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sábado, agosto 15, 2026

Las Aduanas en la mira




La opinión pública habrá escuchado la embestida del gobierno en contra del Servicio Nacional de Aduanas, estigmatizándolo como incapaz de controlar fronteras, puertos y aeropuertos, lo que justificaría violentar el ordenamiento jurídico para abrir, de facto, esas zonas primarias a las policías.
Este ninguneo a la institución aduanera, alguien podría atribuirlo a ignorancia supina respecto al ordenamiento del Estado, pero, pudiendo eso ser real, en mi opinión, esto no es casual, sino la acción metódica de los intereses profundos que mueven el sistema neoliberal dominante, vale decir, el interés de los plutócratas que se reparten el control económico del país, con alianzas hacia los centros del poder mundial. 
El objetivo neoliberal busca reducir el rol de las Aduanas y distorsionar su función fiscalizadora de los flujos de intercambio, justificándolo en una mayor seguridad fronteriza. Es el.mismo raciocinio de la zanja o del muro trumpista. Porque Aduanas es el instrumento del Estado para fiscalizar que las mercancías que se exportan o importan,  lo hagan a valores reales y que correspondan a operaciones lícitas de comercio exterior. El fraude y el contrabando son los delitos que las Aduanas persiguen como función principal. Para ello, el desarrollo de inteligencia significa poder identificar los riesgos y aplicar los controles de.manera selectiva, buscando la máxima precisión. Una de las barreras que el sistema ha aplicado a las Aduanas, ha sido impedirles seguir la ruta del dinero para identificar y focalizar corrientes ilícitas de intercambio, subvaloraciones, triangulaciones comerciales que buscan evadir con engaños a los Estados,  en fin, asociaciones ilícitas creadas para evadir a los Estados. Es ese mundo soterrado de los paraísos fiscales,  confluyen los dineros sucios del tráfico de armas, drogas, personas u órganos. A ese crimen organizado operativo se agrega el lavado de activos, como culminación ingenieril de los dineros mal habidos.
Ese es el escenario global del crimen organizado, donde, al final, las platas se canalizan a la especulación bursátil de cuello y corbata.
Las Aduanas son un poderoso eslabón de fiscalización de los Estados y actúan también en coordinación interinstitucional para facilitar el licito comercio. Sin embargo hay un déficit histórico en materia de coordinación con otros entes claves como el Servicio de Impuestos internos, Tesorería y la UAF, Unidad de Análisis Financiero..
En el ordenamiento logístico del tráfico internacional, las Aduanas ejercen un control sistémico, en cuanto llevan el registro y control de todos los operadores de la logística, entre otros, compañías navieras o aéreas, agentes embarcadores, couriers, agentes de naves o aeroportuarios, agentes de Aduana, agentes embarcadores, operadores de contenedores, proveedores de naves y aeronaves, organismos de control de calidad, agencias de estiba. 
Existe una compleja red de comunicaciones mundiales en torno al transporte internacional y de ese gigantesco cúmulo de datos, las Aduanas extraen y desarrollan perfiles de riesgo, para controlar aquello que salga de parámetros de confiabilidad.
Esta es en resumen la fundamental misión de las Aduanas y por ello, cuando en forma baladí se hace caricaturas de la función estratégica que cumplen en la sociedad, se está cometiendo un gran error o una operación comunicacional de desprestigio para fines retorcidos.
En Estados Unidos durante el gobierno republicano de Trump las Aduanas fueron distorsionadas en su función natural histórica, dejándolas como parte del control fronterizo migratorio. Ese  modelo, pasa por alto la función fiscalizadora y rentistica de las Aduanas, militarizándolas  en aras de una supuesta seguridad fronteriza
 Eso le viene bien y les despeja el negocio a quienes evaden, defraudan o contrabandean, pues de la fiscalización inteligente necesaria se pasará a dar prioridad al control físico de los flujos logísticos.
¿Quién gana con una Aduana desmantelada y subordinada de facto a políticas confusas, en nombre de la seguridad?
Ganan los intereses corporativos que quieren que desaparezca la fiscalización preventiva, los mismos que siempre han buscado orientar la energías del Servicio a tópicos irrevelantes. Esos mismos intereses se pueden ubicar entre los Grandes Contribuyentes del SII, que son atendidos de.manera especial y beneficiados por condonaciones inexplicables. 
Cuando los medios tratan de culpar a la Aduana del tráfico de drogas, omiten señalar que no ha habido voluntad política para consolidar una inteligencia interinstitucional que levante el secreto bancario para realizar análisis de riesgos con certeza.
Dotar a las Aduanas de un plantel adecuado, que se focalice sustantivamente en la fiscalización, es un tema pendiente que se debe corregir. Mejorar los indicadores de gestión hacia parámetros objetivos de logros en las investigaciones anti evasión y de control selectivo en la.linea,  sería también un ámbito de mejoramiento continuo y ello exige una mayor profesionalización del personal y modernas herramientas de análisis.
Se debe rechazar la improvisación y la irresponsabilidad en el tratamiento del tema. Las Aduanas constituyen un eslabón especializado del Estado Fiscalizador, pero su labor puede ser más eficaz si se evitan los compartimentos estancos y se cumple  la Ley N° 18.575, Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, que regula el funcionamiento de los ministerios, servicios públicos, gobiernos regionales y municipalidades, procurando que actúen bajo estrictas normas de probidad, transparencia y eficiencia, con un mandato explícito en cuanto a coordinación y optimización de la función pública.

Hernán Narbona Véliz
Periodista independiente 
Corresponsal Diario La Razón.cl