Este es un espacio de periodismo de análisis y opinión, desarrollado por Hernán Narbona Véliz, Poeta y Escritor chileno. Administrador Público, Licenciado en Relaciones Internacionales, Columnista de diversos medios, miembro de Periodistas Frente a la Corrupción.
domingo, octubre 01, 2023
50 años y la herida sigue viva
sábado, diciembre 18, 2021
LO QUE SE JUEGA EN LA SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL EN CHILE
Lo que se juega en la elecciones presidenciales del 19 de
Diciembre de 2021, es dar un paso seguro hacia la construcción de un país menos
desigual, en el derrotero que la ciudadanía se ha dado a través del proceso
constituyente, conquistado con un gran sacrificio de miles de jóvenes, cegados, mutilados, encarcelados sin
un juicio justo, reprimidos por agentes del Estado, en plena “democracia”. La
otra alternativa es retroceder, legitimar un modelo de privilegios y seguir
atados a la Constitución de 1980, dictada en dictadura y que ha articulado un capitalismo
salvaje y depredador de la naturaleza.
Es
por eso que la ciudadanía se ha remecido, buscando mover a las urnas a todas
las personas que aspiran a la libertad, a recuperar dignidad y convivir en paz
y justicia social. De la otra orilla aparece el autoritarismo, el negacionismo
de las violaciones a los DDHH en dictadura y democracia, la libertad a
criminales de lesa humanidad y la imposición de un Estado represivo que
destruirá los avances logrados en términos de equidad de género y
reconocimiento a los primeros pueblos. La libertad que ofrece el candidato de
ultraderecha es ficticia, es sumisión, es destruir el sentido de colectivo.
En
este remezón que ha significado que Kast haya salido, en primera vuelta, con la
primera mayoría relativa como candidato de la derecha, las fuerzas sociales, el
progresismo, incluso la mayoría de personeros de la ex Concertación, se han
sumado al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, cerrando filas frente a
la amenaza que significaría la instalación de un nuevo Bolsonaro en Chile.
La
ciudadanía se resiste a claudicar ante el negacionismo de la ultraderecha y reivindica
la Memoria, la
libertad de expresar las ideas, de profesar un credo, de convivir en armonía con el medio ambiente y
en plena diversidad biológica, la libertad de asociación, de soñar, de fundar familia, de crear,
de disponer de alimentos limpios de manipulación genética, de
desarrollar sus talentos, de ser felices,
de compartir con tolerancia y respeto los espacios públicos.
En
este minuto histórico, se ha venido a la Memoria, esa historia larga de
masacres conque la oligarquía ha aplastado todos aquellos momentos en que vio
amenazados sus privilegios. Está aún en carne viva la tragedia del período
dictatorial de Pinochet, con miles de desaparecidos, ejecutados, torturados,
exiliados, exonerados políticos; se ha vivido el silencio y la amnesia impuesta
por el poder, en penosa y vergonzosa colusión con muchos ex revolucionarios de
los 70. Sólo la elección de un Presidente que respete los DDHH y se comprometa
con ellos en toda su dimensión, permitirá curar gradualmente esas heridas
abiertas.
El
sufragio vuelve a ser en esta decisiva segunda vuelta presidencial, el arma cívica
de los pueblos. Pero
hay un 50% de abstención y esto ha sido la caja negra, la incertidumbre que estresa
hoy a la población progresista. Por ello, se ha tratado de despertar de su
abulia, descreimiento y desesperanza aprendida, a ese 50% de chilenos que no ha
participado en las elecciones, que ha regalado a otros su soberanía.
En
el contexto global estas elecciones en Chile son muy importantes. Porque Chile
fue desde la dictadura el laboratorio donde se aplicó el neoliberalismo en su
expresión más descarnada, saqueando y minimizando al Estado, mercantilizando
los derechos sociales, eliminando a la disidencia, cooptando a la política con
el dinero. Ese sistema dominante impuesto por la fuerza de una dictadura, está
hoy defendiéndose, cerrando filas las fuerzas conservadoras detrás de José
Antonio Kast, con una sola premisa: defender sus privilegios. Y, es ésta, la vía
democrática que la sociedad civil, las organizaciones y movimientos sociales se
ha dado para desmontar ese inhumano modelo y lo está haciendo a través del
sufragio, el domingo 19.
Con
el triunfo rotundo que se espera logre Gabriel Boric, Chile asegurará que el proceso
constituyente fluya con tranquilidad y sin las vallas que le puso el gobierno
de Piñera. Si gana Boric, Chile sepultará un período de ignominia de 48 años,
recobrando un ánimo de esperanza, para caminar en toda nuestra diversidad a la
recuperación de la República, con sentido de bien común, protección de la
naturaleza y respeto mutuo, tolerancia y libertad.
Una mirada libre a nuestro entorno
lunes, septiembre 06, 2021
El Pelao Vade, un golpe a la esperanza
Quise reposar la noticia 24 horas, no escribir con la cabeza hirviendo, tratar de morigerar mis juicios, pero entendiendo que ello no puede significar relativizar un hecho repudiable, que atenta contra lo único válido que hemos logrado construir: el proceso constituyente.
Porque la irrupción de
la Lista del Pueblo respondía a un sentimiento colectivo de repudio a las
élites que habían concordado administrar el sistema por 30 años y lo que hizo el Pelao Vade fue una manipulación de
masas agobiadas de individualismo, sedientas de confianza, vapuleadas por casi
cinco décadas de violencia e ignominia.
Y me permito ser auto referente
como generación del 70. Siempre he dicho
que la traición desde tus cercanos es más dolorosa y letal que las heridas que
recibas en la lucha contra tus adversarios. Por eso, como periodismo
independiente, siempre he expresado mi dura denuncia a aquellos que, antes o
durante la dictadura, se ubicaron a tu lado y lo hicieron para venderte; el
soplonaje, las listas negras dan cuenta histórica de ello. Justo ayer partió de
este mundo Miguel Estay Reyno, el Fanta, que fuera declarado culpable como
autor material en el Caso Degollados, uno de esos monstruos que entregó a sus
compañeros comunistas a la tortura, la muerte y la desaparición, la bestia que
se convierte en un ícono de la traición y la cobardía.
Reiteradas veces hemos
tratado de explicar la emoción que se sufre frente a una traición cometida por
un cercano. Es un dolor que arranca las vísceras, porque en principio no se
asume, no se puede creer que alguien a quien apreciabas o amabas te defraude o
te robe. Esta es la sensación que hemos sentido millones de chilenos que
trabajamos en los 80 para recuperar una democracia real, que teníamos una
utopía y que nos dimos cuenta, al transcurrir la transición, que nuestros
compañeros se sentaron con los victimarios a consolidar el modelo neoliberal,
que fueron obsecuentes a la dictadura, al tiempo que marginaban a los conflictivos,
hacían quebrar sus diarios y revistas escritas desde las trincheras populares,
se codeaban y hacían sus alianzas estratégicas con los grupos económicos que
habían saqueado las empresas del Estado, protegiéndolos, de últimas, con el
silencio por 50 años de los testimonios recogidos por la Comisión Valech.
Como el sentimiento
brota de la experiencia, para quienes hemos vivido la lucha contra el cáncer en
un ser querido, haber compartido angustiado su lucha valiente, para superar
radiaciones y quimios que desgarraban su cuerpo, ver a esa persona sufrir en
silencio, recuperarse heroica, sin una queja, sin jamás victimizarse, en fin, cuando
se ha vivido de cerca esa epopeya, conocer del hecho en que un desalmado haya
usado la enfermedad del cáncer para victimizarse, para obtener adhesión a su
campaña y además sacar dividendos con
las tantas rifas en que se rió de la
buena fe, estrujando la solidaridad de
miles de personas pobres pero generosas; cuando se comprueba esa degradación
moral, esa frialdad para manipular, disculpen,
pero, desde la experiencia de haber conocido el cáncer de cerca, esa mentira,
en lo personal, no admite comprensión, explicaciones ni menos justificaciones.
No se puede
relativizar, mezclar por compasión en lo personal, esta estafa a la fe pública
con otros hechos peores, porque no se trata de jugar a los empates. Porque el
dolor es que uno de los tuyos haya traicionado tu confianza. Porque no se debe
relativizar el daño que ha producido al proceso de reencuentro colectivo, a
esta lucha desgastante de David contra Goliat que estamos dando, en pos de un
sueño que se afirma con alfileres como una bandera de esperanza.
Porque veníamos de 30
años en los que esa esperanza nos la robaron, como ya he dicho, esos otros traidores
que se vistieron de izquierdistas, manejando sus intereses corporativos con la
derecha. Veníamos de la corrupción entronizada, veníamos resecos de un individualismo
a la vena y buscábamos volver a creer. Y allí está el daño que ha provocado el
Pelao Vade y, reconociendo que integró una Primera Línea que merece el mayor
respeto, por eso mismo esto ha sido arrebatarnos ese puñado de confianza que veníamos
levantando con esfuerzo, porque veíamos en él a una persona jugada, que
mostraba esa alternativa esperanzadora del recambio en la política.
Por eso, el daño ha
sido profundo, nos ha remecido, y nos ha permeado como un ácido que corroe lo
colectivo. Objetivamente, acá debe haber otras personas que participaron de la
mentira, porque hubo un montaje publicitario engañoso que no puede haber sido
casual, que colocó a Rojas Vade en medio
de plaza Dignidad como un líder anónimo, que, de pronto, se catapultó desde ese espacio combatiente, como
un pseudo héroe popular.
Como la mentira tiene
pata corta, el Pelao Vade fue quizás una bomba de tiempo y este golpe
periodístico de la Tercera apuntó a la línea de flotación de la Convención
Constitucional y eso tampoco ha sido casual. Salir del shock exige tomar
decisiones oportunas y claras, para seguir navegando turbulencias con la
transparencia como bandera.
Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz

