
"No me pauterán ni la prensa ni los opinólogos" señaló ayer la Presidenta Bachelet.
El país está viviendo con relativa preocupación un fin de semana inusual, sin Ministro del Interior, con cambios de 6 Intendentes y quizá de Seremis o Gobernadores en los lugares donde han asumido esos nuevos Intendentes.
Incluso se especula acerca de la eventual promoción a Ministra de Adriana Del Piano, pero nada puede adelantarse. Otra especulación ha sido la posibilidad de que el Bacheletista Aliancista Joaquín Lavín sea una de las cartas que baraja la Presidenta.
Pero, más allá de lo mediático, lo efectivo es que la perpectiva santiaguina del problema es muy diferente a la de regiones donde se incuban o están en pleno desarrollo conflictos sociales graves. Específicamente, el conflicto mapuche en el sur y en el norte, el de los subcontratistas de la minería, que han visto que Codelco judicializa el problema y la negociación vuelve a fojas cero.
La preocupación de conducir sin el Ministro del Interior significa que la coordinación de las policías queda a cargo del subsecretario Felipe Arboe, que suple al Ministro en calidad de interino, hasta que se nombre un titular.
En tiempos de aquella democracia republicana que se extraña, por mucho menos se tumbaba a un Ministro del Interior. Recordemos la balacera en Pampa Irigoyen con el Ministro Pérez Zujovich a cargo de esa cartera.
Lo claro es que los tiempos que se toma la Presidenta no son los que espera la mayoría, ya que las actitudes dubitativas juegan en contra del gobierno.
Muchas opiniones coinciden que que hace falta un énfasis diferente, que la violencia en el sur y la falta de inteligencia para anticiparse al conflicto con la etnia mapuche se echa de menos. A vista y paciencia de los gobiernos de la Concertación se ha venido reaccionando con acciones represivas, lo cual ha dado pie a posiciones más confrontacionales de parte de los dirigentes mapuches. Porque los gobiernos de la Concertación no fueron capaces de asumir la historia que afecta al pueblo prehispano, para recoger sus justas causas históricas, todo lo contrario, la decisión fue pasar a llevar derechos naturales de las etnias originarias y favorecer enclaves multinacionales para que exploten de manera depredadora territorios que fueron de los indígenas mucho antes de la República.
Ese es el tema candente de hoy, que tampoco se encara con una visión diferente y la violencia ha ido escalando, con ya tres muertos mapuches, de cargo de un gobierno que suscribió acuerdos internacionales de respeto a las etnias originarias.
sábado, 5 de enero de 2008
Una mirada libre a nuestro entorno
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