Mostrando las entradas con la etiqueta Estado Ecológico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estado Ecológico. Mostrar todas las entradas

lunes, agosto 22, 2022

Favorable clima para las inversiones con la Nueva Constitución



Operadores financieros internacionales especializados en determinación de riesgo país, han señalado que, de aprobarse la propuesta constitucional el próximo  de septiembre, en Chile no se prevén elementos que puedan poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. 
En esta columna se expone por qué la nueva Constitución Política,  generará un mejor clima país para las inversiones directas, que son las que ingresan para apalancar con capital, equipos o tecnología proyectos de mediano y largo plazo.

Las definiciones que contiene la Nueva Constitución, desde el prisma político económico, propician la iniciativa privada, estableciendo como límite los preceptos de respeto a la naturaleza y los ecosistemas. Del texto, en forma muy coherente, surgen reglas muy claras para la participación de los inversionistas internacionales, las que, a medida que se implemente el cronograma de normas transitorias, ubicarán a Chile en un estándar comparable a países europeos y escandinavos.

La  factibilidad de un proyecto en el mediano y largo plazo, involucra determinar el valor mínimo de rentabilidad que debiera tener un proyecto, habida cuenta del riesgo país. Los inversionistas recurren a indicadores de riesgo como el EMBI (Emerging Markets Bonds Index o Indicador de Bonos de Mercados Emergentes), que confecciona J.P. Morgan Chase, banco especializado en inversiones, sobre la base de cumplimiento del servicio de la deuda externa emitida por cada país. La tasa de riesgo guarda directa relación con la mayor o menor certeza de que un país cumpla con sus obligaciones crediticias. Una matriz de riesgo país, mide, en especial, riesgos políticos y, en tal sentido, la nueva Constitución sacará a Chile de una crisis institucional profunda, con un camino cierto para construir un sistema más descentralizado, con un pacto social de mayor equilibrio y equidad.

La Nueva Constitución dará paso a una economía social de mercado, una economía mixta, donde el Estado recupera sus roles de regulación y fiscalización, con capacidad para emprender y desarrollar actividades económicas, con una descentralización que propicia un desarrollo armónico de las regiones y con un respeto a la naturaleza, en armonía con sus ciclos naturales. Además, la Constitución consagra la autonomía del Banco Central, una conducta monetaria responsable y fortalece las funciones de la Contraloría sobre las empresas públicas y sobre toda empresa en la que el Estado tenga participación. En este sentido, cabe destacar el Artículo 1 de la propuesta constitucional declara que Chile es un Estado social y democrático de derecho; el Artículo 8 que señala que toda persona tiene libertad de emprender y desarrollar actividades económicas, agregando un principio sustantivo: su ejercicio debe ser compatible con los derechos consagrados en esta Constitución y la protección de la naturaleza; el artículo 170 señala que la corrupción es contraria al bien común y atenta contra el sistema democrático y el 172 establece la inhabilidad para ocupar cargos públicos o de representación popular a los condenados por actos de corrupción.

Hacia un mejor clima país.

La superación de un modelo neoliberal sin parangón a nivel mundial, de capitalismo salvaje, lleno de opacidades, donde no ha existido libre concurrencia, donde la corrupción, expresada, entre otros ilícitos, en el tráfico de influencias, el cohecho activo y pasivo,  la malversación de recursos públicos, las relaciones impropias de la política con los negocios; permitirá, por el ejercicio de la ley y con la gradualidad que el mismo texto constitucional fija en sus disposiciones transitorias,  que la economía chilena avance hacia un clima de mayor transparencia y probidad, lo que debe acompañar al principio de libre competencia.

El Estado Regional, con una acción proactiva de los territorios en el planeamiento de su desarrollo integral, permitirá que los mercados den paso a una mayor desconcentración y descentralización territorial, con un sentido de interés general y bien común, que se basa en la participación de una multiplicidad de agentes económicos, con un fomento a la asociatividad y el cooperativismo, lo que significará avanzar hacia en condiciones de convivencia menos asimétricas, con una participación activa y vigilante de la ciudadanía a través de sus fuerzas vivas, en barrios, ruralidad, comunas y regiones autónomas.

Los proyectos de inversión tendrán como siempre una evaluación social y ambiental, pero a ello se sumará la participación ciudadana vigilante que establece la Nueva Constitución. La Transparencia y la Rendición de Cuentas son elementos que generan confianza y son enriquecedores para que la inversión tenga un impacto multiplicador y procure un encadenamiento productivo, que supere el extractivismo y sus pasivos ambientales.

En un proceso de gestión en comunas y regiones autónomas empoderadas, se hará práctica una democracia directa, comunitaria y participativa, expresada en consultas, plebiscitos o iniciativa de ley por parte de la ciudadanía. A esto se debe agregar la creación constitucional de instituciones autónomas y con patrimonio propio que se ocuparán de fiscalizar a los demás poderes del Estado y entes privados que actúen en actividades económicas de servicio público, para prevenir todo tipo de abusos. Son las Defensorías del Pueblo, de la Niñez y de la Naturaleza, más el organismo fiscalizador que se ocupe de la defensa de usuarios y consumidores (Sernac o como se le denomine en la ley). Una mayor independencia del Poder Judicial fortalece también el clima que busca todo inversionista que funciona en marcos éticos y de responsabilidad social.

 El traslado de poder a la sociedad civil y este sistema de defensorías que podrán prevenir o detectar situaciones de abusos, a los DDHH, de impacto social y ambiental,  ordenan una convivencia en armonía y estabilidad, en términos de un comportamiento de respeto, con la conciencia de que no existirá impunidad para los que transgredan la normativa. En esto último, Chile se colocará, ni más ni menos, en los estándares de EEUU o Europa en la sanción de los delitos económicos.

El hecho de que el Estado pueda retomar actividades económicas en forma directa o en coinversión, con una planificación indicativa, abre espacios atractivos para que el Estado pueda ser el motor al cual se vaya sumando la iniciativa privada, en un círculo virtuoso que podrá aterrizar en las regiones y comunas autónomas, como espacios concretos de realización de actividades económicas y sociales, ya sea en el territorio o el maritorio respectivo, en la armonía que la Constitución establece como marco.

Las comunas y regiones autónomas, dentro del Estado Regional, tendrán la capacidad de generar emprendimientos público privados, en asociatividad con las comunidades y con inversionistas privados nacionales o extranjeros, asegurando una gestión transparente para evitar toda clase de corrupción. En ese marco desconcentrado, los habitantes podrán participar de esos procesos, con una mirada de interés general y buen vivir, propiciando proyectos cooperativos o colaborativos, en asociatividad, para un desarrollo sustentable y para la industrialización de sus recursos naturales.Una vitrina de proyectos organizados con estos criterios sería una estrategia país  para sumar energías a  proyectos de envergadura que el país requiere desarrollar. En este orden de ideas, podrán articularse clúster de pequeñas y medianas empresas para hacerlas sujetos de coinversiones. Estamos hablando de un Estado Responsable que podrá, a través de organismos propios, como CORFO y Banco Estado, articular programas para colocar a las empresas locales en posición de relacionarse con inversionistas, aprendiendo  a cogestionar con socios externos y a manejar proyectos que les permitan crecer tecnológicamente, en un marco colaborativo que fije el Estado anfitrión de la inversión extranjera.

A los inversionistas interesa que en un país existan reglas claras, que exista una acción descentralizada en los espacios comunales o regionales, que los límites demarcados no se distorsionen por trenzas de corrupción disfrazada de lobby.

En general, cuando los mercados están cooptados por relaciones de poder subterráneas y violentas, eso espanta la inversión. Pero, por el contrario, cuando la autoridad dispone y respeta estándares claros, operando como en una casa de vidrio, con contrapesos de poder y una fiscalización constante y disuasiva, eso, lejos de amedrentar a un inversionista, le genera una mayor confianza e interés por incorporarse a un país que ofrece buenos y duraderos negocios.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal Diario La Razón.cl, 22.08.2022


 

Una mirada libre a nuestro entorno

viernes, agosto 19, 2022

Recuperación de la Naturaleza, un nuevo paradigma


Recuperación de la Naturaleza, un nuevo paradigma

Es un tema transversal que mantiene en ascuas a la humanidad, el estar atravesando momentos de alta conflictividad, con la guerra entre Rusia y Ucrania, las guerras en África, las tensiones entre China y EEUU por Taiwán, la amenaza de una hambruna mundial,  todo ello  en medio de una escalada que evidencia el agotamiento del orden mundial de pos segunda guerra mundial, perfilándose  una reestructuración del poder mundial, con una ocurrencia creciente de situaciones límite, que nos han regresado al equilibrio del terror que imperó durante la guerra fría en el Siglo XX.

Siendo resultado de una realidad económica centrada en el crecimiento ilimitado, en los combustibles fósiles y la concentración de la riqueza a nivel supranacional, el cambio climático nos está golpeando cada día con mayor fuerza. La agudización de eventos extremos, con una destrucción dramática de los ecosistemas, altísimas temperaturas e incendios en Europa, África, California, sequías e inundaciones, gigantescos desplazamientos humanos, fenómenos extremos que conforman un escenario anunciado por décadas, pero que los países desarrollados que más contaminan, no han querido ver.

Remecer a la dirigencia que controla el poder, para que atienda el momento crítico que atraviesa la humanidad, demanda, primero, una mirada holística que intente escudriñar en la complejidad de esta interdependencia en que vivimos; y segundo, movilizarnos individual y colectivamente, para intentar frenar las tendencias entrópicas hacia la destrucción y procurar un golpe de timón, que permita la sobrevivencia y procure una convivencia armónica con la tierra para las futuras generaciones.

En este contexto, pienso que la civilidad del planeta está reaccionando desde las bases sociales de manera disruptiva en contra de una institucionalidad deslegitimada, que ha sido responsable de un modelo global, que se ha basado en una economía anclada a los combustibles fósiles, la concentración de la riqueza y la búsqueda de un crecimiento ilimitado, que ha instalado un extractivismo depredador en diversas regiones del planeta, que han sido condenadas como zonas de sacrificio.

Chile es un país pequeño, que tuvo una naturaleza generosa en flora y fauna, con recursos minerales abundantes y un mar que permitía el sustento abundante de productos del mar. Sin embargo, la realidad actual muestra una pérdida alarmante de los ecosistemas, de los glaciares, con un avance del desierto y una mega sequía que ha afectado por 10 años la región central, la más populosa del país,

A partir de la explosión social de octubre 2019, Chile canalizó esa energía social hacia un proceso constituyente que concluye el próximo 4 de septiembre cuando se deberá votar el plebiscito de salida. Las sensibilidades de la ciudadanía frente a la realidad reseñada, se vieron reflejadas en la propuesta de Nueva Constitución que da un giro profundo al modelo implantado en Chile por la dictadura cívico-militar, a partir de 1980. Y, lo más trascendente y espiritual, es que el texto propuesto consagra a Chile como un Estado Ecológico  “Artículo 1. Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico.”

Chile: la Naturaleza será  sujeto de derechos y el Estado se obliga a su protección y recuperación

De cara a los desafíos del Siglo XXI, la nueva constitución estaría innovando al plantear una pertenencia del hombre a la Naturaleza. Sigue éticamente el espíritu de nuestro himno patrio, en ese poema de Eusebio Lillo, que deja una impronta histórica: “Puro, Chile, es tu cielo azulado, puras brisas te cubren también, y tu campo, de flores bordado, es la copia feliz del Edén, Majestuosa es la blanca montaña, que te dio por baluarte el Señor y ese mar que tranquilo te baña te promete futuro esplendor”

Chile fue premiado en bellezas naturales, pero ha sufrido un modelo de capitalismo salvaje y Estado subsidiario, que ha abusado e irrespetado de los bienes naturales, en un derrotero nefasto. La nueva constitución explícitamente asume la crisis climática del planeta, consagrando principios rectores que plantean un reencuentro profundo del hombre con la Naturaleza, subordinando todo el quehacer político económico a un respeto por territorio y el maritorio, este último, un moderno concepto jurídico que fija el deber del Estado de legislar en protección de los océanos. Establecer el principio de pertenencia a la Naturaleza es de una profundidad y pertinencia sustantivas. Así, el Art. 17 de la propuesta constitucional señala:

“1. Los derechos fundamentales son inherentes a la persona humana,

universales, inalienables, indivisibles e interdependientes.

2. El pleno ejercicio de estos derechos es esencial para la vida digna de las

personas y los pueblos, la democracia, la paz y el equilibrio de la naturaleza.”

Frente a la sinrazón de la codicia y la fuerza, Chile está levantando una mirada  de cordura en pro del bien común, para accionar colectivamente a través de la integración regional, sumando voluntad política para salvar el planeta, dejando un mundo vivible a las futuras generaciones.

 “Artículo 8

Las personas y los pueblos son interdependientes con la naturaleza y forman

con ella un conjunto inseparable. El Estado reconoce y promueve el buen vivir

como una relación de equilibrio armónico entre las personas, la naturaleza y

la organización de la sociedad.”

Para sostener una posición de paz y de medidas concretas de supervivencia frente a la crisis climática, Chile se compromete a educar para generar una conciencia de respeto a la Naturaleza.

Artículo 39

El Estado garantiza una educación ambiental que fortalezca la preservación,

la conservación y los cuidados requeridos respecto al medioambiente y la

naturaleza, y que permita formar conciencia ecológica.

 

Que una constitución política, desde este pequeño país de Sudamérica, formule una convivencia centrada en los derechos humanos y en armonía con el medio ambiente, puede ser una señal ética al colectivo planetario, para obligar a las instituciones, al poder, a asumir a tiempo compromisos concretos para frenar la extinción de la especie. Creo que, con su nueva constitución, de ser aprobada el 4 de septiembre próximo, Chile compartirá con el mundo una esperanza genuina de recuperar humanidad, en la medida que nos asumamos con humildad navegantes de una misma y única nave, que debemos cuidar para nuestros descendientes.

 

Hernán Narbona Véliz, Escritor, Poeta, Periodista Independiente, 05.Agosto.2022.

 

 

Una mirada libre a nuestro entorno