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domingo, octubre 01, 2023

50 años y la herida sigue viva




50 AÑOS DESPUÉS, LA HERIDA SIGUE VIVA.
Lo importante es que no se distorsione la historia real por condicionantes actuales. Por eso separo las vivencias limpias del idealismo juvenil de los 70, de los hechos tristes del presente.
La lectura retroactiva duele porque está cruzada por una profunda traición de los compañeros de ruta, que se coludieron con el poder económico de la dictadura y han sido cómplices del sistema que ha concentrado la riqueza, permitido el abuso y la desnacionalización de nuestros recursos, traicionando los planes de gobierno que aspiraban a una democracia real, con desarrollo exportador de sectores medios, con equidad, pensiones justas, cooperativismo. todo lo cual se archivó en beneficio de los poderosos.
Que Ponce Lerou, Lucksic, Angelini, etc.hayan financiado y enriquecido a los políticos de la ex Unidad Popular, ha significado una lápida a toda esa élite corrupta que se olvidó de reparar a las víctimas reales, mató la prensa libre que denunciaba a la dictadura, se entregó a duopolio de Copesa y El Mercurio, corrompiendo todo lo que tocaban.
Por eso, más que por el golpismo derechista, sino por la evidencia de esa traición a los principios y haberse vendido a los.victimarios, 11 de septiembre, fue un día doblemente triste, de duelo por los caidos y de una frustración mayúscula en sectores progresistas democráticos, por la situación actual que nos avergüenza.
Lo fatídico ha sido que Chile, 50 años después, padece una amnesia que se nutre de ignorancia e individualismo, normalizando situaciones inhumanas en un estúpido "sálvese quién pueda". Perdimos una oportunidad de reencauzar nuestra vida colectiva por una democracia profunda, pero pudo más el miedo y hemos retrocedido, quedando al borde de un precipicio.

Hernán Narbona VélizUna mirada libre a nuestro entorno

sábado, diciembre 18, 2021

LO QUE SE JUEGA EN LA SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL EN CHILE

Lo que se juega en la elecciones presidenciales del 19 de Diciembre de 2021, es dar un paso seguro hacia la construcción de un país menos desigual, en el derrotero que la ciudadanía se ha dado a través del proceso constituyente, conquistado con un gran sacrificio de miles de  jóvenes, cegados, mutilados, encarcelados sin un juicio justo, reprimidos por agentes del Estado, en plena “democracia”. La otra alternativa es retroceder, legitimar un modelo de privilegios y seguir atados a la Constitución de 1980, dictada en dictadura y que ha articulado un capitalismo salvaje y depredador de la naturaleza.

Es por eso que la ciudadanía se ha remecido, buscando mover a las urnas a todas las personas que aspiran a la libertad, a recuperar dignidad y convivir en paz y justicia social. De la otra orilla aparece el autoritarismo, el negacionismo de las violaciones a los DDHH en dictadura y democracia, la libertad a criminales de lesa humanidad y la imposición de un Estado represivo que destruirá los avances logrados en términos de equidad de género y reconocimiento a los primeros pueblos. La libertad que ofrece el candidato de ultraderecha es ficticia, es sumisión, es destruir el sentido de colectivo.

En este remezón que ha significado que Kast haya salido, en primera vuelta, con la primera mayoría relativa como candidato de la derecha, las fuerzas sociales, el progresismo, incluso la mayoría de personeros de la ex Concertación, se han sumado al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, cerrando filas frente a la amenaza que significaría la instalación de un nuevo Bolsonaro en Chile.

La ciudadanía se resiste a claudicar ante el negacionismo de la ultraderecha y reivindica la Memoria, la libertad de expresar las ideas, de profesar un credo,  de convivir en armonía con el medio ambiente y en plena diversidad biológica, la libertad de asociación,  de soñar, de fundar familia,  de crear,  de disponer de alimentos limpios de manipulación genética, de desarrollar sus talentos, de ser felices,  de compartir con tolerancia y respeto los espacios públicos.

En este minuto histórico, se ha venido a la Memoria, esa historia larga de masacres conque la oligarquía ha aplastado todos aquellos momentos en que vio amenazados sus privilegios. Está aún en carne viva la tragedia del período dictatorial de Pinochet, con miles de desaparecidos, ejecutados, torturados, exiliados, exonerados políticos; se ha vivido el silencio y la amnesia impuesta por el poder, en penosa y vergonzosa colusión con muchos ex revolucionarios de los 70. Sólo la elección de un Presidente que respete los DDHH y se comprometa con ellos en toda su dimensión, permitirá curar gradualmente esas heridas abiertas.

El sufragio vuelve a ser en esta decisiva segunda vuelta presidencial, el arma cívica de los pueblos. Pero hay un 50% de abstención y esto ha sido la caja negra, la incertidumbre que estresa hoy a la población progresista. Por ello, se ha tratado de despertar de su abulia, descreimiento y desesperanza aprendida, a ese 50% de chilenos que no ha participado en las elecciones, que ha regalado a otros su soberanía.    

En el contexto global estas elecciones en Chile son muy importantes. Porque Chile fue desde la dictadura el laboratorio donde se aplicó el neoliberalismo en su expresión más descarnada, saqueando y minimizando al Estado, mercantilizando los derechos sociales, eliminando a la disidencia, cooptando a la política con el dinero. Ese sistema dominante impuesto por la fuerza de una dictadura, está hoy defendiéndose, cerrando filas las fuerzas conservadoras detrás de José Antonio Kast, con una sola premisa: defender sus privilegios. Y, es ésta, la vía democrática que la sociedad civil, las organizaciones y movimientos sociales se ha dado para desmontar ese inhumano modelo y lo está haciendo a través del sufragio, el domingo 19.

Con el triunfo rotundo que se espera logre Gabriel Boric, Chile asegurará que el proceso constituyente fluya con tranquilidad y sin las vallas que le puso el gobierno de Piñera. Si gana Boric, Chile sepultará un período de ignominia de 48 años, recobrando un ánimo de esperanza, para caminar en toda nuestra diversidad a la recuperación de la República, con sentido de bien común, protección de la naturaleza y respeto mutuo, tolerancia y libertad.

Libres con dignidad o esclavos sometidos a ideologías oficiales, un gran dilema que nos llama a participar, a desplegar  una mirada crítica y romper la indiferencia, la ignorancia y la obsecuencia. Comprometer una lucha constante contra la mentira y la corrupción,  cualquiera sea la investidura o color del que la realice. Es lo que se juega en Chile este 19 de diciembre de 2021, concurramos a votar con la convicción de ser libres y ser parte de la Tierra que debemos respetar.


Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, septiembre 06, 2021

El Pelao Vade, un golpe a la esperanza

Fue impactante, la última paletada para sepultar lo que fuera la Lista del Pueblo. Ya todos los convencionales independientes agrupados en esa propuesta, habían renunciado a ella. Pero esta noticia entregada por La Tercera hacía añicos una declamada nueva forma de hacer política.

 Quise reposar la noticia 24 horas, no escribir con la cabeza hirviendo, tratar de morigerar mis juicios, pero entendiendo que ello no puede significar relativizar un hecho repudiable, que atenta contra lo único válido que hemos logrado construir: el proceso constituyente.

Porque la irrupción de la Lista del Pueblo respondía a un sentimiento colectivo de repudio a las élites que habían concordado administrar el sistema por 30 años y lo que  hizo el Pelao Vade fue una manipulación de masas agobiadas de individualismo, sedientas de confianza, vapuleadas por casi cinco décadas de violencia e ignominia.

Y me permito ser auto referente como generación del 70.  Siempre he dicho que la traición desde tus cercanos es más dolorosa y letal que las heridas que recibas en la lucha contra tus adversarios. Por eso, como periodismo independiente, siempre he expresado mi dura denuncia a aquellos que, antes o durante la dictadura, se ubicaron a tu lado y lo hicieron para venderte; el soplonaje, las listas negras dan cuenta histórica de ello. Justo ayer partió de este mundo Miguel Estay Reyno, el Fanta, que fuera declarado culpable como autor material en el Caso Degollados, uno de esos monstruos que entregó a sus compañeros comunistas a la tortura, la muerte y la desaparición, la bestia que se convierte en un ícono de la traición y la cobardía.

Reiteradas veces hemos tratado de explicar la emoción que se sufre frente a una traición cometida por un cercano. Es un dolor que arranca las vísceras, porque en principio no se asume, no se puede creer que alguien a quien apreciabas o amabas te defraude o te robe. Esta es la sensación que hemos sentido millones de chilenos que trabajamos en los 80 para recuperar una democracia real, que teníamos una utopía y que nos dimos cuenta, al transcurrir la transición, que nuestros compañeros se sentaron con los victimarios a consolidar el modelo neoliberal, que fueron obsecuentes a la dictadura, al tiempo que marginaban a los conflictivos, hacían quebrar sus diarios y revistas escritas desde las trincheras populares, se codeaban y hacían sus alianzas estratégicas con los grupos económicos que habían saqueado las empresas del Estado, protegiéndolos, de últimas, con el silencio por 50 años de los testimonios recogidos por la Comisión Valech.

Como el sentimiento brota de la experiencia, para quienes hemos vivido la lucha contra el cáncer en un ser querido, haber compartido angustiado su lucha valiente, para superar radiaciones y quimios que desgarraban su cuerpo, ver a esa persona sufrir en silencio, recuperarse heroica, sin una queja, sin jamás victimizarse, en fin, cuando se ha vivido de cerca esa epopeya, conocer del hecho en que un desalmado haya usado la enfermedad del cáncer para victimizarse, para obtener adhesión a su campaña y  además sacar dividendos con las tantas rifas en que se rió de  la buena fe, estrujando la  solidaridad de miles de personas pobres pero generosas; cuando se comprueba esa degradación moral,  esa frialdad para manipular, disculpen, pero, desde la experiencia de haber conocido el cáncer de cerca, esa mentira, en lo personal, no admite comprensión, explicaciones ni menos justificaciones.

No se puede relativizar, mezclar por compasión en lo personal, esta estafa a la fe pública con otros hechos peores, porque no se trata de jugar a los empates. Porque el dolor es que uno de los tuyos haya traicionado tu confianza. Porque no se debe relativizar el daño que ha producido al proceso de reencuentro colectivo, a esta lucha desgastante de David contra Goliat que estamos dando, en pos de un sueño que se afirma con alfileres como una bandera de esperanza.

Porque veníamos de 30 años en los que esa esperanza nos la robaron, como ya he dicho, esos otros traidores que se vistieron de izquierdistas, manejando sus intereses corporativos con la derecha. Veníamos de la corrupción entronizada, veníamos resecos de un individualismo a la vena y buscábamos volver a creer. Y allí está el daño que ha provocado el Pelao Vade y, reconociendo que integró una Primera Línea que merece el mayor respeto, por eso mismo esto ha sido arrebatarnos ese puñado de confianza que veníamos levantando con esfuerzo, porque veíamos en él a una persona jugada, que mostraba esa alternativa esperanzadora del recambio en la política.

Por eso, el daño ha sido profundo, nos ha remecido, y nos ha permeado como un ácido que corroe lo colectivo. Objetivamente, acá debe haber otras personas que participaron de la mentira, porque hubo un montaje publicitario engañoso que no puede haber sido casual,  que colocó a Rojas Vade en medio de plaza Dignidad como un líder anónimo, que, de pronto, se  catapultó desde ese espacio combatiente, como un pseudo héroe popular.

Como la mentira tiene pata corta, el Pelao Vade fue quizás una bomba de tiempo y este golpe periodístico de la Tercera apuntó a la línea de flotación de la Convención Constitucional y eso tampoco ha sido casual. Salir del shock exige tomar decisiones oportunas y claras, para seguir navegando turbulencias con la transparencia como bandera.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz

 

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