miércoles, agosto 31, 2005


















¡Ay, Señor... y nos creemos democráticos¡

31/08/05

Hernán Narbona Véliz

En medio de la vorágine de un período pre-electoral, cuesta encontrar espacios para un debate de fondo. El gobierno ha querido demostrar que estaría concluyendo la transición, pero persisten aún muchos hitos que producen descontento en la ciudadanía. Se podrá decir que desde la fundación de la República existió una clase aristocrática dominante, que con grandes movimientos sociales los sectores populares y medios pudieron abrir espacios para hacer sentir sus intereses. Que por dieciséis años se volvió atrás en esas conquistas sociales y que luego, por otros dieciséis, la ciudadanía se ha quedado esperando, en medio de discursos de progresismo, una democracia real, en donde existan equilibrios y se pueda convivir en armonía, de manera equitativa y humana.

Fortalecer el sistema democrático en Chile pasaría por diferentes vectores. El necesario cambio del sistema político binominal, de manera que se evolucione a un sistema electoral proporcional, es uno de los más apuntados. Otro aspecto relevante, derivado del mismo binominalismo, es la necesidad de descentralizar la política, respetando las identidades locales. La realidad que se mantiene es de centralización política y que se explica como el manejo cupular de las decisiones de representación popular al interior de los partidos políticos, por parte de un mínimo grupo de militantes. Esas minorías – en relación al electorado- ejercen el poder de nominar todos los candidatos a representantes populares, ya sea para concejales, para alcaldes, para consejeros regionales, para parlamentarios o para Presidente de la República. Es casi imposible que un independiente pueda competir. El poder se concentra entonces en un mínimo número de personas que militan en los partidos reconocidos. El reclamo social por un sistema proporcional no ha sido escuchado por la clase política, ya que el statu quo la beneficia y le permite lograr cuotas permanentes de poder, que podrían perder en una competencia abierta.

Otro factor que se suma a lo anterior es el abstencionismo y la no inscripción de más de 2 millones de personas en los registros electorales y alrededor de 1 millón de chilenos que viven fuera del país, que tampoco pueden participar en los comicios presidenciales. Democratizar efectivamente la sociedad pasa por la incorporación de los que hoy se marginan, pero por sobre todo por una forma diferente de gobernar que convenza a los automarginados. Se trata de intentar la recuperación de la dignidad en los barrios, cimentando un nuevo poder popular, que asuma las riendas de los problemas y sus soluciones, de manera cooperativa, uniendo voluntades. De paso, al hablar de poder popular es necesario quitarle el elemento confrontacional de lucha de clases que tuvo 40 años atrás, para ubicarlo en la conquista de soberanía por parte de las personas en los barrios, asociaciones poblacionales, gremiales, en los barrios y comunas.

La participación ciudadana es otro de los puntos claves para la profundización democrática. En muchos organismos se confunde participación con información. Se ha avanzado en términos de facilitar trámites o mantener sitios web de información. La diferencia cualitativa con realidades como la de la Unión Europea, es que ellos tienen una entronizada cultura de participación popular que significa que publican sus libros verdes, como documentos de trabajo para la amplia discusión de la gente de los distintos países de la Comunidad, y tienen una importante consideración de esa retroalimentación al momento de decidir. En Chile, en esto de la participación ciudadana, en muchos casos no se ha jugado limpio y ha habido Alcaldes que han sido expertos en el caciquismo y que han movilizado a activistas rentados en los concejos municipales, para demostrar que el pueblo está presente y así forzar medidas de manera autocrática. La falta de canales formales para la participación ciudadana, que sean confiables frente a la hegemonía de los alcaldes, ha significado que deban ser los propios ciudadanos los que se organicen para defender el interés colectivo, articulando redes de colaboración a nivel nacional e internacional.

Es clara la diferencia entre informar y participar. Porque se puede poner en vitrina mucha información, pero en forma unidireccional, sin canales efectivos para que los ciudadanos retruquen, critiquen y aporten. Esto también constituye una tarea pendiente, ya que el virus del autoritarismo caló en la cultura política y se hace palpable en múltiples niveles, con un doble estándar que se debiera erradicar para hablar de democracia real.

El tema del control ciudadano de los actos públicos es otra variable que causa urticaria en muchos políticos. Retrocediendo a la Edad Media algunos han pretendido que la ciudadanía no pueda fiscalizar las decisiones de las autoridades. Sería lo mismo que negar la libertad de expresión que es la savia misma de un sistema democrático. Y en Chile, en diversos frentes, el de la ciudadanía, los derechos humanos y el periodismo, ha habido intentos cavernícolas que querían imponer el silencio y el secreto como forma de neutralizar a los subversivos de la palabra y las ideas, contestatarios de la voz oficial.

Es a duras penas que se ha podido parar legislaciones en pos del oscurantismo y sólo con la acción de una sociedad civil movilizada se ha ido avanzando en la exigencia de transparencia e integridad de los poderes públicos. Un punto clave en términos de soberanía popular, para defender al ciudadano de las decisiones públicas o privadas que vayan en perjuicio de la comunidad, es la institución del Ombudsman o Defensor del Pueblo, que ha funcionado en muchos países y que acá en Chile ha quedado archivado por falta evidente de voluntad política para instituirlo.

El Defensor del Pueblo sería un organismo con capacidad legal para fiscalizar los actos públicos, evitar las arbitrariedades, el secretismo, la inequidad. El Defensor del Pueblo ha sido manejado por la vía de una Comisión Presidencial, se ha ofrecido incorporarlo en las Agendas para la Probidad, pero, finalmente, ha quedado postergado, quizá porque se convertiría en un natural canal de expresión ciudadana frente a decisiones que perjudiquen el bien común.

Muchas tareas pendientes que demuestran que si queremos caminar hacia una democracia real, hay mucho camino aún por recorrer.

sábado, agosto 27, 2005



Fiscalización y voluntad política
Hernán Narbona Véliz


Un tema que debiera ser emplazado a los candidatos presidenciales. ¿Cuál es su voluntad política en relación al fortalecimiento de la capacidad fiscalizadora del Estado sobre el mercado y de la ciudadanía sobre los actos del Estado?

Adam Smith señaló que siempre que dos o más personas se unían en pos de un interés común, terminaban perjudicando el interés general. Por su parte, el Banco Mundial viene insistiendo desde los noventa, en la necesidad de un Estado moderno, capaz de fiscalizar los actos económicos del mercado, con las actuales herramientas tecnológicas pero , por sobre todo, a través de funcionarios públicos competentes y honestos, como forma de procurar un sano funcionamiento de los mercados y para procurar una mayor equidad en la distribución de la riqueza en las sociedades.

Estas premisas que en dos momentos históricos alertan contra el peligro de la concentración económica y abogan por un Estado que fiscalice efectivamente los hechos económicos, son de absoluto sentido común y no fueron proferidas ni por Karl Marx ni por Jacques Maritain. Se trata de un mínimo sentido común y es una idea fuerza que busca hoy insertar correcciones de fondo a un sistema para nada transparente, en donde el peso político de los grupos económicos y financieros ha permeado peligrosamente al Estado, debilitando ex profeso la capacidad de la Administración de actuar en forma independiente y eficaz en su cometido fiscalizador. De paso, estas distorsiones atentan contra el espíritu mismo de una libre concurrencia, ya que, presiones y vinculaciones mediante, se termina buscando ventajas especiales que seguramente terminan perjudicando el interés general.

Es tanto así que, en muchas situaciones, el Estado ha renunciado voluntaria y conscientemente al deber de fiscalizar. Los estudios de impacto ambiental, los proyectos de inversión directa que terminan sin tributarle al Estado ante una pasividad inexplicable de entrar a auditar tales operaciones. Las condonaciones de deudas a grupos económicos asombran cuando por otro lado el Estado manifiesta su pobreza de recursos. Es increíble que frente a un incendio forestal o cualquier contingencia no existan recursos suficientes; es patético, pero real, que los funcionarios públicos en muchas instituciones deben pagar por sus equipamientos para poder cumplir mínimamente sus funciones; es inconcebible que muchas acciones de control deban resignarse ante la falta de recursos logísticos para realizarlas.

Si se recogiesen las reiteradas propuestas de la ANEF, Asociación Nacional de Empleados Fiscales, por condiciones laborales que ayuden a trabajar mejor, de manera que los costos de la modernización se vean compensados con creces por una mayor recaudación y por la eliminación de fugas en un sistema que está lleno de ellas, se podría apreciar que el personal estable de la Administración Pública está dispuesto a asumir compromisos de mejoramiento de gestión, concentrando energías en esos flancos débiles en donde se han venido haciendo evidentes las debilidades del Estado al fiscalizar.

Cuando enfrentamos un período pre-electoral, los servidores públicos y la ciudadanía esperarían, sobre todo de los programas presidenciales que se adjudican el progresismo, la expresión de compromisos políticos que rompan con el statu quo actual.

¿Está dispuesta la clase política a reducir el superávit fiscal y en vez de simplemente pre-pagar deuda externa, destinar recursos suficientes a a la Administración Pública, en términos de sinceramiento de las plantas, de mejoramiento del equipamiento y de recursos para efectuar fiscalizaciones más efectivas? ¿Primarán en la clase política consideraciones de Estado, que signifiquen reglas de probidad y transparencia que de veras se cumplan, para no admitir que los lobbies por debajo de la mesa, debiliten o anulen la fiscalización?

¿Estaría dispuesta la clase política a dar un gran impulso a la modernización del Estado, suscribiendo con los funcionarios de carrera compromisos de gestión que vayan perfilando un Estado más responsable que pueda arbitrar en pos de una sociedad más equitativa?

A los funcionarios públicos de carrera, por impacto de situaciones oscuras en las que no participaron ni pudieron evitar, les ha caído el peso de nuevas normas que apuntan a la probidad. Siendo bienvenidas dichas medidas, en especial las que apuntan a premiar el mérito, las mismas deberían apuntar y concentrarse en los niveles políticos que acceden al Estado por corto plazo y muchas veces con intereses y estilos diferentes a lo que la legalidad marca para el sano funcionamiento de las instituciones públicas.

Por lo tanto, los funcionarios del Estado se suman a la ciudadanía para que se elimine el secretismo en los actos del Estado, porque esa transparencia protegerá precisamente las actuaciones en derecho de los funcionarios y evitará que por presiones de cualquier índole se pierda la independencia en el control y la fiscalización. Además, si se fortalece la capacidad de los agentes públicos, es un indispensable contrapeso disponer de un Defensor del Pueblo que funcione con independencia y respaldo legal.

En el área pública hay consenso en que la modernización es un objetivo transversal urgente. Lo único que se preguntan los servidores públicos es para qué ¿para hacer las cosas bien, con todo el respaldo político de las autoridades o sólo para llegar hasta donde sea políticamente correcto?
27/08/05

sábado, agosto 20, 2005


¿Política de Impunidad?

Una semana para recordar en diciembre…

Hernán Narbona Véliz

21/08/05


Una serie de decisiones tomadas por el Presidente Lagos han sorprendido y desconcertado a los chilenos. El Presidente de la República ha propuesto como integrante de la Corte Suprema al Ministro Rubén Ballesteros, lo que ha tenido fuertes cuestionamientos por su participación como juez en los consejos de guerra de la dictadura; Tesorería General de la República rebajó en un 40% las multas que la Superintendencia de Valores y Seguros había aplicado en el caso Chispas a José Yuraszeck y su equipo; finalmente, la opinión pública conoció del indulto presidencial al asesino de Tucapel Jiménez, Manuel Contreras Donaire.

Para entender el impacto de estos hechos, quiero resaltar lo que significaron los tribunales de guerra en que participó el Ministro René Ballesteros, lo que explica el desencanto profundo de las personas que fueron víctimas de esa etapa oscura, por la nominación propuesta por el Presidente de la República.

Conversé con un colega Administrador Público que, habiendo sido condenado sin un justo proceso por el régimen militar, sigue 32 años después, despojado de sus derechos políticos, impedido de trabajar en cargos públicos. Justo cuando el gobierno de la Concertación proponía al magistrado Ballesteros para la Corte Suprema, este compatriota presentaba una solicitud formal al Senado de la República, concretamente a la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, reclamando que se le restituyan sus derechos ciudadanos.

Este chileno tuvo el estatus de prisionero de guerra y fue juzgado por tribunales militares en tiempo de guerra. Con desencanto comprueba, como muchos chilenos, que la impunidad se ha impuesto. Durante la dictadura, la justicia actuó aplicando normas jurídicas de mayor rigor, impuestas en forma arbitraria o con claros fines de represión política, como la ampliación de las penas o las restricciones en el derecho a defensa impuestas por el tiempo de guerra. Esta declaración de Estado de Guerra se decretó el 12 de septiembre de 1973 por el DL Nº 5 de la Junta Militar, sin existir las hipótesis de hecho que justificasen tal declaración y sin el consiguiente reconocimiento de las garantías establecidas en los Convenios de Ginebra para los acusados de delitos supuestamente considerados en dicha categoría. Es así como este chileno, como muchos más en su condición, sufrió situaciones durísimas, como extensiones de los períodos de detención sin requerirse la presentación de los detenidos ante los tribunales, extensiones de los períodos de incomunicación y otras limitaciones al derecho a defensa y a las garantías del debido proceso. De esto se trata el cuestionamiento a René Ballesteros, a una actitud de obsecuencia durante el régimen de dictadura, que lo inhabilitaría éticamente para acceder a la Corte Suprema.

En relación al indulto del asesino de Tucapel Jiménez, el sentimiento de los chilenos es que se evidencia en estas medidas un gran desequilibrio en las políticas de Estado.

Se argumenta de parte del gobierno que se ha querido dar una señal en relación a la responsabilidad de los mandos medios que recibieron órdenes. Pero si así fuese ¿cómo se explica que la Comisión Valech se niega a que se pueda esgrimir en juicio lo declarado por las víctimas? ¿Por qué se impuso un secreto por 50 años que sólo favorece a los torturadores, que aseguran impunidad no sólo de por de vida sino por varias generaciones? El desequilibrio en las medidas adoptadas por la Concertación es notorio si se observa el aspecto económico, ya que además de imponer un silencio a la Comisión Valech, las reparaciones han sido paupérrimas, sin siquiera alcanzar a los hijos o nietos de los torturados.

Paradójicamente, se han aprobado este mes importantes reformas constitucionales, pero se mantuvo el binominalismo que asegura a las elites el reparto del poder. Como símbolo casi mediático, se hace polvo al dictador y su familia, procesándolos por fraude tributario, pero sin que haya sido capaz la justicia, por 16 años, de prontuariarlo, como corresponde a cualquier delincuente. Hoy el general no tiene quien le escriba y termina siendo el pato de la boda para celebrar el “término de la transición” algo que para la gente de a pie suena a que ahora la derecha económica tiene otros cancerberos, más eficaces, que pueden vender hasta su madre por un cupo en el poder.

Michelle Bachelet se ha declarado desconcertada, rechazando el indulto a Manuel Contreras Donaire. Pero su capacidad de maniobra es estrecha porque está condicionada por el partido transversal que se ha mantenido en el poder por 16 años y que no quiere ceder espacios a nuevas caras. Por ello, las críticas que esboza Bachelet hacia Lagos no son todo lo categóricas como para ayudarle a recuperar terreno en la opinión pública, consternada por los hechos. Recordemos que el Presidente de la ANEF calificó como un descriterio y una afrenta la medida de indulto.

En el sector público cunde el descontento. El gobierno demuestra, para ellos, una creciente debilidad en la defensa del patrimonio público. Se ha condonado 32 millones de dólares a quienes actuaron en su beneficio y se hicieron de ganancias por más de mil millones de dólares, con cargo a turbias maniobras de privatización de empresas públicas. Paralelamente un estudio demuestra que hay más de 7 mil chilenos en situación de calle, que con unos pocos millones de dólares tendrían una solución definitiva. Se duda de la voluntad política del gobierno para decidir a favor de la clase media. Los funcionarios públicos están demandando del gobierno soluciones al drama previsional; exigen la ampliación de las plantas de los servicios; reivindican el fortalecimiento de la capacidad fiscalizadora del Estado para reducir la evasión tributaria. Esos empleados fiscales que se movilizaron en pos de estas demandas, recibieron un golpe bajo, una bofetada, al conocerse que en un juicio emblemático, por el atroz crimen ordenado por el Estado, del dirigente de la ANEF, Tucapel Jiménez, el asesino condenado, termina indultado por el Presidente de la República.

Miembros de la propia Concertación han lamentado las medidas comentadas y han señalado que ha sido una semana negra para los derechos humanos. Algo que aparece como una señal de agotamiento más del bloque gobernante, que está sumido en una sorda pugna por los cupos en el Congreso. Unirse tras los cálculos electorales no alcanza para estructurar una alianza de gobierno y esta semana quizás se haya evidenciado en Chile que esta política alejada de principios está agotada. Las deudas históricas siguen pendientes, los cuerpos de los detenidos desaparecidos no han sido ubicados; la reparación no sólo ha sido simbólica sino que ha sido humillante para las víctimas y sus familias. La soberbia y la farándula nos han querido vender la idea de que la transición terminó. En diciembre se verá si los chilenos comulgan con ruedas de carreta.

domingo, agosto 14, 2005



A nadie debe interesar lo que hagas en tu dormitorio, pero…

13/08/05


Cuando convoqué a la creación de la Asociación de Heterosexuales Anónimos no pensé que iba a causar tanto impacto. http://www.granvalparaiso.cl/columnistas/narbona/narbona34.htm

Dentro de las muchas notas de adhesión a la creación del AHA -una agrupación de una especie en peligro de extinción- Asociación de Heterosexuales Anónimos, recibí también algunas veladas o expresas imputaciones de intolerante. Recordé entonces los alimentos transgénicos, esos que nos quieren vender sin una etiqueta clara y que se distribuyen con una publicidad engañosa, ya que se omite describir para el consumidor la manipulación genética que permite producirlos y también los efectos eventualmente peligrosos para quienes los consumen. Llevando esto al plano de las definiciones sexuales, la naturaleza es pródiga en diversidad de especies y frutos y sólo dos géneros motivan el orden natural del mundo.

Sin embargo, lo real es que ser heterosexual es hoy casi como decir “soy adicto”, expresándose la palabra incluso con sentimiento de culpa. Semi serio, el artículo que escribí en noviembre de 2003, tuvo una acogida increíble. Vuelvo sobre el punto porque la idea de retomar en la opinión pública una voz hetero ha ido avanzando y el sentimiento generalizado de mujeres y hombres, que se mantienen con sus hormonas e inclinación sexual en forma inequívoca, es hoy una expresión de invasión, de sentirse agredidos por una presión mediática de las autodenominadas “minorías sexuales”. Los heterosexuales están hoy prácticamente arrinconados por una ola mediática global que quiere hacer ver como natural la opción homosexual, llegándose en esa tendencia a convencer a parlamentos de diversos países para que se apruebe “el matrimonio gay” y “la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales”.

Un tema que corresponde a la esfera privada de las personas, sus orientaciones sexuales, se ha puesto en pantalla con un voyerismo mercantil exacerbado. No se discute que puedan tener parejas homosexuales acuerdos societarios de ayuda mutua, pero no un matrimonio como lo consagra la ley civil. Se ha sacado un tema del ámbito privado para esgrimirlo como un tema público, generándose grupos de poder que presionan sobre el Estado para obtener medidas que den cuenta de la peculiar inclinación sexual que mantienen – y que es absolutamente respetable en la esfera de la vida privada- buscando legislaciones que relativizan la importancia de una pareja heterosexual bien constituida, en su rol de padres, para la sana formación de los hijos.

Apenas alguien toca el tema, poderosos grupos de interés saltan al ruedo para descalificar a quien opine en contrario a sus planteamientos. Se busca confundir a la opinión pública mezclando el tema sexualidad con otros aspectos de la vida en comunidad. Se pretende imponer la falacia de que los géneros son más de dos. Que discutir aquello, significa ser fundamentalista, intolerante, momio, fascista, enano dictador,

El punto va más allá, porque se pretende hacer sinónimo de progresismo y de pensamiento liberal, aceptar y no sólo tolerar comportamientos impropios. Esto cae en un peligroso relativismo. Por antonomasia, entonces, no se podría luchar por la justicia, por los derechos humanos, por la profundización democrática, sin entrar a incorporar las reivindicaciones que tienen que ver con la vida sexual privada de esas minorías, que no se conforman con que se las tolere sino que buscan aceptación social.

Un asunto de diversidad es tolerar al distinto, pero muy diferente es consagrar su condición como natural, si no lo es. La empatía, la capacidad generosa de entender al otro, no puede significar que el otro te agreda con su accionar público y es lo que está ocurriendo hoy con algunos homosexuales, que insisten en colocar como tema público algo que debe quedar discretamente en el dormitorio. Del mismo modo es chocante que una pareja heterosexual se ponga a ventilar sus intimidades por la tele o que publique en Internet sus relaciones sexuales. Esto es una desviación independiente de quien lo haga.

Aunque es algo de tanta obviedad que resulta casi ridículo decirlo: la ley natural establece un padre, una madre, un hombre y una mujer y de allí los hijos. ¿De donde han sacado que ser progresista o revolucionario significa incorporar al orden social transgresiones que pueden ser toleradas en el ámbito de la libertad personal y la privacidad, pero nunca ser consagradas o promovidas a través de las leyes?

Disculpen, si haya debido reiterar que los heteros existimos desde que el mundo es mundo, que puede haber habido ciclos de patriarcado o matriarcado; que se puede haber vivido machismos asquerosos y feminismos panfletarios, igual de negativos; que en definitiva, independientemente de los gustos en el dormitorio, hay malas o buenas personas. Pero, lo real es que el mundo está estructurado en dos géneros y punto.

Que no podemos quedar en silencio cuando vemos que se busca imponer por la vía legal y por la presión mediática, aquello que rompe lo natural. Yo puedo tolerar situaciones que me incomodan, respetar que otros vivan su vida privada sin agredir con ella a nadie; defiendo su derecho a privacidad, pero de ahí a tener que aceptar respecto al matrimonio, la familia, los niños, una actitud que contraria la naturaleza como una situación que debe ser promovida por la ley, hay una sideral distancia.

viernes, agosto 12, 2005


Chile: políticos con fines de lucro y ciudadanos activos
12 de agosto de 2005


  • Hace poco un par de amigas francesas me pedían una explicación sobre la política chilena. No lograban entender que en Chile la política está encriptada, que debe leerse entre líneas y que, como decía Oscar Andrade, hay muchos que manejan con la izquierda y cobran con la derecha.

La situación electoral en Chile resulta difícil de entender para los extranjeros. En esta campaña presidencial y parlamentaria, en el marco de un sistema binominal perverso, se han venido dando durísimas luchas internas en los dos bloques oficiales, para ingresar nombres a la plantilla de diciembre. Claro, basta con quedar dentro del ruedo para tener una alta probabilidad de ser electo, ya que la minoría puede mantener escaños con muy pocos votos reales, simplemente porque a la mayoría no le alcanzaron los suyos para doblar.

En verdad son tres bloques los que compiten: la Alianza por Chile, que combina la derecha ortodoxa, vinculada a militares en retiro y civiles que fueron protagonistas del régimen de Pinochet, con influencia fuerte de católicos conservadores, y una derecha de corte liberal que se ubica con mayor propiedad como centro derecha. Frente a esta oposición, la coalición gobernante, Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por partidos instrumentales que durante 16 años – el mismo tiempo que duró el régimen militar- han servido para mantener en el poder a un grupo transversal que ha rotado en el interesante carrusel del poder y que no quieren abandonar la calesita premiada. Por fuera de la Concertación se encuentran los sectores excluidos por el binominalismo, sin representación parlamentaria que conforman el Juntos Podemos Más.

En la Alianza, la derecha llevará dos candidatos hasta la primera vuelta y se ha dado una competencia muy dura de la UDI con Renovación Nacional. Este último partido ha levantado como candidato a Sebastián Piñera, de cuna social cristiana, exitoso empresario, alejado del pinochetismo desde los ochenta, pero logrando en su vida llegar a ser un hito del modelo neoliberal imperante. La Unión Democrática Independiente, UDI, cuyos orígenes están marcados por su directa participación en el gobierno militar, ha tenido en la última década con su socio RN, una actitud prepotente y excluyente, frente a lo cual, Piñera pretende pasarle la factura. Él fue víctima de complots, de seguimientos, de pinchazos a su celular, de presiones de corte mafioso para que abandonara la arena política a favor de candidatos de la UDI. Eso lo ha dejado como un candidato admisible incluso para fuerzas de izquierda y con bajo índice de rechazo en las encuestas. Piñera, superando ya a Lavín, está apostando a la segunda vuelta y en su discurso demuestra ese grado de independencia que le ha dado su éxito empresarial y sus vínculos transversales. La UDI persiste en el empeño de intentar hacer correr a un cansado candidato. Joaquín Lavín ya muestra fatiga de materiales y cae en cada encuesta que surge, ostentando el más alto índice de rechazo, con casi un 60% de encuestados que por ningún motivo votarían por él.

En la Concertación el panorama no es menos estresante. Cuatro fuerzas, el PPD, Partido por la Democracia, el PS, Partido Socialista, el PDC, Partido Demócrata Cristiano y el PRSD, Partido Radical Social Demócrata, confluyen detrás de una candidata única, Michelle Bachelet, que ha alcanzado en las encuestas una intención de voto que ronda el 45% dependiendo la encuesta que se tome.

La cúpula de la DC, dirigida por Adolfo Zaldívar, sacrificó a Soledad Alvear para obtener una mejor planilla parlamentaria y, así, la DC es un partido instrumental más al cual se le critica el abandono de sus principios, inspirados en la doctrina social de la Iglesia. Su inclinación hacia la derecha es creciente y eso hace temer a personas como Trivelli, ex Intendente de Santiago, que se disgreguen sus votos para apoyar a Piñera.

Cuando Lavín era el adversario se apreciaba que Bachelet tenía una carrera corrida y ganaba en primera vuelta. Sin embargo, el fenómeno Piñera ha pesado objetivamente y la posibilidad de una segunda vuelta está plenamente vigente. Sin embargo, detrás de la campaña de Michelle Bachelet aparecen diferentes vectores, que no responden a ninguna etiqueta simplista, sino que representan el despliegue de grupos de interés que buscan consolidar cuotas de poder en el mediano y largo plazo. Por algo el Juntos Podemos Más, que agrupa a humanistas y comunistas, la ha calificado de representar el continuismo.

Tomás Hirsch, Presidente del Partido Humanista, es el candidato de la izquierda extraparlamentaria. El Partido Comunista no ha podido reemplazar a su líder natural que fuera Gladys Marín y ha cedido la candidatura a favor de los Humanistas. Se agregan al bloque numerosos grupos minoritarios que se declaran excluidos por el sistema binominal, repudiando el neoliberalismo y la corrupción. En las elecciones municipales el Juntos Podemos sorprendió con un 10% y aunque las encuestas lo dejan a Hirsch con un 3% en las presidenciales, es probable que pueda llegar al 15%, capitalizando el voto duro que siempre fue concertacionista y que se expresaría como una forma de castigar la gestión de Lagos – el Presidente más elogiado por la derecha económica- en materia de medio ambiente y de reparación a las víctimas de la dictadura.

Es altamente probable que se deba disputar una segunda vuelta, ocasión que le permitiría a los sectores extraparlamentarios exigir de Michelle Bachelet compromisos de eliminación definitiva del sistema binominal, mayor transparencia en la gestión pública y reparaciones reales y no simbólicas a las víctimas del régimen militar y sus descendientes.

El manejo del poder ha significado que durante los dieciséis años de gobierno concertacionista se haya abandonado la política de principios sustituyéndosela por la mera gestión pragmática de marketing político. Hoy el gobierno se guía por la agenda mediática y mide cada día el costo político de su accionar, igual como los programas televisivos se guían por el people metter, los voceros emiten sinuosas declaraciones que saben volátiles y que sólo buscan el impacto del momento.

Los temas que motivaron las luchas en contra de la dictadura resultan incómodos en una estrategia mediática. Es así como, luego del trabajo de la Comisión Valech, que apuntaba a reparar a las víctimas de la tortura y la prisión política, el gobierno de Lagos tendió un secreto obligatorio por 50 años, lo que significa que los testimonios de las víctimas recién podrán conocerse el año 2055. Lo que parece un cálculo más, ya que, sumando y restando, el puñado de votos que pudieran representar esos sectores no es relevante para la contienda por el poder y es mejor concentrarse en las grandes mayorías pauperizadas culturalmente, frente a las cuales se actúa con pan y circo, en otras palabras farándula y populismo.

Se entrecruzan así en el escenario político, en este binominalismo presidencialista, el exitista discurso oficial que muestra la popularidad del Presidente Lagos en las encuestas, con la dura crítica por acciones corruptas que ha denunciado la ciudadanía y que están a plena marcha en manos de la justicia o de comisiones investigadores de la Cámara de Diputados. Si bien la UDI quiso capitalizar los escándalos, su tejado de vidrio histórico, más el procesamiento del clan Pinochet y de militares cercanos al General por fraude tributario – recordemos que no está configurado en Chile como delito el enriquecimiento ilícito – la han dejado sin la más mínima legitimidad para señalar a nadie con el dedo.

El único resultado positivo de este destape de escandaleras en la campaña sucia, ha sido que se consiguió un relativo consenso para legislar para una mayor probidad del sistema político chileno. Se eliminó el delito de desacato, que era una verdadera ley mordaza y se avanza en declaraciones patrimoniales para la clase política.

Por otra parte, se nota una creciente corriente de desencantados, camuflados entre los indecisos, que aboga por un gobierno diferente en materia de fiscalización y transparencia. En el seno del PS y de manera transversal en la Concertación, comienza a sonar con fuerza la propuesta de un Estado mejor dotado para fiscalizar al mercado y sus operadores.

Pero lo más importante en este cuadro, es que han sido las organizaciones civiles las que han logrado jaquear a poderosos intereses y denunciar las manipulaciones corruptas de lo público y lo privado. El caso Celco, donde se paralizó una planta de celulosa que envenenó el humedal de Valdivia matando a los cisnes de cuello negro, ha resultado emblemático; como también lo ha sido la presión judicial del Comando de Defensa de Valparaíso, agrupando al Foro Valparaíso Posible, el Movimiento Confianza, Ciudadanos por Valparaíso, que ha conseguido que la Corte de Apelaciones de esa ciudad llame a declarar al Presidente Lagos, al ex Presidente Frei y al mismo Secretario General de OEA, José Miguel Insulza, por la utilización de terrenos de la costanera del puerto para un proyecto inmobiliario contrario al destino legal de dichas instalaciones.

La ciudadanía organizada ha generado en estos casos y en muchos otros, movimientos emblemáticos, que fortalecen el poder popular local, lo cual deberá ser seriamente considerado por Michelle Bachelet dentro de su probable mandato presidencial de 4 años. Porque esos movimientos sociales están más cerca de su corazón y de su historia política. Y no por nada ella se ha movido insistentemente con el lema de la participación ciudadana y ha anunciado que en su gobierno habrá caras nuevas y nadie se repetirá el plato. Lo cual ha dejado cabizbajos a muchos pragmáticos que se habían acostumbrado por 16 años al carrusel del poder, cambiando de sombrero, pero siempre cayendo parados.

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jueves, agosto 11, 2005

CARTA DE LA CIUDADANÍA A LA CORTE SUPREMA PIDIENDO QUE AUGUSTO PINOCHET UGARTE SEA RECONOCIDO COMO UNA PERSONA CAPAZ Y SEA JUZGADO POR TODAS LAS CAUSAS EN QUE SE ARGUMENTO DEMENCIA.

para adherir envíe una carta a

Pedro Alejandro Matta <p.matta@vtr.net>

Texto de la Carta

Señores Ministros

Corte Suprema y Corte de Apelaciones de Santiago
Presente.-

Tras leer la breve y clara declaración del general Augusto Pinochet Ugarte, emitida el pasado miércoles 11 de agosto, se ha hecho total claridad respecto del buen estado de su salud mental.

Desde ese día, todos los chilenos fuimos oficialmente notificados de que el general Pinochet no padece ningún tipo de demencia que pueda impedir desafueros, procesamientos y condenas.

Su salud mental no le ha impedido, en los últimos años, decidir acerca de giros y traslados de la cuantiosa riqueza que acumuló y cuyo origen ahora investigan los tribunales de la República. Su salud mental no le impidió otorgar una larga entrevista a un canal de televisión extranjero.

Ahora su salud mental no le impide hacer esta declaración en defensa de su esposa y su hijo menor. Más aún. El general Pinochet desafía a los Jueces de la República a que se atrevan a enjuiciarlo a él.

Creemos que ha llegado ese momento cuando ya han transcurrido más de quince años de transición. Atreverse a juzgar y condenar al general Pinochet es un primer y sólido paso para que el Poder Judicial comience a recuperar el prestigio y la confiabilidad que ha perdido, lo que se refleja reiteradamente en todas las encuestas ciudadanas.

Así como en septiembre de 1973 el Poder Judicial emitió una poderosa señal de aprobación y sometimiento a la nueva dictadura militar, debiera hoy ser el que encabece la señal de pérdida del miedo y recuperación de valores democráticos.

Confiando en la acogida a esta petición ciudadana, se despiden


Patricia Verdugo, Santiago de Chile.
Pedro Alejandro Matta, Santiago de Chile.

Hernán Narbona Véliz, Valparaíso, Chile.

domingo, agosto 07, 2005


DOS MUJERES Y EL PODER
07/08/05


- El tema de discusión esta semana, en materia de política interna, se ha centrado en dos hechos que tienen por protagonistas a dos mujeres: Michelle Bachelet y Ana Gloria Chevesich.

El primero se ubicaba en los ribetes de una pregunta directa de un historiador a la candidata de la Concertación y su respuesta emotiva, visceral, saliéndose de las camisas de fuerza que supuestamente le imponen sus asesores de campaña. El segundo, el respaldo que la Corte Suprema ha dado a la Ministra para que continúe el proceso MOP - Délano, que implica, entre otros, a Matías de La Fuente, primo de Luisa Durán, señora del presidente Lagos.

Visualizar en el eje de la política dos hechos que marcan la importancia de la mujer en la vida pública de Chile, me trae la sensación de tendencias nuevas en el quehacer político, marcando un estilo que rompe con cánones ortodoxos de la política hasta ahora, caracterizado por el secretismo sectario de muchas organizaciones republicanas. Comienzan a abrirse cajas negras con esta incursión de la mujer en la cosa pública, lo que le ha dado una fuerza diferente al ejercicio del poder en la sociedad chilena:


- La candidata Bachelet, sin proponérselo quizás, ha cortado amarras de los asesores que han buscado cuidarla para que surfee incólume, manteniendo su popularidad sin confrontaciones mayores, claro, hasta que se encuentra con la pregunta frontal y la responde con una improvisación que salió de su emotividad antes que de un discurso aprendido.
- Por su parte, encontramos a la Ministra Chevesich, en un caso que tiene ribetes de alta complejidad, ya que ha implicado llevar claridad y develar la verdad en acciones que han violentado la probidad administrativa y que son de suyo de alta complicación política, por el nivel y relaciones de los personeros involucrados en tales hechos. Sin embargo, la Ministra Chevesich, manejando con gran cautela su trabajo, ha salido indemne de las presiones y el hecho de haber sido capaz de procesar a autoridades la deja en una dimensión paradigmática dentro del Poder Judicial, dejando la vara muy alta a otros magistrados que habiendo manejado juicios emblemáticos, han dejado sin procesar a los inculpados.

Respecto a la interpelación del historiador Jocelyn-Holt a la candidata Michelle Bachelet, debo decir que es tan pobre el debate de ideas en Chile, tanto se especula con las percepciones del “cliente”, que un episodio que pudo ser intrascendente cobró notoriedad por el efecto distinto que provocó.

Tanta es la tranca ambiental que ha quedado como triste rezago del miedo que impuso la dictadura, que la mayor parte de los actores políticos usan el estilo “sanguchito de agua”, que les permite mantenerse siempre en lo políticamente correcto. Son excepcionales las situaciones de enfrentamiento verbal en estas campañas y por eso, cuando alguien provoca estos “desaguisados” genera una noticia. La causa de fondo es que quienes conducen las campañas apuestan a alcanzar popularidad y los criterios son de carácter comercial, y tanto los actores como los mismos medios evitan compromisos categóricos, esgrimiendo los temas con superficialidad, con muy baja capacidad para profundizar en el seguimiento de los problemas y sus soluciones. Apuestan a la Señora Juanita y a Don Pepito, subestimando su capacidad de comprensión de la cosa pública, pensando que les pueden vender buzones con un buen envoltorio de marketing. Lo que hizo el historiador Alfredo Jocelyn-Holt fue formular una pregunta abierta, desplegada en un foro, sin prejuicios de género, solicitando a la candidata una explicación de ciertos hechos, que le permitiera poder tener confianza en ella. Nada que afectara espacios personales de la candidata, todo enmarcado en el ámbito de sus acciones e historia pública.

En un episodio paralelo, luego de haber leído in extenso el pronunciamiento de la Corte Suprema, corrigiendo la medida tomada por la Corte de Apelaciones en orden de aceptar un recurso de amparo de Matías de La Fuente, queda la impresión de que la Ministra Chevesich entrará a profundizar el procesamiento en el caso MOP Délano y que seguirá abriendo cuadernos según sigan surgiendo declaraciones y se aten cabos sueltos en su investigación. Ella no emitió declaración alguna frente a la decisión de la Suprema, pero este espaldarazo objetivamente proyecta su trabajo hacia etapas de cierre que podrían generar ribetes políticos de envergadura, pues los procesos podrían llegar al Presidente Lagos en su calidad de ex Ministro de Obras Públicas.

Más allá de la coyuntura, es grato apreciar que en ambas noticias se destaca una fuerza de voluntad muy sólida de estas dos mujeres para ir manejando situaciones cada vez más delicadas.

Bachelet con una trayectoria militante, habiéndosela jugado en contra de la dictadura, habiendo sido víctima de la tortura, supo tender puentes desde la civilidad para llevar a las Fuerzas Armadas a una modernización y a un reencuentro con la democracia, lo que debe apreciarse en su profundidad histórica. Quizás en la respuesta que dio a Joselyn-Holt uno hubiera esperado una mayor claridad conceptual respecto a las raíces profundas del complot que derrocó al gobierno democrático de la Unidad Popular, en que su padre participó. Pero, al menos y afortunadamente, se salió del libreto racional, políticamente correcto, y expuso con una voluntad clara su posición, aunque su voz casi se quebraba. Debía responder porqué ella no es carta tapada de los militares y las razones que justifican su adhesión popular. Junto a este incidente, en otra instancia, la misma candidata ha hecho oír su voluntad política de diferenciarse de los estilos actuales de hacer política, lo que también la proyecta con mayor independencia relativa, respecto al gobierno de Lagos. Así puede interpretarse su declaración en que marcó que nuevos rostros integrarían su posible gobierno y que nadie se repetiría el plato como autoridad.

Ana Gloria Chevesich, por su parte, va silenciosa y seriamente desarmando un complejo crucigrama de intereses y acciones impropias, lo cual, en perspectiva de largo plazo significará un real aporte al saneamiento del sistema democrático. Es así como, en tiempos paralelos, estas dos mujeres chilenas, Bachelet y Chevesich, se han convertido en hitos y coinciden en trabajar, desde frentes diferentes, por alcanzar una mayor corrección en el manejo de la cosa pública. Se observa una común voluntad de servicio, una buscando la máxima representación popular y la otra siendo fiel a su función e investidura de Ministra del Poder Judicial. Esto las convierte en hitos para una forma más transparente de gestión pública y creo que esto se da porque son dos personas que tienen convicciones y han demostrado, ambas, una férrea voluntad para asumir cabalmente sus compromisos y responsabilidades como servidores del Estado. Lo cual es cívicamente admirable.

miércoles, agosto 03, 2005


La NASA usa la técnica de la tapita de cerveza
03.08.2005


· El TLC con USA permitió que el expertise chilensis ayudara a los sabios de la NASA

La NASA ha reparado exitosamente el Discovery en órbita. Después de más de tres horas de paseo espacial, el astronauta estadounidense Steve Robinson llegó a la 'panza' del Discovery, donde ha realizado con éxito dos reparaciones de emergencia en la cubierta térmica de la nave, en una misión calificada de 'histórica' por la NASA.

Lo que comento ahora es un trascendido que en virtud de la urgencia no ha podido ser corroborado. Se ha sabido en fuentes reservadas que para arreglar el problema de los cototos del trasbordador, Estados Unidos tuvo la colaboración y expertise de un chileno, cuyo nombre se reserva para evitarle el acoso de los medios. Como lo contrataron sin licitación pública, puede ser objeto de demandas y este ciudadano no está para esas pequeñeces.

Efectivamente, el arreglo de la nave se realizó con el asesoramiento de un chileno que tenia experiencia en tapitas de cerveza y clips como utensilios de uso múltiple. Con eso, con la gotita, la tapita de cerveza y una increíble dosis de creatividad, el experto chileno endereza una pata coja, corrigiendo cualquier desnivel o protuberancia molesta. Era la persona justa para trabajar enfrentado a una situación de falla. Como normalmente el experto chileno trabaja reparando cosas falladas, para que duren el rato, y como el Discovery tenia dos cototos en la panza, y había que hacerle un corte como para que llegara de vuelta a la Tierra, en la NASA se acordaron del socio sudamericano y pidieron, con esa humildad contagiosa de su líder, ayuda a Chile.

Es decir, recurrieron a alguien con perfil de mecánico de apuros, capaz de meterse por debajo de la estructura, cuestión que no estaba en los planes originales. El teléfono rojo sonó y el TLC funcionó. El experto chileno voló secretamente para salvar el problema de los socios gringos. Había un aspecto cultural de por medio, el experto chasquilla chileno ya estaba habituado a ser dirigido por una comandante mujer, cuestión que los machistas astronautas rechazaban en su fuero íntimo. Además, no por casualidad el experto al que recurren vive en un país donde las mujeres mandan y los hombres obedecen. Dicen que lo recibió la tierna Condolessa, se dio una vuelta por Disneyworld y luego fue enviado secretamente a sacarle el pillo a la NASA.

Asesorando a Steve Robinson con una limita para las uñas el chileno raspó los cototos de las cerámicas. Claro, estaba acostumbrado a ellos, baste ver cuantos baños chilenos quedan con el declive de la cerámica al revés y, para una inundación ideal, en vez de apuntar al resumidero lo hacen hacia la muralla. Pero, la capacidad de solucionar problemas del homo chasquillis chilensis es mayor que el coeficiente intelectual consolidado del montón de astronautas estructurados y perfectos que se cabeceaban con el asunto de los cototos del Discovery.

Nuestro experto venía de trabajar en la pavimentación de la Alameda así que de condoros el hombre sabía harto, por lo que su colaboración fue clave para salvar esta delicada situación de crisis espacial del socio del norte. Posiblemente al regresar sea recibido en la Moneda, como Massú y González después de las Olimpiadas. Seguro que termina en la Granja VIP o la Micro Vip.

domingo, julio 31, 2005



Cuoteo político y desencanto
31/07/05

Que el sistema político binominal conlleva una dialéctica perversa, se ha hecho evidente al observar las pugnas por los cupos electorales que se han vivido en la Alianza y en la Concertación. La falta de respeto por las regiones, la aristocracia política nacional, los hombres corchos que han derivado desde la dictadura a la Concertación, aparecen como vicios del binominalismo, que llevan al descontento a una amplia mayoría de los chilenos.

El juego de las sillitas musicales ha dado pie a zancadillas, codazos, golpes bajos y estoques sangrientos, disimulados todos en un celofán de fraternidad y seudos principios comunes. Pero detrás de todo están las máquinas que reclutan a incondicionales, que sirven a tal o cual caudillo, que ocupan los partidos políticos y los espacios sociales para asegurar un control de parte del cacique; todos ellos son funcionales al poder de quien los instala en los cargos de confianza o simplemente les consigue una pega o un pituto, siendo leales bajo condición de que el líder se mantenga en posición de darles protección, pero se convierten en criaturas volátiles si éste se cae del escaño ganado. Es entonces cuando “se recomponen las alianzas” y los integrantes de tal o cual sector buscan acomodo bajo otro benefactor.

El punto crucial es la exclusión que provoca el sistema. El centralismo de la aristocracia política se traduce en que los ciudadanos de las diversas provincias de Chile deben resignarse a que un escuálido grupo de militantes y un aún más reducido grupo de políticos, decidan las candidaturas. Así es como llegan a las diversas regiones del país, desde las alturas, con afanes mesiánicos, personajes desconocidos en el plano local, que supuestamente acreditan vecindad en la zona, para ofrecerles representarlos. Lo mínimo que se me ocurre decir que es esto una falta de respeto sin parangón, es ofender al ciudadano de la provincia y los líderes locales, es desconocer la capacidad de las personas de defenderse y solucionar por sí mismas sus problemas. Es más, creo que la clase política que se posiciona con criterios mercantilistas frente a la ciudadanía, es en sí misma el problema de fondo. Porque son verdaderos bumerang de la democracia, que atornillan al revés y su desconocimiento de los problemas locales, hace que, ya muchos, expresen con desencanto “¿y para esto fue que peleamos por la recuperación democrática?”.

El juego de ajedrez para obtener representación partidaria en el Congreso refleja peleas intestinas que nada tienen que ver con ideas. Es mirar al ciudadano elector como un cliente potencial que debe elegir entre lo que hay, así le pese, con apellidos que se repiten, con personas que surfean los oleajes y saben caer parados en un puesto de consuelo, compensación o cementerio de elefantes. Y todo esto se efectúa con cinismo, como parte del juego, atribuyéndosele a la política un carácter prostibular que ella en filosofía no tiene.

Los jóvenes, que por naturaleza tienen ansias de cambio, aunque no tengan las vías definidas para expresarlo, repudian el sistema imperante por los vicios comentados y por funcionar con el poder del dinero y las comunicaciones. Visceralmente reconocen que hay una inmoralidad intrínseca en el binominalismo, donde las mayorías no lo son y deben compartir el poder a medias con las minorías. También rechazan el centralismo de las cúpulas políticas, la inconsistencia de los discursos, la funcionalidad de los acomodados. Son los principales desencantados y suman más de un millón de no votantes. ¿Qué ocurriría si esas nuevas generaciones propusieran refundar constitucionalmente el sistema político? Un escenario intolerable para quienes comparten y negocian el poder actualmente.

viernes, julio 29, 2005


PROPUESTA A UN DEBATE PAIS
15/07/05

Los periodistas por esencia no suelen ser protagonistas de las noticias. Sin embargo, en los momentos actuales, han sido los profesionales de la prensa los que se han destacado por defender el interés público, luchando por la libertad de expresión, por develar la verdad cuando a muchos les interesaba el secretismo. En su reciente XII Congreso Nacional, el Colegio de Periodistas planteó una tajante defensa de la libertad de prensa, amenazada por un proyecto de ley que pretendía colocar una mordaza a los comunicadores sociales y un blindaje de impunidad y oscurantismo para quienes ejercen una actividad pública, ya sea por cumplir determinadas funciones o por haber sido elegidos representantes populares. Ha sido relevante y digna de elogios, la intervención que Alejandro Guillier, hiciera instando a sostener un debate país, para refundar esos principios republicanos que hoy parecen haber claudicado frente al poder del dinero.

Es así que, para el sano desarrollo y profundización de la democracia, el rol que ha cumplido la prensa en los últimos tiempos ha sido trascendental y sólo comparable con el que cumpliera en los peores tiempos de represión en dictadura. En esa época, mantener una voz libre en medios de radio o prensa, era casi heroico. Ahora, frente a la pretensión de los nuevos poderosos de cerrar espacios a la crítica, de mantener desinformada a la ciudadanía, de mantener actitudes inconsistentes gracias al secretismo, la prensa ha reaccionado con dignidad y fuerza, llamando a establecer en nuestra sociedad principios republicanos que, lamentablemente, se han ido abandonando en la sociedad mediática. Se ha hecho costumbre que sean los voceros o relacionadores públicos, los que colocan la agenda política y es normal que se reaccione a cuestiones de coyuntura, según lo que alguien haya puesto en el tapete. Por eso, el llamado del Presidente del Colegio de Periodistas ha sido llamar a un Debate Nacional con sentido de Estado.

La acción corporativa del Colegio de Periodistas, llamando a la Ética Pública, a la recuperación del rol fiscalizador de los colegios profesionales, fue afortunadamente escuchada en el Senado y se rechazó esa indicación que querían pasar de contrabando, para impedir que se informara de la vida privada y pública de las personas. Es decir, un intento, que pudo ser parado a tiempo, de dotar a los poderosos del privilegio de no poder difundirse sus actuaciones en cuanto representante popular o autoridad, lo cual significaba retroceder en la historia al medioevo.

En plena campaña electoral, los profesionales de la prensa, aquellos que pasaron por la universidad y aquellos que han hecho de la actividad periodística una vocación de vida, están diciéndole a Chile que hay que debatir un proyecto país, que se debe superar la superficialidad del discurso electoralista, que se debe proponer proyectos con responsabilidad, que se deben restablecer los principios de transparencia, acceso a la información pública, probidad, fiscalización efectiva de las instituciones y empresas públicas y también de las entidades privadas que operan en materias de interés público, como lo son las empresas bancarias, las administradoras de fondos de pensiones, las instituciones de salud previsional, los fondos mutuos, las empresas que manejan medios de radio, prensa escrita y televisión; entidades todas que deben rendir cuentas claras a la opinión pública de su quehacer. La clase política, por su parte, debe resignar sus pretensiones de legislar o gobernar en una cúpula de cristal o de vidrios empavonados.

En Chile, la sociedad mediática ha apostado a desinformar a la gente, metódicamente, llevando a las masas inconscientes a la farándula, al paternalismo populista y al consumismo. La prensa que busca ser libre ha cumplido una labor titánica frente a esa tendencia y ello ha significado que hayan sido los comunicadores sociales los que asumen en nuestra sociedad, ante la falta de otras instituciones como el Defensor del Pueblo, un rol escrutador, crítico y fiscalizador, que ha permitido abrir cajas negras celosamente guardadas y que, en múltiples casos, han evidenciado que ese secretismo ha servido para actuar en función de intereses corporativos, sectarios o personales, que se apartan del bien común.

Esta labor que cumplen los comunicadores sociales independientes es ardua, pero tiene la invaluable retribución de un reconocimiento creciente de parte de la gente. Esto implica un compromiso creciente, significa asumir riesgos, pero también conlleva la certeza cotidiana de que cada vez más personas se alinean con las banderas de la libertad de expresión, la transparencia y contra la corrupción, venga de donde venga, conjugándose en las redes ciudadanas para voltear molinos de viento, denunciando los abusos de poder, hostigando a los que se creen privilegiados con la punzante persistencia de un tábano que les susurra al oído que también son humanos.

Nepotismo, una práctica corrupta.
20/06/05


Un sano debate que permita clarificar una zona gris de la gestión pública: ¿en qué momento la relación de parentesco se convierte en nepotismo?

Fernando Villegas en Tolerancia Cero levantó un argumento a mi juicio erróneo, al señalar que el nepotismo y el amiguismo –llamado también el compadrazgo- no tendrían que constituir necesariamente corrupción.

Señaló el prestigioso comentarista que el favorecer a los parientes es natural, trabajar con personas amigas también. El error de su apreciación, pienso, fue no separar los planos de lo privado y lo público, ya que es lógico, natural y positivo que un empresario privado decida fundar una empresa y trabajar con sus hijos, sobrinos, yernos, nueras, cuñados o nietos. Nadie puede decirle nada, la plata es suya y nadie tiene derecho a inmiscuirse en sus decisiones.

Pero, en el ámbito de lo público, el tema es diferente y la ley se ha ocupado de prevenir la práctica viciosa de favorecer a los parientes en el ingreso o relaciones con la administración pública –lo que significa perjudicar a otros que no lo son- , generando algunas reglas al efecto. Por ejemplo, los cónyuges no pueden trabajar en una misma dependencia en relación de jefe-subordinado. En materia de contratación y de ingreso a cargos públicos existe la concursabilidad, en donde hay elementos objetivos de evaluación para la selección y para las promociones. En este mismo orden de ideas, es deber de un funcionario inhibirse de actuar, cuando él tenga alguna relación directa o indirecta con el tema que debe conocer o fiscalizar, en lo cual, ser pariente hasta tercer grado de consanguinidad generaría una vinculación. Existen, además, expresas incompatibilidades que buscan evitar que un funcionario pueda estar simultáneamente prestando una función pública y actuando como privado en el mismo ámbito. Es decir, pese a existir aspectos no tratados expresamente en la ley, el sistema republicano se ha preocupado de generar normas claras respecto a conductas de los funcionarios públicos para evitar vicios que corrompan las organizaciones.

Pienso que la confusión de Fernando Villegas es haber abordado el tema con la lógica del sector privado, donde, y allí tiene razón, buscar personas de confianza es la clave para formar equipos de trabajo leales, con una común visión. Pero, donde se ha equivocado es en la dimensión diferente que esto tiene en la gestión pública. En la Administración Pública el nepotismo está definido como una corrupción, toda vez que, usando recursos públicos de manera indebida, al igual que en el compadrazgo o el clientelismo, una autoridad busca favorecer a los parientes, amigos o correligionarios, con puestos fiscales, como pago de favores o como botín electoral, sin considerar el mérito que debieran tener esas personas para cumplir legalmente las exigencias de ese puesto público, rompiendo con el nepotismo los criterios de una sana carrera funcionaria. Por el contrario, si un pariente postula con sus méritos y gana un cargo o un concurso en función de sus competencias, no ha habido nepotismo alguno

Para que un gobierno pueda conducir un aparato público estructurado bajo una legalidad restrictiva, el sistema contempla que el Presidente de la República tiene la capacidad de nombrar como de exclusiva confianza a Ministros, Subsecretarios y Jefes de Servicio. La nueva normativa sobre Dirección Pública ha sometido a concursabilidad numerosos cargos que eran de exclusiva confianza, con lo cual se ha buscado implantar la meritocracia en el sector público, reduciendo el número de cargos que quedan a libre designación presidencial, lo cual es sano para una administración profesional que sirve al Estado como plataforma permanente, por encima de la alternancia política.

Fernando Villegas dio sobre corrupción un concepto un tanto restringido, ubicándolo en el cohecho activo y pasivo, es decir, el pago ilícito para obtener de alguien que tiene algún grado de autoridad, una acción u omisión que lo favorezca indebidamente. Es cierto que esta es la forma más explícita y gráfica de corrupción, donde alguien compra un favor ilícito, y alguien vende un favor o solución que no es correcta, perjudicando esta acción al resto del mercado, constituyendo una acción desleal por excelencia.

Pero también hay formas más sutiles de corrupción, que pueden operar al filo de lo legal. Es la acción de tráfico de influencias en que, detrás de una asesoría profesional netamente técnica, pueden articularse sutiles y no tan sutiles presiones para forzar una decisión determinada. La manipulación de los procesos de adquisiciones, con la inclusión de especificaciones técnicas o de parámetros de evaluación o de exigencias de garantías, que puedan allanar el camino a algún o algunos de los oferentes, son formas encubiertas de corrupción que sólo se pueden evitar con una gran transparencia en los procesos de compras públicas. Tanto es así, que esto forma parte de un acuerdo incluido dentro de la Organización Mundial de Comercio, Marrakech 1994, el cual busca evitar que la corrupción en los Estados coloque barreras invisibles a la libre concurrencia. Cuando se ponen de acuerdo el agente público con uno o más agentes privados para manejar un proceso de adquisiciones, obviamente se genera una peligrosa máquina de corrupción, en la cual se confabulan, por ejemplo, para elevar precios de los contratos perjudicando en definitiva el interés general.

Las elites empresariales en forma natural, según decía Peter Drucker, buscan influir en el gobierno y hay muchas formas de hacerlo. Las legítimas y por demás transparentes, son las acciones que despliegan las entidades gremiales corporativas, con las cuales buscan decisiones públicas que beneficien a su sector, en un juego propio del sistema democrático. Pero, están también muchas otras formas encubiertas o disimuladas de accionar sobre lo público, las que pueden ser de variada índole, estando el nepotismo entre una de ellas. Los Directorios de muchas empresas son el reflejo de estas estrategias de acercamiento al poder político. Los parientes de los gobernantes o autoridades pueden ser también apetecidos para abrir puertas y obtener facilidades. Sólo la prensa libre y la fiscalización independiente de la Contraloría General de la República pueden prevenir que esas acciones puedan perjudicar el sano funcionamiento de las instituciones.




Con el terror en la entrañas
24-jul-05

En el metro de Londres el joven fue percibido como un atacante suicida. El perfil de riesgo: ser de rasgos orientales y llevar un abrigo grueso en un caluroso día de verano. Cinco disparos a quemarropa cuando el individuo estaba en el piso, inmovilizado, eliminaron la amenaza. Policías de civil, camuflados en la multitud de pasajeros del metro ejecutaron la acción. Hoy, la policía londinense ha reconocido públicamente que el individuo no estaba ligado a los atentados y que su asesinato había sido una tragedia.

La numerosa población musulmana de Gran Bretaña está con el alma en un hilo. Cualquiera de ellos puede ser tomado por error como un atacante suicida y seguir la suerte de este joven. Pero también podría serlo un latino, un cabecita negra, un sudaca. El clima de terror se apodera de los europeos.

Una noticia tras otra, la más reciente fue el atentado en el complejo turístico egipcio de Sharm el-Sheikh, en el Mar Rojo, donde se cuentan cerca de 90 muertos, más centenares de heridos y se teme que el número de víctimas se incremente cuando puedan remover los escombros que dejaron los autobombas detonados.

¿Cuál es la lógica de una guerra santa? ¿En qué medida se legitima la acción de los terroristas a los ojos del pueblo iraquí o afgano, cuando sus acciones apuntan a una fuerza de ocupación que intervino Irak con la excusa de liberar al pueblo de un tirano y controlar armas de destrucción masiva inexistentes?

La ligazón del fanatismo religioso islámico con jóvenes que habiendo nacido en Europa se mantienen desintegrados de la sociedad europea, respondiendo al mandato de una guerra santa invocada por líderes fundamentalistas de los países de sus ancestros, es un asunto de fondo que descoloca toda labor de inteligencia. La realidad marca que occidente lleva el enemigo dentro, sin poder discriminar quien es quien. Una reacción de tinte fascista puede llevar a tensiones mayores, en medio de una sociedad aterrada que dispara y luego pregunta. Pero esa opción antidemocrática atacaría los cimientos mismos de una sociedad que se fundamentó en las libertades públicas.

Una guerra de connotaciones absolutamente diferentes a los conflictos convencionales se ha transnacionalizado, generando amenazas en cualquier punto del planeta donde el terrorismo quiera atacar. Sus objetivos son civiles, mujeres y niños, su estrategia llevar a desquiciar la cotidianeidad de los enemigos, sus armas principales, el uso de golpes arteros a través de jóvenes casi adolescentes, que se camuflan entre los escolares que llevan sus útiles de estudio a sus escuelas o universidades. La alternativa de desactivar las células terroristas que florecen en compartimentos estancos por las ciudades de Europa, exigiría ir a las causas profundas de su aparición y esto demanda un cambio de la visión fundamentalista de los halcones, que postularon el eje del mal, invocando unilateralmente a su propio Dios, en una dialéctica perversa que sume hoy al mundo en una espiral creciente de horror.

En una escalada de violencia donde la libertad es la gran víctima, los fundamentalismos se retroalimentan mutuamente y van anulando los espacios racionales para una diplomacia de paz. Mientras campea el terror en el mundo, quedan rezagadas las miserias, las hambrunas, las pandemias, el calentamiento global, las sequías y las inundaciones. La sociedad planetaria enfrenta situaciones límite que no se podrá resolver con más violencia.

El socio europeo nos hace la desconocida
28/06/05

Con la Unión Europa hemos suscrito un Acuerdo Político de Asociación, el que se ha puesto en riesgo por la impericia de nuestras autoridades en materia ambiental.

El Art. 28 del Acuerdo, referido a cooperación en materia de medio ambiente, señala que el objetivo de la cooperación será fomentar la conservación y la mejora del medio ambiente, la prevención de la contaminación y degradación de los recursos naturales y ecosistemas, y el uso racional de éstos a favor de un desarrollo sostenible. Además se señala que se consideran de especial interés la relación entre pobreza y medio ambiente, el impacto medioambiental de las actividades económicas, los problemas medioambientales y la gestión del uso de suelos.

Las evidencias de una acción liviana de parte de Chile están a la vista. Se ha envenenado el humedal de Valdivia, se ha aprobado un proyecto de gravísimo impacto ambiental en Pascua Lama, se han realizado exportaciones ilegales de alerce que está investigando la justicia, se cambian los planos reguladores y se realiza una gestión de suelos sin respetar la participación ciudadana. Hechos denunciados hasta el cansancio por las comunidades locales, por los pueblos autóctonos, y siempre la balanza inclinándose hacia los intereses económicos.

La Unión Europea es en la práctica un país continente con el cual estamos ligados en un Acuerdo de Asociación Política, que es distinto a otros Tratados comerciales, porque compromete al país en variadas materias, abriendo un espacio explícito a las pequeñas y medianas empresas y las asociaciones o joint ventures en proyectos de este nivel. Una puerta que puede cerrarse y ese costo sería enorme para nuestro país. Diputados del Parlamento Europeo han promovido una revisión de este Tratado por hechos como los anotados, que evidencian liviandad o falta de voluntad política en materia medioambiental. Jamás se debió autorizar la instalación de una planta de celulosa que se sabía era contaminante, en un humedal protegido internacionalmente. Jamás debió darse el pase al proyecto de Pascua Lama, que destruirá los glaciares cordilleranos.

En octubre próximo, una delegación del Parlamento Europeo viajará a Chile para reunirse con sus pares del Congreso nacional. "Vamos a aprovechar la ocasión para visitar la empresa de celulosa y el sitio de protección ecológica, así como otros lugares de producción con consecuencias negativas, tanto sociales como ambientales", dijo el alemán André Brie, del grupo de la Izquierda Unitaria y presidente de la delegación del Parlamento Europeo para Chile. "En base a los datos encontrados vamos a pedir cambios en el Acuerdo entre Chile y la UE" aseguró Brie. Las denuncias presentadas por los grupos ecologistas han sido acogidas con preocupación por parte del intergrupo "Comercio y Medio Ambiente" del Parlamento Europeo. "Los acuerdos comerciales modernos no pueden erosionar la sustentabilidad de un país", dijo Alain Lipietz, presidente de dicho intergrupo.

Esto es una verdadera lección. Para que aprendan los grupos económicos locales y el gobierno, que cuando se negocia en el contexto europeo, no es chiste incumplir y que el logro que nos significó crecer un 52% en las exportaciones el 2004 como consecuencia directa de los Tratados de libre comercio con Estados Unidos, y la Unión Europea, puede desmoronarse por esa manga ancha y economicista con que se han tratado los temas ambientales.













Irán - Irak

Escenarios de incertidumbre y complejidad
28/06/05
Vivir en un mundo globalizado exige mantener un verdadero sistema de alertas tempranas frente a las tendencias que se avizoran en los escenarios internacionales.

La situación de oriente medio ha tomado ribetes de mayor complejidad. En el mundo islámico se potencia el factor chiíta. Irán e Irak, que fueran protagonistas en los ochenta de una sórdida guerra, en la cual Irán era el enemigo de Estados Unidos y Sadam Hussein el aliado. Ahora, en Irán, en elecciones libres, con más de un 62% de los votos el ultra-conservador Mahmoud Ahmadinejad se convertirá en el noveno presidente de Irán y reemplazará al moderado Mohammed Jatamí.

Este líder iraní tiene credenciales revolucionarias, ya que en su juventud participó en la toma de rehenes en la embajada norteamericana en1979, durante el gobierno de Carter, es de la etnia chiita y su triunfo no pudo ser impedido por el Presidente Bush y su diplomacia imperial. Mahmoud Ahmadinejad ha sido –según reporta la BBC - un líder de vida modesta, que ha luchado contra la corrupción en su país y defiende el programa nuclear iraní. Con este nuevo actor en el escenario del oriente medio y con un Irak donde la resistencia sigue jaqueando al proyecto de nuevo gobierno, Bush se ve entrampado en un círculo incontrolable. La resistencia irakí es organizada por los sunitas (viejos aliados), golpeando sin piedad a todo civil que se aproxime a los cuarteles de las fuerzas oficialistas.

Cabe preguntarse en qué medida los chiítas van a seguir aceptando el juego del invasor, toda vez que ya es vox populi que las excusas de las armas de destrucción masiva sólo querían encubrir el real propósito que era controlar el petróleo. Cabe preguntarse sobre el rol que podrá asumir Naciones Unidas en un conflicto que se escapa de las manos.

Por otra parte, se debe considerar que los chiítas son la población mayoritaria y que como etnia religiosa tienen una ligazón natural con Irán. Hay que recordar que la guerra con ese país la hizo el sunita Hussein y no ellos. Europa ha decidido esperar con cautela y negociar con el mandatario democráticamente electo. Amplios sectores estadounidenses consideran seriamente un repliegue de Irak, pero deberían asegurarse el suministro petrolero de fuente iraní, para lo cual deberán articular una diplomacia de acercamiento a regañadientes hacia el nuevo presidente de Irán.

El desgaste norteamericano se hace sentir en su déficit fiscal y del otro lado del mundo, China toma palco y despliega sus lazos con América latina, con paciencia oriental.

jueves, julio 28, 2005


CAMALEONES PRAGMÁTICOS
(23/07/05)

Alerta, Poesía, resistamos…
Entramos a la era tecnotrónica
Herodes se ha vestido de pragmático
El Poder nos manipula hasta el cansancio

José Yuraszeck y los demás ejecutivos sancionados por la Superintendencia de Valores y Seguros por negociación incompatible al vender el control de Enersis a Endesa España, están solicitando que les rebajen los intereses. Claro, están ejerciendo el sagrado derecho a pataleo y esto no sería mayor noticia, de no ser que quien está apoyando al grupo como lobbista es nada menos que Enrique Correa, ex Secretario General del MAPU, el mismo que compitiera por las vanguardias revolucionarias en el gobierno de la Unidad Popular y que fuera expulsado hace poco del Partido Socialista.

El lobby que ahora realiza Correa a favor de quien fuera en ese entonces un extremista de Patria y Libertad, es una más de las muchas gestiones con que suele ganarse la vida este ex político revolucionario. Despliega sus argumentos en una dialéctica diferente, esta vez no levanta empuñada la mano callosa, sino que usa el guante blanco, a favor de poderosos intereses económicos. Hoy defiende al grupo de Chispas, ayer se le vio defendiendo a las mineras que se verían afectadas por el royalty, en otras ocasiones gestionando a favor de los importadores de aceites. Su principal competencia es haber sido compañero de ruta de políticos que aún detentan poder y actúa al más puro estilo liberal: “business are business”.

El hecho comentado se da en momentos en que, por fin, luego de casi veinte años, parlamentarios de la Concertación dan a conocer episodios oscuros de la transición, cuando en un repliegue estratégico del régimen militar, personeros ligados a la dictadura, que hicieron vista gorda de la represión, a través de maniobras financieras arteras, con alevosía y en descampado, se apropiaron del patrimonio de todos los chilenos.

El informe de la Comisión de la Cámara de Diputados sobre la privatización de empresas públicas en el período militar será canalizado al Consejo de Defensa del Estado y en el análisis de esa etapa aparece extensamente la maniobra de “capitalismo popular” que utilizó precisamente, entre muchos otros, José Yuraszeck para enriquecerse con el control de las empresas de generación y distribución de energía eléctrica en Chile, para luego desnacionalizarlas a favor de Endesa España. Toda esa maniobra queda consolidada, sin vuelta atrás en las actuales condiciones políticas, toda vez que la Corte Suprema ratificó la multa de 150 millones por deslealtad de esos personajes frente a los accionistas mayoritarios. Sin embargo, dicho fallo omite toda mención a la forma como Yuraszeck y su equipo se hicieron del patrimonio público, por el sólo mérito de ser incondicionales del dictador.

Más vale tarde que nunca. Mediante ese informe se conocerán con más detalles los bemoles de esa gran maniobra de expropiación y apropiación indebida de la riqueza estructural de Chile. Vergonzosos episodios que fueron hechos de la causa, aceptados en pro de asegurar la democracia. Argumento válido tal vez para uno o dos períodos presidenciales, pero inaceptable para los ya dieciséis años en que la Concertación había, hasta este informe, resignado su acción frente a este tema histórico. Así, quedó, hasta hoy y por mucho tiempo más, sin recuperación real esa deuda subordinada que se inició cuando Pinochet premió a los grupos económicos y sus bancos quebrados con 5 mil millones de dólares, al tiempo que a los jubilados el Ministro Büchi reducía el 10% de sus pensiones y se iniciaba la maravilla de la previsión privada, maravilla, repito, para quienes usaron esa energía financiera para generar un sistema económico concebido para el beneficio de unos pocos. Estas cosas son las que los gasfiteros –descalificación que asumo a mucha honra- planteamos en esa época y durante veinte años.

Ahora el tema toma el carácter de historia oficial y lo lamentable es que surja en momentos en que, a nivel de la justicia y de la Cámara de Diputados, se investigan malas prácticas de las actuales autoridades. Se pone, claro, en el tapete un tema de trascendencia que permitiría que las futuras generaciones puedan entender esos zarpazos llenos de creatividad financiera, a nuestro Estado empresario, pero no se explica por qué se admitió, casi con genuflexión, un modelo de tan tenebrosa génesis, sin encarar un cambio valiente que nos devolviera el patrimonio usurpado. Podrá repetirse que fue el costo de la recuperación democrática, pero otros pueblos en situaciones similares sí tuvieron el coraje de revisar y sancionar lo ocurrido en dictadura.

Pienso que la oportunidad en que se presenta este importante Informe, en pleno período electoral, le restará trascendencia histórica al tema, pues podría interpretarse como la búsqueda de un empate simplista entre “los 16 años tuyos y los míos”. Esto no es bueno y sería dable esperar una especie de desclasificación de archivos de los últimos 20 años, que nos permita una lectura completa de esa etapa de usurpación patrimonial, pero, conjuntamente, recibir una explicación sobre el comportamiento de las autoridades del régimen democrático, que siguieron privatizando y comulgaron con el modelo liberal como una panacea, renunciando conceptualmente –en una transformación vergonzosa- a ese Estado fuerte, fiscalizador, que supo crear empresas y ser exitoso en su gestión.Claro, hasta que la ambición de los grupos económicos apuntó sobre él para construir sus actuales monopolios, parcelas o maceteros de poder, concentrando metódicamente en sus bolsillos la riqueza de esas antiguas empresas del Estado y reclutando lobbistas o funcionarios corruptos para allanar el paso a sus intereses particulares, en desmedro de las mayorías, que exigen una explicación.


Espacios para un cambio moral

27 de Julio del 2005

He tenido la suerte de conocer América, desde México al sur, y siempre he sostenido, quizá como un sueño esperanzador, que si se lograra coordinar los movimientos ciudadanos, generando gobiernos honestos, erradicando las prácticas corruptas, construyendo proyectos comunes –como podrían serlo los corredores bioceánicos, las redes integradas de energía, el turismo cultural regional o una gran economía rural comunitaria orientada a las exportaciones- en definitiva, si actuásemos participativamente, con una visión de continente, otro gallo cantaría en nuestra situación social. Pero, desafortunadamente, la realidad muestra en el barrio el deterioro de las comunidades periféricas, en gran medida, como consecuencia de grupos de poder que han manejado la historia reciente y han asumido, sin capacidad contestataria, un modelo de capitalismo salvaje.

Obviamente, hemos vivido un ciclo liberal extendido. El fenómeno global se ha expresado en el accionar planetario de gigantescas organizaciones supranacionales que han colocado sus enclaves en nuestros países. El contrapeso necesario debió ser un Estado fuerte y probo, capaz de ejercer un control efectivo para que esos conglomerados no abusaran y fueran un aporte a los países. Cuando el Estado pierde o debilita su capacidad fiscalizadora, cuando la corrupción corroe la institucionalidad, es casi inevitable que aparezcan situaciones que afectan a la ciudadanía. Si no hay frenos al poder de los grupos, el poder del dinero para conseguir sus objetivos termina seduciendo a elites que, patéticamente, se inclinan ante el imperio del individualismo y el lucro, olvidando vetustas utopías y allanando el camino a los más turbios negocios, con sospechosas acciones de lobby, en desmedro del medio ambiente, de los pueblos originarios y de su cultura.

Se podrá decir que siempre la política tuvo cajas negras y formas de clientelismo, pero la amenaza en este periodo de globalización ha sido mayor, ya que se ha vivido no sólo la privatización sino también la desnacionalización de las principales fuentes de riqueza, que fueran generadas en el siglo pasado al alero de un Estado locomotora del crecimiento económico. Han sido las grandes mayorías, en especial la clase media -integrada por todos nosotros, hijos de obreros, de marinos, de oficinistas, de comerciantes pequeños- la que va viendo depredada su calidad de vida, sufriendo la brecha económica y pauperizándose, principalmente en materia de espiritualidad y afectos.

El modelo neoliberal funcionó en América, dictaduras mediante, masacres y desterrados mediante. El miedo fue su base y eso se siente en Chile como una telaraña que inmoviliza. La gente aún se aísla, pretende cuidarse y salvarse sola, desconfía del vecino, desconfía del colega, cualquiera es un enemigo potencial. Y todos viven a la defensiva, aprovechando la más mínima ventaja, resignando valores, entrando en amoralidades profundas, que anulan el remordimiento y la conciencia que lo produce. El miedo sigue siendo la columna vertebral de nuestra sociedad.


El rango de lo posible, la capacidad de maniobra, depende de cuántas personas se animen a superar la abulia, el miedo, el individualismo, para unir esfuerzos y generar espacios alternativos al estilo dominante. Me tocó trabajar en diferentes países promoviendo los consorcios de exportación, las cooperativas, las joint ventures y modernizando los sistemas aduaneros de los países. Enfocando el tema de la internacionalización desde el sitial y las capacidades de las empresas familiares, pequeñas y medianas, para que ellas pudieran participar en algo de los flujos de riqueza que produce el comercio internacional.

Muchos proyectos modestos que he conocido, me han demostrado que efectivamente hay opciones al individualismo imperante y que el asunto es tener la convicción de las potencialidades del pueblo organizado, de la validez de los usos y costumbres de las comunidades locales y de los pueblos originarios, de la imperiosa necesidad de asociatividad y de la capacidad de aporte que tienen las casas de estudios. Con estos elementos en conjunción se puede emprender y generar riqueza, construyendo empresa, compatibilizando esfuerzo y calidad, con cooperación.

Desde otro punto de vista, para esta clase media, aún consciente de su potencial, pero abúlica, resignada a la repetición de ciclos tediosos de centralismo, plutocracia y doble estándar, el tema actual es organizar a los consumidores, defenderse de los monopolios, de los corruptos. Llegar a tener un mínimo control de las administraciones locales, de los servicios mal concesionados, del sistema financiero que esquilma a deudores pequeños.

Creo que en esta clase media está latente la necesidad de recuperar espacios de confianza, de coordinación, aspirando a mejorar en algo el sistema de mercado, rescatando visiones alternativas que no caben en la óptica dominante.


Exagerando el optimismo, algo que podría sonar a expresión de deseo. Noto una reacción entre los jóvenes, que va ampliándose. Es un retorno a los estilos clásicos de familia unida por compromisos sólidos, con gran acento en la responsabilidad por cambiar por lo menos su microespacio, rescatando la amistad, reconstruyendo confianzas, bajándole el tono al hedonismo, elevando la crítica a un mundo de competencia salvaje que llega a la antropofagia, postulando si no una revolución altisonante ni una consigna libertaria inconsistente, sí un camino diferente para relacionarse en el terreno social y laboral. Tratando más allá de las quejumbres, de implantar una propuesta honesta, que permita combatir la corrupción como una aspiración ciudadana, transversal, supra ideológica, para hacer más humano el mundo en que les tocará crecer.