miércoles, septiembre 28, 2005


EL DIA DESPUES DE LOS HURACANES
Alerta amarilla por la crisis fiscal de EE.UU.
28-sep-05
Luego de la ira desatada de la naturaleza, del paso devastador de los huracanes bautizados Katrina y Rita, por el sur de la superpotencia, surgen las noticias del día después.

La reconstrucción y los mismos de siempre
En el recuento, el New York Times ha alertado sobre la asignación preferente que estaría produciéndose entre el Gobierno Federal de George Bush y Halliburton, cuyo Presidente Ejecutivo era, hasta que se inició el gobierno de Bush, el actual Vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney. Se trata de una corporación que estuvo investigada por el Congreso por adulteración de balances para mejorar su posición en la Bolsa; una firma que ha lucrado con las guerras de Bush en Afganistán e Irak. Una subsidiaria suya es la que provee vituallas a las tropas y que se ha ganado la mayoría de los contratos para la reconstrucción de Irak.
Ahora, frente al anuncio del Presidente Bush en orden a invertir 200 mil millones de dólares para recuperar las ciudades devastadas New Orleans y Lousiana, Halliburton estaría tomando el grueso de las obras de reconstrucción, las que estarían siendo asignadas a dedo por el gobierno federal.
Sospechas también ha despertado en los Estados damnificados la intención de Bush de involucrar al Ejército en el control de seguridad interna, lo cual está prohibido por la ley. Si esta medida pasara, se estaría dejando un peligroso precedente de militarismo interno, por encima de la democracia local, la cual perdería el control de las situaciones de emergencia en sus propios territorios.

Un déficit insostenible
Cuando el Presidente norteamericano en terreno, declara muy suelto de cuerpo que gastará en la reconstrucción más que en la guerra, los norteamericanos, incluso los republicanos, se preguntan ¿de donde?
George W. Bush recibió el gobierno de Bill Clinton con 300 mil millones de superávit. Hoy, cinco años de gestión Bush y el déficit llega a 400 mil millones de dólares anuales. La guerra de Irak ya es la más costosa de la historia. Ahora se han sumado los huracanes y con ellos el desaliento creciente de los consumidores.

La incapacidad del Estado para frenar la pendiente de endeudamiento ha significado que Estados Unidos sea hoy una economía riesgosa y China ha dado una señal mundial a los inversionistas al salirse de las reservas en dólares y optar por una canasta de monedas. Todos los países comienzan a evaluar el riesgo país de Estados Unidos, incapaz de sostener su gasto militar; una economía compradora que siempre fue locomotora mundial, pero que, sumando errores estratégicos en gestión fiscal (como la rebaja de impuestos que han favorecido a las grandes corporaciones), tiene hoy una deuda externa que alcanza el 250% de su Producto Interno Bruto. El crecimiento del gasto estadounidense se ha financiado con deuda: el endeudamiento nacional pasó de 5,3 billones de dólares en 2001 a 7.9 billones de dólares actualmente.

Mark Weisbrot, Codirector del Centro para la Investigación de Economía y Política (Center for Economic and Policy Research) en Washington D.C. USA www.cepr.net sostenía en Agosto de 2004, que
en algún momento dentro de una década, y más probablemente en los próximos dos años, los inversionistas extranjeros verán que una fuerte declinación del valor del dólar será inevitable y comenzará a causarles pérdidas a ellos y a los avales del Tesoro Norteamericano.

Sumando deuda pública y privada acumulada, EE.UU debe U$ 38 billones, casi el PIB mundial. La deuda del gobierno federal es de U$ 7,5 billones, 65% del PIB, y el Congreso acaba de subir su techo a $ 8,2 billones. La mitad de esta deuda es de EE.UU al exterior. Cualquier país con fuerte déficit en la balanza comercial está obligado a controlarlo, garantizando al menos el pago de intereses. Pero EE.UU, al recibir capital gratis en reservas internacionales, ha podido aumentar su déficit fiscal.

Por otra parte, de acuerdo a los trascendidos de prensa, el presidente de la Reserva Federal Alan Greespan habría comentado con el Ministro de Finanzas de Francia, Thierry Breton, que el déficit norteamericano está fuera de control.

Katrina y Rita, dos golpes bajos al imperio
Una tormenta perfecta asoló New Orleans, provocó una catástrofe ambiental y social sin precedentes en el corazón del sur norteamericano, donde radican importantes refinerías de petróleo. Más de 1000 millones de dólares se invertirán en reconstrucción y Halliburton está allí, esperando. Se trata de la misma industria petrolera que ha influido en los Estados Unidos para evitar la sustitución energética. Es el pool mundial de las cinco hermanas del petróleo, las mismas que hicieron enormes ganancias con la crisis del petróleo en los setenta y ahora repiten su accionar en circunstancias muy parecidas. El resultado aquél, recordaremos, fue una escalada violenta de las tasas de interés que llevó a los países endeudados a la década perdida.

La petroleras del Siglo XXI han impulsado la privatización de la guerra. En esta crisis actual, a consecuencia de la guerra, ganan por la suba de precio del crudo y de los combustibles –que manejan en su transporte, refinación y distribución al cliente- y ganan, además, por mantener cuerpos de seguridad en los países ocupados. Conforman una maquinaria que estruja las arcas fiscales de la superpotencia. El impacto ambiental está a la vista: el planeta ya no resiste mucho más. El calentamiento global se precipita.

Son los grupos corporativos detrás del Pentágono. Mueven los hilos detrás del gobierno, y lo que se ve es sólo una imagen del poder real. Que Estados Unidos no suscriba el Convenio de Kyoto es un crimen a plazo, porque se está condenando con ello a las futuras generaciones a catástrofes impredecibles. La humanidad frente al imperio trata de presionar, espera alguna medida urgente, antes que sea demasiado tarde.

Katrina y Rita han sido expresión de una naturaleza desbocada por efectos de la acción humana y se han erguido como una señal, una evidencia irredargüible, como nuevas amazonas apocalípticas, vengadoras del abuso que el hombre ha hecho del planeta. Y han dado un golpe bajo el cinturón al imperio. Los norteamericanos han sentido el impacto de la Naturaleza y han comprobado que, mientras se desangran las finanzas públicas por una guerra inventada, que sólo sirve a los que manejan el crudo, ellos han sentido en carne propia el deterioro de las políticas de seguridad y de mínimo bienestar.

Una recesión mundial se está incubando

El desgaste de Bush ha sido consecuencia de la indecisión, de la vergüenza de los damnificados de haber sido encañonados por quienes se suponía que los iban a ayudar. Una reacción tardía e inadecuada del Gobierno Federal frente a la tragedia, lo que dejó en descubierto una situación económica insostenible de los Estados Unidos, que debe poner a Chile y a la región en alerta amarilla.

Cuando se ha construido un modelo exportador como el chileno, que significa más del 40% del PIB, es importante que se formulen medidas de contingencia, porque la realidad objetiva marca que vienen períodos de alta volatilidad en los mercados mundiales. Amenaza una nueva recesión mundial, producto de la imposibilidad de los Estados Unidos de seguir incrementando su deuda.

Si bien es cierto, Chile tiene una situación fiscal sólida, con un mercado externo abierto en 4 planos, Sudeste Asiático, Europa, Estados Unidos y la región sudamericana, el mercado norteamericano ha sido el destino de aproximadamente un tercio de nuestras exportaciones. Hay que anticiparse a una situación que la propia Reserva Federal está mirando con preocupación. Hay que considerar que aproximadamente un 12% de los fondos previsionales de los chilenos están colocados en las bolsas de valores norteamericanas, lo cual implica un alto riesgo sobre el cual nuestra Superintendencia de Seguros y Valores debería marcar alguna orientación de precaución.

Anticipemos medidas de contingencia

Por todo esto y mucho más, se hace necesario aterrizar a esta realidad esos pronósticos optimistas que se levantan augurando un 5 o 6% de crecimiento para el 2006. Lo serio, lo que debiera exigirse a la clase política que aspira a conducir este país, es un debate sobre situaciones de emergencia, que significarían una recesión a gran escala, que obligarían a reformular nuestro modelo y que el Estado tenga que intervenir en forma más activa en la economía, tomando medidas que a los teóricos liberales les arrisca la nariz. Por ejemplo, fomentar proyectos cooperativos, el comercio compensado, caminar hacia la utilización de energías renovables alternativas, invertir en la plataforma marítima gasífera, modificar el sistema previsional, desincentivar el uso automóvil. Replantear nuestra política exterior hacia nuestros vecinos para integrar una red energética que nos será indispensable.

Lo cual, significaría salirse del rol de simples monaguillos del modelo neoliberal mundial en crisis para poner en el debate ciudadano nuevas interrogantes y propuestas: ¿cuáles serían las acciones de contingencia para cuando venga un remezón financiero mundial?

No se trata de ser catastrofistas, pero tampoco ingenuos, como aquellos ratoncitos que seguían sonrientes al flautista de Hamelín.

sábado, septiembre 24, 2005


El rol de la palabra y la palabrería.


25/09/05

¿Donde están hoy los intelectuales? ¿Donde quedaron perdidos los sueños de reformas sociales que se encendían en las universidades para formar al hombre nuevo? ¿Donde el debate académico y científico?

Los intelectuales, esas personas que dedican sus energías principales al pensamiento científico y lúdico, a la creación de ideas, a las artes, a la crítica social y política, a la orientación prospectiva de la sociedad, han declinado con la implantación del modelo neoliberal y su influencia política hoy es mínima.

Noam Chomsky lingüista y ensayista norteamericano, definió a un intelectual como una persona que usa su cerebro. Todo el mundo usa su cerebro, por supuesto, pero, más allá de ese uso necesario para la supervivencia, hay actividades que se refieren a la opinión pública, a asuntos de interés general. “Yo no llamaría intelectual a alguien que traduce un manuscrito griego, porque hace un trabajo básicamente mecánico. Hay quizás pocos profesores que puedan llamarse verdaderamente intelectuales. Por otra parte, un trabajador del acero que es organizador sindical y se preocupa por los asuntos internacionales puede muy bien ser un intelectual. Es decir, la condición de intelectual no es el correlato de una profesión determinada”.

Este pensador ha reflexionado sobre el papel que cumplen los intelectuales cuando, en lugar de ejercer la crítica social y política, pasan a formar parte del gobierno de un país. Cita como ejemplo experiencias que se desarrollaron en distintas épocas en los Estados Unidos, entre ellas la administración de John Fitzgerald Kennedy, quien reunió a su alrededor a brillantes figuras del mundo cultural y artístico. En general, los resultados fueron negativos. Temerosos de equivocarse, cautivos de su prestigio, los cerebros más destacados de una nación, convertidos en funcionarios, demostraron una nociva rigidez.


Por su parte, Paul Johnson escribía en enero de 2005, en el National Review sobre la decadencia y caída de la intelectualidad occidental y allí marcaba la falta de talento en los denominados intelectuales de hoy, que más bien son productos de marketing envueltos en el celofán de la soberbia.

En nuestra realidad e historia reciente, podemos comprobar que aquellos líderes universitarios de los sesenta, que pintaban como líderes espirituales, críticos de su entorno, salvo contadas excepciones, se han ido pasmando.

El decaimiento de la palabra permite distinguir entre quienes la utilizan con respeto y coherencia y otros que la utilizan a su antojo, buscando en la palabrería impostar de intelectuales. Este deterioro de la calidad de los que deberían iluminar caminos se ha producido, precisamente, en la medida que fueron encandilándose con el tener y dejaron de lado el ser. Los parámetros de éxito en la sociedad de consumo indican que hay que posicionar un nombre que atraiga el dinero.

En las elites académicas se abandonó el debate. Durante el régimen autocrático militar el miedo caló hondo y muchos de los que hoy detentan la dirección de casas de estudios, se enclaustraron literalmente en sus cúpulas de cristal para que no los alcanzara el ojo censor del poder y así, trataron de flotar y transitar sin magulladuras el período represivo. Se debe recordar que al inicio del proceso militar la represión “había limpiado” la academia de pensadores marxistas o reformistas, quedando a partir de allí la obsecuencia instalada en las conciencias.

Sin embargo, esta situación que podría llegar a entenderse como cuestión de sobrevivencia, fruto del miedo enquistado en la sociedad, no terminó con la recuperación democrática, sino que simplemente se profundizó con nuevas coordenadas.

Los académicos perdieron la brújula, comenzaron a competir entre ellos por fondos concursables, entraron sin mínima autocrítica en un sistema universitario que fue degradando la función investigadora de las casas de estudios. El sentido mercantilista sustituyó el sentido principista de la cátedra universitaria y el pragmatismo recomendó archivar la crítica para así poder ser elegible en los fondos concursables, mirando el negocio antes que la función social de ser voz crítica y prospectiva de la sociedad.

La falta de planteamientos de las universidades es en parte consecuencia de este fenómeno de cosificación de la misión universitaria. Mantener cátedra universitaria dejó de ser un honor que premiaba el pensamiento y la austeridad y comenzó, cada vez más a convertirse en un asunto de negocios. Los pensadores, los doctrinarios, los que aportaban visiones más allá del bosque, quedaron reducidos a una mínima cohorte, aislada del poder, sin que surgiera una generación intelectual de recambio, quedando en claro abandono la función principal de la universidad, ser cuna de ideas y de conocimiento.

En la dinámica actual el debate se ha dejado de lado. Se teme al disenso fecundo. Se busca liderar con un buen producto y un buen mercadeo, sin cruzar ideas, temiendo al emplazamiento, eludiendo metódicamente cualquier planteamiento categórico. La crítica política no surge de las aulas universitarias, la cuestión regional o comunal no figura en sus planteamientos, y todo eso impacta en los educandos, que reciben una formación feble, paupérrima de valores, que no busca promover personas libres, sino que castra por omisión en ellos el mismo espíritu democrático, la libertad de descubrir e imaginar, la libertad de poner en la agenda sus propias ideas de sociedad, sin temor a equivocarse.

Por eso, una labor titánica para las futuras generaciones será rescatar la palabra y erradicar la palabrería.

martes, septiembre 20, 2005

Comentarios después de la firma de la nueva Constitución del 2005, que reforma la Constitución de 1980.

No ha concluido la transición. Sigue pendiente para la Historia el esclarecimiento de la maquinaria de muerte que se puso en funcionamiento para derrocar un gobierno constitucional.

No ha concluido la transición porque se mantiene la impunidad. Aún miles de familias llevan el peso de no haber dado cristiana sepultura a sus seres queridos.

No ha concluido la transición porque no se ha discutido de cara al pueblo las razones que podrían justificar el silencio impuesto por 50 años a las declaraciones por violaciones a los derechos humanos, que recogiera la Comisión Valech.

No ha concluido la transición porque el derecho a la vida sigue postergado muy por debajo del derecho a la propiedad privada, bien sacrosanto del sistema liberal.

No ha concluido la transición porque el perdón requiere una actitud de arrepentimiento y no se puede imponer por decreto.

No ha concluido la transición porque duele la exclusión de ese Chile desperdigado por el planeta, sin que existan medidas para acogerlos como parte de la nación.

No ha concluido la transición porque siguen pendientes cuestiones por aclarar en nuestra sociedad y nadie puede atribuirse el adjetivo de democrático si se consagra en la Carta Fundamental modificada como Constitución del 2005, un autoritarismo entronizado, que mantiene al binominalismo como instrumento para perpetuar el poder cupular.

No ha concluido la transición mientras Chile no devuelva su dignidad a personas que fueron despojadas de sus derechos ciudadanos y siguen 16 años después tanto o más excluidos que durante el régimen militar, sin voluntad política creíble de que se les reparará efectivamente.

No ha concluido la transición porque el ex dictador, hoy procesado por sus múltiples cuentas secretas y el lavado de dinero realizado, sigue impune, resguardado en una seudo demencia, sin que la Justicia lo haya siquiera prontuariado.

No es así como una sociedad puede reencontrarse consigo misma, si los criminales comienzan a gozar de la clemencia sin el más mínimo sentimiento de arrepentimiento. Eso replica un historial de vergüenzas que en otras épocas han mancillado el honor nacional y que, no por ello, minimiza la que hoy vive nuestra sociedad.

En estos diálogos con un sobreviviente, en estas entrevistas con compatriotas que tuvieron vocación de servicio y así practicaron una política de principios y valores, no podemos aceptar el sofisma que quiere imponerse de manera mesiánica.

La transición política sigue pendiente. Moralmente, sigue herida el alma de Chile.

jueves, septiembre 15, 2005


DEBATES MEDIÁTICOS ¿FARSA PARTICIPATIVA?
15/09/05

La sociedad mediática que vivimos representa en los hechos el gobierno de la plutocracia a través del control de la comunicación social. Michael Moore en los Estados Unidos nos hace saber reportajes punzantes sobre el sistema norteamericano, pero su crítica queda en el show business y lo real es que no alcanzó para afectar en su momento la reelección de Bush.

Parte del entretenimiento es hacernos comentar. La pauta la coloca ese "Gran Hermano" que tiene nuestras fichas personales, que sabe nuestro signo del zodiaco y, seguramente, nuestras debilidades. Pero para él es bueno que hablemos, ojalá exasperadamente, que se note que se tolera a personas que denuncian o reclaman. La pauta, claro, la impone el dueño de la pelota. Por ejemplo, nos motivan a que hablemos de los “eventos”, que es el bautizo que alguien ha dado a los hoyos de las calles, a las malas construcciones y pésimo mantenimiento de las mismas. Entonces, en vez de reclamar contra los hoyos, hay que incorporar el léxico nuevo y que aparezca uno en la loza del aeropuerto recientemente inaugurada es un “evento”, a los cuales estamos condenados por malas prácticas de los responsables de llevar dichas obras. Por lo tanto, ahora no existen los hoyos en las calles, ni en las carreteras ni en las pistas de aterrizaje de Chile. No, porque lo que hay son eventos.

Los medios son propiedad de los grupos que detentan el poder, algo que suena a perogrullada si uno rastrea el dial o hace zapping. En la mira de los poderosos está algo que, por suerte no controlan: la Internet, una codiciada carretera que, hasta ahora, permite el paso de muchedumbres, como grandes alamedas virtuales donde cada cual se comunica, aprende, explora y vende lo que le plazca. Es un espacio aún abierto, gracias a las comunidades que luchan por el conocimiento y software libre, pero que es disputado por las empresas líderes de las tecnologías de información y comunicaciones, sabedoras que el conocimiento de punta es una herramienta de poder mundial.

Los desposeídos han encontrado en la red una forma maravillosa de cruzar ideas; un medio casi gratuito para conectarse y crear grupos ciudadanos, para defender intereses de barrios, ciudades o comunidades virtuales a través del globo. Los autoritarismos, los fundamentalismos religiosos, las dictaduras y los monopolios, temen a la democracia comunicacional que significa la Internet. Tiemblan frente al control ciudadano. Los monopolios quisieran bloquear y apoderarse de los avances tecnológicos. La voz sobre IP es el futuro, los blogs desconcentran el periodismo de las grandes cadenas satelitales y lo colocan a disposición de los comunicadores locales. Escribir desde tu aldea es participar de lo global mantienendo identidad; el mundo cybernético es así, avasallante, multifacético, planetario y de aldea simultáneamente.

Dentro del orden neoliberal imperante, el propio sistema democrático representativo, cupular, centralista y concentrador de la riqueza, se sirve de los contestatarios para dejar evidencia de la existencia de una democracia que reconoce la libertad de expresión. Sin embargo, apenas esa libertad se acerca a su ámbito de poder, cuando los periodistas comienzan a intrusear en cosas públicas que se quiere manejar en privado, a puertas cerradas, el sistema reacciona por cualquiera de sus tentáculos para anular el disenso.

¿Para qué entonces sirve el debate por los medios? ¿No es acaso una gimnasia de terapia social, después de la cual todos se van a sus casas a dormir tranquilos? El cable a tierra de las protestas ha funcionado, el cambio puede esperar y los problemas que se vayan al archivo de mimbre.

¿No es acaso el hecho de debatir con mensajería de texto otro gran y pingüe negocio de las multinacionales? Contestar encuestas que no cambian nada, votar en los reality show o en los concursos, o en una encuesta de coyuntura, lo mismo da. Pero esas muestras de opinión sirven para vivir el espejismo de la participación y para legitimar al mismo que las propone y divulga. Vivimos manipulados como consumidores, esclavos virtuales dentro de un sistema luminoso pero que no tiene espacios para las mayorías. Las alfombras rojas sólo permiten los pies de los elegidos, claro, por ellos mismos.

Es la farsa democrática. Allí están el debate de 20 segundos o las asambleas digitadas a través de activistas rentados que monopolizan la palabra y sirven al señor feudal que quiere legitimar una idea fija que así queda consagrada como de “consenso”. En el fondo, vivimos una humorada, una mascarada de democracia y un juego de distracción que va llenando páginas y gigantescos servidores de lucubraciones que a nadie interesan. Así, en la dialéctica del poder, seguimos como dominados conscientes y para colmo felices. Cuando te invitan a debatir, a colocar tu opinión respecto a algún evento, o acerca de un nuevo episodio de corrupción ligado al evento o, de pronto, te piden opinión sobre profundos temas a los que se llama “valóricos”, a nadie interesa lo que puedas expresar, eres un relleno televisivo, si eres francotirador y trasgresor mejor todavía, ideal para el rating y para demostrar que las instituciones funcionan.

Marcando ese ritmo, pisando el palito, vamos entrando los ciudadanos, los comunicadores o periodistas, sin darnos cuenta que corremos detrás de un segundo de espacio para que lo que vivimos y sentimos exista. Porque todo lo que no sale en la pauta diaria no ha ocurrido, no existe. Así, en absurda competencia, dirigentes y lideres sociales se disputan cámaras en vez de trabajar con los pobladores. Tratan de parecer inteligentes al hablar de lo que el día a día mande como noticioso, empujados a entrar en un juego desgastador que a nada conduce. Porque se gastan energías que concentradas de otra manera quizá podrían aportar a un cambio real, pero así, jugando al estrellato de 20 segundos, para decir la nada misma, para desaparecer en el éter sin mayor registro, sólo se termina sirviendo a quienes, tras bambalinas, manejan los juegos del show mayúsculo cuyos hilos no alcanzamos a percibir.

Es el más inteligente y perverso juego del poder, que deja que se muevan las olas, pero en playas remotas a sus intereses. Pero si alguien pretende hablar de real participación, de regionalización, de fortalecer el poder comunal, de asociaciones de consumidores, de un Ombudsman que pueda tener especialidades para defender a las personas en diferentes ámbitos, de las acciones públicas y privadas que suelen mancomunarse para fregar a las mayorías; si se pretende hablar de acciones anticorrupción, entonces viene el freno duro y el asunto vuelve al inicio.

Las prioridades están, eso sí, clarísimas, el pan y circo no incluye intrusear en los palacios, por eso están los puentes levadizos y los blindajes cruzados.

Ciudadanos...claro, pero nunca tanto, por favor, señora Juanita, no se suba por el chorro.

martes, septiembre 13, 2005


INFORMACIONES DEL DIA DE HOY SEÑALAN QUE EL PRESIDENTE RICARDO LAGOS CONSIDERA "QUE NO ES MOMENTO" DE DISCUTIR EL PROYECTO DE AMNISTÍA DE LOS CONDENADOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS.
Esto evidencia que la cadena de la civilidad en rechazo de la iniciativa ha tenido su impacto, demostrando la necesidad de mantener la movilización y seguir alertas, para impedir que este tipo de medidas puedan prosperar.

En un mes crucial para la develación de la verdad, el juicio de la historia va dejando en descubierto las acciones de profunda corrupción del dictador y sus colaboradores. Los chilenos van poco a poco imponiendo una agenda ciudadana que se aleja de la coyuntura electoral; mientras continúa la campaña presidencial y parlamentaria, los chilenos exigen que los candidatos se comprometan de cara al país con el término del binominalismo y un cambio profundo de las formas actuales de hacer política, de espaldas al pueblo

sábado, septiembre 10, 2005


11 de Septiembre de 2005

CUANDO LA TRAICIÓN ACECHA.

Hernán Narbona Véliz

Han transcurrido ya 32 años. Era aquél un martes nuboso y la ciudad despertó acorazada, se sentían los trotes de tropas por las escaleras, piquetes de marinos que se instalaban en los puntos de acceso al puerto. El estrecho plan de Valparaíso estaba bloqueado. Por ello, la ruta obligada era caminar por los cerros, cruzando quebradas. La sensación era la que se siente cuando se está en medio de un terremoto. El instinto impulsaba hacer un contacto urgente con familiares. Se intuía en ese despertar de pesadilla que quedaba poco tiempo para el abrazo filial, que se había producido lo temido, que el gobierno popular caía. Sólo que la catástrofe recién se iniciaba y, mientras muchos sacaban banderas, otros comenzaban a buscar respuestas o señales de esperanza, sin darse cuenta plenamente que esto no era un nuevo ensayo, sin imaginar que sus repercusiones troncharían de cuajo la vida de miles y miles de familias chilenas.

La radio Magallanes fue la última en apagarse. Las demás transmitían marchas militares. El asombro y el miedo asomaban. La última orden del Presidente Allende fue no sacar al pueblo a las calles, evitar una masacre. Por la radio conocimos del bombardeo a la Moneda. El toque de queda se implantaba. Los bandos de la Junta Militar exacerbaban sentimientos de venganza y odio hacia los enemigos. El día 12 de septiembre por Decreto Ley Nº 5, se declaraba en Chile el estado de guerra interna.

Culminaba el complot desestabilizador que ordenara Nixon a Kissinger el mismo 4 de septiembre de 1970. En Valparaíso, el Teniente Coronel de la Infantería de Marina norteamericana, Patrick Ryan, encargado de los grupos de tarea que conducían el levantamiento militar, reportaba a la CIA el éxito alcanzado. Esa mañana, muchos oficiales de la Armada retomaban sus puestos después de realizar misiones de infiltración e inteligencia al interior de la Unidad Popular. Ex choferes de confianza llegaban a las fábricas a arrestar selectivamente a los dirigentes principales; en las universidades los más encendidos revolucionarios terminaron vistiendo uniforme y torturando a sus supuestos compañeros de ruta. El soplonaje y el revanchismo campeaban. Personas indefensas tuvieron que sufrir indecibles torturas e incluso la muerte y desaparición, por el simple hecho de que algún desalmado los delatara y les imputara ser comunistas, marxistas o activistas de izquierda. Los colaboracionistas buscaban ganar la confianza de los golpistas entregando las listas negras para orientar los arrestos, las torturas y las persecuciones. Funcionarios del régimen derrocado, que fueron voluntariamente a entregar sus cargos fueron asesinados sin clemencia alguna. Sacerdotes obreros, mujeres embarazadas, adolescentes, iban cayendo en una oleada de crueldad sin parangón en la historia de Chile. Hubo escasos enfrentamientos. El golpe había sido rotundo y los militantes que estaban en los aparatos armados no tuvieron ninguna posibilidad de dar un vuelco a la historia. La labor de inteligencia había sido profesional y daba sus frutos. Los cuadros de los partidos eran metódicamente encarcelados, la tortura permitía sacar información y tejer organigramas que guiaban la acción represiva. La mano técnica de la CIA había trabajado 1090 días para sembrar el caos en Chile, sirviéndose de las pasiones que inflamaban el país en un clima confrontacional, infiltrando los partidos, empujando al infantilismo revolucionario; organizando sabotajes, mercado negro; comprando la incondicionalidad de una derecha sin escrúpulos, utilizando las ambiciones de personeros que sólo querían retornar al poder, teniendo como aliados a sectores conservadores que querían mantener privilegios amenazados por la ola reformista de esa década.

Pero también, en medio de la incertidumbre, hubo gestos humanos, heroicos y silenciosos. Como fue el trabajo de personas que limpiaron casas de compañeros para evitar que los allanamientos descubrieran información. Como era ayudar a cambiarle la facha a compañeros desgreñados para convertirlos en ordenados ciudadanos de cuello y corbata, pelo corto y lentes. Ocultar a perseguidos políticos, gestionar su asilo, colocar a favor de las víctimas un histórico recurso de amparo, visitar a los compañeros presos, movilizar las iglesias en búsqueda de solidaridad, escribir cartas para dar a conocer la represión en Naciones Unidas. Todo esto, sin medir riesgos; sin que nadie esperara nada a cambio. Esos gestos, quedaron guardados en la retina, como una gran reserva moral, aún vigente. Personas anónimas que se las jugaron para ayudar al prójimo, sin entramparse en posiciones ideológicas, dejando para el futuro una poderosa señal de reencuentro. Porque en esos momentos, así como hubo vileza y canalladas de hijos de perra, hubo bonhomía, valentía y misericordia en personas que, sin comulgar ideológicamente con las víctimas, eran capaces de arriesgarlo todo por principios fundamentales, como la defensa de la vida y la libertad.

Hoy, treinta y dos años después, de manera artera y cupular la traición intenta nuevamente posicionar la amnesia colectiva. Apelando a “clemencia para los victimarios” se olvida de las víctimas y busca postergar la verdad y la justicia. Imponiendo el secreto por cincuenta años a las declaraciones que las víctimas entregaron a la Comisión Valech. Convirtiendo su dolor en algo prohibido de difundir, para proteger la honra de los torturadores y su descendencia. La traición a los principios busca clausurar cínicamente una época de crímenes imprescriptibles, mediante una mascarada de sanciones, que hace impracticable la aplicación de las penas, dada la edad de los procesados.

Lo más doloroso es que esto lo impulsan personeros de una coalición de gobierno que llegó al poder, gracias a que miles de chilenos vivieron una vida entera de privaciones, renuncias, persecuciones y sacrificios. Es una maniobra que daña la convivencia porque la democracia recuperada no la ganaron esos senadores designados que pronto desaparecerán, ni los funcionarios que gracias al cuoteo ocuparon todos los espacios de representación popular. La democracia imperfecta que tenemos, se ganó en la Vicaría de la Solidaridad, en la Asamblea de la Civilidad, en las protestas, en las ollas comunes, en las poesías clandestinas, en las agrupaciones de artistas, poetas e intelectuales que desafiaban la voz oficial del dictador; en el canto protesta que emergía de las poblaciones, en los mártires quemados, degollados, en los jóvenes que patearon piedras por largas generaciones, en los cesantes, los exonerados políticos, los estigmatizados como apátridas, los que hasta el día de hoy no recuperan sus derechos ciudadanos, los que sufrieron consejos de guerra, los torturados, los desaparecidos, los ejecutados políticos.

A 32 años del golpe de Estado, con las evidencias de haber sido nuestro pueblo víctima de un gigantesco complot internacional, con la convicción ciudadana de que fuimos gobernados por un régimen que impuso el terrorismo de Estado favoreciendo el saqueo y el pillaje del patrimonio público, la amenaza de un punto final a los procesos judiciales en marcha mientras se olvida a las víctimas y sus debidas reparaciones, resulta impresentable ante la comunidad internacional y generará un quiebre profundo en la política chilena. Un antes y un después, que pondrá término a la política cupular que pretende esta maniobra y que, seguramente, llevará a un replanteo de las alianzas políticas futuras.

Lo que queda claro es que nadie podrá llevarse el progresismo para la casa ni podrá adjudicarse el derecho a clausurar la verdad dentro de un túnel.

martes, septiembre 06, 2005

NO SOY Yo el compatriota Hernán Narbona que con nueve hijos estuvo desaparecido durante el Huracán Katrina, pero desde acá saludo a mi homónimo, le deseo que esté muy bien y, por mi parte, agradezco la preocupación de tantas personas que llamaron extrañadas, pensando que, a raíz de tantos viajes tenía una vida oculta y paralela, además de prolífica, en los Estados Unidos.

Algunos malidiscentes especularon al respecto, atribuyéndole a mis viajes al exterior una connotación secreta, que el huracán Katrina habría develado. No puedo dejar de agradecer a tan buenos amigos que sobrevaloraron mi ingenio, cuando la verdad es que después de denodados esfuerzos, luego de más de diez años de sacrificios, pude alcanzar la preciada fidelidad. Y con eso no se juega.

A mi tocayo, de ese lado del mundo, buena suerte y espero que busquemos en qué momento de la historia nuestro tatarabuelo bucanero sembró las semillas para este simpático tejido de vidas paralelas.

miércoles, agosto 31, 2005


















¡Ay, Señor... y nos creemos democráticos¡

31/08/05

Hernán Narbona Véliz

En medio de la vorágine de un período pre-electoral, cuesta encontrar espacios para un debate de fondo. El gobierno ha querido demostrar que estaría concluyendo la transición, pero persisten aún muchos hitos que producen descontento en la ciudadanía. Se podrá decir que desde la fundación de la República existió una clase aristocrática dominante, que con grandes movimientos sociales los sectores populares y medios pudieron abrir espacios para hacer sentir sus intereses. Que por dieciséis años se volvió atrás en esas conquistas sociales y que luego, por otros dieciséis, la ciudadanía se ha quedado esperando, en medio de discursos de progresismo, una democracia real, en donde existan equilibrios y se pueda convivir en armonía, de manera equitativa y humana.

Fortalecer el sistema democrático en Chile pasaría por diferentes vectores. El necesario cambio del sistema político binominal, de manera que se evolucione a un sistema electoral proporcional, es uno de los más apuntados. Otro aspecto relevante, derivado del mismo binominalismo, es la necesidad de descentralizar la política, respetando las identidades locales. La realidad que se mantiene es de centralización política y que se explica como el manejo cupular de las decisiones de representación popular al interior de los partidos políticos, por parte de un mínimo grupo de militantes. Esas minorías – en relación al electorado- ejercen el poder de nominar todos los candidatos a representantes populares, ya sea para concejales, para alcaldes, para consejeros regionales, para parlamentarios o para Presidente de la República. Es casi imposible que un independiente pueda competir. El poder se concentra entonces en un mínimo número de personas que militan en los partidos reconocidos. El reclamo social por un sistema proporcional no ha sido escuchado por la clase política, ya que el statu quo la beneficia y le permite lograr cuotas permanentes de poder, que podrían perder en una competencia abierta.

Otro factor que se suma a lo anterior es el abstencionismo y la no inscripción de más de 2 millones de personas en los registros electorales y alrededor de 1 millón de chilenos que viven fuera del país, que tampoco pueden participar en los comicios presidenciales. Democratizar efectivamente la sociedad pasa por la incorporación de los que hoy se marginan, pero por sobre todo por una forma diferente de gobernar que convenza a los automarginados. Se trata de intentar la recuperación de la dignidad en los barrios, cimentando un nuevo poder popular, que asuma las riendas de los problemas y sus soluciones, de manera cooperativa, uniendo voluntades. De paso, al hablar de poder popular es necesario quitarle el elemento confrontacional de lucha de clases que tuvo 40 años atrás, para ubicarlo en la conquista de soberanía por parte de las personas en los barrios, asociaciones poblacionales, gremiales, en los barrios y comunas.

La participación ciudadana es otro de los puntos claves para la profundización democrática. En muchos organismos se confunde participación con información. Se ha avanzado en términos de facilitar trámites o mantener sitios web de información. La diferencia cualitativa con realidades como la de la Unión Europea, es que ellos tienen una entronizada cultura de participación popular que significa que publican sus libros verdes, como documentos de trabajo para la amplia discusión de la gente de los distintos países de la Comunidad, y tienen una importante consideración de esa retroalimentación al momento de decidir. En Chile, en esto de la participación ciudadana, en muchos casos no se ha jugado limpio y ha habido Alcaldes que han sido expertos en el caciquismo y que han movilizado a activistas rentados en los concejos municipales, para demostrar que el pueblo está presente y así forzar medidas de manera autocrática. La falta de canales formales para la participación ciudadana, que sean confiables frente a la hegemonía de los alcaldes, ha significado que deban ser los propios ciudadanos los que se organicen para defender el interés colectivo, articulando redes de colaboración a nivel nacional e internacional.

Es clara la diferencia entre informar y participar. Porque se puede poner en vitrina mucha información, pero en forma unidireccional, sin canales efectivos para que los ciudadanos retruquen, critiquen y aporten. Esto también constituye una tarea pendiente, ya que el virus del autoritarismo caló en la cultura política y se hace palpable en múltiples niveles, con un doble estándar que se debiera erradicar para hablar de democracia real.

El tema del control ciudadano de los actos públicos es otra variable que causa urticaria en muchos políticos. Retrocediendo a la Edad Media algunos han pretendido que la ciudadanía no pueda fiscalizar las decisiones de las autoridades. Sería lo mismo que negar la libertad de expresión que es la savia misma de un sistema democrático. Y en Chile, en diversos frentes, el de la ciudadanía, los derechos humanos y el periodismo, ha habido intentos cavernícolas que querían imponer el silencio y el secreto como forma de neutralizar a los subversivos de la palabra y las ideas, contestatarios de la voz oficial.

Es a duras penas que se ha podido parar legislaciones en pos del oscurantismo y sólo con la acción de una sociedad civil movilizada se ha ido avanzando en la exigencia de transparencia e integridad de los poderes públicos. Un punto clave en términos de soberanía popular, para defender al ciudadano de las decisiones públicas o privadas que vayan en perjuicio de la comunidad, es la institución del Ombudsman o Defensor del Pueblo, que ha funcionado en muchos países y que acá en Chile ha quedado archivado por falta evidente de voluntad política para instituirlo.

El Defensor del Pueblo sería un organismo con capacidad legal para fiscalizar los actos públicos, evitar las arbitrariedades, el secretismo, la inequidad. El Defensor del Pueblo ha sido manejado por la vía de una Comisión Presidencial, se ha ofrecido incorporarlo en las Agendas para la Probidad, pero, finalmente, ha quedado postergado, quizá porque se convertiría en un natural canal de expresión ciudadana frente a decisiones que perjudiquen el bien común.

Muchas tareas pendientes que demuestran que si queremos caminar hacia una democracia real, hay mucho camino aún por recorrer.

sábado, agosto 27, 2005



Fiscalización y voluntad política
Hernán Narbona Véliz


Un tema que debiera ser emplazado a los candidatos presidenciales. ¿Cuál es su voluntad política en relación al fortalecimiento de la capacidad fiscalizadora del Estado sobre el mercado y de la ciudadanía sobre los actos del Estado?

Adam Smith señaló que siempre que dos o más personas se unían en pos de un interés común, terminaban perjudicando el interés general. Por su parte, el Banco Mundial viene insistiendo desde los noventa, en la necesidad de un Estado moderno, capaz de fiscalizar los actos económicos del mercado, con las actuales herramientas tecnológicas pero , por sobre todo, a través de funcionarios públicos competentes y honestos, como forma de procurar un sano funcionamiento de los mercados y para procurar una mayor equidad en la distribución de la riqueza en las sociedades.

Estas premisas que en dos momentos históricos alertan contra el peligro de la concentración económica y abogan por un Estado que fiscalice efectivamente los hechos económicos, son de absoluto sentido común y no fueron proferidas ni por Karl Marx ni por Jacques Maritain. Se trata de un mínimo sentido común y es una idea fuerza que busca hoy insertar correcciones de fondo a un sistema para nada transparente, en donde el peso político de los grupos económicos y financieros ha permeado peligrosamente al Estado, debilitando ex profeso la capacidad de la Administración de actuar en forma independiente y eficaz en su cometido fiscalizador. De paso, estas distorsiones atentan contra el espíritu mismo de una libre concurrencia, ya que, presiones y vinculaciones mediante, se termina buscando ventajas especiales que seguramente terminan perjudicando el interés general.

Es tanto así que, en muchas situaciones, el Estado ha renunciado voluntaria y conscientemente al deber de fiscalizar. Los estudios de impacto ambiental, los proyectos de inversión directa que terminan sin tributarle al Estado ante una pasividad inexplicable de entrar a auditar tales operaciones. Las condonaciones de deudas a grupos económicos asombran cuando por otro lado el Estado manifiesta su pobreza de recursos. Es increíble que frente a un incendio forestal o cualquier contingencia no existan recursos suficientes; es patético, pero real, que los funcionarios públicos en muchas instituciones deben pagar por sus equipamientos para poder cumplir mínimamente sus funciones; es inconcebible que muchas acciones de control deban resignarse ante la falta de recursos logísticos para realizarlas.

Si se recogiesen las reiteradas propuestas de la ANEF, Asociación Nacional de Empleados Fiscales, por condiciones laborales que ayuden a trabajar mejor, de manera que los costos de la modernización se vean compensados con creces por una mayor recaudación y por la eliminación de fugas en un sistema que está lleno de ellas, se podría apreciar que el personal estable de la Administración Pública está dispuesto a asumir compromisos de mejoramiento de gestión, concentrando energías en esos flancos débiles en donde se han venido haciendo evidentes las debilidades del Estado al fiscalizar.

Cuando enfrentamos un período pre-electoral, los servidores públicos y la ciudadanía esperarían, sobre todo de los programas presidenciales que se adjudican el progresismo, la expresión de compromisos políticos que rompan con el statu quo actual.

¿Está dispuesta la clase política a reducir el superávit fiscal y en vez de simplemente pre-pagar deuda externa, destinar recursos suficientes a a la Administración Pública, en términos de sinceramiento de las plantas, de mejoramiento del equipamiento y de recursos para efectuar fiscalizaciones más efectivas? ¿Primarán en la clase política consideraciones de Estado, que signifiquen reglas de probidad y transparencia que de veras se cumplan, para no admitir que los lobbies por debajo de la mesa, debiliten o anulen la fiscalización?

¿Estaría dispuesta la clase política a dar un gran impulso a la modernización del Estado, suscribiendo con los funcionarios de carrera compromisos de gestión que vayan perfilando un Estado más responsable que pueda arbitrar en pos de una sociedad más equitativa?

A los funcionarios públicos de carrera, por impacto de situaciones oscuras en las que no participaron ni pudieron evitar, les ha caído el peso de nuevas normas que apuntan a la probidad. Siendo bienvenidas dichas medidas, en especial las que apuntan a premiar el mérito, las mismas deberían apuntar y concentrarse en los niveles políticos que acceden al Estado por corto plazo y muchas veces con intereses y estilos diferentes a lo que la legalidad marca para el sano funcionamiento de las instituciones públicas.

Por lo tanto, los funcionarios del Estado se suman a la ciudadanía para que se elimine el secretismo en los actos del Estado, porque esa transparencia protegerá precisamente las actuaciones en derecho de los funcionarios y evitará que por presiones de cualquier índole se pierda la independencia en el control y la fiscalización. Además, si se fortalece la capacidad de los agentes públicos, es un indispensable contrapeso disponer de un Defensor del Pueblo que funcione con independencia y respaldo legal.

En el área pública hay consenso en que la modernización es un objetivo transversal urgente. Lo único que se preguntan los servidores públicos es para qué ¿para hacer las cosas bien, con todo el respaldo político de las autoridades o sólo para llegar hasta donde sea políticamente correcto?
27/08/05

sábado, agosto 20, 2005


¿Política de Impunidad?

Una semana para recordar en diciembre…

Hernán Narbona Véliz

21/08/05


Una serie de decisiones tomadas por el Presidente Lagos han sorprendido y desconcertado a los chilenos. El Presidente de la República ha propuesto como integrante de la Corte Suprema al Ministro Rubén Ballesteros, lo que ha tenido fuertes cuestionamientos por su participación como juez en los consejos de guerra de la dictadura; Tesorería General de la República rebajó en un 40% las multas que la Superintendencia de Valores y Seguros había aplicado en el caso Chispas a José Yuraszeck y su equipo; finalmente, la opinión pública conoció del indulto presidencial al asesino de Tucapel Jiménez, Manuel Contreras Donaire.

Para entender el impacto de estos hechos, quiero resaltar lo que significaron los tribunales de guerra en que participó el Ministro René Ballesteros, lo que explica el desencanto profundo de las personas que fueron víctimas de esa etapa oscura, por la nominación propuesta por el Presidente de la República.

Conversé con un colega Administrador Público que, habiendo sido condenado sin un justo proceso por el régimen militar, sigue 32 años después, despojado de sus derechos políticos, impedido de trabajar en cargos públicos. Justo cuando el gobierno de la Concertación proponía al magistrado Ballesteros para la Corte Suprema, este compatriota presentaba una solicitud formal al Senado de la República, concretamente a la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, reclamando que se le restituyan sus derechos ciudadanos.

Este chileno tuvo el estatus de prisionero de guerra y fue juzgado por tribunales militares en tiempo de guerra. Con desencanto comprueba, como muchos chilenos, que la impunidad se ha impuesto. Durante la dictadura, la justicia actuó aplicando normas jurídicas de mayor rigor, impuestas en forma arbitraria o con claros fines de represión política, como la ampliación de las penas o las restricciones en el derecho a defensa impuestas por el tiempo de guerra. Esta declaración de Estado de Guerra se decretó el 12 de septiembre de 1973 por el DL Nº 5 de la Junta Militar, sin existir las hipótesis de hecho que justificasen tal declaración y sin el consiguiente reconocimiento de las garantías establecidas en los Convenios de Ginebra para los acusados de delitos supuestamente considerados en dicha categoría. Es así como este chileno, como muchos más en su condición, sufrió situaciones durísimas, como extensiones de los períodos de detención sin requerirse la presentación de los detenidos ante los tribunales, extensiones de los períodos de incomunicación y otras limitaciones al derecho a defensa y a las garantías del debido proceso. De esto se trata el cuestionamiento a René Ballesteros, a una actitud de obsecuencia durante el régimen de dictadura, que lo inhabilitaría éticamente para acceder a la Corte Suprema.

En relación al indulto del asesino de Tucapel Jiménez, el sentimiento de los chilenos es que se evidencia en estas medidas un gran desequilibrio en las políticas de Estado.

Se argumenta de parte del gobierno que se ha querido dar una señal en relación a la responsabilidad de los mandos medios que recibieron órdenes. Pero si así fuese ¿cómo se explica que la Comisión Valech se niega a que se pueda esgrimir en juicio lo declarado por las víctimas? ¿Por qué se impuso un secreto por 50 años que sólo favorece a los torturadores, que aseguran impunidad no sólo de por de vida sino por varias generaciones? El desequilibrio en las medidas adoptadas por la Concertación es notorio si se observa el aspecto económico, ya que además de imponer un silencio a la Comisión Valech, las reparaciones han sido paupérrimas, sin siquiera alcanzar a los hijos o nietos de los torturados.

Paradójicamente, se han aprobado este mes importantes reformas constitucionales, pero se mantuvo el binominalismo que asegura a las elites el reparto del poder. Como símbolo casi mediático, se hace polvo al dictador y su familia, procesándolos por fraude tributario, pero sin que haya sido capaz la justicia, por 16 años, de prontuariarlo, como corresponde a cualquier delincuente. Hoy el general no tiene quien le escriba y termina siendo el pato de la boda para celebrar el “término de la transición” algo que para la gente de a pie suena a que ahora la derecha económica tiene otros cancerberos, más eficaces, que pueden vender hasta su madre por un cupo en el poder.

Michelle Bachelet se ha declarado desconcertada, rechazando el indulto a Manuel Contreras Donaire. Pero su capacidad de maniobra es estrecha porque está condicionada por el partido transversal que se ha mantenido en el poder por 16 años y que no quiere ceder espacios a nuevas caras. Por ello, las críticas que esboza Bachelet hacia Lagos no son todo lo categóricas como para ayudarle a recuperar terreno en la opinión pública, consternada por los hechos. Recordemos que el Presidente de la ANEF calificó como un descriterio y una afrenta la medida de indulto.

En el sector público cunde el descontento. El gobierno demuestra, para ellos, una creciente debilidad en la defensa del patrimonio público. Se ha condonado 32 millones de dólares a quienes actuaron en su beneficio y se hicieron de ganancias por más de mil millones de dólares, con cargo a turbias maniobras de privatización de empresas públicas. Paralelamente un estudio demuestra que hay más de 7 mil chilenos en situación de calle, que con unos pocos millones de dólares tendrían una solución definitiva. Se duda de la voluntad política del gobierno para decidir a favor de la clase media. Los funcionarios públicos están demandando del gobierno soluciones al drama previsional; exigen la ampliación de las plantas de los servicios; reivindican el fortalecimiento de la capacidad fiscalizadora del Estado para reducir la evasión tributaria. Esos empleados fiscales que se movilizaron en pos de estas demandas, recibieron un golpe bajo, una bofetada, al conocerse que en un juicio emblemático, por el atroz crimen ordenado por el Estado, del dirigente de la ANEF, Tucapel Jiménez, el asesino condenado, termina indultado por el Presidente de la República.

Miembros de la propia Concertación han lamentado las medidas comentadas y han señalado que ha sido una semana negra para los derechos humanos. Algo que aparece como una señal de agotamiento más del bloque gobernante, que está sumido en una sorda pugna por los cupos en el Congreso. Unirse tras los cálculos electorales no alcanza para estructurar una alianza de gobierno y esta semana quizás se haya evidenciado en Chile que esta política alejada de principios está agotada. Las deudas históricas siguen pendientes, los cuerpos de los detenidos desaparecidos no han sido ubicados; la reparación no sólo ha sido simbólica sino que ha sido humillante para las víctimas y sus familias. La soberbia y la farándula nos han querido vender la idea de que la transición terminó. En diciembre se verá si los chilenos comulgan con ruedas de carreta.

domingo, agosto 14, 2005



A nadie debe interesar lo que hagas en tu dormitorio, pero…

13/08/05


Cuando convoqué a la creación de la Asociación de Heterosexuales Anónimos no pensé que iba a causar tanto impacto. http://www.granvalparaiso.cl/columnistas/narbona/narbona34.htm

Dentro de las muchas notas de adhesión a la creación del AHA -una agrupación de una especie en peligro de extinción- Asociación de Heterosexuales Anónimos, recibí también algunas veladas o expresas imputaciones de intolerante. Recordé entonces los alimentos transgénicos, esos que nos quieren vender sin una etiqueta clara y que se distribuyen con una publicidad engañosa, ya que se omite describir para el consumidor la manipulación genética que permite producirlos y también los efectos eventualmente peligrosos para quienes los consumen. Llevando esto al plano de las definiciones sexuales, la naturaleza es pródiga en diversidad de especies y frutos y sólo dos géneros motivan el orden natural del mundo.

Sin embargo, lo real es que ser heterosexual es hoy casi como decir “soy adicto”, expresándose la palabra incluso con sentimiento de culpa. Semi serio, el artículo que escribí en noviembre de 2003, tuvo una acogida increíble. Vuelvo sobre el punto porque la idea de retomar en la opinión pública una voz hetero ha ido avanzando y el sentimiento generalizado de mujeres y hombres, que se mantienen con sus hormonas e inclinación sexual en forma inequívoca, es hoy una expresión de invasión, de sentirse agredidos por una presión mediática de las autodenominadas “minorías sexuales”. Los heterosexuales están hoy prácticamente arrinconados por una ola mediática global que quiere hacer ver como natural la opción homosexual, llegándose en esa tendencia a convencer a parlamentos de diversos países para que se apruebe “el matrimonio gay” y “la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales”.

Un tema que corresponde a la esfera privada de las personas, sus orientaciones sexuales, se ha puesto en pantalla con un voyerismo mercantil exacerbado. No se discute que puedan tener parejas homosexuales acuerdos societarios de ayuda mutua, pero no un matrimonio como lo consagra la ley civil. Se ha sacado un tema del ámbito privado para esgrimirlo como un tema público, generándose grupos de poder que presionan sobre el Estado para obtener medidas que den cuenta de la peculiar inclinación sexual que mantienen – y que es absolutamente respetable en la esfera de la vida privada- buscando legislaciones que relativizan la importancia de una pareja heterosexual bien constituida, en su rol de padres, para la sana formación de los hijos.

Apenas alguien toca el tema, poderosos grupos de interés saltan al ruedo para descalificar a quien opine en contrario a sus planteamientos. Se busca confundir a la opinión pública mezclando el tema sexualidad con otros aspectos de la vida en comunidad. Se pretende imponer la falacia de que los géneros son más de dos. Que discutir aquello, significa ser fundamentalista, intolerante, momio, fascista, enano dictador,

El punto va más allá, porque se pretende hacer sinónimo de progresismo y de pensamiento liberal, aceptar y no sólo tolerar comportamientos impropios. Esto cae en un peligroso relativismo. Por antonomasia, entonces, no se podría luchar por la justicia, por los derechos humanos, por la profundización democrática, sin entrar a incorporar las reivindicaciones que tienen que ver con la vida sexual privada de esas minorías, que no se conforman con que se las tolere sino que buscan aceptación social.

Un asunto de diversidad es tolerar al distinto, pero muy diferente es consagrar su condición como natural, si no lo es. La empatía, la capacidad generosa de entender al otro, no puede significar que el otro te agreda con su accionar público y es lo que está ocurriendo hoy con algunos homosexuales, que insisten en colocar como tema público algo que debe quedar discretamente en el dormitorio. Del mismo modo es chocante que una pareja heterosexual se ponga a ventilar sus intimidades por la tele o que publique en Internet sus relaciones sexuales. Esto es una desviación independiente de quien lo haga.

Aunque es algo de tanta obviedad que resulta casi ridículo decirlo: la ley natural establece un padre, una madre, un hombre y una mujer y de allí los hijos. ¿De donde han sacado que ser progresista o revolucionario significa incorporar al orden social transgresiones que pueden ser toleradas en el ámbito de la libertad personal y la privacidad, pero nunca ser consagradas o promovidas a través de las leyes?

Disculpen, si haya debido reiterar que los heteros existimos desde que el mundo es mundo, que puede haber habido ciclos de patriarcado o matriarcado; que se puede haber vivido machismos asquerosos y feminismos panfletarios, igual de negativos; que en definitiva, independientemente de los gustos en el dormitorio, hay malas o buenas personas. Pero, lo real es que el mundo está estructurado en dos géneros y punto.

Que no podemos quedar en silencio cuando vemos que se busca imponer por la vía legal y por la presión mediática, aquello que rompe lo natural. Yo puedo tolerar situaciones que me incomodan, respetar que otros vivan su vida privada sin agredir con ella a nadie; defiendo su derecho a privacidad, pero de ahí a tener que aceptar respecto al matrimonio, la familia, los niños, una actitud que contraria la naturaleza como una situación que debe ser promovida por la ley, hay una sideral distancia.

viernes, agosto 12, 2005


Chile: políticos con fines de lucro y ciudadanos activos
12 de agosto de 2005


  • Hace poco un par de amigas francesas me pedían una explicación sobre la política chilena. No lograban entender que en Chile la política está encriptada, que debe leerse entre líneas y que, como decía Oscar Andrade, hay muchos que manejan con la izquierda y cobran con la derecha.

La situación electoral en Chile resulta difícil de entender para los extranjeros. En esta campaña presidencial y parlamentaria, en el marco de un sistema binominal perverso, se han venido dando durísimas luchas internas en los dos bloques oficiales, para ingresar nombres a la plantilla de diciembre. Claro, basta con quedar dentro del ruedo para tener una alta probabilidad de ser electo, ya que la minoría puede mantener escaños con muy pocos votos reales, simplemente porque a la mayoría no le alcanzaron los suyos para doblar.

En verdad son tres bloques los que compiten: la Alianza por Chile, que combina la derecha ortodoxa, vinculada a militares en retiro y civiles que fueron protagonistas del régimen de Pinochet, con influencia fuerte de católicos conservadores, y una derecha de corte liberal que se ubica con mayor propiedad como centro derecha. Frente a esta oposición, la coalición gobernante, Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por partidos instrumentales que durante 16 años – el mismo tiempo que duró el régimen militar- han servido para mantener en el poder a un grupo transversal que ha rotado en el interesante carrusel del poder y que no quieren abandonar la calesita premiada. Por fuera de la Concertación se encuentran los sectores excluidos por el binominalismo, sin representación parlamentaria que conforman el Juntos Podemos Más.

En la Alianza, la derecha llevará dos candidatos hasta la primera vuelta y se ha dado una competencia muy dura de la UDI con Renovación Nacional. Este último partido ha levantado como candidato a Sebastián Piñera, de cuna social cristiana, exitoso empresario, alejado del pinochetismo desde los ochenta, pero logrando en su vida llegar a ser un hito del modelo neoliberal imperante. La Unión Democrática Independiente, UDI, cuyos orígenes están marcados por su directa participación en el gobierno militar, ha tenido en la última década con su socio RN, una actitud prepotente y excluyente, frente a lo cual, Piñera pretende pasarle la factura. Él fue víctima de complots, de seguimientos, de pinchazos a su celular, de presiones de corte mafioso para que abandonara la arena política a favor de candidatos de la UDI. Eso lo ha dejado como un candidato admisible incluso para fuerzas de izquierda y con bajo índice de rechazo en las encuestas. Piñera, superando ya a Lavín, está apostando a la segunda vuelta y en su discurso demuestra ese grado de independencia que le ha dado su éxito empresarial y sus vínculos transversales. La UDI persiste en el empeño de intentar hacer correr a un cansado candidato. Joaquín Lavín ya muestra fatiga de materiales y cae en cada encuesta que surge, ostentando el más alto índice de rechazo, con casi un 60% de encuestados que por ningún motivo votarían por él.

En la Concertación el panorama no es menos estresante. Cuatro fuerzas, el PPD, Partido por la Democracia, el PS, Partido Socialista, el PDC, Partido Demócrata Cristiano y el PRSD, Partido Radical Social Demócrata, confluyen detrás de una candidata única, Michelle Bachelet, que ha alcanzado en las encuestas una intención de voto que ronda el 45% dependiendo la encuesta que se tome.

La cúpula de la DC, dirigida por Adolfo Zaldívar, sacrificó a Soledad Alvear para obtener una mejor planilla parlamentaria y, así, la DC es un partido instrumental más al cual se le critica el abandono de sus principios, inspirados en la doctrina social de la Iglesia. Su inclinación hacia la derecha es creciente y eso hace temer a personas como Trivelli, ex Intendente de Santiago, que se disgreguen sus votos para apoyar a Piñera.

Cuando Lavín era el adversario se apreciaba que Bachelet tenía una carrera corrida y ganaba en primera vuelta. Sin embargo, el fenómeno Piñera ha pesado objetivamente y la posibilidad de una segunda vuelta está plenamente vigente. Sin embargo, detrás de la campaña de Michelle Bachelet aparecen diferentes vectores, que no responden a ninguna etiqueta simplista, sino que representan el despliegue de grupos de interés que buscan consolidar cuotas de poder en el mediano y largo plazo. Por algo el Juntos Podemos Más, que agrupa a humanistas y comunistas, la ha calificado de representar el continuismo.

Tomás Hirsch, Presidente del Partido Humanista, es el candidato de la izquierda extraparlamentaria. El Partido Comunista no ha podido reemplazar a su líder natural que fuera Gladys Marín y ha cedido la candidatura a favor de los Humanistas. Se agregan al bloque numerosos grupos minoritarios que se declaran excluidos por el sistema binominal, repudiando el neoliberalismo y la corrupción. En las elecciones municipales el Juntos Podemos sorprendió con un 10% y aunque las encuestas lo dejan a Hirsch con un 3% en las presidenciales, es probable que pueda llegar al 15%, capitalizando el voto duro que siempre fue concertacionista y que se expresaría como una forma de castigar la gestión de Lagos – el Presidente más elogiado por la derecha económica- en materia de medio ambiente y de reparación a las víctimas de la dictadura.

Es altamente probable que se deba disputar una segunda vuelta, ocasión que le permitiría a los sectores extraparlamentarios exigir de Michelle Bachelet compromisos de eliminación definitiva del sistema binominal, mayor transparencia en la gestión pública y reparaciones reales y no simbólicas a las víctimas del régimen militar y sus descendientes.

El manejo del poder ha significado que durante los dieciséis años de gobierno concertacionista se haya abandonado la política de principios sustituyéndosela por la mera gestión pragmática de marketing político. Hoy el gobierno se guía por la agenda mediática y mide cada día el costo político de su accionar, igual como los programas televisivos se guían por el people metter, los voceros emiten sinuosas declaraciones que saben volátiles y que sólo buscan el impacto del momento.

Los temas que motivaron las luchas en contra de la dictadura resultan incómodos en una estrategia mediática. Es así como, luego del trabajo de la Comisión Valech, que apuntaba a reparar a las víctimas de la tortura y la prisión política, el gobierno de Lagos tendió un secreto obligatorio por 50 años, lo que significa que los testimonios de las víctimas recién podrán conocerse el año 2055. Lo que parece un cálculo más, ya que, sumando y restando, el puñado de votos que pudieran representar esos sectores no es relevante para la contienda por el poder y es mejor concentrarse en las grandes mayorías pauperizadas culturalmente, frente a las cuales se actúa con pan y circo, en otras palabras farándula y populismo.

Se entrecruzan así en el escenario político, en este binominalismo presidencialista, el exitista discurso oficial que muestra la popularidad del Presidente Lagos en las encuestas, con la dura crítica por acciones corruptas que ha denunciado la ciudadanía y que están a plena marcha en manos de la justicia o de comisiones investigadores de la Cámara de Diputados. Si bien la UDI quiso capitalizar los escándalos, su tejado de vidrio histórico, más el procesamiento del clan Pinochet y de militares cercanos al General por fraude tributario – recordemos que no está configurado en Chile como delito el enriquecimiento ilícito – la han dejado sin la más mínima legitimidad para señalar a nadie con el dedo.

El único resultado positivo de este destape de escandaleras en la campaña sucia, ha sido que se consiguió un relativo consenso para legislar para una mayor probidad del sistema político chileno. Se eliminó el delito de desacato, que era una verdadera ley mordaza y se avanza en declaraciones patrimoniales para la clase política.

Por otra parte, se nota una creciente corriente de desencantados, camuflados entre los indecisos, que aboga por un gobierno diferente en materia de fiscalización y transparencia. En el seno del PS y de manera transversal en la Concertación, comienza a sonar con fuerza la propuesta de un Estado mejor dotado para fiscalizar al mercado y sus operadores.

Pero lo más importante en este cuadro, es que han sido las organizaciones civiles las que han logrado jaquear a poderosos intereses y denunciar las manipulaciones corruptas de lo público y lo privado. El caso Celco, donde se paralizó una planta de celulosa que envenenó el humedal de Valdivia matando a los cisnes de cuello negro, ha resultado emblemático; como también lo ha sido la presión judicial del Comando de Defensa de Valparaíso, agrupando al Foro Valparaíso Posible, el Movimiento Confianza, Ciudadanos por Valparaíso, que ha conseguido que la Corte de Apelaciones de esa ciudad llame a declarar al Presidente Lagos, al ex Presidente Frei y al mismo Secretario General de OEA, José Miguel Insulza, por la utilización de terrenos de la costanera del puerto para un proyecto inmobiliario contrario al destino legal de dichas instalaciones.

La ciudadanía organizada ha generado en estos casos y en muchos otros, movimientos emblemáticos, que fortalecen el poder popular local, lo cual deberá ser seriamente considerado por Michelle Bachelet dentro de su probable mandato presidencial de 4 años. Porque esos movimientos sociales están más cerca de su corazón y de su historia política. Y no por nada ella se ha movido insistentemente con el lema de la participación ciudadana y ha anunciado que en su gobierno habrá caras nuevas y nadie se repetirá el plato. Lo cual ha dejado cabizbajos a muchos pragmáticos que se habían acostumbrado por 16 años al carrusel del poder, cambiando de sombrero, pero siempre cayendo parados.

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jueves, agosto 11, 2005

CARTA DE LA CIUDADANÍA A LA CORTE SUPREMA PIDIENDO QUE AUGUSTO PINOCHET UGARTE SEA RECONOCIDO COMO UNA PERSONA CAPAZ Y SEA JUZGADO POR TODAS LAS CAUSAS EN QUE SE ARGUMENTO DEMENCIA.

para adherir envíe una carta a

Pedro Alejandro Matta <p.matta@vtr.net>

Texto de la Carta

Señores Ministros

Corte Suprema y Corte de Apelaciones de Santiago
Presente.-

Tras leer la breve y clara declaración del general Augusto Pinochet Ugarte, emitida el pasado miércoles 11 de agosto, se ha hecho total claridad respecto del buen estado de su salud mental.

Desde ese día, todos los chilenos fuimos oficialmente notificados de que el general Pinochet no padece ningún tipo de demencia que pueda impedir desafueros, procesamientos y condenas.

Su salud mental no le ha impedido, en los últimos años, decidir acerca de giros y traslados de la cuantiosa riqueza que acumuló y cuyo origen ahora investigan los tribunales de la República. Su salud mental no le impidió otorgar una larga entrevista a un canal de televisión extranjero.

Ahora su salud mental no le impide hacer esta declaración en defensa de su esposa y su hijo menor. Más aún. El general Pinochet desafía a los Jueces de la República a que se atrevan a enjuiciarlo a él.

Creemos que ha llegado ese momento cuando ya han transcurrido más de quince años de transición. Atreverse a juzgar y condenar al general Pinochet es un primer y sólido paso para que el Poder Judicial comience a recuperar el prestigio y la confiabilidad que ha perdido, lo que se refleja reiteradamente en todas las encuestas ciudadanas.

Así como en septiembre de 1973 el Poder Judicial emitió una poderosa señal de aprobación y sometimiento a la nueva dictadura militar, debiera hoy ser el que encabece la señal de pérdida del miedo y recuperación de valores democráticos.

Confiando en la acogida a esta petición ciudadana, se despiden


Patricia Verdugo, Santiago de Chile.
Pedro Alejandro Matta, Santiago de Chile.

Hernán Narbona Véliz, Valparaíso, Chile.

domingo, agosto 07, 2005


DOS MUJERES Y EL PODER
07/08/05


- El tema de discusión esta semana, en materia de política interna, se ha centrado en dos hechos que tienen por protagonistas a dos mujeres: Michelle Bachelet y Ana Gloria Chevesich.

El primero se ubicaba en los ribetes de una pregunta directa de un historiador a la candidata de la Concertación y su respuesta emotiva, visceral, saliéndose de las camisas de fuerza que supuestamente le imponen sus asesores de campaña. El segundo, el respaldo que la Corte Suprema ha dado a la Ministra para que continúe el proceso MOP - Délano, que implica, entre otros, a Matías de La Fuente, primo de Luisa Durán, señora del presidente Lagos.

Visualizar en el eje de la política dos hechos que marcan la importancia de la mujer en la vida pública de Chile, me trae la sensación de tendencias nuevas en el quehacer político, marcando un estilo que rompe con cánones ortodoxos de la política hasta ahora, caracterizado por el secretismo sectario de muchas organizaciones republicanas. Comienzan a abrirse cajas negras con esta incursión de la mujer en la cosa pública, lo que le ha dado una fuerza diferente al ejercicio del poder en la sociedad chilena:


- La candidata Bachelet, sin proponérselo quizás, ha cortado amarras de los asesores que han buscado cuidarla para que surfee incólume, manteniendo su popularidad sin confrontaciones mayores, claro, hasta que se encuentra con la pregunta frontal y la responde con una improvisación que salió de su emotividad antes que de un discurso aprendido.
- Por su parte, encontramos a la Ministra Chevesich, en un caso que tiene ribetes de alta complejidad, ya que ha implicado llevar claridad y develar la verdad en acciones que han violentado la probidad administrativa y que son de suyo de alta complicación política, por el nivel y relaciones de los personeros involucrados en tales hechos. Sin embargo, la Ministra Chevesich, manejando con gran cautela su trabajo, ha salido indemne de las presiones y el hecho de haber sido capaz de procesar a autoridades la deja en una dimensión paradigmática dentro del Poder Judicial, dejando la vara muy alta a otros magistrados que habiendo manejado juicios emblemáticos, han dejado sin procesar a los inculpados.

Respecto a la interpelación del historiador Jocelyn-Holt a la candidata Michelle Bachelet, debo decir que es tan pobre el debate de ideas en Chile, tanto se especula con las percepciones del “cliente”, que un episodio que pudo ser intrascendente cobró notoriedad por el efecto distinto que provocó.

Tanta es la tranca ambiental que ha quedado como triste rezago del miedo que impuso la dictadura, que la mayor parte de los actores políticos usan el estilo “sanguchito de agua”, que les permite mantenerse siempre en lo políticamente correcto. Son excepcionales las situaciones de enfrentamiento verbal en estas campañas y por eso, cuando alguien provoca estos “desaguisados” genera una noticia. La causa de fondo es que quienes conducen las campañas apuestan a alcanzar popularidad y los criterios son de carácter comercial, y tanto los actores como los mismos medios evitan compromisos categóricos, esgrimiendo los temas con superficialidad, con muy baja capacidad para profundizar en el seguimiento de los problemas y sus soluciones. Apuestan a la Señora Juanita y a Don Pepito, subestimando su capacidad de comprensión de la cosa pública, pensando que les pueden vender buzones con un buen envoltorio de marketing. Lo que hizo el historiador Alfredo Jocelyn-Holt fue formular una pregunta abierta, desplegada en un foro, sin prejuicios de género, solicitando a la candidata una explicación de ciertos hechos, que le permitiera poder tener confianza en ella. Nada que afectara espacios personales de la candidata, todo enmarcado en el ámbito de sus acciones e historia pública.

En un episodio paralelo, luego de haber leído in extenso el pronunciamiento de la Corte Suprema, corrigiendo la medida tomada por la Corte de Apelaciones en orden de aceptar un recurso de amparo de Matías de La Fuente, queda la impresión de que la Ministra Chevesich entrará a profundizar el procesamiento en el caso MOP Délano y que seguirá abriendo cuadernos según sigan surgiendo declaraciones y se aten cabos sueltos en su investigación. Ella no emitió declaración alguna frente a la decisión de la Suprema, pero este espaldarazo objetivamente proyecta su trabajo hacia etapas de cierre que podrían generar ribetes políticos de envergadura, pues los procesos podrían llegar al Presidente Lagos en su calidad de ex Ministro de Obras Públicas.

Más allá de la coyuntura, es grato apreciar que en ambas noticias se destaca una fuerza de voluntad muy sólida de estas dos mujeres para ir manejando situaciones cada vez más delicadas.

Bachelet con una trayectoria militante, habiéndosela jugado en contra de la dictadura, habiendo sido víctima de la tortura, supo tender puentes desde la civilidad para llevar a las Fuerzas Armadas a una modernización y a un reencuentro con la democracia, lo que debe apreciarse en su profundidad histórica. Quizás en la respuesta que dio a Joselyn-Holt uno hubiera esperado una mayor claridad conceptual respecto a las raíces profundas del complot que derrocó al gobierno democrático de la Unidad Popular, en que su padre participó. Pero, al menos y afortunadamente, se salió del libreto racional, políticamente correcto, y expuso con una voluntad clara su posición, aunque su voz casi se quebraba. Debía responder porqué ella no es carta tapada de los militares y las razones que justifican su adhesión popular. Junto a este incidente, en otra instancia, la misma candidata ha hecho oír su voluntad política de diferenciarse de los estilos actuales de hacer política, lo que también la proyecta con mayor independencia relativa, respecto al gobierno de Lagos. Así puede interpretarse su declaración en que marcó que nuevos rostros integrarían su posible gobierno y que nadie se repetiría el plato como autoridad.

Ana Gloria Chevesich, por su parte, va silenciosa y seriamente desarmando un complejo crucigrama de intereses y acciones impropias, lo cual, en perspectiva de largo plazo significará un real aporte al saneamiento del sistema democrático. Es así como, en tiempos paralelos, estas dos mujeres chilenas, Bachelet y Chevesich, se han convertido en hitos y coinciden en trabajar, desde frentes diferentes, por alcanzar una mayor corrección en el manejo de la cosa pública. Se observa una común voluntad de servicio, una buscando la máxima representación popular y la otra siendo fiel a su función e investidura de Ministra del Poder Judicial. Esto las convierte en hitos para una forma más transparente de gestión pública y creo que esto se da porque son dos personas que tienen convicciones y han demostrado, ambas, una férrea voluntad para asumir cabalmente sus compromisos y responsabilidades como servidores del Estado. Lo cual es cívicamente admirable.