viernes, julio 17, 2026

Por qué fundar Valparaíso


Existía un vacío histórico que un poeta porteño, Arturo Morales, se atrevió a salvar. En forma pionera y temeraria, en la plaza Aníbal Pinto,.el año 1999, cumplió un rito fundacional, desde la poesia, y así fundó Valparaíso.

Recuerdo que, a mis 14 años, en 1963, llamé a Valparaíso "enredadera de fantasia en un mágico recodo del Pacífico" y fui uno más de los centenares de poetas encandilados por el resplandor cosmopolita de Valparaíso. Porque sin haber existido un protocolo formal que.haya instaurado un nombre oficial y una delimitación territorial, Valparaíso fue ocupando sus 42 colinas en una voragine de anarquia creativa. 

Una ciudad, según Aristóteles, es un asentamiento de personas que buscan vivir juntos, construyendo un buen vivir, lo cual implica converger en espacios materiales, institucionales y espirituales.

 Valparaíso nace como un punto  orgánico, que fue gestando su propia geografía, fruto de la necesidad de un enclave portuario para la corona, con antecedentes históricos de changos y picunches desarrollando vida agrícola y pesquera.
El cimiento que consolida un acto fundacional es el tejido invisible identitario de habitantes que se reconocen y comparten lazos de afecto que conforman un derrotero, una visión compartida, un proyecto colectivo.

Desde la cultura y el arte, desde el mosaico natural de sus comunidades de base, Valparaíso se fue esculpiendo a sí mismo, con sus costumbres, su canto, su poesía y sus avalanchas migratorias, 
 fusiones étnicas que apuntaron a mestizajes universales, a síntesis que definieron la existencia persistente de una ciudad indefinida, que brilla con luz poética en las pautas culturales del globo.

Por ello, los.trabajadores del arte, como habitantes constantes de esta ciudad indecible, adherimos y nos sumamos al acto fundacional de 1999, que abrió un dato historiográfico necesario, para que el Valparaíso amado, afinque su surgimiento natural en este proyecto trascendente de una ciudad que renace en la voluntad colectiva de su gente, contra viento y marea, resiliente y creativo, Valparaíso de nadie y de todos.

Hernán Narbona Véliz 
Presidente SECH-V 


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