lunes, marzo 27, 2023

En las sillas voladoras


Transcurre el tercer mes del 2023. Hay una guerra  en curso que puede escalar a una tercera y última guerra mundial. Hay una profunda crisis en el mercado de capitales.  En Silicon Valley, Suiza y Alemania se desploma la banca; emerge un orden multilateral, mientras la potencia hegemónica se debate entre la recesión y la amenaza temeraria de escalar a niveles de los que puede resultar imposible el retorno. Vivimos un final o un tránsito. La sensación de término horada sólidos principios. El remolino de lo instantáneo expele las capas oficiales de época y va desnudando el esqueleto seco de la dominación. 

En el territorio de lo falaz, se repiten las distopicas percepciones de impotencia. En cincuenta años la lengua será de los que controlen la IA. Quizá  llegue el arrebato y la humanidad cambie. Las patrañas de libertad y democracia caen por su propio peso. Los imperios se sacan la careta.

En la vorágine de señales, las masas son distraídas por el entretenimiento digital y, los más, marchan sonriendo al desfiladero, absortos en conducir su carro, cambiar  de zapatillas o de celular. Inútiles multitudes fragmentadas pierden su  norte de cambios y se enfrascan en bizantinas discusiones que a nadie importan, mientras las élites construyen nuevos órdenes para encarrilar a sus esbirros, con sus acuerdos vergonzosos. En una dimensión minúscula, los individuos se sacan selfies mientras el mundo se cae a pedazos. Se perfecciona el control de masas con tecnologías de reconocimiento facial. El gran Hermano hoy es cuento viejo. La IA rebasa los límites y la alimentan simios amorales. El riesgo de colapso se hace inminente.

¿Cómo convencer a las personas de la necesidad de unirse en conciencia colectiva? ¿Cómo elevar los espiritus resecos para blindarnos de la banalidad que cunde?

La gente sencilla no asume la perspectiva del deterioro que se vive como sociedad, pero intuitiva acumula bronca. La anomia, la ilegitimidad de las instituciones, aflora a diario. Es el costo de la mediocridad y la falta de ética para conducir una crisis,  al parecer ignorada de adrede. La corrupción que cruza la sociedad, propicia la apatía  y el sálvese quien pueda. Es preciso reaccionar para recuperar sensatez,  buscar apoyo para sobrevivir al caos que se viene. En medio del escenario disruptivo asoman los totalitarismos, la imposición de intereses particulares por encima del bien común. Hablar de ello ya crea el estigma al que piensa y contradice las posturas oficiales.

Estamos degustando la paz antes de la tormenta. Quién sabe si mañana habrá un espacio como éste, de sincera reflexión. 

Hernán Narbona Véliz 
Periodismo Independiente 
Marzo 27/2023.

domingo, marzo 26, 2023

En los rumbos de la Integración Regional


Integración chileno argentina, vivencias de fraternidad
 
 
No te das cuenta de que no fue ayer, llevas tan prendidas las experiencias, que de repente son historia vieja y sientes la necesidad imperiosa de compartirla con viejos camaradas y dejar testimonio para las nuevas generaciones.

Fue a fines de abril el año 1974 cuando aterricé en Ezeiza de madrugada y viví el primer amanecer en Buenos Aires, con la ciudad cuidada, limpia, despertando temprano entre aromas de café, en esas peatonales cívicas de Lavalle y Florida, donde las discusiones políticas se hacían en la esquina, a viva voz. Porque era aún la Argentina de Cámpora, último reducto de la democracia en el cono sur, pisoteado por las botas del golpismo en Brasil, Uruguay y Chile. Esa Argentina fue un refugio y me permitió insertarme como un inmigrante más, recibido sin discriminación alguna, con los brazos abiertos. 

 

Viví 8 años en Buenos Aires y fue un período que hubo que transitar con cautela. Viví la muerte de Perón como un espectador. Mi preocupación era no poder estar en Chile para el nacimiento de nuestro primer hijo. En medio de las exequias a Juan Domingo Perón, recibí el telegrama con la feliz noticia, “nació varón, la mami y el niño bien”. Encontré trabajo a través del diario El Clarín, me incorporé a una multinacional belga que exportaría una planta llave en mano a Bolivia. Me hice cargo del proyecto, mi profesión me respaldaba y mi vida transcurrió por el Obelisco, por Rivadavia, por el bohemio barrio de San Telmo y muchos viajes a Tarija, al sur de Bolivia. De San Telmo llegamos a Núñez y finalmente a Palermo. Buenos Aires se convirtió en mi barrio y lo siento con mucho amor, como parte de mi derrotero, con emoción, logros, desarrollo personal y familiar. Fui un ciudadano más de Buenos Aires. 

 

Como todos los argentinos viví la negra época de la dictadura, esquivando sus zarpazos. De ese inicio familiar me quedó una hija nacida en Palermo. La primera infancia de mis hijos se desarrolló en torno a la cancha de River, al jardín Botánico, el zoológico, los Lagos de Palermo y la Rural. Cursé mi pos título en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador, allí en el barrio de Once. Se generaron lazos imborrables, siguiendo de cerca una realidad que los medios ocultaban. Viví desde el piso 17 de la segunda multinacional en la que trabajé, los apagones de ensayo de la guerra con Chile, pero las cosas seguían funcionando pese a la tensión que se vivía. Conocí amigos entrañables como Oscar Klier, ya fallecido y que fundara la Universidad de Congreso en Mendoza, la Doctora Mirka Seitz, mi colega aduanero Raúl Bustos Cara.La vida nos juntó muchas veces, en las lides de la cooperación regional.

 

Cuando la economía se vino abajo con Martínez de Hoz y el loco Galtieri en el mando, con mi familia decidimos volver a Chile, donde tuvimos un duro reinicio, en medio de otra crisis profunda. Con la experiencia profesional de más de 10 años, esquivando las listas negras de la dictadura, me pude insertar en la vida académica y fui profesor de la Escuela de Ingeniería de Transporte de la entonces Universidad Católica de Valparaíso, desde 1983. Nuestros países habían vivido la casi guerra de 1978 y en 1985 se firmaba el Acuerdo de Paz Perpetua, luego de los buenos oficios del Papa y su delegado, el Cardenal Antonio Samoré. A Dios gracias se consolidaba una paz que nunca debió verse amenazada. 

 

En ese período, quizá a finales de 1985, viajé a Mendoza para visitar a mi hermana que comenzaba a disfrutar la seguridad argentina con su pequeña hija. Y en ese viaje pasé a conversar con el Rector de la Universidad Nacional de Cuyo, el poeta y amigo Luis Triviño, un gordo enorme, radical y primer Rector en democracia. Le propuse la idea de formar una red de universidades que se comprometieran con la integración entre nuestras regiones. Asumíamos la realidad política de un Chile que aún luchaba por recuperar la democracia y una Argentina que en suerte ya lo había logrado, después de la tragedia de las Malvinas. Luis esa misma tarde me llevó al Insteco y me presentó a Rodolfo Gabrielli y seguidamente a José Octavio Bordón, entonces Gobernador de la Provincia de  Mendoza, actual Embajador de Argentina en Chile, pero entonces, simplemente el Pilo Bordón. 

 

Rápidamente surgió el proyecto y regresé a Chile, obteniendo pleno respaldo del Rector Juan Enrique Froemel y la ayuda de mi ex Director del Rubén Castro, Lucho Nicolini Ghio, con quien formalizamos la creación de lo que llegó a ser una gran organización académico empresarial,  el Consejo Académico de Integración Chileno Argentina, CAI, del cual fui el Secretario Ejecutivo. 

 

Se sumaron en Valparaíso las universidades de Valparaíso, UPLACED de Playa Ancha, la Federico Santa María. Del lado argentino se organizó un capítulo que agrupaba a todas las universidades de Cuyo, tales como la Champagnat, la Congreso, la Aconcagua, el Insteco y la UNC. El resultado de esta aventura fue la realización de unas Primeras Jornadas por la Integración Chileno Argentina que se realizaron en Viña del Mar, en un hecho político sin parangón histórico, ya que, por primera vez, se articulaba un eje de cooperación a nivel de regiones y no por la vía de las capitales. 170 empresarios, políticos y académicos debatieron en el Hotel O’Higgins de Viña del Mar por más de una semana. La integración física, el corredor bioceánico, la integración cultural, la complementación de las dos economías, fueron algunos de los temas tratados. Al proyecto se sumaron las federaciones de estudiantes y surgió una dinámica que tuvo diversos canales. Y, lo más trascendente, por primera vez un Gobernador de la Argentina democrática, José Octavio Bordón, compartía testera con un Intendente Regional del régimen militar, el Almirante Pablo Wunderlich, quien había tenido un rol importante en la crisis de 1978. Los caminos de la paz y la democratización regional se abrieron con la mirada de futuro que construimos a partir de esta experiencia. El hecho fue relevado por las Cancillerías de ambos países y marcó un hito en la integración microregional. 

 

Con el advenimiento de la democracia en Chile las cosas volvieron a su realidad centralista, pero en la retina de una generación quedó esa experiencia en donde universitarios, académicos, políticos de diverso signo, empresarios, se comprometieron con la paz y la colaboración en este eje de integración, que tiene un destino común.

 

Posteriormente, la vida me llevó a reencontrarme con la Argentina trabajando como Consultor del Centro Interamericano de Comercialización de la OEA. Trabajé con cámaras de comercio y universidades de diversas regiones, en especial Entre Ríos, Rosario, Tucumán, la Universidad del Centro en Tandil, Provincia de Buenos Aires,  Córdoba, La Rioja. En Chamical, localidad de la Rioja, en una ocasión expuse sobre el rol de los medios de comunicación en los procesos de integración. En la mesa académica como anfitrión del Encuentro estaba Menem, con su mejor pinta de Facundo Quiroga, antes que viniera a recibir las llaves de la ciudad de Valparaíso en los noventa, cuando ya lo hizo con un look de yuppie. 

 

En el período reciente, los lazos con Argentina se centraron en el eje de ATACALAR, proyecto de integración en el que participan Atacama por el lado chileno y las provincias de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba, por el lado argentino. Por 7 años viví esa experiencia, fundamentalmente impulsando desde la Tercera Región de Atacama, el eje que cruza por los pasos de Pircas Negras y San Francisco, hoy rebautizado como Paso Julio Palma Vergara, en honor póstumo de un gran amigo y pionero, que falleciera a consecuencia del aluvión que arrasó Chañaral.

 

Como lo decía Raúl Scalabrini Ortíz, soy ese hijo adoptivo que se acoda en Corrientes y Esmeralda a contemplar la vida, con esa filosofía particular del inmigrante que recrea sus lecturas y sus sueños, encontrando espacios generosos en la Argentina.

 

Hernán Narbona Véliz, Febrero/2018, Periodismo Independiente, @comarcadepoetas y @hnarbona en Twitter

viernes, marzo 17, 2023

Pos verdad: la distorsión de la historia


Pos Verdad: la distorsión de la Historia

Chile se está mostrando con sus grandes mentiras, en la percepción distorsionada y frontal de vencedores y vencidos, de victimarios y víctimas, de apatía e ignorancia cívica, en un remolino que nos envuelve en lecturas que nos emborrachan, las mil historias distintas de los últimos 50 años. La distorsión ideologizada de hechos que ocurrieron en medio de sensaciones distintas, de una escalada de violencia, que las personas vivimos desde posiciones diferentes, desde edades diferentes e intereses distintos.

La forma cómo se percibe la historia de los sesenta a la fecha genera una lectura difícil. Son 50 años de historia, conquistando la nacionalización del cobre, levantando la reforma agraria, disfrutando el espacio ganado con la reforma universitaria, sin imaginar que la guerra fría tendría su etapa más sangrienta en el golpismo y la reacción de los setenta.

Con actores de la élite que se repiten pero en roles contradictorios, con protagonistas que se repiten, pero que ahora defienden un modelo neocolonial, como representantes y administradores de un nuevo orden en donde les tocan sus migajas. La visión nuestra, con manos limpias, había sido de idealismo, una utopía llena de sueños, recibiendo los coletazos de la historia, hechos que troncharían familias, que cambiarían nuestras vidas. Priorizando la sobrevivencia, generando proyectos de familia contra viento y marea, desplegando la inteligencia para mantener la dignidad y la voz crítica, aunque ello haya sido un acicate para seguir adelante tozudamente, pese a las zancadillas y las traiciones.

La historia oficial se impone. La dictadura tuvo el buen cuidado de mantener y concentrar la propiedad los medios de comunicación. La Concertación destruyó los medios independientes con los que se había abierto espacio a la transición. La asfixia económica los fue matando. El servilismo y la traición hoy se traduce en una Memoria dispersa, deteriorada, con la solución biológica en marcha, con etiquetas interesadas que buscan dividendos presentes con cargo a mentir retrospectivamente.

Haber impuesto el silencio a las declaraciones de las víctimas en la Comisión Valech, es evidencia de esta destrucción premeditada de una historia realista. Gracias a la desclasificación de archivos de la CIA pudimos leer el Pinochet File que reforzaba los hechos acaecidos desde el día en que Allende sacaba la primera mayoría, en el Chile democrático de los tres tercios. De allí en adelante los hechos confusos, el complot asesino, las justificaciones de adherentes y adversarios de la Unidad Popular, la quinta columna desintegradora de la revolución cubana, apretando el acelerador y ayudando implícitamente al golpe y el odio. Dineros sucios pagando los paros de camioneros, colas, mercado negro, desabastecimiento, pero también honestidad en barrios donde se actuaba correctamente.

Pero, al trasluz de la experiencia ulterior, queda la evidencia de traiciones, aprovechamiento, egoísmo recurrentes, porque los mismos que rasgaban vestiduras por la revolución armada, desestabilizando el gobierno democrático, fueron los serviles sicarios de la social democracia europea que se vendió al modelo transnacional, en relaciones corruptas que les permitieron gozar del poder, hasta la quiebra del modelo. Los mismos que se quedaron con esos recursos de solidaridad, para instalar en la transición sus partidos instrumentales, negociando los acuerdos secretos que nunca se alcanzará a destapar y que a los jóvenes que perdieron la confianza ya no les importa en sus urgencias presentes.

La generación perdida tuvo idealistas consecuentes que hoy son adultos empobrecidos e ignorados y un puñado sectario, coludido férreamente, para usar cuotas de poder, con pragmatismo y cinismo, echándole la culpa a la dictadura, a las turbulencias, a alguien siempre.

En la realidad que tiene desmantelada la izquierda, es el resultado de una total mentira, con verdades a medias, con sensibilidades que son expectativas de justicia, de verdad, que no cumplió ninguno de los 5 gobiernos concertacionistas, verdadero engendro político que nos vendió una transición mentirosa, que perpetuó y profundizó el modelo, rindiendo pleitesía al dios dinero.

La pos verdad duele.

 

Hernan Narbona Veliz

Periodismo Independiente 16 de marzo de 2018.

 


domingo, marzo 12, 2023

La traición y la derrota


 
Décadas que cuesta ordenar, porque la sinrazón, las mentiras del poder, la traición, han clavado esquirlas en la humanidad de este pueblo, degradando la noble pobreza marrón del  siglo pasado, cuando se vestía bototos demacrados por los inviernos, pero relucientes tras los lustrines de la decencia. Las espaldas se curvan, los ojos buscan adoquines por instinto, a horcajadas sobre los muelles, el siglo destila sus aguardientes de fuego, adornando las peatonales con los anuncios de un titiritero, impidiendo que fluyan los volcanes marinos.

Pintarrajeando madrugadas, contando ladridos remotos de los perros, se vienen los sueños como hojas de un block, apretadas por la ira, flotando los días parejos por la incierta canasta  de  escritorios desvencijados, con retazos de discursos censurados, enmudeciendo las editoriales de la cobardía, sin explicar, ahogadas las palabras que quisieron estallar como cascada, pero quedaron tiritando en el vendaval frío de lo prohibido.

Cargamos en esta larga noche entumecidas palabras que caminan en fila india hacia los acantilados del silencio. Una oración musitada apenas, levita por los barrios violentos, por los relaves ácidos de pueblos fantasmas, aves que desaparecen, dolores que los titulares se niegan a sincerar, en la ancestral mentira de los poderosos. Valles sin zorzales, la codicia robando el agua, contaminando los mares y las arcillas. Las lágrimas son una piadosa mantilla que despeja la camanchaca, ayuda a llevar la angustia  de los campanarios. Y puedes salir cada mañana al trabajo, saltando por los  fétidos callejones donde perros vagos acompañan a zombies desolados por las garras del vicio.

Vamos con las pústulas de la traición en el alma, como esclavos sin memoria, negando la historia, secándonos en penas recónditas, con cicatrices de resistencia, escarbando en los diarios de vida un aliento verde que nos ayude a recuperar los sueños, utopías y ritmos de aquellas alamedas clausuradas por el miedo, por los placebos democráticos que nos vendieron como espejuelos brillantes, los solemnes juristas, coludidos con los pretorianos de la impunidad y la muerte, en una circense parodia de progreso y crecimiento.

Poeta Narbona 25 de febrero de 2018. @comarcadepoetas  

Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, febrero 27, 2023

Girones de un desquicio


Girones de un desquicio
(una columna desaprensiva)
Cuando, repitiendo la historia, el Ten Tanker llega fallado, y vuelven los llantos a las pantallas, nadie habla ni se acuerda del subsidio forestal. Tiembla el pulso para eliminar el maldito DL 701. Detrás de las catástrofes se invoca la solidaridad y son los estafadores quienes, desde sus oficinas virtuales en cárceles de alta seguridad, hackean identidades y hacen campañas solidarias para la Fundación Mi Casa. Aparecen filántropos que acaparan materiales para el gran negociado de la reconstrucción
Parived es el distractor preciso, la pantalla perfecta de la farándula para olvidar los juicios por desfalcos alcaldicios. Nuevo Fiscal. Se comprueba que gato pardo no caza ratones. Nos inyectan banalidad a la vena. La muerte crea avalanchas de dolor en la tierra. Un choque de placas devasta una gran nación. Diluvios, tempestades, avalanchas, pero nadie se compromete para frenar el cambio climático. Mientras unos arden, otros desaparecen y decenas de miles son sepultados por edificios que no cumplieron normas. Pero el foco de la cooperación europea ha sido juntar más municiones para seguir la guerra.
Las constructoras colocan manitas de conejo. Mientras arde la última araucaria, un patriota defiende la soberanía de su piscina. Es un héroe del individualismo. Podría ir como experto a la nueva constitución. Muere un cantor popular, tras haber sido denostado. Parte lapidado por haber sido un profeta fálico con supuestas feligresas concurriendo a un motel para violaciones programadas, sacando número.
En el sur, las lenguas de fuego casi matan a un dirigente de los escritores que andaba ayudando a organizar la ayuda. Los poetas buscan asilo en la primera biblioteca de país y allí elevan oraciones politeístas a los dioses paralelos. Mientras arde el sur del Edén y el cinturón de fuego del Pacífico se reactiva, las multitudes se deprimen en Tick Tock porque Yerko Puchento se baja del Festival. A todo esto el Festival repone la orquesta, cuando ya casi no queda Festival. Los canales mueven sus redes sibilinas y Mon Laferte va a Olmué. A propósito de orquesta, en la burbuja ahumada del palacio de la desvergüenza, siguen orquestando el gran maquillaje del amarillismo y el aceite fluye generoso. Frente al descalabro, el susto. El director de la orquesta mayor del reino perdió su batuta, adulteraron su partitura y ahora toca de oído, pero está cada día más sordo. Dicen que sólo un bombo salvaría al Festival.
Hernán Narbona Véliz
Periodismo Independiente
Corresponsal en la Región Valparaíso de La Razón.cl
Una mirada libre a nuestro entorno

martes, noviembre 29, 2022

ODA A LO INÚTIL

ODA A LO INÚTIL


 

Entrampado en los materialismos el ser humano va perdiendo su espiritualidad, aquello que lo hace semejante al Creador, a la esencia del Ser. Desde que nace, lo encarrilan las camisas de fuerza de un modelo lleno de sofismas. Su paso hacia el ser, es constreñido por la prisa, al aprendizaje de aquello que le sirva, aquello que sea funcional a una necesidad imperativa de logros cuantificables.

¿Qué quieres ser cuando grande? Los niños dirían, en su candidez e inocencia, que quieren jugar con otros niños, que quieren ser felices. Pero,  el mundo adulto ha asimilado la felicidad a la tenencia de objetos, a la posesión ilimitada, a la carrera salvaje tras vellocinos de oro, sin mirar al costado, tratando de ascender individualmente, dejando de sentir y disfrutar del camino. Desde el jardín de infantes aparece lo utilitario, aquello tangible, que sirva, la caja de útiles. La sociedad mediática segmenta hasta el infinito, moldeando gustos, distribuyendo a nivel planetario aquello que no se necesita, reeditando silabarios con absurdos retoques para que todos los tengan que comprar de nuevo.

El consumismo, el elitismo, el sentido aspiracional y la pseudo pertenencia a lo banal y superfluo, invocan, adoran lo útil, descartan aquello que no sirva a los propósitos de éxito. Así, la caja de útiles se expande. Ya no basta con la cajita de lápices de colores,  un compás,  una regla, goma de borrar y lápiz grafito. Hoy se necesita estar en vanguardia, usar las marcas, el último celular, el más bacán video juego, el meta verso.

El hombre, inseguro de sí mismo, busca en lo utilitario las certezas, la exactitud, lo mensurable, el dinero. Y, en ese ejercicio, deja fuera los sueños, la cábala,  el albur, la cofradía, la utopía rebelde y tozuda, que crece entreverada como enredadera de los primeros veranos. El pragmatismo salvaje, que viste lo utilitario, es avasallante, los afectos resultan inútiles si no conducen a los intereses priorizados. Lo útil tiene precio, se transa, es la apología consumista de lo aplicable, es la racionalidad acomodaticia de eunucos genuflexos, sometidos al amo que los usa, autodidactas del servilismo, todo vale, con tal de llegar a tenerlo todo.

La genial fuga de la sinrazón, de  tejedoras de mosaicos etéreos,  el halo inasible e incorruptible de los sueños, se rescatan en la palabra espontánea de los trabajadores de las letras, que no colapsan en lo políticamente correcto. Desde allí mi rebeldía.

¡Vivan las cosas que mantuvieron su esencia gratuita! Viva el cantar madrugador de los chincoles,  del gallo heroico que, guardado en los cerros, me despierta antes que suenen la alarmas de los celulares. Vengan sonrientes los libros de cuentos, los refranes y las oraciones inusitadas que brotan en los temblores,  que salgan a trotar los manifiestos y las cartas públicas, exigiendo simples petitorios de borrachos, atados de promesas inválidas y en desuso.

Nadie cree en lo inútil y los marginales escritores  encumbramos lo inimaginable, mientras los genuflexos lucran con las migajas de sus amos, depredan sin asco, le sacan provecho al prójimo, un mero descartable más, si no sirve, que se friegue y a otra cosa, mariposa. 

El hombre desvaría buscándole utilidad a las cosas, habla de ponerlas en valor, hacerlas rentables, lucrar hasta el hartazgo, mientras olvida el gozo de simplemente verlas, bienes comunes, engalanar tus nostalgias, los paisajes del canal de Panamá,  el valero de plaza Garibaldi, el mate burilado de El Salvador, las mujeres negras bajo quitasoles de colores en Belice, las mujeres guaraníes bailando con botellas verdes sobre sus cabezas, en Asunción, las gordas hermosas de Bahía, el tango gratuito de Lavalle y Florida, las postales arrumbadas de paisajes olvidados. Testimonios inútiles, libros dedicados, un saludo amigo entre manchas de vino en un libro querido, talvez el resabio de un amor perdido, episodios que te embriagaron, que aún te remecen el alma. Viva la Poesía, vivan mis inútiles versos, mis enamoramientos instantáneos,  mis fenomenales pérdidas de tiempo sobre el peral de mi quinta.

Pertenezco a la cohorte marginal de los poetas. Frente al pragmatismo, declaro: la creación es una vertiente de libertad y los poetas, en términos transversales, debemos mantener la condición de independencia, combatiendo lo fatuo, lo burdo, el feísmo, el negacionismo cobarde, el culto a lo utilitario, para no convertirnos en artilugios del poder, en objetos  manipulables,  en entes funcionales con un precio en la frente.

No podemos ser útiles a las estrategias de los poderosos y por eso planteamos la apología de lo universal,  de lo sencillo, de los bienes comunes, esos espacios colectivos, hasta donde la codicia no llega. Defender la colaboración y la gratuidad es defender la libertad como aire vital del trabajo de los trabajadores del arte.  Nadie podrá impedir que seamos un persistente e irreverente motor de sueños y utopías;  nadie podrá impedir que elijamos el aire y la vida, soberanos en nuestros reinos de armonía,  sin aceptar que los poderosos mercantilicen o acallen nuestras voces libertarias. La inútil Poesía es inclaudicable.

Hernán Narbona Véliz, Poeta, Escritor, Periodista Independiente

Desde Valparaíso, Chile, para la Revista Alma América, Noviembre 28/2022

 

Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, octubre 09, 2022

El valor de la Gratuidad en la convivencia.


El valor de la Gratuidad en la convivencia.

¿Qué podemos dar a los demás? ¿Qué podemos hacer por  los demás?

La gratuidad es un valor o un principio difícil de explicar y aplicar en nuestra realidad.

“El hombre que ha perdido tal sentido de la gratuidad, pronto o tarde se vuelve un decepcionado, un desesperado o un explotador de sus hermanos y acaparador de la creación. El hombre que se constituye en centro absoluto es visceralmente dominador, propietario y homicida. Puesto que su origen, su reposo interior y su esperanza ya no radican en Dios, en la gratuidad del amor creador, se ve obligado a «hacerse» a sí mismo solo, a pulso. Se siente frágil. Tiene miedo. Y enmascarará el miedo y la fragilidad poseyendo, dominando o excluyendo a los demás”  Del libro “Francisco de Asís, testigo de la gratuidad de Dios”, Michel Hubaut, teólogo franciscano.

En Chile, tras el colapso social de décadas durísimas, durante las cuales se  rompieron las confianzas y las bases solidarias de la convivencia, quedaron perdidas en los hoy abuelos,  esas imágenes de infancia, que inculcaban la gratuidad. Épocas en que la buena vecindad se expresaba en invitaciones sinceras para compartir con modestia una taza de té, un pan con mantequilla, o repartir frutas a los niños del barrio en una actitud básica de amistad.

El saber dar, la generosidad, estaba fundada en usos y costumbres no contractuales, que animaban el espíritu de los barrios, eran la expresión de afectividad en las relaciones humanas. De nuestras raíces prehispánicas se debe reconocer estilos de convivencia en comunidad, donde la cooperación era la regla. La minga chilota, el cooperativismo, hoy por mi mañana por ti, el malón para organizar una fiesta, eran costumbres que es preciso recuperar y difundir para que la sociedad de consumo pueda ser corregida con un sesgo solidario, algo que marque una diferencia con el capitalismo salvaje e individualista.

La conciencia de haber conocido ese país en el que se practicaban actitudes de mano extendida, de desprendimiento cotidiano, nos debe animar a reeducarnos en la gratuidad, en la actitud de dar sin esperar una retribución. La gratuidad no necesitaba explicaciones, era una forma de vida en donde las acciones de voluntariado, de apoyo mutuo, eran la savia humanista de una convivencia basada en la confianza, lo que propiciaba formas inapreciables de ayuda mutua.

¿Cómo podemos frenar el modelo neoliberal si estamos entrampados en nuestro propio egoísmo?

“Vamos a mi casa, comparte mi mesa como en otros tiempos. Cuelga tus temores, saca tu paciencia ,luego, conversemos. Mi vino es casero, cálido y discreto puente entre glaciares” (Del poema Reconciliación, libro Miedo al Miedo, 1983).

Cuando estamos viviendo el shock de haber sido derrotados en un proceso constituyente que postulaba un Estado Social de Derecho con una convivencia más solidaria y equitativa para toda la sociedad, la reflexión termina apuntando a esta causa profunda, el individualismo que nos empapa e impide reconstruir una mirada colectiva de ayuda mutua, de cooperación. 

Necesariamente debemos remontarnos a 1973. El choque emocional que produjo la represión, tortura, desapariciones, exilio, el soplonaje, la intervención de las juntas vecinales por vecinos encomendados para informar a la autoridad sobre lo que pasaba en el barrio, la destrucción de los sindicatos, el paralelismo sindical, fueron golpes secos y profundos a los sentimientos de comunidad, que habían animado los barrios durante las épocas republicanas. Si recordamos como los vecinos protegieron durante la Ley Maldita de González Videla, a Pablo Neruda, allí a la salida del ascensor del Cerro Lecheros, podremos imaginar los estilos sociales que tuvo el Valparaíso de otrora.

Todo eso se fracturó con el quiebre del año 1973. Veleidades, mezquindades, deslealtades, complicidad, rompieron la convivencia de puertas abiertas. Luego vinieron las crisis económicas, la cesantía, el miedo inundando la vida diaria. Cambió el alma de Chile, como lo dijera el Cardenal Silva Henríquez. Brotaron en medio de este proceso actitudes heroicas que algún día rescatará la historia, pero también acciones deleznables, que llevaron a la ruptura de ese Chile de confianzas, amical, abierto al forastero, siempre dispuesto a compartir.


A partir de la imposición del sálvese quien pueda, el consumo se fue convirtiendo en una práctica que estableció símbolos de pertenencia social. Es así como se ha promovido el individualismo, la tenencia de bienes, lo cual ha llegado a ser un elemento clave de identidad y clasificación social, sobre todo para los sectores menos ilustrados de la sociedad. En términos de síntesis, se ha impreso a fuego un estilo salvaje de convivencia, que ha provocado en Chile que el dinero sea el recurso más apreciado y en torno al cual se organiza la convivencia, con la búsqueda de retribución material para todo lo que se pueda ofertar. En la política se perdió la utopía y primó el pragmatismo y ganar elecciones depende hoy del dinero que se coloque en las campañas; los voluntariados escasean, los que reparten propaganda o hacen rayados son grupos que trabajan para quien les pague, no existen voluntarios idealistas.

La caridad se ha convertido en un instrumento para optimizar las ganancias corporativas y obtener rebajas objetivas en la tributación de las empresas donantes. El sistema utiliza esas campañas como la Teletón, para suplir con acciones privadas lo que era la gratuidad asistencial que el Estado aseguraba para los sectores populares. Cuando se insertan los criterios de las finanzas privadas en el ámbito de lo público, la gestión asistencial del Estado aparece cruzada por indicadores de rentabilidad económica y financiera, que llevan a que toda la acción asistencial del Estado, en educación, seguridad social, vivienda y salud, sean consideradas oportunidades de negocios, con todos los derechos sociales básicos mercantilizados, como servicios entregados al usuario en función de su capacidad de pago.

En el diseño de la políticas públicas no se incorpora el plus que significaría disponer de  participación ciudadana, de acciones de voluntariado, con acciones generadas a partir de la propia comunidad organizada. Se teme a todo lo que suene a comunidad organizada. Demos como ejemplo, el hecho de que se licite a inmobiliarias contratistas privados la construcción de viviendas sociales, sin que se considere ni el cooperativismo ni el trabajo voluntario de los interesados como aporte a las obras y forma de asegurar que no se robe materiales durante la construcción. Antiguamente, las políticas de CORVI y SERVIU eran construir con participación de los pobladores y los resultados de calidad de la vivienda y barrios de entonces,  siguen a la vista.

¿Queda algo gratis en nuestra sociedad?


Esta inquietud que planteo no se refiere sólo a nuestra realidad. El proceso de globalización económica nos enfrenta a una realidad de concentración económica, en donde las corporaciones se desinteresan totalmente por los efectos sociales que sobre las naciones y la naturaleza tiene su accionar que apunta sólo al lucro. El libro ”Economía de Comunión: Propuesta y Reflexiones para una Cultura del Dar" editado por Luigino Bruni, economista italiano, plantea, desde el pensamiento cristiano, los objetivos de una nueva tendencia de pensamiento económico conocida como el Movimiento Focolares (Focolares Movement). La visión del Movimiento es la de una fraternidad universal, en la cual los humanos en todo el mundo se comporten en hermandad esperando crear un mundo más unido. Desafortunadamente, estos planteamientos hacia la colaboración han ido perdiendo espacio por la imposición del miedo, que impide reconstruir el tejido social, toda vez que las fuerzas políticas que supuestamente debieran actuar en pro del ideario colectivo, terminan en el juego descarnado de la política contaminada por los intereses corporativos supranacionales.

En Chile, donde los tecnócratas parecen estructurados en las bases conceptuales del modelo heredado, sin luces para imprimir cambios cualitativos, es necesario volver a principios como el de la gratuidad, volver a entregar lo que cada cual puede aportar, sin esperar que se le tase su aporte en dinero, sino dejándolo en la mesa, generosamente, para provocar un cambio de actitud.

Se trata de sembrar gotitas de gratuidad en el desierto del egoísmo despiadado de la patria financiera, para provocar gradualmente un cambio hacia acciones cooperativas, de confianza mutua, donde se deje fuera a los oportunistas que nunca faltan, para disfrutar de gestos de humanidad, construyendo juntos, comprando juntos, recuperando los espacios públicos, defendiéndonos juntos de la delincuencia que nos rodea. En fin, desconcertando al sistema. Practicando la gratuidad y la cooperación generosa, donde se pueda.

Hernán Narbona Véliz, Corresponsal en Valparaíso Diario La Razón.cl, 09.10.2022.

 

 



Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, octubre 01, 2022

Al amigo Joaquín Ferreira (QEPD)

Al amigo Joaquín Ferreira


Ha fallecido  ayer, 30 de septiembre, mi amigo Joaquín Ferreira Órdenes, 1943-2022,  Ingeniero de Ejecución en Electrónica de la UCV, 1968, Fundador de la empresa Síntesis,  especializada en desarrollo de aplicaciones para la gestión hospitalaria. Conocí a Joaquín a través de su hija Paola, que estudiaba Ingeniería Comercial en la UCV. Tuvo la feliz idea de presentarnos y a partir de allí surgió una sólida amistad, que cruzó décadas.

Joaquín, para poder derivar al desarrollo de software hospitalario y poder entender la cultura organizacional de los médicos y del personal del área de la Salud, estudió el primer año de Medicina y con ese año propedéutico pudo dirigir exitoso programa de control en gestión de hospitales. Joaquín estaba dotado de una gran inteligencia emocional, que le permitía liderar con solvencia técnica a sus equipos, pero en forma amigable, sin imponerse, sino convenciendo.

El año 2000 invité a Joaquín a acompañarme a Ecuador, para trabajar en equipo en un proyecto de modernización de la Corporación Aduanera de ese país, proyecto que nos permitió  desarrollar un nuevo modelo de gestión para la fiscalización aduanera de ese país. Éramos dos escorpiones, ambos de noviembre, complementándonos en una mirada fiscalizadora, para detectar malas prácticas y erradicarlas, Recuerdo que nos entrevistamos con el Gerente de la CAE una semana antes que asumiera, y él nos planteó su idea de asumir el cargo para el que había sido nombrado por el Presidente de la República, con una impronta anticorrupción, que permitiera reformar el sistema aduanero integralmente. Le presentamos un plan integral que abordaba los riesgos históricos que arrastraba esa Aduana.

El nuevo Jefe de Servicio asumió un día viernes y, ese mismo día, respaldamos por su autoridad, nos constituimos en la CAE como Consultores Externos, y tomamos el control inmediato de la Subgerencia de Informática y  de los servidores centrales, en donde se determinaba algo tan sensible como la selectividad para el Aforo de las mercancías de importación. Ese día, junto con realizar un backup de todos los computadores centrales, procedimos a cambiar las claves de acceso, de manera tal que pudimos obtener la información completa de los sistemas y sus códigos fuente.

La Auditoría Informática se complementó con la Auditoría a la Subgerencia de RRHH, y recuerdo que invité a apoyar el proyecto a dos colegas aduaneros chilenos, quienes nos colaboraron en la implementación de filtros en el sistema. Con este despliegue pudimos tener un diagnóstico del personal aduanero y de los filtros que se venían aplicando para seleccionar mercancías para inspecciones físicas o documentales. Detectamos en ese levantamiento que muchos roles estaban específicamente anclados a luz verde, es decir, sin que nunca les tocara presentar las mercancías al aforo. Hallazgo que nos permitió avanzar en un reenfoque del sistema para limpiarlo de manipulaciones que, presumíamos, eran intencionales y configuraban redes de corrupción y tráfico de influencia al interior de esta área estratégica.

Fue así como fuimos desarrollando un proyecto que siempre tuvo el respaldo de la Gerencia General, que sería equivalente a una Dirección Nacional, con  voluntad política del gobierno. Fue así como pudimos proponer  decisiones a la Gerencia General que significó quitar privilegios a cargos directivos, privilegiando el trabajo en zonas primarias, asignando, pro ejemplo, los vehículos con chofer de las subgerencias, a las unidades de control operativo en los puertos o aeropuertos. Estos trabajos siempre están ligados a confidencialidad y creo que es la primera ocasión que lo comento, 22 años después.

En reconocimiento a esta amistad que mantuvimos con Joaquín y por el respeto profesional que siempre mantuvimos, debo hoy dejar este testimonio a nuestra amistad, agradeciendo esas largas conversaciones de aliento cuando fui yo quien sufrió un infarto y estuve en recuperación. Entonces, su palabra amiga fue una ayuda emocional importante. Así, vivimos en paralelo nuestros proyectos de vida, nuestras respectivas familias, él abocado totalmente al área hospitalaria y yo reintegrado al Servicio Nacional de Aduanas, lo que puso fin a muchos años que compartimos en la Consultoría Internacional, complementando nuestras competencias con el resultado potente que les he referido. Fue el tiempo de madurez profesional de ambos. Su muerte me remeció como un balde de agua fría, vivíamos cerca, siempre nos comunicábamos, Pero en su enfermedad terminal decidió ir a Santiago. Hoy, otro amigo común, me dio la infausta noticia, que luego pude corroborar con sus hijos. Joaquín ha partido en un período fulminante. Escribo este homenaje a su persona, a horas de conocer su deceso. Pasó sus últimas semanas en Santiago, su compañera, Iris, está desolada. Sus amigos, estamos conmocionados. Ha partido una gran persona, de corazón generoso y con una gran inteligencia emocional. Sólo que se guardó su enfermedad y no tuvimos por eso, ocasión de despedirnos.

Por esta razón, quiero acompañarlo en este cambio de dimensión, convencido de que su bonhomía trascenderá porque ha dejado un legado de buenos recuerdos, porque era una persona muy  querida. Se han venido a la memoria esos episodios que nunca trascendieron, pero que hoy valía la pena contarlo. Porque siempre sus desarrollos informáticos buscaron evitar los fraudes, fortaleciendo el control y la transparencia. Esa impronta la mantuvo siempre y por eso nuestra amistad no fue circunstancial.

Dejo mi saludo para mi amigo Joaquín Ferreira Órdenes. Parte tranquilo, tu memoria seguirá viva.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 1° de octubre 2022.

 


Una mirada libre a nuestro entorno
https://www.facebook.com/hnarbona/posts/pfbid0RPQRBsmUVveAET18Ui8KChhHRG8wkp5nufCHzKhsiQnVvL62pJJrTy3Pq2MaCVDul?comment_id=1480519909129580&notif_id=1664656896625708&notif_t=feed_comment&ref=notif

miércoles, septiembre 28, 2022

Asociatividad, alternativa de equidad.


Experiencias de asociatividad, alternativa de equidad.

Reportaje para la #memoriaciudadana

 

Escribo esta columna buscando conversar de la experiencia vivida en el plano de la cooperación internacional, la cual puede ser importante de conocer por las nuevas generaciones de profesionales. Se busca superar el agobio y demostrar que otro modelo es factible. Que la alternativa de una economía a escala humana, sustentable, no sólo es una urgencia de sobrevivencia frente la concepción depredadora, cortoplacista, que inspira los proyectos en la óptica neoliberal, sino que, además, es posible si se articulan voluntades y compromisos, con lealtad y sueños.

 

Escribo esta crónica como un aporte a la #MemoriaCiudadana; retomo a efectos de este reportaje la experiencia desarrollada como consultor en proyectos relevantes que Chile debe preservar. Hay aristas poco comentadas, quizá por el ámbito técnico jurídico que implica su abordaje, como lo son la Gestión Pública, las Políticas de Comercio Exterior y las Relaciones Internacionales. Creo importante aportar testimonialmente lo que desde estas disciplinas me ha tocado vivir.

 

Como profesional aduanero, Administrador Público con Mención en Administración Aduanera de la Universidad de Chile, 1970, autor especializado en Comercio Internacional y Negociaciones Internacionales, .soy actualmente Especialista Senior en Aduanas y Negocios Internacionales, Valoración Aduanera y Minería. Con 52 años de vida profesional, he alcanzado una expertise que va de lo técnico a lo político, con experiencia en proyectos público privados en diversos países de América Latina y el Caribe. En los dos periodos servidos en la Aduana chilena, sumando a la fecha 24 años, he asumido roles directivos y de staff. En el sector privado, estuve 10 años en la Gerencia de Exportaciones, estuve 18 años trabajando en organismos de cooperación Internacional, desarrollando misiones y proyectos por distintos países de América Latina y el Caribe, compartidos con la Cátedra y la Autoría especializada. Las circunstancias de lo vivido explican esta diversidad. A los 23 años, 1973, hubo que reinventarse en un mundo abrupto que demolía sueños y utopías, pero sin recurrir al exilio, ya que eso significaba cortar lazos de manera indefinida con mi tierra y mi familia. A partir de febrero de 1974,  logré reinsertarme en Buenos Aires, postulando a través del diario Clarín a sendas búsquedas gerenciales, las que gané compitiendo lealmente . Al volver a Chile, en 1982, asumí recién que estaba en la lista negra de la dictadura, lo cual junto con ser un alto honor, me obligó a buscar opciones a nivel internacional. En el periodo 1985-1995, participo como Consultor del Centro Interamericano de Comercialización, CICOM-OEA, agencia especializada que era en sí misma una alianza estratégica entre el gobierno de Brasil, la Fundación Getulio Vargas y la Organización de Estados Americanos, con el fin de apoyar el desarrollo de proyectos asociativos, cooperativas, consorcios, joint ventures, prestando asistencia técnica a instituciones de gobierno, cámaras empresariales y universidades, apoyando proyectos basados en la colaboración, como facilitador o articulador de entendimientos exportadores

 

En Chile, en los 80, fui parte del Proyecto la Política Internacional de Chile en los Noventa y muchas propuestas, basadas en colaboración, industrialización y cooperativismo exportador, fueron despreciados por los gobiernos de la Concertación, por las élites que adoptaron y se aliaron con el modelo concentrador del neoliberalismo. Frente a esta frustración política en el Chile de la transición, volqué mis esfuerzos de Consultoría en ALADI, el PNUD y el BID, desarrollando misiones para modernización aduanera, para generación de políticas públicas de promoción de exportaciones; organización de proyectos asociativos; organización de consorcios en distintos países de la región, en contextos políticos muchas veces de gran riesgo, pero sin cejar en el avance de la cooperación con gran mística y compromiso.. Muchas veces vi pasar gobiernos, Ministros de Hacienda y hasta Presidentes de la República, pero como la concepción de la cooperación era de Estado, los buenos programas y proyectos flotaron pese a las turbulencias.

 

En ese contexto, tuve la suerte de abrir espacios desde la opción asociativa en materia de negocios internacionales y políticas de fomento a las exportaciones. En los 90 el mundo vivía el embate neoliberal. La globalización era el nuevo paradigma.

 

¿Cómo procurar que las economías intermedias, productivas y manufactureras de mediano porte, pudieran internacionalizar sus proyectos sin ser absorbidos por gigantes globales, buscando un ensamble adecuado a la realidad de las pymes, a una escala humana y sustentable?

 

El CICOM fue el organismo que sirvió de escuela a una élite empresarial joven, teniendo como contrapartes cámaras de comercio, académicos de ciencias empresariales y economía, lo que permitió mostrar alternativas al modelo global neoliberal, el cual procuraba controlar enclaves para la extracción de productos básicos. Nuestra misión en CICOM era enseñar marketing internacional a los sectores medios y acompañar sus experiencias reales de apertura de mercados, diseñar proyectos de oferta exportable, construir canales de comercialización, lograr la inserción en nichos construidos o identificados con una impronta de colaboración, negociación por proyectos, ganador-ganador, con integración de energías públicas, privadas empresariales, académicas, en relaciones de largo plazo y beneficio compartido. Todo eso y mucho más fue la experiencia que pude desarrollar desde 1986 hasta el año 2002, cuando me reintegré al Servicio Nacional de Aduanas.

 

Para lograr una comprensión de la experiencia del CICOM OEA debo recordar el liderazgo del Dr. Juan Luis Colaiácovo quien fue organizando una sólida red de expertos que trabajamos con él en el desarrollo de consultorías en toda la región. Desde Río de Janeiro, Fundación Getulio Vargas, la gran amiga Matilde Ellis era el corazón de Centro, pues era quien organizaba los eventos moviendo los equipos de consultores en derroteros logísticos que nos llevaban a localidades rurales increíbles, al mundo de las provincias o regiones interiores de los países, muchas veces en viajes reiterados para ir acompañando determinados proyectos, enseñando a formular esos proyectos de verdad, negociar con los socios estratégicos. Los brillantes y didácticos libros que producía el CICOM, permitieron generar una masa crítica en la dirigencia latinoamericana, con legados efectivos y diversos que le cambiaron la vida a muchas comunidades. El CICOM termina por decisión del gobierno de Brasil el año 1995, aunque siguió la colaboración con universidades hasta fines de esa década.

 

Rescatando casos relevantes y apasionantes, puedo enlistar títulos que después me gustaría profundizar, tal vez en conversatorios interactivos, que puedan ser motivadores para demostrar que es posible la colaboración, la sustentabilidad.

 

Parto hoy contándoles una experiencia que se ubica en tiempos políticos muy duros para Colombia, pero que se circunscriben a un espacio local, lo que permitió ser una isla en medio de un mar de violencia en ese país.

 

-El caso triple A de Barranquilla:

 

Frente a una realidad de alta corrupción y mal servicio en Agua, Aseo y Alcantarillado, la ciudad cansada de los partidos tradicionales elige a un candidato que antes había sido cura guerrillero, un militante en la izquierda de Colombia. Pero lo eligen porque es una persona íntegra. ¿Qué hace inteligentemente el nuevo Alcalde? Su legitimidad era su honestidad personal y resultó elegido por un voto castigo a los partidos tradicionales que habían corrompido a la empresa de Agua, Aseo y Alcantarillado, generando una situación insoportable para la población.

 

 

¿Qué hace el Cura Bernardo De Hoyos? Llama a los jóvenes profesionales de la Cámara de Comercio, de formación ideológica basada en el capitalismo, y les pide hacerse cargo de una nueva empresa que atendería en la ciudad los servicios sanitarios. ¿Cuál fue la impronta?

 

Se gestó un proyecto asociativo con la creación de una nueva empresa, la Triple A, que emite acciones. La estrategia fue invitar a la gente a pasar a ser codueños de la empresa que los atendía, realizando una supervisión territorial directa de la calidad del servicio. Con un aporte aplicado en la cuenta mensual, los vecinos pasaron a ser dueños y fiscalizadores de la calidad de servicio, ayudando a controlar el uso de camiones de aseo, el control del agua y el mejoramiento de la infraestructura de la ciudad. En pocos meses esta alianza estratégica funcionó positivamente, el usuario ya no se sintió esquilmado, los precios se manejaron con transparencia, la comunidad asociada en el proyecto colectivo comenzó a sugerir mejoras para la distribución, la calidad del suministro, la mejora de los colectores, en obras que la gente conocía y podía controlar.

 

Tan bien le fue al proyecto que de la red construida surgieron nuevas posibilidades de cooperación. Las energías de las cámaras empresariales, más la participación activa de la sociedad civil, permitió al municipio superar el pésimo servicio histórico y un clima de confianza mejoró el ánimo de la ciudad. Las negociaciones para convencer a los usuarios de pasar a ser dueños del proyecto y su mejores evaluadores, fueron acompañadas por Consultores del CICOM OEA, entidad que permanentemente apoyaba al desarrollo de los sectores medios de los países. En este caso se apoyó la creación de este proyecto asociativo, a través de la empresa Triple A, en donde los gestores fueron profesionales jóvenes, no contaminados por la corrupción, que trabajan gremialmente en la Cámara de Comercio de Barranquilla y el Municipio que debía entregar servicios de calidad a la ciudad. Superando posiciones ideológicas, se pudo comprometer esfuerzos con transparencia y compromiso con la ciudad.

 

¿Se imagina Ud. que en vez de haber entregado el monopolio de las sanitarias a empresas extranjeras, Chile hubiese organizado proyectos sustentables con socios usuarios de los servicios, capaces de articular fiscalización y proactividad? Creo que las tarifas serían más bajas, no habría pago de coimas a políticos y el servicio funcionaría bien.

 

Tengo muchas otras experiencias en organizar Consorcios de Exportación, entre otros, : Chompas de Alpaca de La Paz y alianza estratégica con ONG alemana; productos regionales del Salvador y la organización de góndolas asociativas en supermercados de Miami. La experiencia del Banco Industrial del Perú: promoción de Oferta Exportable PYME y casos exitosos. Enuncio casos en donde la apertura de los mercados permitió apoyar la internacionalización de empresas de mediano porte, que, unidas, podrían conformar lotes de oferta exportable manejables en mercados identificados, lo cual les permitía funcionar con relativa autonomía en sus exportaciones, soportando las presiones de los gigantes planetarios del retail. Proyectos con un trasfondo cultural basado en la colaboración y la reciprocidad. Durante los noventa el Estado abandona la promoción industrial y la asistencia técnica se distorsiona. La banca abandona un rol de promoción de negocios pymes y favorece la concentración económica.

 

Pese a lo cual, los emprendimientos que nacieron basados en la colaboración han permanecido, sobreviviendo a la desprotección política que han sufrido. En los equipos nuevos, incluso del llamado progresismo, por influencia de su formación, imperan criterios individualistas ortodoxos, que menosprecian la asociatividad o la consideran una alternativa utópica. Para quienes hemos protagonizado emprendimientos reales que cubrieron en sus retornos las necesidades del grupo, reconociendo experiencias fallidas, podemos demostrar que, con voluntad política y ética pública y empresarial, otro mundo es posible, sin abusos, en colaboración y transparencia.

 

 

 

Hernan Narbona Veliz Periodismo Independiente @hnarbona en Twitter. 28.09.2022.


Una mirada libre a nuestro entorno

martes, septiembre 06, 2022

Entrevista a Roberto Montoya, Terapeuta chileno, UK. ¿El Por qué del Rechazo a la Propuesta Constituconal?

Una mirada libre a nuestro entorno

Conversamos en Diario La Razón.cl con el Terapeuta chileno, Roberto Montoya, para analizar los resultados del Plebiscito de Salida en Chile, reflexionando sobre el porqué de estos. ¿Cómo explicar que Chile haya rechazado una oporunidad única de alcanzar un Estado que atienda los derechos básicos de la población?
Junto con revisar las causas del Rechazo a la Nueva Constitución en el Plebiscito de Salida, en esta conversación con Roberto Montoya, terapeuta chileno radicado en Gran Bretaña, se revisa las causas de esta sorprendente votación y la crisis pendiente que la sociedad chilena deberá resolver. Conversaciones ciudadanas desde la ciudadanía.

lunes, septiembre 05, 2022

El Día Después del Desastre


El Día Después del Desastre

En política, cuando alguien pretende formular una crítica se te excluye como si fueras enemigo. Cuando se ejerce la autocrítica, ésta debe ser suave, discreta, que no trascienda, sino te conviertes en un auto flagelante. La realidad es que el poder no sincera las derrotas, pero sí debemos hacerlo los afectados por ellas. En este minuto, como ciudadano que, sin participar de cálculos cupulares, seguí expectante cada etapa y traspiés del proceso constituyente, debo expresar mi percepción en la derrota, toda vez que seguí y difundí como periodismo independiente, la propuesta constitucional, valorándola como un paso histórico que se frustra por causas complejas, que se debe transparentar, porque ha habido responsables políticos que no asumen sus yerros,  ponen cara sorprendida, levantan manitas de conejo y culpan a Fuenteovejuna del desastre.

El proceso constituyente fue complejo y fue objeto de una campaña para desprestigiar a la Convención, pero más que ello fueron errores propios los que desgastaron esta instancia histórica. En cuanto a la acción de los políticos que debían aportar al éxito del proceso, cuando se gana la segunda vuelta presidencial, el 19 de diciembre, se suponía que al día siguiente se debía organizar la toma de gobierno y de conducción del Estado, el próximo marzo. Era el tiempo precioso para armar los planes de acción, encerrarse los equipos centrales y perimetrales de cada área del Estado para levantar un estado del arte, adquirir información de niveles medios y cargar una big data para enfrentar el desafío. El trabajo discreto que significaba anticiparse a la toma del mando presidencial en ese verano, debió demostrar el liderazgo del Presidente. Pero ello no ocurrió, el equipo que asumía se entrampó en armar el gabinete, primó el cuoteo, el reparto de cargos, incluyendo algunos que se debió dejar vacíos por principio, como lo fueron los delegados presidenciales y el cargo de primera dama, debiendo empoderar desde el primer día a los gobernadores, decretando que asumieran las funciones de los ex intendentes en forma completa, incluyendo las de seguridad pública.

El Presidente se tomó vacaciones. Es algo muy milenial esto de respetar tu cuerpo y sus necesidades de ocio y recreación, pero hacerlo en ese minuto fue un despropósito. No fue capaz la coalición de gobierno entre diciembre y marzo, de levantar equipos técnicos y se resignó a dejar la conducción de puestos claves, como Hacienda y Vivienda, a personeros que venían de la Concertación, lo cual buscó ganar adhesión en las élites concertacionistas, que se subieron al gobierno con puestos claves. En abril, negarse al 4to retiro fue algo dogmático y constituyó un error estratégico de entrada. Convencer al adversario de “responsabilidad fiscal” no aportó nada al gobierno, pero lo alejó de sectores populares que requerían ayuda como inercia de lo obtenido con fórceps del gobierno de Piñera. Haber concedido en aquello habría significado transitar dos meses tranquilos, agregando a ello la medida de subir el salario mínimo.

Nunca entendió el gobierno entrante que el destino político de Chile se debatía en la arena del proceso constituyente y que ése debía ser el foco principal. Asumir que era necesario clarificar el fondo de la nueva constitución y que para eso se debía generar condiciones para comunicarla eficazmente, habida cuenta de la concentración de medios en la derecha económica. Esto no se hizo, No se generó de entrada, en marzo, condiciones más democráticas de acceso a la televisión abierta, para lo cual se debió nombrar de inmediato un nuevo Presidente del Directorio de TV Nacional y proponer el nombramiento inmediato de los otros 6 consejeros. Luego, se debió gestionar el presupuesto en publicidad estatal de forma diferente. Pero no se hizo nada de esto. Incluso se le renovó contrato a la firma encuestadora Cadem.  Fueron 100 días sin un liderazgo estratégico que preparara una plataforma mediática más democrática para la contienda plebiscitaria.

Entre medio, errores de principiantes, como el gabinete “Irina K” que demostró cómo los equipos se movían con torpeza en medio de un campo minado. Nunca se dio una señal de autoridad como habría sido enviar la propuesta de Reforma a Carabineros, ni siquiera se nombró un nuevo General. Estos hechos que eran responsabilidad del gobierno entrante, dejaron a la propuesta constitucional a merced de una gigantesca campaña publicitaria distorsionadora, sin contrapeso.

La inacción desde la política oficial se explicaba por impericia en el manejo de lo público, mientras se producía una escalada de tergiversaciones para seguir socavando la imagen de la Convención y del texto propuesto, lo cual fue alimentado, sin dudas, por errores propios que protagonizaron muchos convencionales, lo cual iba sumando desconfianza en la opinión pública, lo que siempre se maximizó a través de los medios abiertos y las cadenas radiales.

Cayó la Red TV, con los pocos espacios confiables que ese canal ofrecía al  periodismo independiente. Un tema laboral que se estiró lo suficiente como para dejar sin tribuna alternativa a todas las expresiones progresistas, en especial durante la campaña del plebiscito. La Franja del Apruebo resultó un picoteo inconexo, donde no hubo un libreto de calidad, con profundidad, que mostrara un mensaje que neutralizara las mentiras repetidas por doquier. Aquella abstención histórica, de 5 millones, que ahora votó en forma obligatoria, hizo suyas las confusiones sembradas y los resultados han sido patéticos: Un 62% del electorado rechazó la nueva constitución. Petorca, pueblo emblemático en la lucha por recuperar el agua, votó por el Rechazo. Puchuncaví, zona de sacrificio, hizo lo mismo. El resultado es consecuencia de una gran cantidad de errores que no se puede atribuir a la derecha. El último, lapidario quizás, fue la grotesca y vomitiva falta de respeto a la bandera en un acto cultural, al cierre de campaña en Valparaíso, algo que no fue frenado a tiempo por alguna autoridad presente. Miles de personas mayores que conocieron del hecho y que iban a votar apruebo, se volcaron al rechazo.

Las responsabilidades también estuvieron en la falta de cohesión en el Apruebo, en no haber entregado a alguien el rol de comunicación integral del texto, que liderara un mensaje resumen con una síntesis clarificadora de lo que significaba la propuesta constitucional. Lo que se vio fue una montonera de personas o agrupaciones tocando el área temática de su interés, pero sin resumir el todo en un resumen motivador. Por el contrario, se cayó en el juego de desmentir y desmantelar mentiras, en vez de comunicar que se avanzaba en una convivencia de mayor democracia, es decir donde los derechos de las personas serían garantidos por el Estado Social de Derecho, gradualmente, con equilibrios fiscales y en un proceso participativo.

La responsabilidad del gobierno no admite disculpas ni por juventud ni por impericia. Ha habido una actitud temerosa y dubitativa al momento de ejercer el poder. Como contra cara, la derecha fue imponiendo su asedio y el gobierno se demostró débil en su mirada estratégica. Hubo voces desde diferentes sectores sociales que pudieron apoyar y retroalimentar un proceso más audaz, pero, allí apareció el cálculo mezquino partidario-sectario, de no abrirse a sugerencias y de, por último, aprender a ensayo y error, como niños manejando una locomotora, demasiado soberbios, mirándose el ombligo, antes que escuchar a quienes, sin condiciones, querían aportar al éxito integrado del proceso constituyente y la implementación de una convivencia más justa para la población.

El amarillismo que fue acomodado en butacas preferenciales, así como las quintas columnas que se subieron al proceso sólo por cálculos de poder táctico, al final culmina en este Día Después, donde el Presidente plantea un discurso sobre Unidad y Democracia que no convoca a nadie. El 38% que Aprobó está ahora en la arena política como un conglomerado consciente y confundido, que deberá buscar la construcción de su propio espacio político, toda vez que con el ciclo cumplido, la generación milenial ha caído por su propio peso y los escenarios que se avizora no son para nada halagüeños.

 

Hernán Narbona Véliz, 11. 09.2022

Una mirada libre a nuestro entorno