viernes, marzo 19, 2021

Los ancianos en la Nueva Constitución



Es preciso que los 155 constituyentes que sean elegidos el 11 de abril próximo, tomen debida conciencia de lo que requiere Chile para ser un país donde los ancianos puedan vivir en forma digna, como una población valente y activa en la cosa pública.

Chile envejece. La tasa de fecundidad es de 1,68 hijos por mujer, según datos del 2017. Se proyecta para el 2050 una población de 21,6 millones, en donde un 31% de la población será mayor de 64 años y donde los adultos mayores superarán el número de personas menores a 14 años.  Por otra parte, la esperanza de vida es de 82,38 años para las mujeres y 77,55 para los hombres.

Este pronóstico demográfico exige pensar en el Chile de los próximos 50 años y es el momento de plasmar en la Nueva Constitución, principios que consagren los derechos de los ancianos de tercera y cuarta edad, quienes representarán un sector importante de la población.

En tal sentido, es preciso que los 155 constituyentes que sean elegidos el 11 de abril próximo, tomen debida conciencia de lo que requiere Chile para ser un país donde los ancianos puedan vivir en forma digna y sean una población valente y activa en la cosa pública del país.

Para lograr dimensionar los requerimientos de los adultos mayores, es necesario corregir la visión paternalista con que se trata a los viejos en las políticas públicas del modelo actual, en donde se les relega como sujetos inválidos, sin capacidad para seguir participando en sus comunidades con nuevos roles. El lenguaje diminutivo con que se les nombra, tatitas, abuelitos, refleja esa desconsideración como personas, en donde se les invisibiliza en su historia y experiencia, por considerárseles  en el modelo neoliberal, improductivos, pasivos, una carga para la economía.

Revertir esa cultura dominante hacia los ancianos, habrá de traducirse en un cambio profundo de la seguridad social, que permita hacer justicia en materia de pensiones, habida razón del maltrato que ha significado el sistema de capitalización individual, que otorga jubilaciones de hambre, situación que no amerita mayores explicaciones. Súmese a ello la aplicación de contribuciones a los inmuebles que una familia adquirió, que deben seguir pagando los ancianos y que resultan expropiatorias en relación a los ingresos menguados que obtienen como pensionados. En este sentido, la mirada hacia el Chile envejecido, requiere cambiar el sistema de seguridad social para dignificar la situación paupérrima en que sobreviven los ancianos en Chile.

Atendida dicha prioridad, es preciso pensar en que el Estado que se refunde en la nueva Constitución, se deberá consagrar los Derechos Humanos y Sociales en toda la vida de las personas, lo cual deriva en pensar en espacios seguros y amigables para el desarrollo de la vida desde la niñez hasta la vejez, introduciendo un principio de Buen Vivir en todo ese devenir. La Nueva Constitución debe considerar, no sólo la consagración de los Derechos, sino la implementación de ellos en términos de ordenar las leyes y reglamentos necesarios.

En ese orden de ideas, se debiera establecer en la orgánica de un Estado Democrático un órgano autónomo de defensa de los derechos de las personas, que tenga por función pública la vigilancia del funcionamiento de todo el sistema político y económico, con el objetivo de prevenir los abusos de poder, la corrupción y las irregularidades que perjudiquen a las personas y las comunidades. Ese organismo, autónomo del gobierno de turno, se concibe como fundación de un cuarto poder del Estado, que equilibre el poder de las instituciones sobre los ciudadanos, gestado desde la sociedad civil, actuando, de oficio o a petición de parte, para defender a la ciudadanía de los abusos, colusiones, corruptelas y todo tipo de medidas arbitrarias o discriminadoras que perjudiquen a la gente, violando las normas establecidas. Este organismo sería el Defensor del Pueblo y, en lo que respecta al ciclo de vida de las personas, podría integrar las Defensorías de la Niñez y del Adulto Mayor.

En una prospectiva del Chile del 2050, la Nueva Constitución debiera consagrar como principio, la responsabilidad del Estado frente a los adultos mayores, en términos que las políticas públicas atiendan a este sector relevante de la población, exigiendo que, en las políticas públicas, de manera transversal, se implementen en todo tipo de decisiones, criterios de consideración y respeto a los ancianos, procurando su buen vivir y también su bien morir. De lo cual, derivarían consideraciones y lineamientos para el urbanismo y planos reguladores de las ciudades; criterios para la construcción de viviendas adecuadas a las personas mayores; directrices para la salud pública en términos de ampliación de la cobertura de medicina geriátrica en todos los territorios;  programas culturales que se orienten a los adultos mayores para reconocer su experiencia y talentos, con transferencia de ello hacia las nuevas generaciones.

Los adultos mayores representan un acervo d experiencias y una memoria viva que se debe comunicar en actividades creativas que queden a disposición de los jóvenes. Son cívicamente lúcidos y críticos y no aceptan ser tratados como idiotas. Tienen una mirada crítica y mesurada, porque han sufrido en carne propia los efectos de la sin razón. Por ello, son quienes generosamente pueden iluminar el camino del pueblo hacia el Siglo XXI.

Los ancianos son los que se levantan temprano para votar porque aprecian ese derecho a voto ya que sufrieron la dictadura y buscan una democracia real y profunda que asegure la paz social para sus nietos y descendientes. Con toda esa energía espiritual acumulada, los viejos, los que han sufrido el país que tenemos, quieren que en la Nueva Constitución se funde el nuevo Chile justo que siempre soñaron, no para ellos, que han cumplido su ciclo vital, sino para los chilenos que caminan también inexorablemente hacia la ancianidad y deben tener, para entonces, un buen vivir que a los viejos de hoy les ha sido negado y arrebatado por el modelo.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 19.marzo.2021


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sábado, marzo 13, 2021

La Cultura en la Nueva Constitución

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10222694409001550&id=1013479660


Entrevista en el Programa Chile delibera del candidato a Constituyente por el Distrito 10, Alexis Garrido Núñez, que levanta la propuesta Resistencia frente a la máquina de la Corrupción. 

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martes, marzo 02, 2021

El Defensor del Pueblo en la Nueva Constitución




El Ombudsman, Defensor del Pueblo,  es un factor institucional en las democracias modernas, que vigila el funcionamiento del Estado y el sector privado, evitando el abuso de poder, defendiendo el interés de los ciudadanos.

En la construcción de un sueño colectivo, se ha planteado desde las organizaciones sociales, la recuperación de valores que humanicen la convivencia, se han desplegado las demandas sociales por la dignidad, el respeto, la solidaridad, el fin de los abusos, el término de la violencia estructural que genera la desigualdad y que discrimina, margina, estigmatiza, explota y mata.

Un 80% de la ciudadanía que votó en el Plebiscito de octubre 2020, está buscando, con la Nueva Constitución , poner fin a un sistema basado en la desigualdad, la desprotección del más débil, la exacerbada codicia, el extractivismo depredador,  la concentración de la riqueza, la compra de conciencias que realiza el poder económico, para obtener obsecuencia y defensa pretoriana de sus intereses particulares, por encima del interés general.

En el diseño de una democracia real, profunda, el traslado de poder desde las élites oligarcas y plutócratas hacia la sociedad civil, no será fácil,  es el nudo gordiano que hay que destrabar. Algunos hablan de manera un tanto conformista de “correr los límites”, otros plantean  “ la refundación social que sustituya lo establecido”. Entre ambas posturas habrá de transitar y lograrse un equilibrio que asegure un sistema realmente democrático, basado en equilibrios de poder, en fiscalizaciones cruzadas, en transparencia y probidad, en la permanente participación ciudadana.

Por cierto, en el proceso constituyente, los que buscan una democracia profunda, deberán imponer sus argumentos para neutralizar los intentos de quienes apuestan al gatopardismo, a maquillar la constitución de la dictadura con declamaciones que luego queden en letra muerta. Por lo tanto, será imprescindible que durante el mismo,  las organizaciones sociales se mantengan proactivas, para que en la redacción de cada tópico de la nueva constitución se vayan reflejando los intereses de las grandes mayorías, reforzando aspectos técnicos que comprendan las acciones consecuentes a desarrollar para que, en la bajada de título, se comprometan las leyes y reglamentos que hagan operativos dichos principios. En este último aspecto las organizaciones sociales deben prepararse para el análisis técnico de lo que se esté discutiendo.

El bien común sólo se asegurará si en las negociaciones que se realicen en el proceso constituyente, se mantiene un seguimiento proactivo de la ciudadanía, rompiendo los estilos cupulares y malas prácticas de la clase política tradicional.

En este contexto, un organismo que se aspira deba quedar consagrado en la Constitución es el Defensor del Pueblo o Defensoría Ciudadana, que es una propuesta democrática que se instala en los 80, pero que, como consecuencia de una transición impresentable, sufrió la postergación durante los gobiernos sucesivos, como tantos otros programas de gobierno que se escribieron para una democracia real y que aún nos penan como sociedad.

El Ombudsman, Defensor del Pueblo,  es un factor institucional en democracias modernas, que vela por el funcionamiento del Estado y el sector privado, evitando el abuso de poder, desde el interés del ciudadano. Su quehacer favorece los equilibrios de poder, por lo que debe actuar de modo oportuno, disuasivo, previniendo situaciones de abuso, estudiando los riesgos sectoriales y coordinando, con los servicios fiscalizadores competentes, acciones contra quienes eludan o evadan obligaciones legales, en desmedro de las personas, las comunidades, el público.

El Ombudsman debe ser un organismo autónomo y desconcentrado de la Administración Pública, que no dependa del gobierno de turno y que cumpla una labor de fiscalización de los actos públicos y privados, en defensa del bien común. Es un factor institucional que apunta a la equidad en la convivencia de los distintos actores sociales, económicos y políticos. Su dirección debiera estar a cargo de un cuerpo colegiado, integrado por representantes que surjan de la sociedad civil, y que sean, por esencia, independientes de los partidos políticos. Su función directiva se ejercerá sobre un cuerpo profesional de carrera, reclutado y seleccionado mendiante concursos públicos abiertos, al alero de una ley orgánica, que entregue facultades efectivas  para cumplir esta función pública vigilante, en defensa de los ciudadanos, en las diferentes áreas en que los derechos sociales puedan verse vulnerados.

En este sentido, es importante aclarar su delimitación respecto a otros organismos, como la Contraloría General de la República, que tiene a su cargo velar por la legalidad y procedencia de los actos de la Administración del Estado; el Instituto Nacional de Derechos Humanos, a quien le compete la protección de los derechos frente a violaciones que deriven de actos ejecutados por agentes del Estado; como así también de la Defensoría Penal Pública que, en el marco del Ministerio de Justicia, se ocupa de entregar la debida defensa a personas imputadas de delitos.

El Ombudsman que se postula, debe ser un organismo dotado de facultades reales para requerir a los demás organismos del Estado información o realización de acciones que atiendan a situaciones en que pudieran verse vulnerados los derechos sociales, a fin de prevenir riesgos de abuso ocasional o sistemático a los ciudadanos. Actuar a petición de parte o de oficio sería una característica del Defensor del Pueblo, para lo cual debiera estar facultado para emitir informes a los poderes del Estado, en relación a situaciones en las que se estuviere generando incumplimientos normativos que vulneren el bien común.

En esta línea de ideas, dentro de sus facultades debe estar la capacidad de fiscalizar actos públicos, tales como la contratación pública, los sistemas de concesiones, la determinación de tarifas de servicios públicos, los intereses máximos fijados por la autoridad monetaria, los manifiestos ambientales en los proyectos, las condonaciones de impuestos, los subsidios que el Estado otorga a ciertas actividades económicas, las declaraciones ambientales que impacten en las comunidades, oficiando y requiriendo a quienes corresponda las auditorías y correcciones,  o tomar las medidas pertinentes, denunciando los hechos ante la Justicia.

Otro aspecto a considerar es que debe ser un organismo descentralizado territorialmente, que tenga una autonomía de gestión en las regiones, atendiendo a la realidad de cada una de ellas y a los problemas que impliquen una vulneración a los derechos sociales de la comunidad. Tal como existe una Ley de Bases Generales de la Administración del Estado, se debiera establecer con una norma similar el rol , atribuciones y principios de funcionamiento del Defensor del Pueblo, con sus diferentes áreas de funcionamiento en una enunciación genérica de las mismas, que permita la evolución según los temas que vayan surgiendo como derechos sociales a defender.

El Capítulo Chileno del Ombudsman en Chile y el Movimiento Pro Defensoría Ciudadana, son las instancias ciudadanas que, desde la sociedad civil, vienen impulsando esta propuesta por casi 40 años y están expectantes en este momento crucial, ya que es la ocasión histórica para poder incorporar en la Constitución un factor relevante para una democracia moderna, profunda, que apunte a un equilibrio de poder, donde la ciudadanía cuente con un defensor con potestad y facultades suficientes para defender sus legítimos derechos, terminando definitivamente con un modelo de capitalismo salvaje y abusador.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 2 de marzo, 2021.

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lunes, febrero 08, 2021

Chile, el obituario interminable

Chile, el obituario interminable

¿Cómo tolerar que si te reúnes para expresar tu  protesta te empapen de químicos que queman tu piel?

¿Cómo soportar que te golpeen cobardemente o te disparen balines o gas pimienta,  usando el anonimato de un uniforme?

¿Cómo vivir en un país en el que te acribillan en un control de identidad?

¿Cómo vivir un país donde te detienen sano y vital y a las pocas horas apareces suicidado en una comisaría?

¿Cómo soportar que las víctimas mutiladas o cegadas se acumulen, sin justicia ni reparación?

¿Cómo frenar el terrorismo metódico del poder, que quiere paralizar la historia, sin caer en la sin razón, en la violencia visceral o en la obsecuencia?

¿Cómo resistir el amedrentamiento, las provocaciones, los acosos , la criminalización de un movimiento social gigantesco, que pugna por una sociedad más justa, sin más armas que las ideas?

¿Cómo concentrarnos en desmontar el modelo inhumano, generando un sueño colectivo de fraternidad para las nuevas generaciones?

¿Cuántos más se sumarán a la lista interminable de mártires, antes que se alcance la unidad férrea de los ignorados y perseguidos?


miércoles, febrero 03, 2021

¿Se ha tocado el corazón financiero del poder mundial?






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A propósito del remezón que se produjo en Wall Street, se necesita entender el alcance que la acción colaborativa y asociativa puede alcanzar, si logra una organización coherente para actuar en mercados de alta concentración y sofisticación.


Como muy bien lo ha  explicado el diario electrónico El Mostrador en su Boletín Semanal , cuando un grupo de usuarios del foro digital Reddit, que cuenta con más de 2 millones de suscriptores, y miles de traders aficionados, pusieron a Wall Street de rodillas, provocando que las acciones de la tienda de video juegos GameStop se dispararan, quintuplicando su valorrevirtiendo en forma sorprendente la tendencia a la baja de las acciones, que impulsaban los más poderosos inversionistas.

Esta noticia mueve a esta reflexión porque se necesita entender el alcance que puede tener la acción colaborativa y asociativa, si logra una organización coherente para actuar en los mercados bursátiles, de alta concentración y sofisticación. Esa gigantesca masa dispersa y fragmentada de los accionistas minoritarios es, en principio, débil por su propio accionar individualista, pero, la moraleja de esta noticia es que parece factible actuar a favor de los más débiles en el tablero, si se alcanza una inteligencia financiera asociativa que influya en los mercados.

Cabe señalar que, siguiendo la premisa de David Hume quien tiene la información tiene el poder, en materia de finanzas internacionales se ha generado un lenguaje encriptado que establece una suerte de blindaje para que, aquello que ocurre en la barra de la Bolsa, no sea comprensible para el público general, lo que deriva en actitudes de especulación, apuesta, tincadas, con un público pasivo, frente a ese Olimpo encriptado, al cual sólo acceden los brókeres autorizados.

El oscurantismo de lo que ocurre dentro de esas burbujas, ha generado progresivamente la demolición del mito de "confianza y neutralidad en las transacciones bursátiles", ya que, en cada gran crisis  que se ha vivido en las últimas 3 décadas, siempre estuvo la mano sórdida de los poderosos que han defraudado esa supuesta confianza, para falsear balances, dejar caer paquetes de acciones, con burbujas que revientan con un efecto dominó, que arrasa con los más débiles y desinformados, los fondos mutuos y previsionales.

Pasó en la crisis asiática, en la de las punto com , o en la sub prime del 2008, como una forma recurrente y cíclica que aumenta la concentración financiera supranacional y evidencia una declarada y reconocida impotencia de los Estados para regular, frenar o sancionar los delitos que se cometen en este ámbito esotérico de las finanzas internacionales, donde la evasión tributaria y el lavado de activos constituyen un fenómeno recurrente de saqueo neocolonial, donde intereses mezquinos de la codicia global, no dejan de reducir la soberanía de los estados, con una corrupción sistemática que genera clubes de super ricos, que se codean en los paraísos fiscales y en sus templos dorados, depredando los territorios con sus garras extractivistas.

Ese fenómeno parte con la construcción de un lenguaje esotérico, que ubica el manejo de capitales en un espacio hermético, algo que, lamentablemente, las fuerzas progresistas parecen no alcanzar a descifrar como para luchar por la generación de contrapesos a ese poder global de los mercados de capitales, que institucionalmente están flanqueados de pretorianos que los protegen e idolatran.

Un gran tema a decodificar, a conversar en las instancias ciudadanas, para concordar criterios de soberanía económica y financiera que orienten la redacción de una nueva Constitución Política y un nuevo trato.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Valparaíso, 020221



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miércoles, enero 06, 2021

Noticia en Desarrollo: turbas trumpistas invaden Capitolio y suspenden sesión para ratificar a Biden



EEUU dividido y con 300 mil muertos por la pandemia, un Presidente que se atribuye la Ley y el orden, denunciando un fraude electoral.

En estos momentos la Guardia Nacional tomaría el control y los medios creen probable destitución de Trump y abortar transición del 20 de enero.

Tensión impacta en el mundo entero, generando incertidumbre en los mercados. Es el término del sistema mundial de pos 2da guerra, terminará la hegemonía norteamericana  y se dispersa el poder.

Como América Latina, esto nos sorprende divididos y dependientes de poderes fácticos,  pero es un momento de recuperar la integración de los pueblos, para no ser devorados por imperios emergentes, peores que aquellos conocidos. Noticia en desarrollo.

Las complejas aristas de un cambio de era.

Preguntas que vuelan intentando comprender lo que está ocurriendo:

¿Es posible que un puñado de hackers pueda intervenir y distorsionar las elecciones de una superpotencia?

 ¿Un quiebre social mayúsculo y estructural que sumado a la pandemia en EEUU, a qué ganadores podría favorecer?

¿A quién es leal el Ejército USA, a la Constitución o a esos intereses económicos que lucran con la  industria de la guerra y con la pandemia?

¿ Cómo afectará el vacío de poder la transición?

 ¿Que efecto se viene sobre el dólar como divisa mundial?

 ¿ Será el minuto en que China, Rusia e India lancen su nuevo sistema monetario paralelo al del FMI?

¿Cómo queda el patio trasero de EEUU si China aprovecha la debilidad americana para ocupar nuevos espacios de influencia? ¿Si cae EEUU qué pasará con las bolsas y el 40% de los fondos de las AFP que están en el exterior?  Es minuto de caos, donde se empieza a delinear un nuevo orden mundial. ¿Es la caída de Constantinopla?

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INFARTO AL MIOCARDIO, Novela Breve

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Nos Rompieron las Alas, Novela Breve - Edición Digital



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Libro Miedo al Miedo, Poemática para Abrir nuestras Ventanas , 1987 - Segunda Edición Digital



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Reedición Digital de libro Eroscidio, Amática contra el Desamor, 1988.


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martes, diciembre 22, 2020


¿Cambio de era?

Los sicarios salieron tras los primogénitos que saltaron torniquetes. Los pretorianos y sus publicistas llenaron de pantallas y cámaras las urbes. Los banqueros afilaron sus espadas. El circo mediático creció vía streaming, la palabrería inundó los espacios y los verdaderos gladiadores de la palabra volvieron a las catacumbas, fueron dispersados por balines y mutilaciones.

 

Los metales pesados horadaron el hemisferio de la voluntad y la carencia de emociones llenó los barrios de zombies. Los catecismos de la ambición instalaron nuevos becerros de oro en los malls. Los grupos financieros multiplicaron su oro en medio de la plaga.

 

Habían convertido la vanidad de los idiotas en una constante oportunidad de negocios. En medio de villancicos, la codicia metió sus garras, el retail se saltó cuarentenas. La humanidad conjugó la egolatría y la pasión se llenó de siliconas y muñecas inflables. Para la vanidad, llenaron de espejos las murallas, el muro espejado impidió ver la hecatombe, La felicidad siguió la moda mientras el desierto avanzaba y la muerte se solazaba en el cemento y el plástico. Los ciegos se calzaron lentes para ver eclipses.

 

Los arribistas aspiracionales compraron doctorados al hombre del maletín. Comieron por delivery. Para lograr fantasías se repartieron emoticones y aplausos grabados. Lo fatuo se vistió de sensibleros verbos. Cada cual caminando por su metro cuadrado de nube.

 

En sus burbujas, se sentían seguros; se sentían integrados, pertenecientes a un sueño americano. Pero el tiempo los golpeó en sus bunkers, los espejos de moteles apolillados reflejaron flaccideces con mascarillas. En los cruceros, los cadáveres saturaron las cámaras de frío y fueron lanzados al océano donde se mezclaron con cuerpos náufragos de desplazados que buscaban sobrevivir en tierras promisorias.

 

Pero, de pronto, en medio de la primavera, los jóvenes, saltando torniquetes incendiaron el becerro de oro. Las termitas devoraron los expedientes de la injusticia, la luz recuperó la mirada de los mutilados. Los sicarios huyeron y tomaron contratos con nuevos depredadores y juntos celebraron en paraísos fiscales, los trofeos del exterminio.

 

Las dimensiones del caos siguen a altos decibeles proclamando nuevos imperialismos. La esperanza muere por traidores que se sumergen en su propio estiércol. Los calendarios pierden vigencia, el tiempo y el agua se transan en la bolsa de Wall Street y la vanidad socava las cavernas del opio, Platón es exiliado. Todo se licúa. Séneca no encuentra el número de justos para evitar nuevos Sodoma y Gomorra.  En su salsa, la gonorrea baila con las nuevas cepas del Sars, la regla del megáfono oficial es dividir, desconfiar del hermano, no pensar, no soñar. La deslealtad pampea,  no quedan lágrimas, asido a un sueño, escarbo en el recuerdo por un pesebre.

 

Hernán Narbona Véliz, 21,12,2020.

 

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lunes, diciembre 07, 2020

Carta Pública a la élite política

CARTA ABIERTA A LA ÉLITE POLÍTICA 

Como simple ciudadano, me dirijo a la élite política que se ha auto calificado como expresión progresista, popular, de centro, centro izquierda o como izquierda a secas, en el espectro político nacional, y se ha calificado y auto proclamado como "representantes del pueblo", para procurar la construcción de una sociedad menos desigual, inclusiva, con una distribución equitativa de la riqueza y un orden que respete nuestras identidades diversas, desconcentrando el poder central, en pro de un desarrollo armónico de las regiones y territorios locales de Chile. 

Señores Presidentes de Partidos Políticos, parlamentarios y militantes de partidos políticos:

En las declaraciones de principios de todas las colectividades políticas, en las cuales sois militantes, es posible leer pomposos principios, como Justicia Social, Descentralización,  Transparencia, Equidad, Inclusión, Democracia,  Participación, Igualdad de género, Soberanía. 

Sin embargo, y tal como lo indica el precepto  "por sus obras los conocereis", les hemos visto en su burbuja de poder, en su comportamiento corporativo mezquino y cupular, incumplir,  renegar, falsear sus manifiestos compromisos en los que juraban o prometían luchar por principios de bien común.

Hemos apreciado sus componendas, sus estilos  clientelistas, sus inversiones como partidos, sus nexos impropios con el poder económico, la manipulación de la memoria histórica,  su complicidad en legislaciones que han buscado hacer más eficaz la represión del Estado al movimiento social o impulsar medidas que signifiquen impunidad para quienes han caído en corrupción,  en múltiples hechos.

En vuestra lógica, habéis despreciado a la civilidad,  siempre les ha resultado incómodo un pueblo organizado y movilizado. En ese derrotero, el cinismo politico, el pragmatismo, la colusión con los poderes fácticos, la vista gorda y la cobardía asociada conque habéis tapado la basofia bajo las alfombras de sus palacios, han provocado una profunda, extendida y justificada desconfianza en ustedes. Se lo dijimos recién un 80% de los ciudadanos que rechazamos que fueran los partidos los que redacten la nueva Constitución.

Pese a ello, vuestra reacción corporativa ya no permite distinguir las etiquetas de izquierdas o derechas que suelen usar en sus discursos.El común interés de mantener prebendas, que les ha dado el sistema del que son parte, los ha puesto lejos del ciudadano de a pie, del pueblo sufrido que no tiene acceso a sus privilegios. 

No queréis entender que vuestro ciclo ha concluido, que institucionalmente habéis caducado, que vuestra credibilidad tiende a cero, que sólo les van quedando los timbres y las campanillas, además, claro, de sus acciones en concesionarias de carreteras, en SQM,  en Sanitarias y universidades privadas, entre otras.

Por esta convicción de término de mandato, con esta capacidad soberana que no lograrán escamotearnos, el 80% de la ciudadanía les hemos dicho: no va más, caballeros,  no va más.

Por eso, desde la civilidad , se les pide un atisbo de grandeza y humildad para dar un paso al costado y abrir, con la suma urgencia que el soberano exige, las barreras que impiden la plena participación de los independientes en el proceso constituyente. Para permitir la construcción de listas únicas o alianzas entre listas de independientes, para que sea esa ciudadanía la que postule y elija a sus constituyentes legítimos, reservándose cupos a los pueblos originarios. Es la única forma de asegurar que la representatividad en la Convención Constitucional logre ser reflejo de las apiraciones de cambios profundos de las grandes mayorías. No hacerlo, sería una nueva traición al pueblo y podría generar escenarios de absoluta anomia, que nadie quiere, pues, lo que se busca es alcanzar una verdadera paz social.

Existe en esto una gigantesca responsabilidad histórica: o siguen, sin caretas, al servicio del modelo y de sus intereses corporativos partidarios, o dan una señal de humildad, que los devuelva a sus principios fundacionales, abriendo espacios reales y legítimos para la construcción colectiva de un país decente.

Hernán Narbona Véliz 
Una mirada libre a nuestro entorno.
Periodismo Independiente, poeta, escritor,  Administrador Público, Analista RRII. Creador del Ciclo Conversaciones por la Vida, 
 
Norton Robledo, Poeta, residente en Suecia, Miembro de Sociedad de Escritores de Chile, filial Sin Fronteras.

Ángel Bustos Balladares, Psicólogo, Educador.

Rosa Aída Ramírez Vergara, Ingeniero (E) Comercio Internacional.

Jorge González Moya, Profesor, Presidente de la Academia de Diálogo Ciudadano.

Héctor Vera Mena, Académico.

Eugenia Guerra Marchant, Comisión de Cultura JJVV Lord Cochrane, Viña del Mar.

Ramón Donoso Alfaro, Ex Coordinador Docente Ingeniería Civil Industrial UPLACED

Emilia Poblete Muñoz, Poeta Popular, Fundadora del Grupo Poetas en Rebeldía.

María Teresa Almarza, Presidenta de Agrupación de Mujeres de Zonas de Sacrificio en Resistencia.

A.Bernardita López Faundez, Miembro del Grupo Libertarios.

lunes, noviembre 30, 2020

"Ya no sería posible cambiar el capitalismo" nos quieren hacer creer...


Hace casi 5 años escribí esta columna. Cuando hoy se escucha a personajes de la élite, pretender la conducción del proceso constituyente, amerita dejarla nuevamente para el debate ciudadano:



“Ya no sería posible cambiar el capitalismo” nos quieren hacer creer…

Es la torpe y desenfadada disculpa de los intelectuales de la pseudo izquierda, el argumento falaz de quienes vendieron sus sueños y se convirtieron en esbirros obsecuentes de quien los financiaba. Claudicaron de sus sueños y principios. Mintieron con programas de gobierno que prometían cambios que jamás pretendieron pero que constituía un mensaje de marketing encantador. Mintieron cuando lo escribieron, mintieron al ejecutarlo, se diluyeron, se fueron por las ramas.

Su gestión ha estado marcada por la impericia y la improvisación, pasando por encima de los funcionarios de carrera, en una ordeña descarada del aparato público, en el cual no creen, pero que sirvió para su clientelismo, les sirvió para profitar y organizar sus negocios sin escrúpulos. Se irguieron como savia joven, como la etapa 2.0 de la política, como el progresismo, pero eran ancianos de espíritu, mañosos, sin vuelo libre, serviles a la garra que los mantenía. Actuaron pendiendo de los hilos de un gran titiritero, que supo de sus debilidades por los autos caros y las corbatas italianas.

El decir que no hay posibilidades de cambiar el capitalismo salvaje, concentrado y distorsionado que nos aflige, es una explicación cínica, un mensaje para que la gente piense que realmente se intentó, que se hizo lo que se pudo, que hay que seguir dentro de lo posible. Que no habría nada mejor que lo que se tiene, que hay que resignarse, conformarse y seguir esclavizados, comparándonos como idiotas con la OCDE.

Pero, la verdad es que buscan mantenerse en el poder, con la lógica más descarada, seguir en la cresta de la ola, vendiendo pomadas añejas, sin capacidad de creer en las energías positivas de las personas y las comunidades de base. Sin entender que hay una energía social poderosa, si la dejan fluir; que existe humanismo y que hay sueños por los cuales el pueblo se las puede jugar, por ejemplo, por recuperar la integridad en la cosa pública.

Queda integridad, hay principios que rescatar, sentimientos de colaboración y solidaridad que no responden al lucro o la codicia individual. Porque quedan en Chile manos limpias, que no todos son ladrones o delincuentes.

Que los que pregonan un mundo sin alternativas, porque todos son tránsfugas, porque así son las reglas del juego, porque hay que pasar por encima del otro, se excusan ellos mismos de su historia en política.

Quienes así piensan es porque los corrompió el sistema, porque adoran la materia y su mirada es al piso, a sus egos y jamás podrán volver a mirar el espacio de los libres de verdad. Porque no quieren mostrar o no pueden hacerlo, las alternativas de ciudades a escala humana, barrios y escuelas con afectos ciudadanos. No pueden visualizar una vida distinta porque no creen en la solidaridad, porque una tragedia la convierten en oportunidad de mayor lucro, por tildan de populistas a quienes hablan de asociatividad o cooperativismo, descartando esas opciones como   impracticables, pero sí aceptan las colusiones, los carteles, las asociaciones ilícitas para defraudar al fisco.

Son esos tipos los que nos dicen que este capitalismo salvaje es así, un hecho consumado. Pero estamos conscientes que el abuso no puede ser la regla, que la delincuencia económica en cualquier país estaría presa y que necesitamos recuperar un Estado digno, probo, donde se premie las buenas costumbres republicanas, de respetar las instituciones, pero que al mismo tiempo se fiscalice a fondo su comportamiento, que todos paguemos impuestos y que se acaben los privilegios o las leyes a la medida de los grupos dominantes. La gente no está pidiendo una revolución incendiaria, está demandando un trato justo, una constitución democrática, con equilibrios de poder, con libertades públicas y compromisos al servir un cargo público, con un país decente, con respeto a la ley, donde se reivindique el trabajo y el emprendimiento, antes que los bonos populistas que generan dependencia.

Un país decente, no es mucho pedir y levantar un sueño ciudadano para lograrlo corresponde a los ciudadanos que no buscan el enriquecimiento ilícito al actuar en política. Es ese 60% de personas que se abstuvo y que puede plegarse a este proyecto de un país decente, en un nuevo trato social. El capitalismo necesita sacudirse los delincuentes que lo están dominando, pero eso exige transparencia y un gobierno virtuoso, donde dirijan personas honestas, esa es la nueva utopía por la que debemos luchar.

Periodismo Independiente, 05.04.2016 @hnarbona en Twitter.




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lunes, octubre 26, 2020

Cimentar una Constitución en el Bien Común

Cimentar una Constitución en el Bien Común

Estamos en el día después del plebiscito para Aprobar el cambio de la Constitución heredada de la dictadura y la forma de realizarlo. El pueblo fue muy claro al votar en un 77%  por el Apruebo y optar por la Convención Constitucional, por un 80% de los votos emitidos. Esto último, ha sido dejar clarísimo que Chile no acepta que sean los mismos políticos, que son cómplices de estos 30 años de pseudo democracia representativa, los que pretendan redactar la nueva constitución.

La oportunidad de recoger el guante que nos ofrece la historia, significa generar poder constituyente desde las organizaciones sociales, los colegios profesionales, las organizaciones gremiales y sindicales.

La política está ahora, desde el 18 de octubre de 2019, en la ciudadanía, instalada en la calle, a fuerza de movilizaciones, exclusiones y muerte de mapuches, dirigentes sociales y jóvenes que abrieron camino, en un largo camino de movilizaciones y frustraciones acumuladas.

Tenemos que construir un Estado Responsable que se haga cargo de asegurar los derechos sociales, el desarrollo sustentable y la justicia social. Ese esfuerzo significa redimensionar la institucionalidad para darle a la sociedad civil canales permanentes de participación y fiscalización, con capacidad de iniciativa legislativa y de revocación del mandato.

La clase política que se vendió al modelo neoliberal será pasado ignominioso, porque lo que viene depende de la capacidad y sentido común de los territorios.

El pueblo no debe dar un cheque en blanco a los constituyentes, sino que los debe mandatar con un plan de acción, que fije las sensibilidades populares para que, con convicción técnico jurídica y esa legitimidad otorgada por el soberano, el delegado constituyente pueda defender y generar mayorías en pro de esos principios. Los constituyentes deben ser los interlocutores que canalicen la energía de la base social y esto debe ser reglamentado en la Convención Constitucional para ser un método de trabajo democrático, con una comunicación permanente entre el pueblo llano y la Convención Constituyente.

Como órgano soberano, la Convención Constitucional puede, y es conveniente que lo haga, fijar en el reglamento para su trabajo, la realización de plebiscitos vinculantes para ir fijando el avance de los capítulos temáticos de la nueva Constitución. Hay experiencia constituyente valiosa en países como Sudáfrica y su Constitución plurinacional. Ese aprendizaje forma parte del desafío para una democracia profunda.

Cuando se fijen estas formas democráticas de llevar el trabajo constituyente, el pueblo recuperará confianza en la política, se depondrán los prejuicios, dogmas y etiquetas con las que nos han dividido, para generar una unidad basada en la sensatez de la base social empoderada, sobre la base  de programas de corto, mediano y largo plazo, conformando un gran camino hacia una sociedad más justa.

En esos escenarios, esa abstención que llega hoy al 49% del electorado potencial, irá diluyéndose en una política nueva, manejada desde los barrios, las comunas, las regiones, en un tejido social que ejerce la soberanía constante. Y eso que planteo no es utopía, sólo requiere sensatez para ir debatiendo, articulando una voluntad política colectiva, que se enclave en principios de bien común y solidaridad, erradicando los vicios y corruptelas que hoy asolan nuestra institucionalidad.

Construir un Estado diferente requerirá reingeniería profunda, prioritariamente para sacar los derechos sociales de la visión mercantil del actual sistema, generando un Estado que sea capaz de generar inversión, con descentralización y participación de los territorios, que deberán aprender este nuevo estilo proactivo de construir sueños colectivos, autogestión y proyectos asociativos.

Hay sectores que, desde la evidencia de 47 años de un Estado cooptado y corrompido para beneficiar los grupos económicos, plantean la desaparición del Estado como máxima organización de la sociedad. La respuesta a ellos es que no se puede construir desde una autoridad licuada, que lo que debemos buscar es un Estado que se sacuda sus vicios y recupere su esencia para la protección de la vida, la seguridad de la población frente al narcotráfico y el crimen organizado, el desarrollo descentralizado de los territorios, cambiando el capitalismo salvaje por relaciones de colaboración y justicia social, procurando una paz estable con nuestros vecinos, basada en la cooperación.

Reactivar la economía habrá de significar que se eliminen los mecanismos que han favorecido la concentración de la riqueza, erradicando la corrupción asociada que se despliega hacia un Estado cooptado. Se debe fomentar una industria alejada de esos vicios, la que en principio ha sido víctima del poder hegemónico de los grandes grupos.

Es un tema el reorientar la energía del Estado en lo económico, procurando inversiones propias o asociadas, recuperando su rol conductor de un desarrollo sólido de un sistema productivo nacional. Lo que significará fiscalizar debidamente el quehacer económico, eliminando las prácticas depredadoras de los grupos económicos, eliminando subsidios y tratos fiscales preferentes que los han beneficiado por décadas, que han llevado a la concentración de la riqueza, la evasión fiscal y la depredación de los recursos naturales.

Volver al fomento de una industria nacional que de valor agregado a nuestros recursos naturales, con una expansión de la mediana empresa y los emprendimientos, debiera ser parte de la redefinición de la economía que se oriente al bien común, sobre lo cual existe un largo camino por recorrer.


Periodismo Independiente, 26 Octubre,2020.

 

 

 

 




Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, octubre 18, 2020

La explosión social de octubre, un año después.




No fueron los treinta pesos de aumento del pasaje del Metro, fueron treinta años acumulados de abusos. Por décadas se ha vivido en Chile un placebo de democracia y una complicidad, colusión, corrupción, vasos comunicantes de las élites políticas con los grupos económicos.

La plutocracia, el poder de los ricos, incluye hoy a esos mismos actores que se sirvieron de la dictadura para usurpar el patrimonio público y mantener al Estado con camisas de fuerza, dejando que el libertinaje fuese el marco para el saqueo y el abuso. La mentira de un Chile jaguar se hizo añicos, hace una año.

En estos 30 años no hubo una alternativa programática diferente al neoliberalismo, vivimos la realidad de una pseudoizquierda sin alma, sin utopías, habilosa para escalar tras el poder, mercantil y traidora del mandato popular, llena de excusas para disfrazar su falta de voluntad política para avanzar en cambios al modelo. Por ello, su primera reacción fue alinearse con la defensa del orden, facilitando sus bancadas a Piñera para implantar más leyes represivas.

El Acuerdo por la Paz Social y una Nueva Constitución fue gestado, sin el mundo social, entre cuatro paredes, en ese miedo de la élite de ver derrumbarse la institucionalidad de la que son parte.

No fue fruto de la comprensión o defensa del sentir de las calles, sino una forma de mantenerse esos políticos en el juego del poder, que se les había ido de las manos, se había instalado en las calles, en un pueblo que ponía en jaque a todo el Estado.

La pandemia sirvió al gobierno para ganar tiempo, posponer el plebiscito de abril e imponer la militarización del país.

Su objetivo central fue, desde el inicio de la pandemia, fortalecer la capacidad represiva del Estado, antes que la salud pública. La estrategia fallida de inmunidad de rebaño y la mezquindad para respaldar con ayuda directa a las familias y las personas, más su sordera frente a las recomendaciones de especialistas para implantar un confinamiento efectivo parar frenar los contagios, han llevado al país a una situación crítica, con más de 17 mil muertos.

En este período de pandemia, Piñera ha mantenido el toque de queda y el sistema ha funcionado con descaro, generando medidas y permitiendo situaciones que han ido echando bencina al fuego del descontento popular.

El 18 de octubre de 2019 la explosión social fue visceral, la expresión de millones de personas movidas por una emoción profunda de desencanto, desesperanza y rabia frente a la indolencia y crueldad del modelo.

A un año del estallido y en la perspectiva del Plebiscito del 25 de octubre próximo, la ciudadanía ha ido debatiendo en múltiples foros sobre el sueño colectivo que se espera construir para las futuras generaciones.

En este año la gente, el pueblo agobiado por la desprotección, ha descubierto la solidaridad, los espacios locales se han rearticulado, las ollas comunes han significado recuperar tejido social, las ideas han fluido y se ha logrado un ejercicio cívico multitudinario que permite llegar a esta gran oportunidad de desmontar la constitución de la dictadura con un Apruebo contundente, que permita romper de hecho la trampa del quorum de 2/3.

Estamos en un momento crucial, donde la derecha fascista propicia una máxima represión para recuperar su orden.

La estrategia sensata de la civilidad debiera ser llegar en forma masiva al plebiscito, evitando provocaciones. Se ha comprobado, gracias al periodismo investigativo de CIPER, que ha existido infiltración de funcionario de Carabineros en las protestas, que incitaba a la violencia en la comuna de Lo Hermida, comprando bencina para preparar bombas molotov, llevando a otras personas a atacar un retén de carabineros.  

Esta evidencia comprueba un hecho histórico en las protestas, la presencia de encapuchados que después de marchas pacíficas y multitudinarias, aparecían vandalizando semáforos, saqueando al comercio.

Se ha verificado en instancias judiciales que Carabineros ha desarrollado una fuerza desmedida con una violación reiterada de los derechos humanos, mutilando, torturando, realizando apremios ilegítimos y fuerza desmedida. Los montajes para criminalizar la protesta social han constituido una política de Estado.

En la explosión de octubre del año pasado, se vivió la omisión a todas luces de las fuerzas policiales, dejando hacer a turbas que se infiltraban y disfrazaban de manifestantes, provocando y justificando la reacción que significó el arresto de gente inocente y pacífica. Se entiende que los violentistas son funcionales a la represión y existe una presunción de que se trate de bandas del narcotráfico haciendo su negocio. Las sirenas que elevan mensajes engañosos, como no votar o marcar el voto, deben ser excluidas por ser funcionales al sistema que se quiere cambiar.

El mensaje de sensatez que se siente en la base social, en las comunidades populares que han estado luchando por sobrevivir a la pandemia y la indolencia del Estado, es cuidarse, evitar provocaciones y llegar a un plebiscito con la conciencia clara en los objetivos fundamentales que debe plasmar una nueva carta magna.

En un común denominador, como un mosaico con millones de voces, hay coincidencias medulares de lo que se busca alcanzar: reglas del juego que enmarque una sociedad más justa donde el pueblo ejerza una democracia participativa y donde se elimine la corrupción estructural que cruza nuestra sociedad y que resume la causa profunda d la explosión social de octubre.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 18 Octubre,2020






Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, octubre 12, 2020

EN TIERRA DERECHA; plebiscito para una Nueva Constitución





Estamos en tierra derecha, evitaremos provocaciones, amedrentamiento, desinformación, pandemia, para votar sin miedo y vencer en forma abrumadora.

Una mirada libre a nuestro entorno

Manifiesto Constitucional

Principios Básicos para Una Nueva Constitución

El plebiscito del 25 de Octubre es parte de la respuesta de los partidos políticos para recuperar la iniciativa perdida ante el movimiento social el 18-O y darle respaldo a Piñera para terminar su mandato. Sin embargo, también se ha convertido en la primera oportunidad que tienen los chilenos para rechazar, en las urnas, la ilegítima constitución de Pinochet-Lagos.

El proceso constitucional, impuesto tras el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, representa el intento de la clase política de quitarle el protagonismo al movimiento social, que ha venido exigiendo el término del modelo desde el 18 de octubre de 2019 a lo largo de todo el país, en un proceso constituyente donde es el pueblo soberano autoconvocado el que está buscando el modo en que la sociedad chilena se organice económica, política e institucionalmente.

Es la sociedad civil y sus organizaciones de clase, con sus jóvenes mutilados y encarcelados, con su solidaridad en las ollas comunes, con su resistencia a los designios de la oligarquía instalada en el gobierno, con sus aportes y sacrificios para superar la pandemia del COVID-19, con su historia de movilizaciones contra el modelo de los abusos, quienes deben dar contenido a una Nueva Constitución.

En ese contexto, la Mesa Coordinadora por los Derechos Humanos reitera su declaración del 16 de noviembre de 2019 (1) y llama a votar el 25 de octubre, como debe hacerlo en cada votación todo ciudadano consciente de sus deberes cívicos, y a marcar APRUEBO una Nueva Constitución entendiendo que el mandato popular apuntará a definir una sociedad basada en la solidaridad y en los derechos sociales, que garantice el desarrollo soberano de Chile con respeto por todos los Pueblos que conforman la Nación, por el Medio Ambiente y la Naturaleza.

Esa Nueva Constitución no surgirá del proceso constitucional en desarrollo, sin una decidida, sostenida y potente intervención del pueblo, para imponer sus demandas y exigencias a la clase política, a los partidos del Acuerdo por la Paz y a los Convencionales que resulten electos.

Por ello, la Mesa Coordinadora por los Derechos Humanos invita a las organizaciones sociales, a los pueblos organizados, a los jóvenes de la Primera Línea, a  los cabildos que debatieron durante el alzamiento popular, a los colegios profesionales, a los académicos, a los estudiantes, a los movimientos que tienen reivindicaciones propias, a los movimientos y partidos políticos antineoliberales, a los independientes con consciencia social, a pronunciarse sobre los contenidos que debe tener una Nueva Constitución y a declararlos públicamente para que sirvan de hoja de ruta a quienes deberán pronunciarse sobre ellos.

En aras de levantar una plataforma de convergencia cívica, consideramos que una Nueva Constitución debe recoger las prioridades que evidenció la consulta de diciembre 2019 en 225 comunas de Chile y, en sus principios de humanismo y justicia social, recoger la Propuesta Constitucional de Salvador Allende (2) y consagrar algunas definiciones básicas como las que, a continuación, proponemos:

1.      Un Estado Responsable, sustituirá al actual Estado Subsidiario. Su misión primordial será la protección de la Vida y garantizar los Derechos Sociales, entendiendo por tales Alimentación, Seguridad Social, Salud, Educación, Trabajo, Acceso al Agua, Entorno Ecológico libre de contaminación, Cultura, Vivienda, Deportes y Recreación, Equidad de Género y Protección de la Infancia.

Los Derechos Sociales no podrán tener el carácter de mercancía ni se les podrá explotar con fines comerciales.

2.      El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todos los recursos naturales del aire, suelo y subsuelo del país.

Será de su exclusiva responsabilidad la protección y utilización racional y sustentable de ellos. También podrán ser nacionalizados los bienes de producción que el Estado declare de importancia estratégica o preeminente para la vida económica, social o cultural del país. La participación privada, en sociedades conjuntas con el Estado, no excederá el 49% de las acciones.

Los minerales extraídos serán refinados e industrializados en su totalidad en el país. Se iniciará de inmediato un proceso de desprivatización en condiciones que serán establecidas con transparencia, capacidad de auditoría, seguimiento y poder revocatorio de las regiones y la sociedad civil, en donde se asiente cada proyecto.

3.      Un Estado Plurinacional, con una profunda vocación de paz e integración regional, que consagre los derechos de los pueblos originarios a mantener sus tradiciones, costumbres y cosmovisión, a obtener del Estado reparaciones que resuelvan deudas históricas y a integrarse como aporte al desarrollo sustentable del país.

4.      Un Estado Fiscalizador que combata la evasión y fije una política tributaria progresiva que aplique mayor carga tributaria a los sectores y estamentos de más altos ingresos, para lograr como objetivo de mediano plazo una equidad tributaria.

Se sancionarán la corrupción, la usura, la especulación, la concentración monopólica y los delitos económicos con pena severa de cárcel y la muerte civil. Cuando estén involucrados estamentos castrenses, se agregará degradación y destitución.

Se repondrán y fortalecerán las atribuciones y competencias del SII, Servicio Nacional de Aduanas, Contraloría General de la República y Municipalidades, para iniciar acciones judiciales, cuando identifiquen algún ilícito aduanero, tributario, corrupción o delito económico. La Sociedad Civil tendrá capacidad de actuar y se consagrará la institución del Defensor del Pueblo, en distintas materias, que defenderá a las personas y las  Organizaciones Sociales cuando se vean afectados sus intereses.

5.      Economía democrática. Su objetivo central será satisfacer las necesidades y requerimientos del pleno ejercicio de los Derechos Sociales indicados en el punto 1.

Tendrán reconocimiento constitucional la propiedad estatal, social, comunitaria, privada y mixta. Como un principio de regionalización y de desarrollo de los espacios locales, un porcentaje de la tributación de las industrias estratégicas se destinará directamente a las Comunas en las que ellas se asienten o desarrollen su actividades productivas, comerciales o logísticas. Se recuperarán el ferrocarril y el cabotaje marítimo para el transporte de carga.

Se establecerá un sistema bancario de fomento que contemple la recuperación del Banco del Estado como organismo regulador y a CORFO como entidad que promueva la actividad económica de los sectores pequeños y medianos.

El mercado financiero tendrá el carácter de industria estratégica y estará regulado por el Estado, el Banco Central mantendrá su autonomía priorizando las estrategias de desarrollo de largo plazo del país.

6.      Un Estado Soberano en un mundo multipolar.

 Se fortalecerán la cooperación y la integración regional latinoamericana, promoviendo proyectos colaborativos de integración física, industrialización, turismo, ciencia y tecnología.

La Legislación nacional se ajustará automáticamente a la normativa internacional que derive de los tratados, convenciones y otros acuerdos que Chile firme y ratifique. Será obligación del Poder Legislativo fiscalizar el cumplimiento de la adecuación normativa o reglamentaria para cumplir con esta disposición constitucional.

Chile actuará con plena soberanía usando las cláusulas de salvaguardia y renegociando acuerdos comerciales para proteger el interés nacional.

7. La organización política se sustentará en la División de los Poderes.

El sistema electoral será representativo, los dirigentes sociales podrán ser candidatos a cargos de representación, los partidos deberán acreditar su representatividad, transparentar su patrimonio y deberán presentar su declaración de intereses. Las organizaciones sociales podrán presentar candidatos independientes sin desventajas electorales.

El Poder Legislativo será ejercido por un Congreso Unicameral con plenos poderes para iniciar acciones legislativas.

Se consagrará la participación de la sociedad civil, con exigencia de rendición de cuentas a las autoridades y mecanismos revocatorios a los representantes populares, permitiendo, además, que la sociedad civil tenga iniciativa legislativa.

El plebiscito será la herramienta dirimente para las cuestiones de interés general, tanto a nivel nacional como comunal.

8.      Seguridad nacional y orden público.

El Estado chileno nunca será agresor ni participará en la ocupación militar de otro estado. El Estado chileno no tiene enemigos internos.

Las FFAA estarán subordinadas al poder civil, dependerán del Ministerio de Defensa y serán no deliberantes. Tendrán la capacidad suficiente para garantizar la seguridad nacional frente a agresiones militares externas. Podrán apoyar las labores de desarrollo comunal y de superación de las crisis generadas por catástrofes naturales. En estas labores no podrán portar armamento de guerra ni de disuasión. No podrán emplear sus armamentos contra la población del país bajo ninguna circunstancia.

Carabineros de Chile será reemplazado por un cuerpo policial no militarizado para garantizar que la sociedad civil pueda ejercer sus derechos con seguridad y orden. Será un órgano de protección ciudadana y no represor. Dependerá del Ministerio del Interior.

La PDI será un órgano profesional para investigar todo tipo de delitos, coadyuvante del Poder Judicial y dependiente del Ministerio de Justicia.

9.      Naturaleza y Entorno Ecológico.

El Estado recuperará el control del Agua como bien de uso público, asegurando el vital recurso para el consumo humano y la agricultura campesina a escala pequeña y sostenible, procurando la autarquía y seguridad alimentaria, libre de transgénicos. La desprivatización del agua será automática y sin indemnización.

El Estado promoverá el empleo de energías limpias y su exportación en los espacios de integración regional del cono sur.

Serán prohibidas las Zonas de Sacrificio. Las industrias contaminantes tendrán un año de plazo para ajustar sus índices a los estándares internacionales, los que serán fiscalizados por entidades públicas. Transcurrido ese plazo serán cerradas y sus trabajadores indemnizados e incorporados a procesos de reconversión laboral. El Estado deberá realizar censos sanitarios para evaluar el impacto en la salud de la población, asumiendo las reparaciones a las comunidades afectadas.

El bosque nativo será de propiedad exclusiva del Estado, su protección y recuperación serán un deber prioritario y no podrá ser objeto de operaciones comerciales. La desprivatización será automática y sin indemnizaciones. Se eliminará el subsidio forestal que ha enriquecido a los grupos económicos y destruido el bosque nativo y la flora endógena.

Serán recuperadas las tierras usurpadas a los pueblos originarios y les serán devueltas con ajuste al Derecho Internacional.

El Estado garantizará el desarrollo armónico, sustentable y descentralizado del territorio, con planificación participativa y un fortalecimiento de las regiones.

10     El Estado asegurará la libertad de prensa y la libre expresión.

El Estado asegurará la libertad de expresión y su ejercicio será un derecho inalienable de las personas y comunidades.  Se consagrará la libre expresión desterrándose la censura oficial, directa o indirecta. Se regulará la propiedad de los medios de comunicación, prohibiendo que éstos sean controlados y se concentren en grupos corporativos que limiten la libertad de prensa y el pluralismo ideológico o religioso. Se defenderá la libertad de la Internet y las redes sociales.

11.    Un Estado efectivamente Laico, que asegure la libertad de culto consagrando una efectiva separación de las Iglesias del Estado. En materia valórica, se consagrará la libertad personal responsable, la tolerancia y la no discriminación. Se protegerá la privacidad de las personas y la convivencia cultural en diversidad. Ningún credo o grupo podrá desviar el sentido neutral del Estado ni presionar por privilegios discriminatorios.

MESA COORDINADORA POR LOS DERECHOS HUMANOS

Valparaíso, septiembre, 2020.

1          http://www.mesacoordinadoraddhh.cl/los-pueblos-de-chile-exigen-respeto/

2          http://www.mesacoordinadoraddhh.cl/constitucion-del-73-sangria-editora/