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sábado, junio 22, 2024

Sur global por la Paz


Sur global por la Paz


Sur global por la Paz

Hay en la política mundial señales explícitas que demuestran el nacimiento de un nuevo orden mundial multipolar. Propongo desentrañar la complejidad de esta crisis mundial para tratar de ver cómo nuestra Ibero América se puede insertar en este nuevo orden multipolar, integrada como un bloque diferenciado, abogando por la paz, la cooperación y una real igualdad jurídica entre los Estados.

 

Los aliados que integran el denominado Occidente global, EEUU, Reino Unido, Unión Europea, Japón, enfrentan el surgimiento de un gran bloque antagónico, los BRICS, donde Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, han buscado romper el monopolio del dólar estadounidense, con la modificación del orden unilateral actual, lo que ha generado una enorme fractura en la comunidad internacional, con un gran número de países de África, América Latina y en Pacífico que buscan ingresar a este nuevo bloque en ciernes,. De facto, la consolidación de los BRICS ampliados (en enero 2024 se sumaron Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto, Etiopía e Irán) , ha marcado el fin de un sistema de relaciones internacionales neocolonial que partió con Bretton Woods, al término de la Segunda Guerra Mundial.

 

Lo que se avizora en lo monetario y financiero, es la inminente caída del dólar como moneda cuasi monopólica. Arabia Saudita ha terminado el convenio para vender petróleo en moneda dólar. Con el fin de los petrodólares se anuncia una nueva era en las relaciones económicas internacionales, con la apertura de un sistema paralelo y opcional, de pagos y cobros internacionales en otras divisas, con un, altamente probable, retorno al padrón oro, lo que significará la disponibilidad de divisas duras, con respaldo en metálico, haciéndolas atractivas para que los Bancos Centrales manejen sus reservas internacionales.

 

Recordemos que fue en el gobierno de Richard Nixon, en los 70, cuando EEUU abandonó la convertibilidad y desde entonces comenzó la impresión de dólares de manera irresponsable. La deuda pública norteamericana creció como una bola de nieve, apostando a la colocación de bonos de deuda estadounidense en los mercados de capitales. Pero, este proceso abusivo de emisión de billetes dólar, sin mayor respaldo, fue motivando una creciente percepción internacional de desconfianza y ha ido debilitando a EEUU, super potencia militar hegemónica que, irónicamente, ha quedado dependiendo de los tenedores de esos bonos soberanos, siendo el principal de ellos, China.

 

Lo irracional de la política exterior norteamericana es que, apelando a su histórico poder militar, ha entrado desde el primer gobierno de Donald Trump en una guerra comercial con el gigante asiático. Hoy, China ha pasado a ser la superpotencia económica, que ha jaqueado a Estados Unidos, mostrándose invulnerable frente a las supuestas sanciones de Occidente. China ha demostrado inteligencia para tomar tecnología e innovar a partir de ella. Su estrategia partió al inicio de los noventa con las equity joint ventures que ofreció a las multinacionales y de esa forma capitalizó conocimiento tecnológico. Jugando las reglas de mercado, integrándose a la OMC, se fue posicionando seductoramente como buen socio en todo el planeta, en una estrategia colaborativa de inversión y reciprocidad en los beneficios.

 

La debacle de la OTAN

La Guerra de Ucrania que está ganando objetivamente Rusia, tuvo su causa principal en la acción expansiva de la OTAN en torno a las fronteras rusas, lo cual se interpretó en el Kremlin, como grave amenaza a su integridad territorial, con misiles atómicos apuntándole y amenazando su supervivencia. El conflicto estalló el 2014, cuando Occidente propició un golpe de Estado en Ucrania, derrocando al Presidente legítimo Víktor Yanukóvichque que sostenía la neutralidad de Ucrania respecto a la OTAN, manteniendo buenas relaciones con Rusia. El Protocolo de Minsk fue un acuerdo para poner fin a la guerra en el este de Ucrania, pero hoy se sabe que fue firmado por representantes de Ucrania, sin intención de cumplirlo. El 7 de diciembre de 2022, la ex canciller alemana, Angela Merkel. reconoció, en una entrevista al diario alemán Die Zeit, que los acuerdos de Minsk se firmaron con el único objetivo de dar tiempo a Ucrania para rearmarse y fortalecerse. Las consecuencias de las sanciones a Rusia han sido un boomerang. Primero, porque motivaron a Putin a reconvertir la industria rusa en una gigantesca fábrica de armas; en vez de caer, su economía creció, siguió exportando petróleo y granos; a partir de la operación militar especial, dada la extensión de la guerra que pudo haber durado sólo meses, hoy Rusia se ha anexado Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Efectivamente, el conflicto pudo detenerse el 2022, cuando se negociaba un Acuerdo de Paz en Estambul, pero Occidente, a través del Primer Ministro inglés, Boris Johnson, instó a Wladimir Zelenski a seguir la guerra con apoyo occidental. Una guerra que se ha extendido con un gigantesco costo en vidas e infraestructura y que ha servido de laboratorio o campo de prueba del armamento que ofrecen diversos proveedores, demostrando Rusia, Irán y China que han superado en desarrollo tecnológico armamentístico a los países de la OTAN.  

 

La Guerra gran negocio

El impacto de la guerra de Ucrania sobre Europa ha sido desastroso.  Ante la pérdida de energía barata que proveía Rusia, Alemania lleva más de 6 meses en recesión, pero la OTAN persiste en mantener un Estado de guerra levantando el miedo de una amenaza de Rusia a la Unión Europea. Han transcurrido más de dos años y la conflictividad mundial sigue creciendo. A partir del 7 de octubre 2023, luego de ataque de Hamas, estalló la invasión de Gaza por parte del Estado sionista de Israel. Se ha normalizado la violencia contra civiles, se ha bombardeado hospitales, escuelas, campamentos de refugiados. Israel se ha reído de las Resoluciones de la ONU. Somos espectadores de registros desgarradores del genocidio en Gaza.

 

Los intereses armamentistas buscan imponer una guerra permanente. El intento de magnicidio contra el Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico, el accidente de helicóptero del Presidente iraní, Ebrahim Raisi, han sido expresiones de esta guerra híbrida, cínica, que se desarrolla por interpósitos actores, con acciones de inteligencia o contra inteligencia. La guerra extiende sus tentáculos, se empiezan a formar alianzas cruzadas; los huties de Yemen, con apoyo iraní, han causado daño con el bloqueo naval al tránsito de buques por el Mar Rojo desde o hacia Israel. En África, Níger ha zafado del yugo francés; en Asia, China realiza maniobras frente a Taiwán; Putin visita Corea del Norte. Macrón, el impulsor de una guerra directa contra Rusia, ha perdido las elecciones ante la ultra derecha y disuelve la Asamblea Legislativa. En EEUU tratan de mantener a flote la economía para ayudar a Biden, pero es notorio que la salud de este político no le permite debatir ni argumentar. El foro con Trump se espera patético, todo gira en torno a esas elecciones de noviembre; como patética o ridícula resultó la mentada cumbre de Paz en Suiza que fracasó porque no invitaron a uno de los contendores.

 

El Sur Global por la Paz en Justicia

En política internacional hay una gran necesidad de cordura y sentido común. La codicia obnubila a las élites en el poder y los pueblos soberanos, deben hacer oír su voz, porque, en gran medida, el destino de occidente y la humanidad toda, depende de estas circunstancias y se intuye que hay quienes buscan sacar las castañas con la mano del gato porque necesitan la guerra para seguir facturando.

 

Y acá en América del Sur, relativamente alejados del foco de mayor riesgo, estamos los iberoamericanos, con un Brasil de Lula, fortaleciendo la voz del Sur Global en los BRICS, con Bukele de El Salvador expresándose contra la debilidad del dólar estadounidense; con Petro en Colombia cortando relaciones diplomáticas con Israel; con Bolivia, Venezuela, Nicaragua postulando para ingresar a los BRICS; con México y Chile sumando sus cancillerías para pedir a la Corte Penal Internacional que investigue posibles crímenes de guerra en Gaza. Y, contemporáneamente, en la peor pesadilla de Argentina, aparece Milei, genuflexo ante el sionismo, tratando de traer la guerra a Sudamérica. Y la señal que más anima a la civilidad humanista iberoamericana, ha sido la brillante y contundente victoria de la nueva Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que viene a continuar la Cuarta Transformación de AMLO. Ella señaló "No llego sola, llegamos todas" y será la voz femenina de esta Iberoamérica frente a las élites que empujan la guerra como bestias acorraladas, aferradas a su codicia y a su cultura de la Muerte. Pero son los que van de salida.

 

Valparaíso, 21 junio 2024, Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Corresponsal del diario La Razón.cl

Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, marzo 09, 2024

Entre el caos y la esperanza


Entre el caos y la esperanza

 

En el cine de catástrofe las primeras tomas muestran una vida que se desarrolla normalmente. La gente al trabajo, los niños a la escuela, los negocios abriendo sus locales, alguien organizando la presentación de esa mañana, muchos saludando por las redes sociales con emoticones. El inicio de un día más, una mañana cualquiera, hurgando en el celular quién cumple años ese día para no olvidar saludarlo…

Tal cual, estamos viviendo este tiempo complejo, donde estamos presenciando una guerra híbrida, cínica, que está allí, ocurriendo. Mientras dormimos, amamos o nos lavamos los dientes, en Gaza mueren niños, mujeres y ancianos en un campo de exterminio a cielo abierto; en el Mar Rojo hay combates navales, drones hunden un portaaviones israelí; en Ucrania, misiles hipersónicos de la Federación Rusa destruyen un edificio donde se reunían tropas mercenarias extranjeras y numerosos militares ucranianos y de la OTAN, de alto rango. Todo está ocurriendo, envuelto de eufemismos, frente a nuestras narices. La televisión abierta apenas incluye el tema en sus noticieros y sigue dándole con la delincuencia local, con el circo de la política, con la carencia de ética. 

En este nuevo Mundo al instante, casi en tiempo real, nos llenan de imágenes, las redes sociales. Pero hay que filtrar, la propaganda es un arma de guerra y se debe desconfiar.  Nos informamos por canales independientes, como Negocios.TV de España, Top de Impacto, Prensa Alternativa.   Sin embargo, en esta vorágine diaria, es reducida la población que entiende y asume a cabalidad el momento crítico que atravesamos como humanidad. El cambio climático ya nos ha golpeado con sequía e inundaciones; el modelo neoliberal y depredador nos ha impuesto un Estado débil que no regula ni fiscaliza debidamente. Es algo que hemos sentido recurrentemente y estamos aún en medio del duelo por la reciente catástrofe de los incendios intencionados, que devastaron Viña del Mar y el Marga Marga. 

Es cierto que, si uno se asoma a diario a los escenarios mundiales, debe cuidar la cordura. Estamos en medio de una realidad caótica. Se dice que está surgiendo un nuevo orden mundial, pero que el viejo régimen se resiste con todo para mantener el statu quo que le conviene. Se avizora un nuevo orden que sería más equitativo, multipolar, con mayor equilibrio de poder entre los actores internacionales. A partir de la expansión de la OTAN, acercando bases de misiles apuntando a Rusia,  se provocó la operación militar de la Federación sobre Ucrania; es un conflicto que se agudiza el 2014 cuando en un golpe de Estado se derroca al gobierno pro ruso de Ucrania e instala un gobierno neonazi que pide entrar a la OTAN. En este conflicto, que lleva dos años, la gran perdedora ha sido Europa, en especial Alemania, con una economía en recesión, teniendo que comprarle gas más caro a EEUU. A esta guerra se ha sumado, a partir del 7 de octubre, la ocupación de la Franja de Gaza y su asimétrica invasión y devastación genocida, con más de 40 mil muertos, la mitad de ellos niños. En la escalada, Yemen defendiendo a Palestina, ha declarado la guerra a Israel, lo mismo ha hecho Argelia. La guerra mundial está ocurriendo, tal como lo señalara hace años el Papa Francisco. Hoy Irán, Siria , El Líbano, están intercambiando misiles y drones con Israel y EEUU. Se ha entrado en un clima de beligerancia maniquea, que no deja espacios para tonalidades y se impone la fuerza por sobre la razón y el Derecho.

Un nuevo orden mundial se esboza, está por nacer, mientras lo viejo se resiste a morir y como reacción plantea una peligrosa huida hacia adelante, que extienda la guerra de Ucrania a toda Europa, como palanca de crecimiento económico para el sector armamentista de la potencia imperial, en una estrategia casi suicida.  Los pueblos marchan contra el genocidio del sionismo en la Palestina ocupada. En Europa marchan los agricultores, la Unión Europea se convulsiona. Hay una anomia por todas partes. La lógica belicista manda que si no estás conmigo eres mi enemigo y tengo que destruirte. Sin embargo, el nuevo orden sigue creciendo, los BRICS se expande y se convierte en el bloque que más población y producto bruto interno acumula; el jaque mate al orden de Bretton Woods será cuando un nuevo sistema monetario, alternativo al FMI, abra un nuevo sistema para los pagos internacionales, con divisas alternativas que tengan el oro como respaldo. Los tiempos del dólar y de su emisión afiebrada están por concluir. El tema que debe preocuparnos es cómo sobrellevar económicamente como país pequeño, este profundo cambio, manteniendo la integridad territorial y la soberanía, asumiendo que somos un país exportador que tiene como principal socio a China.

Si el nuevo orden mundial cimenta la paz en la colaboración y el comercio, para ser distinto a lo actual, debería imponer a los poderes corporativos mundiales reglas el juego que eliminen sus trampas y la evasión, características del orden colonial anglosajón. Con el peso del Derecho Internacional, se debería terminar con la expoliación de sus recursos naturales, que realizan a las economías nacionales, con toda la corrupción asociada. El orden actual, consagrado en organismos como la OMC, establece una preminencia de los intereses multinacionales por encima de los Estados. Acuerdos como el TPP 11 (increíblemente suscrito por el gobierno de Boric)  han buscado consolidar los amarres que inmovilicen al Estado frente a las multinacionales. Es algo que habría que corregir, si se pretende que el nuevo sistema multipolar sea de mayor equidad para los pueblos del mundo.

Los poderes globales supranacionales y corporativos deberán resignar sus pretensiones de dominación mundial y de concentración de la riqueza, para someterse a un orden con Estados fuertes, que regulen y fiscalicen las economías en pro del bien común y la preservación de la naturaleza.  Esta aspiración debiera significar que podamos erradicar la corrupción estructural de las élites y su poder criminal, que son las que se nutren de la guerra, los genocidios y los ecocidios, basando el modelo neoliberal en el crecimiento ilimitado.

Estamos viviendo un conflicto entre un sistema que concentra el poder económico, financiero y militar en una potencia hegemónica, EEUU con sus diferentes alianzas militares estratégicas, y los BRICS, como bloque emergente que levanta una propuesta multipolar que vendría a instaurar un nuevo orden.

En este conflicto, nos toca estar en el patio trasero, territorio que la política estadounidense considera como propio. La opción de neutralidad es difícil; a nivel de la política interna la influencia o intromisión se ha hecho patente y como sociedad estamos permeados por intereses foráneos que se han aliado a grupos de poder internos. La opción que se jugara en los 80 de una integración regional, es hoy más difícil por la penetración de corrientes globalistas y el renacimiento de la ultraderecha, ambas camufladas en la mirada maniquea de izquierdas y derechas.

Por eso, educar cívicamente al pueblo es urgente, porque un pueblo consciente es fundamental para ser un país soberano. Actualmente, los poderes de la ultraderecha neoliberal han desplegado su poder mediático y han logrado llevar a los países a situaciones regresivas, como lo ha sido negar el rol conductor que debe tener el Estado y la necesaria cooperación regional que debe existir en Sudamérica. Resulta urgente que las fuerzas progresistas de América Latina y el Caribe puedan sumarse a la recuperación de una nueva política, que coloque la integridad como valor central y el bien común como norte. Señales positivas que nos llenan de esperanza, han sido el gobierno de AMLO en México con su Cuarta Transformación y los logros objetivos de su gobierno; el superávit fiscal que ha logrado Lula en Brasil al aplicar un impuesto a los super ricos; o el éxito de Bukele al erradicar las maras y dar seguridad al Salvador, incluso contra la intromisión demagógica de los globalistas.

 Frente a este momento de alto riesgo, con una soterrada guerra mundial en ciernes, que podrá culminar en una paz estable o escalar hasta la autodestrucción, la humanidad debe jugárselas por la Paz y la Justicia, resistiendo la embestida de los poderes globales que buscan mantener un estado de cosas que asegure sus privilegios, en desmedro de las mayorías. Esas fuerzas globales que buscan consolidar su dominación y nos quieren inconscientes, incapaces de esgrimir la crítica o levantar nuevas utopías de paz y cooperación. Entendamos que, como pueblos soberanos, podemos echarlos del poder y develar sus mentiras, con la no violencia activa.

Valparaíso, 9 de marzo 2024

Hernán Narbona Véliz – Periodismo Independiente

Corresponsal de diario La Razón.clUna mirada libre a nuestro entorno