lunes, septiembre 27, 2021

“Queremos que la cultura empape las políticas públicas en forma transversal”

El Movimiento Fuerza Cultural, en alianza con el Partido Igualdad, de la coalición Dignidad Ahora, postula a Sebastián Milos como candidato a Diputado por el Distrito 10 de Santiago. Conversamos con él en Diario La Razón - Periodismo Independiente.


Al alero del pacto político  Dignidad Ahora, en el Distrito 10, el Movimiento Fuerza Cultural  postula a su miembro fundador, SebastiánMilos como candidato a Diputado, para las elecciones de noviembre.

Fuerza Cultural nació después de la explosión social de octubre como expresión de los trabajadores del ámbito cultural, que se sumaban en ese momento a los reclamos ciudadanos de cambios profundos.




Como expresión sectorial, este movimiento realizó cabildos, conversatorios ciudadanos que confluyeron en un Seminario que durante 3 días y en 14 paneles desplegaron diferentes miradas a la diversidad cultural de Chile y la forma cómo querían ser considerados los agentes culturales y los artistas, creadores, en la nueva Constitución. De hecho, el movimiento Fuerza Cultural apoyó a independentes que se postulaban a convencionales, al alero de diferentes coaliciones, con la impronta de aportar una mirada desde la sociedad civil y las comunidades en su expresión multidisciplinaria.

Una gran crítica que se hace desde la Cultura a las políticas de cultura del sistema, es haber mercantilizado la cultura y haberla manipulado desde el poder, principalmente al implementar los fondos concursables, que fomentaron el individualismo y generaron intermediaciones entre las autoridades y el mundo cultural, que entendieron la cultura como administración de eventos, excluyendo a quienes tenían posturas críticas, contestatarias o de oposición abierta al modelo dominante. Se generó así una fragmentación del mundo cultural, con algunas élites favorecidas y una gran mayoría disgregada y dispersa. “Nunca más la Cultura como vagón de cola” “Nunca más teloneros de los políticos”, fueron expresiones desde Fuerza Cultural. En las elecciones de mayo 2021 lograron que resultaran electos, candidatos que provenían desde la cultura, como fue el caso emblemático de Malucha Pinto, quien ha destacado en la Convención Constitucional por su mirada y su aporte en la creación de la Comisión de Ciencia, Tecnología, Conocimiento, Cultura, Artes y Patrimonio, en la discusión del Reglamento de la Convención Constitucional.

Diario La Razón conversó con Sebastián Milos, candidato a Diputado por el Distrito 10,  fundador de Fuerza Cultural, al lanzamiento de su candidatura. Esta conversación, en el video adjunto.


Diario La Razón, Hernán Narbona Véliz, 27.09.2021

Una mirada libre a nuestro entorno

Recurso de Protección contra AES GENER: “Haremos conocer nuestras demandas en instancias internacionales”


Recurso de Protección contra AES GENER SA por superar potencia bruta de generación autorizada en Resolución de Calificación Ambiental.

Ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso, caratulado como Vegas/ Empresa Eléctrica Ventanas, Rol Protección-42506-2021, con fecha 23 de septiembre, Fundación Terram ha presentado recurso de protección contra AES Gener S.A. y sus filiales Empresas Eléctricas Ventanas SpA. y Campiche S.A.

La zona de sacrificio de Quintero, Ventanas, Puchuncaví, ubicada en la costa norte de la región de Valparaíso,  ha sido foco de la mayor depredación de un territorio, refinerías, termoeléctricas, contaminación por emisiones y por varamiento de carbón y vaciamiento de residuos líquidos al mar.

A raíz de este recurso presentado y que se espera sea admitido dentro de la próxima semana, para conocer en profundidad de esa definición macabra de “zonas de sacrificio”, Diario La Razón conversó con el Ingeniero en ejecución en Pesca, Hernán Ramírez Rueda, asesor por décadas de los pescadores de caleta Ventanas y dirigente ambientalista, que ha trabajado con Fundación Terram y con el colectivo MUZOSARE, Mujeres de Zonas de Sacrificio en Resistencia.

Ubicamos a Hernán Ramírez Rueda en su espacio de trabajo por más de veinte años, en Caleta Ventanas. Ventanas tiene tres playas, una caleta, pero se la conoce desde 1964 por la fundición y refinería que instaló Enami, Empresa Nacional de Minería y que está hoy a cargo de Codelco. En un día nuboso, la niebla se confunde con el humo tóxico de numerosas chimeneas.

 ¿Cuál es tu mirada histórica a este abandono de los gobiernos sucesivos de esta área costera que otrora fuera fértil y hermosa, con un mar generoso?

Desde los años 30, cuando comienza la industria minera y comienza la lógica de la economía de sustitución de importaciones, de refinación de hidrocarburos y de minerales, apuntando a la participación comercial con bienes intermedios en el mercado mundial. Por eso se decidió radicar en este borde costero la Refinería de Enami Ventanas, porque ya Calera estaba saturada por la industria Cemento Melón y porque Papudo tenía los cerros pegados a la costa y no iba a haber buena ventilación. Por estas consideraciones se implantó la refinería en este lugar. A propósito de esto, cabe recordar lo que publicó el Mercurio de Valparaíso, el año 1957 . “los puchuncavinos deben entender que, siendo necesaria la lluvia, cuando llueve, alguien se tiene que mojar” con lo cual condenaba al valle a este destino, porque para hacer mayonesa hay que romper huevos, pero que sea lejos de mi ciudad o de mi barrio. Allí comenzó todo y hasta los años 80 aún no se reconocía la contaminación que estaba provocando esta actividad en el valle.  Así se sentenció esta zona de sacrificio, ante la indolencia de la clase dirigente. Y desde allí nace este cordón industrial, como un eslabón de esa política pública. Es lo que hemos vivido con una nula preocupación ambiental del Estado

¿Cuál es el mapa actual  de actores en este anfiteatro que, en múltiples ocasiones, se ha convertido en irrespirable?

En el área se sitúan hoy las empresas Públicas  Codelco, con su refinería Ventanas, y Enap que se ubica en Concón, y las privadas: AES Gener, Puerto Ventanas, Oxiquim, GNL,  Cemento Melón, COPEC, entre otras. Efectivamente se registran, entre el 2008 al 2021, casi 900 varaderos de carbón, las emanaciones tóxicas han afectado a la población y la Escuela La Greda se ha convertido en símbolo de la desprotección de la vida.

¿Cómo se fue articulando la comunidad para exigir que termine la concentración de contaminantes y cómo se llega a este recurso de hoy y cuántos ha habido?

Desde inicio del 2000 a la fecha, la participación de la comunidad se intensifica y se hace permanente actualmente, con el ingreso  de nuevos actores sociales y por la conformación de redes de apoyo entre diferentes organizaciones territoriales, formación  de alianzas de colaboración con ONG nacionales y extrajeras y  Universidades, entre otras. Esta articulación ha permitido mejorar la incidencia de la comunidad respecto a las políticas públicas, no obstante lo cual, el Estado sigue al debe con los habitantes de Ventanas, Quintero y Puchuncaví.

¿Qué expectativas existen en que, por la vía judicial, se alcance un cambio de políticas del Estado, si frecuentemente se han irrespetado fallos y ha pesado la influencia, incluso internacional?

Lo que se busca con este recurso de protección, es obligar a AES GENER a operar, a lo menos, dentro de la potencia para la cual fue aprobada la construcción de esa termoeléctrica en la Resolución de Calificación Ambiental, es decir, encuadrarse en los rangos de generación establecidos descontándole los excesos en que ha incurrido y que se haga responsable también de las emisiones que ha generado por sobre lo permitido, reduciendo en los próximos años los niveles de generación.

Pero esto es sólo una parte de los incumplimientos en que ha incurrido AES GENER. Hay un tema también con los varamientos de carbón, donde hay un fallo reciente de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, que prohibía la operación de la termoeléctrica hasta que la empresa adoptase medidas para evitar el vaciamiento de carbón a la bahía. A nuestro juicio, las medidas que ha adoptado la Superintendencia del Medio Ambiente para cumplir con el fallo de la Corte de Apelaciones, son totalmente insuficientes, no dan garantía alguna de que la empresa genere cambios en sus procedimientos para evitar que vaya carbón al mar.

Pues bien, estas derrotas o victorias pírricas, tienen el efecto positivo de ir constituyendo evidencias de que la Justicia interna no está siendo eficaz, lo que nos permitirá avanzar a demandas en instancias internacionales, tales como la Corte Interamericana de DDHH. Además, como comunidad afectada permanentemente por un ambiente poluto y dañino para la salud, hemos podido informar a Naciones Unidas de esta situación estructural.

En cuanto a la pregunta, sobre qué esperamos lograr con este Recurso, puedo concluir que esperamos obligar que AES GENER vuelva a la legalidad. Pero creemos que a este recurso se deben sumar muchos más que se debe presentar contra otras industrias del cordón industrial y en contra de la autoridades medioambientales que no cumplen su misión de protección a los habitantes, los que se ven afectados en su salud por tales emisiones contaminantes. Una autoridad ambiental que está para aprobar proyectos, es cómplice de ese daño a la salud de la población, cuando permite que esas situaciones sigan ocurriendo.

La termoeléctrica Campiche de AES GENER fue aprobada un 31 de diciembre de 2009, lo que significó que el gobierno de Michele Bachelet cediera al lobby político norteamericano y que existiera con ello un verdadero desacato a la Corte Suprema y una burla a la ciudadanía. ¿Qué grado de confianza puede haber en la Justicia si los poderes fácticos se siguen imponiendo en total sinrazón?

La vía judicial es un camino necesario, pero el objetivo es poder llevar nuestras demandas a la competencia de tribunales internacionales. Pero, para fundamentar mi respuesta, debo señalar que ha habido victorias judiciales, las que, a poco andar, no se han cumplido.

Me refiero al fallo obtenido a partir de los recursos de protección presentados por los Senadores Latorre y Chahuán, que prohibía el ingreso a la bahía de Quintero de naves que transporten carbón, su descarga para evitar la contaminación y la prohibición de verter residuos líquidos al mar, el cual, en principio, hizo pensar que podía terminar con los varamientos de carbón y el vertimiento de residuos líquidos a la bahía. Sin embargo, con sorprendente diligencia, tan pronto había salido el fallo judicial,  las autoridades de  Superintendencia de Medio Ambiente y Gobernación Marítima, resolvieron que la empresa había corregido sus procedimientos y podía seguir operando. Esto ocurre en el marco de denuncias de varamientos de carbón, que se vienen registrando desde octubre de 2008 y que alcanzan a la fecha suman casi 900 eventos de contaminación de la bahía por carbón vertido al mar en procesos de descarga. La Autoridad Marítima ha abierto dos procesos sancionatorios, sin llegar a sanción alguna.

Debo destacar el rol fiscalizador de la Contraloría General de la República, en orden a hacer cumplir la normativa ambiental, ya que gracias a su actuación pudimos conocer que la Superintendencia del Medio Ambiente no había procesado e incluso no había n siquiera registrado, alrededor de un 40% de las denuncias presentadas por la ciudadanía, lo que ratifica nuestra apreciación de que ese organismo no está cumpliendo su deber y que se ha convertido en un instrumento funcional a los intereses de las empresas, convirtiéndose en cómplice de sus malas prácticas, evadiendo la normativa ambiental, que de suyo es de estándares vergonzosos.

Todos estos hechos nos conducen a la necesidad a escalar a instancias internacionales, registrando cada situación de desprotección por parte del Estado y los Tribunales de Justicia, porque pensamos que desde esos espacios internacionales se podrá influir con más peso en las políticas públicas que afectan a las personas y las comunidades, obligando al Estado de Chile a cumplir por lo menos con la normativa vigente.


Recurso es acogido a Trámite. Noticia en Desarrollo

Diario La Razón Hernán Narbona Véliz, 25.09.2021



 

 

Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, septiembre 20, 2021

Hacia un Sistema Autónomo de Defensoría de los Pueblos de Chile y la Naturaleza.


 En la concepción de un ente que asegure el ejercicio y respeto de los Derechos Humanos y Sociales, chocan, la visión tradicional, que sigue parámetros de Derecho comparado y  concibe al Defensor del Pueblo como una persona que sólo influye por persuasión para que la vulneración termine, con la visión progresista que concibe la Defensoría como un organismo colegiado, fiscalizador, autónomo, empoderado, capaz de denunciar conductas irregulares o impropias que incumplan una normativa, irrespetando Derechos de personas o comunidades.

La historia nos ha mostrado que los derechos que establece una Constitución pueden quedar en letra muerta y ser simplemente decorativos. No queremos que eso vuelva a ocurrir con la nueva Constitución. En tanto instrumento jurídico que norma las relaciones de poder y establece las bases de la convivencia social, la Nueva Constitución equivale a contar con una caja de herramientas para establecer derechos, deberes y mecanismos de participación. En consecuencia, debe incorporar herramientas que defiendan a los pueblos de la invisibilidad, los atropellos, la explotación, del despojo de su dignidad e incluso hasta de su exterminio por la depredación del ambiente.

En nuestra experiencia, no es suficiente contar con un catálogo de derechos si no se instaura una institución estatal autónoma, descentralizada, dotada de poder y facultades, generada desde la base misma que actúe como garante de esos derechos.

No queremos más frases bonitas que suenan lindo pero que son letra muerta en la realidad.

En el proceso constituyente se ha comenzado a sincerar la historia de Chile, ésa que las élites han ocultado, invisibilizado o tirado bajo las alfombras de los palacios oficiales. En la Convención Constitucional, a través de la Comisión de Derechos Humanos, se han recibido experiencias, propuestas  y expectativas de organizaciones sociales y de pueblos que han sido abusados, maltratados por la institucionalidad, que han sufrido políticas públicas de exterminio,  con el uso de la fuerza represiva del Estado para implantar la usurpación de territorios, irrespetando y violando los tratados de paz suscritos por el propio Estado.

Entre los muchos testimonios, cabe detenerse en el que entregó Eduardo Morris, en nombre de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos, quien en una exposición de 10 minutos resumió el alcance de la maquinaria golpista que instaló a partir del 11 de septiembre la Armada de Chile, en Valparaíso, con tres buques cárcel, facilitados por la Interoceánica, y varios centros de detención y tortura, en los que también se usó el buque escuela Esmeralda, donde fuera asesinado el cura obrero  Miguel Woodward. El testimonio de Eduardo Morris expresó convicción desde el dolor profundo de haber perdido a su hermano menor, Mario Morris Barrios, funcionario de Aduanas, 27 años,  quien fuera asesinado sin juicio previo, por la caravana de la muerte, que lo sacó de Pisagua para su ejecución, en octubre de 1973, encontrándose sus restos en una fosa recién el año 1990. Eduardo Morris expresó en su alocución, en forma magistral, lo que se ha configurado como la cultura de la muerte en nuestra sociedad, en una conducta reiterativa de represión, que declara como enemigos a todos quienes piensen distinto a los grupos dominantes.

Frente a esa constatación, Chile enfrenta la imperiosa necesidad de llegar a la paz social curando las heridas de su historia y ello significa lograr primeramente la Verdad, estableciendo el paradero de los detenidos desaparecidos. El segundo paso es generar en la sociedad acciones de reparación a las personas y familias afectadas por la acción de agentes del Estado y, por último, se debe asegurar la no repetición de esas violaciones, lo que conlleva instaurar en la sociedad una cultura de respeto a los DDHH. En ese orden de ideas, una nueva Constitución que garantice el ejercicio de los Derechos Humanos y Sociales, deberá no solo fijar un catálogo de ellos, sino también jerarquizar en dicha enunciación el Derecho a la Vida en un Ambiente Sano, lo que debe estar por encima del Derecho a la iniciativa privada, dándole a la Nueva Constitución esa nueva impronta que debe empapar como concepción integral el nuevo pacto social que de ella derive.

Y, para asegurar el respeto y el ejercicio pleno de los Derechos consagrados, se propone instalar dentro del cuerpo constitucional un nuevo organismo permanente y autónomo de la Administración del Estado que sea fiscalizador de los demás poderes del Estado en término de vigilar, prevenir y exigir la corrección de acciones de entes públicos, o privados colaboradores de una función pública, que generen vulneraciones a los derechos de las personas y las comunidades.

Clásicamente, la experiencia del Ombudsman en países europeos o de la región latinoamericana, ha sido incorporar en la institucionalidad un Defensor del Pueblo, que es nombrado por acuerdo del Parlamento, para que actúe en atención a los reclamos que formulen personas que se sientan vulneradas en sus derechos, realizando gestiones de persuasión, que se podrían describir como “buenos oficios”, los que buscan alcanzar una solución a través de la influencia ética del Defensor,  pero sin contar éste con facultades fiscalizadoras y de investigación efectivas como para exigir correcciones o exigir sanciones a quienes estén, por acción u omisión, causando tales vulneraciones. Esta figura unipersonal del Ombudsman, debe ser admisible para el poder instituido que aprueba su nombramiento y su margen de maniobra dependerá de su carisma y ocupación, pues no cuenta con un equipo de trabajo estable, que le dé soporte como institución,  ya que sus colaboradores serían de exclusiva confianza y no funcionarios permanentes que puedan dar continuidad a los temas que aborde el Defensor o Defensora.

Desde el punto de vista político, esa figura unipersonal del Defensor del Pueblo, que es nombrado con el beneplácito de algún poder del Estado, pierde desde su génesis, la autonomía necesaria para actuar con imperio en la defensa de afectados por un actuar que no se ajuste a Derecho . En la práctica, establecer un Ombudsman sin facultades fiscalizadoras, es simplemente instalar un organismo sin peso específico, que puede ser manipulable y funcional al gobierno de turno que participa en su nombramiento.

En rigor, para una Defensoría Popular autónoma a los poderes del Estado, se necesita que quede consagrada en la Constitución y contar con un rango legal comparable al del Banco Central o de la Contraloría General de la República. Por tanto, en la Constitución se debe consagrar su rango de organismo permanente, autónomo, con personería de Derecho Público y patrimonio propio.

El caso evidente se ha dado en el actuar reciente del Instituto Nacional de Derechos Humanos, que ha demostrado su debilidad en la defensa de las víctimas de la explosión social de octubre 2019, cuando ha debido variar los criterios para contar el número de vulneraciones graves con mutilación o trauma ocular. La causa de ello ha sido su dependencia del gobierno de turno y el poder del binominalismo y cuoteo que enmarca su funcionamiento.

En esta concepción de un ente que asegure el ejercicio y respeto de los Derechos Humanos y Sociales, chocan la visión tradicional, que sigue parámetros de Derecho comparado y  concibe al Defensor del Pueblo como una persona que sólo influye por persuasión para que la vulneración termine, con la visión progresista que concibe la Defensoría como un organismo colegiado, fiscalizador, autónomo, empoderado, capaz de denunciar conductas irregulares o impropias que incumplan una normativa, irrespetando Derechos de personas o comunidades.

Asumiendo lo trascendente del momento constituyente, frente a una realidad de abusos y desde el sentido común, diferentes organizaciones sociales han planteado la necesidad de una Defensoría Popular, que no se convierta en una mala copia de la experiencia internacional, es decir, en una institución de Ombudsman débil o manipulable por el poder político. No se quiere una Oficina de Reclamos que busque con buena voluntad soluciones a los casos puntuales que se le presenten. Se ha visto en la reciente represión que se observó en Colombia, que el Ombudsman ha resultado  decorativo para lavar la imagen del accionar abusivo del gobierno. Se ha visto además, cómo la Federación Iberoamericana de Ombudsman, FIO,  ha emitido una declaración en apoyo a Sergio Micco, cuando él ha sido cuestionado por su actuar obsecuente por los propios funcionarios del INDH,  es decir,  respaldando la FIO un comportamiento que se aleja precisamente del principio de independencia que debe tener un Defensor del Pueblo.

Organismos sociales que han tenido décadas en defensa de las víctimas de la dictadura y de los abusos ambientales que han dado lugar a las zonas de sacrificio, están pidiendo a los convencionales que se instaure en la Constitución una Defensoría Popular ( Del Pueblo o De los Pueblos) como un organismo permanente y autónomo de la administración del Estado, que tenga fuertes facultades fiscalizadoras para prevenir distorsiones y promover una cultura de respeto a los Derechos Humanos. Esto significaría la capacidad de prevenir acciones inconsistentes en los proyectos de ley, investigar, conocer de reclamos, denunciar y exigir de los demás poderes las correcciones para alcanzar un actuar que sea coherente con el respeto a los derechos que consagre la constitución. Se señala, además, que la Defensoría Popular tenga la capacidad para proponer reformas legales que permitan salvar vacíos legales en la protección de la ciudadanía frente a abusos de poder.

Al concebirse la Defensoría Popular como un organismo que tiene dentro de su misión velar por los Derechos Humanos en su amplio espectro, debería también encargarse de establecer Protocolos de Reparación a las Víctimas, siguiendo en ello los lineamientos del Consejo de la ONU para los DDHH. Esto significaría que el Estado, a través de esta institución, canalizaría las acciones reparatorias de restitución. Compensación e indemnización a las víctimas, de manera transparente y equitativa, sin que ellas deban seguir el tortuoso camino judicial para lograr una incierta reparación. La reparación que está pendiente como deuda histórica, podría hacerse fluida y justa por la vía administrativa de la Defensoría Popular.

Ese organismo permanente debería tener personería jurídica de derecho público y contar con patrimonio propio, absorbiendo y reemplazando a organismos como el INDH y la Defensoría de la Niñez. Su Dirección se concibe como un Consejo Colegiado, que se genera desde la sociedad civil, en ejercicio de la soberanía popular, por elección directa de consejeros en las Defensorías Territoriales, entre los cuales se designa un delegado  a integrar el Consejo Directivo, que es donde se conduce la institución y se definen sus políticas, con total independencia del poder político. Es decir, se replica el ejercicio que se ha dado en la Convención Constitucional, generando el organismo desde la base social, sin que deba contar con el beneplácito de ningún otro poder del Estado.

Como Jefe de Servicio a cargo de la Defensoría Popular, existiría un Director Ejecutivo, responsable administrativo del organismo, que sería Jefe de Servicio de una planta multidisciplinaria de funcionarios dedicados en forma exclusiva a ejecutar la misión que definirá la Constitución e implementará la Ley Orgánica correspondiente.

Ese Jefe de Servicio o Director Ejecutivo de la Defensoría Popular debiera ser seleccionado por concurso público, como autoridad a cargo de un plantel de funcionarios de carrera, profesionales de distintas especialidades, concordantes con la gama de derechos a proteger; los que tendrán funciones exclusivas y gozarán de inamovilidad. En este nuevo organismo se integrarían los funcionarios de INDH, de la Defensoría de la Niñez, los que pasarían a formar parte del plantel de la Defensoría Popular. El área de Derechos Ambientales y de la Naturaleza como sujeto de Derechos, constituirá, sin duda, uno de los espacios innovadores que una Defensoría del Pueblo deberá asumir en su misión constitucional. La Ley Orgánica que cree este organismo deberá quedar mandatada en el cuerpo constitucional con una definición comprensiva de los derechos a salvaguardar, incluyendo nuevos derechos, en actual evolución, que serán relevantes para las futuras generaciones.

En la redistribución del poder que se discutirá en la Convención Constitucional, instaurar con rango constitucional la Defensoría del Pueblo en los términos comentados, significa generar un contrapoder que, desde la sociedad civil, pueda reducir las asimetrías estructurales y asegurar que no se repitan las violaciones y abusos, que los actores políticos logren alcanzar comportamientos coherentes con un Estado de Derechos. En materia de promoción de una cultura transversal de respeto a los DDHH y sociales, la Defensoría Popular se estaría haciendo cargo de una tarea titánica, cual es actuar vigilante para que el Estado en su propio funcionamiento erradique las malas prácticas, como el clientelismo, el cuoteo, el secretismo, para avanzar también en una redimensión de la convivencia cívico militar, de la interrelación de ciudadanía e institucionalidad. La labor de una Defensoría Popular apuntaría a alcanzar equilibrios de poder, para delimitar los espacios de convivencia en respeto y equidad, erradicando los abusos en todos los ámbitos de la vida en sociedad.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Fundación Diario La Razón, 30.09.2021

 Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente. 20.09.2021

 

Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, septiembre 06, 2021

El Pelao Vade, un golpe a la esperanza

Fue impactante, la última paletada para sepultar lo que fuera la Lista del Pueblo. Ya todos los convencionales independientes agrupados en esa propuesta, habían renunciado a ella. Pero esta noticia entregada por La Tercera hacía añicos una declamada nueva forma de hacer política.

 Quise reposar la noticia 24 horas, no escribir con la cabeza hirviendo, tratar de morigerar mis juicios, pero entendiendo que ello no puede significar relativizar un hecho repudiable, que atenta contra lo único válido que hemos logrado construir: el proceso constituyente.

Porque la irrupción de la Lista del Pueblo respondía a un sentimiento colectivo de repudio a las élites que habían concordado administrar el sistema por 30 años y lo que  hizo el Pelao Vade fue una manipulación de masas agobiadas de individualismo, sedientas de confianza, vapuleadas por casi cinco décadas de violencia e ignominia.

Y me permito ser auto referente como generación del 70.  Siempre he dicho que la traición desde tus cercanos es más dolorosa y letal que las heridas que recibas en la lucha contra tus adversarios. Por eso, como periodismo independiente, siempre he expresado mi dura denuncia a aquellos que, antes o durante la dictadura, se ubicaron a tu lado y lo hicieron para venderte; el soplonaje, las listas negras dan cuenta histórica de ello. Justo ayer partió de este mundo Miguel Estay Reyno, el Fanta, que fuera declarado culpable como autor material en el Caso Degollados, uno de esos monstruos que entregó a sus compañeros comunistas a la tortura, la muerte y la desaparición, la bestia que se convierte en un ícono de la traición y la cobardía.

Reiteradas veces hemos tratado de explicar la emoción que se sufre frente a una traición cometida por un cercano. Es un dolor que arranca las vísceras, porque en principio no se asume, no se puede creer que alguien a quien apreciabas o amabas te defraude o te robe. Esta es la sensación que hemos sentido millones de chilenos que trabajamos en los 80 para recuperar una democracia real, que teníamos una utopía y que nos dimos cuenta, al transcurrir la transición, que nuestros compañeros se sentaron con los victimarios a consolidar el modelo neoliberal, que fueron obsecuentes a la dictadura, al tiempo que marginaban a los conflictivos, hacían quebrar sus diarios y revistas escritas desde las trincheras populares, se codeaban y hacían sus alianzas estratégicas con los grupos económicos que habían saqueado las empresas del Estado, protegiéndolos, de últimas, con el silencio por 50 años de los testimonios recogidos por la Comisión Valech.

Como el sentimiento brota de la experiencia, para quienes hemos vivido la lucha contra el cáncer en un ser querido, haber compartido angustiado su lucha valiente, para superar radiaciones y quimios que desgarraban su cuerpo, ver a esa persona sufrir en silencio, recuperarse heroica, sin una queja, sin jamás victimizarse, en fin, cuando se ha vivido de cerca esa epopeya, conocer del hecho en que un desalmado haya usado la enfermedad del cáncer para victimizarse, para obtener adhesión a su campaña y  además sacar dividendos con las tantas rifas en que se rió de  la buena fe, estrujando la  solidaridad de miles de personas pobres pero generosas; cuando se comprueba esa degradación moral,  esa frialdad para manipular, disculpen, pero, desde la experiencia de haber conocido el cáncer de cerca, esa mentira, en lo personal, no admite comprensión, explicaciones ni menos justificaciones.

No se puede relativizar, mezclar por compasión en lo personal, esta estafa a la fe pública con otros hechos peores, porque no se trata de jugar a los empates. Porque el dolor es que uno de los tuyos haya traicionado tu confianza. Porque no se debe relativizar el daño que ha producido al proceso de reencuentro colectivo, a esta lucha desgastante de David contra Goliat que estamos dando, en pos de un sueño que se afirma con alfileres como una bandera de esperanza.

Porque veníamos de 30 años en los que esa esperanza nos la robaron, como ya he dicho, esos otros traidores que se vistieron de izquierdistas, manejando sus intereses corporativos con la derecha. Veníamos de la corrupción entronizada, veníamos resecos de un individualismo a la vena y buscábamos volver a creer. Y allí está el daño que ha provocado el Pelao Vade y, reconociendo que integró una Primera Línea que merece el mayor respeto, por eso mismo esto ha sido arrebatarnos ese puñado de confianza que veníamos levantando con esfuerzo, porque veíamos en él a una persona jugada, que mostraba esa alternativa esperanzadora del recambio en la política.

Por eso, el daño ha sido profundo, nos ha remecido, y nos ha permeado como un ácido que corroe lo colectivo. Objetivamente, acá debe haber otras personas que participaron de la mentira, porque hubo un montaje publicitario engañoso que no puede haber sido casual,  que colocó a Rojas Vade en medio de plaza Dignidad como un líder anónimo, que, de pronto, se  catapultó desde ese espacio combatiente, como un pseudo héroe popular.

Como la mentira tiene pata corta, el Pelao Vade fue quizás una bomba de tiempo y este golpe periodístico de la Tercera apuntó a la línea de flotación de la Convención Constitucional y eso tampoco ha sido casual. Salir del shock exige tomar decisiones oportunas y claras, para seguir navegando turbulencias con la transparencia como bandera.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz

 

Una mirada libre a nuestro entorno

viernes, agosto 27, 2021

La Lista del Pueblo, de lo emocional a la realidad


La Lista del Pueblo, de lo emocional a la realidad

Hay en la Memoria colectiva frases que nos han marcado. Recuerdo el lema del Paris de Mayo 1968: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, o la de Lenin: “Si la realidad no está de acuerdo con la teoría, tanto peor para la realidad”. Ambas han sido arengas que han apuntado a lo abstracto, a las ideas, a las emociones, ambas han resultado movilizadoras, viscerales y preclaras ante un momento de cambios. Sin embargo, abruptamente la realidad se impone, lapidaria de sueños, porque refleja el ejercicio frío y descarnado del poder. Es así como, los revolucionarios de los 60 terminaron invocando el pragmatismo y defendiendo obsecuentes sus parcelas o maceteros de poder.

En el libro Letras Anarquistas, Artículos periodísticos y otros escritos inéditos compilados por Carmen Soria, Editorial Planeta, 2005, se puede leer un brillante artículo de Manuel Rojas referido a la Revolución de Octubre, donde la mirada crítica a los hechos históricos que sucedieron a la toma del poder y defenestración del zarismo, se impone sobre las emociones que generó  ese instante puntual donde los bolcheviques elevaban la bandera revolucionaria. La frase de Lenin, señala Manuel Rojas (Revista Babel, 1944) , se le revierte en la práctica  y es la realidad la que desmantela las teorías y muestra en toda su crudeza la construcción del Estado totalitario, que se aleja de la propuesta política socialista original.

En la explosión social de Octubre 2019, el pueblo chileno se movilizó por cambios profundos, con una Primera Línea resistiendo una feroz represión que sólo ha sido comparable con los peores momentos de la dictadura de Pinochet, disputando como un hito la Plaza de la Dignidad, generando una carga emocional nacional, que atribuyó a ese espacio un gran simbolismo. Al fragor de las emociones y mística de esa disputa, que culminó con el retiro de la estatua de Baquedano de ese sitio, generó el reencuentro de personas, de dirigentes sociales y agrupaciones ciudadanas diversas en un colectivo emergente, con un común denominador de no militancia en partidos políticos del binominalismo histórico. Y, a partir de allí, lo inmediato fue conformar un grupo para participar en el proceso constituyente, lo que alcanzó éxito en la elección de los convencionales como Lista del Pueblo.

Sin embargo, el choque con la realidad fue tener que afrontar la articulación coherente de ese colectivo horizontal, reacio a subordinarse con disciplina a líderes conductores, grupos que han sido asambleístas por esencia, sin capacidad orgánica para ordenarse para una capitalización de ese poder alcanzado. La vociferancia difusa, la dispersión de temáticas a relevar en los discursos, provocó que en la Lista del Pueblo no llegaran a conformar un colectivo político coherente, que confluyera en una sola voz y en un planteamiento sustantivo. Esto ocurrió, a mi juicio, porque la realidad les exigía actuar como movimiento político, como un partido que razonablemente busca consolidar un espacio de poder, lo que entraba en contradicción con ese discurso esgrimido, de repudio al actuar de los partidos políticos. Y esto es algo que alcanza ribetes fundamentalistas, casi dogmáticos, por completo irracionales, si lo que se busca es construir un fortalecimiento del Apruebo, que apunta a una sociedad diferente a la actual, a partir del nuevo texto constitucional.


 

 El enfoque pasional de plaza Dignidad y el triunfo consecuente de la Lista del Pueblo, aterrizó en la realidad del trabajo constituyente, donde ha habido que superar diversos escollos, colocados intencionadamente para hacerlo fracasar. En esa nueva mística interna, en un trabajo de 8 semanas, se ha llegado a un borrador de Reglamento para la Convención Constitucional, y este proceso exigió diálogo, participación ciudadana y una prudente toma de distancia de la política contingente, que sigue su propio carril y su propia dinámica mediática.

En este período, los constituyentes elegidos como independientes de la Lista del Pueblo se han integrado al proceso intenso de la Convención Constitucional, alejándose expresamente muchos de ellos de la contingencia política y de los hechos tortuosos que han tenido como foco la Lista del Pueblo. Sin entrar en detalles, el episodio de haber nominado en una asamblea como candidato presidencial al dirigente sindical minero, Cristian Cuevas, para quitarle el piso casi de inmediato, dejándolo, en definitiva, fuera de la papeleta de noviembre, al no haber alcanzado los patrocinios necesarios en el SERVEL; a lo que se suma el nombramiento o respaldo dado a otro candidato, Diego Ancalao. Esto último ha reventado mediáticamente con la bajada de Diego Ancalao por parte del SERVEL, con una denuncia de haberse inscrito con uso de firmas falsas ante un notario que había fallecido.

En un par de semanas han ocurrido estas dos situaciones bochornosas, que sellan una muerte política de un movimiento surgido de la épica de la revuelta, desde esa emocionalidad, que fue un exitoso instrumento e acceso al proceso constituyente, pero que ha caído entrampado en la realidad de disputa del poder, cayendo en lo mismo que repudiaban en su vociferancia. Lo que debiera llevarlos a una profunda reflexión para poder superar los errores cometidos.

 Es así como, la Lista del Pueblo ha mostrado patéticamente la inmadurez política de muchos de sus dirigentes, desmoronándose como castillo de naipes por sus debilidades conceptuales y orgánicas, por la falta de un padrón interno, convertida en una suerte de barra brava, donde todos actúan desde la épica de la revuelta social de octubre, pero sin asumir las responsabilidades que significa haber logrado este momento histórico que estamos viviendo. Sin darse cuenta de que es una oportunidad histórica, que su actuación errática ha puesto en riesgo.

Los hechos comentados impactan en la fe pública como una duda profunda y razonable de la coherencia y consecuencia de los movimientos sociales que surgen de las emociones, de los estados de ánimo, tales como el desencanto, el agobio, la rabia, el resentimiento o la desesperanza aprendida, al momento de tener la posibilidad de ejercer el poder, impulsando un nuevo orden en la convivencia.

Es entonces, cuando la política exige el diálogo, la construcción de equilibrios, de límites necesarios para asegurar que nadie abuse de posiciones de privilegio. Este ejercicio profundo es el que vemos en desarrollo en la Convención Constitucional y creemos que la realidad que se construya, dejará sólo como mal recuerdo los episodios comentados, quizá como evidencia cultural  de haber normalizado una política sucia, dentro de un modelo individualista, lo que ha calado en la sociedad, motivo por lo cual, soñar lo colectivo es de difícil práctica y requiere actuar en lo personal, con profunda convicción democrática. Lecciones que debiéramos reflexionar para respaldar este proceso constituyente en desarrollo.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, #SomosPoderConstituyente, 27.08.2021.
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domingo, agosto 15, 2021

El proceso constituyente y la participación ciudadana



Con una actitud de gran compromiso la Convención Constitucional va estableciendo sus reglas internas para poder entrar al proceso de debate y toma de decisiones en cada uno de los tópicos que quedarán consagrados en la propuesta de Nueva Constitución. La mesa que dirigen Elisa Loncón y Jaime Bassa, fue ampliada para integrar a todos los sectores, con paridad de género y cupos para las primeras naciones, desarrollando en esta difícil etapa de instalación, una labor encomiable, de profundo patriotismo.

Las fuerzas del Rechazo de alguna manera se han fisurado, por desgaste propio, dados los grotescos exabruptos continuos de los constituyentes de ultra derecha, que están allí para un objetivo comunicacional evidente de entrabar y desprestigiar, con mentiras, el proceso que quieren ver fracasar. Pero, esto era algo previsible, ya que nadie podría esperar una actitud distinta de personajes que protagonizaron la dictadura y usufructuaron de ella y que desde siempre estuvieron por defender el modelo y sus privilegios de clase.

Dicho lo anterior, la Convención sigue su trabajo, sumando fuerza con reuniones que su Mesa Directiva  ha mantenido con la Mesa del Senado, con la  Contraloría General de la República, con la Universidad de Chile, logrando apoyos para su mejor funcionamiento. Ha sido sintomático de la autonomía creciente que  está demostrando la Convención respecto a la SEGPRES, la gestión de apoyos de la institucionalidad del Estado, para su mejor funcionamiento. De hecho, la principal Comisión, de Reglamento, se encuentra funcionando en la Casa Central de la Universidad de Chile.

Otra situación relevante ha sido la forma prudente cómo la mesa directiva ha logrado tomar distancia de la coyuntura política, principalmente de las elecciones presidenciales y parlamentarias que deben realizarse este año. En esta línea, es preciso destacar que habiendo sido la Lista del Pueblo la que logró elegir la mayor cantidad de constituyentes, los acontecimientos de estas últimas dos semanas al interior de ese conglomerado, tuvieron impacto en el seno de la convención. En principio, se conoció de la pretensión de la Lista del Pueblo de excluir a la minoría del Rechazo, de la mesa directiva ampliada, lo que provocó que dos constituyentes de ese grupo renunciaran del mismo, declarando que no admitían esa exclusión y que estaban por el diálogo como forma de ir colocando las ideas que la Lista del Pueblo levantó en su propuesta. Fue en esa misma línea de intransigencia y peleas internas, que se dio la designación de su candidato presidencial, Cristian Cuevas, dirigente minero quien, al día siguiente de ser nominado en una asamblea de unas decenas de integrantes del movimiento, fue inmediatamente cuestionado por otro grupo interno y bajado abruptamente, en los momentos que el candidato lanzaba su campaña por televisión. Aparte del bochornoso incidente, esta situación significó que, de la Lista del Pueblo, hayan renunciado , a la hora de esta columna, 8 constituyentes.

La improvisación e la Lista del Pueblo y la pugna de grupos internos por el nombre del Movimiento, obedece quizás a la forma cómo se organizaron distintos grupos, en una heterogénea integración, a partir de manifestantes que se conocieron en Plaza Dignidad, en los episodios del estallido social del 180. Su planteamiento anti-neoliberalismo y la posibilidad de conformar listas de independientes, permitió conformar el colectivo que logró elegir 22 constituyentes.  

Esto ha ocurrido en el contexto de la carrera presidencial y frente al calendario electoral presidencial y parlamentario,  la mesa directiva de la convención ha sido categórica en términos de llamar a que no se presidencialice el  proceso constituyente. Lineamiento que ahora se fortalece con la decisión de los constituyentes que han declarado que se alejan de la coyuntura, congelan o renuncian al conglomerado Lista del Pueblo.

Hablábamos de cuidar la Convención Constitucional y alertábamos del fuego amigo. Los hechos comentados nos han reafirmado la convicción de seguir disciplinadamente el proceso constituyente, neutralizando las acciones del Rechazo y sus medios, con la sencilla decisión de no comprar sus fake news, informándonos de fuente directa, a través de medios reconocidamente independientes que permitan escuchar, ojalá de primera fuente, lo que se va debatiendo en las distintas comisiones.

Se abre la etapa crucial de debatir los Principios que deben consagrarse en la Nueva Constitución. Como comunicadores sociales independientes, alineados con los cambios profundos que el país necesita, integraremos las redes que acompañan a los constituyentes desde los territorios, desde las organizaciones sociales, culturales, ambientalistas, profesionales, sindicales, académicas y vecinales.

En ese sentido, la movilización social de los próximos meses será participativa, ciudadana e inteligente, con una mirada de educación cívica, con un flujo de información que logre neutralizar a las fuerzas del Rechazo de Salida, que están en el duopolio de la prensa escrita, en los canales que son dominados por el gobierno, el binominalismo o de propiedad de grupos económicos.

Estamos frente a una odisea histórica y la movilización popular no debe caer en provocaciones. El llamado es a cuidar que el debate fluya por los espacios territoriales, principalmente en forma virtual, en las conversaciones necesarias en cada pueblo o barrio del país. Esa energía podrá retroalimentar al proceso constituyente. Mientras se camine con esta concepción, sin perderse con los cantos de sirenas, podremos asegurar que los contenidos de fondo se debatan , se concuerden democráticamente y se inscriban sin miedo y con la máxima transparencia en ese borrador. El berrinche y la agresividad de la ultraderecha irá en crescendo, pero la razón está de nuestro lado y nada ni nadie nos podrá arrebatar este momento histórico.

Las conversaciones en cabildos locales son el camino. No caer en provocaciones es estratégico. El sentido común y el espíritu de paz y justicia social, que son transversales, nos hablan de amor y respeto a la personas y a la Naturaleza. Esa mística debe ser inspiradora en esta hora crucial.


Periodismo Independiente, 16 de Agosto de 2021.

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sábado, julio 31, 2021

Cuidemos la Convención Constitucional




 

Fuimos un 80% de los que votamos en el Plebiscito de Octubre 2020, los que expresamos la voluntad soberana de escribir una Nueva Constitución a través de una Convención Constitucional,  en la que se eligiera el total de los convencionales constituyentes por elección popular.

 

El 15 y 16 de mayo se realizó esa elección de constituyentes y mayoritariamente fueron las listas de independientes las que impusieron un nuevo derrotero para Chile. 

 

Desde las élites políticas esto ha sido traumático, pues a partir de esa derrota reiterada, se asume en los partidos políticos del binominalismo, los mismos que amistosamente habían acomodado las piezas para seguir monopolizando la representación popular, que su tiempo había concluido.

 

La tozudez de la clase política, significó que muchos connotados políticos salieran del Parlamento para intentar incorporarse a la Convención Constitucional. Los partidos del Rechazo intentaron lograr ese tercio maldito que les permitiera vetar los cambios,  llevando el proceso constituyente a la vía muerta. Pero fracasaron en su intento y quedaron atrincherados en una treintena de convencionales dedicados en su mayor parte a frenar y desprestigiar el proceso iniciado el 4 de julio.

 

La reacción está usando toda su capacidad mediática para enlodar el proceso, generando noticias distractivas, que denigran y farandulizan el trabajo que se ha venido realizando, destacando por su virulencia, las vociferantes intervenciones y ataques de Cubillos y Marínovic.

 

Nada de esto es casual. Junto con el manejo oscuro del presupuesto asignado para el funcionamiento de la Convención,  la improvisación en la instalación de los elementos y equipamiento básico para su funcionamiento, se han ido sumando la generación agresiva de dichos agravantes y de amenazas en contra de Elisa Loncón, la Presidenta de la Convención. 

 

Pero también ha habido fuego amigo, que surge de destempladas voces de la Lista del Pueblo, que han resistido abrir la mesa a la presencia minoritaria del grupo de derecha o Rechazo, creyendo que aislarlos era lo correcto  sin darse cuenta que eso podría deslegitimar el proceso constituyente, arriesgando con ello el plebiscito de salida y, porqué no, una asonada golpista desde la ultraderecha.

 

Esta posición infantilista del grupo de independientes de la Lista del Pueblo, provocó que dos  convencionales mujeres se descolgaran de esa coalición por no estar de acuerdo en usar la ley del Talión.

 

Elisa Loncón convocó a un diálogo desde el amor, donde se asuma la responsabilidad de estar  creando un mejor país para nuestros niños.  El mensaje ético prendió y la mesa integró a constituyentes del Rechazo, sabiendo que, en la deliberación,  son las ideas y la razón  las que van legitimando el proceso, en decisiones que van sustentadas en argumentos y acordadas al final democráticamente. Se aprecia en esta estrategia una inteligencia democrática que invoca la razón  y no la fuerza.

 

La Convención avanza en la preparación de su Reglamento y se ha ganado mucho tiempo, pese a las zancadillas que ha puesto el stablishment.  Tratar de blindar a la Convención de la contingencia ha sido otro desafío de la Mesa, toda vez que la política partidaria sigue enfrascada en la competencia electoral, en las primarias legales y privadas, en las listas parlamentarias y la elección presidencial de noviembre. 

 

En los medios oficiales esto ha servido para bajarle el perfil a la Convención en la agenda noticiosa. Lo cual puede ser malo porque instala como relevante algo que juega sus descuentos, haciendo creer a la opinión pública que esto es lo importante, a la par que se presenta el proceso constituyente como desordenado, improductivo e innecesario si sigue vigente este otro escenario electoral tradicional.

 

Pero, a la vez, esta tendencia mediática puede hacerle bien a la Convención Constitucional en la medida que deja avanzar con menos ruidos e interferencias a las Comisiones,  colocando las reglas para ir tomando decisiones a medida que avanza el trabajo de equipo. Pero, es necesario que se genere una comunicación fluida, directa y fehaciente de la Convención con las organizaciones sociales y territoriales, para que los medios oficiales no desinformen con chimuchina los avances del proceso constituyente. 

 

Las fuerzas reaccionarias están colocando todos sus recursos para bloquear los cambios y preservar sus privilegios, la ultraderecha está provocando con esbirros que destruyen murales y memoriales a las víctimas de la explosión social del18 de Octubre de 2019. Todo el sistema se colude en agudizar la situación de abuso e injusticia y a esa provocación, lamentablemente, responden desde la emoción visceral, los grupos que tienen encima el dolor porque son los que han ofrecido sus vidas y sus ojos para abrir este camino que termine con la Constitución de la dictadura.

 

Hoy, defender el proceso constituyente es patriótico y revolucionario, es poder desmontar por la vía pacífica y democrática una dictadura que trascendió al dejar enquistados en la sociedad un modelo y una cultura individualista. Los partidos políticos han sido cooptados por el dinero. Pero, hoy hablamos de refundar el país, colocar la vida, la razón y la justicia como norte de este camino.

 

En este propósito, asumiendo que caminamos en un campo minado, sabedores de que el poder nos ve como sus enemigos, desde la base social, desde nuestro puesto de trabajo y convivencia, no nos traguemos sus noticias falsas. Codo a codo, espalda con espalda, unamos fuerza y espíritu para apoyar a nuestros constituyentes,  cerrando filas en los cabildos, en los colegios profesionales,  en las comunidades escolares, en los barrios y campos, para ir cada día escribiendo un párrafo más de este sueño colectivo, donde todos estamos invitados.

 

Hernán Narbona Véliz

Somos Poder Constituyente, Periodismo Independiente 31 de julio 2021.

 


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domingo, julio 11, 2021

El primer grito Constituyente: No Más Represión

Ese domingo, 4 de julio 2021, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

En el ciclo Conversaciones por la Vida, quise hacer el Día Después, un programa que registrara el momento vivido ese 4 de julio, dejando el registro de las emociones que se entrecruzaban durante la tensa y vibrante jornada inaugural de instalación de la Convención Constitucional, pero las emociones nos rebasaban.   Junto  a mi compañera,  a mis hijos, sentíamos que un viento fresco llenaba un túnel extendido por casi 40 años. Ese domingo, todo Chile estuvo expectante, tenso, emocionado hasta las lágrimas, sobre todo cuando, en medio de las fuerzas de orden público, personas de civil levantaban las manos para impedir el desplazamiento de los guanacos y se sentía en todo el mundo  el primer grito de la Constituyente: “No Más Represión”.

Llegó el lunes 5 de julio: a las 15 horas los convencionales se daban cita para empezar su trabajo y allí donde se debía realizar la primera sesión, no había nada preparado. La rabia por esa falta de respeto, se elevó en una vorágine de bronca frente al Ejecutivo, frente  al despropósito - por simple estupidez, ineptitud o por  ramplona soberbia - de quienes tenían la responsabilidad de dar todas las condiciones para su funcionamiento y no lo hicieron.

En una semana, con la instalación tardía e incompleta en cuanto a logística, la Convención comenzó a dar sus primeros pasos. Resolviendo en la apertura un tema de principios, un reconocimiento a la génesis del proceso constituyente, gracias al cual se abrió este momento histórico.

Reconocer para la Historia de Chile que, estar donde estamos, no ha sido por generosidad del modelo, sino que se debió a los millones de compatriotas que nos sumamos a la  explosión social de octubre 2019, y que fuéramos declarados “un enemigo implacable y poderoso que no respeta a nada ni nadie” por el Presidente Sebastián Piñera, mientras la primera dama planteaba estar  frente “a una invasión alienígena y que tendrían que compartir sus privilegios”.  

Ese estallido social ha significado la represión brutal a través de agentes del Estado que han cometido violaciones persistentes y extendidas a los Derechos Humanos, con una reiterada intención de dañar a los manifestantes con sus escopetas a pedigones, sus bombas lacrimógenas y sus gases y agua tóxicos. Y siempre quedarán en la nebulosa esas situaciones registradas, en donde se evidenciaba que la fuerza policial se retiraba, para que enseguida ingresaran vándalos a saquear, en una táctica fascista que han usado todas las dictaduras, de cualquier tono, para criminalizar a sus opositores, permitiendo su exterminio.

Ha sido así como, junto a la represión brutal, ha venido la criminalización y ha aparecido el partido del orden, justificando y respaldando la barbarie y las violaciones sistemáticas a los DDHH. Se aplicó a los presos de la revuelta, medidas cautelares que les han significado de facto, la aplicación de  una pena corporal,  sin pruebas ni juicios, sólo mediante la denegación o dilación del debido proceso, obviando el principio de presunción de inocencia y retardando formular la imputación, por carecer de pruebas válidas y suficientes. Esto ha significado que, muchos jóvenes, de extracción popular, fueran detenidos por estar en las protestas y, por meras declaraciones de los carabineros que los detenían, han permanecido por más de año y medio, encarcelados y muchos de ellos, han salido exonerados de todo cargo por la falta de pruebas o la debilidad de las probanzas presentadas por la Fiscalía.

La necesidad de una justicia transicional, que venga a reconocer la situación de estallido social de Octubre de 2019, se presenta como una salida política para plantear la construcción de un país distinto. Piñera, enceguecido, no parece reconocer que se trata de una situación de crisis política y no de un asunto de orden público. El 80% de los chilenos votó por una Convención Constitucional, aprobando ir a una nueva constitución. Para iniciar el camino despejando esas situaciones que se mantienen como injusticias y actos de trinchera, la Convención Constitucional, sin pretender atribuirse facultades de los poderes del Estado, invocando a un espíritu republicano que procure la distensión del conflicto social que encaminó a Chile a este momento constituyente, acordó por amplia mayoría formular una Declaración, llamando a los poderes del Estado a que se apruebe una amnistía, actualmente en trámite en el Senado, para todos los presos de la revuelta que fueron detenidos y han sido objeto de querellas por Ley de Seguridad del Estado, a fin de restaurar con este gesto institucional una paz social que permita desarrollar el proceso constituyente, que el país se ha dado democráticamente.

En paralelo, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH entró en crisis. La Asociación de funcionarios del INDH se declaró en paro, exigiendo la renuncia de Sergio Micco, su director y consejero. Esto ocurrió tras la toma el jueves 8 de octubre de  la sede central del INDH, por estudiantes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), quienes exigían libertad para los detenidos en el contexto del estallido social, los presos políticos de la revuelta.

Aferrado a sus facultades de papel, un presidente fallido, que no ha sabido entender la crisis política en que se ha sumergido al país, pretende frenar un proceso soberano ratificado reiteradamente en las urnas y que no tiene parangón en el mundo: el inicio de un proceso democrático para poner término a un modelo instaurado a sangre durante una dictadura y que, ahora, con un costo social gigantesco, puede cerrar un ciclo político abyecto, permitiendo  recuperar un país  más humano, respetuoso y custodio de su ambiente y territorio.

Magistralmente, desde el alma tronchada de Chile, la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón, en forma bilingüe, mapudungun y español, ese 4 de julio expresó: “Vamos hacia un Estado Plurinacional, Intercultural y Plurilinguístico” .

Y, en la Historia de Chile quedará escrito que, esa mañana,  el Primer Grito de la Convención Constitucional fue: “No Más Represión”.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Conversaciones por la Vida.

 

 

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jueves, junio 17, 2021

Chile: Turismo pos pandemia

El Turismo en la pos pandemia.

Una noticia motivó esta columna: la recuperación de la película “Un verano feliz”, que rescata la experiencia de Turismo Juvenil y Turismo Social, desarrollado por la Dirección de Turismo, en el gobierno del Presidente Salvador Allende, cuando se construyeron los albergues juveniles en ciudades costeras y miles de niños del campo con sus familias pudieron conocer el mar. Con orgullo, puedo señalar que participé como joven profesional de ese proyecto, atesorando vivencias que me marcaron para siempre, entendiendo que el turismo es un instrumento de paz y la recreación, un derecho.

Pensando ahora en reactivar el turismo después de la actual pandemia, como forma de motivar un debate que nos permita hacer de la recreación un espacio de fraternidad, conocimiento y emprendimientos, pienso que en el mundo, en distintos momentos, se ha cruzado por hechos políticos y sociales críticos, que, lejos de paralizar la actividad turística, la dinamizaron y transformaron, apareciendo nuevas motivaciones para el intercambio, nuevos destinos y rutas, nuevos intereses especiales impensados.

Fue el caso de la caída del muro de Berlín, o la Reforma de París de Mayo de 1968, o ese sueño de los mil días, la vía chilena democrática al socialismo, que generó una gran atracción mundial entre 1971 y 1973. Como lo fueron también la recuperación democrática de los 90, pos dictaduras en Uruguay, Argentina y Chile, que provocaron un enorme movimiento turístico, académico y político, en especial de europeos que venían a analizar la nueva realidad de América del Sur. En este Siglo XXI el turismo académico y de intercambio se intensificó tras causas ambientales y de pueblos originarios, como el conflicto en la Araucanía y la realidad del pueblo mapuche, que son experiencias que se han convertido en focos de interés mundial.

Sobre la base de esas experiencias, me atrevo a afirmar que, después de la pandemia, se viene una nueva forma de turismo receptivo en Chile, para seguir el, nuevamente inédito, proceso político y social hacia una nueva constitución.

Se aprecia que, al vivirse en la conectividad de la globalización, con redes sociales que no tienen fronteras, la explosión social que vive el país desde el 18 de octubre de 2019, repercutirá en un cambio del tipo de turista que llegará al país, generándose importantes corrientes de viajeros de intereses especiales, que buscarán seguir en forma directa un proceso constituyente que ha tenido impacto mundial: el camino recorrido para ratificar un clamor popular y dar a Chile una Nueva Constitución.

El visitante que se perfila es una persona con cultura cívica, con actividad en periodismo o en ciencias políticas y sociales, que buscará a través de un acercamiento a cabildos, conversatorios, coloquios, pasantías en organizaciones sociales, seminarios especializados, seguir de cerca este proceso, ya que, a nivel internacional, se lee como una refundación republicana, como un movimiento socio político inédito, en cuanto a participación femenina, profundización democrática y participación popular.

La inteligencia del sector turismo para dar contenido a programas de intereses especiales, dependerá de la mente abierta de los empresarios innovadores, para establecer alianzas con las comunas, con las organizaciones sociales, con  universidades, gremios, colegios profesionales, organizaciones sociales, para poder levantar propuestas que sean de debate cívico, con miradas diversas y multidisciplinarias y con conocimiento de ese Chile que no se promueve en instancias oficiales, porque renace en la base social, con la política brotando en los colectivos y con nuevos movimientos políticos y sociales, con los antiguos partidos en crisis de legitimidad, por sus propias conductas cupulares.

Si se asume en el sector Turismo y toda su cadena de valor, estar frente a una oportunidad, se deberá coordinar con la sociedad civil y desde los territorios o espacios locales, una nueva impronta. Incorporando las medidas sanitarias aprendidas, se podrá ofrecer al mundo una nueva oferta turística, que incorpore un cambio cultural frente a los bienes naturales, la recuperación del agua y los territorios, con las comunas y barrios como protagonistas del cambio que estamos viviendo.

Se vienen acciones de turismo receptivo de intereses especiales, que dinamizarán la actividad de los innovadores. Mostrar a los visitantes el proceso cívico con todas las facetas que ello implica, será una tendencia en el turístico receptivo, pos pandemia, por lo mínimo durante los próximos 5 años.


Hernán Narbona Véliz. Periodismo Independiente, 18.06.2021



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lunes, junio 14, 2021

Elecciones Segunda Vuelta, Gobernadores: razones probables de la abstención.

Ayer vimos en televisión una mujer de cuarta edad,  103 años que concurría a votar, dando un ejemplo de civismo y esperanza de cambios. Sin embargo, cerca de 81% del padrón electoral se abstuvo, no se levantó a votar.

¿Qué motiva esta abstención de 19,61% promedio? Démosle una vuelta.

¿Pobreza, miedo a contagiarse, el costo del desplazamiento a los locales de votación?

En esta ocasión, cabe considerar que, por la alta cifra de muertos y contagiados por el Covid,  en la víspera de esta segunda vuelta, se fijó una cuarentena total en Santiago, pero se permitió ir a votar el domingo, con el pasaje de Metro gratis. Claro que hay comunas que no cuentan con este servicio y la movilización en buses es escasa y riesgosa.

Mucha gente se quejó de que las trasladaron a locales muy alejados, existiendo otros en el mismo barrio.

¿Disposición de las mesas con un criterio de dispersión para que se respete el distanciamiento preventivo?

Quizá, pero es notorio que SERVEL lo hizo sin tener en cuenta los domicilios de las personas, la georreferenciación, enviándolas a votar a nuevos locales alejados, existiendo puntos cercanos en su vecindario o donde acostumbraba votar. Esto ha sido una torpeza, tal vez.  ¿falta de dedicación para ajustar la asignación de mesas a parámetros de geo localización? ¿acción torpe o intención de dificultar el ejercicio del sufragio?

Otra causa profunda es la falta de educación cívica, falta de información sobre la relevancia que tendrán los Gobernadores en la asignación de presupuestos a las comunas y planos reguladores regionales. Pero, cómo decía el psicólogo Ángel Bustos, puede tratarse de desesperanza aprendida, una situación psicológica en donde todo se ve negro y sin posibilidad de cambio, es bajar los brazos en conformismo.

Nada mejor para la élite dominante que esta auto restricción de las personas a cambiar el estado de las cosas. En términos similares, se podría hablar de síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado termina enamorado de su captor y lo defiende y justifica. Debe haber algo de ello, después de 40 años de miedo insuflado a la vena de la sociedad.

Otro motivo para restarse a votar puede ser la anomia, rechazo a lo institucional, que se traduce en marchar, romper los símbolos del poder, pero sin comprometerse con votar, esgrimiendo una visión nihilista de la democracia representativa, verbalizando revoluciones, pero en la práctica sin tener vocación de querer cambiar ese modelo. Aparece una percepción de resistencia a participar en lo colectivo, individualismo, banalidad, egocentrismo, escapismo.

¿Estamos frente a una degradación ética de la sociedad permeada por los antivalores del sistema?

Vemos que la compulsión consumista es inversamente proporcional a la cultura cívica de las personas. Largas filas en un mall, en una liquidación de ropa o zapatillas, con riesgos mayores a la salud, por tratarse de recintos cerrados, aglomeración, aire acondicionado, todo un ambiente que favorece los contagios. Por otro lado, vimos ayer, casi vacíos, espacios amplios y seguros para votar, con facilitadores que distribuyen alcohol gel y ayudan a un flujo rápido de votantes.

¿Existió este domingo temor al hacinamiento en los buses o metro? Cada día y pese a cuarentenas que se pregonan pero que se relativizan con permisos para empresas de primera necesidad, en donde cabe de todo, se aprecia que el grueso de la población, por razones laborales, por búsqueda de sustento los más, ha seguido circulando como tiempos normales, siendo esto la principal causa de la escalada de la pandemia. Ésta ha crecido en número de contagiados y fallecidos por la ineptitud de la autoridad, pero también por la inconsciencia colectiva. Personas que deben salir porque nadie las ha ayudado, y otras personas que, indolentes, se miran el ombligo y juegan cada cual, su propia ruleta rusa, para ir de shopping o de fiesta. La verdad es que la pandemia nos ha mostrado como sociedad en sus flaquezas y virtudes.

En cuanto a conciencia cívica hay algo claro en las elecciones de ayer: En las comunas acomodadas, la élite sí tiene cultura cívica y defiende sus privilegios, concurre a votar, usa sus medios de  masas para  distraer, atemorizar, el anticomunismo entre ellos, les funciona, imponen eufemismos, como llamar a la derecha concertacionista, o como se dé en llamar ahora, como de “centro izquierda”, apostando de nuevo a la ignorancia y desinformación de esos millones de habitantes que siguen funcionando por la tele, por los matinales, y que son la caja negra de la política actual.

Y dentro de este juego de poder, mientras la clase política sacaba sus calculadoras, los médicos desesperados piden al Gobierno poder controlar la gestión sanitaria de la pandemia, gestión que siempre ha estado concentrada en un equipo obsecuente en torno al Presidente, quien es, en definitiva el que ha conducido estos dos años de pandemia, manteniendo un toque de queda y un estado de excepción que se contradice con esa manga ancha que concede a las grandes empresas, para que sigan funcionando, con la movilidad que hace imposible la trazabilidad de los contagios. Y , en cuanto a ayuda, el gobierno fue ágil y generoso para trasladar susidios, desde el inicio de la crisis, a los grandes grupos, a la vez que los ha mezquinado persistentemente para el resto de la población.

En un testimonio estremecedor el Doctor Juan Espinosa Huircalaf señaló, en Pauta Libre, que estamos en la tormenta perfecta, pronto superaremos los 40 mil muertos y se nos están muriendo, en promedio,  más de 100 personas diarias, entre ellos, jóvenes, además, están llegando a la UCI personas que habían recibido las dos vacunas. Reconoció que la vacunación había sido ejemplar, pero que la gestión de riesgo había sido pésima, contradictoria, ambigua, generando en la población  el falso sentido de seguridad por estar vacunados, cuando ello no es real y se debe mantener distanciamiento, mascarillas, precaución, evitando hacinamiento y movilidad.

Como corolario, mientras los hospitales colapsan y las clínicas privadas cierran sus urgencias por saturación, se instala un gigantesco negocio a costa de la pandemia: las clínicas privadas, muchas de ellas de propiedad de consorcios internacionales, han hecho de la crisis sanitaria una gran oportunidad de negocios, triplicando sus tarifas día/cama, llegando una hospitalización a valores que no cubren las Isapres ni los Seguros, lo cual deja endeudados o en la ruina, a pacientes que creían estar cubiertos ante una emergencia. Esto muestra una vez más la perversidad del modelo, donde la especulación es parte de una cultura de la muerte.

Desgraciadamente, los jóvenes no han ido a votar, en especial los de estratos populares  y eso es peligroso, porque para gobernar se requiere asumir responsabilidades, programas de acción, disciplina. Y esta palabrita “disciplina” es resistida porque se la asimila a verticalidad y autoritarismo. El individualismo, sumado al libertinaje y el clientelismo, junto con paralizar, degrada y colinda con la flojera, la madre de todos los vicios. Una doctrina de esfuerzo debiera motivar a una juventud que toma las riendas de su destino, porque ha sido vulnerada y ha tomado consciencia de ser poder; pero, el gran lastre es esa masa informe de la población, sin cultura cívica, a la que le insuflan a diario el individualismo del sálvese quien pueda, dejándola proclive a la corrupción, sin parámetros éticos. Reeducar para conquistar con esfuerzo y persistencia un país distinto es la gran tarea pendiente de la civilidad y esto es urgente para fortalecer la legitimidad de cualquier sistema político que querramos construir.  

Raya para la suma: votó el 19 % del padrón electoral, lo que significa que los que han decidido en materia de Gobernadores, salvo las excepciones de los que ganaron en primera vuelta, son una minoría, con la evidencia de una gran caja negra, palpitante, que es impredecible por su comportamiento errático o visceral. Más allá de las marchas masivas de estos 30 años y de la explosión de octubre, caben serias dudas sobre el compromiso de amplios sectores de nuestro pueblo por sumarse responsablemente a la construcción y gobernanza de un país distinto, enfocado al Bien Común.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 14.06.2021

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