domingo, diciembre 10, 2006

Requiem


REQUIEM

Aunque de huesos y mortero

quisiera sacudirse la mentira


no cabrá en el cielo un epitafio

para recibir los quejidos de la hiena

cuando sea pisoteada por la Historia


Aunque en grueso subterráneo,

zaguán de algún infierno,

esconda su sordera acorazada


Las bocas del estómago, insensatas,

harán sentir por fin su gran tonada


Y en procaz algarabía

a aquel barbaján trunco

le donarán… pobre,

un ataúd redondo.

Del libro “Miedo al Miedo”, 1983.

Una mirada libre a nuestro entorno

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