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lunes, agosto 22, 2022

Favorable clima para las inversiones con la Nueva Constitución



Operadores financieros internacionales especializados en determinación de riesgo país, han señalado que, de aprobarse la propuesta constitucional el próximo  de septiembre, en Chile no se prevén elementos que puedan poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. 
En esta columna se expone por qué la nueva Constitución Política,  generará un mejor clima país para las inversiones directas, que son las que ingresan para apalancar con capital, equipos o tecnología proyectos de mediano y largo plazo.

Las definiciones que contiene la Nueva Constitución, desde el prisma político económico, propician la iniciativa privada, estableciendo como límite los preceptos de respeto a la naturaleza y los ecosistemas. Del texto, en forma muy coherente, surgen reglas muy claras para la participación de los inversionistas internacionales, las que, a medida que se implemente el cronograma de normas transitorias, ubicarán a Chile en un estándar comparable a países europeos y escandinavos.

La  factibilidad de un proyecto en el mediano y largo plazo, involucra determinar el valor mínimo de rentabilidad que debiera tener un proyecto, habida cuenta del riesgo país. Los inversionistas recurren a indicadores de riesgo como el EMBI (Emerging Markets Bonds Index o Indicador de Bonos de Mercados Emergentes), que confecciona J.P. Morgan Chase, banco especializado en inversiones, sobre la base de cumplimiento del servicio de la deuda externa emitida por cada país. La tasa de riesgo guarda directa relación con la mayor o menor certeza de que un país cumpla con sus obligaciones crediticias. Una matriz de riesgo país, mide, en especial, riesgos políticos y, en tal sentido, la nueva Constitución sacará a Chile de una crisis institucional profunda, con un camino cierto para construir un sistema más descentralizado, con un pacto social de mayor equilibrio y equidad.

La Nueva Constitución dará paso a una economía social de mercado, una economía mixta, donde el Estado recupera sus roles de regulación y fiscalización, con capacidad para emprender y desarrollar actividades económicas, con una descentralización que propicia un desarrollo armónico de las regiones y con un respeto a la naturaleza, en armonía con sus ciclos naturales. Además, la Constitución consagra la autonomía del Banco Central, una conducta monetaria responsable y fortalece las funciones de la Contraloría sobre las empresas públicas y sobre toda empresa en la que el Estado tenga participación. En este sentido, cabe destacar el Artículo 1 de la propuesta constitucional declara que Chile es un Estado social y democrático de derecho; el Artículo 8 que señala que toda persona tiene libertad de emprender y desarrollar actividades económicas, agregando un principio sustantivo: su ejercicio debe ser compatible con los derechos consagrados en esta Constitución y la protección de la naturaleza; el artículo 170 señala que la corrupción es contraria al bien común y atenta contra el sistema democrático y el 172 establece la inhabilidad para ocupar cargos públicos o de representación popular a los condenados por actos de corrupción.

Hacia un mejor clima país.

La superación de un modelo neoliberal sin parangón a nivel mundial, de capitalismo salvaje, lleno de opacidades, donde no ha existido libre concurrencia, donde la corrupción, expresada, entre otros ilícitos, en el tráfico de influencias, el cohecho activo y pasivo,  la malversación de recursos públicos, las relaciones impropias de la política con los negocios; permitirá, por el ejercicio de la ley y con la gradualidad que el mismo texto constitucional fija en sus disposiciones transitorias,  que la economía chilena avance hacia un clima de mayor transparencia y probidad, lo que debe acompañar al principio de libre competencia.

El Estado Regional, con una acción proactiva de los territorios en el planeamiento de su desarrollo integral, permitirá que los mercados den paso a una mayor desconcentración y descentralización territorial, con un sentido de interés general y bien común, que se basa en la participación de una multiplicidad de agentes económicos, con un fomento a la asociatividad y el cooperativismo, lo que significará avanzar hacia en condiciones de convivencia menos asimétricas, con una participación activa y vigilante de la ciudadanía a través de sus fuerzas vivas, en barrios, ruralidad, comunas y regiones autónomas.

Los proyectos de inversión tendrán como siempre una evaluación social y ambiental, pero a ello se sumará la participación ciudadana vigilante que establece la Nueva Constitución. La Transparencia y la Rendición de Cuentas son elementos que generan confianza y son enriquecedores para que la inversión tenga un impacto multiplicador y procure un encadenamiento productivo, que supere el extractivismo y sus pasivos ambientales.

En un proceso de gestión en comunas y regiones autónomas empoderadas, se hará práctica una democracia directa, comunitaria y participativa, expresada en consultas, plebiscitos o iniciativa de ley por parte de la ciudadanía. A esto se debe agregar la creación constitucional de instituciones autónomas y con patrimonio propio que se ocuparán de fiscalizar a los demás poderes del Estado y entes privados que actúen en actividades económicas de servicio público, para prevenir todo tipo de abusos. Son las Defensorías del Pueblo, de la Niñez y de la Naturaleza, más el organismo fiscalizador que se ocupe de la defensa de usuarios y consumidores (Sernac o como se le denomine en la ley). Una mayor independencia del Poder Judicial fortalece también el clima que busca todo inversionista que funciona en marcos éticos y de responsabilidad social.

 El traslado de poder a la sociedad civil y este sistema de defensorías que podrán prevenir o detectar situaciones de abusos, a los DDHH, de impacto social y ambiental,  ordenan una convivencia en armonía y estabilidad, en términos de un comportamiento de respeto, con la conciencia de que no existirá impunidad para los que transgredan la normativa. En esto último, Chile se colocará, ni más ni menos, en los estándares de EEUU o Europa en la sanción de los delitos económicos.

El hecho de que el Estado pueda retomar actividades económicas en forma directa o en coinversión, con una planificación indicativa, abre espacios atractivos para que el Estado pueda ser el motor al cual se vaya sumando la iniciativa privada, en un círculo virtuoso que podrá aterrizar en las regiones y comunas autónomas, como espacios concretos de realización de actividades económicas y sociales, ya sea en el territorio o el maritorio respectivo, en la armonía que la Constitución establece como marco.

Las comunas y regiones autónomas, dentro del Estado Regional, tendrán la capacidad de generar emprendimientos público privados, en asociatividad con las comunidades y con inversionistas privados nacionales o extranjeros, asegurando una gestión transparente para evitar toda clase de corrupción. En ese marco desconcentrado, los habitantes podrán participar de esos procesos, con una mirada de interés general y buen vivir, propiciando proyectos cooperativos o colaborativos, en asociatividad, para un desarrollo sustentable y para la industrialización de sus recursos naturales.Una vitrina de proyectos organizados con estos criterios sería una estrategia país  para sumar energías a  proyectos de envergadura que el país requiere desarrollar. En este orden de ideas, podrán articularse clúster de pequeñas y medianas empresas para hacerlas sujetos de coinversiones. Estamos hablando de un Estado Responsable que podrá, a través de organismos propios, como CORFO y Banco Estado, articular programas para colocar a las empresas locales en posición de relacionarse con inversionistas, aprendiendo  a cogestionar con socios externos y a manejar proyectos que les permitan crecer tecnológicamente, en un marco colaborativo que fije el Estado anfitrión de la inversión extranjera.

A los inversionistas interesa que en un país existan reglas claras, que exista una acción descentralizada en los espacios comunales o regionales, que los límites demarcados no se distorsionen por trenzas de corrupción disfrazada de lobby.

En general, cuando los mercados están cooptados por relaciones de poder subterráneas y violentas, eso espanta la inversión. Pero, por el contrario, cuando la autoridad dispone y respeta estándares claros, operando como en una casa de vidrio, con contrapesos de poder y una fiscalización constante y disuasiva, eso, lejos de amedrentar a un inversionista, le genera una mayor confianza e interés por incorporarse a un país que ofrece buenos y duraderos negocios.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal Diario La Razón.cl, 22.08.2022


 

Una mirada libre a nuestro entorno

martes, agosto 02, 2022

TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA



TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA

 

Quizá suene a juego de palabras: cuán desconcertados están los cabreados de la ex Concertación, al ver que, por pases esotéricos, de nuevo esos mismos concertacionistas siguen en el poder, en su misma parada histórica: trancar la pelota.

 

 En el proceso vivido a partir de los 90, se derrumbaron los sueños de una conquista democrática real. Yendo más atrás, remontándonos a aquellos principios republicanos que formaron nuestra adolescencia, cuando la Universidad tenía compromiso con su entorno, había debate y se esgrimían visiones de mundo, con vehemencia y respeto cívico, al retornar la democracia, vimos imponerse la lógica mercantil, que de todo hizo negocio. La masiva aspiración de acceder a la Universidad, se tradujo en la proliferación de las universidades igual que los malls, con proyectos educativos febles, sin rigor, asfixiando la saludable crítica de otrora.

 

Cuando en 1973 se rompió la convivencia y vino el terrorismo de Estado, luchamos por recuperar la democracia. Pero, se impuso el oscurantismo mercantil y. con él, un negacionismo que ha buscado lavar de sangre a la dictadura. Muchos viejos líderes revolucionarios, al parecer, se dieron cuenta que, para una movilidad social express, bastaba con cruzar la vereda y servir al adversario ideológico. Así lo hicieron y sus aspiraciones ya no fueron vivir en Ñuñoa sino en la Dehesa. Ya no fueron dirigentes poblacionales de la Legua, sino miembros de directorios de corporaciones multinacionales. En el exterior, aprendieron a coludirse con los intereses del neoliberalismo global y adecuaron su discurso para vestirlo de "realismo político", de "pragmatismo", de "la medida de lo posible", tratando de justificar su obsecuencia y traición.

 

Ese es el fondo emocional de la frustración de la vieja izquierda y que explica la abstención, el desencanto y su alejamiento de la política. La disidencia, los díscolos, aquellos que eran excluidos por ser francotiradores y conflictivos, esa mayoría que fue premeditadamente desmovilizada, esos comunicadores y trabajadores de la prensa que habían abierto camino a la democracia, quedaron al margen del binominalismo y sus medios alternativos desaparecieron. El pueblo no ha perdido su sensibilidad con las ideas progresistas, pero descreen de la partidocracia. Y ha sido ese pueblo sufrido el que masivamente se fue sumando a las movilizaciones sociales, los que se plegaron a los espacios que abría una nueva generación joven, que repudiaba expresamente el continuismo de la Concertación, mientras sufría en carne propia un Estado Subsidiario enclavado en el sistema. Pero, el motor principal han sido las mujeres, que se convirtieron en vanguardia; los ancianos empobrecidos por la estafa previsional de la dictadura y profundizada por la Concertación, llenaron las calles. Muchas causas fueron vectores simultáneos del descontento social. La depredación, el saqueo del agua, las zonas de sacrificio, el sobre endeudamiento, la usura de la banca y el retail, fueron elementos de una tormenta perfecta.

 

El 18 de octubre de 2019, fuerzas telúricas remecieron el sistema. Las deslegitimadas instituciones estuvieron al borde del colapso. Entonces vino el Acuerdo por la Paz. A regañadientes de las élites, se abrió el proceso constituyente, que no lograron amallar, que se les fue de las manos y cobró vuelo propio desde la base social. Con un 2% de aprobación, las élites políticas en ejercicio, parecieron estar en vías de desaparición.

Cuando se inicia la Convención Constitucional y se logra superar la camisa de fuerza de los 2/3, con participación de independientes y pueblos originarios, creímos que se allanaba el camino. Sin embargo, la naturaleza humana tiene fuertes cargas de ruindad, que parecen ser insoslayables y en la Convención eso se vivió. Durante el año que duró la Convención, se perdió el halo principista con que habían sido electos los convencionales. Despropósitos, situaciones mezquinas, una campaña metódica de desprestigio de la Convención por parte del Rechazo más convencionales ex concertacionistas o ex nueva mayoría, serán episodios que la historia deberá registrar en su dimensión e impacto. El asunto es que, con las elecciones presidenciales y parlamentarias se vivió un contrataque de la reacción y la política partidista excluyó a independientes y volvió a un cauce binario, forzándose así alianzas con personeros profundamente cuestionados, que volvieron al gobierno con Gabriel Boric, ocupando áreas claves. En paralelo, la Convención siguió su propia odisea y la cumplió.

 

Pese a todos los escollos, desde la sociedad civil se logró incorporar en el texto de la Propuesta de Nueva Constitución Política de la República de Chile, un conjunto sistemático de principios que configuran una forma más democrática y descentralizada de ejercer el poder; un capitalismo de economía mixta y sustentable, con mayor regulación y fiscalización; un Estado Regional Ecológico, Plurinacional y Social de Derecho. Un nuevo diseño institucional que rompe las bases del modelo, abandona el individualismo, la concentración del poder y procura la participación vigilante de la ciudadanía y los territorios, fijando una hoja de ruta para una convivencia con mayor justicia y paz social. Se establece un Estado responsable de entregar y asegurar los derechos fundamentales.

 

El 4 de septiembre el plebiscito tiene sólo dos opciones. El Rechazo, con todo su poder mediático, busca mantener el sistema incólume. El Apruebo es un derrotero de cambios profundos y graduales, fijado en las disposiciones transitorias de la Nueva Constitución.

 

Ha sido el gobierno, surgido desde la generación de recambio de la izquierda, el que, por consideraciones de realismo político, que suelen llamar gobernabilidad, ha declinado elementos sustantivos de su programa, al incorporar personeros que han sido protagonistas de aquél pasado que condujo a la explosión social de octubre. Es lo que está dando botes en el área chica de la izquierda chilena no militante, histórica y cultural. ¿Qué necesidad tuvo el equipo de gobierno de incorporar al gobierno a quienes han sido parte del problema y nunca de la solución?

 

Un 95% de la población no milita en ningún partido. Un 50% de la población se ha abstenido en las elecciones con voto voluntario. El plebiscito es de voto obligatorio y sobre 15 millones tendrán que votar. Hay una izquierda latente, que no milita, descontenta, víctima persistente de los abusos y asimetrías del modelo. Esa población no se siente representada por los partidos, pero sí confió en el camino constituyente, concurriendo masivamente a las urnas señalando con un 80% de los votos, preferir que representantes populares, no parlamentarios, escribieran la nueva constitución. En poco ha ayudado a fortalecer el Apruebo esta mala junta del gobierno y eso habla de una mala lectura de la élite política frente al proceso social y sus dinámicas propias.

 

Al parecer el equipo político ha sobredimensionado la influencia que pueden tener los partidos para lograr avances en el Congreso, toda vez que el accionar del Ejecutivo ha sido ripioso y poco eficaz. Si abrirse a la ex Concertación hubiese sido para asegurar un trabajo legislativo de piso, esto les ha fallado y ese error estratégico le ha significado aplazar decisiones claves, como nombrar nuevo Presidente del Consejo de TVN y nuevos consejeros, o mantener sin nombramiento de nuevas autoridades, servicios claves para combatir la evasión y el contrabando.

 

En este mes de agosto, de cara a la ciudadanía, se deben sincerar intenciones. Las élites políticas quisieran monopolizar el debate, pero no tienen legitimidad para hacerlo. Pese a haber terminado la Convención Constitucional el 4 de julio, la soberanía ha vuelto al pueblo soberano. Desde el mundo social se reconoce como nuevos líderes legítimos emergentes, a ex convencionales. Los políticos sólo profitan de los espacios en medios controlados por la derecha, pero en los barrios son otras las conversaciones y son sin ellos.

 

Los senadores, que ven el término del Senado en la nueva Constitución, actúan como incumbentes y desesperan, esgrimiendo argumentaciones capciosas, pretendiendo ser los únicos lúcidos para mostrar caminos a Chile. Pero el pueblo los conoce, hace décadas cayeron las caretas y, aunque ellos piensen que el pueblo no lee o no entiende lo que lee, se equivocan. Las personas sencillas, las trabajadoras y los trabajadores no comulgan con sus ruedas de carreta y tienen muy claras las causas profundas de la situación que los agobia.

 

Con la memoria fresca, aunque quieran disimular sus conductas, su traición de fondo, esa alianza servil a grupos que manejan los hilos del poder, los amarillos, los gatopardistas, se enredarán en sus propias mentiras. Por todo ese historial, poco aportan a la tendencia social que está emergiendo. No serán esos zombies los que orientarán el voto de las grandes mayorías. Serán los líderes del pueblo sencillo, esos que hicieron pan de la nada y nos entregaron el 4 de julio el borrador de Nueva Constitución, a quienes el pueblo cree y respeta.

 

La intención de los políticos históricos de aferrarse como se pueda al poder, no sólo es patético, sino recuerda un mensaje popular al gobierno del Presidente Boric: Dime con quién andas y te diré quién eres.

 


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal en Valparaíso del diario La Razón.cl, 02/08/2022.

 Una mirada libre a nuestro entorno

jueves, julio 21, 2022

La pobreza en Chile, el fracaso del populismo






La pobreza enriquece día a día a los burócratas e intermediarios que supuestamente luchan por erradicarla. La aparición de Ministerios de Bienestar Social, de Agencias internacionales, de mil programas para estudiarla y cientos de miles de especialistas que viven de las políticas públicas para terminar con ella, evidencian que si se quiere enmendar rumbos habrá que remover pesados intereses soterrados, que están insertos en lo público y lo privado. 

Del otro lado se encuentran los protagonistas de la pobreza, los pobres, que son contados por los actuales sistemas estadísticos y que constituyen una población que se estima en unos tres y medio millones de compatriotas[i]. De ese universo, hay pobres que luchan día a día por surgir, que están dedicados a trabajar con gran esfuerzo para abrirse espacios y así lograr una movilidad social que los saque de la situación de pobreza. Familias que buscan en la educación la opción para que sus hijos y nietos logren vivir mejor.

Pero, dentro de esa población que vive en condiciones de pobreza, hay sectores, lamentablemente, que esperan que vengan a ayudarlos, que han sido mal acostumbrados por el sistema y se dedican a pedir y exigir dádivas que les ayuden, pero sin ánimo de trabajo y esfuerzo, generando una marginalidad que se retroalimenta con el populismo de los gobiernos que saben que esa gente representa votos

La pobreza en 50 años en Chile ha pasado de la digna clase obrera de los cuarenta, que fundó poblaciones en los cordones industriales de las ciudades, a los pobres actuales que están estratificados y donde muchos han descubierto que es lucrativo manejarse en las redes y las diversas medidas de ayuda de las que son beneficiarios, tales como subsidios al consumo de agua, electricidad; la leche que entregan los consultorios, el almuerzo para los niños en las escuelas; soluciones habitacionales. Apoyos de Iglesias, de Organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro y de organizaciones internacionales.

Otro elemento de juicio, que va muy ligado a la marginalidad, ha sido la tentación del dinero fácil que ofrece el microtráfico de drogas, un  ingrediente perverso del problema, ya que frente a una sociedad consumista el camino delictual ha tentado a grupos organizados que se han dedicado a obtener dinero por la vía delictual, controlando con violencia y miedo los barrios populares, arrinconando a los vecinos que viven dignamente de su trabajo u oficio.

Así, se han ido generando en la sociedad grupos de marginados que se manejan con sus propios códigos, que son distintos al del resto de la población, y en los cuales trabajar es una mala palabra que se rechaza abiertamente. El populismo asistencialista, que practica una caridad malentendida, que lava conciencias, pero que no llega a corregir las causas profundas de la marginación, tiene culpas a su haber, pues se ha convertido por décadas en un círculo perverso, en el cual la doctrina del esfuerzo, de la cooperación, de la autoayuda y la asociatividad no figuran para nada.

La profesión de pobre y el fracaso del asistencialismo paternalista y clientelista.

El concepto de vulnerabilidad permite dar cuenta de una noción dinámica de la pobreza, como una condición presente o potencial y, al mismo tiempo, entrega una mejor caracterización de la pobreza “dura”, de aquellos hogares que sistemáticamente mantienen niveles de ingreso por debajo de la línea de pobreza

Los grupos llamados “vulnerables”  son beneficiarios de una serie de subsidios directos que, en vez de motivar la superación a través del trabajo, producen una actitud de espera que hace del ser pobre una profesión, donde vivir de lo que entrega el Estado se convierte en un estilo de sobrevivencia que muchas veces  descarta la búsqueda de un trabajo efectivo. La famosa ficha de estratificación no ha resistido las trampas de los vivos que saben estrujar los beneficios para “los pobres” y generan sus rentas no declaradas en la informalidad del comercio ambulante o ligándose a acciones ilícitas, en lo que constituiría un lumpen que se vende al mejor postor.

¿Sabe Ud. qué porcentaje de un programa de promoción llega efectivamente a los interesados?

Se asombraría al conocer que un alto porcentaje queda como costo de diseño e implementación, para pago a los consultores, asesores, medidores de gestión, equipo administrativo que supuestamente da soporte a la ejecución de actividades. Es que el sistema de promoción que durante más de 30 años se ha aplicado en Chile para la erradicación de la pobreza y la promoción pyme ha sido perverso, pues ha generado la intermediación, supuestamente técnica, entre el Estado que aporta los recursos y quienes necesitan de la acción promotora. Los intermediarios de las medidas de ayuda, llámense ONGs, Consultoras, Profesionales Asesores, son una larga cadena en la cual se va quedando el grueso de la supuesta ayuda, llegando a los interesados las migajas.

El resultado ha sido que los sistemas de promoción se han llenado de consultores registrados, con competencias dudosas,  que se supone debieran dar orientación eficaz para que las personas empiecen a avanzar en sus proyectos, con un servicio de apoyo al emprendedor, micro empresario, empresario pequeño o mediano que les permita romper sus condiciones internas y de entorno para poder despegar. Es decir, los programas de apoyo más bien sustentaron a los intermediarios, que han vivido de sus asesorías ineficaces, sin que nunca hayan sido evaluados en profundidad. ¿Alguien podría mostrar cuantas nuevas empresas pymes han sido fruto de la promoción que entrega el Estado?

Los miles de millones de dólares destinados a la promoción se han esfumado en una red de neo-burocracia externalizada en donde, entre una maraña de siglas y protocolos, los “expertos”  se supone deben entregar su apoyo técnico a los interesados, lo cual en definitiva significó, como gran tendencia, que se editaran toneladas de informes inservibles, de copy y paste, llenos de premisas teóricas que quedaban en la biblioteca del beneficiario de la promoción, sin que ninguno de sus problemas reales fuese enmendado.

No se necesita ser genio para entender que el nudo ciego que aprieta a las personas emprendedoras ha sido el acceso al crédito, el sobre endeudamiento, la concentración del crédito y el menosprecio con que la banca ha tratado históricamente a los empresarios pequeños. Nunca en 20 años se destrabó el tema financiero para las empresas entrampadas en alto endeudamiento. Nunca se abordó con seriedad una política de incubadoras de empresas. El sistema promocional se llenó de malas prácticas, se dio capital de trabajo a “empresas” que instalaban cementerios privados; los estudios se repetían y con ello los dineros públicos nutrían un sistema de consultores registrados que tenían como principal competencia el saber descifrar las siglas que enredaban la comprensión de los usuarios finales, Profos, Fontec, Innova, PTI, Foncap, etc., suma y sigue. Nunca ha habido una rendición de cuentas de lo que se ha invertido en promoción en Chile y sus resultados efectivos.

En la promoción de la asociatividad, los logros también han sido precarios porque las acciones cooperativas no han figurado en el léxico de la promoción de negocios. Hay un sesgo ideológico, neoliberal, individualista, un prejuicio instintivo del sistema hacia proyectos que puedan buscar alternativas a los sistemas de producción y comercialización. Las agrupaciones de productores no son vistas con simpatía por los grandes distribuidores comerciales y el Estado no ha sido capaz de generar un mayor equilibrio en los mercados para revertir las tendencias a la concentración de la riqueza.

De la educación, como plataforma fundamental para la movilidad social, mejor ni hablar. Sería majadero entrar a reiterar que el sistema educativo, mercantilizado, ha sido un elemento determinante de la dinámica que ha tenido la pobreza, ya que refleja la falta de oportunidades que conlleva una educación ligada a la tenencia de dinero antes que a los talentos personales. Cincuenta años han transcurrido desde la premisa aquella de “gobernar es educar” cuando muchas personas que proveníamos de hogares pobres, de raíces obreras, pudimos avanzar en la estratificación social con el gran instrumento de una buena educación pública.

La dignidad de esa pobreza de nuestros padres se basó en que se nos impuso en familia y en la escuela ser esforzados, amar el trabajo y entender que estirar la mano para pedir limosna es lo más degradante. Que la doctrina del esfuerzo es combatir la flojera y tener una actitud de superación constante. Ese camino de trabajo y esfuerzo debiera retomarse como eje para replantear las políticas públicas para erradicar la pobreza en Chile.

La vigencia de los argumentos desplegados en este artículo, grafican la realidad que ha vivido Chile por décadas y explican, en gran medida, la explosión social disruptiva del 18 de Octubre de 2019, que se canalizó en el proceso constituyente que está próximo a concluir. El Estado Subsidiario nunca buscó una solución de fondo a las causas basales de la pobreza, simplemente la administraba con los criterios populistas que se han planteado. Doce años después, esta columna se deja para su relectura y debate.

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Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente.

Valparaíso, sábado, 17 de julio de 2010



[i] Cifras al año 2010.

Actualización: Estudio de la Fundación Sol, 2021, sitúa en un 39,9% las personas que viven en Chile en situación de pobreza, esto es aproximadamente 7,6 millones de personas.

 

Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, enero 30, 2022

Gobierno de Gabriel Boric, la participación es la clave


La movilización social participativa, la clave.

Los oropeles que circundan al poder siempre traen tentaciones, las que pueden debilitar a quien se obnubile. Por algo, el emperador romano llevaba  a su auriga soplándole al  oído 'recuerda que eres humano" 

Cuando la nueva coalición ha nominado su Gabinete y todos sus equipos, lo ha hecho con gran transparencia, pero ello no ha estado exento de  presiones.  El cuoteo es una amenaza que puede restar coherencia a la gestión pública. Pero, también se debe asumir que los equilibrios son importantes y hay que ordenar la tripulación para un viaje con turbulencias.  

Porque lo primordial  será la unidad de dirección que debe marcar el Jefe de Estado. El gobierno de Boric deberá marcar la ruta del cambio, pero, a la vez, deberá  administrar un aparato público que trae la inercia de los 50 años del modelo, con anclajes que se tendrán que desmontar en función de la legalidad presente, lo que significará que el Presidente deberá usar todas sus facultades para sus políticas estratégicas y así transitar hacia un derrotero distinto, una vez que se apruebe la nueva Constitución. 

Comprender los pasos estratégicos que se debe dar, significará una lectura compleja de los espacios que debe ocupar el gobierno con las reglas vigentes, tratando de elegir las batallas que debe dar, cimentando en la fuerza de la civilidad movilizada y participativa, los primeros pasos en el periodo marzo noviembre. 

Se sabe que la sociedad mediática dispone la fuerza comunicacional de medios concentrados y que buscará imponerle agenda al nuevo gobierno, tergiversar, desviar la atención, maximizar conflictos. Pero, también, es probable que haya fuego amigo, miradas cortoplacistas que buscan capitalizar emociones, exacerbar expectativas . Por ambas amenazas, el llevar un timón firme será crucial y el gobierno deberá ordenar sus energías. Para maximizar adhesión ciudadana tendrá  que ir sumando a los actores sociales, a los territorios, con una comunicación eficaz y permanente.

 En este aspecto,  una señal inmediata sería usar la legítima vía de los gobernadores electos, tomando de entrada la decisión de eliminar a los delegados presidenciales y provinciales, sin caer en la tentación de nombrar esas vacancias, sobre todo si esa figura va de contramano con la descentralización y la mayor autonomía de las regiones. Sería una inteligente medida que fortalecería a la fuerza social por los cambios, que representa Gabriel Boric. 

Si nos remontamos a 1990, cuando las élites que asumieron desmovilizaron a la civilidad, ese error politico no se debe repetir, si de verdad estamos comprometidos con el derrotero democrático que cambie el sistema en el mediano plazo, según lo determine el proceso constituyente. 

Hernán Narbona Véliz,  corresponsal Diario La Razón..cl 30.01.2022

sábado, diciembre 18, 2021

LO QUE SE JUEGA EN LA SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL EN CHILE

Lo que se juega en la elecciones presidenciales del 19 de Diciembre de 2021, es dar un paso seguro hacia la construcción de un país menos desigual, en el derrotero que la ciudadanía se ha dado a través del proceso constituyente, conquistado con un gran sacrificio de miles de  jóvenes, cegados, mutilados, encarcelados sin un juicio justo, reprimidos por agentes del Estado, en plena “democracia”. La otra alternativa es retroceder, legitimar un modelo de privilegios y seguir atados a la Constitución de 1980, dictada en dictadura y que ha articulado un capitalismo salvaje y depredador de la naturaleza.

Es por eso que la ciudadanía se ha remecido, buscando mover a las urnas a todas las personas que aspiran a la libertad, a recuperar dignidad y convivir en paz y justicia social. De la otra orilla aparece el autoritarismo, el negacionismo de las violaciones a los DDHH en dictadura y democracia, la libertad a criminales de lesa humanidad y la imposición de un Estado represivo que destruirá los avances logrados en términos de equidad de género y reconocimiento a los primeros pueblos. La libertad que ofrece el candidato de ultraderecha es ficticia, es sumisión, es destruir el sentido de colectivo.

En este remezón que ha significado que Kast haya salido, en primera vuelta, con la primera mayoría relativa como candidato de la derecha, las fuerzas sociales, el progresismo, incluso la mayoría de personeros de la ex Concertación, se han sumado al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, cerrando filas frente a la amenaza que significaría la instalación de un nuevo Bolsonaro en Chile.

La ciudadanía se resiste a claudicar ante el negacionismo de la ultraderecha y reivindica la Memoria, la libertad de expresar las ideas, de profesar un credo,  de convivir en armonía con el medio ambiente y en plena diversidad biológica, la libertad de asociación,  de soñar, de fundar familia,  de crear,  de disponer de alimentos limpios de manipulación genética, de desarrollar sus talentos, de ser felices,  de compartir con tolerancia y respeto los espacios públicos.

En este minuto histórico, se ha venido a la Memoria, esa historia larga de masacres conque la oligarquía ha aplastado todos aquellos momentos en que vio amenazados sus privilegios. Está aún en carne viva la tragedia del período dictatorial de Pinochet, con miles de desaparecidos, ejecutados, torturados, exiliados, exonerados políticos; se ha vivido el silencio y la amnesia impuesta por el poder, en penosa y vergonzosa colusión con muchos ex revolucionarios de los 70. Sólo la elección de un Presidente que respete los DDHH y se comprometa con ellos en toda su dimensión, permitirá curar gradualmente esas heridas abiertas.

El sufragio vuelve a ser en esta decisiva segunda vuelta presidencial, el arma cívica de los pueblos. Pero hay un 50% de abstención y esto ha sido la caja negra, la incertidumbre que estresa hoy a la población progresista. Por ello, se ha tratado de despertar de su abulia, descreimiento y desesperanza aprendida, a ese 50% de chilenos que no ha participado en las elecciones, que ha regalado a otros su soberanía.    

En el contexto global estas elecciones en Chile son muy importantes. Porque Chile fue desde la dictadura el laboratorio donde se aplicó el neoliberalismo en su expresión más descarnada, saqueando y minimizando al Estado, mercantilizando los derechos sociales, eliminando a la disidencia, cooptando a la política con el dinero. Ese sistema dominante impuesto por la fuerza de una dictadura, está hoy defendiéndose, cerrando filas las fuerzas conservadoras detrás de José Antonio Kast, con una sola premisa: defender sus privilegios. Y, es ésta, la vía democrática que la sociedad civil, las organizaciones y movimientos sociales se ha dado para desmontar ese inhumano modelo y lo está haciendo a través del sufragio, el domingo 19.

Con el triunfo rotundo que se espera logre Gabriel Boric, Chile asegurará que el proceso constituyente fluya con tranquilidad y sin las vallas que le puso el gobierno de Piñera. Si gana Boric, Chile sepultará un período de ignominia de 48 años, recobrando un ánimo de esperanza, para caminar en toda nuestra diversidad a la recuperación de la República, con sentido de bien común, protección de la naturaleza y respeto mutuo, tolerancia y libertad.

Libres con dignidad o esclavos sometidos a ideologías oficiales, un gran dilema que nos llama a participar, a desplegar  una mirada crítica y romper la indiferencia, la ignorancia y la obsecuencia. Comprometer una lucha constante contra la mentira y la corrupción,  cualquiera sea la investidura o color del que la realice. Es lo que se juega en Chile este 19 de diciembre de 2021, concurramos a votar con la convicción de ser libres y ser parte de la Tierra que debemos respetar.


Una mirada libre a nuestro entorno

jueves, diciembre 16, 2021

Fiscalización: voluntad política para hacer cumplir la ley


Fiscalización: voluntad política para hacer cumplir la ley

En los procesos de modernización del Estado, en el próximo gobierno de Gabriel Boric, se deberá trabajar en el fortalecimiento de los organismos fiscalizadores, reorientando sus energías con mayor eficacia, coordinación y descentralización, como un primer paso hacia un Estado Responsable, que retome las riendas del control fiscal, actuando en una economía mixta que evite la concentración económica y combata la evasión.

Alcanzar la necesaria mayor recaudación, que permita sustentar el mayor gasto público que requerirá asegurar  los derechos sociales, como salud, vivienda, educación, seguridad social, no debiera depender sólo de cambios legislativos, que de suyo representan un proceso complejo, sino partir desde la Presidencia de la República ordenando una gestión pública que rompa paradigmas, que termine con los compartimentos estancos en el ámbito de la Administración Pública, con un propósito de coherencia y eficacia. En este sentido, el Ejecutivo podrá articular una política fiscalizadora transversal que, con el liderazgo del primer mandatario y Jefe de Estado, decrete que los organismos fiscalizadores complementen sus competencias para enmendar situaciones que limitaron, en el marco del Estado Subsidiario, su autonomía y su potencial como Servicios Fiscalizadores. Lo que es un sentir de los trabajadores de Hacienda, es que exista una voluntad política manifiesta para dejar que se ejerza con idoneidad técnica y moral la función pública que la ley les fija, añadiendo la coordinación y complementación a través de planes maestros contra la evasión tributaria.

 El gobierno debe lograr que la energía fiscalizadora se concentre y despliegue profesionalmente, desde el 11 de marzo en adelante, para aplicar la energía fiscalizadora del Estado, con toda la legalidad vigente, en aquellas áreas en que los trabajadores de Hacienda conocen y que son ámbitos que permiten la elusión o evasión de impuestos y que han generado espacios de omisión fiscalizadora o falta de rigurosidad en la fiscalización ejercida.

El próximo gobierno democrático deberá colocar las mayores energías en una gestión eficaz de los organismos fiscalizadores, la cual, al mismo tiempo, deberá ser coherente y descentralizada. Trasladar capacidades de fiscalización a los espacios regionales, sería una medida de carácter emblemático, evitando con ello que existan cúpulas centrales, que toman decisiones respecto a planes de fiscalización y auditorías que ocurren en los territorios. Exigir que se tribute donde se produce sería una medida en esta dirección.

Será el deber del próximo Gobierno viabilizar los principios  que se fije en la Convención Constitucional, en materia de ingresos fiscales. Ello exige recuperar la capacidad del Ejecutivo en cuanto liderar y conducir al Estado a esta dimensión fiscalizadora que garantice que los Derechos Sociales, hasta ahora mercantilizados, puedan ser asegurados con una mirada de bien común.

El sentimiento de compromiso de los funcionarios públicos dependerá de que sientan que existe voluntad política real por imponer la ética y la transparencia en la función fiscalizadora, entendiendo que se les dejará aplicar la ley y llegar a fondo en el objetivo de la fiscalización, sin que los grupos de presión, el tráfico de influencias, detenga, distorsione o entrabe la labor de los equipos fiscalizadores. Este aspecto es crucial si se aspira a un cambio ético en la gestión pública y una revalidación de la función pública al servicio de los intereses de Estado y no de los gobiernos de turno.  

Poder cumplir con esa misión, exigirá reformular esta dimensión de Estado Probo y Fiscalizador, que genere los  ingresos al erario público, con una gestión coherente, transparente y equitativa en todos los ámbitos del aparato público.

Gabriel Boric lo expresó en distintos debates: sabrá escuchar y las políticas públicas las formulará escuchando a los trabajadores. En esta línea, el futuro Presidente de Chile debe saber que los trabajadores de Hacienda esperan ponerse al servicio de los grandes intereses de Estado que se definan en la Convención Constitucional.

El Estado al que aspiramos debe conducir la inserción internacional del país y esto implica revisar a fondo las asimetrías que enfrenta una economía centrada en las exportaciones primarias como la minería, erradicando las malas prácticas con que se ha manejado el extractivismo, sin  responsabilidad ambiental, eludiendo o evadiendo el debido pago de tributos.

Una fiscalización aduanero tributaria eficaz, que aplique con inteligencia y rigurosidad las leyes y tratados internacionales que el Estado de Chile ha suscrito, uniendo competencias del Servicio Nacional de Aduanas y del SII, permitiría fiscalizar el comercio exterior en defensa del interés nacional, lo que podría llevar, incluso sin subir los impuestos, sino determinándolos con rigurosidad, a un aumento importante en la recaudación.

Proponer un Estado que en su rol Fiscalizador haga cumplir, ni más ni menos , la ley significa recuperar la legitimidad y asegurar la autonomía efectiva de los organismos fiscalizadores, exigiéndoles complementariedad y unidad de dirección, para alcanzar una mirada coherente de Estado, en defensa del interés fiscal, evitando la fuga de divisas y la evasión. Necesariamente, poder reorientar al país hacia un Estado de Derechos, requiere una política fiscalizadora eficaz y eso parte logrando una gestión pública fiscalizadora bien orientada, que erradique cajas negras y la corrupción asociada.

Hernán Narbona Véliz, Administrador Público, Periodismo Independiente, Diario La Razón.cl, 16/diciembre/2021

 

 

Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, diciembre 04, 2021

Generación del 70, con la Esperanza

Generación del 70, con la Esperanza

Hablo en este artículo desde los adultos mayores que fuimos la Generación de los 60 y 70. Hemos cruzado 5 décadas y hoy nos estremece la sola probabilidad de que el terrorismo de Estado vuelva a instaurarse, esta vez, increíblemente, por la vía electoral, por la campaña del terror y por la abstención de más de la mitad de los ciudadanos que no entienden lo que nos estamos jugando el 19 de diciembre. La cultura de la muerte hoy amenaza y allí sabemos que mueren las libertades públicas y se impone una neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

 

Frente a una realidad de concentración de la riqueza y de precarización, los sectores medios ciudadanos se deben responsabilizar de conformar, en gran medida, esa mitad de los chilenos que se han abstenido en las elecciones, lo que significó regalar espacios precisamente al duopolio que compartía similares malas prácticas y servían expresa o tácitamente al modelo instaurado en dictadura. Esos sectores “apolíticos” no se pronunciaron y su karma hoy es haber resignado su soberanía, sin intentar siquiera corregir un sistema que ha venido en una escalada de abusos, de concentración de la riqueza y depredación territorial. El individualismo y el consumismo llevaron a esa despolitización o pérdida de consciencia de los sectores medios, a personas que se centraron en un “sálvese quien pueda”, alejándose de la vida cívica. Los sectores medios han estado ocupados en sobrevivir al borde siempre de la pobreza, sobre endeudados, convertidos en consumidores, normalizando el abuso,  creyendo poder morigerar el capitalismo salvaje para hacerlo menos abusivo y entendiendo, recién a partir de la explosión social de octubre 2019, que ello pasa por cambiar el modelo y la constitución de la dictadura que lo ha blindado para perpetuar la dominación de una minoría.

Los sectores jóvenes que hoy representa la candidatura de Gabriel Boric, son sectores medios que hoy lideran y ganaron su espacio en una larga lucha, representan el grupo etario cercano a los 40 años, que vivieron casi niños los ochenta, y crecieron en este placebo de democracia de los noventa, en esta transición que duele y avergüenza. Son jóvenes que se abrieron camino como outsiders del sistema binominal, en donde un puñado de militantes se movían cínicamente entre el Estado y las Corporaciones, compartiendo amablemente el poder con la derecha.

Eso, en la mirada de los jóvenes pingüinos, fue bajar la oreja, ser obsecuentes y ciegos a lo que se jugaba. Aceptar un orden que ha estado amarrado al saqueo de los fondos previsionales, al perdón de la deuda subordinada a la banca, a la privatización del agua, las carreteras, al financiamiento ilegal de la política.  

De eso estamos hablando, de un sistema basado en la injusticia y la fuerza de las armas que sirve a los sectores dominantes. Contra ese sistema se levantaron los movimientos estudiantiles por una educación sin lucro, lo movimientos No Más AFP por pensiones dignas, el movimiento feminista en contra de una sistema patriarcal; los movimientos  por recuperación del agua, en contra del extractivismo depredador, de las zonas de sacrificio o de la invasión inmobiliaria que destruye los barrios. Nos referimos a una explosión social multifacética en contra de una democracia deformada, subyugada y mentirosa, en donde los eufemismos sirven para practicar la corrupción descaradamente, a diestra y siniestra. Contra la Constitución del 80,  que legó el régimen militar y que ha ordenado la vida política con la perversa amarra de los 2/3, con los partidos políticos jugando esas reglas institucionales, aggiornados, pragmáticos e instrumentales, practicando el clientelismo, cuidando sus cuotas de poder y olvidando sus principios.

Defender y estar al servicio de la Convención Constitucional debe ser nuestro norte. Rescatar al Estado del cuoteo político, significa dignificar a los trabajadores públicos de carrera, ejerciendo un liderazgo que conduzca al aparato público hacia objetivos estratégicos que signifiquen nuevas prioridades, en un enfoque de bien común y como garante de los derechos sociales que hasta ahora el modelo ha mercantilizado.

Como ciudadanos debemos asumir la acción política efectiva, para ser realmente actores de esta nueva etapa de la historia. La democracia participativa debe articularse con los movimientos sociales ingresando a la política, como anfiteatro donde se toman las decisiones y, en este sentido, asegurar gobernabilidad al nuevo gobierno, sustento social para la participación desde los territorios, levantando nuevos representantes políticos que provengan de las organizaciones sociales. Hasta ahora los políticos tradicionales amurallaron su feudo para impedir que dirigentes sindicales o sociales pudieran participar. En forma práctica los movimientos sociales han pasado al sitial político para salvar esa barrera de entrada. Despejar esas restricciones significará sanear el sistema político, en el mismo sentido que reducir las remuneraciones de esos servidores públicos a los niveles generales de la administración del Estado. Con esos lineamientos profundos se puede dejar atrás la política amañada, de cocinas y secretismo, que desde lo social hemos repudiado. Hay que sumarse a la arena política para lograr que esas reglas tramposas se desmantelen para que las fuerzas sociales puedan irrumpir plenamente para un nuevo sistema, participativo y transparente.

Vivimos hoy en Chile y el mundo una profunda crisis moral y ecológica, que ha cuestionado todas las estructuras de poder mundial, nacional y local, con una presión global en donde intereses supranacionales ejercen su influencia y poder fáctico. Cuando la democracia representativa no les sirve, no tienen remilgos en usar la fuerza y esa  es hoy la amenaza que enfrentamos, porque en esa mirada autoritaria y excluyente, mueren las libertades públicas y surge la neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

Soy parte de esa generación del 70, que vivió el sueño de los mil días, con todo el idealismo y entrega de la adolescencia y juventud,  que fuimos protagonistas de un  período doloroso de la historia; y puedo decir que fuimos una generación con irreparables pérdidas, que sufrimos el terrorismo de Estado, que asesinó a tantos de los nuestros, una generación impactada por la persecución y el exilio. Hoy, frente a la amenaza de una ultraderecha que tiene el ánimo de repetir el período criminal de la dictadura, vemos la necesidad de plantearnos para rescatar a Chile de este retroceso, para defender lo avanzado y plasmar en una nueva Constitución Política del Estado de Chile un nuevo trato, para una convivencia en paz, con mayor justicia social, en armonía con la naturaleza, para comprometernos como sociedad con la defensa del planeta.

Los abuelos, políticamente activos y que nos levantamos temprano a votar, somos esa generación del 70 y estamos de pie por una democracia profunda y participativa, que termine con el imperio de la codicia y el miedo en Chile y por ello votamos Esperanza.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 04.12.2021

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domingo, agosto 15, 2021

El proceso constituyente y la participación ciudadana



Con una actitud de gran compromiso la Convención Constitucional va estableciendo sus reglas internas para poder entrar al proceso de debate y toma de decisiones en cada uno de los tópicos que quedarán consagrados en la propuesta de Nueva Constitución. La mesa que dirigen Elisa Loncón y Jaime Bassa, fue ampliada para integrar a todos los sectores, con paridad de género y cupos para las primeras naciones, desarrollando en esta difícil etapa de instalación, una labor encomiable, de profundo patriotismo.

Las fuerzas del Rechazo de alguna manera se han fisurado, por desgaste propio, dados los grotescos exabruptos continuos de los constituyentes de ultra derecha, que están allí para un objetivo comunicacional evidente de entrabar y desprestigiar, con mentiras, el proceso que quieren ver fracasar. Pero, esto era algo previsible, ya que nadie podría esperar una actitud distinta de personajes que protagonizaron la dictadura y usufructuaron de ella y que desde siempre estuvieron por defender el modelo y sus privilegios de clase.

Dicho lo anterior, la Convención sigue su trabajo, sumando fuerza con reuniones que su Mesa Directiva  ha mantenido con la Mesa del Senado, con la  Contraloría General de la República, con la Universidad de Chile, logrando apoyos para su mejor funcionamiento. Ha sido sintomático de la autonomía creciente que  está demostrando la Convención respecto a la SEGPRES, la gestión de apoyos de la institucionalidad del Estado, para su mejor funcionamiento. De hecho, la principal Comisión, de Reglamento, se encuentra funcionando en la Casa Central de la Universidad de Chile.

Otra situación relevante ha sido la forma prudente cómo la mesa directiva ha logrado tomar distancia de la coyuntura política, principalmente de las elecciones presidenciales y parlamentarias que deben realizarse este año. En esta línea, es preciso destacar que habiendo sido la Lista del Pueblo la que logró elegir la mayor cantidad de constituyentes, los acontecimientos de estas últimas dos semanas al interior de ese conglomerado, tuvieron impacto en el seno de la convención. En principio, se conoció de la pretensión de la Lista del Pueblo de excluir a la minoría del Rechazo, de la mesa directiva ampliada, lo que provocó que dos constituyentes de ese grupo renunciaran del mismo, declarando que no admitían esa exclusión y que estaban por el diálogo como forma de ir colocando las ideas que la Lista del Pueblo levantó en su propuesta. Fue en esa misma línea de intransigencia y peleas internas, que se dio la designación de su candidato presidencial, Cristian Cuevas, dirigente minero quien, al día siguiente de ser nominado en una asamblea de unas decenas de integrantes del movimiento, fue inmediatamente cuestionado por otro grupo interno y bajado abruptamente, en los momentos que el candidato lanzaba su campaña por televisión. Aparte del bochornoso incidente, esta situación significó que, de la Lista del Pueblo, hayan renunciado , a la hora de esta columna, 8 constituyentes.

La improvisación e la Lista del Pueblo y la pugna de grupos internos por el nombre del Movimiento, obedece quizás a la forma cómo se organizaron distintos grupos, en una heterogénea integración, a partir de manifestantes que se conocieron en Plaza Dignidad, en los episodios del estallido social del 180. Su planteamiento anti-neoliberalismo y la posibilidad de conformar listas de independientes, permitió conformar el colectivo que logró elegir 22 constituyentes.  

Esto ha ocurrido en el contexto de la carrera presidencial y frente al calendario electoral presidencial y parlamentario,  la mesa directiva de la convención ha sido categórica en términos de llamar a que no se presidencialice el  proceso constituyente. Lineamiento que ahora se fortalece con la decisión de los constituyentes que han declarado que se alejan de la coyuntura, congelan o renuncian al conglomerado Lista del Pueblo.

Hablábamos de cuidar la Convención Constitucional y alertábamos del fuego amigo. Los hechos comentados nos han reafirmado la convicción de seguir disciplinadamente el proceso constituyente, neutralizando las acciones del Rechazo y sus medios, con la sencilla decisión de no comprar sus fake news, informándonos de fuente directa, a través de medios reconocidamente independientes que permitan escuchar, ojalá de primera fuente, lo que se va debatiendo en las distintas comisiones.

Se abre la etapa crucial de debatir los Principios que deben consagrarse en la Nueva Constitución. Como comunicadores sociales independientes, alineados con los cambios profundos que el país necesita, integraremos las redes que acompañan a los constituyentes desde los territorios, desde las organizaciones sociales, culturales, ambientalistas, profesionales, sindicales, académicas y vecinales.

En ese sentido, la movilización social de los próximos meses será participativa, ciudadana e inteligente, con una mirada de educación cívica, con un flujo de información que logre neutralizar a las fuerzas del Rechazo de Salida, que están en el duopolio de la prensa escrita, en los canales que son dominados por el gobierno, el binominalismo o de propiedad de grupos económicos.

Estamos frente a una odisea histórica y la movilización popular no debe caer en provocaciones. El llamado es a cuidar que el debate fluya por los espacios territoriales, principalmente en forma virtual, en las conversaciones necesarias en cada pueblo o barrio del país. Esa energía podrá retroalimentar al proceso constituyente. Mientras se camine con esta concepción, sin perderse con los cantos de sirenas, podremos asegurar que los contenidos de fondo se debatan , se concuerden democráticamente y se inscriban sin miedo y con la máxima transparencia en ese borrador. El berrinche y la agresividad de la ultraderecha irá en crescendo, pero la razón está de nuestro lado y nada ni nadie nos podrá arrebatar este momento histórico.

Las conversaciones en cabildos locales son el camino. No caer en provocaciones es estratégico. El sentido común y el espíritu de paz y justicia social, que son transversales, nos hablan de amor y respeto a la personas y a la Naturaleza. Esa mística debe ser inspiradora en esta hora crucial.


Periodismo Independiente, 16 de Agosto de 2021.

#SomosPoder Constituyente



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domingo, julio 11, 2021

El primer grito Constituyente: No Más Represión

Ese domingo, 4 de julio 2021, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

En el ciclo Conversaciones por la Vida, quise hacer el Día Después, un programa que registrara el momento vivido ese 4 de julio, dejando el registro de las emociones que se entrecruzaban durante la tensa y vibrante jornada inaugural de instalación de la Convención Constitucional, pero las emociones nos rebasaban.   Junto  a mi compañera,  a mis hijos, sentíamos que un viento fresco llenaba un túnel extendido por casi 40 años. Ese domingo, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

Llegó el lunes 5 de julio: a las 15 horas los convencionales se daban cita para empezar su trabajo y allí donde se debía realizar la primera sesión, no había nada preparado. La rabia por esa falta de respeto, se elevó en una vorágine de bronca frente al Ejecutivo, frente  al despropósito - por simple estupidez, ineptitud o por  ramplona soberbia - de quienes tenían la responsabilidad de dar todas las condiciones para su funcionamiento y no lo hicieron.

En una semana, con la instalación tardía e incompleta en cuanto a logística, la Convención comenzó a dar sus primeros pasos. Resolviendo en la apertura un tema de principios, un reconocimiento a la génesis del proceso constituyente, gracias al cual se abrió este momento histórico.

Reconocer para la Historia de Chile que, estar donde estamos, no ha sido por generosidad del modelo, sino que se debió a los millones de compatriotas que nos sumamos a la  explosión social de octubre 2019, y que fuéramos declarados “un enemigo implacable y poderoso que no respeta a nada ni nadie” por el Presidente Sebastián Piñera, mientras la primera dama planteaba estar  frente “a una invasión alienígena y que tendrían que compartir sus privilegios”.  

Ese estallido social ha significado la represión brutal a través de agentes del Estado que han cometido violaciones persistentes y extendidas a los Derechos Humanos, con una reiterada intención de dañar a los manifestantes con sus escopetas a pedigones, sus bombas lacrimógenas y sus gases y agua tóxicos. Y siempre quedarán en la nebulosa esas situaciones registradas, en donde se evidenciaba que la fuerza policial se retiraba, para que enseguida ingresaran vándalos a saquear, en una táctica fascista que han usado todas las dictaduras, de cualquier tono, para criminalizar a sus opositores, permitiendo su exterminio.

Ha sido así como, junto a la represión brutal, ha venido la criminalización y ha aparecido el partido del orden, justificando y respaldando la barbarie y las violaciones sistemáticas a los DDHH. Se aplicó a los presos de la revuelta, medidas cautelares que les han significado de facto, la aplicación de  una pena corporal,  sin pruebas ni juicios, sólo mediante la denegación o dilación del debido proceso, obviando el principio de presunción de inocencia y retardando formular la imputación, por carecer de pruebas válidas y suficientes. Esto ha significado que, muchos jóvenes, de extracción popular, fueran detenidos por estar en las protestas y, por meras declaraciones de los carabineros que los detenían, han permanecido por más de año y medio, encarcelados y muchos de ellos, han salido exonerados de todo cargo por la falta de pruebas o la debilidad de las probanzas presentadas por la Fiscalía.

La necesidad de una justicia transicional, que venga a reconocer la situación de estallido social de Octubre de 2019, se presenta como una salida política para plantear la construcción de un país distinto. Piñera, enceguecido, no parece reconocer que se trata de una situación de crisis política y no de un asunto de orden público. El 80% de los chilenos votó por una Convención Constitucional, aprobando ir a una nueva constitución. Para iniciar el camino despejando esas situaciones que se mantienen como injusticias y actos de trinchera, la Convención Constitucional, sin pretender atribuirse facultades de los poderes del Estado, invocando a un espíritu republicano que procure la distensión del conflicto social que encaminó a Chile a este momento constituyente, acordó por amplia mayoría formular una Declaración, llamando a los poderes del Estado a que se apruebe una amnistía, actualmente en trámite en el Senado, para todos los presos de la revuelta que fueron detenidos y han sido objeto de querellas por Ley de Seguridad del Estado, a fin de restaurar con este gesto institucional una paz social que permita desarrollar el proceso constituyente, que el país se ha dado democráticamente.

En paralelo, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH entró en crisis. La Asociación de funcionarios del INDH se declaró en paro, exigiendo la renuncia de Sergio Micco, su director y consejero. Esto ocurrió tras la toma el jueves 8 de octubre de  la sede central del INDH, por estudiantes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), quienes exigían libertad para los detenidos en el contexto del estallido social, los presos políticos de la revuelta.

Aferrado a sus facultades de papel, un presidente fallido, que no ha sabido entender la crisis política en que se ha sumergido al país, pretende frenar un proceso soberano ratificado reiteradamente en las urnas y que no tiene parangón en el mundo: el inicio de un proceso democrático para poner término a un modelo instaurado a sangre durante una dictadura y que, ahora, con un costo social gigantesco, puede cerrar un ciclo político abyecto, permitiendo  recuperar un país  más humano, respetuoso y custodio de su ambiente y territorio.

Magistralmente, desde el alma tronchada de Chile, la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón, en forma bilingüe, mapudungun y español, ese 4 de julio expresó: “Vamos hacia un Estado Plurinacional, Intercultural y Plurilinguístico” .

Y, en la Historia de Chile quedará escrito que, esa mañana,  el Primer Grito de la Convención Constitucional fue: “No Más Represión”.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Conversaciones por la Vida.

 

 

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lunes, mayo 17, 2021

Saltamos el torniquete de los dos tercios


Escribo esta nota, sin mayores pretensiones de análisis, sólo para dejar registro histórico de una jornada vivida en pandemia, saliendo a votar desde el confinamiento, cuidándonos, sin poder abrazarnos para celebrar la victoria, sin poder celebrar en las alamedas, porque vivimos hace más de un año en toque de queda, adecuando la labor política y comunicacional a estos tiempos marcados por la represión, el amedrentamiento y el negacionismo oficial. Escribo con la emoción viva de algo que recordará la Historia, en la mañana después, como columna de registro para dos días de soberanía popular.

El viernes 14 escribía como corolario de los múltiples anhelos, sueños y esperanzas que se han venido acumulando a partir del 18 de octubre de 2019, lo siguiente: Este fin de semana será, votación progresista mediante, el principio del fin de la más vergonzosa transición a la democracia, en un camino  lleno de mentiras y traiciones. Para ello, votemos agradeciendo a los jóvenes, para llegar al lunes 17 rebosantes de Dignidad.

El día sábado desperté cerca de las seis de la mañana y fui a votar a primera hora. Estaba fría la mañana y a las 8:30 ya estaba en la fila preferencial en el el Liceo N° 2 de Niñas, allí en la avenida Brasil. Tuve que esperar que se constituyera mi mesa. Muy gentilmente una jovencita “facilitadora” me hizo entrar y me ofreció asiento. Allí esperé unos 40 minutos, mientras en medio de carreras llegaban vocales y, en medio de carreras, pasaban las urnas plásticas y los paquetes de papeletas que se utilizaron para elegir Convencionales Constituyentes, Gobernador, Alcalde y Concejales. Sentí que los facilitadores atendían con un entrenamiento parecido al que se usa en las promociones de novedades, sólo que acá el producto era una histórica elección simultánea.

Fui el primero en votar en mi mesa, sólo me precedió una señora que estaba de vocal en la misma mesa y votó primero que todos, antes de comenzar a abrir. Los  votos los entregaron predoblados, un lápiz pasta y 4 estampillas con pegamento para sellar cada voto. Trámite expedito, quizás unos 3 minutos y depositar los votos, firmar y retirarme con el sentimiento del deber cumplido. De allí en adelante, seguir expectante los comicios. El primer día, el sábado 15, votó un 19% del padrón electoral y allí mismo se encendieron las alarmas.

Una desconfianza o quizá la tradición de votar en domingos, explicaba en ese momento que hubiera votado solamente un 19% del padrón electoral. La desconfianza, se presumía que derivaba de rumores conspirativos; se había corrido la voz de que podrían perderse votos. El SERVEL mostró en noticieros cómo esa tarde se guardaban las urnas de cada mesa en una “bóveda”, que era una sala del liceo, elegida para almacenarlas por esa noche. Luego, la puerta era sellada, al igual que cada urna se cubría con plástico e incluso alusa de la que se usa en la cocina. En resumen, un esfuerzo mediático para demostrar que la votación funcionaba con total seguridad. Pese a ello hubo apoderados que se amanecieron en los locales para cuidar esas bóvedas. Algo irónico fue que, en un recinto de votación de la capital, custodiado por militares, se entraron a robar, pero no los votos, sino que diez televisores del recinto educacional.

Esa tarde del sábado en la Red un programa especial entregaba las miradas sobre el proceso que había permitido llegar a este momento. El mensaje que daba vuelta por las redes era: se requiere que se levanten temprano a votar y que nadie se reste. Esa noche nos sentíamos en el umbral de una nueva era, en el inicio del fin. Y también pensaba en cuántos esa noche estarían pensando emigrar a Miami.

El domingo, al abrir las transmisiones, la televisión mostraba que había pocos votantes concurriendo a las mesas. Y comenzó la desazón, sentir que podría fracasar el plebiscito. En ese momento, la mañana del domingo fue apretada, nerviosa, siguiendo el desarrollo de la jornada por las redes sociales, escribiendo diversos mensajes, llamando a votar, especialmente a los jóvenes.

Mi compañera, a su vez, escribía en Facebook: “Los jóvenes, vayan a votar, los viejitos ya cumplimos, faltan Uds. Vayan a votar para que puedan contarle a las próximas generaciones que fueron responsables y participaron en un acontecimiento histórico, todos arriba”. “Si no quieren trabajar hasta los 103 años, ¡¡¡levántense a votar!!!”

 “A votar, es una obligación que tenemos con los cabros de la revuelta que están presos, por los que terminaron con daños oculares, por los heridos y por los muertos. Es lo menos que podemos hacer. Todos arriba a votar , esta es una obligación, porque no todo es exigir derechos. Hay que cumplir por nuestros hijos, nietos y demás descendientes, para tener una Constitución que proteja a la gente y no sigamos estando dominados por los intereses económicos”.

En Twitter escribía:

“#VayanAVotar #ConquistemosPoderConstituyente Somos el 80% que votó que la nueva Constitución la redacten representantes de las organizaciones sociales. Los adultos mayores ya votamos, les toca a los jóvenes, la Primera Línea está en las urnas”.

#VayanAVotar No basta con marchas ni paros nacionales, es necesario estar en la primera línea de las urnas y consolidar un proceso constituyente que, nos  guste o no, es el camino disponible para terminar con el modelo y la constitución del dictador y construir un Chile fraterno.

A esos ciudadanos que están sufriendo por la falta de trabajo y la desprotección del sistema, por favor, entiendan que la elección de convencionales constituyentes de hoy, es el único camino para liberarnos de las cadenas de la Constitución del dictador y construir un nuevo trato. Hay que tener la convicción de concretar aquello por lo que se lucha. Votar era, ayer y hoy, estar en la primera línea de las urnas.

Transcurría el domingo y, a medida que se acercaba el cierre de las mesas, se apreció un repunte en la cantidad de concurrentes a los recintos. Parodiando aquellas elecciones de los setenta, cuando se seguían las elecciones por la radio, con lápiz y papel, íbamos siguiendo los primero cómputos, el asombro se convirtió en alegría, en relectura de datos, comprobación de fuentes, hasta que vino el jolgorio, los abrazos, los mensajes a los amigos, un interminable diálogo en redes sociales siguiendo cada noticia, cada reconfirmación. Era real, era lo que estaba ocurriendo, se derrumbaba el castillo medieval y los vasallos inundaban el reino. El pueblo sencillo de Mundaca, lloraba de alegría, los luchadores del agua, los considerados personas de interés para la seguridad nacional, los amenazados, excluidos y amenazados, estaban dando vuelta el tablero y era real, Rodrigo Mundaca llegaba al 44% y salía electo en primera vuelta como primer Gobernador de la Región de Valparaíso.

En los constituyentes, Carolina Vilches, de Petorca, y Jaime Bassa, Valparaíso, punteaban como constituyentes en los Distritos 6 y 7 respectivamente. En los municipios de Valparaíso y Viña, Jorge Sharp era reelecto por amplio margen y Macarena Ripamonti ganaba en una comuna histórica de la UDI. Muy tarde, casi de madrugada, llegaron los cómputos de concejales y allí otro alegrón, un hombre de la cultura, Thelmo Aguilar, se instalaba con su Dimensión Latinoamericana como flamante concejal por Valparaíso. Parafraseando a Fernando Atria, abogado constitucionalista electo como constituyente, estábamos viviendo un estallido electoral que venía a sellar el estallido social de octubre.

Efectivamente, desde la explosión social de Octubre, con una pandemia que ha dejado más de 30 mil muertos, con violaciones a los DDHH, con un gobierno represor, mezquino en la ayuda y denunciado por actos de corrupción, contra viento y marea, invisibilizados, excluidos de la franja, casi sin financiamiento, a puro corazón y pateando los territorios, los Independientes se han convertido en la principal fuerza política que se instala en la Convención Constitucional. Las listas Apruebo Dignidad, Independientes de Movimientos Sociales, la Lista del Pueblo, han demolido al duopolio de Chile Vamos-Concertación e instalado una nueva política, en ciernes, que se genera desde la base social, desde los territorios.

Y ya de madrugada, con los cómputos finales cerrando este episodio trascendental, la principal conclusión es que, de los 155 convencionales constituyentes, 49 son Independientes. Por su parte, los partidos de derecha, que estuvieron por el Rechazo, sólo alcanzaron 37 escaños; esto significa que el tercio a que aspiraban para bloquear los cambios en el proceso constituyente, no lo han alcanzado. Con lo cual se libera esa camisa de fuerza que instaló como condicionante el Acuerdo del 15 de diciembre de 2019. El pueblo a través del sufragio, ha saltado el torniquete y se despeja el camino a una Constitución que sepulte para siempre la Constitución del 80.

Cerré la noche con el siguiente Twitt: Como Periodismo independiente desarrollamos el ciclo Independientes a la Convención Constitucional. Esta noche con emoción vemos que la fuerza de pueblo ha logrado abrir camino al sueño colectivo y respiramos, alegres por fin.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 17 de mayo de 2021.




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