, no sin aprehensiones, al paradigma Fase Cero, desde la ciudadanía y habiendo sido académico por más de 25 años, además de haber sido consultor y monitor en  proyectos de modernización del Estado en América Latina, creo que apliqué una estrategia similar, pues,  para poder implementar una idea o propuesta se  requiere ese período de  encantamiento preliminar,  que se trabaja  con instrumentos de planificación participativa, lo que permite desmantelar barreras y resulta altamente comparable con el modelo FASE CERO que postula Ángel. Por eso me convence y adhiero a Fase Cero, considerándola  una inteligente mirada estratégica de largo plazo para revertir la entropía que evidencia el aula, repotenciando el rol conductor del maestro, hoy condicionado por la mercantilización de la educación, que quiere un sistema eficiente y silencioso, dedicado a formar individuos que sepan seguir instructivos, funcionales a proceso productivos.  Un clima de hoy, que aísla al alumno inquieto, al que se sale del molde repetitivo y se atreve a mirar con duda y crítica la pseudo realidad que quieren imponerle 

Entendiendo que ese plan piloto de Valdivia puede ser replicado y lograr que las relaciones humanas en la sala de clases muten de la apatía al entusiasmo, del conflicto a la armonía, de la agresividad al respeto mutuo, estaríamos logrando que, desde el proceso educativo recuperemos el ethos cultural de la sociedad toda, sacándola de la competencia salvaje  para orientar hacia la colaboración y la tolerancia.

Los hechos que la narrativa dominante difunde en sus oligopólicos medios de comunicación, nos inyectan miedo y eso lleva a aislarnos del semejante, desconfiando y peleándonos con ese otro al que vemos como competidor o enemigo. Fase CERO implicaría, así lo entiendo, la formulación de planes maestros, donde se privilegie la docencia de calidad, que FASE CERO sea parte del programa de formación de profesores, para plantarse con convicción frente al "eficientismo" neoliberal. Significa alcanzar decisiones de Estado para los siguientes treinta años, con voluntad política transversal, para lograr un cambio cualitativo, que vaya erradicando la práctica de garrote o zanahoria, para generar comunidades educativas que permeen en las familias y sean motor de equidad social y de pertenencia.

Fase Cero un nuevo paradigma que desde la vereda contigua a la cultura, el libro y la lectura, recibimos con entusiasmo y realismo, porque sabemos que todo pasa por ir desmontando un sistema educacional que está empantanado en el lucro, el individualismo y la violencia para resolver los conflictos.

Valparaíso, 28 de julio de 2025
Hernán Narbona Véliz 
Poeta, escritor, periodismo independiente, Presidente SECH-V.
El espíritu cooperativo mejora la calidad de vida.
@hnarbona en Twitter
www.periodismohnv.blogspot.com
www.poetahnv.blogspot.com

domingo, julio 13, 2025

Responso por la prensa independiente (hace 23 años)

RESPONSO por la prensa independiente

Gran Valparaíso es uno de los valientes proyectos periodísticos independientes que no ha claudicado y se mantiene en el ciberespacio como un baluarte. Desde esta tribuna, una reflexión y un alerta ante los monopolios que controlan los medios de comunicación y quieren moldear a las generaciones futuras en la cultura chatarra.

(19/04/03)
CUANDO ESCRIBO ESTA crónica debo, como comunicador social, lamentar que hayan desaparecido, en breve tiempo, dos medios de comunicación que permitían amplios espacios para la presentación de enfoques multifacéticos de la realidad. Me refiero a Primera Línea, tribuna electrónica de amplio espectro ideológico, que había alcanzado una gran acogida en la comunidad nacional y que el diario La Nación decidió cortar de manera incomprensible. La segunda pérdida ha sido el diario local El Expreso de Viña del Mar, que había alcanzado una gran venta, pero enfrentó intempestivamente una situación económica que se hizo insostenible cuando se le cortó la impresión del diario por parte de Copesa, firma que en principio iba a ser socia del proyecto local. En el Expreso permanentemente se pudo publicar tribunas y reportajes, que presentaban, sin censura, visiones controvertidas sobre la realidad nacional e internacional.

Esto me obliga a recordar el período en que luchábamos por la recuperación democrática y la gran mística con que participamos en la defensa del diario La Época, que vimos morir con mucho dolor. Lo propio pasó con las revistas Cauce, Análisis y Hoy. Una enorme inconsecuencia de los gobiernos de la Concertación fue su deslealtad con el periodismo independiente, con esas tribunas que se abrieron con riesgos de vida, aceptando exclusiones y persecuciones, y que al momento de llegar la Concertación al poder - quizás por esa irrupción de los funcionarios políticos "5 de octubre" - simplemente excluyeron del apoyo oficial. Se trató de no hacer olas, de no hacer nada que irritase a los grupos fácticos que habían participado en el régimen militar y por lo mismo se decidió de manera espuria, no apoyar con publicidad a los medios que fueron precisamente la plataforma para que los políticos concertacionistas llegaran al poder. Los criterios "pragmáticos" hicieron que la clase política en general, salvo particulares excepciones, se preocuparan más de congraciarse con el poder de la prensa oficial, que alentar proyectos independientes.

Tengo un homenaje pendiente para un gran profesor y fundador de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile de Valparaíso, el Periodista Gustavo Boye, que fue primero mi profesor y posteriormente editó mi poesía y mis artículos. Gustavo Boye, recientemente fallecido, dirigió la revista Cauce y fue quizás uno de los damnificados emblemáticos de esta cobarde política de la Concertación que comento. Gustavo Boye había abierto al final de los ochenta el periódico Nueva Voz, con el cual intentó proseguir en los noventa, como espacio de libre expresión y encuentro para las ideas democráticas regionales. Sin embargo, a él, al igual que a los medios ya mencionados, se le dio la espalda. Los alcaldes o los directivos de empresas públicas, preferían las páginas sociales mercuriales que los introducían en la nobleza citadina, satisfaciendo sus egos provincianos y sus arribismos de piojos resucitados, que poner propaganda en este tipo de publicaciones "conflictivas".

La publicidad es el oxigeno de los medios y los principales anunciadores son los organismos públicos. A los directorios de RPC, ESVAL o a las municipalidades, no les interesaba alentar prensa que pudiera criticar sus acciones, en los políticos el sino del poder es que se debe desalentar todo lo que no se puede controlar. Por eso talvez, esa publicidad siguió concentrada en las empresas periodísticas que dominan el mercado en un verdadero oligopolio periodístico. Incluso, en otra inconsistencia del tamaño de una catedral, se gestaron operaciones de crédito a través del propio Banco del Estado para ayudar a la concentración de la prensa, mientras iban desapareciendo poco a poco los medios que habían sido vanguardia democrática en el régimen militar.

Por ello, es lamentable que sigan desapareciendo esfuerzos serios de prensa libre, toda vez que el periodismo investigativo es el que permite controlar el funcionamiento de la cosa pública, impidiendo que cadenas nacionales que son propiedad de grupos de interés, puedan alevosamente promover campañas, tratando de crear opinión pública o llegando a atentar en contra de la integridad de personas o instituciones. Creo que es el caso que estamos en estos momentos observando frente al intento de Qué Pasa de afectar o dejar en tela de juicio la impecable imagen de la Ministra Michelle Bachelet, cuestión que puede tener intenciones perversas encubiertas. Frente a situaciones mediáticas, es decir noticias que se originan en la acción unilateral de la propia prensa, es preciso preguntarse ¿a quién sirve esta noticia? ¿Quiénes podrían estar interesados en deteriorar la imagen de esta Ministra?

La sociedad debe saber filtrar lo que recibe y saber aislar al periodismo de especulación, que carece de hechos comprobables, del periodismo investigativo, serio, contundente en evidencias. En el rol que debe jugar la prensa como pilar de un sistema democrático, es preciso que exista la capacidad de contrapesar este tipo de acciones con la réplica de una segunda opinión, que sea fruto de otras expresiones periodísticas que permitan, en definitiva, que las personas se forjen una opinión. Es la importancia de la prensa independiente, ya que es por medio de ella que podemos evitar los enormes riesgos de estas gigantescas maquinarias comunicacionales.

No fue para nada casual, en el repliegue de los grupos políticos que apoyaron y profitaron del régimen militar, que se hayan posicionado estratégicamente en los medios de comunicación, que hayan ido desapareciendo los medios locales, que las principales radioemisoras tradicionales hayan sido asfixiadas hasta desaparecer absorbidas por cadenas satelitales nacionales o extranjeras. No es casual que ahora estén idiotizando juventudes con el axé o los reality shows, que van consumiendo la atención de multitudes hacia una dimensión totalmente manipulable, que de paso deja un pingüe negocio a las empresas de telecomunicaciones. El fraude es confundir el voto telefónico en un show con el deber cívico de participar en la cosa pública. Peligrosa tendencia desestabilizadora para cualquier sistema democrático.

El poder del cuarto poder es evidentemente apreciado por la oposición, mientras que a los concertacionistas su debilidad de principios o su mediocridad, les hizo resignar espacios en este ámbito. Quizás pese más en ellos el paradigma del dinero y se hayan confiado en que obteniéndolo se podría montar una buena campaña electoral al uso del mercado, participando en un reality show o dándose vueltas de carnero en pelotas en un programa de concursos en la hora peak de la estupidez televisiva. Todo vale… y los principios son temas para los asesores que hacen los spots o los discursos, ojalá cortitos y sin muchas esdrújulas, porque cuesta leerlos.

El gran riesgo para una democracia representativa es que no existan opciones de libre información. El gran poder de los medios en una sociedad mediática ha marcado que lo que no se conoce no existe y por eso vemos que políticos y hombres públicos viven verdaderas teleseries, sobre expuestos a los medios y echando al trajín lo que antes era, por ejemplo, una cadena nacional de fuerte impacto. Es el caso del Presidente Lagos, diariamente preparado para dar alguna señal o mensaje por la tele, circulando, además, como comentarista de diversos programas de radio en algo que seguramente aprendió de su colega mexicano, Vicente Fox, de formación y procedencia cocacolera, es decir marquetera por excelencia. Es la dependencia enfermiza de las encuestas de opinión, que llevan a la paranoia de los políticos y hombre públicos en general, ya que viven como frente a un imaginario espejo, estudiando gestos y despilfarrando tiempo que deberían gastar en trabajo callado, de bajo perfil, pero productivo.

El asunto es que cuando se abusa de los medios de comunicación, la autoridad se echa al trajín. Se va gastando la imagen del presidente, del ministro o del parlamentario y el sano debate conceptual que debe nutrir la democracia, pasa a ser reemplazado por efectos comunicacionales, altamente riesgosos, en los que un resbalón puede ser una gran caída de la cual no te puedas levantar más.

Desde esta tribuna independiente, un saludo en su ciento un número a The Clinic, que simboliza actualmente en los medios escritos nacionales, este grito de rebeldía que desnuda la hipocresía e inconsistencia de la coalición gobernante, de la cual me preocupo porque voté por ella y siento sinceramente que mal invertí largos años de esfuerzo para que los sinvergüenzas que treparon al poder defraudaran al cincuenta por ciento de lo chilenos. O al 70% si contamos a los que, viendo esto, decidieron no inscribirse. Buena por The Clinic y pronta recuperación a los periodistas cesantes de los diarios desaparecidos.

Posted by Periodismo Independiente, Tribuna ciudadana at 4:21 PM

sábado, septiembre 09, 2023

El fascismo quiere eliminar todos los derechos sociales

Mientras de la sociedad civil afloran miles de actos conmemorativos del golpe de Estado fascista, el fascismo redacta una constitución en versión mejorada de la que impuso el dictador. Por su parte, la élite gobernante trata de hacer firmar una declaración que comprometa mínimos civilizatorios, pensando más en transitar su gobierno evitando el naufragio, antes que asumir con convicción los ejes fundamentales de Rescate de la Memoria, Verdad Justicia y Garantías de No Repetición. Vivimos la embestida fascista y sólo la unidad social podrá salvar la democracia con más democracia, más allá de declaraciones que se borran con el codo. Los reales demócratas debemos superar divisiones banales y sentar las bases de un futuro justo para nuestra sociedad, recuperando la unidad sobre la base de principios ineludibles de justicia social y respeto a los DDHH y la Naturaleza. El Nunca Más debe retumbar este septiembre.

viernes, abril 07, 2023

El Gatopardismo en el poder


Estamos bajo la avalancha de la mentira. Se conjuga un clima mundial lleno de amenazas, con una realidad interna enfrascada en la agenda que ha impuesto la oposición, mientras el gobierno no aparece, ya que no logra llevar el timón y parece no escuchar el clamor de quienes lo eligieron.
Los hilos del fascismo siguen manipulando a un pueblo aterrorizado y colocan sus remaches constitucionales para mantener y perpetuar  su orden.  A espaldas del  soberano, redactan sus edictos  expertos designados por las máquinas partidarias. Las instancias de gobernanza son funcionales al poder omnímodo del dinero. Mientras la hecatombe se avecina, los poderosos cuidan sus palacios. Tienen esbirros comtrolándolo todo. Son pretorianos a su servicio, útiles a sus propósitos, pero más allá de usarlos, al mismo tiempo, los desprecian.
La delincuencia y el crimen organizado han copado las noticias y la impunidad sigue permeando los laberintos del sistema de justicia. Los medios imponen un derrotero que sume a la población en un agobio extendido.
En un proceso indignante, avanza la ignominia sobre un pueblo confundido, presa de temores y distractores. Se lamenta la ausencia de liderazgos; sin embargo, en los suburbios circula y crece la resistencia  lúcida de los sencillos, buscando superar la impotencia de ver que legislan los propios victimarios. La decepción lacera a los habitantes, comunidades de gente laboriosa, que por más de 200 años han tratado de  conquistar un espacio de armonía y justicia social. El terrorismo de Estado enarbola nuevamente sus doctrinas de seguridad, volvemos a ser sus enemigos, por el simple hecho de pensar en una sociedad diferente o esgrimir la palabra desde nuestras catacumbas, mientras la mentira y el dinero corrompen las instituciones. Se criminaliza el movimiento social y la ley maldita gestada en la evidencia de una delincuencia organizada, implanta un estado policial donde las historias de montajes, secuestros y desapariciones, ponen en duda la vociferante "buena fe" de quienes la han aprobado.
La tragedia de la desesperanza aprendida se instala una vez más en los barrios desolados de este estrecho país. Pero es nuestro deber, tal como los antiguos escribas, ir dejando testimonios de estos procesos vergonzosos que nos enclavan en un pasado que creíamos superado.
El shock de la desilusión nos mantiene desconcertados, esquivando los zarpazos de la bestia depredadora, que quiere imponer leyes mordaza y cambios cosméticos que consoliden la impunidad histórica de la opresión. En el Rescate de la Memoria, el gatopardismo es inadmisible y los trabajadores de las comunicaciones y la palabra debemos dejar descrita esta larga noche, que parece no terminar nunca.

Hernan Narbona Véliz. Una mirada libre a nuestro entorno.

         Periodismo Independiente, Corresponsal Diario La Razón.cl 

 


domingo, marzo 26, 2023

En los rumbos de la Integración Regional


Integración chileno argentina, vivencias de fraternidad
 
 
No te das cuenta de que no fue ayer, llevas tan prendidas las experiencias, que de repente son historia vieja y sientes la necesidad imperiosa de compartirla con viejos camaradas y dejar testimonio para las nuevas generaciones.

Fue a fines de abril el año 1974 cuando aterricé en Ezeiza de madrugada y viví el primer amanecer en Buenos Aires, con la ciudad cuidada, limpia, despertando temprano entre aromas de café, en esas peatonales cívicas de Lavalle y Florida, donde las discusiones políticas se hacían en la esquina, a viva voz. Porque era aún la Argentina de Cámpora, último reducto de la democracia en el cono sur, pisoteado por las botas del golpismo en Brasil, Uruguay y Chile. Esa Argentina fue un refugio y me permitió insertarme como un inmigrante más, recibido sin discriminación alguna, con los brazos abiertos. 

 

Viví 8 años en Buenos Aires y fue un período que hubo que transitar con cautela. Viví la muerte de Perón como un espectador. Mi preocupación era no poder estar en Chile para el nacimiento de nuestro primer hijo. En medio de las exequias a Juan Domingo Perón, recibí el telegrama con la feliz noticia, “nació varón, la mami y el niño bien”. Encontré trabajo a través del diario El Clarín, me incorporé a una multinacional belga que exportaría una planta llave en mano a Bolivia. Me hice cargo del proyecto, mi profesión me respaldaba y mi vida transcurrió por el Obelisco, por Rivadavia, por el bohemio barrio de San Telmo y muchos viajes a Tarija, al sur de Bolivia. De San Telmo llegamos a Núñez y finalmente a Palermo. Buenos Aires se convirtió en mi barrio y lo siento con mucho amor, como parte de mi derrotero, con emoción, logros, desarrollo personal y familiar. Fui un ciudadano más de Buenos Aires. 

 

Como todos los argentinos viví la negra época de la dictadura, esquivando sus zarpazos. De ese inicio familiar me quedó una hija nacida en Palermo. La primera infancia de mis hijos se desarrolló en torno a la cancha de River, al jardín Botánico, el zoológico, los Lagos de Palermo y la Rural. Cursé mi pos título en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador, allí en el barrio de Once. Se generaron lazos imborrables, siguiendo de cerca una realidad que los medios ocultaban. Viví desde el piso 17 de la segunda multinacional en la que trabajé, los apagones de ensayo de la guerra con Chile, pero las cosas seguían funcionando pese a la tensión que se vivía. Conocí amigos entrañables como Oscar Klier, ya fallecido y que fundara la Universidad de Congreso en Mendoza, la Doctora Mirka Seitz, mi colega aduanero Raúl Bustos Cara.La vida nos juntó muchas veces, en las lides de la cooperación regional.

 

Cuando la economía se vino abajo con Martínez de Hoz y el loco Galtieri en el mando, con mi familia decidimos volver a Chile, donde tuvimos un duro reinicio, en medio de otra crisis profunda. Con la experiencia profesional de más de 10 años, esquivando las listas negras de la dictadura, me pude insertar en la vida académica y fui profesor de la Escuela de Ingeniería de Transporte de la entonces Universidad Católica de Valparaíso, desde 1983. Nuestros países habían vivido la casi guerra de 1978 y en 1985 se firmaba el Acuerdo de Paz Perpetua, luego de los buenos oficios del Papa y su delegado, el Cardenal Antonio Samoré. A Dios gracias se consolidaba una paz que nunca debió verse amenazada. 

 

En ese período, quizá a finales de 1985, viajé a Mendoza para visitar a mi hermana que comenzaba a disfrutar la seguridad argentina con su pequeña hija. Y en ese viaje pasé a conversar con el Rector de la Universidad Nacional de Cuyo, el poeta y amigo Luis Triviño, un gordo enorme, radical y primer Rector en democracia. Le propuse la idea de formar una red de universidades que se comprometieran con la integración entre nuestras regiones. Asumíamos la realidad política de un Chile que aún luchaba por recuperar la democracia y una Argentina que en suerte ya lo había logrado, después de la tragedia de las Malvinas. Luis esa misma tarde me llevó al Insteco y me presentó a Rodolfo Gabrielli y seguidamente a José Octavio Bordón, entonces Gobernador de la Provincia de  Mendoza, actual Embajador de Argentina en Chile, pero entonces, simplemente el Pilo Bordón. 

 

Rápidamente surgió el proyecto y regresé a Chile, obteniendo pleno respaldo del Rector Juan Enrique Froemel y la ayuda de mi ex Director del Rubén Castro, Lucho Nicolini Ghio, con quien formalizamos la creación de lo que llegó a ser una gran organización académico empresarial,  el Consejo Académico de Integración Chileno Argentina, CAI, del cual fui el Secretario Ejecutivo. 

 

Se sumaron en Valparaíso las universidades de Valparaíso, UPLACED de Playa Ancha, la Federico Santa María. Del lado argentino se organizó un capítulo que agrupaba a todas las universidades de Cuyo, tales como la Champagnat, la Congreso, la Aconcagua, el Insteco y la UNC. El resultado de esta aventura fue la realización de unas Primeras Jornadas por la Integración Chileno Argentina que se realizaron en Viña del Mar, en un hecho político sin parangón histórico, ya que, por primera vez, se articulaba un eje de cooperación a nivel de regiones y no por la vía de las capitales. 170 empresarios, políticos y académicos debatieron en el Hotel O’Higgins de Viña del Mar por más de una semana. La integración física, el corredor bioceánico, la integración cultural, la complementación de las dos economías, fueron algunos de los temas tratados. Al proyecto se sumaron las federaciones de estudiantes y surgió una dinámica que tuvo diversos canales. Y, lo más trascendente, por primera vez un Gobernador de la Argentina democrática, José Octavio Bordón, compartía testera con un Intendente Regional del régimen militar, el Almirante Pablo Wunderlich, quien había tenido un rol importante en la crisis de 1978. Los caminos de la paz y la democratización regional se abrieron con la mirada de futuro que construimos a partir de esta experiencia. El hecho fue relevado por las Cancillerías de ambos países y marcó un hito en la integración microregional. 

 

Con el advenimiento de la democracia en Chile las cosas volvieron a su realidad centralista, pero en la retina de una generación quedó esa experiencia en donde universitarios, académicos, políticos de diverso signo, empresarios, se comprometieron con la paz y la colaboración en este eje de integración, que tiene un destino común.

 

Posteriormente, la vida me llevó a reencontrarme con la Argentina trabajando como Consultor del Centro Interamericano de Comercialización de la OEA. Trabajé con cámaras de comercio y universidades de diversas regiones, en especial Entre Ríos, Rosario, Tucumán, la Universidad del Centro en Tandil, Provincia de Buenos Aires,  Córdoba, La Rioja. En Chamical, localidad de la Rioja, en una ocasión expuse sobre el rol de los medios de comunicación en los procesos de integración. En la mesa académica como anfitrión del Encuentro estaba Menem, con su mejor pinta de Facundo Quiroga, antes que viniera a recibir las llaves de la ciudad de Valparaíso en los noventa, cuando ya lo hizo con un look de yuppie. 

 

En el período reciente, los lazos con Argentina se centraron en el eje de ATACALAR, proyecto de integración en el que participan Atacama por el lado chileno y las provincias de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba, por el lado argentino. Por 7 años viví esa experiencia, fundamentalmente impulsando desde la Tercera Región de Atacama, el eje que cruza por los pasos de Pircas Negras y San Francisco, hoy rebautizado como Paso Julio Palma Vergara, en honor póstumo de un gran amigo y pionero, que falleciera a consecuencia del aluvión que arrasó Chañaral.

 

Como lo decía Raúl Scalabrini Ortíz, soy ese hijo adoptivo que se acoda en Corrientes y Esmeralda a contemplar la vida, con esa filosofía particular del inmigrante que recrea sus lecturas y sus sueños, encontrando espacios generosos en la Argentina.

 

Hernán Narbona Véliz, Febrero/2018, Periodismo Independiente, @comarcadepoetas y @hnarbona en Twitter

martes, agosto 02, 2022

TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA



TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA

 

Quizá suene a juego de palabras: cuán desconcertados están los cabreados de la ex Concertación, al ver que, por pases esotéricos, de nuevo esos mismos concertacionistas siguen en el poder, en su misma parada histórica: trancar la pelota.

 

 En el proceso vivido a partir de los 90, se derrumbaron los sueños de una conquista democrática real. Yendo más atrás, remontándonos a aquellos principios republicanos que formaron nuestra adolescencia, cuando la Universidad tenía compromiso con su entorno, había debate y se esgrimían visiones de mundo, con vehemencia y respeto cívico, al retornar la democracia, vimos imponerse la lógica mercantil, que de todo hizo negocio. La masiva aspiración de acceder a la Universidad, se tradujo en la proliferación de las universidades igual que los malls, con proyectos educativos febles, sin rigor, asfixiando la saludable crítica de otrora.

 

Cuando en 1973 se rompió la convivencia y vino el terrorismo de Estado, luchamos por recuperar la democracia. Pero, se impuso el oscurantismo mercantil y. con él, un negacionismo que ha buscado lavar de sangre a la dictadura. Muchos viejos líderes revolucionarios, al parecer, se dieron cuenta que, para una movilidad social express, bastaba con cruzar la vereda y servir al adversario ideológico. Así lo hicieron y sus aspiraciones ya no fueron vivir en Ñuñoa sino en la Dehesa. Ya no fueron dirigentes poblacionales de la Legua, sino miembros de directorios de corporaciones multinacionales. En el exterior, aprendieron a coludirse con los intereses del neoliberalismo global y adecuaron su discurso para vestirlo de "realismo político", de "pragmatismo", de "la medida de lo posible", tratando de justificar su obsecuencia y traición.

 

Ese es el fondo emocional de la frustración de la vieja izquierda y que explica la abstención, el desencanto y su alejamiento de la política. La disidencia, los díscolos, aquellos que eran excluidos por ser francotiradores y conflictivos, esa mayoría que fue premeditadamente desmovilizada, esos comunicadores y trabajadores de la prensa que habían abierto camino a la democracia, quedaron al margen del binominalismo y sus medios alternativos desaparecieron. El pueblo no ha perdido su sensibilidad con las ideas progresistas, pero descreen de la partidocracia. Y ha sido ese pueblo sufrido el que masivamente se fue sumando a las movilizaciones sociales, los que se plegaron a los espacios que abría una nueva generación joven, que repudiaba expresamente el continuismo de la Concertación, mientras sufría en carne propia un Estado Subsidiario enclavado en el sistema. Pero, el motor principal han sido las mujeres, que se convirtieron en vanguardia; los ancianos empobrecidos por la estafa previsional de la dictadura y profundizada por la Concertación, llenaron las calles. Muchas causas fueron vectores simultáneos del descontento social. La depredación, el saqueo del agua, las zonas de sacrificio, el sobre endeudamiento, la usura de la banca y el retail, fueron elementos de una tormenta perfecta.

 

El 18 de octubre de 2019, fuerzas telúricas remecieron el sistema. Las deslegitimadas instituciones estuvieron al borde del colapso. Entonces vino el Acuerdo por la Paz. A regañadientes de las élites, se abrió el proceso constituyente, que no lograron amallar, que se les fue de las manos y cobró vuelo propio desde la base social. Con un 2% de aprobación, las élites políticas en ejercicio, parecieron estar en vías de desaparición.

Cuando se inicia la Convención Constitucional y se logra superar la camisa de fuerza de los 2/3, con participación de independientes y pueblos originarios, creímos que se allanaba el camino. Sin embargo, la naturaleza humana tiene fuertes cargas de ruindad, que parecen ser insoslayables y en la Convención eso se vivió. Durante el año que duró la Convención, se perdió el halo principista con que habían sido electos los convencionales. Despropósitos, situaciones mezquinas, una campaña metódica de desprestigio de la Convención por parte del Rechazo más convencionales ex concertacionistas o ex nueva mayoría, serán episodios que la historia deberá registrar en su dimensión e impacto. El asunto es que, con las elecciones presidenciales y parlamentarias se vivió un contrataque de la reacción y la política partidista excluyó a independientes y volvió a un cauce binario, forzándose así alianzas con personeros profundamente cuestionados, que volvieron al gobierno con Gabriel Boric, ocupando áreas claves. En paralelo, la Convención siguió su propia odisea y la cumplió.

 

Pese a todos los escollos, desde la sociedad civil se logró incorporar en el texto de la Propuesta de Nueva Constitución Política de la República de Chile, un conjunto sistemático de principios que configuran una forma más democrática y descentralizada de ejercer el poder; un capitalismo de economía mixta y sustentable, con mayor regulación y fiscalización; un Estado Regional Ecológico, Plurinacional y Social de Derecho. Un nuevo diseño institucional que rompe las bases del modelo, abandona el individualismo, la concentración del poder y procura la participación vigilante de la ciudadanía y los territorios, fijando una hoja de ruta para una convivencia con mayor justicia y paz social. Se establece un Estado responsable de entregar y asegurar los derechos fundamentales.

 

El 4 de septiembre el plebiscito tiene sólo dos opciones. El Rechazo, con todo su poder mediático, busca mantener el sistema incólume. El Apruebo es un derrotero de cambios profundos y graduales, fijado en las disposiciones transitorias de la Nueva Constitución.

 

Ha sido el gobierno, surgido desde la generación de recambio de la izquierda, el que, por consideraciones de realismo político, que suelen llamar gobernabilidad, ha declinado elementos sustantivos de su programa, al incorporar personeros que han sido protagonistas de aquél pasado que condujo a la explosión social de octubre. Es lo que está dando botes en el área chica de la izquierda chilena no militante, histórica y cultural. ¿Qué necesidad tuvo el equipo de gobierno de incorporar al gobierno a quienes han sido parte del problema y nunca de la solución?

 

Un 95% de la población no milita en ningún partido. Un 50% de la población se ha abstenido en las elecciones con voto voluntario. El plebiscito es de voto obligatorio y sobre 15 millones tendrán que votar. Hay una izquierda latente, que no milita, descontenta, víctima persistente de los abusos y asimetrías del modelo. Esa población no se siente representada por los partidos, pero sí confió en el camino constituyente, concurriendo masivamente a las urnas señalando con un 80% de los votos, preferir que representantes populares, no parlamentarios, escribieran la nueva constitución. En poco ha ayudado a fortalecer el Apruebo esta mala junta del gobierno y eso habla de una mala lectura de la élite política frente al proceso social y sus dinámicas propias.

 

Al parecer el equipo político ha sobredimensionado la influencia que pueden tener los partidos para lograr avances en el Congreso, toda vez que el accionar del Ejecutivo ha sido ripioso y poco eficaz. Si abrirse a la ex Concertación hubiese sido para asegurar un trabajo legislativo de piso, esto les ha fallado y ese error estratégico le ha significado aplazar decisiones claves, como nombrar nuevo Presidente del Consejo de TVN y nuevos consejeros, o mantener sin nombramiento de nuevas autoridades, servicios claves para combatir la evasión y el contrabando.

 

En este mes de agosto, de cara a la ciudadanía, se deben sincerar intenciones. Las élites políticas quisieran monopolizar el debate, pero no tienen legitimidad para hacerlo. Pese a haber terminado la Convención Constitucional el 4 de julio, la soberanía ha vuelto al pueblo soberano. Desde el mundo social se reconoce como nuevos líderes legítimos emergentes, a ex convencionales. Los políticos sólo profitan de los espacios en medios controlados por la derecha, pero en los barrios son otras las conversaciones y son sin ellos.

 

Los senadores, que ven el término del Senado en la nueva Constitución, actúan como incumbentes y desesperan, esgrimiendo argumentaciones capciosas, pretendiendo ser los únicos lúcidos para mostrar caminos a Chile. Pero el pueblo los conoce, hace décadas cayeron las caretas y, aunque ellos piensen que el pueblo no lee o no entiende lo que lee, se equivocan. Las personas sencillas, las trabajadoras y los trabajadores no comulgan con sus ruedas de carreta y tienen muy claras las causas profundas de la situación que los agobia.

 

Con la memoria fresca, aunque quieran disimular sus conductas, su traición de fondo, esa alianza servil a grupos que manejan los hilos del poder, los amarillos, los gatopardistas, se enredarán en sus propias mentiras. Por todo ese historial, poco aportan a la tendencia social que está emergiendo. No serán esos zombies los que orientarán el voto de las grandes mayorías. Serán los líderes del pueblo sencillo, esos que hicieron pan de la nada y nos entregaron el 4 de julio el borrador de Nueva Constitución, a quienes el pueblo cree y respeta.

 

La intención de los políticos históricos de aferrarse como se pueda al poder, no sólo es patético, sino recuerda un mensaje popular al gobierno del Presidente Boric: Dime con quién andas y te diré quién eres.

 


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal en Valparaíso del diario La Razón.cl, 02/08/2022.

 Una mirada libre a nuestro entorno

jueves, julio 21, 2022

La pobreza en Chile, el fracaso del populismo






La pobreza enriquece día a día a los burócratas e intermediarios que supuestamente luchan por erradicarla. La aparición de Ministerios de Bienestar Social, de Agencias internacionales, de mil programas para estudiarla y cientos de miles de especialistas que viven de las políticas públicas para terminar con ella, evidencian que si se quiere enmendar rumbos habrá que remover pesados intereses soterrados, que están insertos en lo público y lo privado. 

Del otro lado se encuentran los protagonistas de la pobreza, los pobres, que son contados por los actuales sistemas estadísticos y que constituyen una población que se estima en unos tres y medio millones de compatriotas[i]. De ese universo, hay pobres que luchan día a día por surgir, que están dedicados a trabajar con gran esfuerzo para abrirse espacios y así lograr una movilidad social que los saque de la situación de pobreza. Familias que buscan en la educación la opción para que sus hijos y nietos logren vivir mejor.

Pero, dentro de esa población que vive en condiciones de pobreza, hay sectores, lamentablemente, que esperan que vengan a ayudarlos, que han sido mal acostumbrados por el sistema y se dedican a pedir y exigir dádivas que les ayuden, pero sin ánimo de trabajo y esfuerzo, generando una marginalidad que se retroalimenta con el populismo de los gobiernos que saben que esa gente representa votos

La pobreza en 50 años en Chile ha pasado de la digna clase obrera de los cuarenta, que fundó poblaciones en los cordones industriales de las ciudades, a los pobres actuales que están estratificados y donde muchos han descubierto que es lucrativo manejarse en las redes y las diversas medidas de ayuda de las que son beneficiarios, tales como subsidios al consumo de agua, electricidad; la leche que entregan los consultorios, el almuerzo para los niños en las escuelas; soluciones habitacionales. Apoyos de Iglesias, de Organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro y de organizaciones internacionales.

Otro elemento de juicio, que va muy ligado a la marginalidad, ha sido la tentación del dinero fácil que ofrece el microtráfico de drogas, un  ingrediente perverso del problema, ya que frente a una sociedad consumista el camino delictual ha tentado a grupos organizados que se han dedicado a obtener dinero por la vía delictual, controlando con violencia y miedo los barrios populares, arrinconando a los vecinos que viven dignamente de su trabajo u oficio.

Así, se han ido generando en la sociedad grupos de marginados que se manejan con sus propios códigos, que son distintos al del resto de la población, y en los cuales trabajar es una mala palabra que se rechaza abiertamente. El populismo asistencialista, que practica una caridad malentendida, que lava conciencias, pero que no llega a corregir las causas profundas de la marginación, tiene culpas a su haber, pues se ha convertido por décadas en un círculo perverso, en el cual la doctrina del esfuerzo, de la cooperación, de la autoayuda y la asociatividad no figuran para nada.

La profesión de pobre y el fracaso del asistencialismo paternalista y clientelista.

El concepto de vulnerabilidad permite dar cuenta de una noción dinámica de la pobreza, como una condición presente o potencial y, al mismo tiempo, entrega una mejor caracterización de la pobreza “dura”, de aquellos hogares que sistemáticamente mantienen niveles de ingreso por debajo de la línea de pobreza

Los grupos llamados “vulnerables”  son beneficiarios de una serie de subsidios directos que, en vez de motivar la superación a través del trabajo, producen una actitud de espera que hace del ser pobre una profesión, donde vivir de lo que entrega el Estado se convierte en un estilo de sobrevivencia que muchas veces  descarta la búsqueda de un trabajo efectivo. La famosa ficha de estratificación no ha resistido las trampas de los vivos que saben estrujar los beneficios para “los pobres” y generan sus rentas no declaradas en la informalidad del comercio ambulante o ligándose a acciones ilícitas, en lo que constituiría un lumpen que se vende al mejor postor.

¿Sabe Ud. qué porcentaje de un programa de promoción llega efectivamente a los interesados?

Se asombraría al conocer que un alto porcentaje queda como costo de diseño e implementación, para pago a los consultores, asesores, medidores de gestión, equipo administrativo que supuestamente da soporte a la ejecución de actividades. Es que el sistema de promoción que durante más de 30 años se ha aplicado en Chile para la erradicación de la pobreza y la promoción pyme ha sido perverso, pues ha generado la intermediación, supuestamente técnica, entre el Estado que aporta los recursos y quienes necesitan de la acción promotora. Los intermediarios de las medidas de ayuda, llámense ONGs, Consultoras, Profesionales Asesores, son una larga cadena en la cual se va quedando el grueso de la supuesta ayuda, llegando a los interesados las migajas.

El resultado ha sido que los sistemas de promoción se han llenado de consultores registrados, con competencias dudosas,  que se supone debieran dar orientación eficaz para que las personas empiecen a avanzar en sus proyectos, con un servicio de apoyo al emprendedor, micro empresario, empresario pequeño o mediano que les permita romper sus condiciones internas y de entorno para poder despegar. Es decir, los programas de apoyo más bien sustentaron a los intermediarios, que han vivido de sus asesorías ineficaces, sin que nunca hayan sido evaluados en profundidad. ¿Alguien podría mostrar cuantas nuevas empresas pymes han sido fruto de la promoción que entrega el Estado?

Los miles de millones de dólares destinados a la promoción se han esfumado en una red de neo-burocracia externalizada en donde, entre una maraña de siglas y protocolos, los “expertos”  se supone deben entregar su apoyo técnico a los interesados, lo cual en definitiva significó, como gran tendencia, que se editaran toneladas de informes inservibles, de copy y paste, llenos de premisas teóricas que quedaban en la biblioteca del beneficiario de la promoción, sin que ninguno de sus problemas reales fuese enmendado.

No se necesita ser genio para entender que el nudo ciego que aprieta a las personas emprendedoras ha sido el acceso al crédito, el sobre endeudamiento, la concentración del crédito y el menosprecio con que la banca ha tratado históricamente a los empresarios pequeños. Nunca en 20 años se destrabó el tema financiero para las empresas entrampadas en alto endeudamiento. Nunca se abordó con seriedad una política de incubadoras de empresas. El sistema promocional se llenó de malas prácticas, se dio capital de trabajo a “empresas” que instalaban cementerios privados; los estudios se repetían y con ello los dineros públicos nutrían un sistema de consultores registrados que tenían como principal competencia el saber descifrar las siglas que enredaban la comprensión de los usuarios finales, Profos, Fontec, Innova, PTI, Foncap, etc., suma y sigue. Nunca ha habido una rendición de cuentas de lo que se ha invertido en promoción en Chile y sus resultados efectivos.

En la promoción de la asociatividad, los logros también han sido precarios porque las acciones cooperativas no han figurado en el léxico de la promoción de negocios. Hay un sesgo ideológico, neoliberal, individualista, un prejuicio instintivo del sistema hacia proyectos que puedan buscar alternativas a los sistemas de producción y comercialización. Las agrupaciones de productores no son vistas con simpatía por los grandes distribuidores comerciales y el Estado no ha sido capaz de generar un mayor equilibrio en los mercados para revertir las tendencias a la concentración de la riqueza.

De la educación, como plataforma fundamental para la movilidad social, mejor ni hablar. Sería majadero entrar a reiterar que el sistema educativo, mercantilizado, ha sido un elemento determinante de la dinámica que ha tenido la pobreza, ya que refleja la falta de oportunidades que conlleva una educación ligada a la tenencia de dinero antes que a los talentos personales. Cincuenta años han transcurrido desde la premisa aquella de “gobernar es educar” cuando muchas personas que proveníamos de hogares pobres, de raíces obreras, pudimos avanzar en la estratificación social con el gran instrumento de una buena educación pública.

La dignidad de esa pobreza de nuestros padres se basó en que se nos impuso en familia y en la escuela ser esforzados, amar el trabajo y entender que estirar la mano para pedir limosna es lo más degradante. Que la doctrina del esfuerzo es combatir la flojera y tener una actitud de superación constante. Ese camino de trabajo y esfuerzo debiera retomarse como eje para replantear las políticas públicas para erradicar la pobreza en Chile.

La vigencia de los argumentos desplegados en este artículo, grafican la realidad que ha vivido Chile por décadas y explican, en gran medida, la explosión social disruptiva del 18 de Octubre de 2019, que se canalizó en el proceso constituyente que está próximo a concluir. El Estado Subsidiario nunca buscó una solución de fondo a las causas basales de la pobreza, simplemente la administraba con los criterios populistas que se han planteado. Doce años después, esta columna se deja para su relectura y debate.

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Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente.

Valparaíso, sábado, 17 de julio de 2010



[i] Cifras al año 2010.

Actualización: Estudio de la Fundación Sol, 2021, sitúa en un 39,9% las personas que viven en Chile en situación de pobreza, esto es aproximadamente 7,6 millones de personas.

 

Una mirada libre a nuestro entorno

jueves, febrero 17, 2022

Hacia una Economía Circular

Caminos hacia la Economía Circular
Por Hernán Narbona Véliz

El comercio mundial en los últimos años ha recibido el impacto de la pandemia y de la crisis climática. Se ha evidenciado en esta vorágine la fragilidad de las cadenas de suministro; la expansión del comercio electrónico B2C  y de las plataformas globales de retail; la guerra comercial entre China y EEUU, decantando hacia un sistema multipolar de interdependencia compleja. Escenarios a los cuales se han añadido fenómenos climáticos extremos que, descarnadamente, han hecho sentir los límites de un modelo mundial basado en el crecimiento ilimitado, la concentración de la riqueza y el extractivismo depredador. Es en este contexto, que se plantean cambios concretos para frenar el uso del plástico, volver al uso de envases de vidrio. En esa mirada, el paradigma de la economía circular es Reducir, Reutilizar y Reciclar.

En esta emergencia global, los Estados, en instancias como la Organización Mundial del Comercio y la CEPAL, han encarado negociaciones internacionales para alcanzar compromisos que sintonicen con las decisiones políticas que se han venido planteando, de caminar hacia una economía circular.

CEPAL ha señalado “Los gobiernos y la sociedad apelan a que la recuperación de la recesión causada por la pandemia de Covid-19 sea más sostenible ambientalmente y con mayor igualdad. La salida de la crisis debería también permitir luchar contra la aceleración del cambio climático y mejorar la salud y prosperidad delas personas. Para 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta una caída promedio del producto interno bruto (PIB) del 9% para ALC y una contracción del valor de sus exportaciones de 23% (CEPAL, 2020b). El llamado de la CEPAL a que los países de América Latina y el Caribe (ALC) transiten hacia un modelo de desarrollo más sostenible y bajo en carbono adquiere aún mayor relevancia ante el contexto Covid-191. La aceleración hacia una economía circular (EC) aparece como un camino habilitador de ese nuevo modelo de desarrollo.”

Aterrizar hacia ese objetivo, exige generar una logística internacional que permita avanzar en ese trabajo colaborativo, para que residuos puedan ser movidos de un país a otro y para que los agentes económicos realicen el reciclaje y recuperación de ellos. La responsabilidad por los residuos contaminantes que dejan esparcidos los procesos productivos de bienes y servicios, se debe asumir en su integridad.

La impronta empresarial parece ser hoy de mayor compromiso para frenar el calentamiento global. Se han desarrollado formas de medir la responsabilidad empresarial, con sellos verdes que, en gran medida, son parte de un marketing planetario, de diferenciación verde, como criterios para evaluar el cumplimiento ecológico en el intercambio de bienes y servicios, acreditando la huella hídrica y la huella de carbono. El peso histórico de la economía mundial basada en combustibles fósiles, no es menor, y presiona en las negociaciones internacionales tratando de ganar tiempo, tiempo que el planeta no tiene. 

En esta misma línea, con criterios técnicos, la Organización Mundial de Aduanas, OMA, ha puesto en vigencia a partir de enero del año 2022 la séptima enmienda al Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, incorporando a la nomenclatura mercancías de creciente movimiento en los flujos de comercio. Después de un trabajo de 6 años, en los cambios incorporadas al Sistema Armonizado, se han abierto partidas arancelarias para distintos tipos de residuos que podrán ser así  objeto de comercio internacional, en el nuevo concepto de economía circular.  La vigente Convención de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de Desechos peligrosos y su eliminación, permite a un Estado prohibir el ingreso de desechos tóxicos a su territorio. Con las aperturas de la 7ma Enmienda del SADCM, las operaciones de economía circular serán posibles porque la clasificación del desecho a tratar, podrá ser más precisa.                   

Al abrir la 7ª Enmienda, nuevas posiciones arancelarias desagregadas para residuos químicos, residuos de industria electrónica, residuos radiactivos, se podrá llevar una mejor estadística y se dejará una plataforma para clasificar en forma precisa mercancías que pueden ser objeto de comercio dentro de procesos de recuperación y reutilización. El Arancel chileno, a partir del 1° de enero 2022, rige con incorporación total de la 7ª enmienda al Sistema Armonizado.

Esto significa una visión nueva y, a partir de estas tendencias, se podrá generar oportunidades de eco-negocios, para lo cual se necesitará que el Estado, a través de Aduanas y la autoridad ambiental, fije reglas específicas para este tipo de operaciones. En la normativa aduanera existe la destinación o régimen suspensivo de “perfeccionamiento activo”, que permite que ingresen al país insumos extranjeros, para ser incorporados a un proceso industrial que se realiza en el país. Este tipo de régimen suspensivo se tendría que adecuar al tipo de servicio de reciclaje que se realizará sobre los residuos que ingresen. 

Por ejemplo, si miramos la contaminación por ropa usada que se ha ido apilando en nuestro desierto, en Tarapacá, ello es una actividad contaminante e irregular. En aplicación de la concepción de economía circular, Chile podría prohibir ese ingreso y  exigir que esos residuos de la industria textil o del vestuario, se traten como proyectos formales de reciclado, con cumplimiento tributario y los protocolos sanitarios o ambientales que corresponda, todo lo cual podría asegurar una recuperación o industrialización de esos residuos, para su exportación posterior o para ingreso reciclado al mercado local. Esto sería un logro, totalmente distinto a estar convertidos en un vertedero que provee a un comercio ilegal. Por el contrario, sería un ciclo formal de reciclaje, para el cual se autorizaría el ingreso de mercancías usadas o residuos. El importador debería justificar que se trata de un proceso de recuperación efectivo, según lo comentado,  y no de residuos contaminantes que llegan a un basurero. Se abren potencialidades para practicar la economía circular, en armonía con nuestro medio ambiente.

El incorporar al Arancel chileno las partidas de residuos extranjeros que ingresen y sean consignados a un agente económico local, que los recicla, los reconvierte, los repara, les agrega valor, significa que se podrían desarrollar industrias secundarias exportadoras de servicios, como reciclaje de celulares, de computadores, de vehículos y maquinarias, de escorias minerales, residuos, en fin, que sean parte de un ciclo económico circular, el que podría implicar distintos países, bajo la dirección de alguna empresa mayor que organiza el ciclo colaborativo y proporciona la logística necesaria, en una especie de clúster de reciclado.
Hernán Narbona Véliz, Periodista. Corresponsal Diario La Razón.cl, 17.02.2022

domingo, enero 30, 2022

Gobierno de Gabriel Boric, la participación es la clave


La movilización social participativa, la clave.

Los oropeles que circundan al poder siempre traen tentaciones, las que pueden debilitar a quien se obnubile. Por algo, el emperador romano llevaba  a su auriga soplándole al  oído 'recuerda que eres humano" 

Cuando la nueva coalición ha nominado su Gabinete y todos sus equipos, lo ha hecho con gran transparencia, pero ello no ha estado exento de  presiones.  El cuoteo es una amenaza que puede restar coherencia a la gestión pública. Pero, también se debe asumir que los equilibrios son importantes y hay que ordenar la tripulación para un viaje con turbulencias.  

Porque lo primordial  será la unidad de dirección que debe marcar el Jefe de Estado. El gobierno de Boric deberá marcar la ruta del cambio, pero, a la vez, deberá  administrar un aparato público que trae la inercia de los 50 años del modelo, con anclajes que se tendrán que desmontar en función de la legalidad presente, lo que significará que el Presidente deberá usar todas sus facultades para sus políticas estratégicas y así transitar hacia un derrotero distinto, una vez que se apruebe la nueva Constitución. 

Comprender los pasos estratégicos que se debe dar, significará una lectura compleja de los espacios que debe ocupar el gobierno con las reglas vigentes, tratando de elegir las batallas que debe dar, cimentando en la fuerza de la civilidad movilizada y participativa, los primeros pasos en el periodo marzo noviembre. 

Se sabe que la sociedad mediática dispone la fuerza comunicacional de medios concentrados y que buscará imponerle agenda al nuevo gobierno, tergiversar, desviar la atención, maximizar conflictos. Pero, también, es probable que haya fuego amigo, miradas cortoplacistas que buscan capitalizar emociones, exacerbar expectativas . Por ambas amenazas, el llevar un timón firme será crucial y el gobierno deberá ordenar sus energías. Para maximizar adhesión ciudadana tendrá  que ir sumando a los actores sociales, a los territorios, con una comunicación eficaz y permanente.

 En este aspecto,  una señal inmediata sería usar la legítima vía de los gobernadores electos, tomando de entrada la decisión de eliminar a los delegados presidenciales y provinciales, sin caer en la tentación de nombrar esas vacancias, sobre todo si esa figura va de contramano con la descentralización y la mayor autonomía de las regiones. Sería una inteligente medida que fortalecería a la fuerza social por los cambios, que representa Gabriel Boric. 

Si nos remontamos a 1990, cuando las élites que asumieron desmovilizaron a la civilidad, ese error politico no se debe repetir, si de verdad estamos comprometidos con el derrotero democrático que cambie el sistema en el mediano plazo, según lo determine el proceso constituyente. 

Hernán Narbona Véliz,  corresponsal Diario La Razón..cl 30.01.2022

sábado, diciembre 18, 2021

LO QUE SE JUEGA EN LA SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL EN CHILE

Lo que se juega en la elecciones presidenciales del 19 de Diciembre de 2021, es dar un paso seguro hacia la construcción de un país menos desigual, en el derrotero que la ciudadanía se ha dado a través del proceso constituyente, conquistado con un gran sacrificio de miles de  jóvenes, cegados, mutilados, encarcelados sin un juicio justo, reprimidos por agentes del Estado, en plena “democracia”. La otra alternativa es retroceder, legitimar un modelo de privilegios y seguir atados a la Constitución de 1980, dictada en dictadura y que ha articulado un capitalismo salvaje y depredador de la naturaleza.

Es por eso que la ciudadanía se ha remecido, buscando mover a las urnas a todas las personas que aspiran a la libertad, a recuperar dignidad y convivir en paz y justicia social. De la otra orilla aparece el autoritarismo, el negacionismo de las violaciones a los DDHH en dictadura y democracia, la libertad a criminales de lesa humanidad y la imposición de un Estado represivo que destruirá los avances logrados en términos de equidad de género y reconocimiento a los primeros pueblos. La libertad que ofrece el candidato de ultraderecha es ficticia, es sumisión, es destruir el sentido de colectivo.

En este remezón que ha significado que Kast haya salido, en primera vuelta, con la primera mayoría relativa como candidato de la derecha, las fuerzas sociales, el progresismo, incluso la mayoría de personeros de la ex Concertación, se han sumado al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, cerrando filas frente a la amenaza que significaría la instalación de un nuevo Bolsonaro en Chile.

La ciudadanía se resiste a claudicar ante el negacionismo de la ultraderecha y reivindica la Memoria, la libertad de expresar las ideas, de profesar un credo,  de convivir en armonía con el medio ambiente y en plena diversidad biológica, la libertad de asociación,  de soñar, de fundar familia,  de crear,  de disponer de alimentos limpios de manipulación genética, de desarrollar sus talentos, de ser felices,  de compartir con tolerancia y respeto los espacios públicos.

En este minuto histórico, se ha venido a la Memoria, esa historia larga de masacres conque la oligarquía ha aplastado todos aquellos momentos en que vio amenazados sus privilegios. Está aún en carne viva la tragedia del período dictatorial de Pinochet, con miles de desaparecidos, ejecutados, torturados, exiliados, exonerados políticos; se ha vivido el silencio y la amnesia impuesta por el poder, en penosa y vergonzosa colusión con muchos ex revolucionarios de los 70. Sólo la elección de un Presidente que respete los DDHH y se comprometa con ellos en toda su dimensión, permitirá curar gradualmente esas heridas abiertas.

El sufragio vuelve a ser en esta decisiva segunda vuelta presidencial, el arma cívica de los pueblos. Pero hay un 50% de abstención y esto ha sido la caja negra, la incertidumbre que estresa hoy a la población progresista. Por ello, se ha tratado de despertar de su abulia, descreimiento y desesperanza aprendida, a ese 50% de chilenos que no ha participado en las elecciones, que ha regalado a otros su soberanía.    

En el contexto global estas elecciones en Chile son muy importantes. Porque Chile fue desde la dictadura el laboratorio donde se aplicó el neoliberalismo en su expresión más descarnada, saqueando y minimizando al Estado, mercantilizando los derechos sociales, eliminando a la disidencia, cooptando a la política con el dinero. Ese sistema dominante impuesto por la fuerza de una dictadura, está hoy defendiéndose, cerrando filas las fuerzas conservadoras detrás de José Antonio Kast, con una sola premisa: defender sus privilegios. Y, es ésta, la vía democrática que la sociedad civil, las organizaciones y movimientos sociales se ha dado para desmontar ese inhumano modelo y lo está haciendo a través del sufragio, el domingo 19.

Con el triunfo rotundo que se espera logre Gabriel Boric, Chile asegurará que el proceso constituyente fluya con tranquilidad y sin las vallas que le puso el gobierno de Piñera. Si gana Boric, Chile sepultará un período de ignominia de 48 años, recobrando un ánimo de esperanza, para caminar en toda nuestra diversidad a la recuperación de la República, con sentido de bien común, protección de la naturaleza y respeto mutuo, tolerancia y libertad.

Libres con dignidad o esclavos sometidos a ideologías oficiales, un gran dilema que nos llama a participar, a desplegar  una mirada crítica y romper la indiferencia, la ignorancia y la obsecuencia. Comprometer una lucha constante contra la mentira y la corrupción,  cualquiera sea la investidura o color del que la realice. Es lo que se juega en Chile este 19 de diciembre de 2021, concurramos a votar con la convicción de ser libres y ser parte de la Tierra que debemos respetar.


Una mirada libre a nuestro entorno