Este es un espacio de periodismo de análisis y opinión, desarrollado por Hernán Narbona Véliz, Poeta y Escritor chileno. Administrador Público, Licenciado en Relaciones Internacionales, Columnista de diversos medios, miembro de Periodistas Frente a la Corrupción.
domingo, noviembre 23, 2025
¿Qué nos pasó, Chile?
domingo, junio 09, 2024
Apuntes de Guerra
Quizá por esa situación extrema, cuesta registrar en una columna las sensaciones límites que va revisando un analista, a medida que el mundo va estructurando bloques y se avizora un cambio en las relaciones internacionales.El cambio hacia un sistema multipolar, se va perfilando con un importante cantidad de Estados asociados a los BRICS ampliados, que plantean el uso de monedas propias en alternativa al dólar, en un antagonismo estratégico con la hegemonía de los EEUU y sus aliados, principalmente el Reino Unido y la Unión Europea.La tensión se va venido dando en torno a la guerra de Ucrania; la invasión genocida de Gaza que la ONU ha ordenado detener y que Israel ha incumplido; el posible choque de EEUU con China en torno a Taiwán; el conflicto de liberación del colonialismo francés en África. La presión de Macrón de ingresar a una guerra frontal con Rusia y la presión interna actual de los franceses para frenar esa locura y llamar a elecciones anticipadas.En este complejo escenario, la interdependencia se va expresando con repercusiones sobre todo el comercio mundial, de bienes y servicios, con el surgimiento altamente probable y cercano de un segundo sistema monetario y de pagos internacionales anclado al padrón oro, lo que se va articulando con el ingreso de nuevos países a los BRICS.Países periféricos como Chile, que ha apostado a comercio abierto con China, Europa o EEUU, deberán asimilar un escenario restrictivo donde deberían defender su neutralidad para mantener un mínimo margen de maniobra.El impacto de la guerra de Ucrania sobre Europa ha sido desastroso. Ante la pérdida de energía barata que proveía Rusia, Alemania lleva más de 6 meses en recesión, la OTAN persiste en mantener un Estado de guerra levantando el miedo de una amenaza de Rusia a la Unión Europea.Los intereses armamentistas buscan Imponer una guerra permanente y su voz oficial ha buscado eliminar las voces disidentes. El intento de magnicidio contra el Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico, el accidente de helicóptero del Presidente irani, Ebrahim Raisi, han sido expresiones de una guerra híbrida, que se desarrolla por interpósitos actores y acciones de inteligencia o contra inteligencia. Entender el fenómeno de guerra no convencional significa entender que el frente comunicacional y de propaganda se juega por medios no convencionales, que de alguna manera permiten conocer de primera fuente los hechos que.van ocurriendo en los diversos espacios de confrontación.Pese a los poderes que buscan influir a nivel global, frente a una nueva guerra fría, es prudente volver la mirada a una antigua política de los países del sur, los No Alineados, que puedan mantener soberanía, aportando a una paz con equilibrios donde nadie se arrogue hegemonías, con una igualdad jurídica efectiva, en respeto a la soberanía de cada Estado.Se puede decir que estamos siguiendo una "noticia en desarrollo". Seguimos.
viernes, abril 05, 2024
Detengan la cínica Guerra
¡Detengan la barbarie!
Como un bien común, que a veces no
atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas,
cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para
comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de
risas y sueños, en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo,
con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una
situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos
pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia
humana.
Es lo que le han arrebatado al pueblo palestino, a los miles
de niños que han nacido y muerto en una pesadilla. Los palestinos que solo han aspirado
a ser reconocidos y respetados como un Estado soberano, exigiendo que se cumpla
la Resolución 181 de 1947, que dividió a Palestina en dos Estados, Israel y
Palestina. Dicha resolución ha sido irrespetada persistentemente por el
sionismo expansionista, que ha ido ocupando con sus colonos esos espacios, buscando
la dominación total de Gaza y Cisjordania. Lo que está sufriendo el pueblo
Palestino en la franja de Gaza es el exterminio metódico de su población, con
decenas de miles de muertos, la mitad de ellos niños, y cerca de dos millones
de desplazados a la frontera sur con Egipto. Israel ha pretendido defender y
justificar los bombardeos indiscriminados en “el derecho a autodefensa”, luego
de los ataques del 7 de octubre 2023. El gobierno sionista, sustentado en la
tesitura teocrática de una guerra santa como pueblo elegido, ha ocultado su
interés profundo de ocupar y anexar todo ese territorio para hacerse de los
recursos gasíferos del litoral de Gaza, para así convertirse en el proveedor de
gas a Europa, generando una ruta alternativa de suministros a lo que sería la
ruta de la seda que ha venido implementando China a través de Euro-Asia.
La Guerra Cínica
Estamos en una Guerra extendida, donde Rusia está luchando en
Ucrania contra una OTAN que ha buscado cercarla. Con la conducción mesurada de
un Vladimir Putin frío, que ha contenido sus acciones militares para acotarlas
al territorio de Ucrania. Por otro lado, en el Medio Oriente, el Mar Rojo, hay
una escalada, con Israel demoliendo Gaza y Yemen torpedeando navíos con cargas
para o desde Israel. Éste atacando el Consulado de Irán en Siria, enseguida, el
anuncio de represalias. Una vorágine de incertidumbre cruza el mundo. Conflictos
y belicosidades múltiples, la masacre terrorista de la sala de conciertos
Crocus City Hall, la respuesta rusa de castigar a los autores intelectuales...
Una guerra cínica que también es mediática. Se la llama guerra
híbrida, donde son milicias, grupos o ejércitos mercenarios los que actúan por
cuenta y orden de los Estados, sin que exista una declaración formal de guerra.
En una mirada a este instante mundial, se observa que los campos bélicos en
Ucrania, Siria, el Líbano están siendo el laboratorio de ensayo de armas de
enorme poder. Sin llegar al arma nuclear, es tal la efectividad de los misiles
hipersónicos y de los drones, que todas las concepciones clásicas de la guerra
convencional deben estar hoy en revisión; como también las aristas de la guerra
cibernética, que se ha venido desplegando con uso de tecnologías de punta.
Frente a estos escenarios apocalípticos, sin embargo, es
probable que el peso político de la superpotencia emergente, China, con la
alianza creciente que constituyen los BRICS, probablemente, disuada a las
élites de Occidente, de seguir buscando mantener el sistema unipolar de
dominación mundial generado en 1947 y, quizás, se frene la escalada y entremos
a un sistema multipolar de relaciones internacionales, sin un hegemón que
imponga un orden neo colonial y la paz de los sepulcros, sino un sistema
multipolar, más equitativo, con un nuevo orden mundial. Es probable que, mediante
un equilibrio relativo entre fuertes poderes militares disuasivos, se llegue a
la cordura de una paz basada en esa conciencia de riesgo de autodestrucción
global.
Como humanidad, hemos presenciado impávidos un genocidio, mientras
la cortina de humo de las cadenas occidentales, ha intentado frenar y ocultar
el clamor de los pueblos: ¡Detengan la barbarie!
La ONU ha demostrado ser inútil, precisamente porque en ella ha
existido la ficción de igualdad jurídica entre los Estados, pero, en el Consejo
de Seguridad se refleja el orden de pos segunda guerra mundial, donde las
potencias vencedoras se reservaron el derecho a veto, impidiendo una mínima
acción internacional, que frene los bombardeos de Israel sobre Palestina.
Sobrepasando todos los límites del Derecho Humanitario, Israel ha resistido la
reciente Resolución que ordenó un Alto al Fuego y ha asesinado a voluntarios
que entregaban ayuda de alimentos a los desplazados palestinos al sur de Gaza.
Por una Cultura de la Vida
Lejano a ese infierno, cerré los ojos y me trasladé al horror
de Palestina y sentí, estremecido, la dialéctica perversa de las guerras
genocidas, sin respeto a templos, hospitales ni escuelas. Un genocidio que
ocurre con esa agresividad amoral e impersonal de un juego de video, sin
declaraciones diplomáticas previas, como ataque preventivo, para que los
pueblos tildados como enemigos, algún día, eventualmente, no vuelvan a
levantarse en armas y agredir a su opresor.
La cultura necrofílica versus la cultura de la vida. Para
entender la profundidad del dolor que sufren los civiles en esta guerra cínica,
que nos llena de imágenes aterradoras, he mirado mi ciudad, Valparaíso, con su
colorido, con sus afanes cotidianos, con sus habitantes superando infortunios.
Y me la imaginé, por un instante, ardiendo, con grandes columnas de humo,
bombardeados sus hospitales, sus iglesias, sus colegios; sin energía, sin agua,
envuelta en una enorme catástrofe, con sus universidades y su puerto
destruidos, con drones asesinando a hombres, mujeres y niños, por ser
potenciales enemigos. Frente a nuestros ojos ha venido transcurriendo este
conflicto, mientras la industria armamentista se congratula por sus
facturaciones y es cómplice del genocidio y busca más espacios donde provocar
guerras y seguir su próspero negocio. Con una crueldad exacerbada, con
asimetrías profundas, gente común y corriente es masacrada, la instantánea
comunicación nos va mostrando la escalada y la guerra es la coronación de la
muerte, asolando esperanzas, con sus vicios, sus mentiras, con violaciones a
niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias, sembrando odio por dinero, con
torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de
población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que
venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica y como es
necesario usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen a sus anchas. La
guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin una
declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil, donde
todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males mayores,
los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de Ginebra
para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de Justicia para
los genocidas, el Derecho se pierde entre montañas de cadáveres, consecuencia
de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy es peor que
lo imaginable.
Ante la escalada del horror y ante una inminente
conflagración mundial, los pueblos debemos mantener una voz activa por la paz frente
a la ley de la selva imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.
Valparaíso, 5 de marzo 2024
sábado, marzo 09, 2024
Entre el caos y la esperanza
Entre el caos y la esperanza
En el cine de catástrofe las primeras tomas muestran una vida que se
desarrolla normalmente. La gente al trabajo, los niños a la escuela, los
negocios abriendo sus locales, alguien organizando la presentación de esa
mañana, muchos saludando por las redes sociales con emoticones. El inicio de un
día más, una mañana cualquiera, hurgando en el celular quién cumple años ese
día para no olvidar saludarlo…
Tal cual, estamos viviendo este
tiempo complejo, donde estamos presenciando una guerra híbrida, cínica, que
está allí, ocurriendo. Mientras dormimos, amamos o nos lavamos los dientes, en
Gaza mueren niños, mujeres y ancianos en un campo de exterminio a cielo
abierto; en el Mar Rojo hay combates navales, drones hunden un portaaviones
israelí; en Ucrania, misiles hipersónicos de la Federación Rusa destruyen un
edificio donde se reunían tropas mercenarias extranjeras y numerosos militares
ucranianos y de la OTAN, de alto rango. Todo está ocurriendo, envuelto de
eufemismos, frente a nuestras narices. La televisión abierta apenas incluye el
tema en sus noticieros y sigue dándole con la delincuencia local, con el circo
de la política, con la carencia de ética.
En este nuevo Mundo al instante, casi
en tiempo real, nos llenan de imágenes, las redes sociales. Pero hay que
filtrar, la propaganda es un arma de guerra y se debe desconfiar. Nos informamos por canales independientes,
como Negocios.TV de España, Top de Impacto, Prensa Alternativa. Sin embargo, en esta vorágine diaria, es
reducida la población que entiende y asume a cabalidad el momento crítico que
atravesamos como humanidad. El cambio climático ya nos ha golpeado con sequía e
inundaciones; el modelo neoliberal y depredador nos ha impuesto un Estado débil
que no regula ni fiscaliza debidamente. Es algo que hemos sentido
recurrentemente y estamos aún en medio del duelo por la reciente catástrofe de
los incendios intencionados, que devastaron Viña del Mar y el Marga Marga.
Es cierto que, si uno se asoma a
diario a los escenarios mundiales, debe cuidar la cordura. Estamos en medio de
una realidad caótica. Se dice que está surgiendo un nuevo orden mundial, pero
que el viejo régimen se resiste con todo para mantener el statu quo que le conviene.
Se avizora un nuevo orden que sería más equitativo, multipolar, con mayor
equilibrio de poder entre los actores internacionales. A partir de la expansión
de la OTAN, acercando bases de misiles apuntando a Rusia, se provocó la operación militar de la
Federación sobre Ucrania; es un conflicto que se agudiza el 2014 cuando en un
golpe de Estado se derroca al gobierno pro ruso de Ucrania e instala un
gobierno neonazi que pide entrar a la OTAN. En este conflicto, que lleva dos
años, la gran perdedora ha sido Europa, en especial Alemania, con una economía
en recesión, teniendo que comprarle gas más caro a EEUU. A esta guerra se ha
sumado, a partir del 7 de octubre, la ocupación de la Franja de Gaza y su asimétrica
invasión y devastación genocida, con más de 40 mil muertos, la mitad de ellos
niños. En la escalada, Yemen defendiendo a Palestina, ha declarado la guerra a
Israel, lo mismo ha hecho Argelia. La guerra mundial está ocurriendo, tal como
lo señalara hace años el Papa Francisco. Hoy Irán, Siria , El Líbano, están
intercambiando misiles y drones con Israel y EEUU. Se ha entrado en un clima de
beligerancia maniquea, que no deja espacios para tonalidades y se impone la
fuerza por sobre la razón y el Derecho.
Un nuevo orden mundial se esboza,
está por nacer, mientras lo viejo se resiste a morir y como reacción plantea
una peligrosa huida hacia adelante, que extienda la guerra de Ucrania a toda
Europa, como palanca de crecimiento económico para el sector armamentista de la
potencia imperial, en una estrategia casi suicida. Los pueblos marchan contra el genocidio del sionismo
en la Palestina ocupada. En Europa marchan los agricultores, la Unión Europea
se convulsiona. Hay una anomia por todas partes. La lógica belicista manda que
si no estás conmigo eres mi enemigo y tengo que destruirte. Sin embargo, el
nuevo orden sigue creciendo, los BRICS se expande y se convierte en el bloque
que más población y producto bruto interno acumula; el jaque mate al orden de
Bretton Woods será cuando un nuevo sistema monetario, alternativo al FMI, abra
un nuevo sistema para los pagos internacionales, con divisas alternativas que
tengan el oro como respaldo. Los tiempos del dólar y de su emisión afiebrada
están por concluir. El tema que debe preocuparnos es cómo sobrellevar
económicamente como país pequeño, este profundo cambio, manteniendo la
integridad territorial y la soberanía, asumiendo que somos un país exportador
que tiene como principal socio a China.
Si el nuevo orden mundial cimenta la
paz en la colaboración y el comercio, para ser distinto a lo actual, debería
imponer a los poderes corporativos mundiales reglas el juego que eliminen sus
trampas y la evasión, características del orden colonial anglosajón. Con el
peso del Derecho Internacional, se debería terminar con la expoliación de sus
recursos naturales, que realizan a las economías nacionales, con toda la
corrupción asociada. El orden actual, consagrado en organismos como la OMC,
establece una preminencia de los intereses multinacionales por encima de los
Estados. Acuerdos como el TPP 11 (increíblemente suscrito por el gobierno de
Boric) han buscado consolidar los
amarres que inmovilicen al Estado frente a las multinacionales. Es algo que
habría que corregir, si se pretende que el nuevo sistema multipolar sea de
mayor equidad para los pueblos del mundo.
Los poderes globales supranacionales
y corporativos deberán resignar sus pretensiones de dominación mundial y de
concentración de la riqueza, para someterse a un orden con Estados fuertes, que
regulen y fiscalicen las economías en pro del bien común y la preservación de
la naturaleza. Esta aspiración debiera
significar que podamos erradicar la corrupción estructural de las élites y su
poder criminal, que son las que se nutren de la guerra, los genocidios y los
ecocidios, basando el modelo neoliberal en el crecimiento ilimitado.
Estamos viviendo un conflicto entre
un sistema que concentra el poder económico, financiero y militar en una potencia
hegemónica, EEUU con sus diferentes alianzas militares estratégicas, y los
BRICS, como bloque emergente que levanta una propuesta multipolar que vendría a
instaurar un nuevo orden.
En este conflicto, nos toca estar en
el patio trasero, territorio que la política estadounidense considera como
propio. La opción de neutralidad es difícil; a nivel de la política interna la
influencia o intromisión se ha hecho patente y como sociedad estamos permeados
por intereses foráneos que se han aliado a grupos de poder internos. La opción
que se jugara en los 80 de una integración regional, es hoy más difícil por la
penetración de corrientes globalistas y el renacimiento de la ultraderecha,
ambas camufladas en la mirada maniquea de izquierdas y derechas.
Por eso, educar cívicamente al pueblo
es urgente, porque un pueblo consciente es fundamental para ser un país
soberano. Actualmente, los poderes de la ultraderecha neoliberal han desplegado
su poder mediático y han logrado llevar a los países a situaciones regresivas,
como lo ha sido negar el rol conductor que debe tener el Estado y la necesaria
cooperación regional que debe existir en Sudamérica. Resulta urgente que las
fuerzas progresistas de América Latina y el Caribe puedan sumarse a la
recuperación de una nueva política, que coloque la integridad como valor
central y el bien común como norte. Señales positivas que nos llenan de
esperanza, han sido el gobierno de AMLO en México con su Cuarta Transformación y
los logros objetivos de su gobierno; el superávit fiscal que ha logrado Lula en
Brasil al aplicar un impuesto a los super ricos; o el éxito de Bukele al
erradicar las maras y dar seguridad al Salvador, incluso contra la intromisión
demagógica de los globalistas.
Frente a este momento de alto riesgo, con una
soterrada guerra mundial en ciernes, que podrá culminar en una paz estable o
escalar hasta la autodestrucción, la humanidad debe jugárselas por la Paz y la
Justicia, resistiendo la embestida de los poderes globales que buscan mantener
un estado de cosas que asegure sus privilegios, en desmedro de las mayorías.
Esas fuerzas globales que buscan consolidar su dominación y nos quieren
inconscientes, incapaces de esgrimir la crítica o levantar nuevas utopías de
paz y cooperación. Entendamos que, como pueblos soberanos, podemos echarlos del
poder y develar sus mentiras, con la no violencia activa.
Valparaíso, 9 de marzo 2024
Hernán Narbona Véliz – Periodismo Independiente
domingo, diciembre 03, 2023
Detengan la barbarie
Como un bien que a veces no atesoramos debidamente, la paz es esa capacidad de salir de nuestras casas, cada día con un nuevo afán, trabajando para pagar nuestros compromisos, para comprar en el mercado, para educar nuestros hijos, disfrutar de algún café de risas y sueños en algún recodo de amistad, y volver por la tarde al regazo con los seres queridos y encontrarlos vivos, alegres. Es la vida en paz, una situación de simplicidad que se parece al amor. Esa paz que anhelan muchos pueblos destrozados por la guerra y por quienes se estremece hoy la conciencia humana.
Cerré los ojos y me trasladé al horror de la franja de Gaza y sentí,
estremecido, la dialéctica perversa de la guerras genocidas, sin respeto ni a
templos, hospitales ni escuelas, en esa agresión impersonal de un juego de
video, sin declaraciones diplomáticas previas, que implica el genocidio
temprano, para que los pueblos tildados como enemigos, algún día,
eventualmente, no puedan levantarse en armas y agredir a la potencia dominante.
Frente a nuestros ojos va transcurriendo este conflicto, con crueldad
exacerbada, con asimetrías profundas. Gente común y corriente es masacrada, la
instantánea comunicación nos va mostrando la escalada.
La guerra va asolando esperanzas, llega con sus vicios, sus mentiras de
noblezas, con ira, con violaciones a niñas y mujeres, con ejecuciones sumarias,
con torturas, con hambrunas colectivas, pestes y gigantescos desplazamientos de
población. Los traficantes de armas y los mercenarios (sociedades anónimas que
venden sus servicios de muerte) lucran de la logística bélica, si es necesario
usar drogas para incentivar la barbarie, la disponen.
La guerra no es contra un enemigo uniformado, se desarrolla soterrada, sin
una declaración formal, es una simple carnicería contra la población civil,
donde todos pasan a ser peligrosos, con la lógica asesina de prevenir males
mayores, los civiles somos un mero daño colateral. No valen los Convenios de
Ginebra para los prisioneros de guerra, no habrá Corte Internacional de
Justicia para los invasores, el Derecho se arrumba entre montañas de cadáveres,
consecuencias de las maniobras de bombardeo y tierra arrasada. La guerra de hoy
es peor que lo imaginable.
La guerra siempre ha estado movida por el lucro, por el control de los
recursos estratégicos. Lo diferente hoy es que, cuando se luchaba contra un
enemigo declarado, éste llevaba uniforme, se le distinguía de la civilidad,
pero acá no, cualquier habitante con determinados rasgos étnicos, es peligroso
y debe ser eliminado, por las dudas.
Ante la escalada de horror en medio Oriente y ante una inminente
conflagración mundial, los pueblos, y especialmente los trabajadores de la
cultura, debiéramos mantener una voz activa por la paz, ya que el Derecho
Internacional es nuestra única protección frente a la ley de la selva
imperante. Roguemos que no sea demasiado tarde.



