
Cuando se atraviesa una crisis internacional que provoca un freno al crecimiento, es importante considerar el efecto reactivador de la demanda que significaría un aumento razonable a las 600 mil personas que integran el sector público. Lógicamente, para ello se debe resignar el superávit estructural, para inyectar recursos por la vía del aumento salarial a la clase media.
Al actuar sobre la demanda, un aumento le daría fuerza a la economia de manera inmediata. Diferente el caso de los subsidios canalizados a traves de la banca, ya que nada asegura que esos fondos se canalicen a los deudores afligidos, ya que el factor riesgo los excluye del crédito que se otorga como ayuda publica o hace que se realice muy lentamente este traspaso.
Este argumento puesto sobre la mesa de negociaciones, puede ayudar a flexibilizar posiciones ortodoxas, agregando una vision mas politica a los negociadores del gobierno: con la inyeccion de un reajuste que cubra la inflacion, toda la economia se verá impulsada y eso es clave en estos momentos.
Si el diálogo considerara esta variable, podrían acercarse posiciones para entrar en una visión integrativa, de cara a la crisis mundial.
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