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martes, agosto 02, 2022

TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA



TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA

 

Quizá suene a juego de palabras: cuán desconcertados están los cabreados de la ex Concertación, al ver que, por pases esotéricos, de nuevo esos mismos concertacionistas siguen en el poder, en su misma parada histórica: trancar la pelota.

 

 En el proceso vivido a partir de los 90, se derrumbaron los sueños de una conquista democrática real. Yendo más atrás, remontándonos a aquellos principios republicanos que formaron nuestra adolescencia, cuando la Universidad tenía compromiso con su entorno, había debate y se esgrimían visiones de mundo, con vehemencia y respeto cívico, al retornar la democracia, vimos imponerse la lógica mercantil, que de todo hizo negocio. La masiva aspiración de acceder a la Universidad, se tradujo en la proliferación de las universidades igual que los malls, con proyectos educativos febles, sin rigor, asfixiando la saludable crítica de otrora.

 

Cuando en 1973 se rompió la convivencia y vino el terrorismo de Estado, luchamos por recuperar la democracia. Pero, se impuso el oscurantismo mercantil y. con él, un negacionismo que ha buscado lavar de sangre a la dictadura. Muchos viejos líderes revolucionarios, al parecer, se dieron cuenta que, para una movilidad social express, bastaba con cruzar la vereda y servir al adversario ideológico. Así lo hicieron y sus aspiraciones ya no fueron vivir en Ñuñoa sino en la Dehesa. Ya no fueron dirigentes poblacionales de la Legua, sino miembros de directorios de corporaciones multinacionales. En el exterior, aprendieron a coludirse con los intereses del neoliberalismo global y adecuaron su discurso para vestirlo de "realismo político", de "pragmatismo", de "la medida de lo posible", tratando de justificar su obsecuencia y traición.

 

Ese es el fondo emocional de la frustración de la vieja izquierda y que explica la abstención, el desencanto y su alejamiento de la política. La disidencia, los díscolos, aquellos que eran excluidos por ser francotiradores y conflictivos, esa mayoría que fue premeditadamente desmovilizada, esos comunicadores y trabajadores de la prensa que habían abierto camino a la democracia, quedaron al margen del binominalismo y sus medios alternativos desaparecieron. El pueblo no ha perdido su sensibilidad con las ideas progresistas, pero descreen de la partidocracia. Y ha sido ese pueblo sufrido el que masivamente se fue sumando a las movilizaciones sociales, los que se plegaron a los espacios que abría una nueva generación joven, que repudiaba expresamente el continuismo de la Concertación, mientras sufría en carne propia un Estado Subsidiario enclavado en el sistema. Pero, el motor principal han sido las mujeres, que se convirtieron en vanguardia; los ancianos empobrecidos por la estafa previsional de la dictadura y profundizada por la Concertación, llenaron las calles. Muchas causas fueron vectores simultáneos del descontento social. La depredación, el saqueo del agua, las zonas de sacrificio, el sobre endeudamiento, la usura de la banca y el retail, fueron elementos de una tormenta perfecta.

 

El 18 de octubre de 2019, fuerzas telúricas remecieron el sistema. Las deslegitimadas instituciones estuvieron al borde del colapso. Entonces vino el Acuerdo por la Paz. A regañadientes de las élites, se abrió el proceso constituyente, que no lograron amallar, que se les fue de las manos y cobró vuelo propio desde la base social. Con un 2% de aprobación, las élites políticas en ejercicio, parecieron estar en vías de desaparición.

Cuando se inicia la Convención Constitucional y se logra superar la camisa de fuerza de los 2/3, con participación de independientes y pueblos originarios, creímos que se allanaba el camino. Sin embargo, la naturaleza humana tiene fuertes cargas de ruindad, que parecen ser insoslayables y en la Convención eso se vivió. Durante el año que duró la Convención, se perdió el halo principista con que habían sido electos los convencionales. Despropósitos, situaciones mezquinas, una campaña metódica de desprestigio de la Convención por parte del Rechazo más convencionales ex concertacionistas o ex nueva mayoría, serán episodios que la historia deberá registrar en su dimensión e impacto. El asunto es que, con las elecciones presidenciales y parlamentarias se vivió un contrataque de la reacción y la política partidista excluyó a independientes y volvió a un cauce binario, forzándose así alianzas con personeros profundamente cuestionados, que volvieron al gobierno con Gabriel Boric, ocupando áreas claves. En paralelo, la Convención siguió su propia odisea y la cumplió.

 

Pese a todos los escollos, desde la sociedad civil se logró incorporar en el texto de la Propuesta de Nueva Constitución Política de la República de Chile, un conjunto sistemático de principios que configuran una forma más democrática y descentralizada de ejercer el poder; un capitalismo de economía mixta y sustentable, con mayor regulación y fiscalización; un Estado Regional Ecológico, Plurinacional y Social de Derecho. Un nuevo diseño institucional que rompe las bases del modelo, abandona el individualismo, la concentración del poder y procura la participación vigilante de la ciudadanía y los territorios, fijando una hoja de ruta para una convivencia con mayor justicia y paz social. Se establece un Estado responsable de entregar y asegurar los derechos fundamentales.

 

El 4 de septiembre el plebiscito tiene sólo dos opciones. El Rechazo, con todo su poder mediático, busca mantener el sistema incólume. El Apruebo es un derrotero de cambios profundos y graduales, fijado en las disposiciones transitorias de la Nueva Constitución.

 

Ha sido el gobierno, surgido desde la generación de recambio de la izquierda, el que, por consideraciones de realismo político, que suelen llamar gobernabilidad, ha declinado elementos sustantivos de su programa, al incorporar personeros que han sido protagonistas de aquél pasado que condujo a la explosión social de octubre. Es lo que está dando botes en el área chica de la izquierda chilena no militante, histórica y cultural. ¿Qué necesidad tuvo el equipo de gobierno de incorporar al gobierno a quienes han sido parte del problema y nunca de la solución?

 

Un 95% de la población no milita en ningún partido. Un 50% de la población se ha abstenido en las elecciones con voto voluntario. El plebiscito es de voto obligatorio y sobre 15 millones tendrán que votar. Hay una izquierda latente, que no milita, descontenta, víctima persistente de los abusos y asimetrías del modelo. Esa población no se siente representada por los partidos, pero sí confió en el camino constituyente, concurriendo masivamente a las urnas señalando con un 80% de los votos, preferir que representantes populares, no parlamentarios, escribieran la nueva constitución. En poco ha ayudado a fortalecer el Apruebo esta mala junta del gobierno y eso habla de una mala lectura de la élite política frente al proceso social y sus dinámicas propias.

 

Al parecer el equipo político ha sobredimensionado la influencia que pueden tener los partidos para lograr avances en el Congreso, toda vez que el accionar del Ejecutivo ha sido ripioso y poco eficaz. Si abrirse a la ex Concertación hubiese sido para asegurar un trabajo legislativo de piso, esto les ha fallado y ese error estratégico le ha significado aplazar decisiones claves, como nombrar nuevo Presidente del Consejo de TVN y nuevos consejeros, o mantener sin nombramiento de nuevas autoridades, servicios claves para combatir la evasión y el contrabando.

 

En este mes de agosto, de cara a la ciudadanía, se deben sincerar intenciones. Las élites políticas quisieran monopolizar el debate, pero no tienen legitimidad para hacerlo. Pese a haber terminado la Convención Constitucional el 4 de julio, la soberanía ha vuelto al pueblo soberano. Desde el mundo social se reconoce como nuevos líderes legítimos emergentes, a ex convencionales. Los políticos sólo profitan de los espacios en medios controlados por la derecha, pero en los barrios son otras las conversaciones y son sin ellos.

 

Los senadores, que ven el término del Senado en la nueva Constitución, actúan como incumbentes y desesperan, esgrimiendo argumentaciones capciosas, pretendiendo ser los únicos lúcidos para mostrar caminos a Chile. Pero el pueblo los conoce, hace décadas cayeron las caretas y, aunque ellos piensen que el pueblo no lee o no entiende lo que lee, se equivocan. Las personas sencillas, las trabajadoras y los trabajadores no comulgan con sus ruedas de carreta y tienen muy claras las causas profundas de la situación que los agobia.

 

Con la memoria fresca, aunque quieran disimular sus conductas, su traición de fondo, esa alianza servil a grupos que manejan los hilos del poder, los amarillos, los gatopardistas, se enredarán en sus propias mentiras. Por todo ese historial, poco aportan a la tendencia social que está emergiendo. No serán esos zombies los que orientarán el voto de las grandes mayorías. Serán los líderes del pueblo sencillo, esos que hicieron pan de la nada y nos entregaron el 4 de julio el borrador de Nueva Constitución, a quienes el pueblo cree y respeta.

 

La intención de los políticos históricos de aferrarse como se pueda al poder, no sólo es patético, sino recuerda un mensaje popular al gobierno del Presidente Boric: Dime con quién andas y te diré quién eres.

 


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal en Valparaíso del diario La Razón.cl, 02/08/2022.

 Una mirada libre a nuestro entorno

miércoles, diciembre 18, 2019

HOY, DOS MESES DESPUÉS.


Hoy a las 6 de la tarde pasaba a buscar a Rosy a casa de una amiga que vive justo allí en la Plaza Victoria. Hoy se cumplían dos meses del inicio de la explosión social y, mientras la Cámara de Diputados se negaba a que exista paridad de género y cupo especial para los pueblos originarios, en la calle se presionaba frente a esas tratativas excluyentes, que parecen no haber escuchado el clamor popular ni los más de dos millones  de personas que votaron en la consulta municipal, en 225 comunas, exigiendo una Asamblea Constituyente, libre y soberana, con paridad de género y cupo reservado para representantes de los pueblos originarios.

Cuando llegué a la plaza Victoria entré a la zona cero y el olor a lacrimógenas llenaba el aire.  Bajé sobrecorriendo de una micro y logré entrar al edificio, mientras crecía la cantidad de personas ganando el espacio de la plaza y el frontis de la Catedral. Por Pedro Montt las fuerzas especiales gaseaban a discreción toda esa zona cero. Esperamos un rato en el departamento de nuestra amiga, pero decidimos salir y cruzar esa primera línea, donde la policía desplegaba dos zorrillos y dos guanacos. Los capucha y el infaltable perro Matapacos ocupaban la esquina y  devolvían a los pacos las lacrimógenas que ellos disparaban o tiraban con la mano.

Decidimos despedirnos y buscar como fuera, un camino a casa. Salimos a Independencia y nos cubrimos las narices con mascarilla y pañuelos, caminando hacia las Heras y pasando frente a Falabella. Los ojos lloraban, la cara picaba. Antes de llegar a la esquina de Las Heras un auto tenía las puertas abiertas y la mujer que manejaba se bajó porque, al parecer su hijo, estaba afectado por los gases. Un par de voluntarios entró al auto y la ayudaron. Fue en es momento que, una jovencita quinceañera, se nos acerca y ofrece ayudarnos. Nosotros íbamos del brazo y tapándonos la nariz. Entonces la chica nos dice que descubramos los rostros, que me saque los lentes, y con un frasco con rociador nos mojó la cara y los ojos con agua con bicarbonato, mojando también la mascarilla de Rosy y el pañuelo de papel que estaba usando. Sentimos gran alivio inmediato, pero también una gran emoción y le agradecimos a  la voluntaria, que siguió apoyando a quienes se notaba afligidos por los gases. En ese mismo momento, un grupo de jóvenes con cascos pasó hacia la zona de choque con las fuerzas especiales, eran del Instituto Nacional de Derechos Humanos; Rosy se acercó y los felicitó, gracias muchachos, son unos valientes.

En ese momento, apreciamos, ya más relajados, que mucha gente transitaba por las veredas, casi todos hacia Avenida Francia, para tomar alguna locomoción hacia el cerro por Avenida Alemania. Fue justo en la vereda de Avenida Francia, entre Independencia y Colón, que vimos un árbol navideño muy especial. Era una estructura de alambres con la forma de un pino, pero, en vez de adornos y luces, estaba lleno de mensajes en cartulinas de colores que colgaban con decenas de mensajes de la estructura. Un árbol ciudadano con sueños de un Chile más justo. Allí pude leer deseos de la gente, a dos meses de que Chile Despertó. Algunos que recuerdo decían No Más SENAME; No Más AFP; Que se vaya, pero preso; Menos Armas Más Libros; Justicia; Asamblea Constituyente. Esta será una Navidad popular y solidaria, que se frieguen los malls, nosotros nos quedamos en el barrio.

Espontáneamente va surgiendo la energía vital de Chile. Recordamos con mi compañera cuando marchábamos con nuestros hijos niños todavía, para recuperar la democracia. Después del 90 siempre dijimos que lo peor fue la traición de los que creíamos compañeros de ruta y que se vendieron al dios dinero y hasta hoy siguen defendiendo sus parcelas de poder. Rosy siempre ha dicho que esos miserables nos robaron la esperanza. Pero, en estos dos meses, en esos jóvenes que pueden ser nuestros nietos, se ha logrado recuperar la esperanza, ya no nos sentimos como francotiradores, luchando contra molinos de viento.
Ahora, asumiendo que no podríamos estar en primera línea, seguimos en permanente apoyo a una causa libertaria que ha quedado a cargo de jóvenes y chicas adolescentes que están recogiendo heridos, que están ayudando espiritualmente para que el movimiento no desfallezca. Le dimos gracias esta tarde a los hijos de nuestros hijos, que están invirtiendo la energía de sus sueños juveniles para devolver un país más humano a los abuelos que han sido abusados por las pensiones de hambre; a los padres, frustrados y endeudados porque el chorreo fue una mentira más y están hoy más pobres que nunca antes.

Esta tarde se cumplían 2 meses y Valparaíso está curando sus heridas, se está uniendo como un gran gigante dormido para tumbar los pivotes del egoísmo que nos ha sometido por décadas y, como dice Baradit, por siglos. Esta tarde, con mi compañera, cruzando la primera línea, sin miedo, apoyados por voluntarios que están en esa retaguardia inmediata de primeros auxilios y sentimos, en el fondo del corazón, que la dignidad sí se está haciendo costumbre y no se perderá nunca más.


Hernán Narbona, Periodismo Independiente, 18 de diciembre de 2019.

Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, noviembre 11, 2019

Nueva Constitución: legitimidad para paz social



El estallido social en Chile entró a su cuarta semana. Diezmado en su capacidad política por un torbellino de errores en el manejo de la crisis y la desproporcionada represión, con más de 20 muertos y más de 200 personas mutiladas total o parcialmente en sus ojos, el Presidente Sebastián Piñera ha debido soportar la reacción interna de sus propios aliados, que le han exigido escuchar el clamor popular, aceptando abrir un proceso constituyente para una nueva Constitución.
Hechos de último minuto
Sebastián Piñera ha tocado fondo y logra una adhesión, según últimas encuestas, que apenas llega al 6%. Ante el desgobierno reinante, las fuerzas policiales han seguido actuando sin control de la autoridad de Interior, continuando el uso de escopetas con perdigones para reprimir muchedumbres que, en general, protestaban sin violencia. Se ha apreciado que se detiene a esas personas y se les imputa agresión a Carabineros, pero, los hechos y testimonios dicen otra cosa: ayer en Reñaca, los carabineros no aparecieron cuando un individuo, portando ilegalmente su arma registrada, disparara 4 veces contra jóvenes que bloqueaban la calle, hiriendo a uno de ellos. La reacción que causó esta acción desequilibrada y que quedara profusamente registrados por decenas de celulares, llevó a un levantamiento de barricadas y un grupúsculo de una veintena de exaltados comenzó a romper negocios. Más de 30 minutos demoró en llegar Carabineros y, cuando lo hicieron, en vez de detener a los exaltados que incendiaban un negocio, se pusieron a disparar sus escopetas con perdigones hacia la playa, hiriendo entre la multitud a una joven en un ojo. Mientras tanto al extremista de derecha John Cobin, autor de los disparos, se le daba el tiempo para grabar un video y subirlo a You Tube antes de ser arrestado por la PDI en su domicilio.
Mientras esto ocurría el domingo 10, en Viña del Mar, el Ministro del Interior anunciaba que el Gobierno se abría a una Nueva Constitución y que, para ello, se llamaría a un Congreso Constituyente.
La clave política es la Legitimidad por encima de la legalidad
Lo que plantea el gobierno es que sea el actual Congreso quien redacte las bases de la nueva Constitución Política. Se ha generado de inmediato una cuestión de legitimidad: ¿Pueden ser parte de la solución quienes son responsables del problema que se prolonga por 30 años?
Siguiendo el proceso que había iniciado Michelle Bachelet en su último mandato, el gobierno de Piñera busca concordar con la oposición en el Congreso un proceso constituyente de espaldas a la ciudadanía. Porque la clase política cuestionada por haber sido causante o cómplice del sistema por 30 años, adolece de legitimidad, al igual que el Gobierno de Piñera.
La legitimidad actual del gobierno y los parlamentarios se puede ponderar a través de un simple cálculo matemático: considerando que en las elecciones ha habido alrededor de un 60% de abstención, el universo de votos representa en realidad al 40% de los votantes potenciales. Si alguien es elegido como Presidente por la mitad más uno de esos votos, significa que el respaldo político al partir es de alrededor de un 21% de la población con derecho a voto. Cuando en la sociedad chilena se ha incorporado la medición periódica de las encuestas, mediante ese barómetro se va apreciando el capital político de un personero público, una autoridad o un candidato posible. En este orden de ideas, que el Presidente Piñera tenga en este minuto, menos de un 10% de apoyo, podría estimarse como que sólo un 2% de la población con derecho a voto lo respalda. Estas apreciaciones buscan explicar la mínima representatividad que tienen los políticos y lo inconducente que resulta confiarles a ellos mismos, la generación de un nuevo texto constitucional.
El Frente Amplio, a través del Diputado Boric, salió de inmediato a plantear su posición al respecto: “Ni el ejecutivo ni el legislativo tienen potestad constituyente "originaria", esa es la que ejerce el soberano, o sea, el pueblo. Solo la tendrían en el caso de ser una AC delegada, elegida especialmente para eso y que dejaría sus funciones al finalizar su labor. No más engaños. No aceptaremos maquinaciones para que puedan volver a escribir la Constitución entre cuatro paredes y de espaldas al pueblo. Un Congreso Constituyente NO es lo mismo que tener al poder soberano real reunido en una Asamblea Constituyente, representativa, democrática y paritaria. Eso de congreso constituyente es una invención del gobierno”. El oficialismo, a su vez, también se ha manifestado sobre la propuesta del Gobierno. El senador Manuel José Ossandón (RN),quien aseguró que “es un tremendo avance” que el Gobierno hable de cambiar la Constitución, sin embargo no estuvo de acuerdo con la idea de que sean los propios parlamentarios quienes comanden el proceso, señalando: “El actual Congreso no tiene legitimidad frente a la opinión pública”.
En la estrategia oficial se ha detectado una campaña mediática para desinformar respecto al alcance de una Asamblea Constituyente, caricaturizándola como una instancia irracional donde el que más grita gana. La derecha se ha esforzado en estigmatizar una Asamblea Constituyente, con una campaña de terror, aprovechando el subconsciente colectivo de quienes se siente amenazados en sus privilegios y hacen todo lo posible porque no cambien las cosas. No es casual que se haya bajado el ramo obligatorio de historia de los programas educacionales, porque un pueblo culto es un impedimento para este estilo político autocrático.
Porque el camino de una Asamblea Constituyente es serio, formal y auditable. El primer paso hoy, es que se dicte una ley rápida reponiendo en Chile el voto obligatorio, ya que así se asegura la concurrencia plena de los ciudadanos al proceso que se inicia.
El proceso que se debe respetar para que la ciudadanía cumpla con expresar en forma soberana su voluntad acerca del tipo de sociedad que se quiere construir, significaría dar los siguientes pasos:
1. El Presidente de la República en base a las facultades que entrega el Art. 5° de la Constitución puede convocar a un Plebiscito para definir el mecanismo a seguir para una nueva Constitución Política.
2. Las opciones que se consulta al pueblo soberano se refieren al método a aplicar:
a. Elección de una Asamblea Constituyente por parte de organismos de la sociedad civil.
b. Elección de un grupo de parlamentarios para redactar el nuevo texto constitucional
c. Equipo de Expertos designados por el Presidente de la República
3. Redacción de la Nueva Constitución, trabajos temáticos, consolidación y consenso.
4. Plebiscito para Aprobar o Rechazar el Proyecto de Nueva Constitución.
En este proceso, para hacerlo legítimo desde su inicio, correspondería resolver que el voto vuelva a ser obligatorio, lo que aseguraría máxima representatividad, siendo controlado en todas las instancias por el SERVEL.
Previo a formular la consulta plebiscitaria, para la opción de Asamblea Constituyente se debería determinar cuál sería su conformación, número de delegados por Región, tiempo de validez, plan de trabajo, remuneraciones y viáticos. Además, debiera determinarse la participación de expertos por áreas temáticas para apoyar las deliberaciones en sus aspectos técnicos.
En cuanto a la elección de las personas que trabajarán en la redacción de la nueva constitución podría ser generada a partir de la sociedad civil, cubriendo los espacios territoriales, usando las comunas como ámbitos de pertenencia. Una de las condiciones para ser elegido como delegado constituyente sería que la persona sea ciudadana y resida efectivamente en la comuna. Una vez terminado el proceso de redacción de la nueva constitución, los integrantes de la Asamblea Constituyente quedarían inhabilitados para postularse a cargos de representación popular por un período de 5 años, lo cual busca dar transparencia e independencia al proceso constituyente.
Un Proyecto de Nueva Constitución debería sentar las bases institucionales del Estado, tales como su organización política, el rol del Estado en protección de la población, del territorio; la planificación participativa para un desarrollo armónico; las libertades públicas; el rol fiscalizador de la sociedad civil sobre los actos públicos; los derechos y deberes de sus habitantes, las bases para una economía mixta, donde el Estado tenga soberanía plena para actuar en roles de gestión, regulación y fiscalización. En el texto que se redacte se volcarán los grandes principios de convivencia y los mismos se ordenarían por materias o capítulos.
La movilización social no decaerá y no admitirá que vuelva funcionar la cocina cupular. La gente está hastiada de engaños y siente que aún no ha conseguido nada.
Si el gobierno no acepta el camino señalado por la Unión Social, existe la alternativa que han propuesto 230 comunas de la Asociación Chilena de Municipalidades, que permitiría hacer un plebiscito en el mismo tenor mencionado, para legitimar democráticamente la voluntad de toda la nación.
Raúl Torrealba, alcalde Renovación Nacional de Vitacura y vicepresidente de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), ha señalado: “En democracia, con participación y transparencia, no tengo duda que Chile puede ser el país que todos queremos que sea. Aquí estamos poniendo una primera piedra para que a través de los municipios se propongan soluciones para resolver las justas demandas sociales, y así recuperar la paz, la tranquilidad y honrar la institucionalidad del país”. Esta propuesta que fue aprobada transversalmente por los alcaldes de todas las bancadas, permite que la sociedad civil tenga una opción que, aunque en principio no sea vinculante, puede dar espaldas para enfrentar a la clase política para que adhiera a la Asamblea Constituyente postulada.
Un lápiz y una papeleta para construir la paz social y sentar las bases de un nuevo Chile.
Periodismo Ciudadano, 11 de Octubre de 2019

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