jueves, noviembre 28, 2019

Conversaciones para un Nuevo Chile

Hilo


Conversación


En un cambio de paradigmas, #OtroChileEsPosible se aspira un Estado Democrático, Moderno, Descentralizado, Laico, de Economía Mixta que invierta y planifique marcando prioridades nacionales, asegure los derechos básicos y respete el medio ambiente.




#OtroChileEsPosible Salir del modelo depredador extractivo para promover la industrialización de recursos naturales, preservando los recursos, eliminando los subsidios a los proyectos forestales, promoviendo recuperación ambiental del territorio.
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#OtroChileEsPosible Derogar la corrupta Ley de Pesca que ha regalado el recurso a 7 familias y fijar políticas de sustentabilidad para revertir el agotamiento del recurso, promoviendo clusters regionales de comercialización de la pesca artesanal.
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#OtroChileEsPosible Un Estado Responsable que asuma deuda de largo plazo para grandes obras de infraestructura: recuperar el tren; instalar plantas desaladoras a lo largo del litoral; exportación de energía solar; santuarios naturales como polos de turismo receptivo.
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#OtroChileEsPosible Recuperar las Universidades Públicas, fortalecer nivel técnico, eliminar carreras saturadas; condonar la deuda del CAE; reducir duración de carreras, fiscalizar la prohibición de lucro en la educación; diseñar planes adecuados a desafíos del Siglo XXI.
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En Nueva Constitución se debe consagrar principios de ética pública y privada, con reglas contra la colusión, los conflictos de intereses, el tráfico de influencias y el cohecho. Se debe restringir la integración vertical de los grupos y que sean, además, dueños de medios.




Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, noviembre 18, 2019

Primavera en Chile: Esto no ha terminado


Se cumple un mes de explosión social en Chile
Para comprender los hechos que han venido acaeciendo en los 30 días de movilización social, es preciso leer un tablero multidimensional, donde una juventud heterogénea, integrada de estudiantes y no estudiantes, sin liderazgos ni caudillos visibles, ha sido vanguardia en la confrontación con las fuerzas represivas.

En el plano político, con propuestas para un nuevo Pacto Social, se ha conformado la Unidad Social, integrada por múltiples organizaciones y movimientos sociales con diversos objetivos que confluyen en lo que resume un Interés General, como la CUT, ANEF, No Más AFP, MODATIMA ambientalistas por la recuperación del agua, Movimiento Recuperemos Chile, que coloca el acento en la recuperación de nuestras riquezas básicas; pueblo Mapuche, que ha llevado las banderas de la movilización social, en la idea fuerza que propone hacer de Chile un Estado Plurinacional, que respete a sus pueblos originarios; trabajadores que actúan a través de sus organizaciones, Colegios de Profesores, de Profesionales de la Salud, de Periodistas, Colegio Médico, Académicos, estudiantes universitarios, trabajadores portuarios, aduaneros, bancarios, empleados fiscales, agrupaciones poblacionales, de carácter territorial, movimientos de las minorías sexuales. En esta diversidad que se ha aglutinado y autoconvocado, se puede leer la realidad de la Sociedad Civil chilena. El gobierno se ha apoyado en las Fuerzas Armadas y de Orden y en los sectores de ultraderecha, cuya actitud ha sido de enfrentamiento y mayor fuerza represiva.

¿Cómo se han ido moviendo las piezas en este complejo ajedrez político-social en estos 30 días?

Evadir fue la forma de protesta estudiantil frente al alza de 30 pesos en el pasaje del Metro, que no los alcanzaba a ellos, pero sí golpeaba a sus familias. Fue la gota que rebalsó el vaso y esos miles de adolescentes y púberes saltando los torniquetes del Metro, concertados a través de las redes sociales, lograron una explosión social que ha colocado en jaque al modelo neoliberal de 30 años en Chile.
En un efecto dominó se ha desmoronado en un mes, un experimento económico iniciado el año 1980 con la promulgación de la Constitución de 1980, redactada por el grupo ideológico asesor de la dictadura militar, dirigido por Jaime Guzmán,  y aprobada a través de un plebiscito sin registros electorales, con el terrorismo de Estado como respaldo. Esa carta magna, ilegítima en su origen, ha seguido rigiendo, con la anuencia de los partidos opositores que negociaron la transición en 1989, un sistema centrado en una concepción ultra liberal de la sociedad, en donde el Estado sólo debe actuar en su rol de policía y defensa y sólo en aquellas áreas en las cuales los privados no se interesen o no puedan actuar. El mercado, supuestamente perfecto, debe resolver los problemas sociales mediante la iniciativa privada que atenderá esas necesidades como oportunidades de negocio. Esta concepción de capitalismo salvaje se imprimió en la sociedad chilena, bajo el concepto de Subsidiaridad del Estado, vale decir que el Estado sólo pueda actuar cuando y siempre que los privados no puedan o no se interesen por hacerlo. El vicio teórico del modelo es que la doctrina del liberalismo económico establece como requisito la libre concurrencia, algo que en Chile nunca se ha dado, toda vez que la estructura del poder económico está concentrada en un grupo de familias, que representa el 1% de la población y que se integran vertical y horizontalmente para repartirse en un sistema cerrado todos los recursos naturales del país, aliándose en las últimas décadas con intereses multinacionales, los que han pasado a dominar un modelo de economía abierta, extractiva, prácticamente sin fiscalización de parte del Estado.

El modelo chileno ha generado una sociedad de mercado que ha privatizado todas las necesidades básicas. Así, fueron entregados a los grupos económicos que apoyaron el golpe de estado de 1973,  prácticamente todos los sectores económicos, partiendo por la industria pesada creada por CORFO, siguiendo con la minería, la pesca, el sector forestal, ganadería y agricultura, agua, energía, vivienda, telecomunicaciones, transporte, puertos y aeropuertos. Los que debieran ser derechos básicos asegurados, han sido convertidos en productos que se comercializa. Es el caso de la educación, la salud, el transporte público, con servicios privados y del Estado. Esta concepción ideológica se construyó a partir de la Constitución del 80 y es lo que explica la desigualdad profunda entre quienes pueden tener acceso a servicios privados y pagarlos; y los que obligadamente deben atenderse en servicios públicos.

En la ideología de la derecha económica siempre ha estado reducir al Estado a su mínima expresión, procurando que la iniciativa privada entregue cobertura a las necesidades del sector que puede pagar por tales prestaciones. En este orden de ideas, la Constitución del 80 es la plataforma ideológica que ha asegurado a los poderes económicos una institucionalidad estable para poder realizar sus negocios, con una fiscalización débil y permeable, con un Estado cooptado desde su génesis por el tráfico de influencias, el cohecho y otras malas prácticas.

Lo anterior explica porqué no basta con sitiar al sistema con una protesta generalizada, girando con trompetas en torno al palacio,  sino se hace necesario persistir en una acción política que lleve al desmonte de un sistema perverso, basado en el interés de lucro cortoplacista de privados que nunca han sido capaces de mirar los límites ambientales del modelo y por eso han puesto caras de desconcierto cuando masas ingobernables se han autoconvocado para demoler desde sus cimientos la institucionalidad mantenida por 40 años.

Evolución de la crisis a grandes rasgos
La primera reacción del gobierno de Sebastián Piñera fue plantear que estábamos “en guerra contra un enemigo implacable, que no respeta nada ni nadie”. El General Javier Iturriaga del Campo, a cargo del Estado de Emergencia en la plaza de Santiago señaló que él no estaba en guerra con nadie, descalificando el discurso del Presidente Piñera. Pero, aun así, en una semana de Estado de Emergencia y el período ulterior, hubo 22 muertos y miles de heridos; más de 200 mutilaciones a la vista por perdigones consignados como armamento no letal. Un análisis de los perdigones por laboratorio de la Universidad de Chile demostró que tales municiones no eran de goma, sino de plomo y silicio, revestidos en goma. Se cayó así la mentira esgrimida ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por su parte, el Instituto Nacional de Derechos Humanos presentaba querellas por abusos, uso excesivo de la fuerza y por disparar a civiles a su cara, con mutilaciones oculares jamás vistas a nivel mundial. A las demostraciones de fuerza de la civilidad, expresadas en marchas a lo largo de Chile, prosiguió un primer Paro Nacional y, entonces, Piñera cambia su gabinete y, a través del nuevo Ministro del Interior, Gonzalo Blumel, llama a un Congreso Constituyente, idea que moriría a las 24 horas en medio de un rechazo nacional.

El viernes 14, sin Piñera participando, los partidos políticos de gobierno y oposición, destacando la ausencia del Partido Comunista y Partido Regionalista, se encerraron en el antiguo Congreso Nacional de Santiago, a buscar una salida institucional a la crisis; a las 2 de la madrugada del día sábado 15 de noviembre, los políticos en actividad firmaban un Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución. En lo medular se convocaba a un Plebiscito para una Nueva Constitución, cuya redacción parte de fojas cero, es decir con una hoja en blanco. El problema inmediato que provocó gran rechazo, fue el quorum de 2/3 que se acordó para incorporar los preceptos a la Constitución, lo que deja a merced de una posición minoritaria de un tercio+1 voto la incorporación de tópicos a la Constitución, definiendo un nuevo orden político, económico y social en Chile. Y frente a situaciones en que no se logre un 66% de apoyo, las mismas deberán dirimirse en el Congreso y no en un Plebiscito ciudadano, lo que deja la incorporación de principios fundamentales, sujeta a la condición de poder construir mayorías suficientes en la Asamblea o en un nuevo Congreso en donde se refleje legítimamente el 70% o más de la población que demanda cambios de fondo. Otro aspecto, no menor, considerado como letra chica deslizada en el Acuerdo, fue la pretensión de los políticos de ser ellos los que nominen los candidatos a delegados constituyentes, bloqueando en la práctica la postulación directa de independientes como candidatos a delegados constituyentes.

El afán de la clase política ha sido seguir monopolizando la representación popular, muy en la línea que rige actualmente, de prohibición de dirigentes sociales a postularse a cargos de elección popular, resultando casi imposible que un independiente pueda competir.

Esas malas prácticas son precisamente las que han deslegitimado a Diputados y Senadores, que han conformado una cúpula que goza de privilegios y descontrol, lo que ha ido corrompiendo la política, con numerosas malas prácticas que, en esta ocasión, han querido repetir en un acuerdo de espaldas a la sociedad civil y en colusión con un gobierno represor fallido, que apenas tiene un 9% de apoyo.
Apostar al desgaste, a la desinformación, a la letra chica, a la declamación de nobles principios republicanos, ha sido la reacción de los políticos frente a la explosión social.
Se ha buscado permanentemente criminalizar al movimiento social, pero la mentira tiene pata corta y los dirigentes sociales han sido muy claros al denunciar situaciones de clara omisión o complicidad de fuerzas policiales frente a acciones criminales, como incendios a infraestructura, principalmente a estaciones del Metro, saqueos, desmanes, a la par que se ejercía sobre personas protestando una violencia inusitada, con víctimas fatales. Tanto ha ido el cántaro al agua que, en el discurso del 17 de noviembre, el Presidente Piñera pidió disculpas por hechos en que se haya hecho uso indebido de la fuerza, lo cual, señaló, “se estaba investigando en sumarios administrativos que, de haber mérito en la causa, serían derivados a la Justicia”. Cabe acotar que sólo un par de días antes, se filtró un discurso del General de Carabineros Mario Rozas en donde comprometía su respaldo a los carabineros en procesos policiales y que, “aunque lo quisieran obligar, él no removería a nadie”. El discurso presidencial ha salido al paso de esta declaración, pero en forma tibia, sin un llamado tajante a Carabineros para dejar de abusar del uso de la fuerza en sus operativos. En relación a lo mismo, como un hecho proveniente del ámbito judicial, ya dos Cortes de Apelaciones, de Antofagasta y Valparaíso, han llamado a no usar, a todo evento, escopetas con balines ni perdigones en la represión de civiles, por las mutilaciones que han provocado.

Por su parte, en la Cámara de Diputados, la bancada del Frente Amplio, Humanistas y Partido Comunista, prepara una acusación constitucional en contra del Presidente Piñera, como responsable político por los muertos, de los mutilados a la vista y los miles de heridos en un mes de movilización social. La firma de 10 diputados bastaría para dar curso a esta Acusación Constitucional. La Diputada Pamela Jiles ha señalado que habría habido un acuerdo político para no acusar a Piñera, como una de las condiciones del Acuerdo del 15.11. Lo efectivo es que, habiendo aumentado el número de muertos y habiéndose cursado una querella a Sebastián Piñera como responsable político de las violaciones a los Derechos Humanos cometidas, es probable que esta acusación constitucional prospere, pese al Acuerdo del 15.11 y el calendario  fijado para Abril, toda vez que se señala que el mismo se negoció entre parlamentarios y partidos políticos, de espalda a la Unidad Social que aglutina al pueblo en esta explosión social.

Medidas de urgencia
En el discurso de ayer, Sebastián Piñera señaló que pudo haber elegido la fuerza y que ello habría llevado a una dictadura, pero que prefirió la fuerza de la razón para construir la paz en Chile. La respuesta en Redes Sociales ha sido categórica, el infierno está plagado de buenas intenciones y lo que la sociedad civil espera con suma urgencia son medidas concretas e inmediatas, entre las que se señala, por ser de resorte presidencial, entre otras, las siguientes:
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        Aumento inmediato de pensiones:
Cambiar las tablas de esperanza de vida que aplican las AFP, para calcular las pensiones con 85 años máximo y que el Estado supla directamente los casos en que este límite se exceda. Actualmente, se calcula las pensiones con una esperanza de vida de 110 años, lo que significa un despojo del ahorro individual.
Anular todos los cambios al original Sistema de AFP, que realizaron los gobiernos de Frei, Lagos y Bachelet, para que éstas vuelvan a ser responsables por las pérdidas y que las mismas no se trasladen al afiliado. Que no puedan, además, cobrar comisiones cuando el afiliado esté cesante, entre otros cambios que empeoraron el sistema para beneficio de las Administradoras.
·         Revisar todos los contratos de concesiones de carreteras, con Auditorías en las que puedan participar representantes de la sociedad civil, de manera de corregir todo aquello que en forma leonina se pactó a favor de las concesionarias en desmedro del usuario y del interés nacional. Como medida inicial, anular todas las multas cursadas a infractores, eliminando cobros del TAC en carreteras que ya hayan recuperado 1,5 veces la inversión inicial realizada.
·         Fijar un Salario Mínimo de 350 mil pesos, a partir de diciembre.
·         Rebajar la remuneración de los parlamentarios, asimilándola al de un grado 5°, Jefe de Departamento, en la Escala Única de Sueldos del Sector Público, eliminando la facultad de autoasignarse corporativamente gratificaciones por gastos y asesorías.
·         Asignar un presupuesto extraordinario a los Hospitales y Centros Asistenciales del Estado, que permita sanear deuda con proveedores y que signifique disponer de inmediato de insumos, con utilización óptima de quirófanos para atención de listas de espera. Dejar de inyectar recursos públicos a clínicas privadas.
·         Ampliar la producción de medicamentos genéricos y su comercialización a través de farmacias municipales, para eliminar colusiones de precios en productos de marca.
·         Como señal de cambio en la responsabilidad del Estado en protección de sus habitantes, generar frente a sequía un plan de inversión pública de emergencia, adquiriendo e instalando en el litoral plantas desaladoras que permitan suministrar agua para riego y consumo humano a comunidades rurales afectadas, trabajando en su distribución con municipalidades para la distribución del agua como un derecho humano fundamental en donde no es admisible el lucro.  
Las demandas sociales son urgentes y no pueden esperar los cambios de fondo y la voluntad política del pueblo soberano exige avanzar en ambos sentidos; frente a lo cual el sector dominante, que ha gozado de privilegios por 40 años, deberá conscientemente plegarse al cambio de reglas, pagando más impuestos y resignando indebidos ingresos, obtenidos por el tráfico de influencias, el financiamiento de la política o la fuerza golpista. Chile espera que la plutocracia asuma que no se volverá a más de lo mismo, no esta vez.

Periodismo Independiente, 18 de Noviembre de 2019



Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, noviembre 11, 2019

Nueva Constitución: legitimidad para paz social



El estallido social en Chile entró a su cuarta semana. Diezmado en su capacidad política por un torbellino de errores en el manejo de la crisis y la desproporcionada represión, con más de 20 muertos y más de 200 personas mutiladas total o parcialmente en sus ojos, el Presidente Sebastián Piñera ha debido soportar la reacción interna de sus propios aliados, que le han exigido escuchar el clamor popular, aceptando abrir un proceso constituyente para una nueva Constitución.
Hechos de último minuto
Sebastián Piñera ha tocado fondo y logra una adhesión, según últimas encuestas, que apenas llega al 6%. Ante el desgobierno reinante, las fuerzas policiales han seguido actuando sin control de la autoridad de Interior, continuando el uso de escopetas con perdigones para reprimir muchedumbres que, en general, protestaban sin violencia. Se ha apreciado que se detiene a esas personas y se les imputa agresión a Carabineros, pero, los hechos y testimonios dicen otra cosa: ayer en Reñaca, los carabineros no aparecieron cuando un individuo, portando ilegalmente su arma registrada, disparara 4 veces contra jóvenes que bloqueaban la calle, hiriendo a uno de ellos. La reacción que causó esta acción desequilibrada y que quedara profusamente registrados por decenas de celulares, llevó a un levantamiento de barricadas y un grupúsculo de una veintena de exaltados comenzó a romper negocios. Más de 30 minutos demoró en llegar Carabineros y, cuando lo hicieron, en vez de detener a los exaltados que incendiaban un negocio, se pusieron a disparar sus escopetas con perdigones hacia la playa, hiriendo entre la multitud a una joven en un ojo. Mientras tanto al extremista de derecha John Cobin, autor de los disparos, se le daba el tiempo para grabar un video y subirlo a You Tube antes de ser arrestado por la PDI en su domicilio.
Mientras esto ocurría el domingo 10, en Viña del Mar, el Ministro del Interior anunciaba que el Gobierno se abría a una Nueva Constitución y que, para ello, se llamaría a un Congreso Constituyente.
La clave política es la Legitimidad por encima de la legalidad
Lo que plantea el gobierno es que sea el actual Congreso quien redacte las bases de la nueva Constitución Política. Se ha generado de inmediato una cuestión de legitimidad: ¿Pueden ser parte de la solución quienes son responsables del problema que se prolonga por 30 años?
Siguiendo el proceso que había iniciado Michelle Bachelet en su último mandato, el gobierno de Piñera busca concordar con la oposición en el Congreso un proceso constituyente de espaldas a la ciudadanía. Porque la clase política cuestionada por haber sido causante o cómplice del sistema por 30 años, adolece de legitimidad, al igual que el Gobierno de Piñera.
La legitimidad actual del gobierno y los parlamentarios se puede ponderar a través de un simple cálculo matemático: considerando que en las elecciones ha habido alrededor de un 60% de abstención, el universo de votos representa en realidad al 40% de los votantes potenciales. Si alguien es elegido como Presidente por la mitad más uno de esos votos, significa que el respaldo político al partir es de alrededor de un 21% de la población con derecho a voto. Cuando en la sociedad chilena se ha incorporado la medición periódica de las encuestas, mediante ese barómetro se va apreciando el capital político de un personero público, una autoridad o un candidato posible. En este orden de ideas, que el Presidente Piñera tenga en este minuto, menos de un 10% de apoyo, podría estimarse como que sólo un 2% de la población con derecho a voto lo respalda. Estas apreciaciones buscan explicar la mínima representatividad que tienen los políticos y lo inconducente que resulta confiarles a ellos mismos, la generación de un nuevo texto constitucional.
El Frente Amplio, a través del Diputado Boric, salió de inmediato a plantear su posición al respecto: “Ni el ejecutivo ni el legislativo tienen potestad constituyente "originaria", esa es la que ejerce el soberano, o sea, el pueblo. Solo la tendrían en el caso de ser una AC delegada, elegida especialmente para eso y que dejaría sus funciones al finalizar su labor. No más engaños. No aceptaremos maquinaciones para que puedan volver a escribir la Constitución entre cuatro paredes y de espaldas al pueblo. Un Congreso Constituyente NO es lo mismo que tener al poder soberano real reunido en una Asamblea Constituyente, representativa, democrática y paritaria. Eso de congreso constituyente es una invención del gobierno”. El oficialismo, a su vez, también se ha manifestado sobre la propuesta del Gobierno. El senador Manuel José Ossandón (RN),quien aseguró que “es un tremendo avance” que el Gobierno hable de cambiar la Constitución, sin embargo no estuvo de acuerdo con la idea de que sean los propios parlamentarios quienes comanden el proceso, señalando: “El actual Congreso no tiene legitimidad frente a la opinión pública”.
En la estrategia oficial se ha detectado una campaña mediática para desinformar respecto al alcance de una Asamblea Constituyente, caricaturizándola como una instancia irracional donde el que más grita gana. La derecha se ha esforzado en estigmatizar una Asamblea Constituyente, con una campaña de terror, aprovechando el subconsciente colectivo de quienes se siente amenazados en sus privilegios y hacen todo lo posible porque no cambien las cosas. No es casual que se haya bajado el ramo obligatorio de historia de los programas educacionales, porque un pueblo culto es un impedimento para este estilo político autocrático.
Porque el camino de una Asamblea Constituyente es serio, formal y auditable. El primer paso hoy, es que se dicte una ley rápida reponiendo en Chile el voto obligatorio, ya que así se asegura la concurrencia plena de los ciudadanos al proceso que se inicia.
El proceso que se debe respetar para que la ciudadanía cumpla con expresar en forma soberana su voluntad acerca del tipo de sociedad que se quiere construir, significaría dar los siguientes pasos:
1. El Presidente de la República en base a las facultades que entrega el Art. 5° de la Constitución puede convocar a un Plebiscito para definir el mecanismo a seguir para una nueva Constitución Política.
2. Las opciones que se consulta al pueblo soberano se refieren al método a aplicar:
a. Elección de una Asamblea Constituyente por parte de organismos de la sociedad civil.
b. Elección de un grupo de parlamentarios para redactar el nuevo texto constitucional
c. Equipo de Expertos designados por el Presidente de la República
3. Redacción de la Nueva Constitución, trabajos temáticos, consolidación y consenso.
4. Plebiscito para Aprobar o Rechazar el Proyecto de Nueva Constitución.
En este proceso, para hacerlo legítimo desde su inicio, correspondería resolver que el voto vuelva a ser obligatorio, lo que aseguraría máxima representatividad, siendo controlado en todas las instancias por el SERVEL.
Previo a formular la consulta plebiscitaria, para la opción de Asamblea Constituyente se debería determinar cuál sería su conformación, número de delegados por Región, tiempo de validez, plan de trabajo, remuneraciones y viáticos. Además, debiera determinarse la participación de expertos por áreas temáticas para apoyar las deliberaciones en sus aspectos técnicos.
En cuanto a la elección de las personas que trabajarán en la redacción de la nueva constitución podría ser generada a partir de la sociedad civil, cubriendo los espacios territoriales, usando las comunas como ámbitos de pertenencia. Una de las condiciones para ser elegido como delegado constituyente sería que la persona sea ciudadana y resida efectivamente en la comuna. Una vez terminado el proceso de redacción de la nueva constitución, los integrantes de la Asamblea Constituyente quedarían inhabilitados para postularse a cargos de representación popular por un período de 5 años, lo cual busca dar transparencia e independencia al proceso constituyente.
Un Proyecto de Nueva Constitución debería sentar las bases institucionales del Estado, tales como su organización política, el rol del Estado en protección de la población, del territorio; la planificación participativa para un desarrollo armónico; las libertades públicas; el rol fiscalizador de la sociedad civil sobre los actos públicos; los derechos y deberes de sus habitantes, las bases para una economía mixta, donde el Estado tenga soberanía plena para actuar en roles de gestión, regulación y fiscalización. En el texto que se redacte se volcarán los grandes principios de convivencia y los mismos se ordenarían por materias o capítulos.
La movilización social no decaerá y no admitirá que vuelva funcionar la cocina cupular. La gente está hastiada de engaños y siente que aún no ha conseguido nada.
Si el gobierno no acepta el camino señalado por la Unión Social, existe la alternativa que han propuesto 230 comunas de la Asociación Chilena de Municipalidades, que permitiría hacer un plebiscito en el mismo tenor mencionado, para legitimar democráticamente la voluntad de toda la nación.
Raúl Torrealba, alcalde Renovación Nacional de Vitacura y vicepresidente de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), ha señalado: “En democracia, con participación y transparencia, no tengo duda que Chile puede ser el país que todos queremos que sea. Aquí estamos poniendo una primera piedra para que a través de los municipios se propongan soluciones para resolver las justas demandas sociales, y así recuperar la paz, la tranquilidad y honrar la institucionalidad del país”. Esta propuesta que fue aprobada transversalmente por los alcaldes de todas las bancadas, permite que la sociedad civil tenga una opción que, aunque en principio no sea vinculante, puede dar espaldas para enfrentar a la clase política para que adhiera a la Asamblea Constituyente postulada.
Un lápiz y una papeleta para construir la paz social y sentar las bases de un nuevo Chile.
Periodismo Ciudadano, 11 de Octubre de 2019

Una mirada libre a nuestro entorno

martes, noviembre 05, 2019

No caer en la trampa de la violencia


Esta crónica busca generar conversaciones sobre el fondo de lo que está ocurriendo en Chile, tratando de explorar la emotividad que convulsiona Chile y que rebasa fronteras con sentimientos avasallantes.

Expresar qué estamos sintiendo y por qué. Creo que la gente ya está harta de descripciones racionales o de categorías académicas o pseudo intelectuales que acotan la realidad a cápsulas y que llevan siempre una intencionalidad, el sesgo de la especialidad del analista o la política editorial del medio.
Por eso, quiero aportar, humildemente lo que siento detrás de todos los hechos, de miles de situaciones dramáticas que han sacado lo mejor y peor de las personas y nos reflejan como una sociedad enferma de brutalidad policial y vandálica, de resentimiento, de rebeldía frente a la opresión, de bronca acumulada, de codicia y soberbia, de sueños y esperanzas.

Los vándalos son una masa informe que es fruto de la sociedad desigual, cruel e indolente que hemos construido. Recuerdo que en los noventa escribí un ensayo sobre la responsabilidad de mi generación en la formación de los hijos, personas nacidas la gran mayoría en los 80 y que crecieron en el seno de parejas que, en medio de la sociedad de consumo, comenzaron a correr por separado sus propias carreras, dedicando su mayor esfuerzo a ese “desarrollo personal”. Ser candil de la calle y oscuridad de tu casa, pareció ser el mejor refrán para describir lo que se vivió en los noventa, en medio del espejismo del confort material, el consumismo, la desmovilización social y un arribismo creciente, que impulsaba a las personas a una competencia despiadada, donde llegar, pertenecer, tener éxito, era sinónimo de tenencia de bienes.

En ese clima, es verdad que en lo material Chile prosperó, pero el costo fue elevadísimo y se plasmó en disoluciones matrimoniales, debilidad en los afectos, despreocupación por los hijos, volatilidad de las relaciones amorosas, hedonismo, formación de guetos con distintas motivaciones, video juegos, hobbies; y un “presentismo” que es la idea obsesiva de vivir el aquí y ahora, queriendo todo para ahora, sin propósitos de largo plazo. Estas tendencias provocaron en los chilenos un alejamiento de los colectivos, de los colegios profesionales, de los sindicatos o de los gremios. En el plano de familia, significó el sacrificio de la conjunción de pareja, el clásico ser el uno para el otro, el pensar en nosotros, por la prioridad del yo como una constante, en una dinámica que formó seres individualistas, descreídos de todo, encarnando en su vida escolar, familiar, de barrio o de trabajo, un sentimiento de competencia salvaje. El sentido de familia se alejó del matrimonio heterosexual e incorporó conceptos abiertos, como la unión de vida en pareja. Este cambio cultural significó que en el debate político se incorporaran las demandas de las minorías homosexuales y el feminismo, dándole al modelo un estilo más liberal en estas materias que se llamaron valóricas, pero sin tocar lo estructural de ninguna manera.

La globalización trocó el antiguo materialismo dialéctico de los viejos revolucionarios por el materialismo neoliberal que procuraba el éxito mediante el win-less -ganador-perdedor -, que se caricaturizó en la expresión “y éste a quién le ganó”, lo que evidenciaba una actitud de vida depredadora de los semejantes; premiando la audacia, la lucha constante, donde la colaboración o la asociatividad era para los débiles, para aquellos que no se la podían solos. Cundió un arribismo irracional por incorporarse al club de los pudientes, copiar estilos de vida ajenos, olvidarse de formar a los hijos como personas, transfiriendo a la educación pagada el trabajo formativo, obviamente sin lograrlo, porque lo que no se entrega en el hogar no se compra en el mercado. Demás está decir que la globalización y la tecnología disponible fue generando brechas cognitivas en la sociedad, los que lograban estar en lo global y los marginados que miraban la fiesta del consumo desde fuera. Se fue, así, acrecentando la diferencia, la desigualdad en la cuna, la educación pre-básica, hasta la educación superior, el acceso a empleos de más o menos categoría. Huelga decir lo tantas veces dicho, respecto a la responsabilidad política de quienes se sumaron al modelo y profitaron de él, porque lo que interesa es cómo cambió el chileno medio, en sus expectativas y prioridades; también es ocioso indicar que las instituciones que pudieron brindar soporte espiritual, como la Iglesia, fueron alejándose de las comunidades, corrompidas en sus propios vicios, la pederastia, la codicia y el afán de lucro, que distorsionó su misión social. La orfandad de la generación de los noventa frente a los desvalores que enmarcaban su entorno, ha llevado a la generación milenial, los hijos debutantes de un siglo XXI, jóvenes maltratados o malcriados sin límites, exigiendo siempre, sin respetar a sus padres por haber sido ausentes o complacientes. 

Una generación que está en la calle y que refleja todas la variables formativas y sociales vividas en los últimos veinte años. Creo que asumir la forma cruel como el sistema ha impactado en el plano emocional en Chile significa lograr empatía para entender lo que ocurre detrás del desquicio destructivo de turbas juveniles, cuánto hay de maldad dirigida en ello y cuánta responsabilidad nacional al ver el producto de omisiones, de dejar que la droga se tomara los barrios, al no haber sido capaces de exigirle a nuestros políticos actuar en función del bien común. Responsabilidad también para todos los que compraron la abstención electoral, se marginaron y dejaron hacer a un grupúsculo que maneja Chile, desde la política y la economía. Reconozcamos en las turbas, niños abusados de SENAME a los cuales nunca se abrió una ventana para un trato afectivo y han sido víctimas de una crueldad sistemática, que ha sido constante durante los 30 años de pseudo democracia.

La explosión social que hemos vivido en estas dos últimas semanas, tiene el antecedente de las movilizaciones de secundarios del 2005, de las protestas universitarias del 2011 y ahora estallan el 2019, a partir de la protesta valiente de secundarios conscientes que, en forma audaz saltaron los torniquetes y llamaron a evadir el pasaje del Metro, por un alza de tarifas de 30 pesos; fue la gota que rebasó el vaso, como una represa que se ha roto arrasando todo a su paso. Pero las fisuras que anunciaban esta convulsión estuvieron visibilizadas en esas etapas mencionadas y la respuesta del sistema, con responsabilidad de toda la clase política y los grupos empresariales, fue dilatar, hacer cosmética, dividir para reinar, sin que jamás se tocara los pilares absolutistas del neoliberalismo: el sistema previsional que le da oxígeno financiero a los grupos económicos; la banca y el retail concentrando poder con tasas de usura; el Estado Subsidiario, mutilado y con camisa de fuerza para poder regular el mercado o fiscalizar; la mercantilización de todas las necesidades básicas; la profundización de  un modelo extractivo, descontrolado y exfoliador de nuestros recursos forestales, mineros, pesqueros; son todos elementos archi conocidos y ahora estamos en una crisis terminal del modelo, tal como fuera concebido y administrado. Cuando recién partía la movilización irrumpió la violencia, de origen desconocido que se investiga, que incendió en forma simultánea más 30 estaciones del Metro y el centro de Valparaíso, en un accionar delictual que no corresponde, por sentido común, a una acción de adolescentes sino de avezados delincuentes, cuestión que talvez algún día se logre conocer.

El descreimiento frente a la institucionalidad es el efecto de 30 años de abuso, mentiras y manipulación mediática. Eso es lo que se vino abajo con la ira de los chilenos hastiados. La estafa gatopardista todos los gobiernos desde los 90,  ha tocado fondo, pero está en la sociedad civil, en la asamblea de la civilidad, unión social o fuerza social, el deber de conducir las negociaciones con los poderes del Estado, para que no se llegue a otro gobierno de facto, sino que se profundice una democracia real, gestada desde la base social por primera vez.

Repito, el modelo está tocando fondo, respecto a Salud, Educación, endeudamiento de los trabajadores, precariedad laboral y, en medio de esta explosión de  ira y el terror asociado con que se quiere extorsionar a la gran mayoría, es urgente y necesario mantener el protagonismo de la unión social, colocando el objetivo que une como prioridad: generar una nueva constitución, pero, paralelamente,  exigir a los poderes del Estado medidas profundas que signifiquen hacer tributar al 1% dueño de este país, eliminando los pilares de capitalismo salvaje y concentrador, yendo a un sistema de reparto en lo previsional, tal como lo han tenido las fuerzas de la Defensa, caminando razonablemente a una economía mixta en la que sea el Estado el factor que dirija un desarrollo económico a escala humana y sustentable, con concurrencia del sector empresarial, pero sin abusos , privilegios ni corrupción a las instituciones del Estado.

Aislemos como nación a ese sector tenebroso que se ha infiltrado en las marchas ciudadanas y que sirve para justificar la represión al movimiento social y criminalizarlo. Quedémonos con las frases que salieron del corazón de multitudes y también de la rabia acumulada, pero démosle un sentido de unidad porque estamos haciendo historia y el planeta lo siente: “Chile Despertó”, “Los sueños son a prueba de balas, venceremos”, “No estamos en guerra”, “No somos enemigos”.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente 05. Noviembre.2019



Una mirada libre a nuestro entorno

viernes, noviembre 01, 2019

Cambio de Folio


Desplegando las celestes utopías, del brazo de mi compañera, compartiendo la lucha popular con mis hijos, entregando lo recibido generosamente en el largo camino, sirviendo de retaguardia para cuidar los nietos, estoy cruzando a mi séptima década con un ramillete de violetas en la solapa de un traje de gala y mis zapatos cómodos, gastados, me llevan en sobrevuelo a recorrer adoquines de entonces, con el aire enrarecido picando en la garganta, recordando a los pioneros heroicos, aún capaz de desplegar la palabra franca y rebelde y de abrazar los sueños como si fuese la vez primera.

Hoy, sueños maduros, que no serán quizá los que alcancemos a vivir, pero serán sí los que vivan nuestros nietos. Por este derrotero, esquivando los estoques, protegido de fe, inflamado de paz y amor, aplaudo por la vida y doy gracias al Padre por el tiempo concedido, llevando en la memoria la experiencia, los aromas y risas, los buenos amigos que te dan fuelle para nunca decaer, portando algunas lecciones dolorosas, resumidas y arrugadas, que siempre sirven para no equivocarse de nuevo. Así, en el beso del amanecer y la madrugada, me deleito de esperanza y sueños, como adolescente que vibra descubriendo el amor primero, dispuesto a trepar tras volantines fugaces, de la mano de mi compañera ejemplar, con la pausa precisa para musitar en una esquina un gracias, Señor.

Una mirada libre a nuestro entorno

No Somos Enemigos


En la guerra que inventaron, en septiembre de 1973, las fuerzas golpistas decretaron el Estado de Guerra Interna, mediante el Decreto Ley N°5 de 12.09.1973. Con esa medida, se implantó la obediencia férrea y vertical a las órdenes superiores, so pena de fusilamiento; además, se estableció una situación de riesgo que se tradujo en sobresueldos a los uniformados. Esta situación duró hasta 1978. Desde el 4 de septiembre de 1970, EEUU había instruido impedir la asunción de Salvador Allende a la Presidencia de Chile. Desde ese minuto se inició el complot y hubo aliados locales que la Memoria tiene muy presentes, porque constituyen un sector de civiles que, habiéndose beneficiado y colaborado con el régimen militar, nunca han reconocido su participación y responsabilidad en dicho golpe de estado.

Esa conspiración, según lo que ha revelado el propio gobierno norteamericano en el Pinochet File, había fracturado el principio de no deliberación que debían respetar las fuerzas armadas, subordinadas al poder civil. Mártires de la doctrina militar de respeto a la Constitución y las leyes, fueron el General René Schneider, el General Carlos Prats, el Edecán Arturo Araya Peeters, el conscripto Miguel Nash. Las Fuerzas Armadas, haciendo suya la doctrina de Seguridad Nacional insuflada en la Escuela de las Américas en el marco de la guerra fría, siguieron las órdenes transmitidas por Nixon y Kissinger, irrespetaron la Constitución de 1925 que habían jurado respetar. 

La ultra derecha, con su cara visible en el Movimiento Patria y Libertad, la derecha parlamentaria aglutinada en el Partido Nacional más el sector conservador de la DC, recibieron recursos de la CIA para desestabilizar el gobierno de la Unidad Popular. El gobierno popular postulaba un camino institucional y democrático al socialismo, el mismo que se vio trabado, desde su triunfo electoral. El 25 de octubre de 1970, la ultraderecha atentó y asesinó al Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider, frente a lo cual la Democracia Cristiana apoyó el nombramiento de Allende, pero le exigió la suscripción del Pacto de Garantías Democráticas denominado Estatuto de Garantías Constitucionales. Posteriormente, se vivió una vorágine, en la cual cada intento de acercamiento de la Unidad Popular al sector progresista de la DC, se vio frenada por algún crimen político. El del Ministro Edmundo Pérez Zujovic, ocurrido en junio de 1971, dejó a la derecha freista sin el contrapeso del sector progresista, que intentaba un acuerdo con el gobierno de Allende y que impulsaban Radomiro Tómic, Bernardo Leighton y el propio Edmundo Pérez Zujovic. El sector de derecha, encabezado por Eduardo Frei Montalva primó en el PDC y los personajes que se sumaron al complot, según información de los archivos desclasificados de la CIA, fueron, entre otros, Andrés Zaldívar, Juan de Dios Carmona, Juan Hamilton, José Piñera Carvallo y Patricio Aylwin Azócar

Al interior del gobierno popular, que enfrentaba el boicot de la oposición, se sumaban el desabastecimiento, el paro de los camioneros, la violencia creciente en las calles y una indisciplina pertinaz de sectores del Partido Socialista y del MAPU Garretón, que sobrepasaban los lineamientos presidenciales y con sus acciones en poco ayudaban a frenar la espiral de violencia. La ultraderecha tocó cacerolas, tiró trigo a los cuarteles para que las FFAA dieran el golpe. La Unidad Popular en las elecciones municipales de 1972 superó el 52% de adhesión, en septiembre Allende llamaría a un plebiscito para distensionar la caldera, pero frente a ello, se apresuró el golpe. Desde el 11 de septiembre de 1973, se impuso la Doctrina de Seguridad Nacional y los militares representados en la Junta de Gobierno, proclamaron el Estado de Guerra Interna a partir de lo cual se justificaron todas las atrocidades que afligieron al pueblo chileno, marcando además la preponderancia de lo castrense por sobre la civilidad, adjudicando, de ahí en más, a los militares privilegios que los convirtieron en instrumento para un plan externo generado en el EEUU.

Fue así cómo las Fuerzas Armadas tomaron el poder en 1973 y, sin tener un plan nacionalista en lo económico, adoptaron el que les ofreció Jorge Cahuas y su equipo, formados en la Escuela de Chicago, discípulos de Milton Friedman, convirtiéndose los militares, a partir de allí, en custodios de un modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego y auxiliado cada vez que se requirió, por recursos públicos. Se vendió al mundo el exitismo de un modelo generador de riqueza, se pregonó el fin de la historia, pero lo real es que el neoliberalismo no generó nuevas empresas, sino sólo traspasó a manos privadas el patrimonio público generado a partir de los años 40, a través de CORFO, en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda. La falacia de que el mercado libre es el generador de crecimiento y que el chorreo transmitiría los beneficios al resto de la población, se comprobó en la crisis de 1982, cuando se alcanzó un 30% de desempleo reconocido. Esa crisis fue el profundo fracaso del modelo, pues, luego de 5 años de libertinaje financiero, se produjeron históricos fraudes crediticios, que se implementaban a través de empresas de papel, con préstamos auto otorgados, sin respaldo, lo que llevó a la quiebra de toda la economía. El salvavidas del modelo y del régimen militar en medio de protestas, vino desde el Estado, que desde 1983 en adelante, aplicando pragmatismo keynesiano, compró a la banca quebrada toda su deuda, inyectándole 5 mil millones de dólares, en lo que se llamó la deuda subordinada. Se impuso a la gente el sistema de las AFP, excepto para las FFAA; se dictó la ley de concesión plena para impedir las nacionalizaciones de compañías mineras y se crearon subsidios para las exportaciones no tradicionales. Luego, en los ochenta vino el saqueo de lo público y todas las empresas de servicios que eran del Estado, telefónica, eléctricas, puertos, salitre y yodo, transporte, metalurgia, fueron intervenidas y traspasadas a precios viles a los “interventores”. En ese período quienes criticábamos el modelo éramos denostados como los gasfíteres. Después de la lucha de los 80 por la recuperación democrática, la civilidad en los 90, sufrió la gran estafa histórica de parte de las élites que llegaron para negociar la transición a la democracia.

En un inteligente repliegue estratégico, plebiscito de 1988 mediante, las Fuerzas Armadas aseguraron que se mantuviera incólume el modelo económico, logrando instalar como contraparte una social democracia chilensis, pragmática y obsecuente, que se entregó a tales objetivos, lo que significó excluir y marginar del proceso a líderes genuinos de la civilidad de los 80 y todos los equipos profesionales críticos, los que fueron sacados del escenario político, mientras se negociaba con secretismo una transición amañada y gatopardista, que fue corrompiendo a la clase política, dividiendo para reinar.

En 1981, cuando se había implantado el sistema previsional de capitalización individual, las fuerzas de la Defensa Nacional habían sido excluidas y mantuvieron su mismo sistema de reparto. En la transición, el ruido de sables por la investigación de los pinocheques justificó la desmovilización social y la profundización de un modelo basado en el consumo, en el individualismo y la competencia, alejando cualquier figura asociativa que sonara a colectivo o comunismo. La máxima obsecuencia se apreció cuando líderes socialistas y demócrata cristianos corrieron a Londres a defender al ex dictador y Senador designado, Augusto Pinochet.

La profundización del modelo, a cargo de gobiernos de la Concertación significó abrir la minería a multinacionales que pudieron a partir de allí, exportar concentrados y tributar sobre renta efectiva, lo que ha significado un constante saqueo de valiosos recursos naturales, facturaciones subvaloradas y una tributación tendiente a cero; en el primer gobierno de la Concertación, se entregó a SQM y Rockwood el litio del Salar de Atacama; en los gobiernos sucesivos, Frei, Lagos, Bachelet, se estableció un oscuro sistema de concesiones de puertos, carreteras, sanitarias, que significó suscribir contratos leoninos para el país y la ciudadanía, con sobreprecios convenidos y que cínicamente llamaban sobresueldos necesarios, mientras se hacía gárgaras con la  transparencia y con el correcto funcionamiento de las instituciones. Hitos de esta decadencia quedaron reflejados en los procesos de MOP GATE y MOP CIADE, en los escándalos de Inverlink,  de la ley de Pesca que se dictó literalmente desde las empresas a parlamentarios cohechados. 

Después se conoció del financiamiento ilegal de la política, en los casos Penta y SQM, las colusiones de papel tissú, de los pollos, de las farmacias, teniendo como sanción, clases de ética; la aprobación de termoeléctricas a petcoke y sus zonas de sacrificio; Codelco pactando con los  de MinMetals el uso de paraísos fiscales para reducir los retornos reales; el crédito universitario CAE traspasado a la banca a intereses de usura; la malversación de fondos públicos en el Ejército y en Carabineros, que ha involucrado a altos mandos en una corrupción estructural; todo un extenso prontuario de las instituciones, con una clase política que recibe remuneraciones y asignaciones que son las más elevadas dentro de la OCDE y que, adicionalmente, recibe dineros ilegales de las empresas; tráfico de influencias, prevaricación en la Justicia; grupos empresariales coludidos con los políticos para enviar a la vía muerta los delitos tributarios, manipulando al SII o a la Fiscalía para dejar en la vía muerta los episodios de aportes ilegales, cohecho y facturas ideológicamente falsas; todo lo reseñado y mucho más, circulando dentro de la alta cocina y la burbuja de la élite, todos con tejado de vidrio y en un empate continuo que ha sido percibido por décadas por la opinión pública, que los ubica como los peor evaluados.

Súmese a lo descrito el deterioro moral que se ha vivido de decadencia y corrupción moral en las Iglesias Católica y Evangélica, lo que ha llevado en Chile a un descontento transversal y un sentido de decadencia ética en toda la sociedad chilena, que produce un efecto cultural de alto riesgo, como lo es percibir que “si tanto roban los de arriba, que roben los de abajo no es ni pecado venial”. La corrupción transversal provoca situaciones de repudio visceral, de impotencia y desprotección, donde no hay en quién confiar.

Revisar lo que nos ha pasado como nación y entender el estado de ánimo que ha culminado en el reventón social en que estamos inmersos, es útil para avizorar salidas posibles. El mito de izquierdas y derechas ha sido demolido por la corrupción transversal que los ha caracterizado. En el actual gobierno, la opción de reprimir y sembrar miedo no ha sido eficaz, porque la sociedad ha tocado fondo y en esa situación extrema el agobio y la ira elimina los límites de la seguridad personal. Una sociedad agredida a diario sale a romper el sistema, los más sensatos proponen canales, cabildos abiertos, asambleas, proyectos de una nueva constitución. Pero también están en la calle los más castigados por este orden social, esos que viven el presentismo, desertores de la escuela a edad temprana, producto de familias fallidas, “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan, muchos reclutados por el microtráfico, sometidos a un Estado paralelo que rige con sus leyes y ritos propios la marginalidad. Jóvenes sin expectativas de nada, que se desahogan aprovechando las oportunidades para dañar lo que aparece como símbolo del sistema. Los jóvenes conscientes de las causas profundas de su situación actual y la de su padres, son la reserva cívica de Chile; pero esos otros, vulnerables social y emocionalmente, deben ser acogidos con una actitud adecuada, entendiendo con empatía que su violencia es respuesta retardada a años de maltrato social, porque ser pobres en una sociedad de consumo llena de vidrieras de lujo, es más terrible que serlo en la pobreza digna, obrera y solidaria de 50 años atrás.

Cuando observo la realidad social de esos jóvenes marginados, me recuerda la rebelión contra el automóvil en la cintura de París, en poblaciones marginales que explotan en una ira contra el sistema incendiando miles de automóviles, que ese sector ve como identitario del sistema al cual no pertenecen porque no los dejan pertenecer.

Como consecuencia del desgobierno que se ha dado en Chile en las últimas dos semanas, se cayeron las reuniones internacionales de APEC y COP25. Respecto a esta última, existía la esperanza de medidas que dieran señales de compromiso oficial frente a lo ambiental. Se hablaba de cerrar la Refinería de Codelco-Ventanas, de eliminar termoeléctricas a carbón, de cerrar la mina invierno en Punta Arenas, de cambiar el Código de Aguas para devolver su propiedad al Estado y poner fin a la especulación; atacar con energía jurídica el robo de agua por parte de empresas agropecuarias en desmedro de las comunidades rurales, como las de La Ligua y Petorca. Por lo tanto, que el foco ambiental se vaya de Chile, nos somete a una mayor probabilidad de que el abuso en lo ambiental y la codicia sigan imperando.

Como corolario de esta crónica, puedo señalar que, con similar energía y sueños de justicia social que me movían 50 años atrás, cuando como joven profesional participé en el proceso de los mil días en Chile y escribía desde esa tribuna crónicas encendidas de utopías, así he vivido también estas dos semanas de movilización social, aportando la palabra y la fe, desde el modesto espacio de la generación del 70 a la que pertenezco, para apoyar a los valientes jóvenes que abrieron estos espacios de esperanza, para poner fin a tanto cinismo político, abuso y violencia represiva. Del mismo modo, he llamado a aislar la acción de vándalos que termina siendo funcional a la represión que ha sufrido la legítima protesta social, a la que desde el poder se ha pretendido criminalizar.

En los cabildos y asambleas, en las redes sociales, en los sindicatos y gremios, en las juntas vecinales, “todos somos todos”, reencontrándonos de nuevo como en los ochenta, por el término de tanto abuso, por la construcción colectiva de una nueva Constitución que abra caminos a la paz social, a la equidad en la distribución del ingreso, al desarrollo de las personas con igualdad de oportunidades.

Desde mi profesión, desde las Ciencias Políticas, puedo decir que la expectativa que tenemos los chilenos es recuperar un Estado que se haga cargo de sus obligaciones, que asegure los derechos básicos de la población, que ejerza su autoridad para fiscalizar y sancionar a los que evaden y erradicar la corrupción dentro de sus funcionarios. Una sociedad de pie, fiscalizando   a las instituciones y auditando el gasto público, en comunas, regiones y a nivel central. Políticos que trabajen en sus cargos, a condición de hacerlo bien y rendir cuentas, pudiendo ser removidos cuando incumplan. Políticos que sean reales servidores públicos, con una remuneración acorde con su cargo, regida por la Escala Única de Sueldos del Sector Público. Políticos con pertenencia a Partidos Políticos que defiendan ideas y no sean verdaderas agencias de empleo o sociedades anónimas. Y que puedan ser candidatos al Parlamento los dirigentes sociales, llámese sindicalistas, dirigentes gremiales, ambientales, educadores, terminando con el nefasto monopolio que esos Partidos acordaron para preservar sus privilegios.

En Chile No Estamos en Guerra. Aunque insistan la oligarquía, la plutocracia y sus pretorianos en considerarnos sus enemigos. El único enemigo al que atacaremos siempre será la Corrupción, venga de donde venga.


Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, @hnarbona en Twitter.

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martes, agosto 06, 2019

DECÁLOGO PARA LA CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA



1. Comprometemos impulsar un Estado Democrático Responsable, que fije políticas para el desarrollo armónico del territorio.
2. El Estado podrá realizar gestión económica en obras y sectores estratégicos en el marco de una economía mixta, en forma directa o asociado con el sector privado.
3. El Estado establecerá un sistema previsional de reparto que entregue pensiones dignas, con la creación de un organismo público autónomo, técnico, y con aporte tripartito del Estado, del Empleador y del Trabajador. El destino de ese ahorro interno serán los mercados de capitales, los proyectos de inversión que se generen en la economía interna y las personas.
4. El Estado recuperará el control del Agua y fijará políticas públicas focalizadas en el bien común para recuperar el ferrocarril, generar autonomía energética con energías limpias, fortalecer la Fiscalización e industrializar el litio en el país.
5. La Salud Pública será desmercantilizada, se optimizará el uso de pabellones en hospitales públicos, el Estado invertirá en el recurso humano propio y dejará de canalizar recursos a clínicas privadas. Se expandirán farmacias populares y la producción de medicamentos genéricos.
6. Se sincerará el tema educacional y se recuperará el rol del Mineduc para fijar políticas de educación. El Estado fortalecerá su sistema público, desde el jardín a la Universidad. Se cerrarán carreras que sean un fraude a la juventud y las familias. Se creará la Superintendencia de Educación Superior para fiscalizar el sistema privado exigiéndole que sea sin fines de lucro. La educación municipalizada volverá a quedar centralizada en Mineduc con un Magisterio de carrera y dignificado en su jerarquización.
7. Se promoverá desde las políticas públicas el emprendimiento, con la creación de empresas pequeñas y medianas, cooperativas, comercio detallista, servicios, turismo, autogestión. Se procurará generar incentivos para que la gente se radique en las regiones y se desahogue la megalópolis.
8. Se eliminará de la institucionalidad los amarres del autoritarismo. Se eliminará el Tribunal Constitucional y se le devolverá el control de la legalidad plena a la Contraloría General de la República. El Estado no será Subsidiario y podrá realizar gestión directa de actividades productivas o de servicios, en aquellas áreas que estime necesario, convocando al sector privado mediante una planificación participativa.
9. Se promoverá un cambio del Código Penal para elevar las penas a los delitos económicos, a la corrupción, agregando la muerte civil de por vida del sentenciado. Agregar también degradación y destitución.
10. En materia valórica se plantea la libertad personal responsable. El Estado es Laico y ningún credo o grupo puede desviar el sentido neutral del Estado ni presionar por privilegios discriminatorios.
Hernán Narbona Véliz, Recuperemos la República.

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viernes, marzo 08, 2019

De Víctor Ormeño, Homenaje a la Mujer, 2014

Mujer....
Nos gestamos muy adentro tuyo...
y nos abrimos paso a través de tu frágil humanidad..
nos das vida en 270 días...maquina perfecta de evolución humana....
y después tus pechos generosos...nos fortalecen...
.......y a medida que crecemos...
nos llevas de la mano a la escuela...
nos das valores de vida....hábitos...
lenguaje...canciones....
....somos tus ojos ....tu tesoro mas preciado....
te provocamos desvelos..preocupaciones...
y el desespero mas grande con alguna enfermedad...
solo una madre puede amar así....
una mujer es la propietaria siempre del amor mas puro...
el que da a sus hijos...frutos de su vientre...
......... y ya mas grandes....a nosotros los ya hombres........
los afortunados de ganar su amor de compañera y amante...

y nosotros ....?

...presos de la ignorancia y el egoísmo mas grande...
al pasar el tiempo...nos olvidamos de nuestro origen...
te discriminamos mujer...te acorralamos...
te pagamos menos por el mismo trabajo...
te asesinamos...te golpeamos...
somos machos imponentes y competitivos
tu nos formaste así?
por supuesto que no...!!!!
es solo la envidia de ser tan frágiles a tu lado ...
de no tener la intuición ..la delicadeza...el pudor
y ese cuerpo sublime que nos lleva al paroxismo...
y por el cual te escribimos todas y cada una
de las mas bellas canciones del mundo...
todos te cantan...todos te escriben...
toneladas de paginas con versos....
eres la inspiración mas profunda....perenne...
plasmada en.....pinturas ....libros...Cine....esculturas...
el Arte...la belleza... debería llevar nombre de mujer...
todo para ti....siempre..y hasta el infinito...

aunque  también a veces ....
nos das...
oh pobres hombres..!!!
.....ese dolor profundo en el pecho..de abandono...
esas noches de insomnio y profundo desamor.....
a menudo ciertamente merecidos......

Eres el cimiento de la especie...
nuestro roble mas fuerte...frondoso e inamovible...
mujer pobladora...
trabajadora...
madre... abuela.... hermana...
por siempre...parte fundamental en nuestra vida...
que seriamos sin ti?
.....nada pues....nada
quédate....mujer
como madre...amante...hija...profe...

en este tu día......
.....un humilde homenaje...
que debiera ser todos los días de año
cada hora.......cada instante
.......de nuestra corta vida...
                                         feliz Día a todas la mujeres del mundo!!!

(Victor Hugo Ormeño)
(Chiloé-2014)