jueves, septiembre 10, 2026

10 septiembre, 53 años después.

10 de septiembre, 53 años después. 
 Hernan Narbona Veliz 

Una extensa e intensa herida se instaló como una grieta abrupta en la vida de Chile y quedó anclada por más de medio siglo, cambiando para siempre la forma de relacionarnos.

 Aquella madrugada del 11 de septiembre de 1973, culminó un complot desestabilizador de un gobierno que proclamó el cambio social por la vía democrática, convirtiéndose en un pésimo ejemplo para la superpotencia hegemónica, en el marco del  sistema mundial bipolar de la guerra fría. 

Reflejar esa madrugada , 53 años atrás, significa visualizar a las fuerzas armadas desplegándose por Viña y Valparaíso para ocupar la ciudad, invocando una guerra interna contra los enemigos, esa mitad de Chile que estaba respaldando al gobierno popular. Una noche en que la cupula sediciosa aceleraba el golpe porque el día siguiente , el 11, en la UTE, el Presidente iba a inaugurar una exposición antifascista y allí anunciaría la realización de un Plebiscito para encaminar el conflicto hacia una vía institucional. 

El golpe empezó en Valparaíso esa noche del 10 de septiembre, pero el complot había iniciado el 4 de septiembre de 1970 por ordenes expresas de Nixon a Kissinger. Fue un golpe civil y militar, los archivos desclasificados de la propia CIA dieron cuenta de esta verdad. Hubo dineros para evitar que asumiera Allende, hubo dineros para atentar contra el General René Schneider, quien fue el mártir que defendió la constitución y la prescindencia de las FFAA de la política. 

Reflexionar esta noche de esa herida abierta, significa conversar de la pos verdad que quieren aplicar a la sociedad, de la manipulación de las comunicaciones para estigmatizar y deshumanizar al que piensa distinto, al crítico, al disidente de las historias oficiales. 
Es esta conmemoración dolorosa un momento colectivo de ruptura para quienes vimos derrumbarse familias, barrios, toda esa libertad, democracia y civismo que se vivía en los barrios, con aceptación y respeto. Incluso quienes sacaron banderas por el derrocamiento del Presidente Allende, han recapacitado para entender que fueron parte de un montaje dirigido por poderes externos, que buscaban destruir la corriente de cambios que había empezado en 1964 y que, entre otras medidas,  se atrevió a nacionalizar el cobre, como principal acto de soberanía que dolió al imperialismo yanqui 

Y esta reflexión hoy recoge  con esperanza este medio siglo que nos exige perseverar.
 Que  quienes han tratado de recuperar los valores de humanidad enfrentan hoy un tiempo en que la historia parece repetirse con mayor ferocidad y cinismo.
Que es necesario que conversemos desde los espacios comunes, barrios, poblaciones, comunidades educativas, culturales, sindicatos, agrupaciones gremiales, para construir ese minimo ético político que pueda confrontar a la política mercantilizada y deshumanizante, con corrupción extendida, con comunicaciones manipuladas que buscan destruir, dividir , eliminar los valores colectivos de humanismo y de identidad territorial.
53 años después, conjuguemos el Nosotros, conversemos, depongamos individualismos y resistamos.

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