Comienza el tercer mes del año, con dinámicas recurrentes: tacos viales, vuelta a clases, matrículas, desinformación. Pero mañana será un día diferente. El precio del petróleo puede dispararse a raíz de la guerra iniciada por Israel y Trump. Cómo no hubo un acuerdo del Senado para aprobar la guerra, Trump la ha llamado operación militar..¿No ha sido una gran pantalla distractiva para ocultar los archivos Epstein? ¿Crear un caos para frenar un impeachmen? Pero pareciera que les ha salido un tiro por la culata. ¿El hegemón en caída libre?
El lunes 2 de marzo, es decir, mañana puede producirse una debacle bursátil. Si se eleva el precio del crudo por el cierre del estrecho de Ormuz, se precipita la inflación y los países importadores como Chile, podrán ver encarecidas sus cadenas de suministro, lo que descontrolaría la inflación. De hecho las primas de seguro marítimo ya se han incrementado por riesgo de guerra.
Es probable que Trump regule y deba replegarse de sus bases en Oriente Medio, de suyo el control de daños será de alto impacto.
Una medida de austeridad es de sentido común, porque no es una especulación sino un escenario real que nos impactará seriamente. Cuando nuestra economía está construida hacia el mundo, un clima bélico puede constituir una caída de mercados, principalmente en suministros de frutas, hortalizas y vinos. También enfrentaremos problemas respecto a nuestras exportaciones mineras, que son recursos apetecidos en economías de guerra y los flujos normales a EEUU, la UE y China podrán verse alterados por presiones geopolíticas.
Se apareció un marzo distinto. Tenemos que asumir que comienza un periodo difícil, que ojalá podamos surfear apelando a la neutralidad.
La guerra está comenzando, nadie sabe cómo termine mi cuánto dure.
Noticia en desarrollo.
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