viernes, agosto 27, 2021

La Lista del Pueblo, de lo emocional a la realidad


La Lista del Pueblo, de lo emocional a la realidad

Hay en la Memoria colectiva frases que nos han marcado. Recuerdo el lema del Paris de Mayo 1968: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, o la de Lenin: “Si la realidad no está de acuerdo con la teoría, tanto peor para la realidad”. Ambas han sido arengas que han apuntado a lo abstracto, a las ideas, a las emociones, ambas han resultado movilizadoras, viscerales y preclaras ante un momento de cambios. Sin embargo, abruptamente la realidad se impone, lapidaria de sueños, porque refleja el ejercicio frío y descarnado del poder. Es así como, los revolucionarios de los 60 terminaron invocando el pragmatismo y defendiendo obsecuentes sus parcelas o maceteros de poder.

En el libro Letras Anarquistas, Artículos periodísticos y otros escritos inéditos compilados por Carmen Soria, Editorial Planeta, 2005, se puede leer un brillante artículo de Manuel Rojas referido a la Revolución de Octubre, donde la mirada crítica a los hechos históricos que sucedieron a la toma del poder y defenestración del zarismo, se impone sobre las emociones que generó  ese instante puntual donde los bolcheviques elevaban la bandera revolucionaria. La frase de Lenin, señala Manuel Rojas (Revista Babel, 1944) , se le revierte en la práctica  y es la realidad la que desmantela las teorías y muestra en toda su crudeza la construcción del Estado totalitario, que se aleja de la propuesta política socialista original.

En la explosión social de Octubre 2019, el pueblo chileno se movilizó por cambios profundos, con una Primera Línea resistiendo una feroz represión que sólo ha sido comparable con los peores momentos de la dictadura de Pinochet, disputando como un hito la Plaza de la Dignidad, generando una carga emocional nacional, que atribuyó a ese espacio un gran simbolismo. Al fragor de las emociones y mística de esa disputa, que culminó con el retiro de la estatua de Baquedano de ese sitio, generó el reencuentro de personas, de dirigentes sociales y agrupaciones ciudadanas diversas en un colectivo emergente, con un común denominador de no militancia en partidos políticos del binominalismo histórico. Y, a partir de allí, lo inmediato fue conformar un grupo para participar en el proceso constituyente, lo que alcanzó éxito en la elección de los convencionales como Lista del Pueblo.

Sin embargo, el choque con la realidad fue tener que afrontar la articulación coherente de ese colectivo horizontal, reacio a subordinarse con disciplina a líderes conductores, grupos que han sido asambleístas por esencia, sin capacidad orgánica para ordenarse para una capitalización de ese poder alcanzado. La vociferancia difusa, la dispersión de temáticas a relevar en los discursos, provocó que en la Lista del Pueblo no llegaran a conformar un colectivo político coherente, que confluyera en una sola voz y en un planteamiento sustantivo. Esto ocurrió, a mi juicio, porque la realidad les exigía actuar como movimiento político, como un partido que razonablemente busca consolidar un espacio de poder, lo que entraba en contradicción con ese discurso esgrimido, de repudio al actuar de los partidos políticos. Y esto es algo que alcanza ribetes fundamentalistas, casi dogmáticos, por completo irracionales, si lo que se busca es construir un fortalecimiento del Apruebo, que apunta a una sociedad diferente a la actual, a partir del nuevo texto constitucional.


 

 El enfoque pasional de plaza Dignidad y el triunfo consecuente de la Lista del Pueblo, aterrizó en la realidad del trabajo constituyente, donde ha habido que superar diversos escollos, colocados intencionadamente para hacerlo fracasar. En esa nueva mística interna, en un trabajo de 8 semanas, se ha llegado a un borrador de Reglamento para la Convención Constitucional, y este proceso exigió diálogo, participación ciudadana y una prudente toma de distancia de la política contingente, que sigue su propio carril y su propia dinámica mediática.

En este período, los constituyentes elegidos como independientes de la Lista del Pueblo se han integrado al proceso intenso de la Convención Constitucional, alejándose expresamente muchos de ellos de la contingencia política y de los hechos tortuosos que han tenido como foco la Lista del Pueblo. Sin entrar en detalles, el episodio de haber nominado en una asamblea como candidato presidencial al dirigente sindical minero, Cristian Cuevas, para quitarle el piso casi de inmediato, dejándolo, en definitiva, fuera de la papeleta de noviembre, al no haber alcanzado los patrocinios necesarios en el SERVEL; a lo que se suma el nombramiento o respaldo dado a otro candidato, Diego Ancalao. Esto último ha reventado mediáticamente con la bajada de Diego Ancalao por parte del SERVEL, con una denuncia de haberse inscrito con uso de firmas falsas ante un notario que había fallecido.

En un par de semanas han ocurrido estas dos situaciones bochornosas, que sellan una muerte política de un movimiento surgido de la épica de la revuelta, desde esa emocionalidad, que fue un exitoso instrumento e acceso al proceso constituyente, pero que ha caído entrampado en la realidad de disputa del poder, cayendo en lo mismo que repudiaban en su vociferancia. Lo que debiera llevarlos a una profunda reflexión para poder superar los errores cometidos.

 Es así como, la Lista del Pueblo ha mostrado patéticamente la inmadurez política de muchos de sus dirigentes, desmoronándose como castillo de naipes por sus debilidades conceptuales y orgánicas, por la falta de un padrón interno, convertida en una suerte de barra brava, donde todos actúan desde la épica de la revuelta social de octubre, pero sin asumir las responsabilidades que significa haber logrado este momento histórico que estamos viviendo. Sin darse cuenta de que es una oportunidad histórica, que su actuación errática ha puesto en riesgo.

Los hechos comentados impactan en la fe pública como una duda profunda y razonable de la coherencia y consecuencia de los movimientos sociales que surgen de las emociones, de los estados de ánimo, tales como el desencanto, el agobio, la rabia, el resentimiento o la desesperanza aprendida, al momento de tener la posibilidad de ejercer el poder, impulsando un nuevo orden en la convivencia.

Es entonces, cuando la política exige el diálogo, la construcción de equilibrios, de límites necesarios para asegurar que nadie abuse de posiciones de privilegio. Este ejercicio profundo es el que vemos en desarrollo en la Convención Constitucional y creemos que la realidad que se construya, dejará sólo como mal recuerdo los episodios comentados, quizá como evidencia cultural  de haber normalizado una política sucia, dentro de un modelo individualista, lo que ha calado en la sociedad, motivo por lo cual, soñar lo colectivo es de difícil práctica y requiere actuar en lo personal, con profunda convicción democrática. Lecciones que debiéramos reflexionar para respaldar este proceso constituyente en desarrollo.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, #SomosPoderConstituyente, 27.08.2021.
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domingo, agosto 15, 2021

El proceso constituyente y la participación ciudadana



Con una actitud de gran compromiso la Convención Constitucional va estableciendo sus reglas internas para poder entrar al proceso de debate y toma de decisiones en cada uno de los tópicos que quedarán consagrados en la propuesta de Nueva Constitución. La mesa que dirigen Elisa Loncón y Jaime Bassa, fue ampliada para integrar a todos los sectores, con paridad de género y cupos para las primeras naciones, desarrollando en esta difícil etapa de instalación, una labor encomiable, de profundo patriotismo.

Las fuerzas del Rechazo de alguna manera se han fisurado, por desgaste propio, dados los grotescos exabruptos continuos de los constituyentes de ultra derecha, que están allí para un objetivo comunicacional evidente de entrabar y desprestigiar, con mentiras, el proceso que quieren ver fracasar. Pero, esto era algo previsible, ya que nadie podría esperar una actitud distinta de personajes que protagonizaron la dictadura y usufructuaron de ella y que desde siempre estuvieron por defender el modelo y sus privilegios de clase.

Dicho lo anterior, la Convención sigue su trabajo, sumando fuerza con reuniones que su Mesa Directiva  ha mantenido con la Mesa del Senado, con la  Contraloría General de la República, con la Universidad de Chile, logrando apoyos para su mejor funcionamiento. Ha sido sintomático de la autonomía creciente que  está demostrando la Convención respecto a la SEGPRES, la gestión de apoyos de la institucionalidad del Estado, para su mejor funcionamiento. De hecho, la principal Comisión, de Reglamento, se encuentra funcionando en la Casa Central de la Universidad de Chile.

Otra situación relevante ha sido la forma prudente cómo la mesa directiva ha logrado tomar distancia de la coyuntura política, principalmente de las elecciones presidenciales y parlamentarias que deben realizarse este año. En esta línea, es preciso destacar que habiendo sido la Lista del Pueblo la que logró elegir la mayor cantidad de constituyentes, los acontecimientos de estas últimas dos semanas al interior de ese conglomerado, tuvieron impacto en el seno de la convención. En principio, se conoció de la pretensión de la Lista del Pueblo de excluir a la minoría del Rechazo, de la mesa directiva ampliada, lo que provocó que dos constituyentes de ese grupo renunciaran del mismo, declarando que no admitían esa exclusión y que estaban por el diálogo como forma de ir colocando las ideas que la Lista del Pueblo levantó en su propuesta. Fue en esa misma línea de intransigencia y peleas internas, que se dio la designación de su candidato presidencial, Cristian Cuevas, dirigente minero quien, al día siguiente de ser nominado en una asamblea de unas decenas de integrantes del movimiento, fue inmediatamente cuestionado por otro grupo interno y bajado abruptamente, en los momentos que el candidato lanzaba su campaña por televisión. Aparte del bochornoso incidente, esta situación significó que, de la Lista del Pueblo, hayan renunciado , a la hora de esta columna, 8 constituyentes.

La improvisación e la Lista del Pueblo y la pugna de grupos internos por el nombre del Movimiento, obedece quizás a la forma cómo se organizaron distintos grupos, en una heterogénea integración, a partir de manifestantes que se conocieron en Plaza Dignidad, en los episodios del estallido social del 180. Su planteamiento anti-neoliberalismo y la posibilidad de conformar listas de independientes, permitió conformar el colectivo que logró elegir 22 constituyentes.  

Esto ha ocurrido en el contexto de la carrera presidencial y frente al calendario electoral presidencial y parlamentario,  la mesa directiva de la convención ha sido categórica en términos de llamar a que no se presidencialice el  proceso constituyente. Lineamiento que ahora se fortalece con la decisión de los constituyentes que han declarado que se alejan de la coyuntura, congelan o renuncian al conglomerado Lista del Pueblo.

Hablábamos de cuidar la Convención Constitucional y alertábamos del fuego amigo. Los hechos comentados nos han reafirmado la convicción de seguir disciplinadamente el proceso constituyente, neutralizando las acciones del Rechazo y sus medios, con la sencilla decisión de no comprar sus fake news, informándonos de fuente directa, a través de medios reconocidamente independientes que permitan escuchar, ojalá de primera fuente, lo que se va debatiendo en las distintas comisiones.

Se abre la etapa crucial de debatir los Principios que deben consagrarse en la Nueva Constitución. Como comunicadores sociales independientes, alineados con los cambios profundos que el país necesita, integraremos las redes que acompañan a los constituyentes desde los territorios, desde las organizaciones sociales, culturales, ambientalistas, profesionales, sindicales, académicas y vecinales.

En ese sentido, la movilización social de los próximos meses será participativa, ciudadana e inteligente, con una mirada de educación cívica, con un flujo de información que logre neutralizar a las fuerzas del Rechazo de Salida, que están en el duopolio de la prensa escrita, en los canales que son dominados por el gobierno, el binominalismo o de propiedad de grupos económicos.

Estamos frente a una odisea histórica y la movilización popular no debe caer en provocaciones. El llamado es a cuidar que el debate fluya por los espacios territoriales, principalmente en forma virtual, en las conversaciones necesarias en cada pueblo o barrio del país. Esa energía podrá retroalimentar al proceso constituyente. Mientras se camine con esta concepción, sin perderse con los cantos de sirenas, podremos asegurar que los contenidos de fondo se debatan , se concuerden democráticamente y se inscriban sin miedo y con la máxima transparencia en ese borrador. El berrinche y la agresividad de la ultraderecha irá en crescendo, pero la razón está de nuestro lado y nada ni nadie nos podrá arrebatar este momento histórico.

Las conversaciones en cabildos locales son el camino. No caer en provocaciones es estratégico. El sentido común y el espíritu de paz y justicia social, que son transversales, nos hablan de amor y respeto a la personas y a la Naturaleza. Esa mística debe ser inspiradora en esta hora crucial.


Periodismo Independiente, 16 de Agosto de 2021.

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sábado, julio 31, 2021

Cuidemos la Convención Constitucional




 

Fuimos un 80% de los que votamos en el Plebiscito de Octubre 2020, los que expresamos la voluntad soberana de escribir una Nueva Constitución a través de una Convención Constitucional,  en la que se eligiera el total de los convencionales constituyentes por elección popular.

 

El 15 y 16 de mayo se realizó esa elección de constituyentes y mayoritariamente fueron las listas de independientes las que impusieron un nuevo derrotero para Chile. 

 

Desde las élites políticas esto ha sido traumático, pues a partir de esa derrota reiterada, se asume en los partidos políticos del binominalismo, los mismos que amistosamente habían acomodado las piezas para seguir monopolizando la representación popular, que su tiempo había concluido.

 

La tozudez de la clase política, significó que muchos connotados políticos salieran del Parlamento para intentar incorporarse a la Convención Constitucional. Los partidos del Rechazo intentaron lograr ese tercio maldito que les permitiera vetar los cambios,  llevando el proceso constituyente a la vía muerta. Pero fracasaron en su intento y quedaron atrincherados en una treintena de convencionales dedicados en su mayor parte a frenar y desprestigiar el proceso iniciado el 4 de julio.

 

La reacción está usando toda su capacidad mediática para enlodar el proceso, generando noticias distractivas, que denigran y farandulizan el trabajo que se ha venido realizando, destacando por su virulencia, las vociferantes intervenciones y ataques de Cubillos y Marínovic.

 

Nada de esto es casual. Junto con el manejo oscuro del presupuesto asignado para el funcionamiento de la Convención,  la improvisación en la instalación de los elementos y equipamiento básico para su funcionamiento, se han ido sumando la generación agresiva de dichos agravantes y de amenazas en contra de Elisa Loncón, la Presidenta de la Convención. 

 

Pero también ha habido fuego amigo, que surge de destempladas voces de la Lista del Pueblo, que han resistido abrir la mesa a la presencia minoritaria del grupo de derecha o Rechazo, creyendo que aislarlos era lo correcto  sin darse cuenta que eso podría deslegitimar el proceso constituyente, arriesgando con ello el plebiscito de salida y, porqué no, una asonada golpista desde la ultraderecha.

 

Esta posición infantilista del grupo de independientes de la Lista del Pueblo, provocó que dos  convencionales mujeres se descolgaran de esa coalición por no estar de acuerdo en usar la ley del Talión.

 

Elisa Loncón convocó a un diálogo desde el amor, donde se asuma la responsabilidad de estar  creando un mejor país para nuestros niños.  El mensaje ético prendió y la mesa integró a constituyentes del Rechazo, sabiendo que, en la deliberación,  son las ideas y la razón  las que van legitimando el proceso, en decisiones que van sustentadas en argumentos y acordadas al final democráticamente. Se aprecia en esta estrategia una inteligencia democrática que invoca la razón  y no la fuerza.

 

La Convención avanza en la preparación de su Reglamento y se ha ganado mucho tiempo, pese a las zancadillas que ha puesto el stablishment.  Tratar de blindar a la Convención de la contingencia ha sido otro desafío de la Mesa, toda vez que la política partidaria sigue enfrascada en la competencia electoral, en las primarias legales y privadas, en las listas parlamentarias y la elección presidencial de noviembre. 

 

En los medios oficiales esto ha servido para bajarle el perfil a la Convención en la agenda noticiosa. Lo cual puede ser malo porque instala como relevante algo que juega sus descuentos, haciendo creer a la opinión pública que esto es lo importante, a la par que se presenta el proceso constituyente como desordenado, improductivo e innecesario si sigue vigente este otro escenario electoral tradicional.

 

Pero, a la vez, esta tendencia mediática puede hacerle bien a la Convención Constitucional en la medida que deja avanzar con menos ruidos e interferencias a las Comisiones,  colocando las reglas para ir tomando decisiones a medida que avanza el trabajo de equipo. Pero, es necesario que se genere una comunicación fluida, directa y fehaciente de la Convención con las organizaciones sociales y territoriales, para que los medios oficiales no desinformen con chimuchina los avances del proceso constituyente. 

 

Las fuerzas reaccionarias están colocando todos sus recursos para bloquear los cambios y preservar sus privilegios, la ultraderecha está provocando con esbirros que destruyen murales y memoriales a las víctimas de la explosión social del18 de Octubre de 2019. Todo el sistema se colude en agudizar la situación de abuso e injusticia y a esa provocación, lamentablemente, responden desde la emoción visceral, los grupos que tienen encima el dolor porque son los que han ofrecido sus vidas y sus ojos para abrir este camino que termine con la Constitución de la dictadura.

 

Hoy, defender el proceso constituyente es patriótico y revolucionario, es poder desmontar por la vía pacífica y democrática una dictadura que trascendió al dejar enquistados en la sociedad un modelo y una cultura individualista. Los partidos políticos han sido cooptados por el dinero. Pero, hoy hablamos de refundar el país, colocar la vida, la razón y la justicia como norte de este camino.

 

En este propósito, asumiendo que caminamos en un campo minado, sabedores de que el poder nos ve como sus enemigos, desde la base social, desde nuestro puesto de trabajo y convivencia, no nos traguemos sus noticias falsas. Codo a codo, espalda con espalda, unamos fuerza y espíritu para apoyar a nuestros constituyentes,  cerrando filas en los cabildos, en los colegios profesionales,  en las comunidades escolares, en los barrios y campos, para ir cada día escribiendo un párrafo más de este sueño colectivo, donde todos estamos invitados.

 

Hernán Narbona Véliz

Somos Poder Constituyente, Periodismo Independiente 31 de julio 2021.

 


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domingo, julio 11, 2021

El primer grito Constituyente: No Más Represión

Ese domingo, 4 de julio 2021, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

En el ciclo Conversaciones por la Vida, quise hacer el Día Después, un programa que registrara el momento vivido ese 4 de julio, dejando el registro de las emociones que se entrecruzaban durante la tensa y vibrante jornada inaugural de instalación de la Convención Constitucional, pero las emociones nos rebasaban.   Junto  a mi compañera,  a mis hijos, sentíamos que un viento fresco llenaba un túnel extendido por casi 40 años. Ese domingo, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

Llegó el lunes 5 de julio: a las 15 horas los convencionales se daban cita para empezar su trabajo y allí donde se debía realizar la primera sesión, no había nada preparado. La rabia por esa falta de respeto, se elevó en una vorágine de bronca frente al Ejecutivo, frente  al despropósito - por simple estupidez, ineptitud o por  ramplona soberbia - de quienes tenían la responsabilidad de dar todas las condiciones para su funcionamiento y no lo hicieron.

En una semana, con la instalación tardía e incompleta en cuanto a logística, la Convención comenzó a dar sus primeros pasos. Resolviendo en la apertura un tema de principios, un reconocimiento a la génesis del proceso constituyente, gracias al cual se abrió este momento histórico.

Reconocer para la Historia de Chile que, estar donde estamos, no ha sido por generosidad del modelo, sino que se debió a los millones de compatriotas que nos sumamos a la  explosión social de octubre 2019, y que fuéramos declarados “un enemigo implacable y poderoso que no respeta a nada ni nadie” por el Presidente Sebastián Piñera, mientras la primera dama planteaba estar  frente “a una invasión alienígena y que tendrían que compartir sus privilegios”.  

Ese estallido social ha significado la represión brutal a través de agentes del Estado que han cometido violaciones persistentes y extendidas a los Derechos Humanos, con una reiterada intención de dañar a los manifestantes con sus escopetas a pedigones, sus bombas lacrimógenas y sus gases y agua tóxicos. Y siempre quedarán en la nebulosa esas situaciones registradas, en donde se evidenciaba que la fuerza policial se retiraba, para que enseguida ingresaran vándalos a saquear, en una táctica fascista que han usado todas las dictaduras, de cualquier tono, para criminalizar a sus opositores, permitiendo su exterminio.

Ha sido así como, junto a la represión brutal, ha venido la criminalización y ha aparecido el partido del orden, justificando y respaldando la barbarie y las violaciones sistemáticas a los DDHH. Se aplicó a los presos de la revuelta, medidas cautelares que les han significado de facto, la aplicación de  una pena corporal,  sin pruebas ni juicios, sólo mediante la denegación o dilación del debido proceso, obviando el principio de presunción de inocencia y retardando formular la imputación, por carecer de pruebas válidas y suficientes. Esto ha significado que, muchos jóvenes, de extracción popular, fueran detenidos por estar en las protestas y, por meras declaraciones de los carabineros que los detenían, han permanecido por más de año y medio, encarcelados y muchos de ellos, han salido exonerados de todo cargo por la falta de pruebas o la debilidad de las probanzas presentadas por la Fiscalía.

La necesidad de una justicia transicional, que venga a reconocer la situación de estallido social de Octubre de 2019, se presenta como una salida política para plantear la construcción de un país distinto. Piñera, enceguecido, no parece reconocer que se trata de una situación de crisis política y no de un asunto de orden público. El 80% de los chilenos votó por una Convención Constitucional, aprobando ir a una nueva constitución. Para iniciar el camino despejando esas situaciones que se mantienen como injusticias y actos de trinchera, la Convención Constitucional, sin pretender atribuirse facultades de los poderes del Estado, invocando a un espíritu republicano que procure la distensión del conflicto social que encaminó a Chile a este momento constituyente, acordó por amplia mayoría formular una Declaración, llamando a los poderes del Estado a que se apruebe una amnistía, actualmente en trámite en el Senado, para todos los presos de la revuelta que fueron detenidos y han sido objeto de querellas por Ley de Seguridad del Estado, a fin de restaurar con este gesto institucional una paz social que permita desarrollar el proceso constituyente, que el país se ha dado democráticamente.

En paralelo, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH entró en crisis. La Asociación de funcionarios del INDH se declaró en paro, exigiendo la renuncia de Sergio Micco, su director y consejero. Esto ocurrió tras la toma el jueves 8 de octubre de  la sede central del INDH, por estudiantes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), quienes exigían libertad para los detenidos en el contexto del estallido social, los presos políticos de la revuelta.

Aferrado a sus facultades de papel, un presidente fallido, que no ha sabido entender la crisis política en que se ha sumergido al país, pretende frenar un proceso soberano ratificado reiteradamente en las urnas y que no tiene parangón en el mundo: el inicio de un proceso democrático para poner término a un modelo instaurado a sangre durante una dictadura y que, ahora, con un costo social gigantesco, puede cerrar un ciclo político abyecto, permitiendo  recuperar un país  más humano, respetuoso y custodio de su ambiente y territorio.

Magistralmente, desde el alma tronchada de Chile, la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón, en forma bilingüe, mapudungun y español, ese 4 de julio expresó: “Vamos hacia un Estado Plurinacional, Intercultural y Plurilinguístico” .

Y, en la Historia de Chile quedará escrito que, esa mañana,  el Primer Grito de la Convención Constitucional fue: “No Más Represión”.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Conversaciones por la Vida.

 

 

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jueves, junio 17, 2021

Chile: Turismo pos pandemia

El Turismo en la pos pandemia.

Una noticia motivó esta columna: la recuperación de la película “Un verano feliz”, que rescata la experiencia de Turismo Juvenil y Turismo Social, desarrollado por la Dirección de Turismo, en el gobierno del Presidente Salvador Allende, cuando se construyeron los albergues juveniles en ciudades costeras y miles de niños del campo con sus familias pudieron conocer el mar. Con orgullo, puedo señalar que participé como joven profesional de ese proyecto, atesorando vivencias que me marcaron para siempre, entendiendo que el turismo es un instrumento de paz y la recreación, un derecho.

Pensando ahora en reactivar el turismo después de la actual pandemia, como forma de motivar un debate que nos permita hacer de la recreación un espacio de fraternidad, conocimiento y emprendimientos, pienso que en el mundo, en distintos momentos, se ha cruzado por hechos políticos y sociales críticos, que, lejos de paralizar la actividad turística, la dinamizaron y transformaron, apareciendo nuevas motivaciones para el intercambio, nuevos destinos y rutas, nuevos intereses especiales impensados.

Fue el caso de la caída del muro de Berlín, o la Reforma de París de Mayo de 1968, o ese sueño de los mil días, la vía chilena democrática al socialismo, que generó una gran atracción mundial entre 1971 y 1973. Como lo fueron también la recuperación democrática de los 90, pos dictaduras en Uruguay, Argentina y Chile, que provocaron un enorme movimiento turístico, académico y político, en especial de europeos que venían a analizar la nueva realidad de América del Sur. En este Siglo XXI el turismo académico y de intercambio se intensificó tras causas ambientales y de pueblos originarios, como el conflicto en la Araucanía y la realidad del pueblo mapuche, que son experiencias que se han convertido en focos de interés mundial.

Sobre la base de esas experiencias, me atrevo a afirmar que, después de la pandemia, se viene una nueva forma de turismo receptivo en Chile, para seguir el, nuevamente inédito, proceso político y social hacia una nueva constitución.

Se aprecia que, al vivirse en la conectividad de la globalización, con redes sociales que no tienen fronteras, la explosión social que vive el país desde el 18 de octubre de 2019, repercutirá en un cambio del tipo de turista que llegará al país, generándose importantes corrientes de viajeros de intereses especiales, que buscarán seguir en forma directa un proceso constituyente que ha tenido impacto mundial: el camino recorrido para ratificar un clamor popular y dar a Chile una Nueva Constitución.

El visitante que se perfila es una persona con cultura cívica, con actividad en periodismo o en ciencias políticas y sociales, que buscará a través de un acercamiento a cabildos, conversatorios, coloquios, pasantías en organizaciones sociales, seminarios especializados, seguir de cerca este proceso, ya que, a nivel internacional, se lee como una refundación republicana, como un movimiento socio político inédito, en cuanto a participación femenina, profundización democrática y participación popular.

La inteligencia del sector turismo para dar contenido a programas de intereses especiales, dependerá de la mente abierta de los empresarios innovadores, para establecer alianzas con las comunas, con las organizaciones sociales, con  universidades, gremios, colegios profesionales, organizaciones sociales, para poder levantar propuestas que sean de debate cívico, con miradas diversas y multidisciplinarias y con conocimiento de ese Chile que no se promueve en instancias oficiales, porque renace en la base social, con la política brotando en los colectivos y con nuevos movimientos políticos y sociales, con los antiguos partidos en crisis de legitimidad, por sus propias conductas cupulares.

Si se asume en el sector Turismo y toda su cadena de valor, estar frente a una oportunidad, se deberá coordinar con la sociedad civil y desde los territorios o espacios locales, una nueva impronta. Incorporando las medidas sanitarias aprendidas, se podrá ofrecer al mundo una nueva oferta turística, que incorpore un cambio cultural frente a los bienes naturales, la recuperación del agua y los territorios, con las comunas y barrios como protagonistas del cambio que estamos viviendo.

Se vienen acciones de turismo receptivo de intereses especiales, que dinamizarán la actividad de los innovadores. Mostrar a los visitantes el proceso cívico con todas las facetas que ello implica, será una tendencia en el turístico receptivo, pos pandemia, por lo mínimo durante los próximos 5 años.


Hernán Narbona Véliz. Periodismo Independiente, 18.06.2021



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lunes, junio 14, 2021

Elecciones Segunda Vuelta, Gobernadores: razones probables de la abstención.

Ayer vimos en televisión una mujer de cuarta edad,  103 años que concurría a votar, dando un ejemplo de civismo y esperanza de cambios. Sin embargo, cerca de 81% del padrón electoral se abstuvo, no se levantó a votar.

¿Qué motiva esta abstención de 19,61% promedio? Démosle una vuelta.

¿Pobreza, miedo a contagiarse, el costo del desplazamiento a los locales de votación?

En esta ocasión, cabe considerar que, por la alta cifra de muertos y contagiados por el Covid,  en la víspera de esta segunda vuelta, se fijó una cuarentena total en Santiago, pero se permitió ir a votar el domingo, con el pasaje de Metro gratis. Claro que hay comunas que no cuentan con este servicio y la movilización en buses es escasa y riesgosa.

Mucha gente se quejó de que las trasladaron a locales muy alejados, existiendo otros en el mismo barrio.

¿Disposición de las mesas con un criterio de dispersión para que se respete el distanciamiento preventivo?

Quizá, pero es notorio que SERVEL lo hizo sin tener en cuenta los domicilios de las personas, la georreferenciación, enviándolas a votar a nuevos locales alejados, existiendo puntos cercanos en su vecindario o donde acostumbraba votar. Esto ha sido una torpeza, tal vez.  ¿falta de dedicación para ajustar la asignación de mesas a parámetros de geo localización? ¿acción torpe o intención de dificultar el ejercicio del sufragio?

Otra causa profunda es la falta de educación cívica, falta de información sobre la relevancia que tendrán los Gobernadores en la asignación de presupuestos a las comunas y planos reguladores regionales. Pero, cómo decía el psicólogo Ángel Bustos, puede tratarse de desesperanza aprendida, una situación psicológica en donde todo se ve negro y sin posibilidad de cambio, es bajar los brazos en conformismo.

Nada mejor para la élite dominante que esta auto restricción de las personas a cambiar el estado de las cosas. En términos similares, se podría hablar de síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado termina enamorado de su captor y lo defiende y justifica. Debe haber algo de ello, después de 40 años de miedo insuflado a la vena de la sociedad.

Otro motivo para restarse a votar puede ser la anomia, rechazo a lo institucional, que se traduce en marchar, romper los símbolos del poder, pero sin comprometerse con votar, esgrimiendo una visión nihilista de la democracia representativa, verbalizando revoluciones, pero en la práctica sin tener vocación de querer cambiar ese modelo. Aparece una percepción de resistencia a participar en lo colectivo, individualismo, banalidad, egocentrismo, escapismo.

¿Estamos frente a una degradación ética de la sociedad permeada por los antivalores del sistema?

Vemos que la compulsión consumista es inversamente proporcional a la cultura cívica de las personas. Largas filas en un mall, en una liquidación de ropa o zapatillas, con riesgos mayores a la salud, por tratarse de recintos cerrados, aglomeración, aire acondicionado, todo un ambiente que favorece los contagios. Por otro lado, vimos ayer, casi vacíos, espacios amplios y seguros para votar, con facilitadores que distribuyen alcohol gel y ayudan a un flujo rápido de votantes.

¿Existió este domingo temor al hacinamiento en los buses o metro? Cada día y pese a cuarentenas que se pregonan pero que se relativizan con permisos para empresas de primera necesidad, en donde cabe de todo, se aprecia que el grueso de la población, por razones laborales, por búsqueda de sustento los más, ha seguido circulando como tiempos normales, siendo esto la principal causa de la escalada de la pandemia. Ésta ha crecido en número de contagiados y fallecidos por la ineptitud de la autoridad, pero también por la inconsciencia colectiva. Personas que deben salir porque nadie las ha ayudado, y otras personas que, indolentes, se miran el ombligo y juegan cada cual, su propia ruleta rusa, para ir de shopping o de fiesta. La verdad es que la pandemia nos ha mostrado como sociedad en sus flaquezas y virtudes.

En cuanto a conciencia cívica hay algo claro en las elecciones de ayer: En las comunas acomodadas, la élite sí tiene cultura cívica y defiende sus privilegios, concurre a votar, usa sus medios de  masas para  distraer, atemorizar, el anticomunismo entre ellos, les funciona, imponen eufemismos, como llamar a la derecha concertacionista, o como se dé en llamar ahora, como de “centro izquierda”, apostando de nuevo a la ignorancia y desinformación de esos millones de habitantes que siguen funcionando por la tele, por los matinales, y que son la caja negra de la política actual.

Y dentro de este juego de poder, mientras la clase política sacaba sus calculadoras, los médicos desesperados piden al Gobierno poder controlar la gestión sanitaria de la pandemia, gestión que siempre ha estado concentrada en un equipo obsecuente en torno al Presidente, quien es, en definitiva el que ha conducido estos dos años de pandemia, manteniendo un toque de queda y un estado de excepción que se contradice con esa manga ancha que concede a las grandes empresas, para que sigan funcionando, con la movilidad que hace imposible la trazabilidad de los contagios. Y , en cuanto a ayuda, el gobierno fue ágil y generoso para trasladar susidios, desde el inicio de la crisis, a los grandes grupos, a la vez que los ha mezquinado persistentemente para el resto de la población.

En un testimonio estremecedor el Doctor Juan Espinosa Huircalaf señaló, en Pauta Libre, que estamos en la tormenta perfecta, pronto superaremos los 40 mil muertos y se nos están muriendo, en promedio,  más de 100 personas diarias, entre ellos, jóvenes, además, están llegando a la UCI personas que habían recibido las dos vacunas. Reconoció que la vacunación había sido ejemplar, pero que la gestión de riesgo había sido pésima, contradictoria, ambigua, generando en la población  el falso sentido de seguridad por estar vacunados, cuando ello no es real y se debe mantener distanciamiento, mascarillas, precaución, evitando hacinamiento y movilidad.

Como corolario, mientras los hospitales colapsan y las clínicas privadas cierran sus urgencias por saturación, se instala un gigantesco negocio a costa de la pandemia: las clínicas privadas, muchas de ellas de propiedad de consorcios internacionales, han hecho de la crisis sanitaria una gran oportunidad de negocios, triplicando sus tarifas día/cama, llegando una hospitalización a valores que no cubren las Isapres ni los Seguros, lo cual deja endeudados o en la ruina, a pacientes que creían estar cubiertos ante una emergencia. Esto muestra una vez más la perversidad del modelo, donde la especulación es parte de una cultura de la muerte.

Desgraciadamente, los jóvenes no han ido a votar, en especial los de estratos populares  y eso es peligroso, porque para gobernar se requiere asumir responsabilidades, programas de acción, disciplina. Y esta palabrita “disciplina” es resistida porque se la asimila a verticalidad y autoritarismo. El individualismo, sumado al libertinaje y el clientelismo, junto con paralizar, degrada y colinda con la flojera, la madre de todos los vicios. Una doctrina de esfuerzo debiera motivar a una juventud que toma las riendas de su destino, porque ha sido vulnerada y ha tomado consciencia de ser poder; pero, el gran lastre es esa masa informe de la población, sin cultura cívica, a la que le insuflan a diario el individualismo del sálvese quien pueda, dejándola proclive a la corrupción, sin parámetros éticos. Reeducar para conquistar con esfuerzo y persistencia un país distinto es la gran tarea pendiente de la civilidad y esto es urgente para fortalecer la legitimidad de cualquier sistema político que querramos construir.  

Raya para la suma: votó el 19 % del padrón electoral, lo que significa que los que han decidido en materia de Gobernadores, salvo las excepciones de los que ganaron en primera vuelta, son una minoría, con la evidencia de una gran caja negra, palpitante, que es impredecible por su comportamiento errático o visceral. Más allá de las marchas masivas de estos 30 años y de la explosión de octubre, caben serias dudas sobre el compromiso de amplios sectores de nuestro pueblo por sumarse responsablemente a la construcción y gobernanza de un país distinto, enfocado al Bien Común.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 14.06.2021

Una mirada libre a nuestro entorno

viernes, junio 11, 2021

Viviendo una vorágine


Estamos en medio de un gran cambio que nos exige abrir la mente y cambiar los paradigmas con que leíamos nuestra sociedad. Las relaciones internacionales, las locales y las personales han sido remecidas por la combinación de pandemia más crisis económica y social. Se advierte el fin del modelo de capitalismo salvaje y depredador, en el cual se normalizó el abuso y la desigualdad.

El individualismo ha sido también destructor de la cooperación y la buena vecindad. El sálvese quien pueda, que marcaba el estilo winner, va de salida, porque sobrevivir a la pandemia y la desprotección de un Estado al servicio de una minoría dominante, ha exigido volver al colectivo, a la auto ayuda, a la colaboración, a la gratuidad que se expresa en trabajar por un barrio, por una ciudad, por una región.

Esa mirada nos ha hecho abrir caminos para un país distinto. Se ha extendido como una gran ronda por la vida, porque hay que sobrevivir y salir jugando, caminando codo a codo hacia un país decente, en el que recuperemos las confianzas, rotas por la corrupción desvergonzada que se ha conocido por décadas y en impunidad.

Soplan aires de cambio en América Latina y la gran palanca para demoler los muros de la concentración de la riqueza, ha sido la consciencia del pueblo, que se reconoce soberano, que pone en práctica la igualdad de género, que proclama el rescate y el respeto de la naturaleza, que participa, debate, vigila y propone los principios de una sociedad en que se respete la vida, por encima de la iniciativa privada.

Se siente en el ambiente un gran cansancio y agobio, pero acompañado de ese coraje necesario para escribir una Constitución sin eufemismos, en donde se recupere un Estado orientado al bien común, protector del territorio y garante de los derechos humanos, sociales, políticos y económicos.

En las elecciones que hemos vivido, se ha legitimado y ratificado institucionalmente lo que se proclamaba en las calles durante  la explosión social de octubre 2019, ya que, pese a todas las argucias de la élite política, los independientes han instalado una fuerza gravitante en la Convención Constitucional, con la clara voluntad de cambiar el modelo, sin medias tintas, desmontando los pilares del neoliberalismo, esa maquinaria que permitió a una minoría enriquecerse y depredar la naturaleza, permitiendo el extractivismo  sin límites.

Se vive este domingo 13 la segunda vuelta de gobernadores y se percibe que lo nuevo derrotará a la vieja política. En Chile se vive una experiencia inédita: fuimos desde la dictadura el laboratorio donde se aplicó el capitalismo neoliberal más salvaje, que permitió monopolios y abusos a todo nivel; ahora, somos los que nos estamos sacudiendo, democráticamente, ese modelo, para instalar reglas del juego con equilibrios de poder, desconcentración de la riqueza, un Estado Responsable Garante de Derechos y una ciudadanía que vigile en forma permanente el quehacer político y la gobernanza de los territorios.

Podremos el día de mañana demostrar al mundo que hay alternativas para un país distinto, donde se viva con dignidad, cooperación y  esfuerzo. En ese nuevo Chile , la cultura deberá ser la energía espiritual que nos permita recuperar la Memoria y abrazar sin límites la creación de un país plurinacional y plurilingüistico, volviendo a ser respetados a nivel mundial.

Periodismo Independiente, 11.06.2021
Una mirada libre a nuestro entorno

miércoles, mayo 26, 2021

La decencia al poder

LA DECENCIA AL PODER
En la república que vivimos en nuestra adolescencia, la educación era la opción de movilidad social y había becas o gratuidad para los estudiantes capaces, que proveníamos de hogares obreros. Nos formamos en una Universidad que tenía compromiso con su entorno, había debate, se esgrimían visiones de mundo, se discutía con vehemencia, pero con respeto cívico. Hasta que se rompió la convivencia y vino el oscurantismo mercantil. Los viejos líderes revolucionarios se dieron cuenta que para una movilidad social express, bastaba con cruzar la vereda y servir al adversario ideológico. Así lo hicieron y sus aspiraciones ya no fueron vivir en Ñuñoa sino en la Dehesa. Ya no fueron dirigentes poblacionales de la Legua, sino miembros de Directorios de Corporaciones Multinacionales. En el exterior aprendieron a coludirse con los intereses del neoliberalismo global y adecuaron su discurso para vestirlo de "realismo político" de"pragmatismo" de "la medida de lo posible". Ese es el fondo emocional de la frustración de la vieja izquierda, el haber sido traicionados por líderes que archivaron los sueños de una sociedad más justa y todos los proyectos alternativos que ello implica, para ser serviles administradores del modelo, generando flujos secretos de dinero como participación en los negocios, manteniendo un rol de dique frente a las demandas sociales, embolinando la perdiz con cambios menores, pero sin tocar ni en lo más mínimo la esencia concentradora del modelo. Esa izquierda se desconcertó, se pasó al PRO y por eso ganó Piñera. Pero en estos dos últimos años cayeron las caretas y todos desnudos en la plaza pública quieren disimular sus inmundas conductas, su traición de fondo, su alianza servil a los amos que manejan los hilos del poder. Es la esencia de lo que vive Chile y la esperanza débil pero necesaria, es que partidos nuevos, como Revolución Democrática, movilicen a las urnas al 60% que se abstuvo hasta ahora, para poder quitarles el poder a ambas corrientes que nos dominan. Como en España, de la indignación a las urnas y a pelear por reformas de verdad, con nuevos representantes republicanos, honestos y con voluntad de servicio público. La Decencia al Poder.

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domingo, mayo 23, 2021

Rodrigo Mundaca, los nuevos desafíos

Rodrigo Mundaca, el líder del pueblo sencillo, los nuevos desafíos

Terminó la campaña, el triunfo llegó en primera vuelta y el desafío es fundacional, porque en la Convención Constitucional,  sin las vallas del Rechazo, se podrá institucionalizar el poder de los territorios, generando un sistema de gobierno interior que desconcentre el centralismo patriarcal y plutocrático, para dar facultades reales a las Regiones y a los Gobernadores, que han sido elegidos directamente por los ciudadanos, pero con pocas atribuciones.

Dejaremos de hablar de crecimiento para comenzar a pensar en Desarrollo, Bien Común, respeto a Vida, a la Naturaleza, revirtiendo la depredación extractiva que el neoliberalismo nos impuso.

La Hoja en Blanco deberá recoger los anhelos de las grandes mayorías, para generar un Estado Probo, Descentralizado, Garante de los Derechos Sociales y Fiscalizador efectivo para asegurar los ingresos al erario, para sustentar una sociedad profundamente democrática y solidaria. 

Para asegurar que el pueblo deje de ser abusado por un Estado irresponsable, cooptado por el poder del dinero, propugnamos que en la nueva Constitución se consagre la Defensoría del Pueblo, autónoma, vigilante, con presencia en cada Región, con recursos y facultades para denunciar abusos, corrupción, en general, toda acción que vulnere los derechos de las personas y de las comunidades.

En ese sueño colectivo que se empieza a construir, nos hemos declarado movilizados, a nivel personal y colectivo,  en los colegios profesionales, en las organizaciones sociales, en los barrios, en los conversatorios y cabildos, para estar al servicio de este proceso constituyente, en colaboración generosa con nuestros constituyentes.

Al mismo tiempo, debemos seguir vigilantes lo que ocurra en este proceso en marcha, exigiendo transparencia, información completa manteniendo debates ciudadanos sobre todo lo que se vaya avanzando en esa Convención Constitucional. Los medios independientes alternativos, seguiremos atentos todo lo que ocurra, apoyando a nuestros mandatarios constituyentes en la dura tarea de desmontar un sistema que tiene engranajes complejos que se deberá cambiar y que deben ser comunicados fehacientemente a la ciudadanía. 

También,  respecto a los municipios recuperados del duopolio, como ciudadanos deberemos apoyar todas las acciones que apunten a terminar con las malas prácticas y corruptelas enquistadas en el sistema que termina. Nuestra participación responsable y comprometida le dará fuerza a los Alcaldes o Alcaldesas para gestionar en sus comunas.

En un momento histórico desafiante, en el que todos, humildemente,  debemos aportar, aquí no basta con votar o marchar, es la hora de construir,  sumándonos al sueño colectivo que se inició el 18 de Octubre y que el 16 de Mayo se tomó la Convención Constitucional,  en la más sorprendente e inédita recuperación de soberanía popular, de que se tenga memoria.


Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, mayo 17, 2021

Saltamos el torniquete de los dos tercios


Escribo esta nota, sin mayores pretensiones de análisis, sólo para dejar registro histórico de una jornada vivida en pandemia, saliendo a votar desde el confinamiento, cuidándonos, sin poder abrazarnos para celebrar la victoria, sin poder celebrar en las alamedas, porque vivimos hace más de un año en toque de queda, adecuando la labor política y comunicacional a estos tiempos marcados por la represión, el amedrentamiento y el negacionismo oficial. Escribo con la emoción viva de algo que recordará la Historia, en la mañana después, como columna de registro para dos días de soberanía popular.

El viernes 14 escribía como corolario de los múltiples anhelos, sueños y esperanzas que se han venido acumulando a partir del 18 de octubre de 2019, lo siguiente: Este fin de semana será, votación progresista mediante, el principio del fin de la más vergonzosa transición a la democracia, en un camino  lleno de mentiras y traiciones. Para ello, votemos agradeciendo a los jóvenes, para llegar al lunes 17 rebosantes de Dignidad.

El día sábado desperté cerca de las seis de la mañana y fui a votar a primera hora. Estaba fría la mañana y a las 8:30 ya estaba en la fila preferencial en el el Liceo N° 2 de Niñas, allí en la avenida Brasil. Tuve que esperar que se constituyera mi mesa. Muy gentilmente una jovencita “facilitadora” me hizo entrar y me ofreció asiento. Allí esperé unos 40 minutos, mientras en medio de carreras llegaban vocales y, en medio de carreras, pasaban las urnas plásticas y los paquetes de papeletas que se utilizaron para elegir Convencionales Constituyentes, Gobernador, Alcalde y Concejales. Sentí que los facilitadores atendían con un entrenamiento parecido al que se usa en las promociones de novedades, sólo que acá el producto era una histórica elección simultánea.

Fui el primero en votar en mi mesa, sólo me precedió una señora que estaba de vocal en la misma mesa y votó primero que todos, antes de comenzar a abrir. Los  votos los entregaron predoblados, un lápiz pasta y 4 estampillas con pegamento para sellar cada voto. Trámite expedito, quizás unos 3 minutos y depositar los votos, firmar y retirarme con el sentimiento del deber cumplido. De allí en adelante, seguir expectante los comicios. El primer día, el sábado 15, votó un 19% del padrón electoral y allí mismo se encendieron las alarmas.

Una desconfianza o quizá la tradición de votar en domingos, explicaba en ese momento que hubiera votado solamente un 19% del padrón electoral. La desconfianza, se presumía que derivaba de rumores conspirativos; se había corrido la voz de que podrían perderse votos. El SERVEL mostró en noticieros cómo esa tarde se guardaban las urnas de cada mesa en una “bóveda”, que era una sala del liceo, elegida para almacenarlas por esa noche. Luego, la puerta era sellada, al igual que cada urna se cubría con plástico e incluso alusa de la que se usa en la cocina. En resumen, un esfuerzo mediático para demostrar que la votación funcionaba con total seguridad. Pese a ello hubo apoderados que se amanecieron en los locales para cuidar esas bóvedas. Algo irónico fue que, en un recinto de votación de la capital, custodiado por militares, se entraron a robar, pero no los votos, sino que diez televisores del recinto educacional.

Esa tarde del sábado en la Red un programa especial entregaba las miradas sobre el proceso que había permitido llegar a este momento. El mensaje que daba vuelta por las redes era: se requiere que se levanten temprano a votar y que nadie se reste. Esa noche nos sentíamos en el umbral de una nueva era, en el inicio del fin. Y también pensaba en cuántos esa noche estarían pensando emigrar a Miami.

El domingo, al abrir las transmisiones, la televisión mostraba que había pocos votantes concurriendo a las mesas. Y comenzó la desazón, sentir que podría fracasar el plebiscito. En ese momento, la mañana del domingo fue apretada, nerviosa, siguiendo el desarrollo de la jornada por las redes sociales, escribiendo diversos mensajes, llamando a votar, especialmente a los jóvenes.

Mi compañera, a su vez, escribía en Facebook: “Los jóvenes, vayan a votar, los viejitos ya cumplimos, faltan Uds. Vayan a votar para que puedan contarle a las próximas generaciones que fueron responsables y participaron en un acontecimiento histórico, todos arriba”. “Si no quieren trabajar hasta los 103 años, ¡¡¡levántense a votar!!!”

 “A votar, es una obligación que tenemos con los cabros de la revuelta que están presos, por los que terminaron con daños oculares, por los heridos y por los muertos. Es lo menos que podemos hacer. Todos arriba a votar , esta es una obligación, porque no todo es exigir derechos. Hay que cumplir por nuestros hijos, nietos y demás descendientes, para tener una Constitución que proteja a la gente y no sigamos estando dominados por los intereses económicos”.

En Twitter escribía:

“#VayanAVotar #ConquistemosPoderConstituyente Somos el 80% que votó que la nueva Constitución la redacten representantes de las organizaciones sociales. Los adultos mayores ya votamos, les toca a los jóvenes, la Primera Línea está en las urnas”.

#VayanAVotar No basta con marchas ni paros nacionales, es necesario estar en la primera línea de las urnas y consolidar un proceso constituyente que, nos  guste o no, es el camino disponible para terminar con el modelo y la constitución del dictador y construir un Chile fraterno.

A esos ciudadanos que están sufriendo por la falta de trabajo y la desprotección del sistema, por favor, entiendan que la elección de convencionales constituyentes de hoy, es el único camino para liberarnos de las cadenas de la Constitución del dictador y construir un nuevo trato. Hay que tener la convicción de concretar aquello por lo que se lucha. Votar era, ayer y hoy, estar en la primera línea de las urnas.

Transcurría el domingo y, a medida que se acercaba el cierre de las mesas, se apreció un repunte en la cantidad de concurrentes a los recintos. Parodiando aquellas elecciones de los setenta, cuando se seguían las elecciones por la radio, con lápiz y papel, íbamos siguiendo los primero cómputos, el asombro se convirtió en alegría, en relectura de datos, comprobación de fuentes, hasta que vino el jolgorio, los abrazos, los mensajes a los amigos, un interminable diálogo en redes sociales siguiendo cada noticia, cada reconfirmación. Era real, era lo que estaba ocurriendo, se derrumbaba el castillo medieval y los vasallos inundaban el reino. El pueblo sencillo de Mundaca, lloraba de alegría, los luchadores del agua, los considerados personas de interés para la seguridad nacional, los amenazados, excluidos y amenazados, estaban dando vuelta el tablero y era real, Rodrigo Mundaca llegaba al 44% y salía electo en primera vuelta como primer Gobernador de la Región de Valparaíso.

En los constituyentes, Carolina Vilches, de Petorca, y Jaime Bassa, Valparaíso, punteaban como constituyentes en los Distritos 6 y 7 respectivamente. En los municipios de Valparaíso y Viña, Jorge Sharp era reelecto por amplio margen y Macarena Ripamonti ganaba en una comuna histórica de la UDI. Muy tarde, casi de madrugada, llegaron los cómputos de concejales y allí otro alegrón, un hombre de la cultura, Thelmo Aguilar, se instalaba con su Dimensión Latinoamericana como flamante concejal por Valparaíso. Parafraseando a Fernando Atria, abogado constitucionalista electo como constituyente, estábamos viviendo un estallido electoral que venía a sellar el estallido social de octubre.

Efectivamente, desde la explosión social de Octubre, con una pandemia que ha dejado más de 30 mil muertos, con violaciones a los DDHH, con un gobierno represor, mezquino en la ayuda y denunciado por actos de corrupción, contra viento y marea, invisibilizados, excluidos de la franja, casi sin financiamiento, a puro corazón y pateando los territorios, los Independientes se han convertido en la principal fuerza política que se instala en la Convención Constitucional. Las listas Apruebo Dignidad, Independientes de Movimientos Sociales, la Lista del Pueblo, han demolido al duopolio de Chile Vamos-Concertación e instalado una nueva política, en ciernes, que se genera desde la base social, desde los territorios.

Y ya de madrugada, con los cómputos finales cerrando este episodio trascendental, la principal conclusión es que, de los 155 convencionales constituyentes, 49 son Independientes. Por su parte, los partidos de derecha, que estuvieron por el Rechazo, sólo alcanzaron 37 escaños; esto significa que el tercio a que aspiraban para bloquear los cambios en el proceso constituyente, no lo han alcanzado. Con lo cual se libera esa camisa de fuerza que instaló como condicionante el Acuerdo del 15 de diciembre de 2019. El pueblo a través del sufragio, ha saltado el torniquete y se despeja el camino a una Constitución que sepulte para siempre la Constitución del 80.

Cerré la noche con el siguiente Twitt: Como Periodismo independiente desarrollamos el ciclo Independientes a la Convención Constitucional. Esta noche con emoción vemos que la fuerza de pueblo ha logrado abrir camino al sueño colectivo y respiramos, alegres por fin.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 17 de mayo de 2021.




Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, mayo 10, 2021

Minería en Chile, recuperar un Estado Fiscalizador en la Nueva Constitución




En estos momentos, en que Chile discute el Royalty a la Minería, es necesario dar una mirada más profunda al sector minero, para defender en la Nueva Constitución nuestra soberanía económica, en especial de esas malas prácticas y asimetrías con que se ha manejado el extractivismo, para explotar nuestros recursos y evadir impuestos.

Chile es una economía abierta y extractiva, de exportación principalmente primaria y con importaciones de combustibles, manufacturas, maquinarias, tecnología y alimentos. El intercambio de Chile con el mundo es de 111 mil millones de dólares, con una balanza comercial, al 2019, positiva. A octubre 2019, las exportaciones alcanzaban a 58 mil millones de dólares y las importaciones totalizaban 54,5 mil millones de dólares.

Lo que Chile exporta es minería, 51,6%, forestal, 8%,  frutas, 9,6%, productos del mar, 9,1%,  vinos, 2,7%; en tanto, sus importaciones principales son  combustibles, 16,8%, maquinarias, 18,1%, transporte,12,9%,  alimentos, 6,5% y tecnología, 4,5%.

Necesariamente, poder reorientar al país hacia una economía humana, pasa por exigir que los grandes grupos tributen. Una fiscalización eficaz, íntegra, que no sea manoseada por el tráfico de influencias, podría llevar, incluso sin subir los impuestos, sino determinándolos con rigurosidad, a un aumento importante en la recaudación. Intervenir la distribución de la carga tributaria, requeriría potenciar los SII regionales para que las empresas tributen en la región en que radican sus establecimientos productivos, eliminando la Unidad de Grandes Contribuyentes central, toda vez que ella ha significado, en la práctica,  favorecer a esas grandes empresas, al obtener ellas condonaciones, rebajas de multas, que han ido en perjuicio del interés general, generando situaciones de privilegio y poca transparencia en los tratos otorgados.

 

Minería: criterios para mejorar la fiscalización

En Minería, con el cobre como “viga maestra”, cualquier gobierno próximo deberá recuperar el recurso, al menos en términos de una eficaz fiscalización, que apunte a obtener un retorno positivo para el Estado y propiciar que se agregue valor al recurso en bruto, para salir de la trampa del modelo extractivista impuesto.

Un nuevo sistema político y económico debería hacerse cargo de los vicios que se produjeron desde 1990 en adelante, cuando se permitió que compañías mineras extranjeras pudieran exportar concentrados minerales, sin fiscalizar efectivamente lo que iba en esas mezclas. Porque fue en el primer gobierno de la Concertación cuando el Estado de Chile, en contra de los programas técnicos de gobierno, que buscaban fortalecer la refinación del cobre en Chile para exportar cátodos, se autorizó a las mineras privadas la salida de concentrados, lo que no fue acompañado ni de una mínima fiscalización. Por el contrario, se permitió que las propias mineras determinaran qué elementos contenidos serían objeto de pago, lo que significó que el Estado tuviese mínimo control de los demás elementos que componían los concentrados, los que salían sin registro ni retorno alguno. Fue la denuncia de un privado ante la Contraloría General de la República, la que detonó el inicio de un plan de fiscalización minera que superara la inacción que se había mantenido por dos décadas. Hasta el 2005, invocando “la buena fe”, se dejó hacer a las compañías mineras internacionales. No ha existido certeza de las leyes de mineral declaradas, porque el Estado no implementó un sistema de control y análisis que verificara  los certificados proporcionados por las mineras. Recién el año 2005 se comenzó exigir un certificado de laboratorio que indicara  los contenidos de los concentrados y sus leyes. Fue en el 2014 que el gobierno autorizó a Aduanas llevar adelante un Plan de Fiscalización Minera. El Servicio Nacional de Aduanas implementó un procedimiento de control de embarques y toma de muestras representativas, con posibilidad de realizar contra análisis, que permitieran verificar qué era lo que se estaba exportando. Potenciar las capacidades analíticas del Laboratorio Químico del Servicio Nacional de Aduanas e incorporar competencias de profesionales especializados, fueron los pilares para fortalecer la capacidad fiscalizadora de las exportaciones mineras. Se formó un equipo de especialistas mineros que pudieran controlar los procesos de embarque, de extracción de muestras y lograr trazabilidad de los análisis en origen, destino hasta los Informes de Variación de Valor que los exportadores deben presentar una vez cerrada la venta externa.

Esta fiscalización permitió auditar mineras , públicas y privadas, identificar conductas de riesgo, detectar diferencias en las leyes declaradas o contratos en los que se omitía declarar elementos recuperables en destino y con valor económico. El plan de fiscalización minero implementado fue informado  a la Contraloría General de la República y funcionó auspiciosamente desde 2013 a 2018, pero, cuando parte el segundo gobierno de Sebastián Piñera, la SONAMI realizó un fuerte lobby y el programa se frenó, sin alcanzar a aplicar las correcciones esperadas, al comportamiento de las mineras.

El Estado de Chile ha estado sometido a la presión del Lobby Minero y, por ello,  no ha sido capaz de fijar reglas estrictas a la minería. Es así que se sigue declarando en los concentrados de cobre, principalmente el cobre, el oro y la plata, aceptando que sea el contrato entre partes el que determine qué se paga y qué se castiga, sin que se haya fijado la obligación de declarar todos los otros elementos que pudieren tener recuperación económica en el exterior.

Pese a ser Chile el principal país productor de cobre, Codelco no ha intervenido en el mercado para exigir que en los contratos de suministro se reflejen todos los elementos que pudiesen tener valor comercial – los que hoy no se declaran- y que, por otra parte, se transparenten los costos de refinación que se aplican como deducibles al precio bruto de venta para exportación, verificando su consistencia en los Informes de Variación de Valor que dan cuenta del resultado final, cuando se ha cerrado precio de exportación.

Desde el punto de vista de los precios, Chile recibe por las exportaciones lo que declaran las exportadoras mineras, de acuerdo a contratos a los que no se fija límites de aceptabilidad. Como el mercado minero mundial está altamente concentrado en pocas mineras multinacionales, aparece recurrentemente en esos flujos, la práctica de subvaloración de las exportaciones, con declaraciones aduaneras que, a la salida, informan precios ficticios que no reflejan la venta para exportación final, real y efectiva del producto, a precios corrientes de mercado. Una de estas malas prácticas es que las filiales locales vendan a sus casas matrices o a otras filiales en paraísos fiscales, en lo que se define tributariamente como “precios de transferencia”, sin que exista, desde el punto de vista del valor aduanero, en la operación una venta real, sino un traspaso de stocks para su venta efectiva ulterior a terceros. Además, en las liquidaciones de los retornos, suele incluirse como gastos deducibles costos de gestión comercial sin que exista intermediación efectiva de terceros en la venta para exportación.

En cuanto a Cochilco, esta Corporación se ocupa de supervisar y auditar a las mineras públicas, vale decir, Codelco y Enami. En lo que respecta a las mineras privadas, Cochilco exige que registren sus contratos de suministro, pero sin ejercer un rol fiscalizador de fondo, que apunte a las condiciones de los contratos que los exportadores registran ante dicho organismo. La fiscalización real de las exportaciones de productos mineros, que la legalidad permite, , queda a cargo de Aduanas y de Impuestos Internos. Mejorar el proceso de fiscalización de concentrados minerales, sería asunto de mera voluntad política porque el marco normativo lo permitiría y el resultado esperado sería  levantar una tributación efectiva y asegurar retornos de divisas a valores reales de mercado.

El descontrol del sector, es parte de la óptica neoliberal que, cuando existen asimetrías en los mercados, privilegia el libre mercado y deja hacer, deja pasar, sin tomar medidas de corrección. En este sentido, se ha permitido que las mineras multinacionales que operan en Chile y que representan más del 70% de los volúmenes de concentrados de cobre que exporta Chile, actúen imponiendo a la minera local contratos leoninos, que lesionan el interés nacional, ya que se paga sólo algunos contenidos y se castiga los retornos con gastos deducibles que no son comprobables o están fuera de los rangos internacionales de los mercados de metales.

En un próximo Estado Responsable, tomado ese adjetivo como antónimo de Estado Subsidiario, en donde se atienda al interés general, se debería generar una fiscalización eficaz de los contratos internacionales de suministro de productos mineros, que asegure el cobro de los suministros a precios corrientes de mercado, desmantelando actuales maniobras que se utiliza para subvalorar los precios, minimizar utilidades a efectos tributarios, utilizando triangulaciones vía paraísos fiscales con refacturaciones finales que nadie controla, todo lo cual produce efectos evasivos a la renta interna y una fuga de divisas.

Si se respaldase con voluntad política la acción fiscalizadora del Estado, éste podría actuar con coordinación, unidad de dirección, idoneidad y compromiso, con lo cual, se podría recuperar enormes recursos financieros que, de momento, se diluyen y quedan fuera del país, mediante las maniobras evasivas reseñadas, que producen lo que se denomina, facturación perdida, lo cual afecta a los Estados exportadores y es un tema de preocupación de los organismos intergubernamentales anti evasión.

En lo que se refiere a la Minería No Metálica, el litio ha aparecido como el oro blanco del Siglo XXI y Chile posee las mayores reservas. El Estado de Chile ha manejado el recurso a través de CORFO y el control del destino de las ventas de litio, a través de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, CCHEN.

La estrategia chilena, a mi juicio, debería ser actuar con una fiscalización efectiva de los precios a los cuales se comercializa el litio a compradores finales. Las multinacionales SQM, Albemarle y Tianqi Lithium, no declaran las operaciones finales y practican lo que se ha definido como missing invoice, en donde al fisco de Chile se declara un precio de salida que, no siendo real, implica que parte del precio final, total y real, queda en el exterior, habitualmente en paraísos fiscales,  sin que el país productor pueda percibir esas divisas y exigir tributación sobre bases de renta reales. La Comisión Chilena de Energía Nuclear identifica al comprador final del litio exportado, pero no se ha fijado a esos exportadores la obligación de informar los precios de venta finales a esos compradores. Por lo tanto, parte importante del negocio no se declara, ya que se cierra la exportación como un  precio FOB A Firme, en circunstancias que, aún no se ha perfeccionado una venta, y lo que se ha hecho es un traslado de inventarios  a la filial del grupo, que concreta la venta final, sin que Chile pueda conocerla a efectos de retorno de divisas  y de resultados totales para determinación de renta.  Es imprescindible que esta debilidad que existe en la fiscalización de los productos del litio se corrija en un Estado que vele por el bien común en forma soberana. 

El modelo tolera estas maniobras en contra del interés nacional y no se requeriría leyes especiales para hacer cumplir las reglas internacionales de valoración aduanera. Bastaría, con que se gestione con integridad la acción fiscalizadora, sin resignar el interés de Estado ante las presiones políticas que este nivel de corporaciones suele practicar.

Sin una fiscalización real de los precios internacionales que se obtienen por los suministros de la minería metálica y no metálica, Chile está tolerando una explotación que sólo beneficia a los intereses privados internacionales, que lucran con nuestros recursos, en una evasión tributaria que, si se evitare, podría significar recuperar cifras importantísimas para el erario nacional. Caminar a la fabricación de baterías de litio sería un paso factible si se negociaren joint ventures con el peso específico de un Estado soberano, que actúe con integridad y con visión de largo plazo.

Desde una mirada ética, la sociedad civil reclama el término de un sistema abusivo y desprotector de las personas, buscando asumir un nuevo trato para garantizar derechos humanos y sociales. Para que esto se haga efectivo, el Estado debe disponer de manera sustentable de ingresos suficientes. El rol Fiscalizador del Estado apunta a cubrir esta variable fundamental, la correcta determinación y recaudación de los impuestos, y los profesionales de la Administración así lo sienten como misión institucional. Sólo hace falta dotar a los organismos fiscalizadores de una facultad suficiente y autonomía efectiva, para operar sin la injerencia distorsionadora de los gobiernos de turno, en pro del Bien Común e Interés Nacional.

Ese cambio de actitud, erradicar la evasión y la corrupción asociada, son objetivos que deben ser recogidos en la Convención Constitucional.

Periodismo Independiente, 10.05.2021

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